Felicidades (aunque con una hora de retraso).
Para conocer lo más desconocido de este dogma integrante de nuestra fe, voy a contar una tradición del judaísmo que no sé si todavía se practica, pero sí se hacía hace mucho tiempo.
En Ex 12 podemos leer la institución de la Pascua, fiesta principalísima de los judíos que recuerda el paso poderoso de Yahveh para conducirlos de la esclavitud de Egipto a la libertad. En el relato de la institución, se menciona la necesidad de comer un cordero sin defecto.
Hasta aquí, nada novedoso.
Para comprender lo que quiero decir a continuación, hay que tener en cuenta que los judíos pusieron como una "muralla" alrededor de la Torah, un conjunto de normas que exageraban el rigor de la ley de Moisés. Así, por ejemplo, mientras en la Ley Mosaica podemos leer "no cocerás el cabrito en la leche de la madre", los judíos, para curarse en salud, se abstienen de comer carne junto con leche. Es una de las exageraciones que convierten la práctica del judaísmo en lo que yo creo que debe ser una auténtica carga.
Pues bien, en el tema del cordero sin defecto, los judíos también se curaban en salud y añadían normas nuevas a las prescritas por Moisés. Concretamente, el cordero de Pascua debía nacer de una cordera que tampoco tuviera defecto. Es más, esa cordera estaba destinada a ser madre del cordero pascual, por lo que se tenía un cuidado extremo con ella para que no sufriese ningún daño.
En función de su futura cría, esa cordera recibía privilegios especiales.
Cuando, al venir Jesucristo, muchos judíos reconocieron en él al Mesías prometido, la práctica que venían manteniendo les había preparado para empezar a comprender lo que posteriormente quedó claramente definido, ya en el siglo XIX.
El respeto a la madre del Salvador era más de esperar de un judío que conocía esta costumbre que de un griego o romano, que al fin y al cabo estaban acostumbrados a despreciar a las mujeres.
Saludos.
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