«El error de Trump» por Juan Manuel de Prada para el periódico ABC, artículo publicado el 09/11/2020.
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La derrota de Trump nos invita a hacer una reflexión sobre los métodos erróneos de la llamada «derecha alternativa». En muchas de las propuestas de Trump había loables «semillas del Logos» (mezclados, sin embargo, con errores crasos), que se resumían en el rechazo a la agenda globalista. Pero Trump convirtió esas «semillas del Logos» que anidaban en su programa político en semillas de discordia, logrando que algunas causas admirables fuesen percibidas por muchos que podrían haberlas abrazado como causas odiosas que ahora, además, quedan inservibles y hechas añicos.
Trump, como en general toda la derecha alternativa, fundaba su éxito político en el mantenimiento de los antagonismos sociales. Del mismo modo que la izquierda utiliza a los inmigrantes, a las feministas o a los ecologistas como «sujetos revolucionarios» para crear una dinámica de conflictividad social que favorezca su asalto al poder, Trump encontró este filón en los americanos de las clases medias depauperadas, sabiendo canalizar las frustraciones de esta multitud de «miserables» para ganar las elecciones. Y el globalismo se revolvió con furia de inmediato, azuzando campañas mediáticas contra él y movilizando a sus hordas de zombis por los motivos más peregrinos.
Y, frente a este acoso histérico del globalismo, Trump montó eso que llaman la «batalla cultural», que básicamente consiste en azuzar los antagonismos sociales del modo más tremendista posible, logrando tan sólo (además de enconar a los detractores) halagar a los convencidos y espantar a los que se podría convencer, si las causas valiosas se expusieran con prudencia, que es la virtud política por excelencia. Pero Trump prefería asegurar sus graneros electorales, a cambio de provocar un rechazo cada vez enconado que ha logrado una movilización adversa sin precedentes. Así, gentes como Trump contribuyen a la creación de la sociedad que interesa al globalismo: una sociedad separada por un cúmulo de odios en la que los dubitativos acaban sucumbiendo a las consignas sistémicas, pues les permiten nadar a favor de corriente, que es mucho más descansado. La prudencia política exige, por el contrario, convencer a estos dubitativos, con menos tuits y más «disciplina del arcano», evitando los rifirrafes chirriantes que benefician infaliblemente al enemigo, pues tiene la propaganda a su servicio. Trump obró al contrario; y hasta la plaga del coronavirus la convirtió en excusa para la búsqueda de antagonismos desquiciados, acaudillando las actitudes más insensatas y chorras que han acabado costándole la reelección.
La caída de Trump provocará un efecto acelerador sin precedentes en la agenda globalista, que además entrará con vaselina en las conciencias estragadas de los dubitativos, quienes la percibirán como una relajación benéfica de los antagonismos vividos durante los últimos años. Así Trump, como la derecha alternativa que lo imita, actúan sin darse cuenta como aceleradores de la agenda que creen combatir.
https://www.abc.es/opinion/abci-juan...9_noticia.html.
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