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Tema: Todo el mundo permite la posibilidad del geocentrismo excepto David Palm (R.Sungenis)

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    Todo el mundo permite la posibilidad del geocentrismo excepto David Palm (R.Sungenis)

    Todo el mundo permite la posibilidad del geocentrismo excepto David Palm. Una lectura obligada




    R. Sungenis: En la obsesión, de una década ya de duración, del Sr. Palm por desacreditar al geocentrismo, hemos llegado ya al núcleo principal de la discusión. La primera fase de la misma sirvió para mostrar al Sr. Palm y a su mentor el Sr. MacAndrew que Albert Einstein admitía la posibilidad del geocentrismo. La única respuesta del Sr. Palm a este hecho consistía en la espuria afirmación de que no podemos valernos de Einstein porque no creemos en las teorías de Einstein, ¡mientras que ellos sí!

    Ya que ellos no podían aprovecharse de Einstein en sus intentos de refutación, entonces intentaron virar el debate hacia la física de Newton, esperando que Newton pudiera ser su salvador y que no permitiera la posibilidad del geocentrismo. Más adelante, sin embargo, mostraré el perfecto acuerdo entre Newton y Einstein, a partir de sus propias palabras. Ambos permiten la posibilidad del geocentrimo como una realidad científicamente viable.

    Para poner la guinda al pastel, también añadiré a Galileo, Weinberg y Mach para mostrar que todos los grandes nombres de la física están en desacuerdo con los intentos del Sr. Palm de querer arrojar al geocentrismo fuera del escenario científico.

    En mis libros yo presento una lista de docenas de científicos de reconocido prestigio que concuerdan en que el geocentrismo es científicamente aceptable. El único problema con todos estos científicos es que, debido a sus prejuicios filosóficos y su antipatía por la Iglesia Católica, no se dedican a promover la viabilidad del geocentrismo. Ellos enseñan el heliocentrismo, aún cuando todos ellos admiten que éste no tiene a su favor ninguna prueba científica.

    Antes de empezar, me gustaría declarar la forma en que el Sr. Palm se ha conducido en estos debates. En primer lugar, él me ha atacado personalmente, en público, de muchas formas y durante muchos años. Él cuelga sus acusaciones en su página web, pero nunca ni una sola vez ha contactado conmigo para preguntarme si esas acusaciones eran ciertas o incluso para obtener mi versión de los hechos. Él simplemente acusa y se cree que sus conocimientos limitados constituyen la última palabra en todo el asunto. Sus calumnias las hace por una razón: para dañar mi reputación y hacer que la gente desconfíe de mí. Es éste el pecado de calumnia; aunque desafortunadamente el Sr. Palm está lejos de admitir que él haya pecado contra mí.

    En segundo lugar, con el fin de mantener mis argumentos lejos de algunas de las gentes a las que él quiere difundir sus ataques, el Sr. Palm mantiene una lista secreta de personas a las que envía sus artículos críticos. Él no quiere compartir esa lista conmigo y, de esta forma, no puedo enviarles mis refutaciones. La mayoría de ellas nunca podrán ver lo que he escrito aquí o las otras docenas de refutaciones que he escrito, y llegarán a pensar que los argumentos del Sr. Palm son incontestables. Pero esta vez voy a poner un pequeño inconveniente al Sr. Palm. Estamos enviando esta refutación a la mayoría de la gente a la que creemos –con más o menos muy poco error, con seguridad– que el Sr. Palm envía sus artículos. Muy bien podemos jugar dos al juego al que quiere jugar el Sr. Palm.

    En tercer lugar, he desafiado al Sr. Palm a un debate público delante de un auditorio en más de una ocasión, pero él firmemente lo ha rechazado. Mi objetivo, por supuesto, es exponer al Sr. Palm a un interrogatorio público para así poder desvelar sus bulos científicos y parar de una vez sus ataques difamatorios. En lugar de aceptar valientemente el desafío, él prefiere tratar de golpearme amparándose detrás de su ordenador. Como se puede ver, el Sr. Palm no juega limpio.

    En cuarto lugar, el Sr. Palm ha realizado recientemente un ataque personal hacia mis estudios de pregrado, afirmando que yo no puedo decir que “Soy un especialista en física que se cambió a una especialización en religión” ya que no me licencié con el título de especialista en física (aún cuando yo cursé más de la mitad de las clases de física requeridas para ello). La táctica aquí, por supuesto, es hacer parecer como si yo no tuviera ningún conocimiento de física como para poder, como gusta decir al Sr. Palm, “abordar todo el mundo de la física” con el geocentrismo.

    En primer lugar, realmente no se necesita mucha física para derribar la cosmología moderna, ya que cualquiera que tenga incluso un pequeño conocimiento de ciencia puede observar, a la vista de las extravagantes teorías que son arrojadas alrededor nuestro hoy en día, que la moderna cosmología constituye un cuerpo de teorías quebradas. La física es mucho más simple que eso. Es especialmente simple cuando uno conoce las respuestas correctas de antemano, como yo las conozco procedentes de la divina revelación y de las decisiones oficiales de la Iglesia.

    Irónicamente, el único aquí que no posee ninguna formación en física es David Palm. Y aún así, en esta actual acometida él trata de sacar conclusiones en materia de física, como si él fuera un Newton o un Einstein, diciéndonos que el geocentrismo no puede funcionar, por ejemplo, “porque no podemos calcular la fuerza de las estrellas.” Dígaseme por favor, ¿cómo puede alguien sin ninguna formación en física sacar tales tendenciosas conclusiones, especialmente cuando acusa a su oponente –yo– de no tener ningún derecho a sacar conclusiones en materia de física puesto que no completé mi especialización en física? Dejo a cada cual que juzgue.

    Sin embargo, sigamos adelante. Creo que se podrá ver que el Sr. Palm ha querido arrancar este pez con un mordisco tal que no será capaz de poder tragárselo y se ahogará con él en adelante durante un buen tiempo.

    El diálogo comienza:

    Palm: Realmente esto es muy simple: el geocentrismo carece de toda evidencia básica. Colgado el 30 de Octubre de 2015, por David Palm.

    En disputas que se mantienen durante un largo tiempo, a veces viene bien volver a lo esencial. Una conversación reciente con un preguntador puso de relieve otra vez de nuevo la incapacidad del nuevo geocentrismo para sostenerse sobre sus dos patas en el momento en el que se ve confrontado con el desafío más elemental. Mi interlocutor me pedía una explicación simple de por qué el geocentrismo no es viable desde un punto de vista científico. Antes de proceder a exponer esa explicación simple, señalé una sola condición: la contrarréplica geocéntrica no debería apelar a la Relatividad General (RG). Esa condición era necesaria porque sabía que ése sería el primer lugar al que ellos acudirían. Los geocentristas consiguen darse mucha cuerda apelando de manera fraudulenta a la RG, al desplegar varias afirmaciones del tipo de “La Relatividad General permite la posibilidad del geocentrismo” o “Mira, incluso los famosos científicos X e Y están de acuerdo en que el geocentrismo es plausible” (véase, por ejemplo, “¿Contexto cualquiera? Los (literalmente) increíbles geocentristas golpean de nuevo”.) Esta táctica retórica ha sido efectiva en engañar a algunas personas haciéndoles pensar que el geocentrismo realmente goza del apoyo de la ciencia y de los científicos modernos. Pero la apelación a la Relatividad General por parte de los geocentristas es ilegítima. ¿Por qué? Porque los geocentristas son aquéllos que defienden la pretendida verdad de que la Tierra es el centro exacto y que no se mueve. Ellos insisten en que ella constituye el único, absoluto sistema de referencia. Los nuevos geocentristas clamorosamente rechazan la Relatividad General, la cual inherentemente excluye los conceptos de un centro absoluto y de un reposo absoluto (para las pruebas de su rechazo de la RG véase aquí). No hace falta ser un genio para entender que uno no puede a la vez rechazar una teoría y simultáneamente apelar a ella con el fin de apoyar la propia opinión de uno. Esto es lo que el Dr. Alec MacAndrew ha denominado la Gran Incoherencia existente en el mismo corazón del nuevo geocentrismo. Él escribe: “Ciertamente resulta profundamente incoherente e ilógico invocar en apoyo de sus afirmaciones a aquella física que ellos mismos consideran equivocada, ateísticamente motivada, un producto de la degeneración moral y de las dolencias médicas de su autor, y que no constituye más que una ciencia ficción: hacer eso huele más bien a desesperación”. (“Here Comes the Sun”, p. 17). Y: “Ahora bien, un científico honesto que rechaza una teoría en particular, no se revuelve a continuación en la siguiente frase y usa aquélla en apoyo de su causa: al rechazarla, está proclamando que ella no constituye una buena descripción de la realidad, por tanto, ¿cómo puede él de manera lógica y justa usarla en apoyo de su idea, la cual presuntamente él cree que es la que efectivamente refleja la realidad? Por supuesto que él no puede hacer eso (o no debería). El hecho de que los neogeocentristas dependan de una teoría que ellos detestan y rechazan constituye la Gran Incoherencia en el corazón del neogeocentrismo, la cual siempre ha estado ahí y que ellos nunca han tenido éxito en solucionarla (“There He Goes Again”, p. 2).

    R. Sungenis: Aquí el único que usa de la “retórica” es el Sr. Palm. Se le ha dicho repetidamente que toda apelación que realizamos a la Relatividad General (RG) es únicamente para mostrar la dudosa fundamentación de su propia posición. Yo siempre he utilizado esta metodología cuando debato con mis oponentes. ¿Por qué? Porque no hay mejor argumento para derrotar a tu oponente que utilizar las propias creencias de tu oponente para desacreditarle. En otras palabras, usamos la RG porque el Sr. Palm cree en la RG; pero resulta que la RG apoya la posibilidad del geocentrismo. Por tanto, ¿por qué no íbamos a querer utilizar la RG?

    Por supuesto, este golpe noqueador obliga al Sr. Palm a intentar darle la vuelta a la tortilla pretendiendo afirmar que estamos usando la RG como una de nuestras más confiables fuentes de evidencia en apoyo del geocentrismo, lo cual sencillamente no es verdad. De nuevo repetimos: únicamente usamos la RG porque el Sr. Palm y el resto de la ciencia moderna usa la RG (o por lo menos su mentor, Alec MacAndrew, usa la RG y el Sr. Palm se limita a mirar desde el banquillo). Al Sr. Palm se le ha dicho esto varias veces, pero él parece tener dificultad en admitirlo, por lo que se limita a seguir usando la misma falacia una y otra y otra vez.

    Palm: La Relatividad General (RG) inherentemente excluye un centro absoluto y un movimiento absoluto. Los nuevos geocentristas rechazan clamorosamente la RG (de nuevo, véase aquí.) Con el fin de poder evitar esa Gran Incoherencia, los geocentristas deberían dejar a un lado toda referencia a la Relatividad General. Su opinión necesita apoyarse sobre sus propias patas. Constituye su carga y obligación el mostrar cómo su propia teoría resulta viable por sí misma, considerando las evidencias que ya poseemos. Y es precisamente aquí en donde todo se les desmorona. El geocentrismo en sentido estricto fue rechazado por todos los astrónomos y científicos en activo muchas décadas antes de que la Relatividad General o la cosmología del Big Bang entraran en escena. Y resulta bastante seguro decir que continuará siendo rechazado incluso en el caso de que aquellas teorías mencionadas sean sustituidas por otras teorías. ¿Por qué? Porque para que las teorías científicas sean viables han de estar respaldadas por evidencias empíricas. ¿Puede el geocentrismo sostenerse a sí mismo, sin necesidad de apelar a la RG? ¿Puede aportar evidencias empíricas que respondan incluso a las más elementales cuestiones? No. Como el Dr. MacAndrew ha expuesto muy bien en “Here Comes The Sun: How the Geocentrists Persist in Scientific and Logical Errors”, la gravedad del Sol domina nuestro sistema solar. La explicación científica de por qué la Tierra no cae hacia el Sol es porque está orbitando al Sol, justo igual que los otros planetas. Y esto significa que se está moviendo y que no es ni siquiera el centro de nuestro sistema solar, mucho menos del universo entero. La única forma alternativa en que esto podría funcionar sería si hubiera algunas otras masas que perfecta y continuamente contrarrestaran la enorme influencia gravitacional que el Sol ejerce sobre la Tierra. Y es aquí donde los geocentristas piensan que tienen una “salida”: ellos dicen que nuestro problema es que estamos mirando a nuestro sistema solar de manera aislada, sin tener en cuenta la influencia del resto de cuerpos en el universo. Robert Sungenis dice, “cada noche vemos que hay innumerables estrellas que rodean la Tierra. Cada una de esas cinco mil trillones de estrellas poseen gravedad, y esa gravedad afectará la forma en que el Sol y la Tierra reaccionan el uno con el otro, especialmente si la Tierra es puesta en el centro de esa gravedad” (“Karl Keating´s “Scientific” Attempt to Debunk Geocentrism”, p. 2). Así pues, de acuerdo con él, es la gravedad de las “cinco mil trillones de estrellas” lo que evita que la Tierra se precipite hacia el Sol. Pero esto genera dos insuperables problemas. Primero: a causa de las grandes distancias implicadas, las estrellas y galaxias distantes sencillamente no proporcionan suficiente influencia gravitacional para poder contrarrestar la cercana gravedad del Sol. Como el Dr. MacAndrew demuestra en su trabajo, aún si uno pusiera todos los cúmulos de galaxias que se encuentran a una distancia de 2,5 mil millones de años luz a un lado de la Tierra, y los colocáramos más cerca de lo que realmente están, su tirón gravitacional combinado sería todavía “30 millones de veces menor que el campo gravitacional del Sol sobre la Tierra” (véase “Here Comes the Sun”, p. 5).

    R. Sungenis: A esto ya se respondió en mi refutación a MacAndrew en “There Goes the Sun” en (There Goes the Sun: A Rebuttal to Alec MacAndrew | Galileo Was Wrong), pero por alguna razón el Sr. Palm no lo menciona. Pero permítaseme añadir aún más refutación a esto.

    En primer lugar, MacAndrew no tiene ninguna forma de probar cuánto de lejos están las estrellas, puesto que la única prueba empírica que tenemos (el paralaje estelar) no puede ir más allá de 300 años luz, y en realidad solamente es preciso a menos de 100 años luz. Es más, nunca se ha probado que la luz viaje a velocidad c (186.000 millas por segundo) en el espacio profundo, sino solamente en nuestro ambiente terrestre. Tercero, puesto que MacAndrew cree en la RG, él debería saber que la RG permite la posibilidad de que la luz pueda ir a cualquier velocidad (sí, una verdadera contradicción en las dos teorías de Einstein y que simplemente se pasa por alto en el ámbito académico moderno).1 Por tanto, el argumento de Palm acerca de la distancia es insustancial.

    El corrimiento al rojo no puede ayudar a Palm tampoco ya que el corrimiento al rojo no constituye un marcador de distancias probado. Existen docenas de teorías de por qué se produce el corrimiento al rojo, pero ninguna lo sabe a ciencia cierta. De hecho, es posible que a uno le interese saber la historia real que está detrás del corrimiento al rojo. Posee una “conexión geocéntrica”. El corrimiento al rojo como marcador de distancias fue inventado por Edwin Hubble en 1937 con el expreso propósito de eliminar la evidencia procedente del corrimiento al rojo que mostraba a la Tierra en el centro del universo. Aquí dejamos lo que dijo Hubble sobre este asunto cuando encontró que el corrimiento al rojo de las galaxias situaba a la Tierra en el centro del universo:

    “Tal condición implicaría que ocupamos una posición única en el universo, análoga, en cierto sentido, a la antigua concepción de una tierra central. Esta hipótesis no puede ser refutada, pero resulta molesta y solamente sería aceptada como último recurso a fin de salvar los fenómenos… La molesta suposición de una localización preferente debe ser evitada a toda costa.

    “Tal posición preferente, por supuesto, es intolerable; es más, representa una discrepancia con la teoría, porque la teoría postula la homogeneidad. Por tanto, a fin de restaurar la homogeneidad, y escapar al horror de una posición única, las desviaciones respecto de la uniformidad, que son introducidas por los factores de recesión, han de ser compensadas por el segundo término que representa efectos de curvatura espacial. No parece haber ninguna otra escapatoria.” 2



    Así pues, a fin de evitar tener a la Tierra en el centro, Hubble inventó el “universo en expansión”. Éste saca al centro fuera del universo y convierte al universo en un globo gigante, con superficie solamente. A continuación, Hubble pone las galaxias en la superficie del globo (incluyendo la Vía Láctea en la que se encuentra la Tierra), y entonces, obviamente, nada podría estar en el centro ya que la superficie de un globo no posee centro ninguno. A continuación él dijo que veríamos el corrimiento al rojo por todas partes a las que miráramos porque el universo-globo se estaba expandiendo y, de esta forma, cada una de las galaxias se estarían alejando las unas de las otras (NB: cuando la fuente de luz se aleja, eso crea un corrimiento al rojo en la longitud de onda de la luz). Se trataba de una forma ingeniosa de escapar del geocentrismo, pero no había ni la más remota prueba en favor de ella. Incluso el propio Hubble admitía que se trataba una teoría ad hoc para salvar el status quo.

    Como podemos ver, Hubble era justamente igual que David Palm: tenía un profundo odio al hecho de tener a la Tierra en el centro del universo a causa de sus creencias filosóficas y políticas, por lo que intentó desesperadamente crear un universo que quitara a la Tierra del centro.

    Dicho sea de paso, sin embargo, yo no soy el único que propuso que las innumerables estrellas afectan a nuestro sistema solar. Esto lo propuso Ernst Mach a finales del siglo XIX, el famoso físico alabado por Albert Einstein por esta nueva visión de la mecánica gravitacional. Mach descubrió que las leyes de Newton, si quedaban confinadas al sistema solar, aparecían fuera de lugar e inadecuadas. Aquí dejamos la contribución de Mach, por cortesía del propio Einstein, que es quien nos da la siguiente descripción:

    “Sin embargo, como E. Mach ha mostrado, este argumento no es correcto. Uno no tiene por qué considerar la existencia de tales fuerzas centrífugas en tanto que originadas a partir del movimiento de K´ [la Tierra]; uno bien podría igualmente dar cuenta de ellas en tanto que resultantes del efecto rotacional medio de masas distantes, detectables [estrellas], que se manifiesta en las inmediaciones de K´ [la Tierra], mientras que K´ [la Tierra] es considerada como estando en reposo. En caso de que la mecánica de Newton no permitiera la posibilidad de esta visión, entonces bien podría constituir el fundamento para establecer los defectos de esa teoría…” 3



    ¿Se podría haber dicho mejor?

    Así pues, si Palm no cree que las estrellas puedan afectar nuestro entorno, entonces es él el único que se encuentra totalmente fuera de lugar. Todo el mundo lo ve. Todos los físicos del mundo no pueden evitar verlo, ya que es ahí justamente a dónde les conduce la física moderna. La única diferencia entre Mach y Einstein es en CÓMO ese efecto de las estrellas alcanza a la Tierra, y es ahí donde ellos se separaron. Mach creía que ese efecto era instantáneo; Einstein creía que quedaba limitado por c.

    En un intento por diluir la contribución de Mach, el Sr. Palm (el mismo que no posee formación alguna en física) concluye en su única nota a pie de página lo siguiente:

    Huelga decir que los nuevos geocentristas componen su falaz apelación a la RG sencillamente asumiendo el Principio de Mach; una conjetura, y no una teoría, que ni está asentada ni está ampliamente aceptada.



    ¿Realmente es así, amigo? Así pues, permítasenos recapitular las afirmaciones del Sr. Palm:

    (1) El Sr. Palm dice que no podemos apelar a la RG para defender el geocentrismo sencillamente porque no creemos en la RG y él sí (una lógica que resulta fatua);

    (2) Él dice que no podemos usar el Principio de Mach porque se trata de una “mera conjetura” y no está ampliamente aceptada, aún cuando, como hemos visto más arriba, Einstein avaló a Mach frente a Newton, y Palm no nos da nombres de físicos que rechacen a Mach. 4

    Así pues, resulta bastante obvio que el juego al que el Sr. Palm quiere jugar es el de intentar rechazar dos teorías físicas que él se da cuenta que apoyan al geocentrismo. ¿No es cierto que hay algo aquí que huele a podrido? Así parece.

    Por desgracia, el Sr. Palm continúa diciendo:

    Un lector ignorante de las distinciones cruciales puede fácilmente ser engañado por sus citas selectivas a partir de varios físicos.



    R. Sungenis
    : ¿“Citas selectivas”? Puesto que el Sr. Palm hace esa acusación para acusarnos de “engañar” a nuestros lectores, ¿no requeriría esto que él proporcionara al menos uno o dos ejemplos para probar su alegato? Sin embargo se ha puesto claramente de manifiesto que el Sr. Palm se encuentra únicamente en una expedición de pesca, esperando poder poner algún anzuelo de duda en la mente del lector limitándose a arrojar una acusación arbitraria de mala fe.

    Continúa diciendo Palm:

    Si los neogeocentristas realmente piensan que el Principio de Mach es correcto, entonces ¡permítaseles por todos los medios demostrar matemáticamente por qué debe serlo!



    R. Sungenis
    : Ya lo han demostrado. Pero el Sr. Palm no lo entendería, aún si lo leyera. Esto es porque él no entiende de física, especialmente de física teórica; pero eso es lo que ocurre cuando te conviertes en el juguete de un ateo como Alec MacAndrew para hacer su voluntad, y no tienes ninguna forma de juzgar si lo que MacAndrew dice es correcto o no.

    El Dr. Julian Barbour, un físico que aparece en nuestra película, The Principle, proporciona páginas y páginas de matemáticas usando el Principio de Mach en todos sus libros. Él es uno de los más respetados físicos de hoy en día y colabora con varios físicos machianos a lo largo de todo el mundo. Curiosamente, después de todas sus matemáticas, en uno de sus libros él realiza la siguiente declaración conclusiva: “De esta forma, incluso ahora, tres siglos y medio después de la condenación de Galileo por la Inquisición, todavía resulta extraordinariamente difícil decir de manera categórica si la tierra se mueve y, si es así, en qué sentido preciso.” 5

    Podría añadir docenas de esos físicos. Más abajo cito al físico Andre Assis para proporcionar las matemáticas de cómo el Principio de Mach ha sido demostrado matemáticamente. Quizás el Sr. Palm se tome el tiempo necesario para leerlas y aprender algo en lugar de intentar pretender que no están ahí. Por cierto, la obra de Assis, así como la de todas las otras personas que proporcionan las matemáticas del Principio de Mach, se incluyen en mi libro, Galileo Was Wrong, pero nunca vemos al Sr. Palm referirse a ellos, aunque él bien sabe que están ahí.

    De hecho, a instancia mía, el físico Dr. Luka Popov de Croacia escribió un artículo sobre cómo el Principio de Mach convalida al geocentrismo, y fue revisado por expertos y aceptado por el European Journal of Physics en 2013. Esto en cuanto a la acusación del Sr. Palm al hablar de “conjetura” y de “no aceptada ampliamente”.

    Permítasenos fijarnos en otro físico que ha aplicado las matemáticas para llegar a un sistema geocéntrico. Aquí dejamos lo señalado por el famoso físico Max Born, acerca del trabajo de Hans Thirring:


    “… De esta forma, podemos volver al punto de vista de Ptolomeo de una ‘Tierra inmóvil’. Esto significaría que usamos un sistema de referencia rígidamente fijo a la Tierra, en el que todas las estrellas se encuentran realizando un movimiento rotacional con la misma velocidad angular alrededor del eje de la Tierra… uno tiene que mostrar que la métrica transformada puede ser considerada como producida, de acuerdo con las ecuaciones de campo de Einstein, por masas rotantes distantes [estrellas]. Esto fue realizado por Thirring. Él calculó un campo originado a partir de una esfera hueca, de paredes gruesas, rotante, y demostró que dentro de la cavidad se comportaba como si hubiera fuerzas centrífugas y otras fuerzas inerciales habitualmente atribuidas al espacio absoluto. De esta forma, desde el punto de vista de Einstein, Ptolomeo y Copérnico tienen igualmente razón. El punto de vista que se elija es un asunto de mera conveniencia. 6



    En otras palabras, Thirring nos está diciendo que la RG de Einstein sostiene que si todo el campo estelar rotara alrededor de la Tierra y la Tierra permaneciera inmóvil, entonces las estrellas producirían todos los efectos inerciales que son reivindicados por el modelo heliocéntrico (es decir, fuerzas centrífugas, de Coriolis y de Euler), lo cual es precisamente lo que yo he estado diciendo sobre el modelo geocéntrico. Como tal, no hay ninguna diferencia dinámica entre el geocentrismo y el heliocentrismo. Entonces, ¿por qué el Sr. Palm está diciendo que el geocentrismo no es admisible, es decir, si es que él cree en las teorías de Einstein como él afirma hacerlo? Al menos Einstein fue honesto con su propio teoría (es decir, que ella permite la posibilidad del geocentrismo). La única cosa que al Sr. Palm se le ocurre replicar es que no tenemos derecho a usar la teoría de Einstein.

    En tercer lugar, como he señalado anteriormente, el universo es una bola esférica y los objetos celestes están situados dentro de ella. Como tales, todos los objetos celestes seguirán la trayectoria circular del universo esférico a medida que éste rota. No tienen ninguna otra elección en este asunto, por decirlo así. Y no importa si la Tierra está en el centro o no: todos los objetos celestes girarán prácticamente alrededor del centro puesto que el universo esférico los lleva consigo. Tal y como lo admite el famoso físico a escala mundial, George F. R. Ellis:

    Yo puedo construir [para] usted un universo esféricamente simétrico con la Tierra en su centro, y usted no puede refutarlo basándose en observaciones. Usted únicamente podría excluirlo por motivos filosóficos. En mi opinión no hay absolutamente nada malo en ello. Lo que sí quiero sacar a la luz es el hecho de que estamos usando criterios filosóficos a la hora de elegir nuestros modelos. Una gran cantidad de cosmología trata de ocultar esto (Scientific American, Octubre 1995).



    Pero permítasenos hacer la siguiente cuestión. Si el universo está rotando, ¿por qué todos los objetos celestes no se precipitan hacia el perímetro del universo a causa de la fuerza centrífuga que hay sobre ellos (igual que las ropas en el ciclo de centrifugado de una máquina lavadora)? La respuesta es la gravedad. Por ejemplo, todas las estrellas en el hemisferio universal oriental tirarán de todas las estrellas del hemisferio universal occidental, y viceversa. Puesto que unas están tirando de las otras a causa de sus respectivas gravedades, ¿que es lo que las impedirá colapsarse eventualmente las unas con las otras? La respuesta es la fuerza centrífuga, que es un tirón radial hacia fuera que contrarresta el tirón radial hacia dentro de la gravedad. De nuevo otra vez, tal y como Thirring declaraba más arriba para el sistema geocéntrico, a medida que el universo gira éste crea una fuerza centrífuga hacia fuera en contra del tirón hacia dentro de la gravedad.

    ¿Puede el universo ser construido de tal forma que la fuerza combinada hacia dentro de la gravedad pueda quedar precisamente equilibrada con el tirón hacia fuera de la fuerza centrífuga? Por supuesto. Eso es precisamente lo que Dios hizo. Él conocía todas las fuerzas. Él conocía la velocidad exacta necesaria para que el universo rotara a fin de crear la fuerza centrífuga precisa necesaria para contrarrestar la gravedad.

    ¿Se puede pensar que Dios puede hacer esto, o sería demasiado difícil para Él? Aparentemente, en el nuevo giro dado por el Sr. Palm a su argumento, él piensa que resulta demasiado difícil para Dios hacer todos los cálculos necesarios. Dios puede hacer el cuerpo humano, con sus billones de células interactuando las unas con las otras de maneras asombrosas pero, de acuerdo con el Sr. Palm, Dios no puede hacer que todos los cuerpos celestes del universo queden en equilibrio porque resultaría demasiado difícil para Él.

    Quizás el Sr. Palm tome consuelo en el hecho de que incluso Einstein, su mentor, intentó crear ese mismo equilibrio en el universo empleando su ecuación tensorial G = 8 π T. En donde G es el tirón hacia dentro de la gravedad, mientras que 8 π T es el tirón hacia fuera de la energía. Eso proporcionaba el equilibrio del universo de forma tal que pudiera tener una duración de infinito, (al menos ése era el tipo de universo que el ateo Einstein quería a fin de escapar a la idea de creación por Dios).

    Incluso Galileo pensó que era posible (al final de su vida). Dos años antes de su muerte, renunció totalmente a la teoría heliocéntrica que él había sostenido durante 40 años diciendo lo siguiente:

    “La falsedad del sistema Copernicano no debería bajo ningún concepto ponerse en duda, sobre todo por los Católicos, puesto que poseemos la inquebrantable autoridad de la Sagrada Escritura, interpretada por los más eruditos teólogos, cuyo consenso nos da certeza en relación a la estabilidad de la Tierra, situada en el centro, y al movimiento del sol alrededor de la Tierra. Las conjeturas empleadas por Copérnico y sus seguidores al mantener la tesis contraria están todas ellas suficientemente refutadas por el más sólido argumento derivado de la omnipotencia de Dios. Él es capaz de llevar a cabo en diferentes formas, en realidad, en un número infinito de formas, cosas que, de acuerdo con nuestra opinión y observación, parecen ocurrir en una forma en particular. No deberíamos acortar la mano de Dios ni insistir atrevidamente sobre algo que está más allá de los límites de nuestra competencia.” 7



    Pero el Sr. Palm no piensa que eso sea posible. Su divinidad aparentemente no es tan omnipotente como la de Galileo. El Sr. Palm es como la persona a la que Galileo escribió la anterior carta, Francesco Rinuccini. Rinuccini estaba tan indignado con el repentino rechazo de Galileo al heliocentrismo, que intentó borrar de la carta la firma de Galileo. 8 Afortunadamente, se salvó lo suficiente de la firma como para que nosotros pudiéramos conocer que se había intentado deliberadamente estropearla.

    Palm: Y los geocentristas tienen un segundo y aún más serio problema. No sólo el campo gravitacional de esas masas distantes no es ni remotamente suficiente, sino que además para que ellos puedan contrarrestar exactamente los campos gravitacionales del Sol (y, en menor medida, los de la Luna y los otros planetas), esas masas contrarrestantes tendrían que estar moviéndose constantemente y estar perfectamente posicionadas en cada segundo de cada día de cada año, a fin de que la Tierra pudiera permanecer inmóvil. Esto ha sido expuesto muy bien con varios buenos gráficos por Gary Hoge en “As the Universe Turns”. No hay ninguna evidencia empírica en absoluto de que los demás cuerpos en el universo estén constantemente moviéndose en la forma precisa necesaria para contrarrestar la enorme gravedad del Sol.

    R. Sungenis: Lo primero de todo, “la enorme gravedad del Sol” sirve para que los planetas giren alrededor de él y, gracias a Dios, la gravedad del sol es lo suficientemente fuerte como para poder hacerlo pues, si no fuera así, los planetas no girarían alrededor del sol sino que se irían a la deriva dentro del espacio.

    En segundo lugar, el Sr. Palm no se da cuenta de que el Sol funcionaría de la misma manera tanto si la Tierra estuviera en el centro del universo como si no. Como señalamos más arriba, puesto que el sol y las estrellas son llevadas consigo por el universo esférico a medida que éste rota alrededor de la Tierra, el sol y las estrellas continuarán girando alrededor del centro ya que se ven forzadas a tener que girar junto al universo. La única cuestión es: ¿qué es exactamente aquello alrededor de lo cual están girando? La respuesta es: ellas giran alrededor del centro de masas del universo. El centro de masas es el punto infinitesimal exacto alrededor del cual giran todos los cuerpos en rotación. Esto es así porque se trata del punto en el que toda la gravedad y todas las fuerzas inerciales se equilibran.

    La siguiente cuestión es, ¿podría la Tierra compartir un centro de masas con el universo y verse, así, inafectada por el Sol y los planetas? La respuesta es sí, tal y como concuerdan en ello Einstein, Thirring, Mach, Assis, Popov, y todos los otros científicos que hemos citado. La Tierra podría ocupar el centro de masas del universo y no verse afectada por ninguna de las fuerzas siempre y cuando se cumplieran todos los requerimientos físicos (esto es, tamaño, velocidad, distancia, masa) necesarios para ello. ¿Quién conoce cuáles deberían ser esos requerimientos? Sólo Dios, puesto que Él es el único que sabe lo que se requiere para formar un universo. Todo lo que podemos hacer es mostrar a la gente que esto resulta posible utilizando incluso la física rudimentaria que conocemos hoy día.

    Si el Sr. Palm no quiere creer a los científicos citados más arriba (o todavía desea rechazar a Einstein ya que él solamente acepta a Einstein; o todavía desea descartar a Mach porque no es tan popular como Einstein), quizás él quiera creer a Isaac Newton cuando dijo lo mismo que decimos nosotros. Puesto que el Sr. Palm y el Sr. MacAndrew han insistido en desviar el debate hacia Newton, entonces no pueden tener objeción ninguna en que usemos a Newton. Aquí dejamos lo que Newton escribió en la Proposición 43:

    “A fin de que la Tierra esté en reposo en el centro del sistema del Sol, los Planetas y los Cometas, se requiere tanto de la gravedad universal como de otra fuerza añadida que actué sobre todos los cuerpos igualmente, conforme a la cantidad de materia en cada uno de ellos, y que sea igual y opuesta a la gravedad acelerativa con que la Tierra tiende hacia el Sol… Puesto que dicha fuerza es igual y opuesta a su gravedad hacia el Sol, la Tierra podría ciertamente permanecer en equilibrio entre esas dos fuerzas y quedar en reposo. Y, de esta forma, los cuerpos celestes podrían moverse alrededor de la Tierra en reposo, como en el sistema Ticónico.” 9



    Así pues, ahí lo tenemos. El caso ya está cerrado. Newton permite la posibilidad de aquello mismo que David Palm niega. Todo el mundo pensaba que la mecánica de Newton no permitía la posibilidad del geocentrismo, pero aquí vemos que incluso Newton mismo se daba cuenta, especialmente después de sus conversaciones con Christiaan Huygens, de que si él expandía sus propias leyes fuera del sistema solar, el sistema geocéntrico pasaría a ser viable, que es precisamente lo que Mach y Einstein decían.

    No soy simplemente yo quien está afirmando esto sobre Newton. Aquí dejamos lo que el físico de renombre mundial, Steven Weinberg, dijo recientemente sobre esa proposición de Newton, en total acuerdo con el propio Newton:


    “Si tuviéramos que adoptar un sistema de referencia como el de Tycho en donde la Tierra estuviera en reposo, entonces las galaxias distantes parecerían estar ejecutando giros circulares una vez al año y, en relatividad general, este enorme movimiento crearía fuerzas similares a las de la gravitación, las cuales actuarían sobre el Sol y los planetas y les daría los movimientos de la teoría Ticónica. Newton parece haber tenido un atisbo de esto. En la no publicada ‘Proposición 43’ que no llegó a introducirla en los Principia, Newton reconoce que la teoría de Tycho podría ser cierta siempre que alguna otra fuerza, además de la gravitación ordinaria, actuara sobre el Sol y los planetas.” 10



    Esa “alguna otra fuerza” muy probablemente sea la fuerza centrífuga, y Weinberg dice que la Relatividad General concuerda con Newton en relación a esta fuerza. ¿Por qué? Porque como hemos señalado más arriba, Einstein dice que:


    “Uno no tiene por qué considerar la existencia de tales fuerzas centrífugas en tanto que originadas a partir del movimiento de K´ [la Tierra]; uno bien podría igualmente dar cuenta de ellas en tanto que resultantes del efecto rotacional medio de masas distantes, detectables [estrellas], que se manifiesta en las inmediaciones de K´ [la Tierra], mientras que K´ [la Tierra] es considerada como estando en reposo.” 11



    Así pues, ¿quién es aquí el único que está fuera de lugar? Es David Palm. Él es el único que está diciendo que es imposible el geocentrismo. Que juzgue por sí mismo.

    Para una mayor verificación de este modelo, el físico brasileño Andre Assis muestra todas las matemáticas que posiblemente al Sr. Palm le pudiera interesar ver:

    Como hemos visto, Leibniz y Mach subrayaron que el sistema geocéntrico Ptolemaico y el sistema heliocéntrico Copernicano eran igualmente válidos y correctos… la visión del mundo Copernicana, que habitualmente se presenta como habiendo sido demostrada como cierta por Galileo y Newton… la atracción gravitacional entre el sol y los planetas, la tierra y los otros planetas no caen hacia el sol porque poseen una aceleración en relación con las estrellas fijas. La materia distante en el universo ejerce una fuerza, – mg āmf , sobre los planetas acelerados, manteniéndolos en sus órbitas anuales.

    En el sistema Ptolemaico, la tierra se considera que está en reposo y sin rotación en el centro del universo, mientras que el sol, los otros planetas y las estrellas fijas giran alrededor de la tierra. En la mecánica relacional esta rotación de la materia distante produce una fuerza (8.17)12 tal que la ecuación del movimiento toma la forma de la ecuación (8.47).13 Ahora bien, la atracción gravitacional del sol queda equilibrada por una fuerza centrífuga gravitacional real causada por la rotación anual de las masas distantes alrededor de la tierra (con uno de sus componentes teniendo un periodo de un año). De esta forma la tierra podría permanecer en reposo y a una distancia del sol esencialmente constante. La rotación diaria de las masas distantes alrededor de la tierra (con un periodo de un día) produce una fuerza centrífuga gravitacional real que achata a la tierra en los polos. El péndulo de Foucault aparece explicado a través de una fuerza de Coriolis real que actúa sobre las masas en movimiento sobre la superficie de la tierra en la forma de –2mgūme x ωUe en donde ūme es la velocidad del cuerpo testigo en relación con la tierra y ωUe es la rotación angular de las masas distantes alrededor de la tierra. El efecto de esta fuerza será el de mantener el plano de oscilación del péndulo rotando en conjunción con las estrellas fijas. 14



    Palm
    : Cuando recientemente se vio confrontado una vez más con este rompecabezas, el geocentrista Rick Delano siguió dos caminos predecibles. Primero, él inmediatamente apeló a (redoble de tambores… ¡lo han adivinado!) la Relatividad General, aún cuando él rechaza la Relatividad General y aún cuando él explícitamente declaró que tal apelación estaba fuera de lugar, por las obvias razones que di más arriba: él rechaza la Relatividad General y, por tanto, no puede apelar a ella.

    R. Sungenis: Una vez más, obsérvese cómo el Sr. Palm sienta arbitrariamente sus propias reglas acerca de lo que puede o no puede argumentar su oponente. No resulta sorprendente que el Sr. Palm nunca quiera admitir que el Sr. Delano se servía de la Relatividad General únicamente para mostrar que la misma ciencia a la que se adhiere el Sr. Palm a fin de defender su cosmología favorita era la misma ciencia que permitía la posibilidad del geocentrismo. En otras palabras, el Sr. Palm es un hipócrita desde el punto de vista científico.

    Palm: Y, en cualquier caso, los conceptos de reposo absoluto y centro absoluto están excluidos en la Relatividad General; por lo que toda apelación explícita a ella destruye su argumento.

    R. Sungenis: Si el Sr. Palm está intentando decir que la RG no puede decidir entre si la Tierra rota en un universo fijo o si el universo rota alrededor de una Tierra fija, entonces sí, la RG no es “absoluta”. Pero permanece el hecho de que la RG permite la posibilidad de un universo que rota alrededor de una Tierra fija y, de esta forma, el geocentrismo es igual de viable que el heliocentrismo. Desafortunadamente, esto no es lo que se enseña en nuestras escuelas hoy en día, y no es lo que el Sr. Palm enseña. En lugar de ello, el Sr. Palm trata de alejar a la RG de estas discusiones ya que él no quiere que nadie sepa que la RG apoya al geocentrismo. Ésta es la señal propia de un hombre que está desesperado.

    Palm: En segundo lugar, cayó en el ridículo y el insulto (y justo ahora que iba a redirigir al lector hacia esa conversación, me encuentro con que mi interlocutor parece haberla descolgado.). Lo que no hizo fue responder a la pregunta. ¿Cuál es la evidencia empírica de masas en el universo que, en cada instante de tiempo, contrarrestan el enorme tirón gravitacional del Sol y los planetas en nuestro sistema solar? Sobre esa cuestión, DeLano permaneció en silencio.

    R. Sungenis: Sí, igual de silencioso que lo está el Sr. Palm en admitir que su mismísima propia ciencia, la Relatividad General, apoya al geocentrismo, no lo rechaza. Pero en realidad, no hay ningún silencio por nuestra parte, puesto que al Sr. Palm se le ha dicho la razón de por qué incluso Newton permitía la posibilidad del geocentrismo. El Sr. Palm sencillamente no quiere aceptarla y, con el fin de disuadir a la gente, crea tales rompecabezas como el de pretender que Dios no puede situar todas las masas celestes de manera apropiada a fin de permitir que pueda tener lugar el geocentrismo.

    Palm: Por tanto, aquí tenemos el resultado final: Para que el geocentrismo sea viable, los geocentristas tendrían que proporcionar evidencia empírica tanto de la existencia como del movimiento preciso de masas que en cada instante de tiempo se encuentran posicionadas perfectamente para contrarrestar la enorme gravedad del Sol y los otros planetas, permitiendo así que la Tierra quedara inmóvil.

    R. Sungenis: No, no tenemos por qué hacer eso. Todo lo que necesitamos hacer es presentar el hecho de que las fuerzas de gravedad y las fuerzas inerciales se equilibren, tal y como en ello han insistido Newton, Weinberg, Mach, Born, Einstein, Assis y todos los demás. El Sr. Palm es el único que está intentando negar esto. Si él quiere afirmar otra cosa distinta, entonces a él le corresponde citar a físicos que rechacen ese planteamiento tradicional del asunto. ¿Hay algún científico que el Sr. Palm pueda mostrarnos que diga que la única forma de que podamos conocer el efecto de las estrellas sobre la Tierra sea el de que debamos saber la gravedad y el movimiento exactos de todas y cada una de las estrellas? No, ninguno, puesto que es un absurdo basar la física teórica en semejantes pruebas pedantes y superfluas. Nosotros dejamos los detalles a Dios. Todo lo que podemos hacer es mostrar que ese modelo sí puede funcionar.

    Desafortunadamente, la única persona que vemos que cita el Sr. Palm es a Alec MacAndrew, una persona a la que nadie reconoce como una autoridad en la actual corriente principal en el mundo de la física. Por el contrario, yo siempre, desde que empecé a escribir mis libros y a hacer mis películas, he hecho un hábito de la práctica de citar únicamente a los más prestigiosos y respetados físicos del mundo. Todos ellos, desde el primero hasta el último, reconocen la viabilidad científica del geocentrismo. La mayoría, sin embargo, no lo prefieren, a consecuencia de sus creencias filosóficas. No hay ninguna sorpresa en ello. La mayoría de ellos son ateos, y una Tierra central es la última cosa con la que querrían encararse. Por supuesto, la única refutación que el Sr. Palm da es afirmar que las citas que yo hago son “selectivas”, pero no ha dado ni un solo ejemplo de esa parcialidad selectiva. Eso manifiesta una muy pobre educación académica. Dígame, ¿son “selectivas” las citas que yo he dado más arriba de Einstein, Mach y Newton, o, por el contrario, dan una muy buena idea de lo que cada una de esas personas pensaba sobre este tema?

    Tal y como están las cosas, el Sr. Palm vive en un mundo de sueños creado por él mismo. Ni acepta el hecho de que la mayoría de los físicos de renombre mundial permiten la viabilidad del geocentrismo, ¡ni tampoco cree que Dios pueda crear lo que los físicos han reconocido como algo perfectamente viable! Quizás él debería recibir una lección de Galileo, el hombre que rechazó su lealtad al heliocentrismo antes de morir.

    Palm: No hay tal evidencia empírica.

    R. Sungenis: Eso es porque el Sr. Palm no entiende el universo geocéntrico. No se necesitan estrellas que se estén moviendo para hacerlo funcionar o para hacerlo estable. Las estrellas en movimiento no son más que otro bulo que el Sr. Palm está intentando lanzar a su mezcla sin tener ninguna evidencia científica acerca de su necesidad (y todo esto en un hombre que no posee ninguna formación en física). Todo lo que necesitamos es aquello que Thirring, Assis y Popov proporcionaron matemáticamente y que los otros físicos han reconocido teóricamente (esto es, Newton, Mach, Einstein, Weinberg, Ellis, Hawking, Born, y el resto).

    Pero el Sr. Palm tiene un interés creado en intentar hacer el asunto demasiado complicado. Él no quiere que funcione. Él quiere destruirlo. Pero eso es lo mismo que usar un martillo para intentar destruir el puente de Golden Gate. El hecho es que el Sr. Palm en diez años no ha indicado ni un solo científico que concuerde con él en que ese modelo no puede funcionar. Ni uno solo.

    Palm: Por tanto, el geocentrismo no es una teoría científica viable. Ésa es la razón por la que los geocentristas no tienen el apoyo de ni un solo físico o astrónomo en activo.

    R. Sungenis: Eso es falso, y lo más triste es que el Sr. Palm lo sabe, puesto que se le ha dado información previamente, y ahora hemos añadido a Newton a la lista. Simplemente no se puede confiar en que el Sr. Palm dé una representación exacta del actual estado de cosas.

    Palm: En tanto que teoría científica que proporcione una explicación coherente de lo que observamos, el geocentrismo constituye un fracaso.

    R. Sungenis: Aquí la única cosa que “constituye un fracaso” son los argumentos del Sr. Palm. Él no ha presentado ni un solo argumento demostrativo en todos sus escritos durante los últimos diez años que desacredite al geocentrismo. Pero le agradezco su valiente intento, puesto que lo que realmente ha hecho es fortalecer diez veces más los argumentos geocéntricos.

    Palm: Realmente es así de sencillo. Pero no debería sorprendernos. Esto es lo que ocurre cuando se pone al método científico patas arriba. El geocentrismo moderno se remonta a una teología defectuosa, que se dedica a dictar inquebrantables conclusiones “científicas”, en busca de evidencias que las apoyen.

    R. Sungenis: Permítaseme recordar quién fue el precursor en esto de “poner al método científico patas arriba”. Esa persona fue Albert Einstein, digámoslo sin tabúes. Aquí dejamos a continuación la otra versión de la historia:

    Después del experimento de Michelson-Morley de 1887 que mostraba que la Tierra no se estaba moviendo a través del espacio, el mundo científico se encontraba fuera de sí, consternado. Tal y como lo señala el biógrafo de Einstein:


    “El problema que ahora encaraba la ciencia era considerable. Pues parecía haber solamente tres alternativas. La primera era que la Tierra estaba quieta, lo que significaba echar a pique toda la teoría Copernicana, y eso era impensable.”15



    Todo el mundo en el establishment de la física veía las mismas implicaciones, y todos ellos estaban muy preocupados. Tal y como lo describen varios autores:

    Los datos [de los interferómetros] eran casi increíbles… Sólo había una otra posible conclusión que se pudiera sacar: que la Tierra estaba en reposo. Esto, por supuesto, era absurdo. 16

    Siempre la velocidad de la luz era precisamente la misma… De esta forma, el fallo [de Michelson-Morley] en observar diferentes velocidades de la luz en diferentes momentos del año sugería que la Tierra debía estar “en reposo”… Era, por tanto, el sistema ‘preferente’ para medir el movimiento absoluto en el espacio. Si bien hemos sabido desde los tiempos de Galileo que la Tierra no es el centro del universo. ¿Por qué debería estar en reposo en el espacio?17

    En el intento por explicar el experimento de Michelson-Morley… se sugirió la idea de que la Tierra pudiera estar estacionaria… Semejante idea no fue considerada seriamente, puesto que ello significaría, en efecto, que nuestra Tierra ocuparía una posición omnipotente en el universo, con todos los cuerpos celestes rindiéndole homenaje al girar alrededor de ella.18



    Incluso Michelson no pudo evitar reconocer las implicaciones de su experimento:


    Esta conclusión contradice directamente la explicación del fenómeno de la aberración que generalmente se ha estado aceptando hasta ahora, y que presupone que la Tierra se mueve. 19



    La “otra alternativa” consistía simplemente en una teoría ad hoc que tanto Lorentz como Einstein inventaron a fin de poder negar que la Tierra estuviera quieta. Primero apareció Hendrik Lorentz en 1892. Él afirmaba que el experimento de Michelson hacía parecer como si la Tierra no se estuviera moviendo únicamente porque su aparato se encogía o contraía contra el éter en el espacio (se encogía justo lo suficiente como para dar tal apariencia). ¡Qué conveniente! Pero él se veía forzado a dar semejante respuesta, pues de lo contrario hubiera tenido que admitir que la Tierra no se estaba moviendo en el espacio y que la Iglesia Católica tenía razón.

    Durante aproximadamente una década después, nadie salió a la palestra con una mejor explicación. Así, en 1905, Einstein se vio obligado a aceptar la hipótesis de la “contracción” de Lorentz, pero no le gustaba la causa que Lorentz daba para la contracción –la presión ejercida por el éter contra el aparato– ya que no había ninguna evidencia científica de que el éter hiciera encoger los objetos.

    Así pues, Einstein decidió eliminar el éter y postular que la contracción tenía que tener lugar a partir de un misterioso “principio de la naturaleza” en virtud del cual los objetos se encogían cuando se movían. En otras palabras, se encogían a causa de algún mágico proceso que no ha sido explicado por Einstein ni por sus seguidores HASTA EL DÍA DE HOY. De hecho, Einstein fue acusado por sus críticos de violar el principio metafísico de la causa y efecto o principio de causalidad. Sin embargo, eso no le importó a Einstein. Él había conseguido mantener a la Tierra en movimiento y todo el mundo era feliz. Nadie tenía ya por qué hacerse Católico. El hecho irónico es que, sin embargo, nadie nunca ha conseguido medir ninguna contracción. Simplemente se asumió que tenía que ser así porque, bueno, ‘todo el mundo sabía que la Tierra se estaba moviendo’, igual que todo el mundo sabía que el Emperador tenía sus ropas puestas.

    No solamente Lorentz y Einstein dieron al mundo esta teoría ad hoc e indemostrable de los objetos que se contraen, a fin de hacer parecer que la Tierra todavía seguía moviéndose, sino que también “pusieron la ciencia patas arriba” al añadir la dilatación del tiempo y el incremento de la masa. La razón por la que se vieron forzados a ello es simple. Si un objeto se está moviendo de un punto A a un punto B pero se está contrayendo a medida que se está moviendo, entonces el objeto no va a poder alcanzar el punto B al mismo tiempo en que lo haría si no se estuviera encogiendo. Por tanto, a fin de poder compensar este problema, Einstein tenía que incrementar el tiempo en que el objeto viajaba hacia el punto B. Voila! Ya tenemos la dilatación del tiempo añadida a la mezcla.

    Eso no es todo. Si el objeto se encoge mientras viaja hacia el punto B, entonces se vuelve más denso y, de esta forma, la masa debe incrementarse en proporción con su volumen.

    Así pues, para recapitular, Einstein “puso al método científico patas arriba” al inventar las teorías ad hoc de:

    (1) la contracción de la longitud,

    (2) la dilatación del tiempo,

    (3) el incremento de la masa.

    Y lo hizo para así poder escapar al simple hecho de que el experimento de Michelson-Morley de 1887 mostraba que la Tierra no se estaba moviendo a través del espacio, tal y como la Iglesia Católica dijo 300 años antes.

    Irónicamente, Einstein sabía que la inmovilidad de la Tierra era una de las soluciones al problema. Tal y como lo señala su biógrafo:

    Mientras Einstein lidiaba con las implicaciones cosmológicas de la Teoría General, la primera de aquellas alternativas, la idea medieval de un universo con la Tierra en el centro, fue efectivamente descartada…20



    En realidad fue “descartada” no como consecuencia de ninguna prueba científica sino sólo porque, después de haber tenido cuatro siglos de Copernicanismo inculcado en las cabezas de todos desde la niñez, resultaba “impensable” creer que la humanidad se hubiera equivocado y que la Tierra estuviera realmente inmóvil en el espacio.

    Pero había que pagar un precio por mantener esa presuposición. Al rechazar algo que era “impensable”, crearon algo que era inmanejable e incontrolable. Si la Tierra no se movía, entonces la ciencia había de sufrir una transformación y, de esta forma, Einstein se vio obligado a inventar toda una nueva física. O, como dice el Sr. Palm, “poner al método científico patas arriba”. En consecuencia, la teoría de la Relatividad sugirió principios y postulados que hasta aquel entonces habrían sido considerados completamente absurdos por los anteriores científicos; todo ello en un esfuerzo por tratar de dar respuesta a los numerosos experimentos que mostraban que la Tierra estaba inmóvil en el espacio. En aquel entonces The Times de Londres llamaba a la Relatividad de Einstein “una afrenta al sentido común.”21 Ciertamente lo era, y lo sigue siendo.

    Así pues, tomaremos prestadas las palabras del Sr. Palm citadas más arriba: “Realmente es así de sencillo. Pero no debería sorprendernos.”

    ¿Por qué? Porque Albert Einstein era un ateo, un hombre inmoral, y un virulento anticristiano, y específicamente anticatólico. La última cosa que Einstein y sus colegas ateos querían admitir era que la Iglesia Católica hubiera tenido razón en 1616 y 1633 cuando condenó su Copernicanismo y su Relatividad. Einstein y sus colegas ateos harían cualquier cosa con tal de evitar semejante situación embarazosa, incluso, tomando prestadas las palabras del Sr. Palm, aunque ello significara “poner al método científico patas arriba”, que es precisamente lo que Einstein hizo cuando inventó su Relatividad en 1905, ya que no había absolutamente ni una sola prueba de que un cuerpo se contrajera cuando se movía.

    Lo irónico de todo esto es que Einstein se vio forzado a tener que inventar la Relatividad General diez años después en 1915 como consecuencia de la debilidad de la teoría Especial (ya que la teoría Especial no incluía ni la gravedad ni la aceleración y, por ello, realmente no podía aplicarse prácticamente a ningún sitio del universo). Pero cuando hizo eso, rápidamente descubrió que, al mismo tiempo que él intentaba usar la teoría Especial para mantener a la Tierra moviéndose y fuera del centro, la teoría General, como señalamos anteriormente, permitía la posibilidad de que la Tierra no se estuviera moviendo y se encontrara en el centro del universo. Se puede decir sin más que Einstein se había caído en su propia trampa, pero pocos se han hecho conscientes de ello.

    Debemos también mencionar que la teoría General contradecía dos importantes aspectos más de la teoría Especial. (1) La teoría Especial dice que no hay éter y que los objetos se encogen por sí mismos; pero la teoría General dice que sí hay éter, pero no hace ninguna afirmación acerca de que los objetos se encojan al moverse; y (2) la teoría Especial dice que la velocidad de la luz es constante y nunca podría variar en el espacio vacío; pero la teoría General dice que la luz, y CUALQUIER objeto material, puede viajar a cualquier velocidad en el espacio vacío. Imagínense.

    De nuevo, éste es un perfecto ejemplo de cómo “poner la ciencia patas arriba” para así poder alcanzar la meta deseada. La meta era mantener a la Tierra moviéndose y fuera del centro, para que así los ateos como Einstein no necesitaran inclinarse ante el Dios que hizo la Tierra. Ellos no cejarían en retorcer y darle la vuelta a la física todo lo que fuera necesario hasta haber conseguido sus deseos.

    De hecho, la mayor parte de la cosmología moderna ha consistido en un continuo esfuerzo detrás de otro en mantener a la Tierra fuera del centro, cuando resulta que la evidencia científica la pone en el centro. Esto es lo que muestra con cuidadoso detalle nuestra película, The Principle, y nuestro DVD, Journey to the Center of the Universe.

    Os corresponde a vosotros descubrir la verdad.

    Robert Sungenis

    18 de Noviembre de 2015.




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    -------------------------------------------------------------


    1 “Si hubiera presentes campos gravitacionales las velocidades tanto de los cuerpos materiales como la de la luz podrían asumir cualquier valor numérico dependiendo de la intensidad del campo gravitacional. Si uno considera al tiovivo rotante [tierra] estando en reposo, el campo gravitacional centrífugo asumiría valores enormes a grandes distancias, y resulta congruente con la teoría de la Relatividad General el que las velocidades de los cuerpos distantes pudieran exceder los 3 x 108 m/sec [c] bajo estas condiciones” (An Introduction to the Theory of Relativity, William G. V. Rosser, 1964, p. 460).

    2 The Observational Approach to Cosmology, 1937, pp. 50-59.

    3 Hans Thirring, “Über die Wirkung rotierender ferner Massen in der Einsteinschen Gravitationstheorie”, Physikalische Zeitschrift 19, 33, 1918, traducido: “On the Effect of Rotating Distant Masses in Einstein´s Theory of Gravitation”.

    4 De hecho, Palm tendría dificultades en defender su tesis contra un físico como el Dr. Julian Barbour, el cual aparece en nuestra película, The Principle. Barbour muestra que el Principio de Mach está vivo y en perfectas condiciones entre muchos físicos modernos de hoy en día.

    5 Absolute or Relative Motion, p. 226.

    6 Max Born, Einstein´s Theory of Relativity, 1962, pp. 344-345.

    7 Le Opere Di Galileo Galilei, p. 316, cita a pie de página #2.

    8 Stillman Drake, Galileo at Work: His Scientific Biography, pp. 418-419.

    9 Para aquéllos que estén interesados, tengo una copia del texto manuscrito de la Proposición 43 de Newton en mi libro, Galileo Was Wrong. The Church Was Right, Volumen 1, 11ª edición, y en Geocentrism 101, 4ª edición.

    10 Steven Weinberg, To Explain the World: The Discovery of Modern Science, HaperCollins, 2015, pp. 251-252.

    11 Hans Thirring, “Über die Wirkung rotierender ferner Massen in der Einsteinschen Gravitationstheorie”, Physikalische Zeitschrift 19, 33, 1918, traducido: “On the Effect of Rotating Distant Masses in Einstein´s Theory of Gravitation”.

    12 FIm = – ΦmgmS + ωUs x (ωUs x rmS) + 2 ūmS x ωUs + rUS x dωUs / dt, p. 176.

    13 Nj=1 Fjm – ΦmgmS + ωUs x (ωUs x rmS) + 2 ūmS x ωUs + rUS x dωUs / dt = 0, p. 185.

    14 André Koch Torres Assis, Relational Mechanics, pp. 190-191.

    15 Einstein: The Life and Times, 1984, pp. 109-110.

    16 Bernard Jaffe, Michelson and the Speed of Light, p. 76.

    17 Adolf Baker, Modern Physics & Antiphysics, pp. 53-54.

    18 Arthur S. Otis, Light Velocity and Relativity, p. 58.

    19 Albert A. Michelson, “The Relative Motion of the Earth and the Luminiferous Ether”, American Journal of Science, Vol. 22, Agosto 1881, p. 125.

    20 Einstein: The Life and Times, p. 267.

    21 Einstein: The Life and Times, p. 101. En 1920, el físico Oliver Lodge dijo que la Relatividad era “repugnante para el sentido común”, y de los relativistas dijo que “por mucho que podamos admirar su habilidad y capacidad, me pregunto si no deberían ser considerados como Bolcheviques y arrancados de nuestro entorno” (“Popularity Relativity and the Velocity of Light,” Nature, vol. CVI, 4 Noviembre 1920, p. 326).


    NOTA: la tienda del telepredicador aquí no.
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    Última edición por Valmadian; 16/12/2015 a las 04:51

  2. #2
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    Re: Todo el mundo permite la posibilidad del geocentrismo excepto David Palm (R.Sunge

    ¿No se cansa usted? hay que ver qué cansino es esto de SUNGENIS, no hago más que empezar a leer y lo primero que me encuentro es la mención de las "luchas" de unos científicos contra la Iglesia Católica y que Einstein se usa como arma arrojadiza y bla,bla,bla...

    No sé como decirle que SUNGENIS es un personaje un tanto extraño: propagandista pero primero protestante, luego converso y oiga es que se le notan los modos un montón. Y entre tales modos y para conocimiento de la gente, el personaje vive como un telepredicador, dueño de una web de venta de todos sus productos. Pero, además, es que es un palizas, porque es monotema, de piñón fijo, Galileo was wrong y otras sandeces similares. Fíjese, le voy a confesar algo. Antaño a mi Galileo no era alguien que me interesase especialmente, pero han sido estas fijaciones, las de usted y su Sungenis, su antigalileísmo el que provocó que me empezase informar sobre él y los acontecimientos que vivió, y cada vez me fue cayendo mejor. Es decir, justo el efecto opuesto al buscado. Y es que ya le dije que soy astrónomo amateur, y le añadiré que tengo un blog sobre Astronomía y que presido una asociación. Que hace décadas que levanté la vista por primera vez al cielo con unos prismáticos heredados de mi abuelo materno -carlistón de los de antes-, y que fue él quien me empezó a enseñar a distinguir la Osa Mayor. Y desde entonces a hoy he podido comprobar personalmente las falacias que meten algunos y el daño que están haciendo a la Iglesia. Y es que mire usted, sujetos como este Sungenis son causantes de la "befa", el término usado por Santo Tomás y reproducido en el hilo Galileo Galilei, que sufre la Santa Madre Iglesia, a causa de actitudes absurdamente fanáticas.

    No cierro el hilo por si alguien quiere comentar algo, pero es repetido, manido, reiterativo y aburrido. Creo que Sungenis ya tiene muchos sitios en los que se mueve, no pretenda que aquí tenga otra tribuna. SUNGENIS ES EL EQUIVOCADO
    Última edición por Valmadian; 16/12/2015 a las 04:52
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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  3. #3
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    Re: Todo el mundo permite la posibilidad del geocentrismo excepto David Palm (R.Sunge

    Valmadian. Lo que pretendía en este hilo era reflejar las dos posturas enfrentadas entre el Sr. Palm y el Sr. Sungenis. Por eso se reproducen los argumentos de una y otra parte, para así poder compararlos. Yo, personalmente, me inclino del lado del Sr. Sungenis en ese interesante debate.

    Es cierto que el Sr. Sungenis puede adolecer de ciertos resabios propios de la cultura angloamericana en su metodología apologética, pero creo que son aspectos puramente epidérmicos e insignificantes, que no afectan a la esencia de sus trabajos de investigación, los cuales gozan de una seriedad, meticulosidad y rigor de muy alto nivel. Y no soy yo sólo el que lo dice. Por ejemplo, D. Luis Fernando Pérez Bustamante (que regenta el conocido portal de Infocatólica) reconoce y alaba la labor apologética de este teólogo católico estadounidense, en virtud de lo cual le concede su portal como tribuna para algunos de sus trabajos católicos (véase, por poner un ejemplo de lo que digo, aquí). Ahora bien, como este Foro también "es un sitio Católico, Apostólico, Romano", ésa es la razón por la que también (al igual que D. Luis Fernando Pérez Bustamante en Infocatólica) traigo a este sitio algunos de los trabajos del teólogo católico Robert Sungenis.

    Sobre la figura de Galileo, yo no tengo ninguna animadversión personal contra su memoria. Más aún cuando está demostrado que el propio Galileo renegó de corazón del heliocentrismo, y abrazó de corazón el geocentrismo (tal y como se desprende de su carta privada a Rinuccini, escrita poco tiempo antes de fallecer). El argumento que Galileo daba en esa carta para rechazar al heliocentrismo era insuperable: no podemos poner nosotros, pobres criaturas, trabas de ningún tipo a la omnipotencia de Dios, pues Él puede hacer de múltiples formas algo que a nosotros nos parece que tiene lugar en una forma en particular.

    Yo creo que no hay que tener miedo a la hora de explicar estas cosas cuando nos enfrentamos contra los enemigos de la religión verdadera. Desgraciadamente, Robert Sungenis se ha estado encontrando precisamente con eso: con miedo, incluso en los ámbitos religiosos tradicionales. Prueba de ello es el siguiente artículo que no quisieron publicárselo en la conocida revista estadounidense tradicionalista Latin Mass Magazine, y que reproduzco en el siguiente mensaje.

    P.D.: No sabía que tenía usted un cuaderno de bitácora. ¿Cuál es?
    Última edición por Martin Ant; 16/12/2015 a las 11:47

  4. #4
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    Re: Todo el mundo permite la posibilidad del geocentrismo excepto David Palm (R.Sunge

    El artículo que Latin Mass Magazine tuvo demasiado miedo de publicar *

    Anteriormente titulado:

    “El revulsivo definitivo en el terreno de juego: el Geocentrismo”




    ¿Geocentrismo? ¿Habla usted en serio? Para la gente instruida de la sociedad moderna, de la cual muchos Católicos se consideran a sí mismos miembros devotos, casi parecería estúpido, por no decir pretencioso, querer resucitar algo que la mayoría piensa que es un tema obsoleto y desacreditado. Yo también solía pensar de la misma forma, al menos hasta que comprobé las evidencias científicas y me di cuenta de lo mucho que habíamos sido engañados.

    Me conmovió tanto que me puse a recolectar unos pocos millones de dólares, e inicié una compañía cinematográfica, Stellar Motion Pictures,1 y produje la película, The Principle, 2 que se expuso en 13 ciudades en los Estados Unidos en las salas de cine de las cadenas Regal y AMC, entre Octubre de 2014 y Abril de 2015. Si no la han visto, está a punto de salir en DVD en Noviembre de 2015. La película presenta a algunos de los principales cosmólogos del mundo; una excelente narración a cargo de Kate Mulgrew, la antigua “Capitán Janeway” de la serie de televisión Star Trek Voyager; y la más reciente evidencia científica disponible hoy en día. También escribí una obra en tres volúmenes, de 2.200 páginas, titulada Galileo Was Wrong. The Church Was Right, y recientemente he realizado un DVD de cuatro horas y media de duración con el mismo título.

    Si estuviera en lo cierto, ¿qué pasaría si el mundo de repente descubriera que Galileo estaba equivocado y la Iglesia tenía razón? Se produciría inmediatamente un impresionante viraje en la opinión del mundo. En primer lugar, el mundo se vería forzado a reconocer y respetar a la autoridad de la Iglesia Católica Romana como nunca antes lo había hecho. El Papa Benedicto XVI, por ejemplo, nunca habría tenido que ver aquel mural pintado en un muro urbano en Escocia en 2007, en el cual se representaba a una mujer vestida de sacerdote y sosteniendo una hostia en la mano, flanqueada a los lados por Copérnico y Galileo con la leyenda “Oops” escrita debajo de ambos. Nunca más tendríamos que oír la típica queja: “Bueno, si la Iglesia se equivocó con Galileo, entonces ¿por qué deberíamos confiar en ella cuando habla sobre otras materias?”

    En lugar de ello, la ciencia se vería vuelta patas arriba a medida que se constatara la falacia del Principio Copernicano gracias precisamente a los mismos instrumentos que una vez sirvieron para promoverlo.

    La tierra ya no sería más una mota de polvo situada en los confines remotos del espacio (como Carl Sagan pretendía convencernos), sino el mismo centro del universo sobre el cual todo lo demás se construye y se mueve. Si la Tierra estuviera en el centro, entonces lógicamente Alguien habría tenido que ponerla ahí, ya que cualquier tonto se daría cuenta que eso no podría haber sucedido por casualidad. Una nueva visión, dirección y entendimiento de Dios se extendería por todo el globo, y la sociedad ya no sería la misma. En resumen, una revolución Cristiana reemplazaría a la revolución Copernicana.

    Quizás se entienda mejor este potencial cambio de paradigma si se recuerda lo que la Revolución Copernicana supuso para el mundo moderno. Tal y como el historiador Herbert Butterfield lo dejó escrito en su clásica obra, The Origins of Modern Science:

    La revolución Copernicana eclipsa todo lo existente desde el nacimiento del Cristianismo y reduce al Renacimiento y a la Reforma al rango de simples episodios, a meros cambios de carácter puramente interno dentro del sistema de la Cristiandad medieval, a la vez que transforma… la mismísima textura de la propia vida humana; emerge de manera tan principal como el verdadero origen tanto del mundo moderno como de la mentalidad moderna, que nuestra periodización de la historia Europea ha venido a convertirse en un anacronismo y en un estorbo obsoleto.3



    ¿Recuerdan el movimiento cultural del “Dios ha muerto” de los años 60? Fue el resultado del poema de 1881 del nihilista Friedrich Nietzsche, “Así habló Zarathustra”. Pero pocos se dan cuenta de que Nietzsche responsabilizaba en gran parte de ello a la revolución Copernicana:

    “¿Dónde está Dios?, exclamó. Os lo voy a decir. Nosotros lo hemos matado, vosotros y yo. Pero, ¿cómo lo hemos hecho? ¿Qué hicimos cuando desencadenamos a esta tierra de su sol? ¿Hacia dónde rueda ésta ahora? ¿Hacia dónde nos lleva su movimiento? ¿Lejos de todo sol? ¿No nos precipitamos en una constante caída, hacia atrás, de costado, hacia delante, en todas direcciones? ¿Sigue habiendo un arriba y un abajo? ¿No erramos como a través de una nada infinita? ¿No sentimos el aliento del espacio vacío?”

    [Nota mía. En realidad estos párrafos no corresponden a la obra “Así habló Zarathustra”, sino a la obra “La Gaya Ciencia”, en su capítulo 125 titulado “El loco”].

    Permítasenos obtener cierta perspectiva a partir de la historia. En la batalla de la Iglesia contra Galileo, ella se basaba principalmente en el consenso de los Padres de la Iglesia. Todos, del primero al último hombre, entendían que los Padres interpretaban la Escritura literalmente cuando ésta enseñaba el universo geocéntrico o la presencia de Cristo en la Eucaristía. Confiaban en la Escritura y la tomaban en su sentido literal. Y, como recordaba Belarmino a Galileo, el Concilio de Trento nos exigía obedecer a su consenso en materias de doctrina. La Iglesia tenía además el magisterio ordinario, ya que los santos, doctores y teólogos del periodo medieval preservaban la tradición patrística; su punto culminante llegó con el Catecismo Tridentino de 1566, el cual enseñaba el geocentrismo en cuatro lugares del mismo. Ese consenso quedó coronado finalmente por dos papas, Pablo V en 1616 y Urbano VIII en 1633, respectivamente, los cuales aprobaron las decisiones doctrinales del Santo Oficio (hoy en día, Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe), decretando que el heliocentrismo era “formalmente herético” y/o “filosóficamente absurdo”.

    Aquello de lo que ambas partes carecían, por supuesto, era de una ciencia sólida, ya que la apelación de Galileo a las fases de Venus y a las lunas de Júpiter no podía proporcionar ninguna prueba que derrumbara 1.600 años de tradición de la Iglesia. Por la misma razón, la ciencia de la Iglesia ciertamente no resultaba más convincente que la de Galileo. Ambas se encontraban en su infancia.

    Aproximadamente 50 años después de Galileo, Isaac Newton se incorporó a la refriega aportando sofisticadas ecuaciones matemáticas para la gravedad y la fuerza, que realmente funcionaban en el laboratorio. Si se aplicaban al sol y a los planetas, aquéllas exigían forzosamente que la Tierra tuviera que girar alrededor del sol. Kant y la Ilustración apoyaron a Newton y el mundo secular se puso contento de poder observar la existencia de una significativa mácula en la autoridad de la Iglesia. (Pero aquí dejamos un pequeño secreto. Del mismo modo que Newton le dio un empujón al Copernicanismo con sus ecuaciones, así también admitió en su Proposición 43 que si la gravedad y las fuerzas inerciales existieran también fuera del sistema solar, entonces la Tierra podría quedar en reposo y los cuerpos celestes girarían alrededor suya. Doscientos años después, el físico Ernst Mach, seguido por Albert Einstein, confirmaron esa misma verdad).







    Durante la embestida de la Ilustración, la Iglesia todavía seguía manteniéndose en sus trece. El famoso libro de Newton de 1687, que albergaba sus icónicas ecuaciones, Los Principia, contenía una protesta o aviso de descargo realizada por sus editores Católicos, Jacquier y LeSuer, declarando que: “Newton, en su tercer libro, asume la hipótesis del movimiento de la tierra… Pero nosotros profesamos obediencia a los decretos emanados de los Sumos Pontífices contra el movimiento de la tierra”, persistiendo dicho aviso en todos los volúmenes subsiguientes hasta la edición de Glasgow de 1833.

    Se puede uno imaginar la presión en la que se encontraba la Iglesia. Después de Newton y hasta principios del siglo XIX, fue bombardeada por la prensa y la academia motejándola de “atrasada” y de “anti-ciencia” por el hecho de persistir en el geocentrismo. Incluso en su propia casa las tropas se mostraban inquietas. Así, apareció una grieta en su constante firmeza cuando en 1820 el canónigo católico Giuseppe Settele solicitó un imprimatur para un libro que él había escrito ensalzando al heliocentrismo, cuya publicación fue denegada en primera instancia por el Maestro del Sacro Palacio, el Padre Filippo Anfossi (el “tradicionalista” de su tiempo), pero que más tarde se conseguiría subrepticiamente por medio de su rival liberal, Maurizio Olivieri, Comisario del Santo Oficio, quien tuvo éxito en su plan mintiendo al Papa Pío VII acerca de las razones por las que originalmente fue condenado el libro de Galileo; mentiras que influyeron en Pío a la hora de conceder a Settele el imprimatur. Posteriormente, el compañero de Olivieri, el Cardenal Capalleri, finalmente se convirtió en Gregorio XVI en 1831, y sacó los nombres de Copérnico y Galileo fuera del Índex en 1835, sin ni siquiera dar la más mínima declaración explicativa al respecto.

    La otra única mención significativa del caso Galileo vino en 1981 cuando Juan Pablo II inició una comisión papal, que concluyó en 1992 dando un modesto discurso a la Pontificia Academia de Ciencias, admitiendo aparentemente que la Iglesia de los tiempos de Galileo cometió un “error al interpretar la Escritura”. Para tratar de salvar la cara, el Cardenal Poupard, un destacado liberal que fue quien se encargó de escribir ese discurso, calificó a los culpables con la denominación de “teólogos” en lugar de referirse a ellos como “papas y cardenales”, aún cuando fueron precisamente Pablo V, Urbano VIII y el Cardenal Belarmino los que lideraron los cargos contra Galileo. De hecho, en 1632, después de anular el imprimatur que Galileo había obtenido con artimañas del Cardenal Riccardi, Urbano VIII se metió en prolongadas discusiones con el Archiduque de la Toscana, Cosimo Medici II, para tratar de conseguir su ayuda a fin de poder silenciar a Galileo en razón de aquello que constituía, en palabras del propio Urbano, “un gran daño para la religión, en realidad, el peor daño jamás concebido”, el cual “ponía en peligro al Cristianismo con ciertas opiniones siniestras… dogmas peligrosos… y una muy maligna doctrina”.

    La idea central de este artículo, sin embargo, radica en describir y comentar todo aquello que ocurrió en la ciencia moderna alrededor del año 1835 y desde ese año hasta 1992, y cuya exposición debería sacudir y agitar el pensamiento de cualquier Católico moderno acerca del tema del geocentrismo. Para empezar, al mismo tiempo que el Cardenal Olivieri se encontraba ocupado en torcer el brazo de Pío VII, el científico francés, Dominique Arago, había mostrado a través de dos experimentos en la década de 1820 que la Tierra parecía estar inmóvil en el espacio. En la década de 1860 los Copernicanos gozaron de un respiro temporal cuando otros dos franceses, Fresnel y Fizeau, convencieron a todo el mundo a través de una teoría fabricada ad hoc de que los resultados de Arago no eran realmente lo que parecían ser. Pero el inglés George Airy mostró a través de otro experimento en 1871, comúnmente conocido como el “Experimento Fallido de Airy”, que Arago estaba en el camino correcto.

    El escenario estaba listo para lo que el historiador John D. Bernal denominó “el más famoso resultado negativo en la historia de la ciencia”: el experimento de Michelson-Morley de 1887.4 Para consternación de todo el mundo, los resultados del experimento de Albert Michelson también indicaban que la Tierra estaba inmóvil en el espacio. Como señala Bernard Jaffe en su obra Michelson and the Speed of Light: “Los datos obtenidos eran casi increíbles… Sólo había una otra posible conclusión que se pudiera sacar: que la Tierra estaba en reposo”.5 El experimento fue repetido docenas de veces después de Michelson, y siempre con el mismo resultado.

    Por supuesto, el hecho de admitir que la Tierra no se moviera era algo inaceptable para la ciencia moderna, pues todo el mundo “sabía” que se estaba moviendo. Como señala el biógrafo de Einstein: “El problema que ahora encaraba la ciencia era considerable. Pues parecía haber solamente tres alternativas. La primera era que la Tierra estaba quieta, lo que significaba echar a pique toda la teoría Copernicana, y eso era impensable”.6 El físico G. J. Whitrow admitía incluso que si la realización del experimento de Michelson hubiera estado disponible en la época en que la Iglesia estuvo discutiendo con Galileo, “…el resultado ciertamente habría sido interpretado como una prueba concluyente en favor de la inmovilidad de la Tierra y, por tanto, como una prueba victoriosa… para la falsación o refutación de la hipótesis Copernicana”. 7

    Aquí es donde la historia se vuelve más interesante. Una de esas otras dos “alternativas” que permitieran mantener a la Tierra moviéndose fue propuesta en 1892 por el físico holandés de fama mundial Hendrik Lorentz. Él sugirió que, como la Tierra se movía alrededor del sol a 66.000 millas por hora, el éter del espacio contra el cual viajaba la Tierra ejercería una presión sobre el instrumento de Michelson y lo haría encoger. Con un instrumento así deformado la medida quedaría distorsionada, y de esta forma los resultados obtenidos harían parecer como si la Tierra estuviera quieta. Esto vino a conocerse como la “teoría de la contracción de Lorentz”, y fue formulada con la siguiente ecuación: Longitud nueva = Longitud antigua x 1 – v2/c2. Hoy día, junto con la fórmula de Newton: F = ma, es probablemente la ecuación más ampliamente usada en la física.

    Einstein se presentó en escena en 1905 para examinar el asunto. Aunque se vio obligado a mantener la hipótesis del “encogimiento” de Lorentz, decidió que, puesto que no había ninguna evidencia científica de que el éter hiciera encoger a los objetos en movimiento (pues anteriormente el éter se consideraba que no producía fricción de ningún tipo), resultaba mejor abandonar la idea del éter. Así, en su lugar, Einstein propuso que el instrumento de Michelson se encogía como consecuencia de un principio desconocido de la naturaleza. Pero como Einstein no daba ninguna causa física para esa contracción, fue, en términos resumidos, acusado por sus críticos de violar las leyes de la metafísica, es decir, de querer tener un efecto sin una causa.

    La contracción de la longitud constituía ciertamente una excentricidad en los anales de la física, pero sus consecuencias o derivadas eran todavía aún más extrañas. Si la longitud de un objeto se contraía cuando se movía de un punto A a un punto B, entonces no podría llegar al punto B al mismo tiempo en que llegaría el objeto en caso de no contraerse. En consecuencia, habría de incrementarse el tiempo del viaje para hacer que todo quedara equilibrado e igualado; de ahí provino, en consecuencia, el invento de Einstein de la “dilatación del tiempo”. Además, la contracción de la longitud haría que la masa del objeto fuera más densa; de ahí provendría, por tanto, la famosa idea de Einstein del “incremento de la masa”.

    Todas estas soluciones ad hoc para tratar de explicar el experimento de Michelson se convirtieron en los fundamentos de la Teoría Especial de la Relatividad de Einstein de 1905. En resumidas cuentas, la Relatividad Especial fue inventada por una sola razón: convencer al mundo de que la Tierra se estaba moviendo, cuando en realidad los experimentos mostraban que se encontraba fija en el espacio. Einstein así lo admitió en su discurso de 1924 en Kyoto, Japón. Pero por muy estrafalaria que resultara, esta explicación de la contracción de la longitud era la única respuesta que la ciencia moderna podía producir después de casi un cuarto de siglo de devaneo de sesos colectivo acerca de este problema. Por supuesto, puesto que la alternativa era la de admitir que la Iglesia Católica tuvo razón en condenar a Galileo, la ciencia moderna estaba dispuesta a aceptar casi cualquier alternativa, aún si ello significaba convertir a la física en una casa de espejos encantada, que fue lo que ciertamente hizo la relatividad de Einstein.

    Lo irónico de toda esta farsa quedó de manifiesto en 1915, cuando Einstein se vio obligado a inventar la Relatividad General como consecuencia de la debilidad que presentaba su teoría Especial. Einstein descubrió y reconoció de manera tosca y clara que su teoría General permitía la posibilidad de una Tierra que estuviera inmóvil en el centro del universo. Tal y como lo señaló en 1914:

    “No necesitamos necesariamente atribuir la existencia de las fuerzas centrífugas al movimiento absoluto de K´ [Tierra]; en lugar de ello, podemos igualmente atribuirlas al movimiento rotacional de masas distantes ponderables [estrellas] en relación con K´ [Tierra] al mismo tiempo que consideramos a K´ [Tierra] como estando ‘en reposo’”.8



    La teoría General también contradecía a la teoría Especial en otras cosas. En primer lugar, en la teoría General Einstein volvió a recuperar ese mismo éter que él había abandonado en la teoría Especial. Él escribe en 1920:

    “Resumiendo, podemos decir que, de acuerdo con la teoría general de la relatividad, el espacio está dotado con cualidades físicas; en este sentido, por tanto, sí existe un éter. De acuerdo con la teoría general de la relatividad, un espacio sin éter es algo impensable; pues en semejante espacio no solamente no habría propagación de la luz, sino que tampoco habría posibilidad de que existieran patrones de medición del espacio y del tiempo (varas de medir y relojes), ni, por tanto, podrían haber intervalos de espacio-tiempo en sentido físico”. 9



    En segundo lugar, la Teoría General permitía la posibilidad de que la luz viajara a cualquier velocidad, mientras que en la teoría Especial tuvo que limitar la velocidad de la luz para así poder hacer parecer que la Tierra se estaba moviendo. De nuevo, Einstein escribió en 1920:

    “En segundo lugar, nuestros resultados muestran que, de acuerdo con la teoría general de la relatividad, la ley de la constancia de la velocidad de la luz en el vacío, que constituye una de las dos asunciones fundamentales en la teoría especial de la relatividad y a la cual ya no hemos referido con frecuencia, ya no puede reclamar para sí una validez absoluta o ilimitada”.10



    En medio de todas estas maquinaciones, Einstein admitió varias veces durante su carrera que él no podía refutar el geocentrismo, aún cuando desde un punto de vista filosófico él prefería el heliocentrismo. En su libro de 1938, The Evolution of Physics, escribe: “Ambos sistemas de coordenadas podrían usarse con igual justificación. Las dos frases: ‘el sol está en reposo y la Tierra se mueve’, o ‘el sol se mueve y la Tierra está en reposo’, no vendrían a ser más que dos convenciones diferentes en referencia a dos sistemas de coordenadas distintos”. Stephen Hawking recientemente señaló lo mismo en su libro de 2010, El Gran Diseño, diciendo que “Aunque es habitual en la gente decir que Copérnico demostró que Ptolomeo estaba equivocado, eso no es cierto… uno puede utilizar cualquiera de esas dos visiones como modelo del universo, pues nuestras observaciones de los cielos pueden ser explicadas asumiendo que o bien la tierra o bien el sol están en reposo”. El famoso físico George F. R. Ellis (que es entrevistado en The Principle), fue coautor de un libro junto con Hawking, y también dice lo mismo: “Yo puedo construir un universo esféricamente simétrico con la Tierra en su centro, y usted no puede refutarlo basándose en observaciones. Usted únicamente podría excluirlo por motivos filosóficos… Una gran cantidad de cosmología trata de ocultar esto”. 11






    Las cosas llegaron a ponerse realmente peliagudas cuando Michelson (el cual jamás aceptó la teoría de la Relatividad de Einstein) realizó otro experimento en 1925. En esta ocasión él quería proporcionar evidencia de nuestra rotación de 24 horas. Utilizó la misma metodología que la de 1887: medir el movimiento usando la interferencia de las ondas de luz contra el éter del espacio. En esta ocasión los resultados fueron positivos, muy positivos. Michelson midió en un 98% la rotación diaria. De esta forma, confirmó la existencia de una rotación relativa entre la Tierra y el universo; y también que el éter definitivamente sí existía.

    Así pues, aunque Einstein fue capaz de sortear el experimento de Michelson de 1887 ignorando las leyes de causa y efecto, se vio incapaz de poder hacer lo mismo con el experimento de Michelson de 1925. Einstein ya no podía seguir negando la presencia del éter; pero es que la negación del éter había sido precisamente uno de los pilares fundamentales de su teoría Especial. El mismo Einstein admitió que: “Si hubo equivocación en el experimento de Michelson-Morley, entonces la Relatividad estaría equivocada”.12 Charles Lane Poor, profesor de física en la Universidad de Columbia, explica qué quería decir Einstein con eso: “El experimento de Michelson-Morley constituye el fundamento de la teoría de la relatividad: Einstein lo calificó de decisivo…si se llegara a demostrar que existiera una corriente de éter medible, entonces todo el entero edificio de la teoría de la relatividad se vendría abajo como un castillo de naipes”. 13





    Los amigos de Einstein trataron de ayudarle. El New York Times así lo hizo, queriendo dar a entender que no había ningún problema. En su artículo de 9 de Enero de 1925, el Times no solamente mentía sino que se contradecía a sí mismo. El titular del artículo decía: “Michelson demuestra la teoría de Einstein”, lo cual era una completa falsedad. En el subtítulo del encabezamiento se decía: “Se confirma corriente de éter”, lo cual, aunque era verdad, también conllevaba la refutación de la teoría especial de Einstein, y no su demostración, como hemos observado anteriormente en virtud de las palabras de Charles Lane Poor. Por supuesto, la razón de todo este encubrimiento prefabricado era que si la Relatividad Especial aparecía desacreditada, ello hubiera significado que el mundo ya no tendría en posesión una explicación para poder dar cuenta del experimento de Michelson de 1887. Tomando prestado el título de una vieja película, esto equivaldría a “El Día en que la Tierra se Detuvo” [Nota mía. En España esta película se tradujo como “Ultimátum a la Tierra”]. Desafortunadamente para la gente, todos estos sucesos fueron ignorados por la prensa mundial durante el resto del siglo XX. De ahí que Einstein pudiera permanecer como el icono de la ciencia moderna, aún cuando su teoría había sido efectivamente refutada.

    Para el geocentrista, ambos experimentos de Michelson tienen perfecta explicación. El experimento de 1887 no midió ningún movimiento de la Tierra alrededor del sol puesto que la Tierra no se está moviendo alrededor del sol. Pero el experimento de 1925 midió una rotación diaria completa porque el espacio está rotando alrededor de una Tierra inmóvil cada 24 horas. Para los heliocentristas no resulta tan fácil poder explicarlo, ya que ellos necesitan las dos cosas: una rotación diaria y una revolución anual. Ellos no pueden tener una sin tener la otra. Pero las pruebas experimentales solamente proporcionan la evidencia de una rotación diaria.

    Por último, pero ciertamente no por ello menos importante, mientras Juan Pablo II estaba dando su discurso en 1992 sobre el “error” de la Iglesia contra Galileo, la NASA estaba enviando sondas al espacio para comprobar y verificar las pruebas y datos registrados anteriormente, desde finales de la década de 1970, que evidenciaban que la Tierra podría estar en el centro del universo. El nombre de la sonda enviada en 1990 era COBE (Cosmic Background Explorer). Antes de la COBE, el universo se consideraba como un mar de radiación de microondas homogéneo, lo cual es algo que lógicamente esperaríamos obtener si realmente hubiera habido un Big Bang hace varios miles de millones de años, esto es, una explosión homogénea que no habría permitido la posibilidad de que la Tierra estuviera en el centro. Pero la COBE mostró que el universo no era homogéneo. Se parecía más bien a una especie de leche grumosa no homogénea. Aún resultaba más sorprendente el hecho de que los grumos de la radiación de microondas, que se distribuían de un extremo al otro del universo, estaban orientados en torno a la eclíptica Sol-Tierra y al ecuador de la Tierra formando dos ejes, con la Tierra prácticamente en el centro. Esto es como si dijéramos que toda la galaxia de la Vía Láctea estuviera centrada en torno a un guisante. Más aún, las radiaciones de microondas eran lo suficientemente grumosas como para poder rechazar cualquier idea de un Big Bang, puesto que el Big Bang requería de una explosión resultante en una estructura lisa.




    Para verificar los resultados de la COBE, la NASA envió en el año 2001 la Wilkinson Microwave Anisotropy Probe, y confirmó de manera mucho más clara los resultados obtenidos por la COBE. Tan singulares fueron los descubrimientos obtenidos con la WNAP, que en el año 2004 la comunidad científica denominó peyorativamente a ese alineamiento del universo con la eclíptica y el ecuador con el nombre de “Eje del Mal”. Era “malo” para ellos, por supuesto, porque se oponía al Principio Copernicano y situaba a la Tierra en el centro, o cerca del centro del universo. Uno de los principales cosmólogos del mundo (que también fue entrevistado en The Principle), Lawrence Krauss, de la Universidad Estatal de Arizona, admitía cándidamente: “Pero cuando uno se fija en el mapa de la Radiación de Fondo de Microondas, también se ve que la estructura que se observa se encuentra distribuida, de hecho, de una manera extraña, correlacionada con el plano de la tierra alrededor del sol. ¿Es que esto significa que Copérnico está volviendo para perseguirnos? Todo eso vendría a decir que realmente somos el centro del universo”.14 Trastornados por estos resultados, la NASA se asoció a la ESA y enviaron una tercera sonda en 2009 llamada “Planck”. Sus resultados se publicaron en Marzo de 2013. El Eje del Mal apareció de manera incluso más destacada; y la posición central de la Tierra quedó confirmada. Max Tegmark, un astrofísico de la MIT (quien también es entrevistado en The Principle) declaraba: “He de confesar que El Eje del Mal está conectado con una dirección especial dentro de nuestro sistema solar… Mantengo todas las opciones posibles sobre la mesa”. 15

    Pero el hecho de que no se haya podido escuchar ninguno de estos hechos en las Noticias de la Mañana de la CBS o en cualesquiera otros medios de comunicación en el mundo, demuestra que el mundo no puede hacer frente a sus propios descubrimientos científicos. Los ignorará el mayor tiempo que pueda, ya que sabe cuáles serían las consecuencias de los mismos: un cambio revulsivo de paradigma en la mentalidad moderna.

    2 de Octubre de 2015.

    Robert Sungenis, Ph. D.

    Presidente de Stellar Motion Pictures, West Hollywood, CA.
    Productor Ejecutivo de The Principle.
    Productor Ejecutivo y Director de Galileo Was Wrong.
    Productor Ejecutivo y Director de Journey to the Center of the Universe.
    Director de CAI Publishing, Inc.


    www.gwwdvd.com

    www.jttcotu.com


    www.robertsungenis.com



    --------------------------------------------------


    1 Stellar Motion Pictures, LLC: Private Company Information - Businessweek

    2 www.theprinciplemovie.com

    3 James Burke, The Day the Universe Changed, pp. 7-8.

    4 Science in History: Volumen 3, página 744, de Jaffe, p. 88.

    5 Bernard Jaffe, Michelson and the Speed of Light, 1960, p. 76.

    6 Einstein: The Life and Times, pp. 109-110.

    7 G. J. Whitrow, The Structure and Evolution of the Universe, 1949, 1959, p. 79.

    8 Este trabajo de Einstein de Octubre de 1914 se titulaba: “Die formale Grundlage der allgemeinen Relativitätstheorie”, traducido por Carl Hoefer, citado en Mach´s Principle: From Newton´s Bucket to Quantum Gravity, eds. Julian Barbour y Herbert Pfister, pp. 69, 71.

    9 Äther und Relativitätstheorie. Rede gehalten am 5. Mai 1920 an der Reichs-Universität zu Leiden. Berlin: Springer, 1920 [Vol. 7, Doc. 38, 305-323; trans. 160-182]; http://en.wikisource.org/wiki/Ether_..._of_Relativity

    10 Albert Einstein, Relativity: The Special and General Theory, 1920, p. 76; Methuen, London. Albert Einstein, Relativity: The Special and the General Theory, traducción autorizada hecha por Robert W. Lawson, 1961, p. 85.

    11 “Perfil: George F. R. Ellis”, W. Wayt Gibbs, Scientific American, Octubre 1995, Vol. 273, No. 4, p. 55.

    12 Einstein: The Life and Times, p. 107.

    13 Gravitation versus Relativity, 1922, p. 261.

    14 “The Energy of Empty Space is not Zero”, 2006, http://www.edge.org/3rd_culture/krauss06/krauss06.2
    _index.html. Citado en The Principle.

    15 Tegmark, citado en The Principle.





    * El pasado verano de 2015 fui invitado por Latin Mass Magazine a escribir un artículo sobre el Geocentrismo. El artículo fue fijado para que se publicara en su revista en el número de Diciembre de 2015. Pero entonces la editor, Marcia, en virtud del consejo que le dieron sus desconocidos “asesores”, decidió cortar por completo el asunto. No se ofreció ninguna explicación, ninguna disculpa, ni ninguna salida remediadora. De hecho, el equipo directivo de Latin Mass trató de evitar contactar conmigo hasta que finalmente se vieron obligados, a causa de mis repetidos correos electrónicos, a revelar sus intenciones, que solamente pude llegar a descubrir el domingo 6 de Diciembre. Esto es lo que queda en cuanto al coraje y decencia de una organización cuya página web declara como Misión de la publicación: “Convertir a la revista The Latin Mass en el brazo intelectual de los Católicos, trabajando por el retorno de la Iglesia a la tradición y a su auténtico desarrollo orgánico… Organizar conferencias educativas que ofrecerán a los sacerdotes y fieles (a menudo aislados a causa de sus opiniones y mentalidades) un sentido de esperanza, y reavivar el entusiasmo por la propagación popular de la Fe”. Como se puede adivinar, yo me ajusto a cada una de esas categorías mencionadas, pero parece ser que Latin Mass Magazine no tiene el coraje de querer defender sus convicciones. En esta ocasión, miraron directamente a los ojos del Diablo y fue el equipo directivo de Latin Mass el primero en apartar la vista. Tal es el caso cuando se ven confrontados con la verdad real y con aquellos autores que son un poco demasiado “fieles” y están un poco demasiado “aislados a causa de sus opiniones y mentalidades”. En lugar de ser un revelador de la verdad, Latin Mass Magazine se ha convertido en un supresor de la verdad.



    Fuente: GALILEO WAS WRONG.COM
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    Última edición por Martin Ant; 16/12/2015 a las 11:52

  5. #5
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    Re: Todo el mundo permite la posibilidad del geocentrismo excepto David Palm (R.Sunge

    Cita Iniciado por Martin Ant Ver mensaje
    Valmadian. Lo que pretendía en este hilo era reflejar las dos posturas enfrentadas entre el Sr. Palm y el Sr. Sungenis. Por eso se reproducen los argumentos de una y otra parte, para así poder compararlos. Yo, personalmente, me inclino del lado del Sr. Sungenis en ese interesante debate.

    Es cierto que el Sr. Sungenis puede adolecer de ciertos resabios propios de la cultura angloamericana en su metodología apologética, pero creo que son aspectos puramente epidérmicos e insignificantes, que no afectan a la esencia de sus trabajos de investigación, los cuales gozan de una seriedad, meticulosidad y rigor de muy alto nivel. Y no soy yo sólo el que lo dice. Por ejemplo, D. Luis Fernando Pérez Bustamante (que regenta el conocido portal de Infocatólica) reconoce y alaba la labor apologética de este teólogo católico estadounidense, en virtud de lo cual le concede su portal como tribuna para algunos de sus trabajos católicos (véase, por poner un ejemplo de lo que digo, aquí). Ahora bien, como este Foro también "es un sitio Católico, Apostólico, Romano", ésa es la razón por la que también (al igual que D. Luis Fernando Pérez Bustamante en Infocatólica) traigo a este sitio algunos de los trabajos del teólogo católico Robert Sungenis.
    Ya conozco de sobra sus pretensiones, son manifiestas y claras y siempre son las mismas y ya aburren. ¿Qué usted admira al Sr. Sungenis? muy bien está en su derecho y yo se lo respeto y alabo0, pero que este señor en cuanto se mete en ciertos campos, los mismos de los cuales vive opíparamente, eso ya no. Que Pérez Bustamente admita que en Infocatólica, que está a punto de cerrar, por cierto, lo haya invitado a participar, habrá sido como apologeta, pero no como astrofísico, porque no lo es. El mismo título del hilo des una FALSEDAD, y es que es justamente lo contrario.

    Luego, sigue usted con los mismos vicios capciosos y falaces de extender opiniones particulares y hacerlas pasar por generales, así la costumbre inadecuada de todo punto de vista de afirmar que LA IGLESIA..., ¡no señor! en cualquier caso, "afirma fulano" o "sostiene mengano", católico, qué... Hay una enorme distancia y diferencia. SUNGENIS, BELARMINO, CACCINI, etc., NO SON LA IGLESIA, a ver si lo entiende ya y deja de usar ese lenguaje falaz SON MIEMBROS DE LA IGLESIA, NADA MÁS, nada más.

    Por otro lado, a ver si deja también de hablar de los ERRORES de los católicos que según usted y los personajes mencionados, estamos equivocados, ¡pobrecitos de nosotros! que somos tontos, lelos, y no nos enteramos de la realidad que trasmiten estos ILUMINADOS. Porque entre esos tontos que no se enteran hay regimientos de personas preparadísimas en todos los campos que les dan ciento y raya, a ver si es que vamos a tener que empezar con el nuevo rollazo de tener que volver a poner listados. ¿Qué no se les ve en los debates de Sungenis? Claro, es que están a sus asuntos y ocupándose de lo que les es propio, pero ya sería lo que le fata a este soberbio personaje para que su EGO se inflase más todavía.

    Sobre la figura de Galileo, yo no tengo ninguna animadversión personal contra su memoria. Más aún cuando está demostrado que el propio Galileo renegó de corazón del heliocentrismo, y abrazó de corazón el geocentrismo (tal y como se desprende de su carta privada a Rinuccini, escrita poco tiempo antes de fallecer). El argumento que Galileo daba en esa carta para rechazar al heliocentrismo era insuperable: no podemos poner nosotros, pobres criaturas, trabas de ningún tipo a la omnipotencia de Dios, pues Él puede hacer de múltiples formas algo que a nosotros nos parece que tiene lugar en una forma en particular.

    Galileo jamás renegó de nada en ningún momento, salvo obligado por las circunstancias y sólo ante fuerzas mayores que él. Y es el geocentrismo, inexistente un LïMITE a la omnipotencia de DIos, ¡precisamente eso! ¿Cómo hay que decirle a usted que ese geocentrismo es ANTICRISTIANO yh ANTIBÍBLICO y que los miembros del tribunal inquisitorial interpretaron a su modo?

    Y, por cierto, le recuerdo que Jesucristo fue juzgado y condenado por un tribunal similar, que se llamaba SANEDRÍN. Y aún le amplío la cuestión: ¿Cree usted que Cristo hubiese fundado una inquisición? Tengo mucho interés en que responda a estas dos cuestiones, que exprese su parecer al respecto.

    Yo creo que no hay que tener miedo a la hora de explicar estas cosas cuando nos enfrentamos contra los enemigos de la religión verdadera. Desgraciadamente, Robert Sungenis se ha estado encontrando precisamente con eso: con miedo, incluso en los ámbitos religiosos tradicionales. Prueba de ello es el siguiente artículo que no quisieron publicárselo en la conocida revista estadounidense tradicionalista Latin Mass Magazine, y que reproduzco en el siguiente mensaje.
    Esos miedos se los imagina usted, no conozco esos miedos en nadie, y son muchos los católicos que se expresan al respecto de estas cuestiones con total naturalidad. ¿Sabe por qué? Por la sencilla razón de que EL GEOCENTRISMO NO FORMA PARTE NI DEL DOGMA NI DE LA DOCTRINA, mientras que hoy en día, todo hijo de vecino autodenominándose católico auténtico, puro y verdadero, se permite el lujo de poner a "chúpame dómine" a la jerarquía, el papado, a la masa de los creyentes, etc., etc., etc., ¿y quiénes son ellos? ¿pero de qué van? Pues donde las dan, las toman.

    P.D.: No sabía que tenía usted un cuaderno de bitácora. ¿Cuál es?
    Hace tiempo que lo puse en el foro, pero prefiero no decírle la dirección, allí soy el administrador y estos enlaces que pone usted no se los permitiría, y eso que es un sitio destinado a la Astronomía, instrumentación y claramente reivindicativo de la Creación, pero en sus justos términos.

    Ahora no dispongo de tiempo, pero le pienso demostrar como en la Biblia se dice que la Tierra se mueve.
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    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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  6. #6
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    Re: Todo el mundo permite la posibilidad del geocentrismo excepto David Palm (R.Sunge

    Respecto a la fotografía de ese cartel del último mensaje que ha colgado, donde se ve a Galileo y a Copérnico junto a una sacerdotisa, mezclando las churras con las merinas, para no variar entre algunos retrasados mentales, no sólo me parece una inmensa injusticia, sino que quien lo ha hecho estaba influenciado por Satanás. Es totalmente FALSO y contrario a la CARIDAD Y AMOR AL PRÓJIMO., es decir, totalmente opuesto a la Doctrina cristiana. Es escandaloso, y ¡ay de aquél que escandalizare por que más le valdría no haber nacido. Por cierto, con ese gesto de ponerlo se le ven a usted sus verdaderas intenciones, yo jamás lo habría hecho.

    Nota: el fondo de radiación cósmica no dice nada en realidad: sólo es un eco lejanísimo de esa mal llamada explosión, puesto que no hubo estallido tal como entendemos esta idea, sino desarrollo, de la enrergía que contenía una singularidad, que tampoco es nada, pues se carece haste de término adecuado para expresarlo y por ello se afirma que era una singularidad matemática. La imagen que dió la vuelta al mundo es una imagen de ordenador, nada más y cada área de color no es más que un pequeñisimo reflejo de ese eco de fondo. Deje de usarla en su pretendido favor, o del de interés personal de unos pocos.
    Última edición por Valmadian; 16/12/2015 a las 14:57
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

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  7. #7
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    Re: Todo el mundo permite la posibilidad del geocentrismo excepto David Palm (R.Sunge

    Cita Iniciado por Valmadian Ver mensaje
    Y desde entonces a hoy he podido comprobar personalmente las falacias que meten algunos y el daño que están haciendo a la Iglesia.
    Que no te guste el geocentrismo y te caiga mal Sungenis, vale. Pero que digas que Sungenis está haciendo daño a la Iglesia en el momento actual es de traca. ¿Has oído hablar de Bergoglio?
    ALACRAN dio el Víctor.
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  8. #8
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    Re: Todo el mundo permite la posibilidad del geocentrismo excepto David Palm (R.Sunge

    Cita Iniciado por Rodrigo Ver mensaje
    Que no te guste el geocentrismo y te caiga mal Sungenis, vale. Pero que digas que Sungenis está haciendo daño a la Iglesia en el momento actual es de traca. ¿Has oído hablar de Bergoglio?
    Lo que hace uno, no excluye lo que hace el otro, son dos formas diferentes de hacer lo mismo, y eso es mezclar las cosas. En cuanto a "la traca", ayer sin ir más lejos citaba al propio Santo Tomás al respecto en otro hilo:

    "Y es útil pensar sobre esto; no suceda acaso que alguno, presumiendo demostrar lo que es de fe, aduzca razones no necesariamente concluyentes que den ocasión a la befa de los incrédulos, los cuales podrían suponer que no tenemos otros motivos de creer lo que la fe nos enseña."

    Summa Theologica Sto Tomás de Aquino, (C.46, a.2.)

    Por último, no es que no me guste el Geocentrismo, como hipótesis es una curiosidad que denota como era el pensamiento antiguo, pero la cuestión alcanza dimensiones muy distintas cuando se pretende hacerlo pasar por verdad y aún más por una verdad de fe, y hasta ahí podíamos llegar.
    raolbo dio el Víctor.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

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  9. #9
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    Re: Todo el mundo permite la posibilidad del geocentrismo excepto David Palm (R.Sunge

    Me parece que se pasa algo por alto en el caso Galileo. Se dice que si la Tierra fuera el centro del Universo entonces los ateos tendrían que reconocer que la Iglesia acertó condenando a Galileo. Me temo que eso es un rotundo disparate, y es no conocer para nada a los ateos. Ellos seguirían empecinados en su visión, y simplemente podrían seguir afirmando que la Iglesia condenó a Galileo por "investigar libremente", por mucho que se hubiera equivocado. Y que conste que sólo hago referencia a lo que dirían los ateos, no digo que la Iglesia se equivocara ni sería yo nadie para decirlo, por supuesto.

    Por otro lado, suponiendo que el geocentrismo es cierto, repito lo dicho antes: a la inmensa mayoría de los enemigos de la Iglesia les daría igual que la Tierra fuera el centro del Universo o no lo fuera, en ambos casos no variarían sus ataques.

    Es cierto que el caso de Galileo es especialmente relevante. Pero en cualquier caso hago referencia a la cita de Santo Tomás que trae Valmadian, en el sentido de que se deben debatir ordenadamente estos temas y sin mezclar las cosas. No me parece que sea el camino empezar hablando de la Relatividad y acabar diciendo que Einstein era anticatólico, que por mucho que sea cierto no tiene nada que ver y no influye en el hecho de que su trabajo sea válido o no.

    Respecto a la Relatividad General, pues caben dos opciones:

    - Es falsa.

    - Es cierta, de donde inmediatamente se rechazaría la teoría geocentrista, por no tener sentido hablar de centro absoluto. Por lo tanto, no es cierto que los defensores del geocentrismo puedan utilizar la Relatividad General como argumento, o al menos no veo el porqué. La conclusión simplemente sería que podría considerarse la Tierra como centro (como cualquier otro punto), pero no que pudiera serlo de manera absoluta.

    Por lo tanto, como condición necesaria, y no suficiente, para defender el geocentrismo primero debería demostrarse que dicha teoría es falsa. Con esto no pretendo descubrir nada a nadie, todos lo saben mejor que yo, pero sinceramente de nuevo se debate de forma desordenada y sin orden, se debería empezar por aquí. Es decir, se trataría de un debate de unas proporciones gigantescas (tumbar la Teoría de la Relatividad, ampliamente establecida en la que trabajan un gran número de personas), sólo digo eso.

    Por último, aclaro que no tengo conocimientos profundos del tema ni de física en general, así que respondería a las posibles réplicas que pudieran derivarse del mensaje pero no tengo posibilidad de avanzar más.
    Última edición por raolbo; 16/12/2015 a las 18:23
    Kontrapoder, Valmadian y DOBLE AGUILA dieron el Víctor.

  10. #10
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    Re: Todo el mundo permite la posibilidad del geocentrismo excepto David Palm (R.Sunge

    Por último, aclaro que no tengo conocimientos profundos del tema ni de física en general, así que respondería a las posibles réplicas que pudieran derivarse del mensaje pero no tengo posibilidad de avanzar más.
    Pues no seré yo el que le replique, porque ha resumido usted muy bien el estado de la cuestión.

    Solamente le puntualizaré que los geocentristas utilizamos la Relatividad General únicamente como argumento ad hominem contra aquellos mismos que tratan de refutar al geocentrismo y al mismo tiempo creen en la Relatividad General.

    El uso de la Relatividad General como un argumento ad hominem contra aquellos que, creyendo en la Relatividad General, se enfrentan a los católicos, es un uso perfectamente lícito y legítimo. Pienso demostrarlo reproduciendo próximamente, D.m., un artículo de D. Baltasar Rodríguez-Salinas, publicado en 1984 en la famosa revista católica tradicionalista Iglesia-Mundo, en el que este autor utiliza precisamente la Relatividad General para argüir contra los ateos que arrementen contra los católicos por el "caso Galileo", demostrando la incoherencia de esos mismos ateos.

    Dicho en pocas palabras: un relativista general puede, utilizando la Relatividad General, demostrar con esa teoría que el geocentrismo no es la explicación única verdadera de la constitución del Universo; pero utilizando esa misma Relatividad General, no puede demostrar que el geocentrismo sea real y verdaderamente falso. Se trata de dos cosas distintas, y es importane captar esa sutil distinción en orden a un debate serio.
    Última edición por Martin Ant; 16/12/2015 a las 19:58

  11. #11
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    Re: Todo el mundo permite la posibilidad del geocentrismo excepto David Palm (R.Sunge

    Y a mí que el Geocentrismo astronómico me ha parecido siempre una especie de reflejo del maldito Antropocentrismo Filosófico: la Tierra en el centro espacial de todo........ y el hombre con ella también.

    Por otra parte, mientras no se demuestre lo contrario me parece absolutamente imposible hallar la posición espacial exacta de la Tierra dentro del universo sin colocarnos "fuera del Sistema"; es decir, fuera de los límites del universo.
    Última edición por DOBLE AGUILA; 16/12/2015 a las 22:00
    Valmadian y ReynoDeGranada dieron el Víctor.

  12. #12
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    Re: Todo el mundo permite la posibilidad del geocentrismo excepto David Palm (R.Sunge

    ¡Vaya! por fin se anima un tema como este y que no se quede en un diálogo pugilístico entre el Sr. Martín Ant y un servidor, tal como sucedió en varias ediciones ya hace tiempo. Así pues, me alegro de ello, me alegro de que haya quienes se decidan a expresarse.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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  13. #13
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    Re: Todo el mundo permite la posibilidad del geocentrismo excepto David Palm (R.Sunge

    Cita Iniciado por raolbo Ver mensaje
    Me parece que se pasa algo por alto en el caso Galileo. Se dice que si la Tierra fuera el centro del Universo entonces los ateos tendrían que reconocer que la Iglesia acertó condenando a Galileo. Me temo que eso es un rotundo disparate, y es no conocer para nada a los ateos.
    Alto y claro.


    Ellos seguirían empecinados en su visión, y simplemente podrían seguir afirmando que la Iglesia condenó a Galileo por "investigar libremente", por mucho que se hubiera equivocado. Y que conste que sólo hago referencia a lo que dirían los ateos, no digo que la Iglesia se equivocara ni sería yo nadie para decirlo, por supuesto.
    Permíteme que te corrija: no es la Iglesia, sino algunos miembros de Ella que siendo hijos suyos -eso ni dudarlo-, se han podido equivocar. Por ello, no es juzgar a la Iglesia, de eso ya se ocupará Dios, sino de ser críticos con aquellos miembros, al igual que se hace hoy en día con algunos de nuestros contemporáneos. Y es que errores de la jerarquía los ha habido siempre, desde el mismo comienzo como, por ejemplo, la actitud de los Apóstoles cuando se negaban a explicar el Evangelio.


    Es cierto que el caso de Galileo es especialmente relevante. Pero en cualquier caso hago referencia a la cita de Santo Tomás que trae Valmadian, en el sentido de que se deben debatir ordenadamente estos temas y sin mezclar las cosas. No me parece que sea el camino empezar hablando de la Relatividad y acabar diciendo que Einstein era anticatólico, que por mucho que sea cierto no tiene nada que ver y no influye en el hecho de que su trabajo sea válido o no.
    Lo cierto es que EINSTEIN no era anti-católico, al menos no especialmente contrario. Era un deísta, como Aristóteles, o como los otros que mencioné. Sencillamente, admiten cada uno a su manera, que hay un comienzo y que éste tuvo que suceder de algún modo. Pero que ese demiurgo, ni se interesa, ni se ocupa del Universo. En ello se puede ver la actitud básica del agnóstico. Pero de lo que se debe huir siempre es de la paranoia de la persecución a la que supuestamente someten ciertos científicos contra la Iglesia Católica. Y, a efectos demostrar que EINSTEIN no era religioso y nunca destacó como judío, precisamente, pero tampoco fue anti-religioso, hay que recordar una de sus famosas frases:

    "La religión sin ciencia es ciega,
    la ciencia sin religión está coja."


    No se explica a qué religión se refiere, pero hay que entender que una se necesita a la otra, independientemente de la religión que sea.

    Respecto a la Relatividad General, pues caben dos opciones:

    - Es falsa.

    - Es cierta, de donde inmediatamente se rechazaría la teoría geocentrista, por no tener sentido hablar de centro absoluto. Por lo tanto, no es cierto que los defensores del geocentrismo puedan utilizar la Relatividad General como argumento, o al menos no veo el porqué. La conclusión simplemente sería que podría considerarse la Tierra como centro (como cualquier otro punto), pero no que pudiera serlo de manera absoluta.
    En la época de EINSTEIN en efecto no había seguridad posible a efectos de comprobación de la certeza de su teoría. Tampoco hay que olvidar que el sacerdote católico belga Georges LEMAÎTRE (y Alexander FRIEDMANN), buscando las soluciones a las ecuaciones de EINSTEIN, llega a establecer unos modelos cosmológicos extraordinarios, sencillos y simétricos, entendidos desde el punto de vista geométrico. Es LEMAÎTRE quien elabora la teoría de la "Gran Explosión" que da comienzo a todo.

    Así, a medida que han ido pasando los años, y con el desarrollo de nuevas interpretaciones cosmológicas, o modelos elegantes (viables matemáticamente), que en base a la Relatividad han sido elaborados, más el concurso de los gigantescos avances en Astrofísica gracias a la tecnología instrumental, se puede afirmar que la Teoría de la Relatividad si es cierta. Al menos lo es hasta el punto de que hoy en día podemos estar aquí hablando entre nosotros vía informática gracias a su veracidad.

    Por lo tanto, como condición necesaria, y no suficiente, para defender el geocentrismo primero debería demostrarse que dicha teoría es falsa.
    El problema es que toda discusión que se plantea alrededor de ello es filosófica, no física. Repito, toda la discusión se basa en creencias, no en certezas empíricas, y así no hay modo de llegar a parte alguna, salvo que se demuestre como existe una interpretación del texto bíblico interesada. Yo he sostenido, y sigo sosteniendo que el geocentrismo es falso. Es una hipótesis que tuvo su valor en ausencia de mejores oportunidades, al tiempo que coexistió con el heliocentrismo, que tampoco estaba correctamente elaborado del todo, pero que si se aproximaba más a la realidad.

    Con esto no pretendo descubrir nada a nadie, todos lo saben mejor que yo, pero sinceramente de nuevo se debate de forma desordenada y sin orden, se debería empezar por aquí. Es decir, se trataría de un debate de unas proporciones gigantescas (tumbar la Teoría de la Relatividad, ampliamente establecida en la que trabajan un gran número de personas), sólo digo eso.
    Desde luego, tumbar la Teoría de la Relatividad por personajes como SUNGENIS es de carcajada. Y es que no lo han logrado ni los más grandes físicos en los últimos cien años, y lo va a conseguir un señor base de especulaciones pseudometafísicas.



    Cita Iniciado por Martin Ant Ver mensaje
    Solamente le puntualizaré que los geocentristas utilizamos la Relatividad General únicamente como argumento ad hominem contra aquellos mismos que tratan de refutar al geocentrismo y al mismo tiempo creen en la Relatividad General.
    Lo que demuestra que sus argumentos no son sino falacias, lamentable. Pero al menos lo reconoce y esta frase la voy a poner en un frontispicio para evitar que algún día lo niegue. Son de destacar dos ideas básicas: argumento "ad hominen", o sea que con ello cambian la Cosmología, de verdad que... Y, una total intolerancia a otras opciones que SU ERROR. Pero creo recordar que usted afirmaba hace tiempo que no era geocentrista, así lo afirmaba en algún que otro mensaje de aquellos otros hilos que abría compulsivamente con el mismo monotema. ¿Se acuerda? pues debería, porque yo se lo echaba en cara y usted lo negaba

    El uso de la Relatividad General como un argumento ad hominem contra aquellos que, creyendo en la Relatividad General, se enfrentan a los católicos, es un uso perfectamente lícito y legítimo.
    A la falacia ya mencionada, añade otra de la que abusa continuamente, "se enfrentan a los católicos". Primero, somos muchos más los católicos que admitimos la Teoría de la Relatividad, empezando por mi, que los seguidores del geocentrismo, hoy profundamente influido por los protestantes. Pero la cuestión es que no sé si es que insinúa que yo no sea católico, ¿lo hace? Y se lo pregunto con toda la intención, porque ni usted, ni SUNGENIS, ni ningún iluminado que se saque de la manga van a demostrar que no. Soy tan católico o quizás más que usted y que SUNGENIS, ¡cuidado! Ahora bien, resulta que los católicos si tenemos que bregar con el error de unos y de otros.



    Pienso demostrarlo reproduciendo próximamente, D.m., un artículo de D. Baltasar Rodríguez-Salinas, publicado en 1984 en la famosa revista católica tradicionalista Iglesia-Mundo, en el que este autor utiliza precisamente la Relatividad General para argüir contra los ateos que arrementen contra los católicos por el "caso Galileo", demostrando la incoherencia de esos mismos ateos.
    Yo demuestro perfectamente los errores del ateísmo sin necesidad de afirmar el error del geocentrismo. hay un modo mucho más real y eficaz que ya se ha tratado aquí: la Nada y el AZAR. Ante esos argumentos los ateos nada pueden si están bien desarrollados y explicados.

    Dicho en pocas palabras: un relativista general puede, utilizando la Relatividad General, demostrar con esa teoría que el geocentrismo no es la explicación única verdadera de la constitución del Universo; pero utilizando esa misma Relatividad General, no puede demostrar que el geocentrismo sea real y verdaderamente falso. Se trata de dos cosas distintas, y es importane captar esa sutil distinción en orden a un debate serio.
    No puede haber dos verdades en la misma conclusión, no se empeñe. Y es que sólo en aplicación del "gato de SCHRÖDINGER", el gato puede estar muerto y vivo al mismo tiempo, y aún así finalmente no es del todo cierto que eso sea posible, hay una explicación de semejante paradoja, cuántica por supuesto y sumamente compleja.


    Cita Iniciado por DOBLE AGUILA Ver mensaje
    Y a mí que el Geocentrismo astronómico me ha parecido siempre una especie de reflejo del maldito Antropocentrismo Filosófico: la Tierra en el centro espacial de todo........ y el hombre con ella también.
    En efecto, así es.

    Por otra parte, mientras no se demuestre lo contrario me parece absolutamente imposible hallar la posición espacial exacta de la Tierra dentro del universo sin colocarnos "fuera del Sistema"; es decir, fuera de los límites del universo.
    Es que para hallar ese centro habría que saber primero como es su forma, algo que sigue en cuestión. Las posibles formas tridimensionales pero pasadas a una representación bidimensional para poder captar las diferencias, serían: una superficie esférica (nótese que dice superficie, no esfera), una silla de montar, o un plano. Y es que es imposible saber la forma que tiene desde su interior. Todo el mundo ha oído alguna vez que el Universo tiene 13.800 millones de años-luz (recientemente se añadieron 100 millones ya que antes se decía que 13.700) pero ¿de diámetro o de radio?. Además, esa cifra, que es absolutamente pasmosa (1 año-luz = 9.500.000.000.000 de kilómetros en cifra redondeada, es decir, en lenguaje común nueve billones, quinientos mil millones de kilómetros, (en cifra real 9.4607 x 10 potencia 12) no nos indica dónde se encuentran los límites, si es que existen. Y no porque el Universo sea infinito, sino por que carezca de bordes, como pasa en la superficie de una esfera. Hay que tener en cuenta que las estimaciones se hacen en base a las imágenes que se obtienen de las regiones más alejadas de nosotros, pero la luz que salió de esos objetos ha tardado exactamente ese tiempo en llegarnos al tiempo que el Universo sigue expandiéndose, según muestran todas las pruebas. Por tanto, esos objetos tan lejanos podrían estar como mínimo a unos 27.600 millones de años-luz. Si la tecnología que se está desarrollando (en Atacama, Chile, se está construyendo un telescopio con un espejo de 40 metros de diámetro, lo que multiplica por 16 veces más la capacidad de los más grandes actuales), es capaz de "llegar más lejos", es decir, profundizar más captando luz más lejana, la cifra actual sólo es provisional.
    DOBLE AGUILA y raolbo dieron el Víctor.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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  14. #14
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    Re: Todo el mundo permite la posibilidad del geocentrismo excepto David Palm (R.Sunge

    Pero también he prometido que iba a demostrar que en La Biblia se afirma que la Tierra se mueve. Para empezar hay que refrescar cuáles son los argumentos bíblicos en los que se apoyan los geocentristas:

    "Aquél día, el día en que Yavhé entregó a los amorreos en las manos de los hijos de Israel, habló Josué a Yavhé, y a la vista de Israel dijo:

    Sol, detente sobre Gabaón;
    Y tú, Luna, sobre el valle de Ayalón;
    y el Sol se detuvo, y se paró la Luna.


    Libro de Josué, 10-12.

    "cimentó el orbe: no se conmoverá

    Salmo 93, 1 (vg 92)

    "Has establecido la tierra sobre sus bases, para que nunca después vacilara."

    Salmo 104, 5 (vg 103)

    Y de aquí algunos obtuvieron todo un modelo cosmológico, al que después unieron al geocéntrico ptolemaico que procedía de la filosofía aristotélica.

    Antes de proseguir, repetiré de nuevo, tal como he hecho en otras ocasiones, que el geocentrismo no es parte de la Biblia, no es una verdad de fe porque no es parte del Dogma. Por tanto, si bien la Biblia no debe interpretarse alegremente, como hacen los protestantes, lo cierto es que las partes no dogmáticas no son de obligada creencia literal. El Salmo 104 es un canto poético que se refiere a la gloria de Dios a través de la historia del Génesis ("Gloria de Dios en la Creación", no a la Tierra ni a la posición de ésta en el Universo.

    Cuando meditamos sobre los términos de Josué, vemos que se trata de una explicación para los israelitas. Porque si nos atenemos a la realidad, habrá que empezar por lo siguiente:

    - De Gabaón al valle de Ajalón median 50 kilómetros. Raro, raro y es que ya se dirá como caben el Sol y la Luna en tan corta distancia. Pero es que no se dice lo siguiente:

    - ¿A qué distancia están ambos astros desde la Tierra?
    - ¿Qué dimensiones tienen?

    En realidad, a falta de datos concretos, se podría hacer alguna estimación que otra. Si aplicamos el teorema de la hipotenusa ("hipotenusa al cuadrado es igual a la suma de los cuadrados de los catetos" y le damos valor 50 km, (recuérdese que la hipotenusa siempre es el lado más largo del triángulo rectángulo), habrá que convenir que:

    ( a x a = 50X50) = (b x b) + (c x c)

    a cuadrado = 2500

    Si se aplica el recíproco del teorema de Pitágoras, tenemos que:

    (1) a cuadrado = 2500

    (2) b cuadrado + c cuadrado = 2500

    (3) b cuadrado + c cuadrado = 1600 + 900 = 2500

    Es decir, se cumple: que un cateto vale 40 km, otro 30 y la hipotenusa 50.

    ¿Entonces cuál es la altura? Pues aplicando la fórmula, h = a x b/ c no tenemos más que sustituir:

    h = 50 X 40 / 30

    h = 66'66 km (periódica pura)

    Es decir, el Sol estaba situado a 66 km de altura sobre Gabaón y la Luna a la misma altura sobre el valle de Ajalón.


    Lo siento, no me lo creo, más aún no me lo puedo creer. No, salvo que el lenguaje sea alegórico, poético, pedagógico para los israelitas.

    Además, yo añadía la pregunta acerca de cuáles serían las dimensiones del Sol y de la Luna para que semejante portento fuese posible. Y todavía hay más, porque podríamos preguntarnos acerca de la velocidad orbital real o que correspondería a ambos astros si orbitasen alrededor de la Tierra. Dicho de otro modo, a esa altura ¿a qué velocidad orbitarían? Y nos queda preguntarnos acerca de sus dimensiones, algo que conociendo la altura y sabiendo que uno y otro ocupan en el cielo medio grado de arco, es decir, 30 minutos de arco, se podrían estimar sus diámetros, y ello en el supuesto caso de que estuviesen en el mismo plano de la órbita, luego serian dos cuerpos iguales en volumen y dimensiones aunque no necesariamente en masa.

    Como se puede comprobar estoy planteando cuestiones falsas. El Sol es inmenso, y se halla a un promedio de 149 millones y medio de kilómetros de la Tierra, mientras que la Luna orbita a una media alrededor de 360.000 km, de ahí la apariencia nada más en el diámetro de los mismos. Luego es imposible que se se parasen sobre los lugares mencionados. ¿Significa eso que lo que dice el Libro de Josué es falso? para nada, significa lo que ya dije antes, que se trata d eun acontecimiento explicado en un lenguaje no científico, poético y expresando la potencia de Dios.

    Pero La Biblia tiene otros Libros, y en ellos se dicen cosas inquietantes para los geocentristas:

    Él desplaza los montes sin que se den cuenta: JOB 9,5

    El sacude la tierra en su sitio, estremécense sus columnas JOB 9,6

    Él sólo tiende los cielos... JOB 9, 8

    Él creó la Osa, el Orión y las Pléyades y las cámaras del cielo austral. JOB 9, 9

    Él obra cosas grandes e insondables, maravillas sin cuento JOB 9, 10

    Él tendió el septentrión sobre el vacío JOB 26, 7

    Él colgó la tierra sobre la nada JOB 26, 7


    -¿Los montes sin que se den cuenta? ¿rotación? ¿traslación? Movimiento seguro.

    -Sacude la tierra y sus columnas ¿movimiento?

    -Tiende los cielos, ¿Big Bang? ¿universo en expansión?

    -Constelaciones, ¿no están las estrellas fijas según la hipótesis geocentrista? Las constelaciones tienen dos explicaciones: o salen de la misma nube de gases primigenia (v.g. la Osa Mayor) o son efectos ópticos, cuyas formas varían con el tiempo y cuyas representaciones varían de unos pueblos a otros.

    -Obra grandes maravillas: insondables o desconocidas, y sin cuento, sin límite de ninguna clase. El geocentrismo lo constriñe todo y lo limita a las esferas, las cuales fueron variando con el tiempo pues les añadían estrellas.

    -El septentrión, el Norte, sobre el vacío espacial y sobre la Tierra.

    - Colgó la tierra sobre la nada, es decir, sobre el vacío ¿y como se podía sujetar? A eso se le llama gravitación y afecta a todos los cuerpos, o sea, que es la gravitación universal. ¿No es SUNGENIS, entre otros, quién niega esto?


    "Su pregón sale por toda la tierra, y sus palabras llegan hasta los confines del orbe.

    Puso en ellos una tienda para el Sol, el cual semejante al esposo que sale de su tálamo,

    se lanza alegre, como valiente, a recorrer su camino.

    sale de un extremo de los cielos, y su curso llega hasta sus confines,

    y nada se oculta a su calor


    SALMO 19, 5-7


    "Alégrense los cielos, y salte de gozo la tierra SALMO 95, 11

    Del Señor es la tierra y todo cuanto contiene,

    el universo y sus habitantes
    SALMO 23, 1


    - Desde luego, el 23 es decisivo en todo. ¿Los habitantes del Universo creerán que su mundo es el centro de todo?
    Última edición por Valmadian; 17/12/2015 a las 05:06
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    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

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  15. #15
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    Re: Todo el mundo permite la posibilidad del geocentrismo excepto David Palm (R.Sunge

    Cita Iniciado por Valmadian Ver mensaje
    Pero La Biblia tiene otros Libros, y en ellos se dicen cosas inquietantes para los geocentristas:

    Él desplaza los montes sin que se den cuenta: JOB 9,5

    El sacude la tierra en su sitio, estremécense sus columnas JOB 9,6

    Él sólo tiende los cielos... JOB 9, 8

    Él creó la Osa, el Orión y las Pléyades y las cámaras del cielo austral. JOB 9, 9

    Él obra cosas grandes e insondables, maravillas sin cuento JOB 9, 10

    Él tendió el septentrión sobre el vacío JOB 26, 7

    Él colgó la tierra sobre la nada JOB 26, 7


    -¿Los montes sin que se den cuenta? ¿rotación? ¿traslación? Movimiento seguro.

    -Sacude la tierra y sus columnas ¿movimiento?

    -Tiende los cielos, ¿Big Bang? ¿universo en expansión?

    -Constelaciones, ¿no están las estrellas fijas según la hipótesis geocentrista? Las constelaciones tienen dos explicaciones: o salen de la misma nube de gases primigenia (v.g. la Osa Mayor) o son efectos ópticos, cuyas formas varían con el tiempo y cuyas representaciones varían de unos pueblos a otros.

    -Obra grandes maravillas: insondables o desconocidas, y sin cuento, sin límite de ninguna clase. El geocentrismo lo constriñe todo y lo limita a las esferas, las cuales fueron variando con el tiempo pues les añadían estrellas.

    -El septentrión, el Norte, sobre el vacío espacial y sobre la Tierra.

    - Colgó la tierra sobre la nada, es decir, sobre el vacío ¿y como se podía sujetar? A eso se le llama gravitación y afecta a todos los cuerpos, o sea, que es la gravitación universal. ¿No es SUNGENIS, entre otros, quién niega esto?


    "Su pregón sale por toda la tierra, y sus palabras llegan hasta los confines del orbe.

    Puso en ellos una tienda para el Sol, el cual semejante al esposo que sale de su tálamo,

    se lanza alegre, como valiente, a recorrer su camino.

    sale de un extremo de los cielos, y su curso llega hasta sus confines,

    y nada se oculta a su calor


    SALMO 19, 5-7


    "Alégrense los cielos, y salte de gozo la tierra SALMO 95, 11

    Del Señor es la tierra y todo cuanto contiene,

    el universo y sus habitantes
    SALMO 23, 1


    - Desde luego, el 23 es decisivo en todo. ¿Los habitantes del Universo creerán que su mundo es el centro de todo?
    Pero los textos de la Biblia católicamente se explicaban según la Tradición y esta era entendida conforme a la interpretación de su texto por los Santos Padres y estos eran geocentristas.
    Me parece que si esos textos que citas sobre movilidad terráquea los hubieran entendido de ese modo S. Jerónimo o S. Agustín o S. Ambrosio a lo mejor les hubieran disuadido del geocentrismo y no fue así, luego no se puede afirmar que sean concluyentes.

    Yo ni entro ni salgo en el tema, pero el geocentrismo no me supone ningún problema, al menos en la medida que me hace situarme en la perspectiva tradicional de unos siglos gloriosos y de unos autores católicos 100%.
    Hombre en su siglo. Los sujetos eminentemente raros dependen de los tiempos. No todos tuvieron el que merecían, y muchos aunque lo tuvieron, no acertaron a lograrlo. Fueron dignos algunos de mejor siglo, que no todo lo bueno triunfa siempre; tienen las cosas su vez, hasta las eminencias son al uso, pero lleva una ventaja lo sabio, que es eterno, y si éste no es su siglo, muchos otros lo serán. (Gracián)



  16. #16
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    Re: Todo el mundo permite la posibilidad del geocentrismo excepto David Palm (R.Sunge

    Y a mí que el Geocentrismo astronómico me ha parecido siempre una especie de reflejo del maldito Antropocentrismo Filosófico: la Tierra en el centro espacial de todo........ y el hombre con ella también.
    A mí me parece al revés desde un punto de vista psicológico del hombre.

    Si una persona cree que la Tierra está realmente en el centro del Universo, eso conllevaría más fácilmente a la creencia en la existencia de Dios, porque nadie en su sano juicio creería que un Universo con la Tierra en el centro pudiera ser algo fruto de la casualidad o del azar, es decir, al margen de la existencia de una Inteligencia que así lo hubiera establecido. De esta forma, el reconocimiento de la existencia de Dios (al que más fácilmente nos lleva la consciencia de una Tierra central), conllevaría el reconocimiento de nuestra condición de criaturas y, por tanto, a una posición no ensoberbecedora (o, por lo menos, no favorecería una psicología ensoberbecedora).

    Por el contrario, si consideramos a la Tierra como un simple planeta cualquiera, que gira alrededor de una estrella cualquiera, y que está perdida en medio de un Universo repleto de otros planetas y otros soles en donde en todas partes ocurre más o menos lo mismo, entonces eso puede favorecer (y de hecho favorece) una psicología orgullosa y soberbia. Porque se podría eliminar perfectamente la existencia de Dios y pensar que todo el Universo es fruto del azar y de la casualidad, en donde no se puede distinguir ningún lugar especial y, por tanto, todos los lugares son iguales e indistintos, y por tanto, el Universo no goza de ningún sentido ni finalidad, sino que todo ha sido fruto del acaso, dándonos un resultado como el que tenemos como igualmente podría haberse dado indiferentemente otro cualquiera.

    Aunque parezca paradójico, el geocentrismo favorece una psicología teísta o teocéntrica, mientras que el heliocentrismo (y todos los sistemas sucesivos que han tenido su punto de partida en el heliocentrismo) favorece una psicología antropocéntrica.


    Por otra parte, mientras no se demuestre lo contrario me parece absolutamente imposible hallar la posición espacial exacta de la Tierra dentro del universo sin colocarnos "fuera del Sistema"; es decir, fuera de los límites del universo.
    Bien. Pero hay que recordar que la carga de la prueba le corresponde a los que niegan el geocentrismo. Porque el geocentrismo es el sistema y la posición natural de las personas, que experimentan con sus sentidos la inmovilidad y centralidad de la Tierra, y el movimiento y circundicción del cielo estelar. Y, por tanto, corresponde al que afirma que todo eso no es más que una pura ilusión o un simple efecto óptico probarlo. Ahora bien, resulta que según la Teoría de la Relatividad no se puede afirmar qué es lo que se mueve con respecto a qué, o cómo está situado un cuerpo con respecto a los demás, pues todo ello sólo lo podríamos conocer si nos situáramos en un sistema de referencia externo a todo el Universo, es decir, si nos situáramos fuera del Universo (lo cual, como usted señala, es imposible). Por lo tanto, ese problema lo tienen los que se oponen al geocentrismo, que son los que afirman que nos engañamos cuando experimentamos con nuestros sentidos la estabilidad y centralidad de la Tierra, y el movimiento y circundicción del firmamento (experimentación o sensación empírica que la han tenido todos los habitantes de la Tierra en todas la épocas de la Historia).
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  17. #17
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    Re: Todo el mundo permite la posibilidad del geocentrismo excepto David Palm (R.Sunge

    Cita Iniciado por ALACRAN Ver mensaje
    Pero los textos de la Biblia católicamente se explicaban según la Tradición y esta era entendida conforme a la interpretación de su texto por los Santos Padres y estos eran geocentristas.
    Me parece que si esos textos que citas sobre movilidad terráquea los hubieran entendido de ese modo S. Jerónimo o S. Agustín o S. Ambrosio a lo mejor les hubieran disuadido del geocentrismo y no fue así, luego no se puede afirmar que sean concluyentes.

    Yo ni entro ni salgo en el tema, pero el geocentrismo no me supone ningún problema, al menos en la medida que me hace situarme en la perspectiva tradicional de unos siglos gloriosos y de unos autores católicos 100%.
    Y yo no niego nada de eso, pero el problema tiene varias vertientes. Empieza por que se trata de una cuestión filosófica, y esto es algo que se puede ver hasta en la siguiente respuesta del Sr. Martín Ant. Si nos atenemos a ese planteamiento, no hay nada que discutir, pero en cuanto se rebasan los límites metafísicos, es cuando se producen los roces. Entonces, en mi opinión, hay varias posibilidades: "dad a Dios lo que es de Dios y al césar lo que es del césar.

    Desde un punto de vista de la Tradición, los Santos Padres no se plantearon la posible dicotomia. No obstante, si sostuvieron la inerrancia bíblica, luego tan verdad sería el libro de JOSUÉ como el de JOB y, además, no puede haber contradicción entre ambos. Luego, los SALMOS tampoco son contradictorios y, sin embargo, parece que si, según las interpretaciones que se quieran hacer. Por tanto, yo pienso que los santos Padres no se plantearon estos problemas. Y, en cualquier caso, no se pueden olvidar los escritos de San Alberto Magno, mucho más flexibles en cuanto a estas cuestiones. Fueron él y Santo Tomás, su pupilo, quienes lograron que se levantase toda la prohibición, excomunión incluida, de la lectura de las obras de Aristóteles. De hecho, el propio Santo Tomás, no acepta todo del Estagirita, y lo critica en numerosos pasajes. A su vez, admite la opción de elegir entre geocentrismo y heliocentrismo y así lo expresa en la Summa Theologica, lo que sucede es que ahora no encuentro la cita, pero ya la mencioné en un mensaje en otro hilo con las discusiones que siempre me he traído con el Sr. Martín Ant, así que tendré que buscarla allí, aunque sea por abreviar.

    La otra opción es respetando a los Santos Padres, optar por asumir ambas realidades, la filosófica y la física, y no dejar que los enemigos de la Iglesia encuentren aparentes contradicciones, y para ello hay que estar preparados. Y esa es mi postura personal. Frente a los argumentos que exponen los ateos, hoy gracias a Dios, hay poderosas razones cosmológicas no geocentristas que les hacen hasta callar. Mientras que, desde las posiciones del geocentrismo, se deja a la Iglesia inerme al provocar que se la tache de fanática e ignorante, lo que suponen dos falacias monstruosas. la cuestión, pues, es para mi clara y meridiana, está bien afirmada por Santo Tomás y se aplica a personajes como SUNGENIS igual que un guante, vamos hasta la da la impresión que la pronunció pensando en él, si no fuera por que sabemos que no era posible.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


    Nada sin Dios

  18. #18
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    Re: Todo el mundo permite la posibilidad del geocentrismo excepto David Palm (R.Sunge

    A quien sepa responder:

    Los tan admirados "hermanos mayores" son grandes expertos en la Biblia (Antiguo Testamento).
    ¿Pero sabe alguien si son geocentristas o si al menos el tema les es indiferente?

    ¿Se han pronunciado los rabinos sobre la veracidad o no de lo que afirmaba Galileo en el siglo XVII o les ha afectado en sus creencias?

    Si el judaísmo es geocentrista... ¿por qué el cristianismo no tiene que serlo y al que lo es se le ridiculiza?

    ¿Por qué la "ciencia" debe regir solo sobre los cristianos y destrozar sus creencias... pero los judíos (o musulmanes, budistas, hindúes etc) están exentos de someterse a sus postulados y les resbala absolutamente, sin que, además, nadie les acuse de ignorantes, retrógados etc?

    Muchas gracias.
    raolbo dio el Víctor.
    Hombre en su siglo. Los sujetos eminentemente raros dependen de los tiempos. No todos tuvieron el que merecían, y muchos aunque lo tuvieron, no acertaron a lograrlo. Fueron dignos algunos de mejor siglo, que no todo lo bueno triunfa siempre; tienen las cosas su vez, hasta las eminencias son al uso, pero lleva una ventaja lo sabio, que es eterno, y si éste no es su siglo, muchos otros lo serán. (Gracián)



  19. #19
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    Re: Todo el mundo permite la posibilidad del geocentrismo excepto David Palm (R.Sunge

    Cita Iniciado por ALACRAN Ver mensaje
    ¿Por qué la "ciencia" debe regir solo sobre los cristianos y destrozar sus creencias... pero los judíos (o musulmanes, budistas, hindúes etc) están exentos de someterse a sus postulados y les resbala absolutamente, sin que, además, nadie les acuse de ignorantes, retrógados etc?
    En general, la ciencia se usa como arma contra el Cristianismo en parte por la actitud de algunos "cristianos", especialmente los protestantes, que dentro de sus distintas vertientes, son los que están llevando a cabo una guerra ideológica contra los enemigos de la fe. Pero si es cierto, que se cargan mucho la tintas contra la Iglesia Católica, que no es quien lleva el peso de dicha guerra, por más que desde algunas posiciones minoritarias -no necesariamente tradicionalistas, luego comentaré una anécdota que me pasó-, mantengan una actitud común en esto con los protestantes. Pero es que la Iglesia es la depositaria de la Verdad, es la única religión que contiene la Palabra de Dios, el Verbo. El judaísmo no la tiene porque rechazó a Dios.

    La anécdota es que hace ya unos cuantos años un amigo mío que era del OPUS, quiso que yo entrase en dicha organización. Y, así, me invitó a una reunión de contacto a la que asistieron otras personas y de la que se ocupaba alguien encargado de tal misión -desconozco si quienes así actúan tienen algún nombre especial-, y lo primero con lo que empezó fue a explicar el Génesis en sentido "literalista", es decir, tal como lo puede hacer cualquier protestante "literalista" -no todos ellos lo son-, o cualquier "tradicionalista literalista", y no todos los tradicionalistas somos literalistas, por más que creamos en la Verdad de fe que es el Génesis en cuanto a la Creación, el Paraíso, los primeros padres y el pecado original, que es lo que exige la Iglesia. En resumen, unos señores que no son considerados tradicionalistas", sino "segundovaticanistas", comparten algunas interpretaciones de un modo muy similar. Añadiré, para finalizar, que me levanté de la reunión, me fui, y a ese amigo le pedí con toda la cordialidad, que no me volviese a invitar a reunión similar alguna.
    Última edición por Valmadian; 17/12/2015 a las 21:35
    DOBLE AGUILA dio el Víctor.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


    Nada sin Dios

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    Re: Todo el mundo permite la posibilidad del geocentrismo excepto David Palm (R.Sunge

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    Cita Iniciado por ALACRAN Ver mensaje
    Pero los textos de la Biblia católicamente se explicaban según la Tradición y esta era entendida conforme a la interpretación de su texto por los Santos Padres y estos eran geocentristas.
    Me parece que si esos textos que citas sobre movilidad terráquea los hubieran entendido de ese modo S. Jerónimo o S. Agustín o S. Ambrosio a lo mejor les hubieran disuadido del geocentrismo y no fue así, luego no se puede afirmar que sean concluyentes.

    Yo ni entro ni salgo en el tema, pero el geocentrismo no me supone ningún problema, al menos en la medida que me hace situarme en la perspectiva tradicional de unos siglos gloriosos y de unos autores católicos 100%.
    Gracias por darme una idea, no siempre salen con facilidad, y para comentar sobre esta cuestión que planteas, he abierto un hilo sobre la creatio ex nihilo de San Alberto Magno, en él se plantea toda esta cuestión, aunque no se mencione la palabra geocentrismo, que es mucho más reciente.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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