Esa personalización es la clave del revanchismo rojo. Lo decisivo para llegar a este esperpento de antifranquismo histérico ha radicado desde la transición en la mentalidad derrotista de partidos de derechas y centristas (la UCD, básicamente) haciéndose perdonar por los herederos de los criminales rojos del 36 (así como suena) su procedencia franquista no democrática, concediendo todos los galones de legitimidad democrática a la izquierda felipista y carrillista, cuando en la II República ésta había sido muchísimo más intolerante y culpable que las derechas hasta hacer provocar el estallido bélico. Las derechas ni se plantearon considerarlos herederos de chekas, Paracuellos, matanzas de curas y similares, como hubieran debido haber contraatacado.Comentaba, igualmente, la manía de personalizar todo en Franco, lo positivo y lo negativo, olvidando que fue el pueblo español aplastantemente quien hacía las cosas, otra cuestión es que la cabeza del Estado fuese Franco, pero él no iba matando a nadie, deportando a nadie, o construyendo los pantanos él sólo con sus propias manos. Ni siquiera imaginaba, diseñaba, o dirigía personalmente la inmensidad de las iniciativas de todo tipo. Atribuir, pues, que hizo esto o lo otro tan malo, malísimo, es otra muestra de estupidez e ignorancia supinas.
Esa cobardía y hacerse perdonar derechista envalentonó año a año a PSOE, PCE y similares, que, visto el panorama, ofrecían patentes de democracia; conllevaba que el derechismo y sus líderes y personajes procuraran salvarse de la quema, esquivando temerosos las acusaciones con que hubieran podido y debido contrarreplicar.
Porque ay, contrarreplicar desde el derechismo la pasada intolerancia de las izquierdas significaba ya desde la Transición labrarse fama de filo-franquista o de justificador del franquismo (¡cómo lo sabía Ricardo de la Cierva!) y ser rechazado hasta por tus mismos correligionarios derechistas, arruinarte la carrera política o periodística, ser vetado en los medios y autocondenarse al ostracismo. Para la izquierda, al contrario, ser guerracivilista era y siempre ha sido un mérito.
En fin, ese continuo y agravado machaqueo izquierdista, sabiendo victorioso su "relato", aparejado con la agravada cobardía derechista ha acabado siendo una bola de nieve imparable (docencia, instituciones, academias, prensa, organismos internacionales...) que tras 40 años ha aplastado toda disidencia.
Del hecho da fe el distinto enfoque de la Ley de Amnistía de 1977 que dicho proceso viene cuestionando al considerarse "carca" por el izquierdismo desde hace unos 15 años, cuando hace 40 años la consideraba un éxito. De hecho, es una ley que no tuvo exposición de motivos dado que toda explicación que se hubiera entonces dado habría podido considerarse tendenciosa o hiriente para alguno de los bandos que acordaban la reconciliación, aparentemente sin vencedores ni vencidos.
"Reconciliación" que ya sabíamos el sentido (el de siempre) que acabaría teniendo para la izquierda: la simple y llana venganza.
El asunto empezó a pintar mal ya en 1996 cuando el Congreso (con mayoría del PP de Aznar) homenajeó a las Brigadas Internacionales comunistas de 1936
Por otro lado, la izquierda en todo este proceso, es evidente que solo ha querido criminalizar a Franco cañoneándole inmisericorde para hacer un cerco alrededor de su memoria, para que nadie se ponga en el radio de disparo; no solo eso, fomentando la huida derechista y también clerical de ese perímetro de peligro, tanto de personajes y partidos recientes y actuales como incluso de antiguos colaboradores (¿por qué nunca nada contra Arias Navarro o Carrero Blanco y otros insignes colaboradores políticos y obispos y cardenales afines? y sacarles incluso con pinzas su lado crítico hacia Franco); homenajes al traidor Suárez que fue dirigente nada menos que del Movimiento; nada sobre el franquista Juan Carlos, pelele y favorito en vida de Franco durante 20 años) etc etc.
Al final se trata de eso: Franco, el gran chivo expiatorio abandonado y cubierto de basura que carga con los pecados de todo el derechismo y clericalismo hispano de 40 años, muñeco del pim pam pum a perpetuidad. Ultrajado y burlado hasta que el Señor decrete el fin de los tiempos.
Todos perdonados por la izquierda revanchista menos él. Todo muy edificante... todas las conciencias tranquilas, todos aliviados...
Salvo que una vez completada una fase, estamos entrando en otra ya de persecución descarada...
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