El trasfondo de todo este desastre es sencillísimo:
Un pueblo que presume de tener principios políticos basados en la corrupción moral y en el materialismo más burdo NO puede a la vez pretender tener representantes íntegros: los representantes de gente íntegra son íntegros pero los de gente viciosa forzosamente han de ser tanto o más más viciosos que ella.
Es absurdo pretender que un sistema basado en el desprecio a Dios y al orden basado en la religión exija una integridad militar o sacerdotal a sus representantes. ¿No sois viciosos y quereis manga ancha? Bien. Pues ya teneis representantes que os cuadran como anillo al dedo. No os quejéis españoles.
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