Cita Iniciado por CAMPANO Ver mensaje
Estos grupos políticos, aunque obtuviesen cotas de poder, no cambiarían los problemas reales que subyugan al pueblo; sólo pondrían parches. Además, debido a una capacidad de análisis limitada, su incidencia moral e ideológica en la población sería nula y ,por lo tanto, su voto inestable y alterable -como el del centro-. Sería una plataforma de descontento más, incapaz de resolver y/u ofrecer alternativas, puesto que no se abrirían nuevos cauces analíticos y críticos que ayudaran a la población a renovar el sistema.


El populismo fracasaría al cabo de un tiempo sin haber mostrado al pueblo cual es la raíz de los males ni haber ofrecido una alternativa. Por lo tanto, un doble fracaso: para ellos electoral, pero, lo que es aun más grave, moral para la sociedad.

Buen análisis.
El quiz de la cuestión está en esta parte. Las agrupaciones populistas son huecas por definición, por táctica y por necesidad. Por si solas, no significan nada y acabarían como indica Campano. La verdadera utilidad de las plataformas políticas huecas es que en su subida, de forma paralela pero claramente fuera de ellas, se construyan aparatos culturales y mediáticos que, estos sí, sean los encargados del discurso ideológico fuerte y de la reeducación de las masas. Si el partido sería el sitio para "todo el mundo", estos sistemas paralelos serían los de la minoría realmente ideologizada que de verdad influiría tanto en el partido hueco como en la sociedad.
Los grandes partidos también hacen así. El PSOE no educa ni hace proselitismo. Son sus aliados mediáticos (El Pais, la SER...) y culturales (la infinidad de organizaciones chupasubvenciones que han creado a lo largo de los años, sus editoriales, etc) lo que de verdad educan a la sociedad en los postulados progresistas. Luego el PSOE sólo ejecuta ese trabajo sobre una masa ya convencida o, al menos, anulada para ponerse en contra. También el PP empieza a hacer lo propio con instituciones como FAES, mientras FJL hace lo propio en los medios.
Esta triple estructura político-cultural-mediática es imprescindible para hacer cualquier movimiento duradero y con alguna posibilidad de cambiar algo.