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Tema: La ciencia contra la fe... darwinista

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Hyeronimus La ciencia contra la fe...... 26/03/2008, 02:16
Aliocha Re: La ciencia contra la... 26/03/2008, 02:33
Valmadian Re: La ciencia contra la... 26/03/2008, 03:05
Aliocha Re: La ciencia contra la... 26/03/2008, 04:01
Hyeronimus Re: La ciencia contra la... 26/03/2008, 16:15
Hyeronimus Re: La ciencia contra la... 26/03/2008, 16:15
Naufrago Re: La ciencia contra la... 26/03/2008, 16:19
Hyeronimus Re: La ciencia contra la... 26/03/2008, 16:35
Aliocha Re: La ciencia contra la... 26/03/2008, 17:09
Hyeronimus Re: La ciencia contra la... 26/03/2008, 19:39
Nova_Hespaña Re: La ciencia contra la... 26/03/2008, 22:45
Valmadian Re: La ciencia contra la... 26/03/2008, 23:28
Naufrago Re: La ciencia contra la... 27/03/2008, 01:25
Naufrago Re: La ciencia contra la... 27/03/2008, 01:53
Hyeronimus Re: La ciencia contra la... 27/03/2008, 02:34
Hyeronimus Re: La ciencia contra la... 27/03/2008, 02:43
Naufrago Re: La ciencia contra la... 27/03/2008, 13:25
Aliocha Re: La ciencia contra la... 27/03/2008, 15:46
Hyeronimus Re: La ciencia contra la... 27/03/2008, 17:41
Hyeronimus Re: La ciencia contra la... 27/03/2008, 17:54
Naufrago Re: La ciencia contra la... 28/03/2008, 12:58
Valmadian Re: La ciencia contra la... 10/05/2008, 15:05
cruzamante Respuesta: La ciencia contra... 14/02/2009, 16:46
Ordóñez Respuesta: La ciencia contra... 08/04/2009, 00:48
TerciodeSarmiento Respuesta: La ciencia contra... 25/04/2009, 14:37
Valmadian Re: La ciencia contra la... 17/06/2011, 00:10
keneth Re: La ciencia contra la... 15/06/2012, 23:52
Valmadian Re: La ciencia contra la... 25/01/2011, 22:24
martinvera Re: La ciencia contra la... 05/09/2012, 22:20
Xaxi Re: La ciencia contra la... 09/11/2012, 17:51
Erasmus Re: La ciencia contra la... 12/06/2013, 01:11
Kontrapoder Re: La ciencia contra la... 12/06/2013, 02:58
Xaxi Re: La ciencia contra la... 14/06/2013, 02:46
Alejandro Farnesio Re: La ciencia contra la... 21/09/2013, 20:19
Donoso Re: La ciencia contra la... 22/09/2013, 08:39
Nova_Hespaña Re: La ciencia contra la... 07/05/2008, 21:58
Hyeronimus Re: La ciencia contra la... 08/05/2008, 01:09
Hyeronimus Re: La ciencia contra la... 08/05/2008, 01:14
Hyeronimus Re: La ciencia contra la... 08/05/2008, 18:13
muñoz Respuesta: La ciencia contra... 29/03/2009, 22:16
Hyeronimus Respuesta: La ciencia contra... 29/03/2009, 22:31
Kontrapoder Respuesta: La ciencia contra... 30/03/2009, 02:48
Valmadian Respuesta: La ciencia contra... 30/03/2009, 14:43
Valmadian Respuesta: La ciencia contra... 31/03/2009, 00:06
Ordóñez Respuesta: La ciencia contra... 04/04/2009, 11:34
Valmadian Respuesta: La ciencia contra... 05/04/2009, 03:26
Ordóñez Respuesta: La ciencia contra... 06/04/2009, 01:26
Valmadian Respuesta: La ciencia contra... 06/04/2009, 15:13
Reke_Ride Respuesta: La ciencia contra... 06/04/2009, 15:44
Valmadian Respuesta: La ciencia contra... 06/04/2009, 16:23
Reke_Ride Respuesta: La ciencia contra... 06/04/2009, 20:41
Valmadian Respuesta: La ciencia contra... 06/04/2009, 23:07
Reke_Ride Respuesta: La ciencia contra... 07/04/2009, 12:17
Donoso Respuesta: La ciencia contra... 07/04/2009, 22:09
muñoz Respuesta: La ciencia contra... 09/04/2009, 01:26
Chanza Respuesta: La ciencia contra... 09/04/2009, 02:47
Donoso Respuesta: La ciencia contra... 12/02/2010, 18:07
Hyeronimus Respuesta: La ciencia contra... 12/02/2010, 22:37
Hyeronimus Respuesta: La ciencia contra... 12/02/2010, 22:39
Mozoni Respuesta: La ciencia contra... 16/02/2010, 00:39
Valmadian Respuesta: La ciencia contra... 16/02/2010, 01:43
camde Respuesta: La ciencia contra... 27/03/2010, 03:30
Valmadian Respuesta: La ciencia contra... 31/03/2010, 18:15
camde Respuesta: La ciencia contra... 06/04/2010, 02:25
Valmadian Respuesta: La ciencia contra... 07/04/2010, 03:57
camde Respuesta: La ciencia contra... 17/04/2010, 12:43
camde Respuesta: La ciencia contra... 06/04/2010, 02:57
Valmadian Respuesta: La ciencia contra... 07/04/2010, 03:34
Valmadian Respuesta: La ciencia contra... 07/04/2010, 04:53
camde Respuesta: La ciencia contra... 17/04/2010, 13:27
Valmadian Respuesta: La ciencia contra... 17/04/2010, 19:24
TOMÁS MORO Re: La ciencia contra la... 21/09/2010, 21:47
Valmadian Re: La ciencia contra la... 21/09/2010, 22:17
camde Respuesta: La ciencia contra... 17/04/2010, 13:20
  1. #1
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    Re: La ciencia contra la fe... darwinista

    Cita Iniciado por Hyeronimus Ver mensaje
    Y no podía ser de otra manera, ya que las personas somos superiores a los animales, tenemos algo que nos distingue. Los humanos somos un combinado de cuerpo y alma, y el alma se crea de cero, no puede evolucionar a partir de otra ni crearse por mitosis. De lo contrario caeríamos en ideas extrañas por el estilo de la reencarnación.
    Lo que pasa es que seguramente ellos, desgraciados, no creerán en el alma ni en nada que no puedan ver. Es bastante triste, de verdad.

    Tengo por ahí un libro bastante bueno - muy sintético, eso sí - sobre críticas de otras ciencias al evolucionismo. A ver si saco algo de tiempo, transcribo fragmentos aquí y te ayudo un poco con el tema, que es muy interesante.
    " el pueblo español fue y es antidemocrático, y para no serlo fue capaz de librar la gran guerra de la Independencia, las tres carlistas y la última guerra de Liberación. Esta fue y es la realidad histórica, quieran los demócratas o no; lo confiesen o no."
    Anti-España 1959 Mauricio Carlavilla


    " volad a las Armas, incorporaos con los defensores de la más justa y Sagrada Causa; podréis así salvar vuestra vida, a vuestra familia de la mendicidad, y hacer ver a la Nación entera que sois Cristianos Católicos, y que los Gallegos de la generación presente son, como los de las pasadas, leales a su legítimo Monarca "
    Proclama carlista do capitán de partida Modesto Varela (1838)

  2. #2
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    Re: La ciencia contra la fe... darwinista

    Tranquilo, Naúfrago, que este tema va a dar mucho jugo, más del que se pueda suponer por un incio algo tibio en respuestas y contenidos de éstas. Lo que sucede es que el calado del tema es excesivo como para empezar a "soltar" mensajes insulsos. Requieren de una cierta preparación, y luego ya irá tomando cuerpo.

    De momento yo acabo de visitar la web de las "Facultades de Ciencias y Eclesiáticas de Filosofía de la Universidad de Navarra. Concretamente la página del "Grupo de Investigación sobre Ciencia, Razón y Fé (CRYF).

    http:// www.unav.es/cryf/default.html

    En este espacio hay recopilados toda una serie de artículos recientes interesantísmos sobre este tema que ahora estamos empezando a rodar. De la información leída, se puede ver una reseña muy completa de un libro con cuyos planteamientos Hyeronimus no estaría muy de acuerdo.

    Darwin y el diseño inteligente. Creacionismo, cristianismo y evolucionismo
    Francisco J. AYALA. Alianza Edit. Madrid 2.007

    El autor es un eminente investigador y profesor español en USA, que repasa las actuales teorías y tendencias, pero, plantea que no hay tanta discrepancia entre el darwinismo-evolucionismo y la doctrina cristiana, mientras sostiene que el DI y el creacionismo no están tan cerca, en cambio. Es decir, polémica a la vista. Personalmente lo he incorporado a la lista de compras del mes que viene, cuestión de presupuesto doméstico.

    Pero no sin antes haber parado en www.agapea.com La Web de "Agapea. Libros Urgentes" y haber comprado (hablo de hace un rato)

    Dios y las Cosmologías Modernas Francisco José SOLER GIL (comp. y autor)
    conjunto de ensayos de esta temática. En Biblioteca de Autores Cristianos (BAC).

    No obstante y para ir ganando tiempo por parte de todos los interesados conviene repasar las páginas en la red dedicadas a:

    Charles THAXTON; William A. DEMBSKI; Michael BEHE; y algunos más que van a ir apareciendo. Ir a la web de la Fundación Templeton, que es la que ha otorgado el premio de 1 millón y cuarto de euros al sacerdote y profesor polaco HELLER, lo mismo que a cosmólogos como ELLIS, que por su talla nadie se ha atrevido a criticar.

    Así que es cuestión de irse animando y a escribir.

  3. #3
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    Re: La ciencia contra la fe... darwinista

    Ok! No quería llegar a esto pero esto ha llegado demasiado lejos. Quiero que entiendas que esto lo hago por tu bien y me duele mucho mas a mi que a ti, pero no me has dejado otra salida.

    Chicos, tengo algo que deciros. Bueno, en realidad son dos. Tengo una noticia buena y una noticia mala ¿Cuál queréis oír primero?

  4. #4
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    Re: La ciencia contra la fe... darwinista

    La buena: Hyeronimus tiene razón.

    La mala: Vamos a morir todos.

    Veréis. Descubrimientos recientes demuestran lo que Hyeronimus lleva largo tiempo anunciando. Las especies animales no mutan, la evolución es una patraña y lo selección natural una farsa.

    En realidad. Todos los animales que hay en nuestro planeta son descendientes directos de una pareja que logro sobrevivir a una de las peores inundaciones de la historia, metidos dentro de una pequeña barquita creada por un señor muy simpático llamado Noe.

    Lo malo… Es que dentro de nada todos nos moriremos porque los biólogos son unos estafadores sin sentimientos que solo buscan el dinero fácil.

    Veréis. Los humanos, en un momento de inteligencia, decidimos quemar todos los combustibles fósiles del plantea, creados durantes millones de años, en unas pocas décadas.

    El problema es que esto se cargo el clima ¿Quién lo iba a decir? Alterando la creación de Dios. No es una probabilidad, es un hecho ¿sabéis? Lo malo es que como no hay selección natural, ni mutaciones, ni evoluciones posibles, ni un Diseño Inteligente que hubiese previsto que nosotros fuésemos capaces de hacer esto… Todos los animales y las plantas van a empezar a morir uno a uno. Y como los humanos no podemos vivir sin animales ni plantas… pues ya sabéis lo que nos toca dentro de nada, ¿no?

    Así que empezar a rezar para que el ser que creo vida en el universo venga y arregle lo que hemos destrozado… Nuestra supervivencia depende de ello. Y lo que diga la comunidad científica, pues hacer todo lo contrario… amiguitos. No sea que nos quieran a volver a engañar como con lo que “el hombre viene del mono”.

  5. #5
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    Re: La ciencia contra la fe... darwinista

    La discusión va por el lado del Diseño Inteligente, creo. No del creacionismo. Supongo que para comentar los aspectos teológicos del tema podríamos hacerlo en el foro de religión. Desde luego, la salvación no depende de que se crea que Dios creó el mundo directamente o por un proceso evolutivo. No es dogma de fe ni lo uno ni lo otro. De todos modos, aun siendo por evolución, en ese caso sería dirigida por Dios. No la dejaría al azar, "a la buena de Dios" (nunca mejor dicho), a ver qué sale. Él tenía una idea, un propósito. Como dijo Benedicto XVI en su primera homilía, "no somos el producto sin sentido de la evolución. Cada uno de nosotros es amado y es producto de un pensamiento de Dios". Por supuesto, esta afirmación no excluye necesariamente una evolución dirigida, pero a lo que voy es a que en todo caso no es el azar y el caos, porque Dios no es autor de confusión y necesariamente tiene un plan, tanto para nosotros como para el mundo. Es posible ser católico y evolucionista; en lo que no se puede creer es en el azar cáótico. Aquello que dijo Einstein de "Dios no juega a los dados" lo podríamos expresar también diciendo que Dios no hace experimentos. Él sabe mejor que nadie qué es lo que va a funcionar y qué no.

    Siguiendo con el Papa, reproduzco una nota de prensa relativa a algo de lo que habló en su famoso discurso de Ratisbona, y que pasó desapercibida por culpa de aquella malhadada manipulación por parte de la BBC que fue malinterpretada en el mundo musulmán y causó tanto revuelo.


    El Periódico, 12 de septiembre de 2006
    Benedicto XVI afirma que la teoría de la evolución es "irracional"

    EFE
    RATISBONA


    El papa Benedicto XVI ha dicho en Ratisbona que una parte de los científicos se empeñan en demostrar que Dios es "inútil" para el hombre y ha afirmado que la teoría de la evolución es "irracional", que el ateísmo moderno nace del miedo a Dios y que el odio y el fanatismo destruyen la imagen de Dios.

    El Papa ha hecho estas manifestaciones ante decenas de miles de personas, unas 250.000 según fuentes de los organizadores, que han asistido en las afueras Ratisbona a la misa que ha oficiado en su primer día de estancia en esta ciudad de Baviera en cuya universidad enseñó dogmática.

    El Pontífice teólogo ha dedicado la catequesis a explicar lo que significa creer y tras afirmar que el Credo "no es un compendio de sentencias, ni una teoría", se ha preguntado si es posible creer en nuestros días y si es una cosa "racional".

    "Sin Dios las cuentas no cuadran"

    "Desde el Iluminismo, al menos una parte de la ciencia se empeña con tenacidad a buscar una explicación del mundo en el que Dios sea algo superfluo. Así, sería algo inútil para nuestra vida. Pero cada vez que parece que lo han logrado, la realidad se muestra evidente. Sin Dios las cuentas no cuadran para el hombre, para el mundo y el universo", ha afirmado el Papa.

    Joseph Ratzinger se ha preguntado qué existe en el origen y ha asegurado que hay sólo dos respuestas: o la "Razón creadora, el Espíritu que hace todo y fomenta el desarrollo" o la "irracionalidad, que sin razón alguna, produce un cosmos ordenado de manera matemática, al hombre y a la razón".

    Según el Papa, esta última sería sólo un resultado casual de la evolución, "en el fondo, una cosa irracional". Con firmeza, el Pontífice ha destacado que los cristianos creen que en el origen está en Dios y la razón y no en la irracionalidad.

    Benedicto XVI ha asegurado que el odio y el fanatismo destruyen la imagen de Dios y que el ateísmo moderno nace del miedo a Dios, que sin embargo es bondad y amor. El jefe religioso de más de 1.000 millones de personas de todo el mundo ha afirmado que sólo Dios salva al hombre del miedo del mundo y del ansia ante el vacío de la propia existencia.

    Smetana y Pious dieron el Víctor.

  6. #6
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    Re: La ciencia contra la fe... darwinista

    Y ahora una nota simpática. Se cuenta que cuando apareció el Anís del Mono allá por 1870 el dueño de la empresa, Vicente Bosch, de Badalona (Barcelona) lanzó un concurso para escoger la etiqueta. El mono era una mascota que él tenía. Como la teoría de Darwin era bastante reciente y la polémica estaba en todo su furor, al final salió elegida una que tenía un mono con rasgos bastante humanos y unas pobladas patillas que recordaban la barba de Don Carlos y tenía en la mano un pergamino que decía: "Es el mejor. Lo dice la ciencia y yo lo creo."


    Pious dio el Víctor.

  7. #7
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    Re: La ciencia contra la fe... darwinista

    Juss... Aunque pensemos de forma diferente. Quiero que TODOS sepan que admiro a Hyeronimus. No solo por lo mucho que sabe y la enorme paciencia que muestra, sino porque cada día me enamora con un dato nuevo.

    ¿Me toca decir algo? Veamos. Si hubo azar o no, yo no lo se. Aun espero que me expliques que es eso del Diseño Inteligente, pero no puedes embestir contra la PIEDRA ANGULAR de la biología moderna, y de todas sus disciplinas, y esperar que nos quedemos frescos como una rosa. Por lo menos, danos algo más. Algo que sustituya a Darwing.

    La ciencia no admite el concepto de un plan creado para nosotros (o a Dios), no porque sea imposible o no crea en él, sino por que no hay un demostración CAUSA - CONSECUENCIA que diga que vaya a ser así.

    Te pongo un ejemplo. Que un medicamento cura a una persona, no significa que el medicamento sea ciencia. ¿Fue por el compuesto químico o actuó como placebo? Sin una explicación científica que argumente los beneficios de ese medicamento, puedes decir que el medicamento PUEDE curar pero no GARANTIZAR su resultado. He aquí la diferencia entre Magia (causa - efecto) y Ciencia (causa - consecuencia).

    La ciencia no niega a Dios. Solo busca una forma empírica de llegar a este y conocerlo. O por lo menos, a su obra.

    Lo que no puedes pretender, es que la ciencia acepte la existencia de un Dios, solo por el testimonio de los santos. Eso no seria científico y lo sabes. Tienes que dar algo (experimentos, pruebas, estudios, hipótesis, teorías,...) que por lo menos les haga pensar eso.

    Si la ciencia cree erróneamente en Darwing, es porque es la teoría que responde mejor a ¿como se origino la vida en nuestro planeta? Antes de él se creía que los seres vivos surgieron de debajo de las piedras. No le quites ese merito al libro.

    Ser un hombre espiritual es MUCHO más difícil que ser un hombre de ciencia. Lo se. Su demostrarlo (a nivel racional) es MUY difícil y no me digas que ya esta demostrado... pues creer en Dios precisa de un acto de fe y no de razón. La razón es accesible a todos, incluso a para los cobardes. Tener fe, requiere mas valor. Compadécete, pero no les faltes el respeto.

  8. #8
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    Re: La ciencia contra la fe... darwinista

    Sí, yo también digo lo mismo. Hyeronimus, junto con Valmadian y Ordoñez, son los mejores foreros de hispanismo.org.

    Aliocha.

  9. #9
    Avatar de Hyeronimus
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    Re: La ciencia contra la fe... darwinista

    Uy, Náufrago, perdón por haber blasfemado contra la "piedra angular" de la biología moderna.

    Es una teoría como cualquier otra en la que se puede creer o no, no una piedra angular, porque nadie la podido demostrar aunque sea la que tiene más consenso. Si te parece acertada, expón tus razones para ello, ya que esto es un debate. En vez de eso lo que estás haciendo es ponerla como un dogma intocable. El mismo Karl Popper, creyendo en la evolución, ya advirtió que no había que tomársela demasiado en serio.
    Smetana dio el Víctor.

  10. #10
    Avatar de Hyeronimus
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    Re: La ciencia contra la fe... darwinista

    Reseña de uno de los libros mencionados por Valmadian. Tomada de la revista Arbil.


    Recensión del libro „Dios y las cosmologías modernas”
    por Redacción
    „La fe en la Creación sigue siendo razonable hoy día. Se trata también, desde el punto de vista de los resultados de las ciencias naturales, de la ‘mejor hipótesis’, que explica más y mejor que todas las demás teorías. La fe es razonable. La racionalidad de la Creación procede de la razón de Dios: No hay ninguna otra respuesta realmente convincente”. Benedicto XVI
    Según una opinión muy extendida, la ciencia moderna, y en especial la física, favorece una visión del mundo materialista, en la que Dios se considera como una hipótesis prescindible, cuando no ya plenamente superada. La lectura del libro „Dios y las cosmologías modernas” ayudará a mostrar lo infundado de esta opinión: La ciencia no sólo no se opone a la fe en Dios, sino que puede contribuir efectivamente a reforzarla.

    Los autores del libro, una decena de especialistas en física, filosofía y teología de algunas de las universidades más prestigiosas del mundo (tales como Bremen, Cambridge, Cracovia, Oxford etc.), son conscientes de que no es posible defender a la ligera la concordancia entre la ciencia actual y la fe. Por ello, en lugar de ofrecer, como aval de dicha concordancia, visiones generales, más o menos difusas (cuando no voluntaristas), de la articulación entre ciencia, razón y fe, han preferido centrarse en el análisis de uno de los puntos de contacto más interesantes entre la ciencia y la teología: el de la interpretación de las teorías cosmológicas actuales.

    El resultado es un conjunto de ensayos de amena lectura, pero rigurosa argumentación, en los que se pasa revista a los principales temas del diálogo entre la cosmología física y la teología natural. Y la conclusión que se va abriendo paso a lo largo de este diálogo es que el planteamiento teísta, que considera el universo como creación de un Dios personal, resulta más rico, más matizado y explicativo, que el planteamiento materialista, a la hora de interpretar los datos que nos ofrece la cosmología.

    Los datos cosmológicos significativos en este sentido son, ante todo, la propia existencia del universo, su inteligibilidad matemática, y el ajuste de las constantes y las leyes físicas de un modo tal que favorece el desarrollo de la vida inteligente. Algunos de los intentos materialistas recientes de dar cuenta de estos datos evitando el recurso a Dios, se basan, por ejemplo, en la hipótesis de la existencia de múltiples universos con leyes físicas diferentes ?una hipótesis que pretendidamente justificaría la especificidad de las leyes de nuestro universo sin el recurso al diseño inteligente del cosmos?. Otros intentos se apoyan en diversos modelos de la cosmología cuántica para tratar de definir un universo autocontenido, que surja por sí mismo de la nada, o exista sin principio ni fin (eliminando la singularidad de la Gran Explosión) etc. De este modo se pretende eliminar la cuestión de la causa del universo, o resolverla a un nivel puramente físico.

    Todos estos intentos, incluyendo los últimos modelos de la cosmología cuántica, son discutidos en el libro, para mostrar que no logran su objetivo de explicar los datos cosmológicos fundamentales sin referencia a Dios. En esta discusión no son ni siquiera soslayados los temas que los materialistas suelen considerar como más a su favor (como por ejemplo la cuestión de cuál sea la „causa” de Dios). Antes bien, el estudio del universo como un todo se presenta en el libro como un terreno singularmente apropiado para dar cuenta de este tipo de asuntos, y, en definitiva, para acceder a la existencia de Dios desde la razón natural.

    „Dios y las cosmologías modernas” es un libro destinado principalmente a un público universitario, si bien podrá resultar provechoso a cualquier lector interesado en las cuestiones fronterizas entre la ciencia y la teología. Para facilitar la lectura, los autores han procurado (en la medida de lo posible) prescindir de fórmulas matemáticas, así como de términos técnicos no explicados en el texto. De este modo, aunque el tratamiento de los diversos temas es riguroso, la comprensión del libro no requiere ser un especialista en física.

    El mensaje de este libro puede resumirse con las palabras que el papa Benedicto XVI pronunciara en 1981, siendo entonces arzobispo de Munich y Freising, en sus famosas homilías cuaresmales sobre la Creación, en la catedral de Munich:

    „La fe en la Creación sigue siendo razonable hoy día. Se trata también, desde el punto de vista de los resultados de las ciencias naturales, de la ‘mejor hipótesis’, que explica más y mejor que todas las demás teorías. La fe es razonable. La racionalidad de la Creación procede de la razón de Dios: No hay ninguna otra respuesta realmente convincente”.

    Estas palabras, válidas en 1981, lo siguen siendo actualmente, y quizá de un modo más pleno, a juzgar por el libro que estamos comentando. La discusión de los nuevos modelos cosmológicos apunta, en todo caso, en esta dirección.

    ·- ·-· -··· ···-·
    Redacción

    Datos del libro:
    Autor: Francisco José Soler Gil (editor)
    Título: „Dios y las cosmologías modernas”
    Editorial: BAC
    Ciudad: Madrid
    Año: 2005
    Última edición por Hyeronimus; 27/03/2008 a las 17:58
    Pious dio el Víctor.

  11. #11
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    Re: La ciencia contra la fe... darwinista

    Es la piedra angular, puesto que es el cemento que une todos los conceptos de la biología moderna. Sin ella, todos los libros y los estudios de biología serian datos adquiridos sin ningún tipo de conexión entre ellos. ¿Qué une a las especies en grupos animales? ¿Cuál es la heráldica de los animales? La evolución (creemos).

    Lo curioso es que… aun no he oído NADA que me haga pensar que tengas razón. Solo ideas para no creer en Darwing, pero nada que haga suponer que tu tengas un concepto mas cierto del universo. Únicamente tienes opiniones de gente y eso, para mí, es prueba que no vale nada. No tengas reparos en difundir tus teorías. Que es lo que la gente esta esperando...

    ¿Crees que los animales no mutan? ¿No evolucionan?

    Que yo sepa, esta DEMOSTRADO que los microorganismos (virus) lo hacen, lo han hecho y lo seguirán haciendo. ¿Qué te hace pensar que los macroorganismos no lo hacemos?

    Ciencia y fe coinciden en que hubo un tiempo en que el mundo NO había vida. Así lo demostró la geología. Entonces, tuvo que existir un proceso para que los bosques y arrecifes sean tan poblados como son ahora.

    Si la astronomía estudia el comportamiento de los astros y las constelaciones… para entender como son, como se crearon y hacia donde van... La biología hace lo mismo pero con los animales. Estudia como son, como se comportan, donde tuvo lugar su posible origen y como evolucionaran en el futuro… (Cosa que tu no les crees capaces).

    Evolucionar no significa ser mejor. Esto no es Pokemon. Esto es el mundo real. A ver si será que el problema es que no sabes que es evolucionar y lo tengo que explicar. La biología es una ciencia, que siempre ha fastidiado por ser neutralidad (otra cosa es que determinados científicos no lo sean por convicciones propias poco relacionados con su oficio). Según la ciencia, ningún animal o planta es mejor que otro (ni siquiera nosotros). Todos son importantes para el equilibrio del ecosistema.

    Pero volviendo al tema que nos ocupa ¿Un ejemplo de evolución? El elefante.

    El elefante es un animal migratorio que antiguamente vivió en África y Asia. Solo había un tipo (o eso se cree). Cuando los continentes se separaron (entre mas factores). La especie quedo incomunicada y dividida en dos grupos. Así lo creemos porque son… casi iguales y parecen primos-hermanos por parte de madre (si es que hay otro motivo).


    Con los años… ambos se vieron forzados a vivir separados y en condiciones ambientes muy diferentes. Uno en un desierto y el otro en una selva. ¿Como puede ser que sean parecidos? Demasiada casualidad para un escéptico Darwing. Con una dieta diferente, un clima diferente y unos depredadores naturales diferentes,… Quizás evolucionaron de forma distinta. Sus cuerpos se vieron obligados a potenciar partes distintas de su cuerpo.






    ¿Si viven en lugares tan diferentes como es que son casi iguales?
    Uno vive en la sabana Africana y el otro en la selva Asiática.
    Uno es ENORME, tiene grandes orejas, enormes colmillos y una delgada trompa, mientras el otro es más pequeño, orejas pequeñas, casi SIN colmillos y una robusta y más fuerte trompa (sin mencionar la espalda, entre muchas otras).

    Y así... una animalada de animales (nunca mejor dicho). Pero este se ve mejor.

    En cuanto a los humanos. El humano ya no evolucionara. JAMAS (a no ser que algo cambie). Básicamente por dos razones.

    1.- Es una especie que no pertenece al Reino Animal. Ha creado su propio “naturaleza” y ya no depende del “azar” de las fuerzas de la naturaleza para subsistir.

    2.- Ha destruido todo impedimento geográfico. Cualquier ser humano puede llegar a cualquier punto del mundo y tener hijos y morir allí.

    El hombre no viene del mono. Un mono es un mono y un chimpancé es un chimpancé, aunque es normal que la gente se haga un caos si habla sin ningún tipo de propiedad y sin causa de fundamento. En todo caso el hombre vendría de un simio. Un modelo mucho más anterior a los primates actuales.

    Que es posible que no, que es posible que si. Pues yo que se. Es algo teórico. Me gustaría que me dijeses cuales son las otras posibilidades para poder contrastar. De lo contrario… no puedo pronunciarme. Pues yo no estuve allí, ni tampoco se como piensa Dios o que métodos prefirió durante el Génesis, pero yo descartaría la arcilla (opinión mía no contrastada científicamente).


    PD: ¿Podrías explicar eso de la racionalidad de la fe? o ¿Que es la cosmología quántica? Con un pequeño resumen, me basta.
    Última edición por Naufrago; 28/03/2008 a las 13:22

  12. #12
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    Re: La ciencia contra la fe... darwinista

    Náufrago, tú confundes microevolución (dentro de una misma especie) y macroevolución (pasar de una especie a otra). Tan elefante es el africano como el asiático, y tan perro es el chihuahua como el San Bernardo. Lo que todavía no se ha observado es que una especie se transmute en otra. A ver, ¿dónde están las formas intermedias, sea entre seres vivos o en forma de fósiles? Porque el mundo debería estar lleno de ellas, tanto de fósiles como de seres intermedios entre una especie y otra, o entre por ejemplo reptiles y aves, y todavía no aparecen.

    ¿Tú leíste bien el artículo del Dr. Raúl Leguizamón que abre este hilo? Porque si lo hiciste me parece que fue a toda prisa. No son ideas para no creer en Darwin (se escribe sin g), sino que te pone buenos argumentos científicos. Otra cosa sería que quisieras contraponer otros argumentos científicos o filosóficos; pero al menos trata de rebatir razonadamente lo que dice, en vez despacharlo alegremente diciendo que son "ideas" u “opiniones de gente”. Él tiene estudios y titulación universitarios y sabe cuarenta mil veces más que tú y que yo de medicina y de biología. Lo tuyo si se puede decir que es una opinión (tan respetable como cualquier otra) porque no aduces ningún razonamiento o argumento concreto.

    Y en cuanto a que la evolución sea la piedra angular de la biología me parece descabellado. Si acaso la piedra angular de la biología sería la célula, que es la unidad básica de todo ser viviente, la conexión efectiva entre ellos. Lo otro no es más que una teoría que siguen muchos científicos (pero ojo, hay muchisimos otros que no, aunque la corrección política imperante en el mundo científico no lo pregone mucho o no les dé mucha voz, y haya hecho un dogma de la evolución). La evolución nunca se ha observado ni se podrá observar empíricamente; solo se puede deducir como teoría o como hipótesis a posteriori.

    Los virus a veces mutan, en efecto, pero si una cepa de virus de la gripe se vuelve inmune a los medicamentos a una vacuna, sigue siendo virus de la gripe. Simplemente sobrevivieron los más resistentes. Es supervivencia de los más dotados, pero sigue siendo el virus de la gripe.

    Por supuesto que todos los animales son importantes y cumplen sus funciones en la naturaleza y con miras al equilibrio ecológico. Pero no me digas que tú, que tienes raciocinio e inteligencia superior, que puedes estudiar y filosofar, no eres superior a un chimpacé o a una tortuga. Los animales tienen cierto grado de inteligencia (algunos mucha), pero carecen de intelecto y aplican su inteligencia a sus necesidades cotidianas, para subsistir. Ya me dirás tú si un perro o un canario pueden realizar investigaciones en un laboratorio o elaborar un sistema filosófico. Claro que somo superiores. Esto no es soberbia, es constatar un hecho que salta a la vista.

    Por supuesto que el hombre no viene del mono. De hecho, hoy en día nadie cree eso, sino que (según dicen) procede de un antepasado común. Lo del mono es una forma de generalizar para entendernos. En cuanto a las otras posibilidades, de lo único que se trata es de que con toda evidencia los organismos vivos son tan complejos en cuanto a estructura y funcionamiento que no pueden haber existido formas intermedias ya que si el aparato no está completo no funciona. Ahora bien, se puede creer que haya sido Dios el que lo hizo así, o queseamos producto de experimentos extraterrestres o cualquier otra idea loca (esta última me parece de lo más descabelleda, pero hay quien lo cree). Teorías hay para todos los gustos. A mí me basta con creer que Dios lo hizo todo. Que lo hiciera de esta o de aquella forma o mediante tal o cual sistema no me importa tanto. Me conformo con disfrutar y maravillarme de los resultados. Pero es innegable que no pudo ser un proceso ciego librado al azar. Y en cuanto a lo de la arcilla, coincide bastante con la composicion del cuerpo humano (principalmente agua, y minerales), por lo que aunque se trate de una metáfora, es la más acertada, ya que se aproxima mucho más que las de las cosmologías de muchos pueblos primitivos.

    La fe es racional porque no es un sentimiento ciego e infundado. Si bien tener fe es un don de Dios, la fe también se cultiva y se apoya en la razón, y se sirve de razonamientos. No es conveniente creer ciegamente, porque sí, con la fe del carbonero. Se cuenta que preguntaron a un carbonero ignorante si creía, y dijo que era creyente, pero cuando le perguntaron por qué creía, no supo responder. Porque sí, porque era lo que le habían enseñado, pero de ahí no pasaba. La fe no está reñida con la razón, sino que se sustenta en ellas. Dios mismo es razón, es la Razón, en griego logos, que es la palabra que utiliza el texto original cuando habla del Verbo, es decir de Jesucristo. Dios es la razón de todo y no es un concepto vago, sino pura lógica.

    En cuanto a la cosmología cuántica, ahí me pierdo. La física nunca fue mi fuerte, y menos la cuántica.
    Última edición por Hyeronimus; 29/03/2008 a las 01:22
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  13. #13
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    Re: La ciencia contra la fe... darwinista

    Aunque ha pasado tiempo, he estado visitando la web recomendada por Hyeronimus como imprescindible para los partidarios del D.I. y está "kaput", desde luego. Nueve miembros y sólo dos tienen 1 mensaje, dos incorporaciones en 2007 y otras dos en 2008.

    Por otra parte, no hay forma de registrarse, pues directamente al pinchar para aceptar las condiciones, el sistema responde que "ese nombre de usuario no está disponible" y de ahí no se sale. De modo que es una pena, pero así no se puede hacer nada. En cambio, hay que soportar toda una horda de blogs orcos que sólo se expresan mediante gruñidos.

    No obstante, y por si alguien más lo quiere intentar, recuerdo el enlace:

    http://www.ciencia-alternativa.org

  14. #14
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    Re: La ciencia contra la fe... darwinista

    Yo no participo en el blog de Ciencia Alternativa, pero al menos en su página web tiene buenos artículos y secciones. No he mirado mucho otros blogs, pero algunos enlaces son buenos. De todos modos, a mí me alegran mucho estás iniciativas, aunque desgraciadamente la tengan álgo descuidada, porque en español hay poquísimo sobre el tema, mientras que sobre todo en inglés hay una cantidad tremenda (también he visto algunos sitios buenos en francés y en italiano). Y es una pena que muchos de los sitios que demuestran la falta de rigor científico de la evolución sean de evangélicos y similares, por culpa de la peste modernista que infiltró la Iglesia desde el CVII y la pésima influencia de Teilhard de Chardin, pero de vez en cuando se topa uno con católicos no evolucionistas (casi siempre tradicionalistas, como no podía ser de otra manera).

  15. #15
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    Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista

    Estimados amigos: dejo aquí colgado otro artículo del Dr. Raúl Leguizamón, complementario del que diera origen a este hilo.

    A los interesados les comento que en mi blog, buscando en la etiqueta evolucionismo, hay unos 20 artículos sobre este tema, incluyendo algunos libros virtuales del propio Dr. Leguizamón.

    Vuestro en Xto Rey

    Cruzamante




    La cosmovisión de los evolucionistas


    por el
    Prof. Dr. Raúl Leguizamón


    Tomado del Blog de Cabildo



    unca como en nuestra época se vio una devaluación tan atroz de la vida humana, una brutalización tan acusada de la sociedad, una regresión tan vertiginosa a la barbarie. Las consecuencias están a la vista, no sólo las delictivas (robos, secuestros, asesinatos, salvajismo social sin precedentes), sino también las más o menos toleradas y aceptadas socialmente: control de la natalidad, eutanasia, castración química o quirúrgica, manipulación genética, fertilización “in vitro”, experimentación con embriones humanos, clonación “terapéutica” y otras lindezas por el estilo.

    El fenómeno causal es ciertamente complejo y susceptible de ser analizado desde varias perspectivas, pero parece evidente que uno de los factores capitales fue la paulatina pérdida del sentido de lo sacro en general, y de lo humano en particular. De allí se sigue la pérdida del sentido del pecado, obviamente inconcebible en un mundo desacralizado.

    De los diversos aspectos del problema hay que subrayar la conexión causal que interviene en este proceso, referida al papel que el evolucionismo o darwinismo jugó en la conformación de la mentalidad moderna, algo que de teoría científica sólo tiene el nombre, porque se trata en realidad de una vasta cosmovisión inmanentista, naturalista y materialista, elaborada para negar la creación.

    Es innecesario insistir en la naturaleza esencialmente filosófica o cosmovisional del evolucionismo. Sólo traeré a colación palabras del famoso genetista Theodosius Dobzhansky, quien decía: “La evolución comprende todos los estadios del desarrollo del universo: cósmico, biológico, humano y cultural. Los intentos de restringir el concepto de la evolución a la biología son injustificados. La vida es un producto de la evolución de la naturaleza inorgánica, y el hombre un producto de la evolución de la vida”.(1)

    Una supuesta teoría que pretende explicar nada menos que el origen del hombre, la vida y el cosmos, es obviamente una cosmo-visión y no una teoría científica. El problema es que esa cosmovisión se ha enseñado y se continúa enseñando e inculcando masivamente, no sólo como una teoría científica —lo cual es una impostura— sino también como un hecho científico demostrado.

    Esto ha creado toda una mentalidad que subyace en las diversas manifestaciones del mundo moderno y que lo informa, aún en forma inconsciente. De ahí su peligrosidad. El peor de los prejuicios es siempre el que se ignora. Como decía Chesterton, más que una teoría, el evolucionismo es una atmósfera en la cual vivimos y respiramos, que contamina toda nuestra mentalidad, moderna y posmoderna, y que está en la raíz misma del proceso de pérdida del sentido de lo sacro en el mundo contemporáneo.

    Podemos distinguir tres aspectos fundamentales en torno a los cuales gira el meollo de esta cuestión. Por un lado, al negar el principio de finalidad, la cosmovisión evolucionista separa completamente a Dios de su creación y lo reduce a la categoría de remotísima y lejana “causa primera”, que nada tiene que ver con este mundo. No dice que Dios no existe: existe, pero eso es todo lo que hace, y como el buen Dios masónico, no se entromete en la realidad. Por otro lado, niega la realidad del alma humana, como algo propio y constitutivo del ser humano, afirmando que las diferencias entre el hombre y los animales son sólo de grado y no de naturaleza. Por fin, el evolucionismo hace impensable el pecado original.

    Me estoy refiriendo, por cierto, a evolucionistas coherentes, que saben de qué están hablando. Huelga analizar la postura de los que sostienen que Dios habría tomado un mono y le habría infundido alma humana… algo ridículo. Aquí hablaremos de la postura de los evolucionistas en serio, que sostienen honrada y coherentemente que el hombre es un animal evolucionado.

    Es absurdo pretender ser un buen evolucionista darwinista y no aceptar esto. Como dijo Julián Huxley en un simposio (Chicago, 1959) “El cuerpo humano, la mente, el alma y todo cuanto se ha producido, es enteramente resultado de la evolución... No hubo un momento súbito durante la historia evolutiva, en que el «espíritu» fue infundido en la vida, de la misma, manera en que no hubo un momento particular en que fue infundido en usted”.(2)

    Eso mismo recuerda Stephen Jay Gould, expresando que: “Estamos tan atados a nuestra herencia filosófica y religiosa que seguimos buscando algún criterio de división estricta entre nuestras capacidades y las del chimpancé. La única alternativa honrada es admitir la existencia de una estricta continuidad cualitativa entre nosotros y los chimpancés. ¿Y qué es lo que salimos perdiendo? Tan sólo un anticuado concepto del alma”.(3)

    Es lógico. Si, como sostiene el evolucionismo, todo lo que hay es la naturaleza, entendida como sistema cerrado de causas y efectos que existe y funciona por sí mismo, no hay escapatoria a esta conclusión.
    Afortunadamente, el intenso debate de los últimos veinte años entre creacionistas y evolucionistas provocó una saludable clarificación de posturas y sinceridad en el lenguaje, que nos coloca hoy en una situación más favorable para comprender esta cuestión, que la existente en los años '50 ó '60.

    Al irse derrumbando progresivamente los supuestos fundamentos empíricos de la hipótesis evolucionista, se hizo evidente su carácter filosófico y la naturaleza de esta filosofía. Si bien siempre existieron autores evolucionistas con suficiente lucidez para ver claro y la suficiente sinceridad para decirlo, como es el caso de Julián Huxley, también es cierto que una buena cantidad de científicos y filósofos o no entendían de qué se trataba, o no decían lo que entendían y se hacían los distraídos.

    Esto, además de una enorme cantidad de creyentes, católicos y no católicos, que trataban de reducir la cosmovisión evolucionista a una mera teoría científica y conciliarla de alguna manera con el cristianismo. Pero la guerra disipa muchas ilusiones, afirma posturas, define los bandos, impone sinceramientos. Así, el Dr. William Provine, Biólogo e Historiador de la Ciencia en la Universidad de Cornell, dice: “Permítaseme resumir mis opiniones sobre lo que la moderna biología evolucionista nos dice enérgica y claramente, y que son básicamente las ideas de Darwin: no hay dioses, no hay propósitos, no hay fuerzas dirigidas con un sentido de ninguna clase. No hay fundamentos últimos para la ética, ningún sentido final de la vida, ni tampoco libre albedrío humano”.(4)

    Ahora, si bajo el disfraz de la ciencia se comienza a inculcar desde la más tierna edad esta visión del mundo y del hombre, ayúdenme ustedes a pensar en cuáles serían los resultados. Bueno… están a la vista. Esto no se enseña, se inculca como a una doctrina de tipo religioso. De allí el “celo” de las autoridades educativas por implantar esta basura en la currícula a todos los niveles, comenzando con la escuela primaria.

    Esta estrategia viene desde los máximos niveles del poder mundial, en este caso, la UNESCO, de la cual Julián Huxley fue su primer director general. Él vio claramente que el medio más eficaz para difundir el ateísmo no era la postura ingenua de la negación filosófica formal y explícita de Dios, sino la mucho más redituable actitud de su supresión científica, tramposa e implícita, que está en la raíz misma del darwinismo.

    Lo mismo vale para la cuestión del pecado original, que no tiene cabida dentro de la concepción evolucionista-darwinista, según la cual, el movimiento de la naturaleza en su totalidad es “hacia arriba”. ¿Cómo armonizarlo con una caída? Además, dentro del contexto de la hipótesis darwinista es imposible hablar de una primera pareja humana (o sea del monogenismo) sin decir tonterías. Con ello desaparece Adán o, por mejor decir, los dos Adanes: el del Edén, por imposible, y el de Belén, por prescindible.

    El famoso novelista inglés y ferviente darwinista H. G. Wells expresaba: “Si todos los animales y el hombre se han desarrollado de esta manera ascendente, luego no han habido primeros padres, ni Edén, ni caída. Y si no hubo caída, todo el edificio del Cristianismo, la historia del primer pecado y la razón de la expiación, colapsan como un castillo de naipes”.(5)

    Richard Bozart, por su parte, escritor de temas científicos en Estados Unidos y miembro de la Asociación Humanista Americana, señala: “El evolucionismo destruye total y definitivamente la mismísima razón por la cual la vida terrenal de Jesús habría sido supuestamente necesaria. Destruid a Adán y Eva y el pecado original, y entre los escombros hallaréis los lamentables despojos del Hijo de Dios. Si Jesús no fue el redentor que murió por nuestros pecados —y esto es lo que el evolucionismo significa— entonces el Cristianismo es nada”.(6)

    Como se ve, no se puede pedir más en cuanto a claridad de conceptos y franqueza en la expresión. Con lo expresado, es decir, con la visión animalizante del ser humano y la negación del pecado original, tenemos motivos más que suficientes para atribuir a esta aberrante cosmovisión una gran parte de responsabilidad en la catástrofe moral e intelectual del mundo moderno.

    Pero las ideas tienen consecuencias, y también una dinámica que las lleva poco a poco a conclusiones que ni hubieran soñado sus propugnadores originales. Si yo dijera, por ejemplo, que hay una conexión entre evolucionismo y homosexualidad, se pensaría que mi estado de salud mental es mucho más grave del supuesto.

    Sin embargo, el editor del I.N.W. Guide Magazine sostiene que “La homosexualidad es rara vez discutida como un componente de la evolución, pero sin duda que juega un papel. La conducta homosexual ha sido observada en la mayoría de las especies animales estudiadas y cuanto más subimos en el árbol taxonómico hacia los mamíferos, tanto más evidente se hace dicha conducta”.(7)

    A continuación, el mismo editor se encarga de decirnos exactamente cómo es que la homosexualidad contribuiría a la evolución: R. H. Dennison, profesor de Biología en la Universidad de Wyoming ha concluido que “En la evolución la homosexualidad actúa como un mecanismo para reducir la tensión, satisfaciendo las prácticas de apareamiento de los machos más dominantes… La homosexualidad sirve también al proceso evolucionista actuando como una forma de control de la natalidad. Sin duda representaría un considerable salto evolucionista”.(8) Pareciera obvio que estamos evolucionando a pasos agigantados…

    Como se ve, la evolución da para todo. También para el aborto, y en en una forma mucho más relevante.

    Allá por 1866, Ernst Haeckel, apóstol del darwinismo en Alemania, formuló la famosa “teoría de la recapitulación”, que también ha sido llamada “ley biogenética fundamental”, según la cual la ontogenia recapitulaba la filogenia; esto es, que el embrión, en su desarrollo, pasaría por los mismos estadios que la evolución de las distintas especies. Primero seríamos como una ameba, luego como un pez, posteriormente como un reptil, más tarde un mamífero, y finalmente un ser humano. Y esto en distintos grados, naturalmente.(9) Por cierto que semejante cosa es un disparate, totalmente refutado por la embriología moderna, aunque vigente en la mitología darwinista.

    El director del Instituto de Investigación en Biosistemas de La Jolla, California, expresa que “El huevo fertilizado progresa, en treinta y ocho semanas, a través de lo que es, de hecho, un rápido pasaje por la historia evolutiva: desde una simple célula primordial, el conceptus progresa a través de algo semejante a un pez, un reptil, un ave, un primate y finalmente un ser humano”.(10) ¿Y cuándo podemos decir que hay un ser humano?, se pregunta el autor. “Según el consenso general (¡¿de quién?!), esto no sucede hasta el final del primer trimestre”.(11)

    Supongo que como buen mal pensador es fácil verle las patas a la sota. Uno no se equivoca, pues este es un argumento utilizadísimo en el debate pro-aborto. Una nota aparecida en la revista Human Life Review lo muestra nítidamente: “El debate sobre el aborto tiene sus raíces en dos maneras alternativas de concebir al no nacido. Nuestra civilización, hasta hace poco tiempo, consideraba el niño no nacido según el modelo de la Encarnación, que maximiza su dignidad; pero ahora mucha gente lo concibe según el modelo de la evolución, popularmente entendida, lo cual minimiza su dignidad”.(12)

    El evolucionismo siempre minimiza el concepto de ser humano, no sólo en el conceptus sino también en el niño ya nacido, y en el adulto como en el anciano, porque ataca la noción misma de ser humano. No por nada el filósofo de la ciencia americano Daniel Dennett, dice que el darwinismo, que él mismo profesa, “es un ácido universal que corroe y destruye todos los valores tradicionales que toca, dejando en su estela una visión revolucionada del mundo”.(13)

    No podría ser de otra manera, ya que por su triple negación, del principio de finalidad, de la realidad del alma humana y del pecado original, y con su afirmación del principio de la lucha universal y despiadada como código universal de conducta, esta cosmovisión obviamente tiene que ser un feroz disolvente de todo tipo de valores y creencias tradicionales.

    Cosmovisión que debe ser denunciada como tal y eliminada sin contemplaciones de la currícula, en defensa no sólo de la fe y la moral, sino también de la verdadera ciencia.


    Prof. Raúl Leguizamón
    Notas:
    1. “Changing Man”, Science, Vol. 155, 27 de enero de 1967.
    2. Julián Huxley, “Issues in Evolution” (Vol. III, of Evolution after Darwin, Sol Tax ed., University of Chicago Press), 1960, pág. 45.
    3. Stephen Jay Gould, “Desde Darwin”, Herman Blume ed., Madrid, 1983, pág. 53.
    4. William Provine, “Darwinism: Science or Naturalistic Philosophy?”, Origins and Research, Vol 16, de abril de 1994: Nº l, pág. 7.
    5. H. G. Wells, “Outline of History”, Doubleday, New York, 1949, pág. 987.
    6. Richard Bozart, “American Atheist”, sept. 1978, pág. 30, cit. por D. Gish, en “Creation Scientists Answer Their Critics”, Institute for Creation Research, California, 1993, pág. 30.
    7. Jacob Smit, “In the Beginnigng - Homosexuality and Evolution”, Intl. N. W. Magazine, agosto de 1987, pág. 6. Cit. por H. Morris, “The Long War Against God”, Master Books, Green Forest, AR, USA, 2003, pág. 136.
    8. Ibidem.
    9. Todos somos iguales, pero algunos lo son más, claro está. A nadie se le escapa que no podía ser lo mismo un chino que un inglés. ¿Por qué cree, lector, que se llamó “mongolismo” al síndrome de Down? Porque se consideraba obviamente que el afectado por esta enfermedad no habría llegado a la perfección evolutiva (es decir, a parecerse a un inglés), habiéndose detenido en la etapa amarilla o mogólica. El racismo biológico tiene una raíz totalmente darwinista.
    10. Elie A. Schneour, “Life Doesn’t Begin, It Continues”, “Los Angeles Times”, de enero de 1989. Citado en “The Long War Against God”, pág. 138.
    11. Ibidem.
    12. Joseph Sobran, “The Averted Gaze: Liberalism and Fetal Pain”, Human Life Review, 9 (Spring 1984): 6. Citado en “The Long War Against God”, 139.
    13. Daniel Dennett, “Darwin’s Dangerous Idea”, Simon & Schuster, N. Y., 1995, pág. 63.
    Pious dio el Víctor.

  16. #16
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    Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista

    Muy interesante tu blog cruzamante, hay libros que me van a servir para subir a mi blog. Como siempre el Prof. Leguizamón con un artículo de primera, gracias por colgarlo.

    Os dejo un vasto artículo del filósofo católico José Ramón Ayllón que he descubierto hoy mismo. Es un enorme placer conocer que todavía hay católicos que niegan toda la tramoya evolucionista. Os recomiendo que visiteis su web personal, con contenidos de mucha sustancia.
    http://www.jrayllon.es/index.htm


    DARWIN CUMPLE 200 AÑOS.


    El siglo XX se puede entender, en el mundo occidental, como el intento persistente de cuatro cosmovisiones laicas por llenar el enorme vacío de la muerte de Dios. Así lo han visto, entre otros, Nietzsche y George Steiner. Con el ocaso de la visión cristiana desaparecía una milenaria percepción del mundo, y donde reina una enorme ausencia de sentido surgen necesariamente nuevos intentos de coherencia. Así nacieron el positivismo, el marxismo, el psicoanálisis y el evolucionismo, todos ellos con pretensión de totalidad, de presentar un cuadro completo del hombre en el mundo. En 2009 se cumplen 200 años del nacimiento de Darwin y 150 de la publicación del libro que pone en marcha la cosmovisión evolucionista: El origen de las especies mediante la selección natural.


    1. Darwin y la selección natural.
    La ciencia avanza cuando un amplio conjunto de hechos puede ser reducido a leyes integradoras. Lo propio de la Biología es encontrar principios que den razón de la pluralidad aparentemente heterogénea de los organismos vivientes. Desde Darwin, la teoría de la evolución representa el más persistente intento de explicación de esa pluralidad. La historia del evolucionismo es reciente. El mismo año que nació Darwin (1809), Lamarck presentó en su Filosofía zoológica la idea básica del transformismo: que las especies han ido apareciendo dentro de un proceso evolutivo en el que unas se transforman en otras. Se suponía que el mecanismo de transformación era la herencia de los caracteres adquiridos por los seres vivos en su esfuerzo por adaptarse al medio. Es clásico el ejemplo de la jirafa, que llegaría a tener un cuello tan largo a base de esfuerzos repetidos por alcanzar el alimento en las ramas de los árboles. Mediante esos esfuerzos, los vivientes desarrollarían los órganos más utilizados, y la transmisión hereditaria de ese nivel de desarrollo daría lugar a cambios que finalmente supondrían una nueva especie.

    Darwin recogió de Lamarck la adaptación al medio, y reforzó el mecanismo de transformación con otro resorte tomado de Malthus: la selección natural. Pocos años antes, Malthus había escrito que nos acercábamos a un mundo superpoblado, donde sobrevivirían los seres humanos mejor dotados. Darwin vió que en todos los seres vivos se da una lucha por la vida, y supuso que la supervivencia del más fuerte daba lugar a una selección natural que conservaba y transmitía las variaciones favorables, produciendo especies cada vez mejor adaptadas al medio ambiente. Darwin afirmó, en concreto, que todos los seres vivos descienden de unos pocos antepasados comunes, y que la selección natural es el motor de los prodigiosos cambios que nos llevan desde la bacteria microscópica a la especie capaz de componer la música de Mozart.

    El primer problema de esta hipótesis es que jamás hemos observado un salto de especie, y la ciencia necesita que las demostraciones confirmen las suposiciones. Además, la selección natural no introduce novedades, pues opera sobre lo que previamente ha sufrido una mutación. Darwin expuso sus teorías en El origen de las especies (1859) y en La descendencia del hombre (1871). Aunque Mendel había descubierto las leyes de la transmisión hereditaria en 1865, el mundo no conoció esa revolución científica hasta 1900. Por ese retraso, Darwin murió sin sospechar que los caracteres adquiridos no se incorporan al patrimonio genético y, por tanto, no se transmiten por herencia. Aquí radica el tercer punto débil del darwinismo. Sin embargo, un buen ejemplo puede hacer creíble cualquier error, y perpetuarlo indefinidamente entre el gran público. En el ejemplo evolucionista más clásico se afirma que la jirafa tiene el cuello tan largo porque prosperaron solamente las que pudieron alcanzar el alimento de las ramas altas. El inconveniente de esta explicación es que no han aparecido restos fósiles de jirafas en vías de desarrollo, puesto que son iguales desde su aparición, hace dos millones de años. Además, las crías de jirafa se hacen grandes alimentándose de las hojas bajas, y las hembras, que miden un metro menos que los machos, tampoco tienen problemas de comida y de supervivencia.

    Con la difusión de las leyes genéticas, el evolucionismo darwinista se vio obligado a cambiar de argumentos. Así surgió el neodarwinismo, también llamado teoría sintética. La selección natural se unía ahora al que se suponía principal mecanismo del cambio: las mutaciones genéticas. Sabemos que casi todas son perjudiciales, incluso mortales, pero la selección natural hará que solo se conserven y transmitan las favorables. Como serán pocas y muy pequeñas, harán falta enormes períodos de tiempo para que se produzcan cambios apreciables. De este modo, la evolución se convierte en una lenta y larga cadena de pequeñísimos cambios graduales.





    2. El registro fósil.
    Hablar de evolución biológica es, en primer lugar, constatar la aparición progresiva de las diferentes especies, y las semejanzas morfológicas entre las especies próximas en el tiempo. A partir de esos hechos, el evolucionismo interpreta la mera semejanza morfológica como surgimiento de unas especies a partir de otras, por medio de una relación de causalidad. Aunque el registro fósil pone de manifiesto esa semejanza entre las especies de estratos contiguos, cabe preguntarse si dicha semejanza constituye una prueba definitiva de su unión filogenética. Lo único cierto, en razón de su evidencia, es la progresiva complejidad y perfección de las especies a lo largo del tiempo. Por eso, el concepto de evolución sólo se puede aplicar de forma estricta a dicho escalonamiento perfectivo. Si lo aplicamos al encadenamiento, estamos formulando quizá la más probable de las conjeturas.

    El inventario de los fósiles confirma la clasificación de los vivientes en cinco reinos: bacterias, células eucariotas, hongos, animales y plantas. A partir de ahí, el evolucionismo lucha por descubrir la cadena filogenética que supuestamente une a todas las especies –de la bacteria al ser humano-, pero no encuentra explicación ni demostración para el origen de los cinco reinos señalados. Actualmente podemos identificar 3 millones de especies vivas, y suponemos que 7 millones escapan a nuestro conocimiento. Esos 10 millones de especies se agrupan en 89 filum o grandes familias: 16 filum de bacterias, 27 filum de eucariotas, 5 de hongos, 32 de animales y 9 de plantas. Los origenes de estas ramas principales de la vida también son muy oscuros, y apenas han dejado rastro fósil. De hecho, nadie se atreve a identificar el tronco ancestral de los Protozoos, ni el tronco de los Artrópodos, ni el de los Moluscos, ni el de los Vertebrados. Esa ausencia de fósiles en las grandes jornadas de la evolución, hipoteca toda la teoría.

    Lo más grave del caso es que, entre los 3 millones de especies vivas conocidas, no poseemos ninguna demostración real de la transformación de una especie en otra. Los especialistas en genética llevan años cultivando en laboratorio millones de drosófilas, las vulgares moscas del vinagre. Sus experiencias han permitido obtener formas nuevas, que difieren por el color de sus ojos, la forma de sus alas y el dibujo de sus colores. Pero, al cabo de estas laboriosas experiencias, a partir de las drosófilas no han obtenido nunca más que... drosófilas. Mucho más problemática se presenta, por supuesto, la descendencia de los mamíferos y de las aves a partir de los reptiles; la de los reptiles a partir de los anfibios; y la de los anfibios a partir de los peces. Esta situación hizo escribir a Pierre Grassé –uno de los grandes zoólogos del siglo XX-, que "dada la ausencia casi total de fósiles pertenecientes a los troncos de los filum, toda explicación del mecanismo de la evolución se ve inevitablemente lastrada de hipótesis. Esta constatación debería formar parte del encabezamiento de todo libro dedicado a la evolución".


    3. La evolución invisible.
    Darwin estaba convencido de que “el número de eslabones intemedios entre las especies actuales y las extinguidas tuvo que haber sido inconcebiblemente grande”. En cuyo caso, por lógica, se estarían descubriendo constantemente fósiles de formas de transición. Pero sucede justamente lo contrario: todo lo que descubrimos son especies bien definidas, que han aparecido y desaparecido súbitamente, por arte de magia, no al final de una cadena de eslabones. La ausencia de formas de transición entre las especies ya desconcertó a Darwin: “Si las especies han descendido unas de otras mediante una fina gradación de pasos imperceptibles, ¿por qué no vemos por todas partes un sinfín de formas de transición? ¿Por qué no se encuentra toda la Naturaleza en amontonada confusión, en lugar de presentar especies bien definidas?”.

    Hoy, el registro fósil sigue presentando dos características contrarias al darwinismo: el inmovilismo morfológico de las especies y su súbita aparición y desaparición. La Cuenca Bighorn -en Wyoming, USA- contiene una secuencia fósil inninterrumpida a lo largo de 5 millones de años. Cuando fue descubierta, los paleontólogos supusieron que sería fácil concatenar varias especies. Pero no encontraron ni un solo caso de transición. Además, las especies permanecían invariables durante un período medio de 1 millón de años, antes de desaparecer bruscamente. Por eso, si evolución significa cambio gradual de una especie a otra, la característica más notable del registro fósil es la ausencia de evolución.

    Para salvar la situación, el neodarwinismo propuso una síntesis entre Darwin y Mendel. La teoría sintética hace operar a la selección natural sobre las mutaciones genéticas que se producen al azar. Hoy, después de casi un siglo de teoría sintética, parece que la última palabra la tiene la Biología molecular, que ve en las mutaciones del ADN más determinación que puro azar. La alternativa molecular abre paso, cada vez más, al concepto de programa evolutivo. Nietzsche lo intuyó a su manera, cuando escribió que "Darwin sobreestima de modo absurdo la influencia del medio ambiente, porque el factor esencial del proceso vital es precisamente el tremendo poder de crear y construir formas desde dentro".



    4. El azar y la finalidad.
    El evolucionismo nos dice que combinaciones al azar, durante millones de años, han producido la vida; y más combinaciones al azar, durante más millones de años, la han diversificado en innumerables especies. Tal vez a nivel biológico podamos admitir dicha explicación. Pero, a continuación, debemos preguntarnos si el nivel biológico es el definitivo. Cuando el evolucionista Gordon Taylor era director de los programas científicos televisivos de la BBC británica, solía contar el caso de los trilobites: pequeños animales que poblaron los mares primitivos y que se extinguieron dejando millones de fósiles. En 1973, al analizar sus ojos, se descubrió que habían resuelto, por su cuenta, problemas de óptica sumamente complejos: las lentes estaban formadas por el único material apropiado, cristales de calcita; tenían la curvatura exacta; estaban protegidas por una córnea y habían sido alineadas con precisión, de forma que no era necesario enfocar. Además, consiguieron desarrollar una lente para corregir la aberración óptica, idéntica a la que proponían -con absoluto desconocimiento de los trilobites- Descartes y Huyghens, y lo resolvieron quinientos millones de años antes. ¿Cómo recogieron la complicada información genética necesaria para construir esa estructura casi milagrosa? Todo esto, concluye Taylor, parece un plan minucioso, y no el resultado de accidentes felices.

    Ese plan al que alude Taylor no es otra cosa que la noción de finalidad, bien conocida desde los tiempos de Sócrates, pues el estudio de la realidad física descubre la existencia de planes y pautas de actividad. No es una noción científica –como tampoco lo son la justicia o el amor-, pero su evidencia es apabullante y pone de manifiesto que el conocimiento científico no abarca toda la realidad, que la verdad científica no es toda la verdad, y que la racionalidad científica solo es una parte de la racionalidad humana. De hecho, aunque el biólogo no estudie la finalidad, los organismos que estudia no existirían sin ella.

    Dado que la finalidad no es un hecho empírico, con frecuencia se la sustituye por el azar a la hora de explicar la organización de la vida. Sin apreciar que el azar tampoco es, en absoluto, una realidad empírica. Precisamente por eso, el azar es otro gran punto débil del evolucionismo. Al ser indemostrable, no puede ser objeto de ciencia. Además, va contra la evidencia del orden y regularidad que se observan en la naturaleza. Por último, aunque se admita su presencia, siempre nos quedará una pregunta en el aire: ¿quién le proporciona al azar las piezas del rompecabezas del mundo? El propio Darwin nunca acabó de admitir la idea de que una estructura tan compleja como el ojo hubiera evolucionado por la acumulación casual de mutaciones favorables. Para esos casos, él hablaba del problema de los órganos de extremada perfección. Más explicito que Darwin, el evolucionista Pierre Grassé afirma que "la finalidad inmanente o esencial de los seres vivos se clasifica entre sus propiedades originales. Y no se discute, se constata".



    5. Evolución y creación.
    La noción de creación aparece en la Biblia por primera vez, pero es también de índole filosófica y, por lo tanto, racionalmente demostrable. Todo en el cosmos puede quizá explicarse por leyes científicas, excepto esas mismas leyes y la realidad misma del cosmos: saber cómo funciona no es lo mismo que saber por qué existe. Preguntar por la causa de la existencia es preguntar por una causa que no se identifica con ninguna realidad finita, porque todo lo finito ha recibido el ser.

    Por sorprendente que parezca, el mundo no tiene en sí mismo la explicación última de su existencia. Cada uno de los fenómenos cósmicos puede quizá explicarse por una ley científica que lo remite a fenómenos anteriores, pero así no se explica el porqué de su realidad misma, la causa última que da cuenta de su ser. Éste es un claro ejemplo de la distinción entre explicación científica y explicación filosófica.

    La noción filosófica de creación afirma que la realidad ha sido producida ex nihilo, de la nada, sin partir de ninguna materia previa. Crear no es transformar algo preexistente sino producir radicalmente, lograr una absoluta innovación, un rendimiento puro. La evolución, en cambio, es una hipótesis científica que intenta explicar los mecanismos de cambio de los organismos biológicos. Por tanto, se ocupa del cambio de ciertos seres, no de la causa del ser de esos seres. De esta forma se ve claro que la creación y la evolución no pueden entrar en conflicto, porque se mueven en dos planos diferentes.

    Sin embargo, hay conflicto. Y, además, provocado por ambas partes. Por parte del evolucionismo, cuando traspasa los límites de la ciencia y afirma que todo es materia y, en consecuencia, sólo la materia puede dar cuanta de sí y de sus propias transformaciones. Por parte del creacionismo, cuando afirma que todo cambio equivale a una nueva acción creadora de la Causa primera; cuando no aprecia que la materia es esencialmente cambiante, de manera que la creación de cosas materiales no sólo no excluye la mutación de esas cosas sino que la exige, pues es una creación evolutiva.

    La causalidad divina no es una causa más entre las otras: parece necesaria para dar razón del ser mismo de los vivientes y la existencia de sus leyes. Por eso, no sustituye a las causas naturales que la Biología estudia, ni se opone a ellas. Una certera comparación de Ernst Jünguer aclara este punto: “La teoría de Darwin no plantea ningún problema teológico. La evolución transcurre en el tiempo; la creación, por el contrario, es su presupuesto. Por tanto, si se crea un mundo, con él se proporciona también la evolución: se extiende la alfombra y ésta echa a rodar con sus dibujos".

    Esta misma idea la expresó San Agustín, de forma incomparable, hace 1.600 años: "Las simientes de los vegetales y de los animales son visibles, pero hay otras simientes invisibles y misteriosas mediante las cuales, por mandato del Creador, el agua produjo los primeros peces y las primeras aves, y la tierra los primeros brotes y animales, según su especie. Sin duda alguna, todas las cosas que vemos ya estaban previstas originariamente, pero para salir a la luz se tuvo que producir una ocasión favorable. Igual que las madres embarazadas, el mundo está fecundado por las causas de los seres. Pero estas causas no han sido creadas por el mundo sino por el Ser Supremo, sin el cual nada nace y nada muere".

    Aunque son minoría, entre los evolucionistas más prestigiosos hay creacionistas como Francisco Ayala, capaces de exponer su punto de vista integrador con esta claridad: "Que una persona sea una criatura divina no es incompatible con el hecho de haber sido concebida en el seno de su madre y mantenerse y crecer por medio de alimentos. La evolución también puede ser considerada como un proceso natural a través del cual Dios trae las especies vivientes a la existencia de acuerdo con su plan”.


    6. Ciencia y mitología.
    En El origen de las especies Darwin habla de “leyes impresas por el Creador en la materia”. Esas leyes -entre las que sobresale la capacidad de reproducción y de sufrir cambios morfológicos- son las que hacen posible la evolución. Un siglo más tarde, la hipótesis de Darwin se había convertido en la alternativa laica al relato bíblico del Génesis. La exclusión de la causalidad de Dios sobre el mundo tiene una inmensa importancia cultural, que exige al evolucionismo miles de investigadores especializados, además de profesionales capaces de conectar con el gran público: profesores y maestros, autores de libros de texto y programas televisivos, artistas de ilustraciones verosímiles y atractivas, reconstrucciones brillantes en museos… Solo así se puede convertir la evolución en un mito.

    Surgidos para reemplazar la imagen religiosa del mundo, los grandes mitos modernos –marxismo, psicoanálisis, positivismo, evolucionismo- han sido religiones de sustitución, y como tales han exigido fe; son productos de la imaginación más que de la razón; reclaman siempre la verdad; y argumentan con causas ocultas indemostrables. Los salarios bajan porque los capitalistas explotan a los trabajadores, como ya predijo Marx. Pero, si los salarios suben, entonces los capitalistas están tratando de salvar su corrupto sistema mediante sobornos, como también pronosticó el marxismo.

    Darwin reconoció que las pruebas fósiles pesaban demasiado en su contra, y así sigue siendo hoy, cuando comprobamos que un examen objetivo del registro fósil no respalda el darwinismo, más bien lo invalida. Pero la ortodoxia darwinista consiste en ver las dificultades y mirar hacia otro lado, con el convencimiento de poseer la única explicación que puede tener la vida. Aunque la ascendencia común es una hipótesis, el darwinismo oficial considera que “el hecho de la evolución” es verdadero por definición. Ese descenso al nivel de pseudociencia alcanzó su apoteosis en 1959, durante la celebración en Chicago del centenario de El origen de las especies. Allí, Julian Huxley, el orador más aplaudido, declaró que “en el esquema evolucionista ya no hay necesidad ni cabida para lo sobrenatural. La Tierra no fue creada: evolucionó. Y lo mismo hicieron los animales y las plantas, al igual que el cuerpo del ser humano, la mente, el alma y el cerebro”. En esa línea, hoy no nos extraña que Richard Dawkins, zoólogo de Oxford, uno de los evolucionistas más mediáticos, haya evolucionado hacia el histrionismo y afirme que “si alguien declara no creer en la evolución, con seguridad es un ignorante, un necio o un loco”. Después añade que detesta de forma especial a los creacionistas, por su intolerancia.

    Durante 2.000 años, el prestigio de Aristóteles y Tolomeo hizo que nadie dudara del modelo cosmológico geocéntrico, a pesar de las evidencias en contra. Durante los últimos 150 años, el prestigio de Darwin ha conseguido que su modelo de evolución se admita sin discusión en medios científicos y en la opinión pública, a pesar de la falta de pruebas y las evidencias contrarias.



    Autor: José Ramón Ayllón


    http://www.jrayllon.es/Darwin_ayllon.html

    Última edición por Felipe; 14/02/2009 a las 17:38
    Pious dio el Víctor.

  17. #17
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    Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista

    “ FÓSILES POLÉMICOS “, DE RAÚL LEGUIZAMÓN



    ( Análisis Crítico sobre la “ Evidencia Fósil “ del Origen del Hombre )


    Ediciones Nueva Hispanidad; Nueva Hispanidad Académica – Ciencias; Editorial Nueva Hispanidad



    Desde que leí Y el hombre se convirtió en mono, convine con Félix Della Costa en que debía complementar mis lecturas de D. Raúl. Y desde entonces lo he tratado en mis siguientes pedidos.


    Espero que no crean que de repente me dio por compartir ciertas obsesiones con las sectas fundamentalistas gringas. No, no es eso. Simplemente uno a diario, y más en la carrera que malamente estudia ( Aún ) tiene que soportar una serie de estupideces que se antojan insufribles. Hubo una vez que me dio que pensar – en especial sobre este tema, digo – y fue cuando un profesor de Historia Antigua de la Universidad de Sevilla me dijo que tenía que estudiar para aprobar, pero que para nada me creyera “ lo de los huesecitos “ porque era todo mentira. Existe un tinglado de cátedras de chupópteros ineptos que “ adoctrinan “ con sus babosadas a una masa acrítica de alumnos que lo acogen todo como caballos de buena boca que son. Y esto es muy peligroso. Máxime porque en absoluto, como insiste el Dr. Leguizamón, se ha demostrado nada al respecto. Empezando por las mismas dataciones, que no se hacen desde los fósiles, sino desde las rocas donde se encuentran esos fósiles….Una serie de incongruencias en las fechas y en las exposiciones fáciles de ver si se es “ quisquilloso “; y en la que mucho contribuyó el obsesivo Teilhard de Chardin, que trabajó plácidamente en la China ocupada por el imperialismo japonés, por cierto. Encontramos un hueso y ya sabemos hasta de religión y vestimenta y sacamos publicaciones de todo tipo con la historieta....¿ Que no concuerdan ciertas fechas, como que el supuesto hueso de Homo Sapiens es más antiguo que el del “ hombre-mono “ ? No pasa nada, las olvidamos o nos inventamos otra cosa; y a recolectar subvenciones del estado capitalista de turno. Dios no tiene nada que ver con esto; fue todo un “ experimento natural “ como el choque de las moléculas....Y de ahí a la ideología: Del “ progresismo de la Belle Epoque “ al marxismo o el nacionalsocialismo, bebedores directos de la falsa “ ilustración “ que niega los “ ciclos de la Historia “ escudándose en su “ diosa razón “ y en la “ técnica “ como la genial arquitectura del universo que redimirá al hombre....Eso nace en las falsas escuelas de paleontólogos, antropólogos y arqueólogos chorras. ¿ Que no interesa saber que en la Baja Andalucía hay yacimientos celtas porque según el andalucismo, como dice el PNV para las Vascongadas, acá jamás hubo celtas ? Pues a tapar se ha dicho, con la ayuda del mal gobierno de turno. Un “ dogmatismo “ más en la historiografía del estilo de “ Napoleón prócer de la libertad “ o el “ paraíso andalusí “ que merece ser combatido con rigor, como creo que lo hace este buen argentino. Les obsequio con dos textos de la contraportada del libro:



    “ A la clásica pregunta de que si descendemos o no del mono, Darwin y su vieja guardia no tenían el más mínimo inconveniente en responder de manera afirmativa, como cualquiera puede ciertamente comprobar leyendo “ El Origen del Hombre “, por ejemplo, en donde el famoso naturalista inglés no vacila en sostener que el hombre se ha originado efectivamente a partir de los monos y, más concretamente, de los monos del viejo mundo o sea los así llamados monos catarrinos (…) Por supuesto que también en nuestros días, y como no podía ser de otra manera, todo darwinista ( O neodarwinista ) que se respete, está básicamente de acuerdo con esta hipótesis del origen simiesco del hombre y así lo dirá, por lo menos de entrecasa y a poco que se vea obligado para definir sus términos, pero para consumo del gran público y por razones no del todo claras, se prefiere hoy soslayar y aun negar esto del origen simiesco del hombre, insistiendo – con sospechoso fervor – en un supuesto antecesor común del hombre y del mono que habría dado así origen a ambos. Como este sedicente antecesor común no ha sido ni hallado ni definido con un mínimo de rigor, permite toda suerte de posibilidades especulativas acerca de sus características y por sobre todo pareciera cumplir la importantísima función de evitar el término “ mono “ – tan desagradable según algunos – para referirse a los antepasados evolutivos del hombre. Aclaremos de inmediato, a manera de advertencia para los desprevenidos, que este “ antecesor común “, no sólo es un ser completamente hipotético sino que además el término en sí, es completamente equívoco, ya que dentro del contexto de la hipótesis evolucionista-darwinista, este supuesto antecesor común no es ni puede ser otra cosa que un mono. Por cierto no necesariamente idéntico a los actuales, pero mono al fin....”


    “ Nada habría que objetar si el origen simiesco del hombre fuera mostrado al público como lo que en realidad es y no puede dejar de ser: Una opinión, una hipótesis de trabajo, una conjetura. Más o menos razonable, más o menos coherente, más o menos disparatada, pero siempre de carácter hipotético. Lamentablemente no sucede así, y este origen simiesco del hombre es sistemáticamente presentado al gran público, a través de series televisivas, películas, revistas, libros de texto y de divulgación, etc. como un hecho científico demostrado; como algo de lo que se hubieran encontrado pruebas concluyentes, o por lo menos abrumadoramente favorables. Como entiendo que esto es ciertamente falso y como el que nuestros antepasados sean o no monos es algo que sin duda trasciende lo meramente científico, para afectar la visión que tenemos de nosotros mismos y del mundo en general....”

  18. #18
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    TerciodeSarmiento está desconectado Miembro Respetado
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    Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista

    todo eso de la evolución esta muy bien, para charlas,teorias,libros, incluso para meterselo a los niños en la educacion elemental.

    pero esoa teoria, como muchas tiene fallos, veamos, si todos venimos de un unico ser, y a partir de hay hemos evolucionado, en plantas y animales, hay que demostrarlo no?.

    tienen que haber secuencias de evolución donde un ser unicelular se convierta en pluricelular, y así sucesivamente.
    faltan esos "seres" intermedios,¿donde estan?, ¿que ha sido de ellos?.

    por que segun la teoria nos adaptamos al medio y evolucionamos.

    Bueno pues todo eso, segun la genetica es "imposible".
    los genes no se pueden cambiar, tu puedes alterar un ser geneticamente y hacer que se aparee con otro ser manipulado geneticamente que sus descendientes sera como el original antes de ser manipulado.
    con lo cual la teoria de la evolución pasa a ser una mera especulación.

    pueden seguir buscando y buscando, y tirar miles de millones a la basura. que como no miren dentro de su corazo no hayaran la verdad.

  19. #19
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    [FARO] Evolucionismo: ¿hipótesis o dogma?

    Roma, 6 noviembre 2009. (Correspondance européenne). Con ocasión del bicentenario del nacimiento de Darwin y los ciento cincuenta años de la primera edición de su El origen de las especies, investigadores procedentes de variados horizontes culturales y diferentes disciplinas han discutido sobre la probabilidad de las teorias darwinianas, desde una perspectiva crítica.

    Sus contribuciones han dado origen al libro Evoluzionismo: il tramonto di un'ipotesi (Evolucionismo: el declinar de una hipótesis), publicado bajo la dirección de Roberto de Mattei (Cantagalli 2009, 260 páginas, 17,00 euros). El volumen, que será presentado en Roma, en el Hotel Columbus (Via della Conciliazione, 33), hoy viernes 6 de noviembre a las 18:00, contiene las actas de un coloquio celebrado recientemente en Roma, a iniciativa de la Vicepresidencia del Consejo Nacional de Investigación. Estas páginas abordan el evolucionismo como una teoría científica y filosófica a la vez, dos aspectos que se apuntalan recíprocamente. Con todo y con eso, esta teoría multiforme se ha demostrado incapaz de responder a preguntas elementales acerca del origen de la vida o el misterio de la existencia humana.

    El evolucionismo se presenta, además, como una verdadera "cosmogonía" qe pretende describir la historia del mundo a partir de postulados científicos no verificables. Esta doctrina, a menudo impuesta como un "dogma", pedía pues un estudio crítico riguroso, tanto científico como filosófico, que es el que ha permitido esta libre confrontación entre los investigadores.

    Los autores del volumen son: Guy Berthault, sedimentólogo, miembro de la Asociación Internacional de Sedimentología (Francia); Roberto de Mattei, historiador, profesor en la Universidad Europea de Roma y Vicepresidente del Consejo Nacional de Investigación (Italia); Jean de Pontcharra, físico, investigador en nanoelectrónica en la Universidad de Grenoble (Francia); Maciej Giertych, genetista, miembro de la Academia Polaca de Ciencias y, hasta 2009, diputado en el Parlamento Europeo (Polonia); Josef Holzschuh, físico, investigador en geofísica en la Universidad de Australia Occidental; Hugh Miller, químico, doctor por la Universidad del Estado de Ohío, Columbus (EE.UU.); Hugh Owen, escritor, presidente del Centro Kolbe en los Estados Unidos; Pierre Rabischong, biólogo, profesor emérito de la Universidad de Montpellier, ex director de la unidad de investigación en biomecánica del INSERM y decano de la Facultad de Medicina (Francia); Josef Seifert, filósofo, presidente de la Academia Internacional de Filosofía de Liechtenstein, miembro de la Academia Pontificia para la Vida (Alemania); Thomas Seiler, físico, doctor en física por la Universidad de Munich, ingeniero de sensores electroquímicos en el Departamento de Innovación de Robert Bosch GmbH (Alemania); Dominique Tassot, presidente del Centro de Estudios e Investigaciones sobre la Ciencia (Francia); Alma von Stockhausen, filósofa, presidente-fundadora de la Gustav-Siewerth-Akademie (Alemania).




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  20. #20
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    Re: La ciencia contra la fe... darwinista

    Si el mensaje anterior se centra en la dimensión teológica del origen del hombre, este hace referencia al ámbito del mismo pero desde la óptica cosmológica.

    Hay un principio muy polémico para aquéllos cosmólogos -y astrofísicos-, no creyentes, incluso para algunos que admiten la existencia de un demiurgo, que dió al origen de Universo para desentenderse de él después, postura absolutamente absurda pues caso de ser así haría que el Universo no tuviese razón de ser, no estaría en un plano superior al que le atribuye un origen por azar.

    Este principio es el conocido como "Principio Antrópico". Tiene dos formulaciones:

    (" El Principio antrópico débil") que sostiene que la vida humana está en relación directa con las propiedades del Universo ( establecidas en la [I]teoría de la relatividad general -TRG-; el principio de equivalencia; el principio de Mach; el principio filosófico conocido como principio cosmológico que afirma la evidencia contrastada de la isotropía y la homogeneidad de todo el Universo.) En base a todo esto se afirma que el ser humano ocupa un lugar especial, porque pude evolucionar solamente allá donde se den las condiciones adecuadas para ello. Evidentemente, este principio admitiría la posibilidad de que el ser humano exista sobre la superficie de otros mundos además del nuestro.

    Y, "El Principio Antrópico Fuerte, mucho más polémico pues afirma que el Universo fue diseñado de una forma específica y muy concreta para hacer posible en él la vida humana.

    En cualquiera de ambas formulaciones el Universo no puede ser de ninguna otra manera de como está configurado, pues en tal caso los seres humanos no existiríamos.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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