Re: Ateos apandadores y el 15-M unidos contra el Papa.

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Villores
En cualquier caso el enemigo ya de antemano tiene ganada la partida, pues toda la discusión se hace en los términos de lenguaje manipulado que él marca. Si nos fijamos no se está poniendo en entredicho el carácter blasfemo de los anticatólicos sino la presunta "dignidad humana" y el "derecho a la libertad religiosa" de los peregrinos. Una blasfemia pública y de las dimensiones y características de la organizada por esos enemigos de Dios y España merecería que fuesen barridos directamente por los católicos conscientes, sin apelar a derechos abstractos y subjetivos.
Si es cierto que a cierta distancia observé una bandera española con un Sagrado Corazón en su centro, pero no la asocié a la posible presencia de carlistas. Además, como dije, llevé prismáticos y dicha bandera me debía quedar al menos a unos 300 metros o más de "marea católica" de por medio y continuas barreras policiales que hacían muy difícil cualquier intento de desplazarse de un lugar a otro.
En cuanto a denunciar y combatir la corrupción del lenguaje, lo tenemos bastante fácil aquí y, particularmente, en las redes sociales. No hay que dar tregua en ningún momento.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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