Re: Desenterrando a Franco
Lo cierto es que cada día voy madurando más la idea de promover que Franco sea considerado "héroe nacional". Es decir, que se sustituya el término "Caudillo" por el de "héroe". ¿Por qué? el motivo es que quien reconoce a Franco como "caudillo" está manifestando lealtad hacia su persona, por tanto es político. Pero considerarlo "héroe" supone que se le reconocen méritos y los más sencillos de hacer entender a cualquiera son: librar a España de la tiranía marxista; impedir la invasión nazi y evitar la participación directa y total en la IIGM que hubiese traído grandes sufrimientos a una nación que acababa de salir de una guerra civil; y los logros sociales. Sólo con que esas ideas se difundiesen correctamente acabarían con la perversión de la memoria histórica, y nadie que reconociese esos logros podría ser considerado franquista, algo que da miedo a mucha gente.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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