Católicos "gibelinos", NS y seguidores de Carlos Disandro.

Nacionalismo, Religión y Nacional-Socialismo, por obispo de la iglesia bielorrusa:

Se han tocado estos temas en el foro, y en síntesis postulan que:


1- El Nacional-Socialismo no es Nacionalista. Sería antinacional. Se habla de patria de Gauchos y otras cosas que son específicas de la Historia Argentina. Concluyen que los nacional-socialistas argentinos, deberían irse a Europa y no impulsar esta ideología en tierras que nada tendría que ver con los postulados doctrinarios.

2- La Religión Cristiana rechaza el Nacional-Socialismo, por ser racista. Postulados como “amar a todos”, “todos somos iguales ante Dios” y un montón de frases new age determinarían que somos la anti-religión.

Paso a dar mi opinión al respecto.

1- Efectivamente, el Nacionalismo es una construcción menor para un Nacional-Socialista. Este último, apunta a crear un Imperio. Ninguna raza, religión frontera natural o cultural, es impedimento para la cosmovisión Nacional-Socialista, porque esta se ubica por encima de todo localismo. Al final de la SGM, el III Reich era una fuerza multinacional (Waffen SS), que no peleaban por Alemania, sino por los principios que el III Reich supo diseminar en todos los territorios que influyó culturalmente y militarmente. Eran dos mundos enfrentados: el Capitalismo Anglosajón aliado al Comunismo Soviético, versus Alemania y sus aliados europeos, juntos con el Japón. Esta última, unía las tradiciones ancestrales (mundo nórdico, paganismo romano, gibelinismo franco, y la tradición guerrera japonesa) con la cultura de la tecnología. Esto se llamó, MODERNISMO REACCIONARIO, donde el Hombre subordinaba el progreso industrial a su Espíritu, al revés que el capitalismo y comunismo, que hacían al hombre un esclavo de la máquina. En el “EJE”, el empresario estaba subordinado a un poder casi Sagrado: el Führer y en oriente, el Emperador Nipón. Nada que ver con las democracias occidentales donde se votan a los mejores mentirosos y actores, y el votante imbécil, cree que está decidiendo el destino de su país con poner una simple papeleta en una urna; cuando en realidad elige a un gerente de grupos económicos que funcionan en la sombra. Y, ni hablar de la URSS, que era un gigantesco campo de concentración que tenía alambradas en las fronteras .. y donde el obrero trabajaba día y noche por el “triunfo” de la revolución mundial comunisma (el “paraíso” marxista).

El Nacionalismo, ha sido utilizado para evitar la unidad latinoamericana. En tanto los argentinos durante el siglo XIX y XX, nos peleamos con los chilenos y brasileños, los brasileños se pelean con nosotros y con Paraguay, y los chilenos se pelean con Bolivia y Perú, y Venezuela se pelea con Colombia .....y Perú con Ecuador, y etc. etc.

¿Quién gana con estas luchas dentro de Sudamérica?? .. Estados Unidos, que en 1941, con el pensador geopolítico Prof. Spykman, decía que para que Estados Unidos tuviera la hegemonía sobre el continente americano, debía evitar toda unidad entre los mismos. Por eso siempre se complotó contra el Pacto Andino, contra los intentos de integración argentino-brasilero (Mercosur) y en tanto, unilateralmente, Estados Unidos incorpora países latinos a su NAFTA (México y Chile por ejemplo) y dolariza otros (Ecuador) y militariza otros (Colombia, Panamá, Puerto Rico, etc.).

El Nacionalismo ha sido la herramienta perfecta de dominación latinoamericana. DIVIDE E IMPERA.

No está mal amar la Patria de los ancestros, y respetar su cultura. Sencillamente, debemos ser más inteligentes .. ver más allá, reconocer los verdaderos enemigos. Durante el Proceso Militar, los nacionalistas estaban contentos que se luchaba contra la subversión, pero en tanto, el ministro de economía Martínez de Hoz, se reunía en Buenos Aires con Rockefeller y pactaban el ingreso al país de los petrodólares que darían inicio a nuestra impagable Deuda Externa.

Conclusión: Amo a la Argentina. Amo su cultura. Pero el nacionalismo descerebrado, subordinado a lo que Estados Unidos dicte .. me parece negativo. El Nacional-Socialismo, puede ver más allá de todo esto, y cree en un Imperio, como el viejo caudillo Juan Manuel de Rosas, que intentó recuperar las viejas fronteras del Virreynato del Río de la Plata, al querer recuperar Paraguay, Bolivia y el Sur de Brasil en sus últimos años de gobierno. Proceso interrumpido cuando el judas argentino, Justo José de Urquiza, lo traiciona aliándose con los ingleses y portugueses que culminaría con la batalla de Caseros y el definitivo triunfo del liberalismo masónico en la Argentina.

2- La religión: debemos diferenciar el Catolicismo Güelfo del Gibelino. El primero, desacraliza el poder sagrado que reside en lo político .. que existía en el antiguo paganismo y que el Nacional-Socialismo vuelve a recrear con la imagen del “Führer” (el César en Roma, el Faraón en Egipto, el Gran Califa en Turquía, el Khan en los Mongoles, etc. etc.). El Güelfismo postula la doctrina de las Dos Espadas del Papa Gelasio I, donde ellos se dicen encargados de las almas de los hombres, y lo político, laico, desacralizado, debe ser “administrado” por el político. Es la separación entre “moral” y “política” que Maquiavelo supo ver en la alta Edad Media.

Por su parte, el Catolicismo Gibelino, rechaza la herejía-judeocristiana (leer a Carlos Disandro), que nos hace pecadores a todos, que nos iguala a todo, y que convierte ese mundo en un “valle de lágrimas”. El Catolicismo Gibelino es guerrero .. son las Cruzadas, son los tiempos de los Austrias Mayores de España (Carlos V y Felipe II) son la rebelión de los Cristeros en México, y es en Argentina el gobierno de Juan M. de Rosas. Ese catolicismo, es la unidad del paganismo con el Nuevo Testamento. Este rechaza todas las modernizaciones de la Iglesia, principalmente desde el Concilio Vaticano II que destruye la liturgia católica de más de 2000 años de vida .. rompiendo asi el lazo Sagrado de las oraciones entre los creyentes y la Divinidad. Y llegamos al Anti-Papa que tenemos hoy, que pacto con los Estados Unidos para hacer caer el comunismo, y que por tal motivo, evitó apoyarnos en la Guerra de Malvinas, viniendo a este país a pedir una paz miserable, mientras los “infieles” anglicanos venían a invadirnos.

En tanto el Catolicismo conciba que el poder político es SAGRADO, todo irá bien, porque ello está acorde a la ideología del Nacional-Socialismo y de las grandes religiones, que es la divinización del Soberano.

Heil Hitler!

Garayalde
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Monseñor Garayalde en el natalicio del Restaurador:

GIBELINO DE LAS PAMPAS


En estos días se celebra el nacimiento del mayor caudillo que existió en la historia de las Provincias Unidad del Río de la Plata: Don Juan Manuel de Rosas (Buenos Aires, 30 de marzo de 1793 – Southampton, Hampshire, 14 de marzo de 1877).

De su tiempo quedo el recuerdo de un gran defensor de la religión Católica Apostólica Romana, pero con un elemento distintivo: su rechazo al guelfismo, al antiguo partido papal, que propugnaba la separación estricta entre Estado e Iglesia, la doctrina de las dos espadas del Romano Pontífice Gelasio I, que sucesivos gobiernos liberales y pro-masónicos profundizarían generándose una política estatal anticristiana que hasta el presente se vive en la Argentina y en el mundo que ha llevado a gobiernos a retirar las Cruces de lugares "públicos".


La vigilia con la bandera de la Santa Federación y el cuadro del Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas


La postura de Don Juan Manuel de Rosas era la gibelina, o sea: la unidad entre Estado e Iglesia, la armonía entre la autoridad temporal y la espiritual. Ciertamente dicha postura era la ideal para los grandes Imperios que reunían pueblos de diferentes etnias y tradiciones culturales. Emperador y Patriarca gobernaban de la mano los destinos de millones. A pesar que la armonía no estaba garantizada, habiendo diferencias en las funciones de cada uno , injerencias jurisdiccionales, administrativas y hasta teológicas, sin embargo, no existía la terrible realidad del presente, donde la pelea persiste entre el poder temporal y espiritual en un grado donde los Estados garantizan a veces conscientemente el ateísmo de sus ciudadanos al no sostener ninguna religión, a quitarle todo espacio de difusión, al convertirla en un simple grupo de presión como cualquier entidad social que busca intereses económicos. El guelfismo triunfo, y paradojalmente, en lugar de fortalecer la Iglesia termina lacerandose por dentro al intentar reconquistar la Sociedad y Estado sumergido en el materialismo ateo.

Durante el periodo del Caudillo Gibelino, Don Juan Manuel de Rosas, hizo que la Confederación Argentina un proyecto no solo soberano, sino también religioso. Durante su periodo se consolida la Santa Federación de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Permite el regreso de la Orden de los Dominicos y Jesuitas que habían sido expulsadas por la Casa Real de los Borbones y por los “iluministas” del partido Unitario que terminaron aliandose con potencias extranjeras para someter a los caudillos de la Santa Federación.

Estas políticas le valieron al “Restaurador de las Leyes” –como se le denomino a Don Juan Manuel- el apoyo del clero católico romano en el país. Para Rosas, la iglesia era una de las más importantes instituciones que garantizaban el orden social y político, y la educación de los ciudadanos tan necesaria para consolidar la Santa Federación. Sin embargo, la orden de los Jesuitas terminó por realizar intrigas contra el proyecto federal, aliándose con sus enemigos: el partido unitario y las potencias extranjeras de Francia e Inglaterra que no gustaban de una nación libre, soberana y católica.

En aquellos tiempos donde existió armonía entre la Iglesia y el Estado, el cuadro del “Restaurador de las Leyes” estaba presente en las Misas, como antiguamente lo eran el de los Emperadores de Bizancio, los Zares de Rusia, los Reyes de España y tantos otros lugares del mundo donde el gibelinismo imperaba.

Rosas asumió la función simbólica del Teocrator al ejercer el derecho de patronato en lo relativo al nombramiento de los sacerdotes, manteniendo a distancia la jurisdicción papal, de forma respetuosa pero marcando su concepción gibelina.


El cuadro del "Restaurador de las Leyes" en la Capilla de Piedra de San Jorge, en el aniversario de su nacimiento.


La Iglesia y sus fieles celebraban en la Misa los triunfos militares de la Santa Federación. La Divisa Rojo punzó brillaba en todos lados, hasta en las imágenes de los Santos.

Durante su gobierno debió afrontar una crisis religiosa donde la sociedad, la Iglesia y hasta sus enemigos esperaron su decisión al respecto: en 1847, el presbítero Ladislao Gutiérrez se fugo junto con la hija de una importante familia patricia porteña, Camila O´Gorman, enamorada del presbítero. Huyeron robando bienes de la Iglesia y terminaron siendo capturados por las fuerzas policiales en la provincia de Corrientes. Llevados cautivos a Buenos Aires, estaba el dilema sobre la resolución del delito moral y legal. Algunos a favor del castigo, otros –los enemigos- burlándose de la afrenta religiosa de los fugitivos. El gobernador de la Provincia de Buenos Aires, con poderes absolutos, responsable de la defensa de la Fe católica en tu tierra, Don Juan Manuel de Rosas, ordenó el fusilamiento de ambos.

Hasta el presente se presenta tal drama como un crimen del “Restaurador de las Leyes”. Nunca se desligo del hecho. Por el contrario, asumió la absoluta responsabilidad del mismo: “Soy, pues, el único responsable de todos mis actos; de los hechos buenos como de los malos; de mis errores y de mis aciertos” (Copia testimoniada por el señor Máximo Terrero y en el archivo de Adolfo Saldías.)

Muchos hipócritas que lo criticaron, terminaron destruyendo el proyecto de la Santa Federación, haciendo ingresar a la Argentina en las tinieblas: sucesivas crisis económicas, sociales y espirituales; destrucción de la soberanía nacional y de la cultura gaucha. El fin de una Argentina libre y profundamente religiosa dio paso a una nación que en el Siglo XXI padece una crisis que a pesar de la anestesia suministrada por los medios de comunicación, esta se sumerge en la ruina.

Este 30 de marzo de 2011, el cuadro del Caudillo Don Juan Manuel de Rosas retorno silenciosamente a un Altar, a la espera que el espíritu gibelino vuelva a soplar sobre las tierras de Argentum.

Xristos Anesti!

+Teofano
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