Se queja, ¡pobre!, se queja y en su mano ha estado votar un ¡NO! ejemplarizante al proyecto de la legalización del infanticidio libre. Se queja de que la Conferencia Episcopal condene con una lógica ex-comunión a quien no esté conforme a la Doctrina y así se salga de la Iglesia voluntariamente y a plena conciencia, y adquiere aún mayor relevancia si tales actos provienen de aquéllos que tienen toda la obligación de respetar y cumplir las leyes y hacerlas respetar y cumplir.

Se queja y olvida el constitucional "DERECHO A LA VIDA", que incluye el lógico "DERECHO A NACER" y antes el "DERECHO AL PLENO DESARROLLO DEL FETO" y, además, también olvida que "ÉSTE", el feto, puede ser SUJETO de DERECHOS si en el transcurso de la gestación es nombrado heredero para después del nacimiento. Y olvida que estos derechos del no nato están por encima de las demagogias del jefe de su partido, de su partido en sí y de los caprichos de esa compañera suya llamada Bibiana. Así que, cuando le toque "rendir cuentas" que suelte lo que le dé la gana, porque le va a dar lo mismo que recurrir al maestro armero.

Y se acuerda de Pinochet y "sus crímenes", los cuales, dado que nunca llegó a ser juzgado con sentencia firme, serían "presuntos" ¿no?. Pero es que aun siendo "ciertos y demostrados fuera de toda duda, habrían sido cometidos contra terroristas tupamaros, así como socio-comunistas que buscaban sin cesar el modo de convertir todo el Cono Sur en una república soviética, incluídos "los gulags".

Y protesta porque a éste, --a Pinochet--, le daban la eucaristía, mientras que a él se la niegan y "lo condenan por ser socialista" (textual), y "no por ser abortista", lo que no le ha impedido clausurar el "X Congreso de Escuelas Católicas" en Toledo, ayer mismo.