Milagros en las personas, en las victorias, y en mismísimo Rey Felipe II; que este escrito le recuerda, como lo inmenso que fue, el gran broche para el Imperio Católico en fidelidad a Dios y a su familia, para el mayor orgullo de su padre, acorde a lo que le encamino.
Y como el padre autor del mismo, siente e interpreta a Madrid. Maravilloso, tanto como debía ser el valle y sus gentes.
No en vano fueron a estar en el centro de aquella España nuestra.
El legado escrito de la Iglesia Católica es tan hermoso y culto como lo puedan ser los romanceros precursores de la literatura.
Y escribir de esta forma bella y en devocion a la Virgen:
El Santo Monasterio de la sagrada religión de la Santísima Trinidad, que para mucha edificación y doctrina fundaron aquellos religiosos padres en la calle de Atocha....
Tiene Madrid un gran testimonio de su religión y de su verdadera nobleza; esta, es la devoción singular....la Señora la Virgen María, y la gran protección por ella de la Virgen, y de la Majestad divina; desde su principio es de los muy devotos pueblos de España, que con mayor fe y con mayor devoción sirve a la Soberana Reyna del cielo; porque con tener muchas iglesias y templos, ninguno hay donde no tenga nuestra Señora altar, adonde los fieles concurren a invocarla con mucha devoción....y de los altares y sagrarios que tienen devotas imágenes, en todos los Monasterios de monjas y frailes, y en los hospitales hay particular devoción con singular fe, a particulares imágenes....
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