Mira como Vas o Parece Vela, paraísos del Pacífico con acento español
JAVIER RUBIO
No sólo Hawai tiene pasado hispano; los españoles dejaron su huella nombrando casi todas las islas de los Mares del Sur como evidencia la exposición en el Archivo de Indias
Islas de los Ladrones
EFE
El Juan Sebastián Elcano en aguas territoriales de las Marianas
Las islas Marianas se conocieron por el sobrenombre de islas de los Ladrones después de que Magallanes desembarcara en la isla de Guam y descubriera la mítica Saipán, pero su nombre trocó al actual en honor de Mariana de Austria, esposa de Felipe IV, en 1668, cuando España las reclamó y se estableció en ellas una misión jesuítica que al principio consiguió la conversión del cacique de aquellas islas. El dominio español se extinguió en 1899 cuando el presidente del Consejo de Ministros Francisco Silvela se las vendió a Alemania por 25 millones de pesetas. Todavía hoy es oficial el idioma chamorro, con numerosos préstamos léxicos del español, entre los habitantes de las Marianas del Norte.
Mira como Vas
EFE
Una niña marinea en una cuerda colgada de un árbol en una isla del Pacífico Sur
La presencia española en las islas Carolinas, archipiélago de la Micronesia, perduró hasta 1898 en que los restos del imperio oceánico se transfieren a Alemania. Las descubrió Toribio Alonso de Salazar en el viaje descubridor en el que murió Elcano en 1526, avistando la isla de Taongui, conocida como San Bartolomé o de Gaspar Rico. En 1528 el descubridor Álvaro de Saavedra tomó posesión para la Corona española de la isla de Uluti o de los Reyes, en el actual archipiélago de las Marshall, conocida algún tiempo después como islas de los Garbanzos. En 1542, se nombraron las islas de los Corales, las del Rey, las de los Jardines, Santo Tomé, Añublada y Rocapartida, entre otras. Los territorios tuvieron nombres como islas de las Hermanas, Hombres Pintados y Los Jardines, conocidas algún tiempo como Nuevas Filipinas, o nombres tan curiosos como Mira como Vas, para el atolón Minto, hasta que Francisco de Lezcano las llamó Carolinas, en honor del rey Carlos II de España en 1686.
La Conversión de San Pablo
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Un crucero turístico en una de las islas de la Polinesia Francesa
La actual Polinesia Francesa tiene rastros españoles evidentes. Se supone que la expedición de circunnavegación terráquea de Magallanes tocó en el archipiélago de las Tuamotu, una de las cinco divisiones administrativas de ese territorio francés ultramarino en la actualidad, y a la que acabó llegando la balsa Kon Tiki del explorador noruego Thor Heyerdahl. De este archipiélago polinesio, la primera en poblarse fue la llamada La Conversión de San Pablo, que luego el francés Bougainville llamó El Arpa y el británico James Cook El Arco. También dieron nombre a Decena por ser la décima isla hallada, Luna Puesta; Peregrina, con hermosas y rubias mujeres que llamaron la atención de los marinos; y Sagitaria, entre otras. También dieron nombre a La Fugitiva, presumiblemente en el archipiélago de la Sociedad.
Isla Amat, como el virrey
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Magallanes, en su viaje de circunnavegación terráquea, nombró como San Pablo a la isla Puka-Puka de la Polinesia. La isla de Tahití propiamente dicha, la mayor de todo el archipiélago, no es otra que la nombrada por Domingo de Benoechea en 1772 como Amat, en honor del virrey y gobernador general del Perú y Chile que le había dado los permisos para su expedición. Si bien la gloria del primer europeo en Tahití hay que atribuírsela al inglés Wallis en 1767. El archipiélago recibió el nombre de Carolinas, en honor de Carlos III, aunque no conviene confundir con las Carolinas de la Micronesia, y fueron dedicadas a la duquesa de Medina Sidonia.
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