Las pérdidas más elevadas en los polos se producen al final del invierno
S. R. / T. A.
Madrid- La destrucción del escudo de gas que rodea a la Tierra y la protege de los rayos del Sol es mayor en la Antártida que en el Ártico, según refleja un estudio publicado en la revista científica «Proceedings of the National Academy of Sciences» (PNAS).
Los investigadores de la Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) estadounidense de Boulder (Colorado) realizaron un análisis comparativo sobre la situación del ozono en el Ártico y en la Antártida para determinar si se estaban o no produciendo patrones similares de pérdida de este gas en ambos polos.
En la Antártida, la destrucción del ozono local en algunas altitudes excedía frecuentemente del 90 por ciento y a menudo alcanzaba el 99 por ciento durante el invierno típico de este polo, informa Ep. En el Ártico, en cambio, la pérdida de ozono fue menos grave, con pérdidas que sólo alcanzaban el 70 por ciento como nivel más elevado.
Reacción fotoquímica
En ambas regiones polares, la destrucción de la capa de gas que rodea la Tierra se mostró más elevada al final del invierno. Las pérdidas más grandes se producían cuando las temperaturas de la primavera eran más frías, según el estudio.
«Esto siempre ha sido así, ya que en el Ártico no hay nada», explicó ayer Joan Grimalt, investigador del Instituto de Investigaciones Químicas y Ambientales, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
«La Antártida es el punto más frío de la estratosfera. Durante el invierno antártico se acumulan todas las sustancias contaminantes y cuando este polo se ilumina en otoño se produce una reacción fotoquímica de los freones (cloro e hidrocarburos, conocidos como CFCs) por la cual se destruye la capa de ozono», añadió el científico.
Los investigadores de NOAA analizaron las medidas de ozono tomadas en las diferentes estaciones de investigación polar. En ellas se incluyen aquellas muestras de gas locales tomadas de globos y registros a largo plazo en el suelo de la columna total de ozono. Los científicos evaluaron para el análisis comparativo diferentes medidas registradas en las últimas décadas que llegan hasta los 50 años de antigüedad en algunos enclaves.
El agujero de la capa de ozono ha alcanzado durante 2006 un tamaño de 28 millones de kilómetros cuadrados, según hizo público la entidad estadounidense. A finales del mes de septiembre científicos de NOAA revelaron que la profundidad y la superficie media del agujero de este escudo de gas fueron las mayores observadas hasta el momento, con 27,5 millones de kilómetros cuadrados.
http://www.larazon.es/noticias/noti_soc2058.htm
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