Hola a todos,
ante todo me presento, mi nombre es cabo_Lizard y soy una persona bastante aficionada a la historia naval especialmente de los siglos XVI al XVIII. Dentro de este período una de mis temáticas favoritas son los corsarios, piratas y bucaneros de los siglos XVI y XVII.
Es por ello que me he decidido a crear una web dedicada en exclusiva a la vida de Francis Drake. No tengo afán de lucro con dicha página, pero ya que he invertido tiempo y esfuerzo me gustaria difundirla al máximo. Por ello os dejo parte de un capítulo correspondiente a su infancia y juventud y os invito a que os paséis por la web que es:
Editado.
Gracias por todo y si me he equivocado de foro, disculpas.
Capitulo 2
En tiempos de Francis Drake, Felipe II era el rey más poderoso de Europa. Le pertenecían España y los Países Bajos, partes de Italia, Francia y Alemania además de Gran parte de América. Desde México, Perú y las Islas de las Indias Occidentales, los barcos españoles navegaban hacia España con un tesoro de plata y oro, tal y como se relata en los cuentos de hadas. Mientras, los barcos portugueses comerciaban en África con esclavos, oro y marfil e incluso se habían aventurado a lugares tan lejanos como las entonces poco conocidas Indias Orientales. Posteriormente, Felipe II añadió Portugal y sus posesiones a su vasta herencia y le hubiese gustado tener todo el mundo “por Dios y por España”. Como buen católico que era, Felipe II deseaba que todos los hombres fuesen de esta Fe, y para todos aquellos que no creían en la Fe católica era un despiadado enemigo, derramando la sangre de muchos mártires.
Así que Drake odiaba a Felipe II y al Papa más que a cualquier otra persona en el mundo, tanto como él amaba Inglaterra y honraba a su propia Reina Isabel. Francis Drake pasó la mayor parte de su vida guerreando contra el rey de España de una forma u otra, llamándolo, como dijo a la reina Isabel: “servicio hecho a su Majestad por vuestro pobre vasallo (o sirviente) contra vuestro gran enemigo.”
En el transcurso de la vida de Drake, las guerra de religión rugían en casi todos los países europeos. En Francia la refriega finalizó quedando Católica, así como Inglaterra, después del reinado de Isabel, fue siempre un país protestante. Pero tales cambios tardaron tiempo en llevarse a cabo realmente, especialmente en aquellos tiempos cuando las noticias viajaban lentamente debido a que no había ferrocarriles ni barcos de vapor y ningún periódico de a penique.
Francis Drake nació durante el reinado de Eduardo VI, en una granja cerca de Tavistock en el condado de Devonshire, pero mientras era todavía un niño pequeño, su padre, que era protestante, tuvo que irse de su hogar en el campo debido a un brote de ira entre sus vecinos católicos. Así que las primeras historias que el pequeño Francis debió oír deberían haber sido historias de este tiempo de persecución, cuando muchos de los amigos de su padre tenían que esconderse en bosques y cuevas y perdieron todas sus posesiones. Desde su infancia debió haber sido enseñado a odiar a los “Papistas”.
Su nuevo hogar debió de ser bastante extraño, según lo que relatan los viejos libros, el padre de Drake se fue a Kent, “para habitar dentro del casco de un barco, donde muchos de sus hermanos menores nacieron. Tuvo 12 hermanos en total y como complació a Dios que muchos de ellos nacieron sobre el agua, la mayor parte murió también en el mar.” El padre parece que fue marinero en algún momento y tenía ahora una plaza entre los hombres del mar de la Armada del Rey para leerles oraciones. Los barcos de la armada estaban anclados en Chatham cuando no estaban en uso, y aquí, en un viejo barco de guerra en desuso, el hermano mayor Drake y su familia hicieron su hogar flotante donde muchos de los doce niños nacieron, una tropa de niños alegres que tuvieron muchos de sus juegos en los muelles.
El sonido del viento y de las olas debió haber sido familiar cuando los hermanos se iban a dormir por las noches. Se criaron fuertes e intrépidos y, viviendo como hicieron entre navegantes, debieron de tener pronto un sentimiento de lanzarse al mar en busca de aventuras. A la muerte del rey Eduardo VI, la católica reina María I empezó a reinar, y Felipe, entonces Príncipe de España, vino a Inglaterra para casarse con ella. Felipe tenía un aspecto “muy gallardo” enfundado en su traje de cabritilla blanca, cubierto con bordado de oro y seguido por un séquito de nobles españoles de espléndido aspecto. También trajo cantidades de oro y plata cargados en los lomos de caballos. Pero el pueblo inglés odiaba un matrimonio extranjero, y tan fuerte fue este sentimiento, que en el invierno anterior a la boda incluso los niños en la calle gritaban contra los españoles y los agraviaban cuando fueron a la corte.
Quizás Francis Drake y sus hermanos dejaron sus habituales juegos para jugar a ser Felipe y los ingleses, como otros muchachos, de quienes leemos que su juego llegó a ser tan real que tuvieron que impedirles colgar al chico que actuó de Felipe. El rey de España podría haber visto a su hijo sobre el trono inglés, pero esta esperanza, como muchas otras, estaba condenada a fracasar debido a la muerte de María sin descendencia. Esto provocó que Isabel I subiese al trono.
Siendo el padre de Drake en esta época un hombre pobre, puso a su hijo a aprender la navegación del patrón de una barca o de un barco de pequeño tamaño que usaba para el cabotaje y en ocasiones llevaba mercancías a Francia y a los Países Bajos. En ese momento, debió de haber soportado muchas penalidades y llevar una vida ruda, pero aprendió su ocupación bien, y “fue tan diligente y complació tanto al viejo patrón por sus buenos quehaceres,” que a la muerte del patrón le dejó su barca a Francis Drake. Posteriormente, Drake empezó a hastiarse de este pequeño barco que “sólo navega cerca de la costa” y anheló algo más que aquella navegación segura y sencilla, así que parece que vendió la barca y se puso al servicio de sus parientes, los hermanos Hawkins, quienes eran ricos mercaderes y además eran propietarios, aparejando sus propios barcos. Y así empezó la vida errante de Drake.
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