Re: El problema del lobo y nuestros ganaderos.
"si se parte en un tema con buenos modales, y con buenos modales se argumenta, si se responden las respuestas ajenas y se hace sin condicionamientos previos de ninguna clase, las cosas rodarán solas y bien,"
Palabras mías en el anterior mensaje. En un tema en el que se trata de una cuestión en la que hay sensibilidades enfrentadas, si hubieses hecho este ejercicio de mesura desde un principio, sin renunciar a lo que piensas pero teniendo en cuenta que este medio no es ecologista, ni animalista, sino más bien lo contrario, seguramente todo se hubiese podido hablar y razonar de otro modo mucho más positivo para todos.
Yo no soy ecologista porque no hago bandera de ello, además, tampoco soy rojo como ellos. Pero aún menos animalista, cuyos planteamientos son el absurdo de los absurdos, y no tengo inconveniente alguno en que abordemos ese tema. Pero si soy un aficionado a la Naturaleza y entendiendo cuál es el problema en un sector minoritario de pequeños ganaderos de los que pasa todo el mundo, precisamente por eso, por ser pequeños y pobres, en especial las administraciones que son de traca, no por ello renuncio a defender lo que entiendo que es un patrimonio de todos. Y considero que si en vez de ser carlista fuese falangista, o fuese cualquier otra cosa, menos las arriba mencionadas, mi respuesta seguiría siendo la misma. Porque es convencimiento personal, que atañe sólo a mi razón y conciencia, sin añadido alguno de ninguna otra clase. Es inevitable que acuda a fuentes y use argumentos de otros, eso pasa en casi todo, que como bien dijiste saben más que yo sobre el tema, o están más comprometidos con él. Pero he buscado en todo momento despojarlos de ideología para destacar el núcleo de los argumentos, aún así toda actividad intelectual del hombre es siempre ideológica y subjetiva.
En fin, espero que sigas contribuyendo al Foro con los temas que abras, por ejemplo, ahí está muerto de risa el de los incendios, en el que seguro que tenemos muchos más puntos en común, que diferencias, ya que yo tengo una especial sensibilidad hacia ellos, pues llevo en mi haber nada menos que haber tenido que vivir seis, y cuando se producen por accidente, pues no queda otra que lamentarlo pero entender que se trata de algo involuntario, pero cuando son provocados es para sacar la horca y el cuchillo contra ciertos individuos.
Por cierto, al Carlismo no se suele llegar fácilmente. Si se mama, es más sencillo, aunque hay que mantenerse en un mundo demasiado variado, si se accede por convencimiento moral, la cosa es más complicada, pues hay que ir adaptando la mentalidad de ese mundo tan variado, tan extraño en muchas cosas, a otro mucho más claro y más dogmático, pero más reducido en sus límites, que uno nunca sabe donde está esa línea invisible que separa ambos, salvo en cuestiones muy evidentes, claro. En mi opinión, una forma de ir accediendo al Carlismo sea a través de la Iglesia, la anterior precisamente al CVII, o al menos puede ser una forma de ayudarse.
Saludos en Xto.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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