Re: Deberes y vida familiar
Hay una idea que olvidé en mi anterior mensaje, y es algo que considero muy importante en este debate abierto sobre los deberes en casa y vida familiar. A nadie se le escapa que la sociedad española -en realidad, ninguna otra-, puede ser una sociedad de abogados, ingenieros, médicos, arquitectos, historiadores y profesores, porque otras muchas profesiones también son indispensables: albañiles, fontaneros, mecánicos, camareros, comerciantes, y largo etcétera son totalmente necesarios. Pero el debate abierto ahora parte de un supuesto falso: "deberes en el cole como oposición a la vida familiar". Y es falso porque el estudiante lo es principalmente en tres medios: su centro de formación, su biblioteca y su casa. Es decir, no se estudia en la discoteca, ni en el botellón, yendo de vacaciones a la playa, subiendo a un picacho o disfrutando de un crucero por el Mediterráneo. Por tanto, se puede llegar a la conclusión de que "los deberes del cole están asociados a la vida familiar.
Pero, además, es que el mismo término "deberes" suena a castigo, a sacrificio inútil y cruel, cuando en realidad deberían ser otra cosa. Antes que profesor, abogado, médico, investigador científico..., cualquier profesional de estas actividades es, en realidad, el eterno estudiante, no sólo porque las exigencias de sus profesiones les obliguen a ese reciclaje, sino porque lo habitual, lo común, entre todos ellos es que practican una verdadera vocación de estudio, y no por los beneficios económicos que se supone podrían reportar, algo que los doctorados suelen desmentir casi siempre, sino por el placer de saber un poco más, de entender mejor las cosas, el descubrimiento por el descubrimiento. Historiadores, abogados, médicos, que se interesan por la Física o por la Biología, investigadores de ciencias puras que se apasionan por el arte, por la música o por la Filosofía, la Teología, o la Sociología, son algo muy común. Así los deberes se van transformando en placeres intelectuales y morales. Desde hace ya unos cuantos años, suelo afirmar que el estudio es el deporte del cerebro, y es que resulta curioso ver en los gimnasios a muchos "cachas" musculosos, con cerebros enclenques, porque no suele haber correspondencia, ¿quién se acuerda de aquello que afirma, mens sana in corpore sano?
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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