Yo no lucho por España, no lucho por un trozo de tierra; para eso, prefiero tomarme al pie de la letra la Carta a Diognetes (Anónimo, S. II): “Los cristianos habitan sus propias patrias, pero como si fueran allí huéspedes; participan de todo, como ciudadanos, y permanecen aparte de todo, como extranjeros. Toda patria extranjera les sirve de patria y toda patria les es extraña [...] En pocas palabras: los cristianos son en el mundo lo que el alma es en el cuerpo."....mi patria es D-P-F-R, sin eso, no la reconozco y como no la reconozco, me voy a la Patagonia, Kazajstan, Papua, Australia o Groenlandia y me dedico a vivir honradamente, a trabajar, y a educar a mis hijos como me educaron a mi...cualquier sitio me sirve.
Si Juan o Pepe no merecen que se derrame gota de sangre, mucho menos el presidente de la república Fulanito o el Parlamento de chupópteros menganitos, o un trozo de papel con fuerza de ley, o un trozo de tierra exactamente igual a otra.
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