Todo esto se podría resumir en dos conclusiones:

1. La protesta que ha atraído a sectores muy diversos de la descontenta población ha degenerado en un corta pega de proclamas chupiguays progres y extremoizquierdistas. En última instancia proclamas nacidad y toleradas por el mismo Sistema.

2. En España no existe una derecha social, en el sentido italiano, que sea capaz de tomar las calles ni de organizar protesta alternativa alguna.