Se han tocado estos temas en el foro, y en síntesis postulan que:
1- El Nacional-Socialismo no es Nacionalista. Sería antinacional. Se habla de patria de Gauchos y otras cosas que son específicas de la Historia Argentina. Concluyen que los nacional-socialistas argentinos, deberían irse a Europa y no impulsar esta ideología en tierras que nada tendría que ver con los postulados doctrinarios.
2- La Religión Cristiana rechaza el Nacional-Socialismo, por ser racista. Postulados como “amar a todos”, “todos somos iguales ante Dios” y un montón de frases new age determinarían que somos la anti-religión.
Paso a dar mi opinión al respecto.
1- Efectivamente, el Nacionalismo es una construcción menor para un Nacional-Socialista. Este último, apunta a crear un Imperio. Ninguna raza, religión frontera natural o cultural, es impedimento para la cosmovisión Nacional-Socialista, porque esta se ubica por encima de todo localismo. Al final de la SGM, el III Reich era una fuerza multinacional (Waffen SS), que no peleaban por Alemania, sino por los principios que el III Reich supo diseminar en todos los territorios que influyó culturalmente y militarmente. Eran dos mundos enfrentados: el Capitalismo Anglosajón aliado al Comunismo Soviético, versus Alemania y sus aliados europeos, juntos con el Japón. Esta última, unía las tradiciones ancestrales (mundo nórdico, paganismo romano, gibelinismo franco, y la tradición guerrera japonesa) con la cultura de la tecnología. Esto se llamó, MODERNISMO REACCIONARIO, donde el Hombre subordinaba el progreso industrial a su Espíritu, al revés que el capitalismo y comunismo, que hacían al hombre un esclavo de la máquina. En el “EJE”, el empresario estaba subordinado a un poder casi Sagrado: el Führer y en oriente, el Emperador Nipón. Nada que ver con las democracias occidentales donde se votan a los mejores mentirosos y actores, y el votante imbécil, cree que está decidiendo el destino de su país con poner una simple papeleta en una urna; cuando en realidad elige a un gerente de grupos económicos que funcionan en la sombra. Y, ni hablar de la URSS, que era un gigantesco campo de concentración que tenía alambradas en las fronteras .. y donde el obrero trabajaba día y noche por el “triunfo” de la revolución mundial comunisma (el “paraíso” marxista).
El Nacionalismo, ha sido utilizado para evitar la unidad latinoamericana. En tanto los argentinos durante el siglo XIX y XX, nos peleamos con los chilenos y brasileños, los brasileños se pelean con nosotros y con Paraguay, y los chilenos se pelean con Bolivia y Perú, y Venezuela se pelea con Colombia .....y Perú con Ecuador, y etc. etc.
¿Quién gana con estas luchas dentro de Sudamérica?? .. Estados Unidos, que en 1941, con el pensador geopolítico Prof. Spykman, decía que para que Estados Unidos tuviera la hegemonía sobre el continente americano, debía evitar toda unidad entre los mismos. Por eso siempre se complotó contra el Pacto Andino, contra los intentos de integración argentino-brasilero (Mercosur) y en tanto, unilateralmente, Estados Unidos incorpora países latinos a su NAFTA (México y Chile por ejemplo) y dolariza otros (Ecuador) y militariza otros (Colombia, Panamá, Puerto Rico, etc.).
El Nacionalismo ha sido la herramienta perfecta de dominación latinoamericana. DIVIDE E IMPERA.
No está mal amar la Patria de los ancestros, y respetar su cultura. Sencillamente, debemos ser más inteligentes .. ver más allá, reconocer los verdaderos enemigos. Durante el Proceso Militar, los nacionalistas estaban contentos que se luchaba contra la subversión, pero en tanto, el ministro de economía Martínez de Hoz, se reunía en Buenos Aires con Rockefeller y pactaban el ingreso al país de los petrodólares que darían inicio a nuestra impagable Deuda Externa.
Conclusión: Amo a la Argentina. Amo su cultura. Pero el nacionalismo descerebrado, subordinado a lo que Estados Unidos dicte .. me parece negativo. El Nacional-Socialismo, puede ver más allá de todo esto, y cree en un Imperio, como el viejo caudillo Juan Manuel de Rosas, que intentó recuperar las viejas fronteras del Virreynato del Río de la Plata, al querer recuperar Paraguay, Bolivia y el Sur de Brasil en sus últimos años de gobierno. Proceso interrumpido cuando el judas argentino, Justo José de Urquiza, lo traiciona aliándose con los ingleses y portugueses que culminaría con la batalla de Caseros y el definitivo triunfo del liberalismo masónico en la Argentina.
2- La religión: debemos diferenciar el Catolicismo Güelfo del Gibelino. El primero, desacraliza el poder sagrado que reside en lo político .. que existía en el antiguo paganismo y que el Nacional-Socialismo vuelve a recrear con la imagen del “Führer” (el César en Roma, el Faraón en Egipto, el Gran Califa en Turquía, el Khan en los Mongoles, etc. etc.). El Güelfismo postula la doctrina de las Dos Espadas del Papa Gelasio I, donde ellos se dicen encargados de las almas de los hombres, y lo político, laico, desacralizado, debe ser “administrado” por el político. Es la separación entre “moral” y “política” que Maquiavelo supo ver en la alta Edad Media.
Por su parte, el Catolicismo Gibelino, rechaza la herejía-judeocristiana (leer a Carlos Disandro), que nos hace pecadores a todos, que nos iguala a todo, y que convierte ese mundo en un “valle de lágrimas”. El Catolicismo Gibelino es guerrero .. son las Cruzadas, son los tiempos de los Austrias Mayores de España (Carlos V y Felipe II) son la rebelión de los Cristeros en México, y es en Argentina el gobierno de Juan M. de Rosas. Ese catolicismo, es la unidad del paganismo con el Nuevo Testamento. Este rechaza todas las modernizaciones de la Iglesia, principalmente desde el Concilio Vaticano II que destruye la liturgia católica de más de 2000 años de vida .. rompiendo asi el lazo Sagrado de las oraciones entre los creyentes y la Divinidad. Y llegamos al Anti-Papa que tenemos hoy, que pacto con los Estados Unidos para hacer caer el comunismo, y que por tal motivo, evitó apoyarnos en la Guerra de Malvinas, viniendo a este país a pedir una paz miserable, mientras los “infieles” anglicanos venían a invadirnos.
En tanto el Catolicismo conciba que el poder político es SAGRADO, todo irá bien, porque ello está acorde a la ideología del Nacional-Socialismo y de las grandes religiones, que es la divinización del Soberano.
Heil Hitler!
Garayalde
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