Ya he manifestado que, en los últimos tiempos, me hallo bastante inquieto respecto a cómo afrontar la cuestión islámica en Europa, y cómo entender que debe enfrentarse la avalancha de refugiados. Tras un tiempo de reflexión y estudio, al menos puedo expresar una visión coherente, completa y no contradictoria del asunto, que, probablemente no siendo del todo cierta y con lagunas y falta de concreción (mi carencia habitual), al menos puede dar pie a continuación, corrección y discusión en torno a ella. Creo a su vez que se trata de un tema de importancia capital en la actualidad política, o incluso el más importante, y que es primordial moverse con prudencia y conocimiento en un mundo cada vez más complejo, dónde muchas veces es tan difícil reconocer al aliado como al enemigo.
Como siempre en mi caso, puede haber cierta confusión y falta de precisión y desarrollo en algunos conceptos y exposiciones, por lo que pido buena fe en el lector y, por supuesto, me comprometo a no desentenderme del hilo y tratar de replicar, en la medida de mis posibilidades, a lo que se me objete o inquiera.
Lo primero, por delante tiene que ir que no tengo ninguna simpatía hacia el Islam, ni me parece positiva y deseable su visión del mundo. Este es un foro católico tradicionalista, es lo que defendemos aquí. No creo que ninguna religión no católica deba ocupar espacios públicos en España, que será católica o no será, y también opino que, ante la baja natalidad de los españoles, la entrada de inmigrantes supondría nuestra desaparición como pueblo. Por lo tanto, soy partidario de restringir la inmigración, paralelamente a incentivar la natalidad entre los autóctonos, y defiendo la competencia de los Estados para poder disponer sus fronteras como consideren, sin injerencias de poderes extranjeros y supranacionales. Pero nótese que mi crítica debe entenderse hacia toda clase de inmigración sin distingos y no sólo hacia la musulmana, evidentemente habiendo inmigración menos mala que otra. Entiendo también que la multiculturalidad es una maniobra para crear un nuevo hombre de hormiguero, sin ninguna identificación hacia algo sobrenatural (Dios) o simplemente elevado (Patria, famila, comunidad, pueblo, etnia, etc) que, perversamente, trata de mantener una sociedad sin sustancia propia ni, desde luego, verdad política objetiva sobre la cual asentarse. En la sociedad multicultural, el hombre es simplemente un consumidor "ciudadano del mundo" que no cuestiona ningún dogma del Sistema.
Fijados los conceptos preliminares a la cuestión, para evitar malentendidos, intento atacar el asunto que me ocupa.
En lo que la mayoría coincidimos es en que los conflictos de Oriente Próximo, y la posterior afluencia de población de aquellas regiones en Europa, es algo que ha sido orquestrado para beneficio de una oligarquía transnacional y del Estado de Israel. Si convenimos que la entrada de grandes cantidades de inmigrantes en Europa, la mayoría de ellos de religión musulmana, es algo orquestrado por un poder económico que domina Occidente, debemos llegar a una conclusión: No existe ninguna intención, por parte de esos poderes y de sus instituciones (UE, OTAN, ONU, etc) de islamizar Europa ni de pretender una invasión islámica.
La importancia de dilucidar lo anterior es capital. Lo que se entiende a día de hoy en Europa como "sector patriótico" defiende, de manera casi hegemónica, que hay que cerrar filas frente a una amenaza islámica que alcanzará el control e implantará en nuestro suelo un orden basado en el Islam. Si entendemos que eso no es un peligro real, o que hay otros de mayor orden, debemos concluir que desde ese sector se ha analizado de manera incorrecta el problema (por lo que procede corregirlo), o bien entendemos que hay mala fe -el enemigo tendría el control de esos partidos y asociaciones- y se pretende desviar la atención de la verdadera amenaza.
La razón en la que me baso para creer que no hay peligro de islamización en Europa es la siguiente:
La agenda del Nuevo Orden Mundial, que sostengo que surge -en su forma actual- en 1945, se ha basado en difundir una serie de ideas que son consecuencia y herencia del liberalismo, la Ilustración, el marxismo, etc. A vuelapluma: aborto, homosexualismo, feminismo, liberación sexual, hedonismo, capitalismo, indisciplina, vagancia, culto a la muerte, ideología de género, animalismo, etc. Para ello, han tenido que eliminar todo rastro de catolicismo, o de mentalidad tradicional en sentido muy amplio (permítaseme la inexactitud para entendernos), mediante una labor ingente de masificación y control de la educación y los medios. Y ahí no entra el Islam: No se entiende que haya intención, por parte de una élite, de convertir en dominante una religión que es contraria a lo que ellos han implantado (a sangre y fuego). El Islam no casa con el progresismo cultural, y no hay vuelta de hoja. Por lo tanto, entiendo que la única manera de que haya una islamización es que los que dominan el cotarro sean tontos de baba o se les vaya la situación de las manos, pero mi tesis es que no es su intención.
Quede claro que cuando digo que no veo peligro de islamización, no significa que pretenda relativizar o que ignore los atentados terroristas cometidos en Europa por musulmanes. Pero al igual que, afortunadamente, ETA no era el pueblo vasco, creo que, dejando de lado citas violentas del Corán, es absurdo pretender que todos los musulmanes son asesinos despiadados. Lo cual no significa que defienda aquello de "Islam, religión de paz", naturalmente. Simplemente, me parece poco realista una visión maniquea y absoluta de la idiosincrasia de los musulmanes.
La verdadera razón, pues, que ha motivado la introducción de una minoría islámica en Europa, ha sido la de avanzar en la implantación de la agenda del NOM y, particularmente, consolidar la sociedad multicultural. Lo primero que se hace es identificar al Islam como la "amenaza" a las "conquistas" (léase, agenda del NOM) que se han logrado en Occidente. Si batir al Islam es el objetivo número uno, entonces hay que plegarse y cerrar filas en torno a los "grandes valores" de la democracia, y a la vez aplaudiremos frenéticamente cuando veamos al Tío Sam, la OTAN, Israel (o a quien sea) tratando de implantarlos a golpe de bomba alrededor del mundo. Esta gente son ahora los camaradas contra el moro terrorista, los centinelas que garantizan la libertad y van a protegernos de los burkas y los dogmas religiosos.
No creo que lo anterior sea conspiranoia, teniendo en cuenta como han evolucionado los partidos "patrióticos" en Europa durante los últimos años, pasando a apoyar a Israel y a los "valores de la democracia" contra el Islam. Es decir, se ha servido una maniobra basada en difundir la histeria respecto a una invasión islámica (que ya vemos que no puede interesar al poder) para, de paso, meternos por toda la escuadra el gol del feminismo y el homosexualismo ("el moro malo no da libertad a las mujeres ni a los mariquitas porque no es democrático ni civilizado") y, paralelamente, hacernos aplaudir histéricamente cualquier intervención OTANista contra los moros, a los que hay que enseñar las "virtudes" post1945 al calor del napalm.
Es decir, lamentablemente, opino que el auge de la "extrema derecha" en Europa no supone un "resurgimiento" o un "despertar" que organizará a las naciones del continente en beneficio de sus naturales frente al mundialismo y el foráneo, sino que, simplemente, es algo que se hace bajo el auspicio del Nuevo Orden Mundial para el interés realmente opuesto. Difícilmente puede lograrse un resurgimiento sin cuestionar de raíz las bases del Sistema, y ya vemos que eso no lo hacen esos partidos, más bien lo contrario.
También es gracioso como, desde esos sectores, se demoniza a los musulmanes por seguir coherentemente su religión. Véanse las críticas al burka (con el reciente espectáculo del "burkini") y a la modestia femenina (se ve que hay que defender con uñas y dientes el modelo de la desvergonzada, fresca y feminista que nos han impuesto al son de bombas nucleares), así como con el tema de homosexualidad y un largo etcétera. Difícilmente son sanas esas críticas, porque pueden redirigirse hacia el catolicismo tradicional sin apenas modificaciones. Por mi parte, y a estas alturas, ningún reproche a los islámicos que se mantengan firmes en sus creencias, resistiendo la propaganda del NOM. Si se me apura, incluso tomar algunas notas.
Pueden inquietarnos algunas contradicciones: ¿Por qué desde los sectores progresistas, aparentemente, se defiende al Islam y se les da facilidades mientras el catolicismo sufre el ostracismo? Yo creo que puede deberse a la necesidad de crear un "efecto llamada" y favorecer que se establezca, como sea, una minoría en nuestro suelo sin ningún arraigo con nuestras tradiciones. Pero saben perfectamente que controlando la educación y los medios, el Islam jamás alcanzará el estatus de religión dominante y que, a largo plazo, las nuevas generaciones de musulmanes pueden abandonar su religión, debido a que se desenvolverán en una atmosfera completamente arreligiosa. Los católicos han apostatado en masa y los islámicos pueden hacer lo propio, no están hechos de otra pasta, y su firmeza y vigor puede esfumarse como nos ha pasado a nosotros.
Lo que más me perturba, en cualquier caso, es el hecho que esos partidos de la nueva derecha sionista no encuentren contradicción entre alabar a Rusia y a Israel al mismo tiempo. No estoy diciendo que no deba apoyarse a Rusia, yo sigo albergando esperanzas, sino que algunos dábamos por sentado, como una suerte de ley no escrita, que "prorruso" significaba "antisionista", pero debemos empezar a preguntarnos si realmente es así. Es decir, hay que empezar a mirar más con lupa todo lo que tenga que ver con Rusia.
Y creo que eso es todo, gracias a los que hayan soportado el tostón. Siempre ayuda poner las ideas por escrito para acabar de aclarar los detalles.
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