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Tema: Arquidiócesis de Santa Isabel

  1. #1
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    Arquidiócesis de Santa Isabel

    125 AÑOS DE PRESENCIA CLARETIANA EN CLARET DE BATETE
    Publicado el Domingo, 19 Febrero 2012 12:07 | Visto: 1229
    El pasado domingo 12 de febrero, se tuvo la clausura de la celebración de los 125 años de presencia claretiana en Claret de Batete. Ofrecemos una reseña de las actividades llevadas a cabo durante esta celebración.


    Batete, lugar que evoca la figura y el esfuerzo de nuestros antepasados misioneros, ha celebrado los 125 años de presencia claretiana (1.887-2.012). Con tal motivo muchas actividades apostólicas, culturales y deportivas han sido organizadas; cabe destacar el concurso de dibujo para los colegios de Gobena Mendo y La Inmaculada de Batete, el concurso literario para el colegio Claret de Lubá y el trofeo cuadrangular que agrupó a los equipos de Batete, Barrios las Palmas, Real Estudiantes y Colegio claret.



    Estas actividades dieron comienzo el día 4 de febrero, con la recogida de los trabajos de los concursos de dibujo y literario respectivamente mientras que también se jugaba el primer partido de fútbol entre los equipos Colegio Claret y Batete. El día 5 se continuó con la disputa del segundo partido que enfrentaba a los equipos Barrios las palmas y Real Estudiantes. El día 11 se jugó la gran final entre los equipos Colegio Claret y Real Estudiantes, proclamándose campeón el equipo de Real Estudiantes y el Colegio Claret subcampeón.
    El día 12 tuvo lugar la Misa de acción de gracias a las 11,00h de la mañana presidida por el P. Marcelo Beká Ensema en representación del P. General Josep Mª Abella quien, por problemas de vuelo no pudo estar presente en dicho acto como se había programado. Concelebraron un total de seis claretianos. El P. General llagaba a las 15,30h quien fue acogido y aclamado por el pueblo de Batete que estaba ansioso de tenerle presente entre ellos desde la mañana. Tras su llegada y un breve descanso se procedió a la realización de los actos programados que iniciaron con el discurso de bienvenida por el Señor Teniente Alcalde del Municipio de Batete, seguido de la entrega de premios correspondientes a las diversas actividades realizadas, el gran refrigerio ofrecido a las autoridades, invitados y el pueblo de Batete en general. Hacia las 18,00h se despedía el P. General del pueblo de Batete rumbo a la comunidad claretiana de Lubá para continuar con su agenda de trabajo en Guinea ecuatorial. A continuación os presentamos una breve reseña histórica de la fundación misionera en Batete.
    La iniciativa parte de Santa Isabel. Hacia 1886, el Padre Prefecto Apostólico Ciriaco Ramírez viaja en lancha acompañándole Don Guillermo Vigor, natural de Sierra Leona. El objetivo del viaje fue buscar un lugar al sur-oeste de la isla de Fernando Poo donde establecer una reducción misional atendida desde Santa Isabel. La idea cuajó. Pues el P. Ciriaco Ramírez el 19 de enero de 1.887 vuelve a salir desde Santa Isabel por vía marítima para fundar en Batete una misión fuerte; se lleva consigo cinco misioneros claretianos: Los PP. Jaime Pinosa superior, Luis Sáez y José Singla. Y los hermanos Jaime Miquel y José Lacunza. Estos son los cinco misioneros que llegaron por primera vez a Batete. Como todos los orígenes modestos, estos misioneros empezaron viviendo en una casita de techo y nipa con paredes de bambú; así consta en la crónica.
    El jefe de Poblado, el Señor Biebeda Cuya estatua han regalado al Padre general, recibe a los claretianos con gran alegría de saber que sus súbditos van a recibir abundantemente la Palabra de Dios con la instalación de los Misioneros en su poblado. Una vez establecidos, llegan las dificultades que muchas veces acompañan las grandes obras. Ha llegado el tiempo de la lucha.
    Enseguida para atender a los más pequeños, los Misioneros levantan el primer edificio casa- colegio sobre unas estacas, sobre ellos se puso un pavimento y sobre este, paredes de madera y techo de la misma madera. Era un barracón divido en dormitorio y clase. El colegio era para niños varones.
    En el año 1899, el P. Natalio Barrema, funda una escuela para las mujeres solteras en espera de la llegada de las hermanas Concepcionistas. La escuela la regenta la viuda de un tal Rafael Rieká. A Batete se le puso el nombre de Mª Cristina por algún tiempo, pero en la actualidad se le conoce con el nombre oficial de “Claret de Batete”.
    Desde Batete se fundó:
    - Concepción (Riaba) en 1.888
    - Musola, en 1896
    - San Carlos, actual Lubá en 1.904
    - Moka, en 1.908
    Subrayemos que en la actualidad no habita en Batete ningún sacerdote. Sólo la asistencia dominical para las celebraciones eucarísticas y otras asistencias pastorales. Los miércoles se asisten a las hermanas obreras del Corazón de Jesús con la celebración de la eucaristía matinal. Actividades religiosas que son coordinadas desde la Misión de Lubá, principal puesto misional de la zona en la actualidad.
    P. Rafael Obiang Ncham, cmf

  2. #2
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    Re: Arquidiócesis de Santa Isabel

    Misioneros claretianos y mártires (1)




    Fernão do Pó (llamado también Fernando Póo, Fernão Pó o Fernando Pó) fue un navegante portugués (siglo XV) explorador de la costa de África occidental, conocido por haber descubierto las islas del golfo de Guinea, en particular la isla de Bioko (Guinea Ecuatorial), que fue llamada Fernando Poo en su honor hasta mediados del siglo XX. Exploró igualmente el estuario del río Wouri, en el actual Camerún, nombrándolo como “rio dos Camaroes” (río de los camarones) de donde proviene el nombre de Camerún.
    La primera expedición a Fernando Poo de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, fundados por san Antonio Mª Claret, salió de Barcelona el 5 de octubre de 1883 en el vapor “Coruña”, llegando a Fernando Poo el 13 de noviembre. Iba como Prefecto Apostólico el P. Ciriaco Ramírez y los recibió en Santa Isabel el Gobernador don Antonio Cano. Los claretianos son, con pleno derecho, los misioneros por antonomasia de Guinea Ecuatorial. A ellos debemos su gran labor doctrinal.
    El beato Pau Castellà Barberà estuvo destinado en las misiones de Fernando Poo desde 1893 a 1908. Por su parte, el beato Andreu Feliu Bartomeu trabajó en estas tierras africanas de 1903 a 1934. Ambos claretianos, son hoy nuestros dos protagonistas; los dos serán martirizados en Reus (Tarragona) el 26 de septiembre de 1936.
    En julio de 1936 la Comunidad claretiana de Tarragona estaba compuesta por siete religiosos. Algunos alcanzaron la palma del martirio. Son Frederic Vila Bartrolí, Jaume Mir Vime y Antoni Vilamassana Carulla. Estos tres, junto con los cuatro de la Selva del Camp (Tarragona): Antoni Capdevila Balsells, Sebastià Balsells Tonijuan, Pau Castellà Barberà y Andreu Feliu Bartomeu, forman parte del grupo que será beatificado el 27 de octubre de 2013.






    Monseñor Nicolás González Pérez fue Vicario Apostólico de Fernando Poo, mientras el Hno. Andreu Feliu permaneció en dichas tierras. En la portada del ABC, que da noticia de su consagración episcopal, puede verse el altar mayor del Santuario del Corazón Inmaculado de María, que desaparecería 17 años después, en plena persecución religiosa.

    Efectivamente el 20 de julio de 1936 toda la Comunidad claretiana de la Selva del Camp (Tarragona) se dispersó. La Comunidad era muy numerosa: estaba compuesta por 23 religiosos. De ellos, nueve fueron mártires en lugares diferentes. El Hno. Pau, de 74 años, se refugió en casa de unos sobrinos que le querían mucho. Pero él para evitar comprometerlos, consiguió que le lleveran a una casa en el campo. Allí estuvo dos días, el 25 y el 26 de julio. Estaba tan extenuado que tuvo que regresar a la casa familiar. Su ejemplo era el de un hombre muy espiritual, devoto del santo rosario y lleno de bondad.
    Por su parte, el Hno. Andreu decidió no comprometer a su familia, y se refugió en las afueras de La Selva, en pleno campo, con mil privaciones, dentro de una miserable cabaña.
    Ambos religiosos fueron descubiertos y denunciados al Comité de Reus, que los sentenció a muerte.
    Los dos eran naturales de la Selva el Camp (Tarragona), los dos habían ido a las misiones de Fernando Poo y los dos habían regresado enfermos, después del servicio realizado en aquellas misiones. Ahora, los dos darían juntos la vida por Nuestro Señor Jesucristo. Era el 26 de octubre de 1936. El Hno. Pau tenía 74 años y el Hno. Andreu, 66. Fueron asesinados en la Riera de la Quadra, término municipal de Reus. Sus restos, reconocidos por vecinos y familiares, fueron trasladados al cementerio de Reus y sepultados en una fosa común.

    http://www.religionenlibertad.com/ar...articulo=26048

  3. #3
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    Re: Arquidiócesis de Santa Isabel

    ARMENGOL COLL Y ARMENGOL: MISIONERO Y OBISPO PARA ÁFRICA

    Por Eduard CANALS, CMF


    Los primeros años


    El pequeño Armengol nace el 11 de enero de 1859 en el pueblo leridano de Ivars de Urgell, en Cataluña. Era el cuarto hijo de Josep Coll y Josefa Armengol. Posteriormente, nacerían tres más.
    Por aquel entonces Ivars era una comunidad rural muy pobre debido a la sequedad de la tierra y la consiguiente escasez de recursos. Armengol fue bautizado al día siguiente de su nacimiento en la iglesia parroquial de San Andrés. Pocos días después, su madre lo presenta a la Virgen de Horta.
    Un poco antes de cumplir los dos años, el 4 de noviembre de 1860, recibe el sacramento de la confirmación de manos del obispo de Urgell, José Caixal, muy amigo del entonces confesor de la Reina Isabel II, Antonio María Claret. El obispo no podía sospechar entonces que ese niño pertenecería también a la congregación de su amigo Claret y sería obispo en las lejanas tierras de Guinea.

    Armengol crece feliz en Ivars. Frecuenta la escuela. Juega con los amigos en la calle. Ayuda como monaguillo y canta en el templo.
    Su maestro, Miguel Fondevila, ve en él un discípulo listo y aplicado. Además de frecuentar la escuela, jugar en la calle y ayudar en la iglesia, Armengol echa una mano en las tareas agrícolas de la familia.
    Seminarista en Solsona
    A pesar de que en España se vive una tensa situación política que repercute negativamente en la vida de la Iglesia, Armengol comienza sus estudios eclesiásticos en el seminario de Solsona en septiembre de 1870, unos días antes de que el obispo Claret muriera en el destierro de Fontfroide. No es fácil saber por qué Armengol ingresa en el seminario cuando su deseo era ser músico. Su padre había muerto cinco años antes cuando él contaba solo 6.
    La marcha al seminario alivia las estrecheces el hogar. Armengol vivirá como fámulo en casa del presbítero D. Pedro Jaime Segarra. A cambio de pequeños servicios, su tutor se hace cargo de los estudios y la manutención. D. Pedro, natural de Ivars, amigo de la familia, vive en Solsona. Por esa razón el pequeño Armengol ingresa en su seminario y no en el de Urgell, que es el que le hubiera correspondido, dado que su pueblo pertenecía a esa diócesis.
    Durante los años que pasa en el seminario obtiene excelentes calificaciones, se siente a gusto en casa de D. Pedro, pero siente que Dios le llama a ir más lejos. El “más allá” de Dios lo acompañará a lo largo de toda su vida.
    Más allá de los Pirineos
    Año 1876. A sus 17 años, el joven seminarista de Solsona, con excelentes calificaciones académicas y futuro prometedor como sacerdote diocesano, decide dejar el seminario, pasar la frontera y proseguir sus estudios al otro lado de los Pirineos en el noviciado de la joven congregación misionera, fundada por Antonio María Claret, el misionero arzobispo, fallecido hace tan sólo seis años en el exilio francés.
    En agosto de este mismo año, Armengol remite al austero general de los misioneros, P. José Xifré, la documentación necesaria, escrita con letra menuda, pero inteligible. En ella aparece como “muchacho sincero, inteligente, de buen corazón”, “padece algún tanto de imaginación”, según el vicario capitular, “y no es de naturaleza robusta”, según el profesor de gramática.
    Admitido por el superior general, con otro compañero, cuyo nombre ocultará siempre Armengol, inician su camino de aspirantes misioneros, atravesando los Pirineos, frontera de España con Francia, soñando realizar su ideal misionero.
    Armengol, en éxodo histórico, deja patria y familia, para realizar esa vocación misionera. No volverá nunca más a su querido Ivars de Urgell, muy consciente de que el misionero es un hombre arraigado en el país que evangeliza, pero desarraigado del terruño que le vio nacer.
    Más allá de los Pirineos, en Thuir, se ha ido reuniendo una comunidad numerosa de misioneros claretianos exiliados por la revolución del 68. Y aquí llegan los dos seminaristas catalanes el 11 de enero de 1877. En esa comunidad edificante inicia el joven Armengol su formación religiosa y misionera. Durante esos años de formación en Thuir, crece milagrosamente la congregación misionera del “Padre Claret”. Eran un centenar al morir el Fundador en 1870. A los diez años, en 1880, son ya 400.

  4. #4
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    Re: Arquidiócesis de Santa Isabel

    La formación que se da en Thuir a los aspirantes a misioneros es sólida, sin concesiones fáciles, apta para formar hombres recios y arriesgados evangelizadores para América y África.
    Aquí, en Thuir, Armengol el 15 de octubre emite sus votos religiosos y hace su consagración al Señor en el instituto misionero. El P. Xifré, lo ha admitido sin escrúpulos a la profesión sin que hayan pasado los doce meses prescritos de noviciado. Algo especial ve el perspicaz superior general en el joven Armengol.
    Y aquí, en Thuir, prosigue Armengol sus estudios eclesiásticos durante los años 1878, 1879 y 1880, hasta que llegan a este rincón tranquilo los ramalazos de la persecución religiosa contra los misioneros exiliados.
    Más allá de Thuir
    No acaba en esa numerosa comunidad del exilio la congregación misionera fundada por Antonio María Claret. El animoso superior general ha fundado ya en Chile y Argel. Y pasada la turbonada revolucionaria política y social del 68, reabre las casas de Vic, Alagón, Segovia, Barbastro, Alfaro, La Selva del Camp, Barcelona, Córdoba, Calahorra, Pamplona, Solsona...
    Vuelve Xifré de vez en cuando a descansar con sus misioneros exiliados en Thuir, y prepara nuevas expediciones misioneras. A la fundación de Chile sigue la de Cuba, tierra evangelizada por el arzobispo Claret. Salen para allá el 23 de mayo de 1880 los once misioneros.
    Las cartas que llegan de las nuevas fundaciones enardecen los ánimos de los jóvenes de Thuir, muy especialmente de Armengol Coll, que en una carta recordará las trágicas muertes de los fundadores de Cuba: “Cuando en el 80 se murieron los de Cuba, a cada cablegrama de defunción, había la mar de ofrecimientos para cubrir la plaza” (Carta de 28 de abril de 1911).
    En Thuir, pues, no sólo cursa Armengol los años académicos para acceder al sacerdocio, sino que templa sus ánimos para la misión que le espera. Y lo hace ajustando su vida a la “definición del misionero” que les ha dejado el fundador, bien aprendida de memoria, pero sobre todo vivida heroicamente.
    Heroicamente, en primer lugar, con la expulsión de Francia de la numerosa comunidad claretiana de Thuir. Cambia la situación política en nuestro país vecino y los proyectos de ley que han de ahogar la vida religiosa en Francia auguran tiempos difíciles y de persecución para la Iglesia y las instituciones religiosas. El día 26 de octubre de 1880 se presenta el comisario político en la tranquila morada de formación de los misioneros para decretar, sin miramientos, la expulsión de todos, entre ellos Armengol Coll.
    Inician el nuevo éxodo a pie y a las tres de la mañana del día 30 de octubre, mientras rezan por los que los odian y persiguen, emprenden el camino del exilio forzoso.
    La numerosa comunidad, sacerdotes, estudiantes y hermanos coadjutores, en marcha hacia Elna, vestidos con sotana y cargados con los enseres imprescindibles, que han podido salvar de la rapiña de los republicanos, es un espectáculo inédito que impresiona, un verdadero éxodo bíblico.
    El tren, que pasa por Elna, los lleva hasta más allá de los Pirineos. Mientras, los misioneros expulsados recuerdan y meditan la definición del misionero: “Nada le arredra...se complace en las calumnias y se alegra en los tormentos”.

  5. #5
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    Re: Arquidiócesis de Santa Isabel

    Porque sí, aquí en Alagón, donde ha sido el servidor de todos, recibe el todavía joven superior la noticia de su destino a las difíciles misiones africanas aceptadas por la congregación claretiana en el Golfo de Guinea hace tan solo siete años. Allí han fallecido ya dos prefectos apostólicos y muchos misioneros en plena juventud. Para todo misionero hay siempre un “más allá” posible para anunciar el Evangelio de Jesús.
    Y ahora, ese “más allá” para nuestro P. Armengol Coll es la Iglesia que está naciendo en el implacable trópico africano. Así lo acuerda todo el gobierno general de la congregación misionera que escribe a la Santa Sede proponiendo como nuevo prefecto apostólico para las lejanas misiones del Golfo de Guinea,“el Rvdo. Padre Armengol Coll, Pbro. superior de uno de nuestros principales colegios, sacerdote ejemplar, edad 31 años, talento y aplicación meritísimo, el cual bajo todos los aspectos nos merece entera confianza”.
    El camino que lleva nuestro joven misionero a Guinea pasa por Madrid. En la capital del Reino ha de hacer las gestiones necesarias y recibir la conveniente información de todo cuanto ha de llevar y de lo que le va a sobrar, aunque allí falte de todo. Relee de nuevo la “Memoria de las Misiones de Fernando Poo”, escrita por el P. José Mata. Con él realizan los trámites necesarios. Activa la impresión de la “Gramática bubi”, que se está editando y que él quiere esté lista el día de su embarque para Guinea para estudiar, durante los largos días de viaje, la lengua en que ha de evangelizar a los nativos de la Isla de Fernando Poo.
    Se informa también con el P. Mata del estado económico de esas misiones africanas. Como buen catalán que es el P. Armengol, será siempre un administrador detallista y fiel. Y gracias a sus cuentas y sus cálculos, no andará tan mal la pobre economía de los misioneros en esas misiones guineanas.
    El 24 de septiembre, el nuevo prefecto apostólico está de regreso en Barcelona y pronto para zarpar, nervioso pero feliz. Escribe: “Es éste un día muy señalado para mí”. Empieza a ver realizados sus sueños misioneros, más allá de ese mar que separa la vieja Europa del misterioso continente africano.
    Han ido llegando sus compañeros de viaje y de misión. Los más veteranos son él y el P. Sutrías, los dos de 31 años. El más joven, el P. Sala, con 22 abriles solamente. Embarcan a las once y media de la mañana en el cansado vapor Larache. En alta mar, pronto se encrespan las olas con un viento recio y el barco es juguete de un mar embravecido. Hasta Cádiz, a donde llegan el día 27, no se reponen del mareo. A todo ha de estar dispuesto un misionero.
    Rumbo a Guinea, es parada obligada la de Las Palmas de Gran Canarias, donde se les suma otro misionero, el H. Eulalio Sanz, navarro de trato cordial. Y aquí, cumpliendo la cuarentena impuesta al buque, se enteran de la muerte en Guinea de otro misionero, el P. Vicente Causada, fallecido al año y medio de estar en esas insalubres misiones, y a los 27 años de edad. Pero nada les arredra a ese puñado de misioneros.
    Dakar es otra parada obligada. Es el primer contacto con el continente africano. La cuarentena impuesta al Larache les impide también aquí desembarcar. Y han de aguantar las altas temperaturas tropicales mientras se distraen los pasajeros viendo cómo saltan los delfines en torno al buque, y contemplando las faenas de carga y descarga. A poca distancia pueden ver la histórica isla de Gorea, mercado de trata y venta de esclavos con destino a América.
    En Monrovia, capital de Liberia, ciudad fundada en 1822, pueden descender del buque y acercarse en cayucos hasta la playa para pisar tierra firme, aunque la nueva ciudad no tiene

  6. #6
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    Re: Arquidiócesis de Santa Isabel

    todavía calles ni plazas, pero disfruta de una frondosidad tropical, muy africana, digna de ser contemplada.
    19 de octubre de 1890. Nuestros expedicionarios de pie, sobre la cubierta del Larache, ven aparecer la cónica silueta de la isla de Fernando Poo con su pico de tres mil metros de altura. A medida que avanza el barco se perfila la isla con su vegetación tropical lujuriosa y los pequeños islotes, centinelas del puerto natural de la bahía. Ese es el término de su viaje y el escenario de su aventura misionera más allá del mar. ¡Cuánto han soñado en esas tierras y en esas gentes africanas!
    La isla que los descubridores llamaron “Formosa”, y en los días del P. Armengol Coll se llamaba Fernando Poo, ahora es conocida por el nombre de Bioko. Es de una hermosura fascinante, pero mortal.
    Más allá de la “Cuesta de las Fiebres”
    Del puerto a la ciudad de Santa Isabel suben nuestros misioneros por la llamada “Cuesta de las fiebres”. Muchos han muerto ya al desembarcar. El nombre del camino ascendente les recuerda a los recién llegados la historia trágica y lúgubre de tantos hermanos suyos misioneros sacrificados ya en estas tierras ardientes del Golfo en tan pocos años de presencia evangelizadora de los claretianos. En siete años, son 18 los fallecidos, la mayoría de ellos víctimas de las fiebres. Todos están entre los 25 y los 30 años.
    Pero la alegría y algazara acompañada de cantos religiosos con que el pueblo creyente, ya bautizado, ha salido a esperarles, les anima a subir por la fatídica cuesta.
    Más allá de esa “Cuesta de las fiebres”, esperan al P. Armengol y sus compañeros 15.000 bubis que pueblan la isla y han de ser evangelizados, muchos otros africanos de naciones vecinas, la mayoría de confesiones protestantes, algunos cubanos deportados a Fernando Poo por el gobierno español, algunos ingleses dueños de factorías y negocios; y también amos de las mismas calles que no ostentan sino nombres británicos. No es ciertamente muy optimista la descripción que el nuevo prefecto apostólico hace de cada uno de esos grupos o etnias afincados en la isla.
    Más allá de la Isla de Fernando Poo
    Pero el campo misionero confiado a los claretianos va más allá de esta isla hermosa y sus habitantes de etnias diferentes. El recién llegado prefecto apostólico, sin descansar, recorre con los escasos medios de transporte los territorios más cercanos y accesibles: Corisco, los dos Elobeys, la parte continental del Muni y la lejana isla de Annobón. Tribus diferentes, distintas lenguas, costumbres exóticas... África es otro mundo que el nuevo prefecto apostólico ama y se esfuerza por conocer y comprender. Le va la salvación de esos sus hermanos africanos. Recorre ríos, selvas y mares de ese trópico implacable para evangelizar a sus habitantes.
    En sus años misioneros en Guinea hablará, y a perfección, todas las lenguas nativas de esas tribus: bubi, fang, combe, benga y ese inglés negro que llaman “pichinglis”, que sirve para entenderse con todos.
    Consciente de la necesidad imprescindible de escuelas para los nativos, urge a sus misioneros a que en todos los centros misionales levanten en primer lugar una escuela para instruir niños y jóvenes en régimen de internado y comedor gratuito.
    Durante muchos años en Guinea Ecuatorial no habrá más escuelas, aparte de alguna protestante en la capital, que las escuelas de las misiones claretianas, y siempre mal

  7. #7
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    Re: Arquidiócesis de Santa Isabel

    subvencionadas desde Madrid. Y a cargo de los misioneros va todo: libros, comida, vestidos, cama y colchón, medicamentos...
    En 1890, a la llegada de la expedición del P. Armengol Coll, funcionan ya los centros misionales de Santa Isabel, la capital; cerca de éste, Banapá; más allá, Concepción y Batete en la misma isla de Fernando Poo. A muchas horas de remar, Corisco, Cabo San Juan, Elobey Chico, Elobey Grande, y más allá de la línea ecuatorial, Annobón.
    Durante siete años han trabajado los misioneros del Padre Claret muy generosa y arriesgadamente. Y ahora el P. Armengol ha de continuar e impulsar esa evangelización iniciada. Ha de hacer crecer esta Iglesia joven de Guinea que el Padre le ha confiado. Esa es su misión.
    No se resigna el prefecto apostólico a ver disminuidas las posibilidades de evangelización por falta de recursos. Arbitra una solución y la sugiere al superior general, P. Xifré: “En vista del gasto que nos causan los niños, he pensado seguir con ellos un régimen que, al mismo tiempo que los aficione al trabajo, nos dé a nosotros medios de sustentarlos. Cerca de cada casa abriremos para ellos una finca...”.
    Y es la solución que adopta para no reducir el número de colegiales y no mermar las posibilidades de expansión misionera en los territorios del Muni, sobre todo, con los muchachos educados y bien instruidos en el internado de la misión. Las fincas de ñames, yuka, malanga, cacahuete, plátano y boniatos, proveerán la mesa de los alumnos dotados siempre de buen apetito.
    Pero la educación escolar en esas lejanas misiones africanas no es tan sólo para los muchachos. La misión atiende ya, a poco de llegar los primeros misioneros, a la formación de niñas y jóvenes, con las escuelas que dirigen las Misioneras Concepcionistas, que colaboran y colaborarán con los misioneros. Y eso, en aquellos años, a finales del XIX y comienzos del XX, cuando en España la instrucción femenina sólo alcanzaba a las clases altas de la sociedad.
    Esa amplia visión educativa de los misioneros claretianos inmediatamente se nota en la formación de matrimonios y hogares cristianos, que hacen crecer las comunidades eclesiales, a la sombra del campanario.
    Escribe el P. Armengol Coll a su superior general, José Xifré: “Yo, hasta ahora estoy muy bien, estoy muy alegre, y tengo ganas de trabajar. Quizá me pone ahora el Señor en el Tabor para subirme luego al Calvario”.
    Y no se equivoca.
    Más allá del Tabor
    Más allá del Tabor de los primeros tiempos en África, le llegan “sus Calvarios”.
    Calvario es para él, la amenaza de la fiebre amarilla que se abate sobre la vecina población de Calabar, con la cual hay constante comunicación marítima y comercial.
    Calvario es y será durante mucho tiempo el litigio sobre los territorios de la región continental de Río Muni que les disputan a los españoles los misioneros franceses. Litigio que, gracias a la firmeza y prudencia del P. Armengol, acabará con el reconocimiento por parte de Francia de la soberanía española sobre los territorios en discusión, y por lo mismo de la jurisdicción eclesiástica del prefecto apostólico de Fernando Poo, con la consiguiente responsabilidad evangelizadora sobre las numerosas tribus de la región continental.

  8. #8
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    Re: Arquidiócesis de Santa Isabel

    Calvario será esa evangelización del interior del Continente, con nulas o escasas vías de comunicación por las selvas, ríos infranqueables, con misiones y capillas por construir, y por las enfermedades y defunciones de misioneros que no cesan.
    Calvario será tener que facilitar para la evangelización de tribus tan diferentes, catecismos, devocionarios, gramáticas y diccionarios, a sus misioneros, a quienes exige muy apostólicamente el aprendizaje de las lenguas nativas.
    Calvario será, sobre todo, la relación con las autoridades que representan a la Metrópoli en esos territorios de la colonia. Relación a veces muy cordial y disponible, pero muy difícil y poco colaboradora por parte de otros gobernadores de turno, alguno “masón empedernido... tirano perseguidor”, a quien en Madrid le han advertido: “No me toque a los Misioneros; si no le reviento.”
    Calvario será para el P. Armengol su responsabilidad pastoral sobre la lejana isla de Annobón, con lengua propia, el fadambú, incomunicada casi todo el año con la capital, Santa Isabel, por incuria de la autoridad española, de manera que cuando, casi por milagro, encuentra medio para visitarla, lleva siempre consigo un misionero “de recambio”, por si ha muerto alguno de allí.
    Calvarios no le faltarán a lo largo de su vida misionera al buenísimo P. Armengol, a quien todos quieren, fuera de aquellos para quienes el mensaje evangélico de los misioneros es una denuncia de sus vidas nada ejemplares para los nativos recién bautizados.
    Pero también tiene sus Tabores y consolaciones misioneras.
    Tabor es para el prefecto apostólico el poblado de Batete, una comunidad cristiana ejemplar, formada de bubis solamente, sin ningún europeo, fuera del misionero. Uno de estos misioneros, el P. León García, escribe: “Esta Misión es la más floreciente de toda la Prefectura. Sólo en esta Misión se reúnen todos los días festivos en nuestra iglesia más de 400 fieles”.
    En ese Tabor, el P. Armengol Coll establece un colegio-internado para niñas que dirigirán las Misioneras Concepcionistas. Para aquellos años era un gran avance social y cultural.
    Tabor es también la misión de Basilé, en las alturas, camino del Pico, y con una panorámica maravillosa. Pero, sobre todo, con una comunidad de Misioneras Concepcionistas y un internado de niñas blancas y morenas que conviven y fraternizan ejemplarmente. Es para el P. Armengol un descanso subir hasta allí y hablar con ellas.
    Tabores son también para el prefecto apostólico las misiones de Musola y Concepción, que funda en el este y en el oeste de la parte sur de la isla de Fernando Poo, para que la evangelización pueda penetrar entre las tribus bubis de ese sur inaccesible de la isla. Pronto llegan ya sus misioneros hasta Ureka: una hazaña misionera.
    Tabor es también la capital, Santa Isabel, donde la comunidad cristiana va creciendo notablemente y ha de pensar en un templo capaz de acogerla para celebrar los cultos. Ya se habla de una catedral. Y la habrá el 23 de enero de 1916, edificada en vida del P. Armengol, y

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    Re: Arquidiócesis de Santa Isabel

    gracias a sus sudores y desvelos. Un templo airoso neogótico, con dos torres, admiración de todos cuantos lleguen a Santa Isabel.
    Otro Tabor, mimado por el prefecto apostólico, es la misión de Banapá, con todo su complejo de edificios y su equipo de personal preparado para atender al servicio pastoral de la misión, la escuela, el internado y talleres profesionales de agricultura para explotar la amplia finca, carpintería, zapatería, albañilería, etc... hasta imprenta en los primeros años del s. XX, para editar una discreta revista informativa, “La Guinea Española” que irá creciendo. Para construir la catedral y poner en marcha la imprenta ha tenido un buen colaborador en el P. Luis Sagarra, un misionero catalán “todo-terreno”.
    Más allá de prefecto apostólico
    Desde 1890 nuestro misionero biografiado se ha entregado en cuerpo y alma a la misión que la Congregación le ha confiado como prefecto apostólico de las misiones del Golfo de Guinea. Ha trabajado duro y sin descanso. Lo reconocen el instituto misionero y la Santa Sede. En los albores del siglo XX la Iglesia de Guinea ha alcanzado una madurez suficiente como para ser reconocida como vicariato apostólico y con obispo al frente. El nuevo superior general, P. Clemente Serrat, considera que el crecimiento de esta joven iglesia de Guinea, a los 20 años de evangelización, requiere ya la categoría y rango de vicariato y la presencia y servicio de un obispo. Por esas fechas, “las Misiones cuentan en la Guinea con 11 residencias de Misioneros y tres de religiosas, con un personal de 80 individuos, manteniendo abiertos 14 Colegios, en los que educan, alimentan y visten a 548 niños y 303 niñas”.
    El gobierno de Madrid, consciente de su mal proceder contra los misioneros injustamente calumniados, apoya la propuesta del gobierno general de los claretianos ante la Santa Sede. Es el reconocimiento oficial de la labor evangelizadora, humanizadora y cultural de los misioneros claretianos en Guinea, de la cual el P. Armengol Coll ha sido el director y animador durante catorce años, habiendo pasado sus Calvarios, pero también habiendo gozado de muchos Tabores.
    Y, aunque ante un posible nombramiento haya repetido varias veces el P. Armengol que “todas las mitras echaría al Muni”, obediente siempre el hijo de Cal Traginer de Ivars d’Urgell, el hasta ahora prefecto apostólico será el primer obispo al frente de la joven Iglesia de Guinea. Y con su catedral inaugurada.
    Con motivo del nombramiento, el P. Armengol ha de viajar a Madrid y Roma Se embarca en el San Francisco que zarpa del puerto de Santa Isabel el 26 de febrero de 1904. Un atronador cañonazo resuena en la bahía cuando el buque leva anclas a las cuatro de la tarde, rumbo a Barcelona adonde llega el 18 de marzo a las seis de la tarde. A los pocos días el P. Armengol ha de llorar la muerte de otro de sus misioneros en Guinea, el P. Benito Allueva Castro, un aragonés dotado e inteligente, de 27 años. Ha llegado a las misiones guineanas el 16 de febrero, en el mismo San Francisco en que ha partido el P. Armengol. La muerte no perdona en ese trópico africano ni a los más jóvenes ni a los más dotados. El P. Benito ha vivido sólo veinte días en esas misiones, entregado al estudio del bubi y el inglés negro para ser un evangelizador útil entre esas gentes de color.
    De Barcelona pasa el P. Armengol a Madrid, bien abrigado, pues teme mucho el frío de la capital. El cambio del trópico africano a los fríos de Europa le provoca siempre inevitablemente catarros y gripes.

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    Re: Arquidiócesis de Santa Isabel

    En los Ministerios de Madrid, la venerable presencia del nombrado vicario apostólico, con su luenga y blanquísima barba y un rostro tostado por el sol del trópico, dan insólita autoridad a sus palabras, cuando expone sus ideas sobre la promoción de esas tierras y esos pueblos africanos, confiados a la corona española, últimos restos del antiguo imperio colonial. Lo ameniza todo con lances y aventuras de sus expediciones misioneras por selvas impenetrables, ríos peligrosos y mares alborotados, por los cuales han de navegar con frágiles cayucos, y por esos años ya con alguna lancha a remos.
    Cuando le preguntan por la fauna y la flora africanas, se entusiasma el P. Armengol hablando de las gigantes ceibas, de los árboles de ricas maderas y los refrescantes cocoteros y egombegombes de las playas vírgenes y solitarias.
    Ultimados los asuntos oficiales en Madrid, ya le esperan en Roma al nombrado vicario apostólico. El 3 de mayo se firma el decreto de erección del nuevo vicariato apostólico y el breve del nombramiento del P. Armengol Coll para el cargo. Para ello recibirá la consagración episcopal el 19 de junio. Será en Roma, porque, como escribe el mismo interesado, “de allí han partido los Obispos Misioneros más célebres que en todos los tiempos han evangelizado los países de infieles, y en Roma fue donde adquirieron aquel vigor que les hizo arrostrar innumerables peligros y hasta sacrificar su vida por la salvación de sus hermanos”.
    Y nuestro P. Armengol Coll, consagrado obispo, con ese vigor evangélico cumple con sus obligaciones de pastor el resto de su vida en sus queridas misiones del trópico africano, entregado al anuncio del Evangelio del amor, de la paz y la justicia.
    El nuevo vicario apostólico intensifica la presencia misionera en la región continental. En 1909, inaugurado el siglo XX, con visión de futuro da un paso muy importante para la evangelización de África con la creación de un instituto religioso femenino, la primera congregación religiosa autóctona africana, con el nombre de “Auxiliares de las Misiones”, que en 2009 cumplen ya su primer centenario, con un nombre más suyo: “Misioneras de María Inmaculada”. Estarán, piadosas y serviciales, esas religiosas al lado de los misioneros claretianos en la frontera de la evangelización, ayudando en las catequesis de niños y adultos, en las “sigsas” de acogida para muchachas y mujeres mayores, también en los dispensarios, y eso en los principales centros misionales de Nkuefulán, Evinayong, Mbini, Añisok, Ebebiyín, en la región continental; y realizarán también muy buena labor catequética en las comunidades cristianas más formadas de la Isla: Banapá, Basilé, Bososo, Basakato... Fue una intuición profética del “Padre Obispo” -así le llaman cariñosamente al vicario apostólico- que agradecerán las futuras generaciones, sobre todo en los años difíciles de persecución, cuando las congregaciones europeas habrán de abandonar esas misiones.
    Pero esos tiempos tan difíciles en esas misiones ya no los verá el primer vicario apostólico de la Iglesia de Guinea.
    Más allá de esta vida
    No con muchos años, 59 solamente, pero sí con muchos méritos, celebra, porque así lo quieren sus misioneros, los 25 años de vida misionera en Guinea. En este trópico africano, 25 años son muchos años. Con este motivo le dedican un homenaje el 7 de abril de 1918, cuando ya se cumplen casi los 28 de la llegada. Y es que el P. Armengol tenía una agenda muy llena para celebrarlo antes. El P. Armengol, eso sí, agradece a Dios que le haya conservado la salud para servir durante cinco lustros “y con propina” a esa Iglesia ya crecida de Guinea. Da las gracias a Dios y a sus misioneros. Considera que el homenaje es para todos ellos, “para los

  11. #11
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    Re: Arquidiócesis de Santa Isabel

    que viven y trabajan duro y para los muchos que en este cementerio de los misioneros, que es Guinea, han sepultado su salud, su vida y sus ilusiones misioneras”.
    No tardará mucho el P. Armengol en unirse a ellos. Al estrenar el año 1918, ha escrito al superior general de los claretianos, Martín Alsina: “¡Haga el Señor que la paz venga pronto!”. El fin de la primera guerra mundial tardará todavía unos meses en llegar. Pero la paz y el descanso para este esforzado misionero obispo, se acercan ya.
    El 14 de abril de 1918, el “Padre Obispo”, ha inaugurado la nueva iglesia de Baney. A su regreso, las cinco horas de travesía nocturna por el mar se le han hecho eternas. Al amanecer, desde alta mar, vislumbra las afiladas torres de su catedral y eso le anima, pero llega herido de muerte. Como de costumbre en sus viajes, al llegar lo primero que hace es mudarse de ropa y celebrar la misa con el fervor y la pausa de siempre. Es ésta la última misa de su vida sacerdotal y misionera.
    Se encuentra muy mal y se acuesta. Llaman al médico. El enfermo toma los medicamentos recetados, pero no mejora. Hay consulta médica. Coinciden en la gravedad del caso. Alguien le sugiere que si recupera la salud, cantarán un Te Deum de acción de gracias a toda orquesta. Él se santigua y empieza a cantarlo con alegría en el rostro, agradeciendo al Señor la muerte que llega.
    Pero la agonía se alarga hasta la madrugada del día 21, con pleno uso de sus facultades. En ese estado de lucidez, renueva su profesión religiosa, y le encarga al P. Nicolás González: “Escriba al reverendísimo padre general, diciéndole que le doy satisfacción de todo y que protesto querer morir en la congregación como humilde religioso”.
    Y muere al amanecer del día 21 de abril, domingo, pero no en la cama, sino en un sencillo sillón de rejilla. Eso sí: muere como un santo, digno de figurar en el catálogo de los “claretianos de ayer y de hoy”.


    http://www.claret.org/sites/default/...gol_coll_0.pdf

  12. #12
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    Re: Arquidiócesis de Santa Isabel

    Guinea, los actores: claretianos.








    Desde 1882 la misión de evangelizar el territorio de Guinea recayó en la congregación de los Misioneros del Inmaculado Corazón de María, conocidos como misioneros claretianos, por el nombre de su fundador: Antonio Claret.








    “Con las palabras “Hoy comienza una grande obra”, pronunciadas por mossen Antonio Claret, reunido con cinco jóvenes sacerdotes en una pequeña habitación del Seminario de Vic, el día 16 de julio de 1849, arranca la vida de la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María.
    La iniciativa de Claret no era improvisada. Durante largo tiempo había estado pensando en la conveniencia, primeramente, de preparar sacerdotes para la predicación del Evangelio, y luego de reunirse con quienes se sintieran animados “de su mismo espíritu”, para hacer con ellos lo que sólo no podía. Su experiencia como misionero itinerante por Cataluña y Canarias le había llevado a la convicción de que el pueblo necesitaba ser evangelizado y de que no había suficientes sacerdotes preparados y celosos para esta misión. Sin embargo, como el mismo Claret reconoció, no fue una idea suya, sino una inspiración divina la que le llevó a poner en marcha una empresa tan arriesgada como frágil: “¿cuál puede ser su importancia, siendo nosotros tan jóvenes y tan pocos en número?”, exclamaba Manuel Vilaró, uno de los sacerdotes reunidos en el Seminario de Vic. “
    (Extraído de la web oficial de la congregación claretiana)


    Dicha misión la conservan hasta el día de hoy.
    Se nombró primer prefecto apostólico al Padre Ciriaco Ramírez. El Padre Ciriaco embarcó en 1883, con otros seis padres y otros tantos hermanos, llegando a la misión el 13 de noviembre. La labor se empezó en la capital, Santa Isabel, con los niños, poco después de que el Ministerio de Ultramar les encomendara la dirección de las escuelas primarias. Al poco tiempo, se inició la formación de jóvenes en un internado de la misión y la apertura de una escuela de oficios de carpintería, sastrería, zapatería, etcétera.


    De la capital fueron extendiendo su acción a las islas vecinas. En poco tiempo llegaron nuevos misioneros que se extendieron por Corisco, Annobón y el Cabo de San Juan. Religiosas concepcionistas se encargaron del cuidado de las niñas. En 1888 ya había fundadas ocho estaciones misioneras con sus respectivos colegios. En 1904 la prefectura era elevada a vicariato y, en 1965, la parte continental se desmembraba de las islas formando un vicariato propio.



    Unificación de jefes en el Continente
    Una de las medidas más acertadamente tomada por nuestra suprema autoridad en su visita al Continente y reducida ya a la práctica por sus subalternos, ha sido a no dudarlo la concerniente a la unificación de jefes y jefaturas en algunos principales, para uniformar así también la campaña a seguir en la civilización de este cacho continental que todavía nos queda de nuestro antiguo gran imperio colonia!; con ambas manos aplaudimos tal disposición, felicitándonos de que aunque tarde haya ella llegado, pues era una necesidad, y de seguir y conservarse ella intacta y pura conforme al historial trazado por algunos jefes de prestigio desaparecidos tiempo ha de entre nosotros, marcará época en muestro continente.(…)
    Había muchos pillos en nuestro Continente, doquiera se veían perillanes y redomados que hurtaban el cuerpo a nuestra civilización, burlando sigilosamente la vigilancia de la autoridad con quien por otra parte alternaban para, más a mansalva, hacer sus entuertos: se esquivaban bonitamente las leyes y aparentando celo de las mismas, a vuelta de enredos y marañas se enrevesaba la cosa de manera que solo el truhán sacaba su partido: todo esto se veía, se palpaba, se hacía', como burdamente se suele decir, en las mismas barbas de la autoridad; era el tema obligado de muchas conversaciones y hasta de no pocas murmuraciones, digámoslo sin rodeos; nadie empero se atrevía a proponer el remedio, que no era otro sino deshacerse de un tajo de tantos jefes como pululaban por doquier (….)
    Muchos bolsillos se han llenado de dinero que manos pecadoras depositaban gota a gota para que resolviera mal un asunto; y cuántas ovejas y cabras se han visto de improviso por los poblados donde antes apenas si corría alguna esquelética, efecto de algún retorcido veredicto mal sentenciado por algún monterilla de esos que vestían capote de húsar o guerrera de no sé qué consigna.
    La prudencia dicta muchas cosas y nos prohíbe citar nombres que ya tal vez no sonaran como hasta hoy sonaron (…)
    Déseles, pues, autoridad y preponderancia, apóyense sus resoluciones cuando en ellas brille el sello de lo justo y equitativo dejémonos de banderías y rencores, no se im¬pongan contra la voluntad del plebiscito, precisa y conveniente es todo esto; fiscalícense, empero también sus actos y sentencias exíjaseles cuenta y muy minuciosa y al por¬menor; no se los deje solos y sin orientaciones y así conseguiremos lo que apetecemos.
    Como quiera empero que las aguas acos¬tumbran a correr por donde solían, bue¬no será que se fiscalicen también las ac¬ciones de los jefes suprimidos ya que, o mucho nos engañamos, o directa o indirectamente seguirán ejerciendo su influen¬cia sobre sus antiguos subordinados.
    En la playa en terrenos próximos a la vigilancia del Gobierno, por respeto a éste se evitará todo chamorreo en las palabras, (…) empero, en el interior, en pleno bosque, allá donde nosotros no llegamos y aún en poblados donde ejerzamos nuestra influencia, de no vigilar, aún se seguirá como hasta ahora.”
    L.Fernández, C.M.F.


    (extraído de “La Guinea Española”, revista quincenal publicada en Santa Isabel por los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María. Número 623, de 25 de agosto de 1926)

    http://vespresliteraris.blogspot.com...ianos.html?m=1

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    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    ARTÍCULO V
    Fundación é historia de Banapá

    image.jpg

    Construyese la casa de madera. — Un Gobernador enseñando el alfabeto. — Granja modelo. Para evitar conflictos. — Frutos de bendición.—Pamues que emigran. — Carácter de esta raza.—Devoción á la Virgen del Pilar.
    Es Banapá la comarca bubi menos distante de Santa Isabel, y la primera que tuvo el honor de ser visitada por el Rmo. P. Prefecto, y como por otra parte difícilmente se hallaría un sitio más á propósito para entablar n laciones con los indígenas de aquella raza, determinaron nuestros Padres establecer allí una fundación, que fué la primera después de la de Santa Isabel.
    "Apenas se logró montar el edificio de madera construído por nuestros Hermanos carpinteros,—dice el Rdo. P. Mata,—auxiliados de los aserradores del Acra (costa africana), destinaron los Misioneros para escuela un ala del edificio y avisados los bubis del contorno, se inauguraron las clases á presencia del Gobernador, Sr. Montes de Oca.„Todavía recordamos los principales detalles que de este acto nos comunicó elP. Ramírez (q. e. e. g.). Parécenos estar viendo al mencionado Sr. Gobernador, que no cedía á los demás en entusiasmo, constituído en pedagogo de los pobrecitos bubis, á quienes mostraba con un largo puntero las letras tamañas del alfabeto, que aparecían en un cartelón pendiente de uno de los muros pronunciándolas él con vigorosa entonación y estimulando á los nuevos alumnos á que las repitieran.
    „Por este tiempo (1886) dos caballeros muy afectos á nuestro Instüuto y especialmente á las Misiones del Golfo de Guinea, concibieron el proyecto de pedir al Gobierno de España algunas hectáreas de terreno contiguas á Santa María de Banapá y destinar las sumas necesarias al desmonte, para establecer allí una granja modelo donde pudieran instruirse prácticamente los alumnos en el cultivo de las plantas más apropiadas á las regiones ecuatoriales. No se mostraron indiferentes los Padres á tan excelente idea, tanto más, cuanto que algunos jóvenes, imbuídos ya en las primeras letras en el Colegio de Santa Isabel, ninguna habilidad manifestaban para las artes industriales que allí se enseñaban; por lo mismo, comprados ya los terrenos al tipo marcado por la ley, y firmada la escritura de cesión, procedióse á la plantación del cacao, café y tabaco, sin perjuicio de las palmeras que, gracias al cultivo, mejoraron notablemente su rico fruto. Indígenas y europeos al ver en lontananza los felices resultados de la finca de Banapá, determináronse á abrir plantaciones análogas.
    .jComo la Casa-Misión fué montada en terrenos de propiedad particular, y sufragados los gastos por el Gobierno, ocurriósenos que podría surgir algún con flicto con los dueños de la finca; para prevenirlo, resolvió la Dirección General de nuestro Instituto pedir se dejara sin efecto la creación de la Casa-escuela de Banapá, renunciar á los haberes y consignaciones devengados por el personal de dicha Casa y ofrecer como reintegro las sumas entregadas para la construcción del edificio y en calidad de haberes personales. Al propio tiempo, el P. Procurador de las Misiones, en su instancia de 18 de Mayo de 1887, hizo constar el proposito de la Congregación de obligarse á continuar desempeñando por su propia iniciativa el ministerio que ejercía la Misión de Banapá. El Ministerio de Ultramar acogió con aplausos esta medida, y de Real orden dierónse á la Congregación expresivas gracias por su generoso desprendimiento.
    „Son para alabar á Dios los frutos obtenidos en la Misión de Banapá: las excursiones á los pueblos limítrofes que desde allí se han hecho para la conversión de los bubis, la educación de los jóvenes consagrados á las labores del campo, los crecidos intereses, resultado de la explotación material de la finca, y, sobre todo, la formación de un pueblo donde crece una raza vigorosa de pamues, que venidos del Muni y establecidos en Fernando Póo, promete excelente disposición para oficios que no pueden, sin perjuicio de la salud, correr á cargo de los europeos.^ '.'
    ^Permítasenos consignar aquí algunos detalles concernientes á laemigración de los pamues al fundarse el pueblo de Santa María de Banapá. Cierto niño, por nombre Isidro Ncogo, estudiados los primeros rudimentos en Santa Isabel, lleno de conocimientos industriales adquiridos en los talleres de Banapá, y no menos impuesto en las cosas de Religión, regresó al seno de su familia, domiciliada en Amenchi, pueblo situado á las márgenes del Noya, afluente del Muni. Según costumbre de los compañeros, púsose ¿predicar á sus paisanos las verdades del cristianismo, aprendidas en los Colegios de la Misión. Con la libertad de un apóstol exhortaba, increpaba y argüía, y sobre todo, al ver sus cultos idolátricos, consumíale las entrañas el celo de la gloria de Dios, y tomando la palabra les pintaba á grandes rasgos las penas del infierno á que se hacían acreedores. La gracia del Señor comunicaba tal virtud á las palabras del joven, que cierto día se le presentaron muchos de sus oyentes, y le preguntaron con resolución:—¿Qué hemos, pues, de hacer para evitar ese infierno con que nos amenazas y conseguir la gloria que nos prometes?A esto respondió el buen Isidro: —"Es necesario que vayáis á vivir con los Padres Misioneros de Santa María de Banapá: ellos os predicarán y administrarán los Sacramentos, y cuando llegue la hora de vuestra muerte os abrirán las puertas del cielo.
    Aunque el pamue es de genio belicoso y de índole feroz, no carece, sin embargo, de lealtad y franqueza para abrazar la verdad donde la descubre, aun á costa de cualquier sacrificio. Pesaron por una parte las dificultades que habían de superar hasta domiciliarse junto á la Misión; por otra, reflexionaron seriamente sobre los dogmas trascendentales que Isidro les declaraba, y á la luz de aquellas consideraciones, unos resolvieron establecerse á todo trance en Banapá y otros esperar el buen ó mal resultado de los primeros para tomar el partido más favorable. Hablaron, pues, los más decididos sobre este asunto con los Superiores de Elobey y Corisco, quienes, como puede suponerse, no sólo aprobaron el proyecto, sino también prometieron favorecerles con su protección.
    Á mediados de Octubre de 1894 salieron de su tierra en un balandro, propiedad de los Misioneros, varias familias en número de cuarenta individuos, que llegaron ene! mes de Noviembre inmediato á Fernando Póo tras larga y penosa navegación. Al principio de su estancia, debían los Padres suministrarles albergue, manutención, útiles de labranza, y todo lo necesario para la vida; todo lo dieron los Misioneros por bien empleado, pues al mudar de religión aquellos pobres salvajes, renunciaron decididamente á los vicios y supersticiones del paganismo.
    Y diéronse tan buena maña en llevar adelante sus intereses materiales, que al año próximamente de su instalación, vestían ya á la europea y disfrutaban de las comodidades de los pueblos de la Península, hasta el punto que pusieron admiración y espanto á los habitantes de Santa Isabel, cuando se presentaron á recibir el Sacramento de la Confirmación. Son cristianos fervorosos y profesan al Misionero obediencia y respeto filial, de manera que no se atreven á resolver nada sin su venia; por esto le consultan al emprender un viaje ó al ofrecérseles cualquier asunto de importancia, y si alguien se desmanda en algot no hay medio más eficaz para reducirle, que amenazarle con que se hará sabedor de ello al Padre.
    Celebran como á Patrona á la Virgen del Pilar, á quien llaman Santa María de Pamue, en cuya fiesta todo el pueblo confiesa, comulga y oye Misa. Mucho nos chocó una vieja, que para celebrar dicha fiesta presentóse á la Misión pi

    diendo una ración1 de carne; luego, por la tarde, apareció otra vez y rogó al Hermano portero abriese la puerta de la iglesia, porque quería rezar el Rosario ante la Virgen.
    Otro indígena llamado Domingo compareció en casa y dijo al portero:—Mañana Santa María de Pamue.—Fingió el Hermano no hacerle caso, pero él insistió con más fuerza:—Mañana Santa María de Pamue.—Al fin le preguntó el portero:—¿por qué celebráis con tanto entusiasmo esta fiesta?—Y Domingo con ademán muy serio y dando entonación á sus palabras, contestó:—Mañana hace fiesta pamue, porque él sale del río para sentar aquí.—En otra ocasión presentóse el mismo joven y dijo al portero:—Hermano, abra Ud. por amor de Dios, la puerta de la iglesia, porque voy á rezar á la Virgen del Pilar. — Condescendió el Hermano y al entrar en el templo, oyó que le decía:—Hermano, yo no tengo padre, ni madre, ni mujer; sólo me queda un hermano que se está muriendo.— Arrodillóse luego ante el cuadro de la Virgen y rezó tres Avemarias con la jaculatoria "Bendita y alabada...„, etc. por la salud del enfermo. Salió éste de peligro y el buen Domingo no se olvidó de volver al portero para decirle: —¡Cuántas gracias hace yo á Santa María del Pilar, porque mi hermano Pablo no muere!
    Estos rasgos manifiestan cuán arraigada está la fe en el corazón de estos sencillos pamues.
    Por lo demás, tienen los pamues sus plantaciones de cacao y se dedican á las industrias propias de su país, con lo cual logran ganar lo necesario, y su ambición no se extiende más allá. Fuera de los pamues, reúnense también en nuestra iglesia de Banapá varias familias de trabajadores, que, convertidos mientras servían de braceros en la finca, abrieron junto á ella sus pequeñas plantaciones y se constituyeron después en familia, trayéndose mujeres de su país, con quienes se unieron en santo matrimonio después de regeneradas con las aguas del Bautismo.
    De lo dicho puede colegirse que el pueblo de Banapá promete contribuir poderosamente á la conversión y civilización de los bubis fernandianos: por este motivo los Padres no escasean sus cuidados y afanes, á trueque de formar un pueblo que en la caridad y en la pureza de costumbres recuerde el fervor de los primitivos cristianos.

    http://books.google.com/books?id=U64...tml_text#c_top
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