LOS ULTIMOS FALANGISTAS
Como el Estado liberal fue un servidor de la doctrina del sufragio, vino a constituirse, no ya en el ejecutor resuelto de los destinos patrios, sino en el espectador de las luchas electorales. Para el Estado liberal sólo era lo importante que en las mesas de votación hubiera sentado un determinado número de señores; que las elecciones empezaran a las ocho y acabaran a las cuatro; que no se rompieran las urnas. Cuando el ser rotas es el más noble destino de todas las urnas. Después, a respetar tranquilamente lo que de las urnas saliera, como si a él no le importase nada.
José Antonio Primo de Rivera
En el discurso de la fundación de Falange Española, en el teatro de la Comedia de Madrid, el 29 de octubre de 1933
Les etiquetaron como indignados, los mismos gacetilleros que hace tiempo dejaron de informar para dedicarse a otras cosas. En realidad, eran hombres y mujeres lúcidos, que habían dejado de creer en esa pantomima llamada democracia. Durante semanas, de día y de noche, se reunieron en plazas de toda España. Sin saberlo, fueron transformando esos espacios inertes en verdaderas ekklesías. Con sus cuerpos las protegieron con celo de esa casta política corrupta, que durante treinta años prometían el paraíso mientras nos arrastraban al infierno. Debatieron durante semanas, con porros o sin ellos. Unos con la ingenuidad propia de los que hablaban por primera vez. Los otros, con el acierto de los que siempre habían permanecido en silencio, pero reflexivos.
Esta mañana, unos dos mil jóvenes, sin perros ni flautas en su mayoría, intentaron asaltar el Palacio de Invierno, junto al Zoo de Barcelona. Los parlamentarios y las parlamentarias catalanas, fueron increpados, insultados y zarandeados como los peleles en una piñata de verano. Parlamentarios y parlamentarias de todos los colores han sido linchados públicamente como antaño se hacía con los criminales. Lástima que en los árboles no florezcan las sogas, para colgar a tanto charlatán y canalla de lo publico.
Mañana se les seguirá llamando indignados, perroflautas, o antisistema. Pero para un servidor, lo de esta mañana delante del Parlament de Catalunya, tienes el sello inconfundible de una primavera nueva. Los eclipses tienen estas cosas.
Arnau Jara
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