De todas formas, lo único que hay que lamentar es que los del 25-S llevaran como armas un caballito de juguete, una pandereta y una botella. Lo realmente satisfactorio habría sido que llevaran dinamita y hubieran hecho volar el parlamento por los aires. Cosa que tienen derecho a hacer si quieren, para eso estamos democracia con soberanía popular.
Ahora va a resultar que los tradicionalistas son temerosos de las instituciones democráticas y no pueden simpatizar con los que las amenazan. No hay nada condenable en los que fueron allí con esa intención. Los condenables son los que estaban allí cobrando dinero por golpear a su propio pueblo e impedirle tan noble intención.
Este habría sido un magnífico final para el 25-S:
http://www.youtube.com/watch?v=bWvIPNwocr8
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