Si alguien ha dejado de ejercer un cargo, no tiene, efectivamente, sentido hacerle un juicio político. Pero como siempre digo, habría que restaurar una institución tan hispánica como el juicio de residencia, que sí es posterior al ejercicio del cargo, y eliminaría la corrupción en la política. La legislación liberal acabó con ella tanto en América como en España, y la partitocracia ha sido siempre fuente de corrupción en mayor o menor medida.

La abrumadora mayoría de los que marcharon hacia el Capitolio no pretendían otra cosa que manifestarse pacíficamente, muchos de ellos hasta iban rezando, pero unos cuantos antifas infiltrados reventaron la manifestación pacífica y se introdujeron en el Capitolio, cuando inexplicablemente los guardias abrieron las puertas. Eso sí, la mayoría de los que entraron no se comportaron vandálicamente. Pero claro, los videos que lo demuestran han sido retirados de Youtube y otras redes sociale (he llegado a ver algunos), que están aplicando una férrea censura y no dejan hablar a la otra parte, del mismo modo que cortaron la transmisión mientras Trump hablaba por la TV alegando que era mentira lo que decía. En caso de que lo fuera, lo propio es dejarlo hablar y luego después en los comentarios ya podrían expresar lo que quisieran.

El tema es complejo. Trump nunca me cayó bien, con sus maneras de vaquero rudo y su actitud hacia los mexicanos, queriendo levantar muros para impedirles acceder a una tierra que les robaron mediante una guerra. Como nos quitaron también Gibraltar los gringos. Y aquí en Andalucía también sufrimos las consecuencias de la política de Trump, con los elevados aranceles a las importaciones de aceite de oliva (como si ellos lo produjeran localmente y quisieran proteger la producción nacional) nos están afectando económicamente. Ahora bien, hay que reconocer que no lo ha hecho mal como presidente porque EE.UU. está mejor económicamente, y con su postura a favor de la vida y contra el NOM se ha ganado el favor de mucha gente que antes no le habría dado ni la hora. Muchos hispanos y negros han votado por él. Por eso se hizo el pucherazo (como lo llamamos aquí en España) cuando se vio cómo iba ganando en la votación. De golpe y porrazo todos los votos, sospechosamente, iban a favor de Biden, y como además muchos votaron por correo, luego se vieron todos esos escándalos de muertos que votan (dicen que hasta votó un gato) y otros abusos. Muchos veían en él un dique ante el NOM, el cual por supuesto ha intentado eliminarlo. Se ha comportado incluso mejor que Bergoglio y que muchos cardenales, sin ser siquiera católico, y se ha ganado el favor de muchos tradicionalistas. Muchos de lo que lo apoyaron por sus posturas mucho más cristianas y coherentes que las de Biden (y por supuesto Biden es mucho peor, eso nadie lo duda) no han visto que al fin y al cabo Trump no deja de ser un político liberal, es parte del mismo sistema liberal partitocrático, la democracia liberal, el liberalismo (que es pecado); es parte de un país sin apenas historia, y la poca que tiene no tiene mucho motivo para enorgullecerse, más bien al contrario; ante la deriva totalitaria de Biden y el NOM, nos presentan a Trump como defensor de los valores democráticos de EE.UU., país al que se nos pinta como un baluarte de la libertad y los derechos civiles, cuando en realidad tiene un historial de verdadera vergüenza en ese sentido. A mí sinceramente me daría vergüenza ser estadounidense aunque conozco a muchos súbditos de ese país que son unas excelentes personas.