Hace un par de años vi que soltó en Intereconomía un encendido discurso en el que denunciaba el peligro islámico y llamaba a los cristianos a cerrar filas con Israel, según él vanguardia de Occidente. Ya sabía que últimamente estaba muy centrado en la crítica al islam y la inmigración, cosa que es aceptable si no se le ponen aditivos extraños, pero el discursete que soltó sobre las virtudes de Israel fue vergonzoso.
Sin embargo, parece ser que hace años vendía las bondades del islam como polo de resistencia al "Nuevo Orden Mundial":
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El mismo viaje que Dragó y otros intelectuales que publican en "El Manifiesto", sin posturas intermedias. Con otros temas sucede lo mismo.
En mi opinión, va al paso que marca la "nueva derecha" porque nunca ha dejado de ser de esa corriente ideológica, por más que él no sea hostil a la religión católica. He leído sus novelas "distópicas" y, aunque contienen ideas de provecho, se detecta cierto tufillo germanizante que no deja buen sabor de boca. Nunca me creí del todo su paso al tradicionalismo católico. Y siempre me ha mosqueado ese culto a la figura del "emboscado" y esa lectura de Gramsci desde la derecha. ¿No será que Esparza y sus amigos de la "nueva derecha" se van introduciendo sucesivamente en diferentes opciones políticas para influirlas en el sentido que ellos desean?
Al final la táctica no sería tanto introducirse en la izquierda o en las estructuras del sistema para influirlas en un sentido contrarrevolucionario, sino introducirse en la derecha para hacer que abandone sus ideas tradicionales en favor de otras nuevas, que tienen más que ver con la izquierda y proceden de tierras germánicas. Seguramente peco de "conspiranóico" y no estoy siendo demasiado caritativo con Esparza, pero así percibo este asunto en la actualidad.
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