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La ciencia contra la fe... darwinista
Para ir empezando con lo del Diseño Inteligente, aquí va este excelente artículo del Dr. Raúl Leguizamón:
La ciencia contra la fe... darwinista
Raúl Leguizamón
Reflexiones no académicas, heterodoxas, incrédulas y blasfemas sobre la relación entre la verdadera ciencia y la fé evolucionista.
Introducción.
Los dogmas de fé son muy difíciles -si no imposibles- de refutar con argumentos científicos. La historia de la humanidad lo atestigua sobradamente.
Nuestro tiempo no escapa, por cierto, a esta regla, ya que en la actualidad, como en todas las épocas, una buena cantidad de personas sigue obstinadamente creyendo cosas, no sólo desprovistas de todo fundamento científico, sino que, además, están en franca contradicción con el conocimiento científico que hoy poseemos.
Para dar un ejemplo, entre cientos, de lo expresado, me referiré a la insólita creencia actual de mucha gente -curiosamente, muchos de ellos científicos- de que el hombre desciende del mono.
Porque ha de saberse que el tan mentado y manoseado "antecesor común" del hombre y del mono, de quien hablan muchos científicos y divulgadores, no es ni puede ser otra cosa que un mono. El supuesto "antecesor común” sería llamado ciertamente mono por cualquiera que lo viese, afirmaba el ilustre paleontólogo de la Universidad de Harvard, George G. Simpson. Es pusilánime si no deshonesto, decir otra cosa, agregaba Simpson. Es deshonesto, agrego yo.
De manera que todos los esfuerzos de los antropólogos e investigadores en este tema, no se dirigen, en absoluto, a dilucidar, objetivamente y sin prejuicios, de qué modo se originó el hombre, sino de qué mono lo hizo.
En otras palabras: el postulado de nuestro origen simiesco es una convicción de la que se parte, y no una conclusión a la que se arriba.
Ahora bien, esta convicción, que muchos científicos y divulgadores sostienen encarnizadamente (¡hasta el punto de mostrarla al público como un hecho científico y demostrado!), es -por definición- algo que está fuera del campo de la ciencia experimental, que se basa, precisamente, en la observación y reproducción experimental del fenómeno bajo estudio. Cosas evidentemente imposibles en este caso.
De manera que, y a poco de respetar el significado de las palabras, esta creencia en el origen del hombre a partir del mono, es sólo una hipótesis de trabajo, una suposición, una conjetura, más o menos razonable, más o menos coherente, más o menos disparatada, pero siempre de carácter hipotético. No sólo no demostrada, sino, aún más -por definición-, indemostrable. Y la ciencia es demostración.
Lo que la ciencia puede legítimamente hacer a este respecto, es abordar el tema en forma indirecta, esto es, examinando la supuesta evidencia científica que demostraría la transformación del mono en hombre y, sobre todo, el mecanismo que se propone para explicar esta transformación, para ver si dicho mecanismo está en coherencia o en contradicción con las leyes científicas bien establecidas; o, al menos, con la sensatez.
En otras palabras, si bien la ciencia no puede decirnos cómo fue realmente el origen del hombre -por ser esto metodológicamente imposible-, sí puede decirnos, en cambio, como no pudo haber sido este origen.
Aclarado este punto, digamos que lo que hoy vemos (base primera del método científico) es que los hombres se originan de hombres, y que los monos engendran monos. Por consiguiente, y en razón del principio científico del uniformismo metodológico, según el cual el presente explica el pasado, lo legítimo es suponer que los hombres siempre se originaron de hombres y nunca de monos. Son los científicos que sostienen lo contrario (esto es, que alguna vez los monos engendraron hombres, o se transformaron en tales) los que llevan el peso de la prueba. Es decir, los que deberían llevarlo, si este tema fuese tratado con un mínimo de rigor y de honestidad científica.
Como no lo es, resulta que, paradójicamente, se acepta como dogma de fé (¡en nombre de la ciencia!) que el hombre desciende del mono; y a partir de este “dogma” se interpretan y manipulan los datos científicos.
Pero, ¿por qué -cabe preguntarse- esta convicción tan categórica sobre nuestro origen? ¿Cuáles son los fundamentos científicos para tamaña certeza? Bueno, como expresé más arriba, fundamentos propiamente científicos no los hay. La razón determinante y fundamental por la cual muchos autores creen que el hombre se originó a partir del mono, es porque ellos aceptan ciegamente la hipótesis evolucionista-darwinista, que así lo afirma. Y punto.
No obstante, como numerosos científicos, divulgadores, "charlatanes cósmicos” de la televisión, revistas "muy interesantes", libros de texto y trovadores diversos nos saturan diariamente con las "evidencias científicas" que "demuestran"' el origen simiesco del hombre, vale la pena que analicemos sucintamente estas supuestas evidencias, "abrumadoras"", según los más fervorosos creyentes en la hipótesis evolucionista-darwinista.
Semejanzas
Pues bien, lector, aunque usted, como buen profano en el tema -al igual que yo-, nunca se haya dado cuenta o, lo que es más probable, nunca le haya otorgado la menor importancia, el hecho es que entre los monos y el hombre... ¡hay semejanzas!
De acuerdo a este sensacional descubrimiento -que corta el aliento, realmente- existen, sin lugar a dudas, semejanzas entre los monos y el hombre. Efectivamente: tenemos ojos como los monos, cuatro extremidades, estómago, hígado, pulmones, corazón de cuatro cavidades, sangre caliente (depende ... ), etc.
Si usted sigue, obstinada y escépticamente, creyendo que todo esto no significa absolutamente nada, y que existe -a pesar de las semejanzas- un abismo entre el mono y el hombre, créame que está en muy buena compañía, ya que miles de científicos en el mundo (y cada día más) opinan exactamente lo mismo.
Y miles son, estimado lector. Lo que sucede es que su opinión no llega a la gente, pues en este tema existe una censura feroz. ¡Otra Inquisición y Santo Oficio! Los científicos que no aceptan el "dogma darwinista" son inexorablemente excluidos de los ámbitos académicos y de los medios de difusión.
Pero los creyentes en la hipótesis del origen simiesco del hombre, que son además -tengamos esto muy presente- los que 'tienen la manía” política, financiera y académica, insisten con místico fervor en las semejanzas.
El eslabón perdido.
Insisten pues, no sólo en las semejanzas actuales, que demostrarían, en todo caso, que los monos son, de acuerdo a la hipótesis darwinista, nuestros "primos"; sino también, y sobre todo, en las semejanzas fósiles, que certificarían la existencia del sedicente "antecesor común”, esto es, un mono en vías de hacerse hombre: el célebre "eslabón perdido”, que ya no existe, según dicen, pero que en un tiempo, allá, hace muchos años, parece que sí.
Este mítico "eslabón perdido”, luego de engendrar al hombre, habría desaparecido; nadie tiene la más remota idea de porqué. Pero mucho me temo que lo habría hecho para no cargar con la tremenda responsabilidad de haber engendrado algo tan peligroso e inadaptado como lo que le endilgan haber engendrado: la oveja negra de la familia, verdaderamente...
De todas maneras, la excelsa dignidad de esta sublime reliquia (el "eslabón perdido”) ha suscitado tanto fervor entre muchos científicos que desde hace más de un siglo se han emprendido innumerables peregrinaciones para hallarlo.
La búsqueda del "eslabón perdido” ha sido, y es, el alfa y la omega de la antropología. Algo así como los caballeros del Rey Arturo con el Santo Grial.
¿Y cuál es el criterio para decidir si un fósil es el famoso "eslabón perdido"? Pues, muy fácil: todo fósil de mono que tenga semejanzas con el hombre es -hasta que se demuestre lo contrario- el "antecesor común”.
Fósiles.
Y aunque usted no lo crea, lector, existen, definitivamente, fósiles de monos que muestran semejanzas con el hombre. Así es. Resulta que algunos restos fósiles de mono tienen incisivos y caninos más pequeños que otros monos, en forma semejante a los del hombre. Esto constituye, para muchos investigadores, una "demostración" de que estos monos habrían sido nuestros antepasados, sin tener en cuenta -al parecer- que existen monos vivientes (el babuino gelada, sin ir más lejos) que también tienen incisivos y caninos pequeños -como el hombre-, sin dejar por eso de ser un pelo menos monos que sus congéneres.
Incluso el antropólogo Clifford Jolly señaló, hace ya más de veinte años, que las ínfimas variaciones en el tamaño y forma de los dientes de un animal son simplemente el producto de una adaptación a un tipo especial de dieta y que carecen de toda significación genealógica.
Otros restos fósiles de mono parecen indicar que dichos seres caminaban en forma aproximadamente erecta (bípeda), con lo cual se concluye, triunfalmente, que estos monos estaban haciéndose hombres.
Lo que generalmente muchos autores olvidan de aclarar al público es que varios monos actuales (hilobates moloch, pan paniscus, entre otros) caminan en forma aproximadamente erecta. Pero, que yo sepa, ninguno de estos simpáticos primates ha manifestado el más mínimo sentimiento de asombro, ni de júbilo, ¡ni de horror! tan siquiera (que sería mucho más lógico), ante la apasionante aventura dé estar transformándose en seres humanos.
Pero, me dirá algún lector, ¿y qué pasa con el famoso Hombre de Neanderthal, el Pitecantropus Erectus, los Austrolopitecos africanos? ¿No son éstos verdaderos 'homínidos”, antepasados del hombre?
Vayamos por partes. Para comenzar, digamos que el Hombre de Neanderthal no es ciertamente un 'homínido". A pesar de la “difamación antropológica” darwinista (la expresión es del famoso antropólogo americano Ashley Montagu), que lo mostró durante cien años (¡y aún hoy día!) como un bruto semiencorvado, de aspecto feroz y estúpido, garrote al hombro y guarecido en su caverna, hoy es un hecho universalmente aceptado que el Hombre de Neanderthal era completamente Sapiens, aunque con algunos rasgos degenerativos producidos por enfermedades (artritis y raquitismo) y por circunstancias ambientales adversas.
A pesar de que esto del carácter plenamente humano del Hombre de Neanderthal se conoce desde el año 1957, todavía hoy es frecuente encontrar su representación semibestial; y no sólo en libros y revistas de divulgación. ¡No!, por ejemplo, el modelo semibestial del Hombre de Neanderthal recién fue retirado del Museo Field de Historia Natural de Chicago en 1975. ¿Fue arrojado a la basura? (lugar que le correspondía). Pues no, fue retirado del primer piso (orígenes del hombre) y colocado en el segundo piso, junto a los dinosaurios, con una leyenda que dice: “modelo alternativo del Hombre de Neanderthal" (!). Cabe destacar que la sección de los dinosaurios es la más visitada por el común de la gente, en especial por los niños y jóvenes de los colegios... Este es un ejemplo acabado de la "honestidad científica", que le dicen.
Respecto de los así llamados "Homo Erectus' (Pitecántropo y Sinántropo), habría mucho que decir. De los hallazgos originarios que dieron lugar a este grupo taxonómico, uno de ellos, el Hombre de Java (Pitecantropus Erectus), habría sido -según su propio descubridor, E. Dubois- lisa y llanamente un mono (gibón) de gran tamaño. El otro, el Hombre de Pekín, tiene todas las apariencias de haber sido otro de los tantos fraudes que se han cometido en este tema. Los supuestos “Homo Erectus" descubiertos más recientemente en Africa (Leakey y Walker, 1984) pareciera que por las descripciones serían neanderthales, esto es Sapiens.
En relación a los tan mentados Austrolopitecos de Africa (incluida Lucy) desde ya le aclaro, lector, que estos seres son definitivamente monos; no hay discusión al respecto: un metro de estatura; capacidad craneal entre 500 y 600 cc. (como el chimpancé, por ejemplo; la del hombre es de alrededor de 1500 cc.); forma del cráneo “abrumadoramente simiesca” (Lord Zuckerman); capacidad para columpiarse de las ramas como o mejor que la del orangután (Charles Oxnard), etc.
Todos esos otros nombres que uno lee o escucha (Ramapiteco, Dryopiteco, Kenyapíteco, Sivapiteco, etc.) son todos, sin excepción, "totalmente monos".
El problema está en que el término "homínido" designa, precisamente, a cualquier mono que caminaba más o menos bípedamente, o que su descubridor sostiene que caminaba, y que tiene dientes más pequeños que los otros monos. Con eso ya es suficiente para graduarse de "homínido" y para que su descubridor (o inventor) se transforme, de la noche a la mañana en un Julio César de la antropología.
Incluso respecto de estos criterios, no es cuestión tampoco de ser demasiado exagerados, ya que con apenas un diente, un trocito de mandíbula o un pedazo de cráneo, un antropólogo puede reclamar status de "homínido” para su hallazgo.
En última instancia, un "homínido" es cualquier cosa que un antropólogo bautice como tal... ¡Inclusive un Homo Sapiens, como sucedió con el Hombre de Neanderthal!
Aunque luego haya retractaciones o refutaciones, el hecho es que en la historia de la Antropología abundan los ejemplos de "homínidos" creados de esta manera. Bástenos recordar, por ejemplo, el famoso Hombre de Nebrasca, "creado" en 1922 en base a una muela, que luego se descubrió pertenecía a un pecarí.
En las ilustraciones de la época aparecían el señor y la señora Hombre de Nebrasca, con sus dos hijos, varón y hembra por cierto -la familia tipo, digamos-; indumentaria: taparrabos, naturalmente; habitación: caverna, claro está; garrote al hombro él, amamantando ella, etc. Todo esto, repito, en base a una muela de pecari, especie de cerdo salvaje americano.
A partir de 1960 y durante veinte años, el antropólogo David Pilbeam sostuvo que el Ramapiteco era un "homínido”, basado en un par de dientes y unos trocitos de mandíbula. En 1984 cambió de opinión y cree ahora que es un mono cualquiera. Pero mientras tanto, su publicitado Ramapiteco le valió a Pilbeam pasar de profesor de Antropología de la Universidad de Yale a la de Harvard (¡nada menos!). Esto, si bien no demuestra la evolución del Ramapiteco, al menos prueba la "evolución” de Pilbeam.
En 1980, el famoso antropólogo americano Noel Boaz llamó clavícula de un "homínido” a lo que luego se vio que era la costilla de un delfín (!). Según este antropólogo, la forma de la clavícula sugería que el ser en cuestión era un chimpancé que caminaba erecto. ¿Cómo habría que haber bautizado a este "homínido"? ¿”Blooperpiteco", quizá?
En 1984 tuvo que cancelarse presurosamente un congreso internacional de antropología en España, donde iba a ser presentado en sociedad el recientemente hallado Hombre de Orce (Andalucía), por descubrirse que el fragmento de cráneo encontrado pertenecía, en realidad, a un borrico.
En fin, la lista es larga. Y es quizá por ello que Sir Solly Zuckerman, una de las máximas autoridades mundiales en anatomía, en su libro Beyond the Ivory Tower niega el carácter científico de todas estas especulaciones sobre los fósiles, comparando el estudio de los supuestos antepasados fósiles del hombre con la percepción extrasensorial (!), en el sentido de estar ambas actividades fuera del registro de la verdad objetiva, y en donde cualquier cosa es posible para el creyente en dichas actividades.
Moléculas.
Como todo este asunto de los fósiles era tan endeble que no resistía, ni resiste, el menor examen crítico, los creyentes en la hipótesis del origen simiesco del hombre decidieron buscar nuevos horizontes hermenéuticos para poder demostrar la hipótesis. Y así apareció el argumento de las semejanzas moleculares.
Antes de proseguir, estimo conveniente hacer una aclaración categórica: todos estos argumentos, basados en semejanzas, para establecer parentescos, son sólo sofismas, pues parecido y parentesco son dos cosas perfectamente distintas. El hecho de que individuos emparentados tengan generalmente semejanzas, no autoriza, en manera alguna, a concluir que individuos (o especies) con semejanzas estén necesariamente emparentados.
Sostener lo contrario, esto es que la semejanza por sí misma constituye un prueba de parentesco, es una proposición que, estoy seguro, ningún biólogo aceptaría defender, ya que por el bien conocido fenómeno de la convergencia biológica, estructuras y funciones prácticamente idénticas pueden desarrollarse en individuos o especies genéticamente no relacionados. De manera que toda la argumentación basada en semejanzas, para probar parentescos, carece de fundamento científico.
Pero volvamos a las semejanzas moleculares. Hace ya varios años, algunos científicos, con un tono deliciosamente jubiloso, demostraron que existen algunas moléculas (proteínas y ácidos nucleicos) semejantes entre el hombre y el chimpancé. Con lo cual quedaba "demostrado" que el hombre era pariente cercano de este antropoide. Y el alborozo fue indescriptible. Pero duró poco. Y en breve se transformó en una verdadera catástrofe, entre otras cosas, porque los árboles genealógicos entre el mono y el hombre propuestos por los biólogos moleculares estaban en franca contradicción con los árboles genealógicos propuestos, en base a los fósiles, por los paleontólogos.
¡Santo cielo! Claro, los nuevos exégetas no se imaginaban ni remotamente en lo que se metían. Con ingenuidad propia de niños -al fin y al cabo, de ellos es el Reino- se abalanzaron, exultantes de regocijo, a buscar semejanzas moleculares para demostrar, esta vez sí, "científicamente", cómo había sido el tránsito del mono al hombre.
Cuando comenzaron a darse cuenta, ya era tarde. Porque lo que encontraron tiraba por el suelo todos los supuestos árboles genealógicos construidos pacientemente por los antropólogos, en años y años de esforzada e imaginativa labor. Una verdadera tragedia evolutiva.
Tantos años de coleccionar un huesito por aquí, otro más allá, algunos dientes acullá, para armar la "evidencia" de nuestro origen; tantos años de fabricar modelos en pasta (totalmente imaginarios) de nuestros "antepasados" (vestimenta, corte de cabello, color de piel y hábitos laborales y matrimoniales incluidos); tantos años de manipular los datos radiométricos, de hacer desaparecer los fósiles "heréticos", es decir que "no encajaban" en la hipótesis; tantos años de decirle a la gente, desde la cátedra eminente hasta el libro de divulgación, cómo y cuándo el mono se había transformado en hombre..., ahora resultaba ¡que había que cambiarlo todo! ¡No hay derecho!
Y no era para menos. Por empezar, según los antropólogos moleculares (Vincent Sarich y Allan Wilson, sobre todo) el mono y el hombre se habrían separado del “antecesor común” hace apenas unos cinco millones de años; mientras que los antropólogos fósiles (es decir los que se dedican al estudio de los restos fósiles, claro) habían demostrado hasta el hartazgo que la separación habría ocurrido hace unos veinte o treinta millones de años (!).
Le aclaro, lector, que esto de los millones de años son sólo especulaciones basadas en la hipótesis darwinista. No hay ninguna evidencia científica seria de que estos millones de años hayan realmente existido. Los menciono simplemente para mostrar las groseras incoherencias de esta hipótesis, a partir de los datos de sus propios adherentes.
Algunos, sobre todo entre los antropólogos fósiles, exclamaron: ¡herejía!, y comenzaron a blandir amenazadoramente sus huesos. Los moleculares, parapetados tras sus probetas, amenazaban con represalias a cargo de mutantes.
El problema es que, para saber qué cosa es herejía, es imprescindible conocer primero qué cosa es la ortodoxia. Vale decir, debe, necesariamente, existir una teoría sólidamente estructurada y una autoridad que la proclame. Pero si cada antropólogo se fabrica su propio árbol genealógico, según su propia imaginación, ¿en base a qué diantres va a censurar la imaginación de otro antropólogo? Si cualquier cosa es "ortodoxia", nada es herejía.
De todas maneras, los moleculares ganaron la primera batalla, y la mayoría de los antropólogos fósiles terminaron aceptando las cifras propuestas por Sarich. Como la hipótesis dawinista -por no ser científica- es tan plástica que permite "explicar" cualquier cosa, la sangre no llegó al río.
Pero dale que darás a las moléculas, los más insólitos hallazgos comenzaron a aparecer.
La hemoglobina (proteína de los glóbulos rojos de la sangre), por ejemplo, planteó, de entrada no más, un enigmático problema. Es cierto que está presente en el hombre y en los monos, lo cual provocó un júbilo rayano en el trance místico (parece que algunos llegaron a la "visión unitiva” con Darwin). El problema es que también está presente en todos los vertebrados. Aquí los aplausos comenzaron a ralear, y hasta hubo algunas voces que aconsejaron prudencia.
Pero no faltaron los imprudentes, ya sea por un exceso de fervor y falta de una adecuada dirección espiritual, o quizá por algún resto de espíritu científico que los impulsó a tratar de ser coherentes; no faltaron, digo, quienes prosiguieron las investigaciones y encontraron que la susodicha hemoglobina -exactamente la misma clase de molécula- aparecía en las lombrices de tierra, en las almejas, en algunos insectos e, incluso, en algunas bacterias (!).
¡Qué horror! Y no era para menos: la hemoglobina no aparecía en forma gradual y progresiva, perfeccionándose cada vez más a medida que ascendía en la escala zoológica -como sería de esperar si la hipótesis evolucionista fuera cierta- sino que aparecía ya perfecta en algunas bacterias, luego desaparecía y volvía a aparecer en las almejas, luego en las lombrices, etc., sin experimentar ningún cambio evolutivo.
No había absolutamente la más remota posibilidad de encajar estos hallazgos en ningún árbol genealógico que se pudiera imaginar. Y eso que la imaginación es la facultad más desarrollada en los científicos evolucionistas.
Prácticamente los mismos resultados se obtuvieron en base a los estudios realizados con la proteína citocromo C. No existen diferencias “evolutivas”, es esto, aumento de su complejidad, entre el citocromo C de las bacterias y el del resto de los seres vivientes (!).
Pero la cosa no terminó ahí. A un investigador se le ocurrió hacer lo mismo con otra molécula de proteína humana, fascinante, que se llama lisozima y que está presente en las lágrimas, para defender al ojo de las infecciones. ¡Pobre hombre!. Creo que sufrió una grave crisis de fe (darwinista), que sólo pudo superar gracias a prolongados ayunos, flagelaciones y cilicio.
Y con justa razón; pues de acuerdo a sus brillantes trabajos con la lisozima, este científico (Richard Dickerson) demostró que el pariente más cercano al hombre es... ¡la gallina!
Y así, todos los estudios efectuados sobre diversas moléculas (insulina, mioglobina, factor liberador de la hormona luteinizante, relaxina, etc.) produjeron árboles genealógícos totalmente diferentes y contradictorios.
¡No hay tan siquiera dos estudios efectuados en base a las moléculas que hayan producido árboles genealógicos semejantes!
Esto representa el colapso total de la hipótesis evolucionísta, dice valientemente el brillante biólogo molecular australiano -evolucionista él, aclaro- Michael Denton, en su estupendo libro Evolution: A Theory in Crisis.
Y la catástrofe sigue ampliándose. En base a los estudios efectuados sobre la composición química de la leche (un líquido tan complejo y fundamental como la sangre), el animal más cercano al hombre es el burro.
Esto ya me está gustando más, pues viendo lo que escriben muchos investigadores es este tema, me da la impresión, no sólo que venimos del burro, sino que hace muy poquito que nos separamos de él. Aunque pensándolo bien, creo que soy injusto con el burro, pues, si pudiera hablar, estoy seguro que no diría disparates de este calibre. Una cosa es la ignorancia y otra la insensatez.
Por otra parte, nuestro pariente más cercano, en base al estudio de los niveles de colesterol, sería una variedad de culebra (gartner snake) y, en base al antígeno A de la sangre, sería... ¡una variedad de frijol! (butterbean).
Todos estos resultados no hacen sino confirmar lo que expresé más arriba: la semejanza -ósea o molecular- no prueba absolutamente nada relativo al parentesco.
Al fin y al cabo, todos los seres vivos están constituidos básicamente por las mismas -o semejantes- moléculas, por la muy sencilla razón de que los mecanismos vitales así lo exigen; con la obvia salvedad de que no pueden ser exactamente las mismas moléculas las de un pez, por ejemplo -que vive en el agua-, que las de un ser que vive sobre la tierra.
Por ello es que el mundo de los seres vivientes no tiene nada que ver con los árboles genealógícos; esto es una pura fantasía, el mundo de los seres vivientes es un mosaico en el cual elementos semejantes (moléculas, estructuras, funciones, etc.) se entremezclan para formar los distintos géneros o especies, sin que esto signifique que deriven unos de otros.
A la manera de un cuadro, en el que el artista no necesita utilizar un color diferente para cada figura, sino que, variando las proporciones y las formas, puede, con relativos pocos colores, representar muchas figuras.
Así, en el mundo de los seres vivos, las moléculas (estructuras, funciones) se disponen en un patrón mosaico o modular y no en un patrón arbóreo.
El modelo mosaico se limita a manifestar que los elementos materiales se repiten en muchos seres vivos, sin intentar establecer supuestos parentescos descabellados. El modelo árbol genealógico pretende establecer parentescos, en base a determinadas semejanzas, y termina fatalmente en el absurdo. El patrón mosaico es ciencia; los árboles genealógicos son fantasías.
Por ello es que en la naturaleza pueden darse multitud de seres vivientes con relativamente pocos elementos materiales. Pero por la proporción y la forma en que están dispuestos, originan seres esencialmente distintos, a pesar de las semejanzas.
Por eso -repito- es que la semejanza no prueba el parentesco.
Comportamientos.
Pero los autores evolucionistas, que parecen no entender este planteamiento, insisten con las semejanzas. Y puestos a buscarlas, algunos antropólogos se lanzaron a comparar patrones de comportamiento (que es, sin duda, tan "válido" como comparar huesos o moléculas).
El asunto tiene sus antecedentes allá por la década de 1920, cuando un biólogo (Crookshank, darwinista por cierto) sugirió que los negros (no los nuestros, sino los de Africa) descendían del gorila porque se sientan en el suelo de la misma manera que lo hace este antropoide. ¿Qué tal el razonamiento, lector? Los mongoles, en cambio -y por la misma razón- descenderían del orangután.
De más está decir que este argumento ya no es aceptado por los antropólogos; entre otras razones, porque los negros y los mongoles ahora tienen sillas para sentarse.
Pero no se crea, lector, que estas especulaciones pertenecen a la "prehistoria" de la antropología. En realidad, y digan lo que digan, la época de oro del darwinismo fueron aquellos dichosos años; no sólo porque no se tenía la menor idea de genética, biología molecular y todos estos malditos adelantos científicos que han ido, poco a poco, ahogando el vuelo imaginativo de los investigadores darwinistas, sino también porque en aquella época los darwinistas eran sinceros y tenían agallas para decir lo que pensaban, le cuadrase a quien le cuadrase.
Así, el biólogo Klaatch decía que los negros descendían del gorila, los mongoles del orangután (coincidiendo en esto con Crookshank) y los caucásicos del chimpancé; como ve, lector, nada de “antecesor común".
Es más, ioh hermosas épocas en que se exhibían -según el orden evolutivo- el cráneo de un gorila, luego el del Hombre de Neanderthal (que por esa época era considerado poco más que un mono erguido), luego el de un negro, luego el de un irlandés (!) y luego, de más está decirlo,... el de un inglés. La evolución llegaba así a la perfección...
Parece que todos los seres de los pueblos sometidos al dominio colonial británico eran subhombres, comentaba con su habitual ironía el ya desaparecido antropólogo americano Loren Eiseley.
David Pilbeam, actual profesor de la Universidad de Harvard, cree ver en la conducta de los chimpancés suficientes semejanzas con la del hombre, como para sugerir que estos primates son los seres más estrechamente relacionados con nosotros. Jeffrey Schwartz, profesor de la Universidad de Pittsburg, ve esas ventajas, en cambio, en el orangután.
Mientras tanto, un oscuro personaje de la ciudad de Córdoba, Argentina, (si bien nada más que un diletante, y bastante desequilibrado, por cierto) cree ver notables semejanzas en el comportamiento de muchos seres humanos con ciertas especies de reptiles; las serpientes, sobre todo.
El Lenguaje
Relacionado con esto de la conducta, hay otra línea de investigación que, si bien no goza de muchos partidarios, hace algunos años suscitó gran entusiasmo entre los investigadores en este tema. Me refiero al problema del lenguaje, esa capacidad maravillosa, única, exclusiva del ser humano, de expresar su pensamiento en forma articulada y simbólica, que marca una distancia abismal entre él y los animales.
Los pensadores (científicos y no científicos) de todas las épocas sensatas entendieron que había aquí un misterio inabordable, un prodigio sin precedentes, y se limitaron a aceptar el hecho que confirmaba, una vez más, que el hombre es un ser único en la naturaleza.
Pero apareció la hipótesis dawinista, que transformó el mundo científico en la ciudadela de la estupidez y la ceguera (si hemos de tomar en serio lo que decía Bernard Shaw), y pronto no faltaron los investigadores que, coherentes con la hipótesis, se dijeron: si descendemos de los monos y somos capaces de hablar, entonces los monos también deben tener esta capacidad, al menos en potencia. Luego, si nos tomamos el trabajo de enseñarles, ellos también serán capaces de hablar.
Y dicho y hecho. Se realizaron experimentos: Lana (una chimpancé), Washoe (un chimpancé), Koko (un gorila) y Sarah (chimpancé).
El más famoso fue el realizado por el matrimonio Lachman con Lana. Durante varios años, estos investigadores se encerraron diariamente en la jaula con Lana, tratando, con abnegado y fervoroso ahínco, de enseñarle las "primeras letras".
Desconozco francamente si estos científicos aprendieron a gruñir correctamente; es cierto que, día a día, aumentaba su repertorio de gruñidos, pero ¿cómo podríamos saber si estos gruñidos, según los monos, eran correctos? Lo que sí se sabe es que Lana, a pesar de los esfuerzos, no logró articular ni una sola palabra. ¡Qué digo palabra!, ni siquiera alguna forma de comunicación simbólica que fuese más allá de una simple respuesta condicionada, tales como las que se pueden lograr en pájaros, ratas o gusanos, como sentenció categóricamente J.B. Skinner, el “capo" en estos temas.
Ahora digo yo, ¿por qué estos investigadores, en vez de tratar tan esforzado como estéril de enseñarle a hablar a un mono, no emprendieron la muchísima más fácil e inmensamente más fructífera tarea de enseñarle a hablar al único animal que sí es capaz de hacerlo? (¡y en varios idiomas!). Sí, lector, ¿por qué no eligieron al loro? He aquí otro rotundo ejemplo del patrón mosaico o modular de que hablábamos. Un animal que, incluso en los imaginarios árboles genealógicos evolucionistas, no tiene nada que ver con el hombre, comparte con él esta singularisima capacidad de emitir sonidos articulados.
¿Por qué no eligieron el loro? Muy sencillo: porque el loro, de acuerdo a la hipótesis darvinista, no es ni remotamente antepasado del hombre. Aunque algunos chuscos sostienen que, sí bien el loro no es antepasado del hombre, sí lo sería de la mujer. Pero esto no tiene suficiente respaldo científico.
Siguen las Semejanzas...
Esto nos demuestra, una vez más, que las semejanzas entre el mono y el hombre, en las que tanto se insiste, son semejanzas seleccionadas de acuerdo a la hipótesis evolucionísta. Las semejanzas que no encajan en la hipótesis, se silencian.
De este modo, como acabamos de ver, en la capacidad de emitir sonidos articulados, característica altísimamente peculiar del hombre, somos semejantes al loro. En cuanto a la forma, tamaño relativo y posición de los órganos internos (las vísceras), el animal más parecido al hombre no es ciertamente el mono, sino el cerdo (en otros aspectos también ... ). De acuerdo a la estructura del pie, el animal más parecido al hombre es el oso polar. De acuerdo al tamaño y forma del cerebro (no sólo más grande, sino con un grado de cefalización -esto es, franco predominio del lóbulo frontal, asiento de las actividades psíquicas superiores- muchísimo más avanzado que los simios), el animal más parecido al hombre es el delfín. En nuestros hábitos alimenticios (omnívoros), somos mucho más semejantes, nuevamente, al cerdo y a la rata (sin suspicacias, por favor) que a los monos, la mayoría de los cuales son frugívoros. Y seguiría una larga lista de etcétera. Todo lo cual no hace sino corroborar lo que vengo diciendo: semejanza no prueba parentesco.
Pero hay aún más. Los científicos que insisten con el tema del parentesco entre el mono y el hombre -basado en las semejanzas, y que no prueban absolutamente nada, como vimos- equiparan, debido a su fe darwinista, pariente con antepasado. Pero esto, insisto, en razón de la fe darwinista, que nos revela que venimos del mono.
Pero incluso aceptando, a los fines del argumento, que somos parientes del mono, ¿no podrían los monos ser nuestros descendientes?
Si esto le suena a disparate, lector, le aclaro que comparto su postura; pero créame que es mucho menos disparatado que lo contrario. De hecho, el feto de mono y el mono recién nacido tienen muchas más semejanzas al feto y al recién nacido humano que a los monos adultos. Es decir, los rasgos típicos del mono se van acentuando con el tiempo. Desde luego que esto tampoco prueba nada; pero si le damos importancia al argumento del parecido, seamos por lo menos coherentes y apliquémoslo siempre, y no únicamente cuando favorece la hipótesis que queremos demostrar.
No le quepa la menor duda, lector, de que, si el feto o recién nacido humano tuvieran rasgos simiescos, esto sería proclamado clamorosamente como una demostración "contundente" de nuestro origen a partir del mono.
Que el mono sea nuestro descendiente es, como dije, un disparate; pero muchísimo menor que sostener que es nuestro antecesor. Por la sencilla razón de que es infinitamente más lógico y científico hacer descender lo inferior de lo superior y no a la inversa.
De hecho, ha habido y hay destacados antropólogos y primatólogos (Otto Schindewolf, Van der Horst, Westenhüfer, de Snoo, Wood jones, Geoffrey Bourne, y varios más) que aproximadamente sostienen esa postura; esto es, que el "antecesor común” habría sido un ser mucho más parecido al hombre que al mono y que de él habrían derivado, más o menos horizontalmente, el hombre y, por degeneración, los monos actuales. Es decir que la "evolución” produciría "involución".
Por cierto que estos antropólogos no tienen la más remota idea respecto del origen de ese supuesto "antecesor común" -casi idéntico al hombre-; pero en este sentido, ¿están en mejor posición los antropólogos darwinistas?, ¿tienen ellos, acaso, la más remota noción de dónde se originó el mono ancestral? En absoluto, no.
Aunque las especulaciones abundan, lo cierto es que ¡nadie tiene la más pálida idea de dónde se originaron los monos! Lo cual llama ciertamente la atención; pues, ¿cómo puede ser que todos los buscadores de fósiles que viven encontrando restos de monos, supuestamente antecesores del hombre, ¡nunca encuentren antecesores del mono!? ¿Es que éste se originó por generación espontánea?, ¿o vino de otro planeta? ¿Cómo puede ser que todo resto de mono encontrado sea antepasado del hombre? ¿Es que el mono no tiene antepasados?
No, lector. No los tiene; lo mismo que el hombre. Cuando aparecen los monos, son eso, perfectos monos. Cuando aparece el hombre, es hombre como nosotros. Esto es lo que muestra el estudio serio y sin prejuicios de los restos fósiles: aparición súbita y con plena perfección del hombre, del mono y de todas las especies animales y vegetales.
Le aclaro, lector, que el consenso es unánime en este sentido. Ningún paleontólogo serio en el mundo puede mostrar un solo ejemplo de "eslabón intermedio” de los cientos o miles que harían falta para dar forma a los imaginarios árboles genealógicos evolucionistas. A lo sumo se limitan a expresar su convicción (darwinista) de que serán encontrados en el futuro (lo mismo que Darwin decía hace más de un siglo). Es cuestión de seguir cavando...
LA SELECCIÓN NATURAL
Pero analicemos ahora algo sumamente importante en relación a este tema: el mecanismo que explicaría la transición del mono al hombre. Porque si no hay un mecanismo que explique más o menos racionalmente esta transición, adiós hipótesis darwinista (Darwin dixit).
Pues bien, hay expresiones que adquieren un poder de sugestión tan grande que anulan la razón y posibilitan la captación mística de la realidad, los "mantras” de los budistas, por ejemplo. La fe darwinista tiene, naturalmente, sus "matintras', y quizá el más importante de ellos sea la famosa y todopoderosa "Selección Natural”.
Esta "explica" no sólo la transición del mono al hombre (esto es sólo una pequeña tontería), sino también el origen de todas las especies animales y vegetales de nuestro planeta. Sí, señor. Pero con una condición: que usted no pregunte qué es. Vale decir, cuál sea su naturaleza. La Selección Natural explica todo, a condición de que no se intente definirla racionalmente. En cuestiones de fe, nunca hay que racionalizar el misterio.
Si usted, como recalcitrante hombre de poca fe darwinista, intenta buscar una definición más o menos coherente de qué es la Selección Natural, no la va a encontrar. Lo que encontrará son una veintena de balbuceos incoherentes al respecto. Cada científico la "define" como quiere. En realidad, casi nunca la definen; se limitan simplemente a invocarla.
Cuando intentan dar una definición, hablan -más o menos "ex cathedra"- de reproducción diferencial, esto es, algunos individuos (los más “aptos") tienen mayor descendencia, y éstos son los favorecidos por la Selección Natural; mientras que otros (los menos "aptos") tienen menor descendencia y son eliminados.
El problema es que -al no existir un criterio de aptitud- lo arriba expresado se convierte, automáticamente, en una tautología; es decir, un razonamiento circular que no explica ni define nada, y confunde todo.
Para decirlo de otra forma: los individuos más “aptos" tienen mayor descendencia. Y ¿por qué tienen mayor descendencia? Porque son más "aptos"... La tautología es obvia. Tan obvia que hasta algunos darwinistas (Waddington, por ejemplo) se han dado cuenta. ¡Cómo será!
Y la razón de porqué la Selección Natural darwinista no se puede definir con un mínimo de rigor (ni definir, ni observar, ni determinar la intensidad de su acción, ni predecir sus efectos) es que ella, en realidad, no existe. Se trata sólo de una metáfora para decir que algunos individuos viven más que otros (¡vaya con la novedad!) y, supuestamente, tienen mayor descendencia.
¿Cómo? ¿Que la Selección Natural es una metáfora? Pero ¿quién se atreve a proferir semejante barbaridad? ¡Pues el propio Darwin!, en El origen de las Especies, capítulo cuarto. Y allí mismo agrega lo siguiente: "en el sentido literal de la palabra, la Selección Natural es un término falso”.
Como se ve, Darwin no era tan "darwinista” como sus seguidores. Lo que pasa es que los darwinistas creen en Darwin, pero no lo leen. Y esto no constituye de ninguna manera una excepción, mi querido lector. Esto es una constante del ser humano. ¿Cuántos marxistas leen a Marx? ¿Cuántos liberales a Rousseau? ¿Cuántos cristianos la Biblia?
Son los científicos antidarwinistas los que leen atentamente a Darwin. Los darwinistas, simplemente creen en él.
Pero aun tomando la expresión Selección Natural en sentido metafórico, como una "cosa" (que en realidad no existe) que explicaría "la supervivencia de los más aptos", fíjese, lector, que el resultado es exactamente lo contrario de lo que suponen los evolucionistas. Porque de ser así, la Selección Natural favorecería, por ejemplo, la supervivencia de los "mejores" monos; esto es, haría que los monos fuesen cada día más monos, pero no ¡menos monos y más hombres! Esto es un disparate.
Lo que creo que sucede en relación a este punto, es que en muchos investigadores subyace, quizá en forma inconsciente, la íntima convicción -producto de antiguas creencias- de que el hombre es un ser superior al mono; es decir, más "evolucionado", más "perfecto". Pero desde el punto de vista meramente biológico, esto no es cierto. ¡Para nada!
El mono no es un primate imperfecto, que llegará a la perfección cuando "evolucione" hasta hombre. De ninguna manera; el mono, en cuanto mono, es perfecto. Todos los seres vivientes son perfectos en su plano. Más aún, desde el punto de vista estrictamente biológico y, más precisamente, desde el punto de vista darwinista, el mono es francamente superior al hombre (las ratas mucho más aún). La demostración es muy simple, lector: abandonemos un hombre y un mono en medio de la selva y veamos quién tiene mayor capacidad de supervivencia. La leyenda de Tarzán, aunque divertida, es puro cuento. Exactamente igual que la hipótesis darwinista de la que es hija.
El hombre no puede trepar a los árboles como el mono, no puede defenderse del sol ni del frío sin ropas, ni de las inclemencias del tiempo sin techo; necesita cocinar sus alimentos, etc., etc. Por cierto que el hombre es infinitamente "superior" al mono por su inteligencia; pero ésta no pertenece, en sentido estricto, a la biología. Lo que pertenece a esta ciencia es el cerebro, pero no la inteligencia, que se expresa a través del cerebro, pero no se identifica con él, como lo han señalado ya Bergson, W. Penfield, R. Sperry, C.D. Broad y Sir John Eccles, entre otros.
Incluso, esto de la inteligencia es muy, pero muy relativo, lector; pues cuando ella supera el nivel mínimo de astucia indispensable para reventar impunemente al prójimo, se transforma, decididamente, en un factor antisupervivencia. ¿Quién sobrevive mejor, un estafador o un pensador, un prestamista o un artista, un atorrante a un laborante, especialmente en el "primer mundo”?
Y esto, hablando de los humanos. ¡Qué no pasaría en el mundo animal! Imaginemos por un instante que, gracias a algún milagro dawinista, un pobre mono comenzara a desarrollar ciertas características humanas; que comenzara, por ejemplo, a emocionarse ante una puesta de sol; a estremecerse -como Pascal- contemplando las estrellas; a escribirle poemas a la mona dueña de su corazón (y que seguramente le habrá dado calabazas); a interrogarse sobre su origen y su destino... El mono que tuviera la singular desgracia de desarrollar cualquiera de estas características, sería inexorablemente aniquilado por la Selección Natural.
Tiene muchas más probabilidades de sobrevivir -de hacer buen dinero- un hombre haciéndose el mono, que un mono haciéndose el hombre..., como vemos todos los días, helas, en este gran circo en que estamos inmersos.
La Selección Natural, aun usada en sentido metafórico, haría que los seres vivientes se mantuvieran siempre fieles al tipo, eliminando a los que se desvíen de él. Este sería el sentido correcto de la expresión Selección Natural; expresión que, por cierto, no fue creada por Darwin -como muchos creen, y como él mismo se encargó de hacer creer-, sino, veinticuatro años más tarde por el naturalista inglés Edward Blyth, quien la usaba en el sentido que señalé más arriba.
Para el lector interesado en ver cómo Darwin ocultó deliberadamente cualquier mención de E. Blyth, después de apoderarse de su concepto y de cambiarle su sentido, me permito recomendarle el fascinante libro del ya desaparecido y famoso antropólogo americano Loren Eiseley: Darwin And The Mysterious Mr. X.
La llamada Selección Natural es una metáfora que indica la acción (imprecisa, aleatoria, imposible de determinar y cuantificar) de un conjunto de factores en la naturaleza, que hace que los seres vivientes permanezcan siempre fieles al tipo: los peces, peces; los anfibios, anfibios; los reptiles, reptiles; los monos, monos, y los hombres, hombres. Respecto de los hombres, la Selección Natural pareciera no estar muy activa últimamente...
Me apresuro a aclarar que este efecto de la Selección Natural (estabilizador o conservador del tipo) ya ha sido reconocido -aunque a regañadientes- por varios científicos darwinistas (Simpson, Maynard Smith, C. Willams, R. Lewontin y R. Leakey, entre otros). Usada en sentido contrario, esto es, como "algo" capaz de transformar una especie en otra, es un concepto absolutamente erróneo.
Y esto es así, lector, porque las características de todo ser viviente están rigurosamente programadas -hasta el último detalle- a nivel del código genético; esto es, en el conjunto de la información hereditaria que se transmite de los progenitores a su descendencia y que hace que cada ser viviente sólo pueda engendrar -en forma inexorable- otro ser viviente de su misma especie, y absolutamente ninguna otra cosa.
Para que un ser viviente pudiera engendrar otro ser viviente esencialmente distinto, habría que cambiar totalmente su código genético (!). Y la selección Natural jamás puede hacer esto; por la sencilla razón de que ella "actúa" (metafóricamente, se entiende) sobre el organismo ya formado y no sobre sus genes; o, como dicen los biólogos, ella actúa sobre el fenotipo y no sobre el genotipo.
LAS MUTACIONES
Pero, ¿y las mutaciones?, se preguntará algún lector- ¿No Pueden las mutaciones cambiar el código genético?
¡Ah!, las mutaciones... Este es otro de los sagrados "mantras" del darwinismo (en realidad del neodarwinismo). Este "mantra", junto con la Selección Natural, explica también el origen de todos los seres vivientes; pero con la misma condición: la de no analizarlo científicamente.
Desde el punto de vista científico, las mutaciones son alteraciones al azar en la composición química de los genes, esto es, en la complejísima molécula del ácido desoxirribonucleico (ADN), donde está codificada la información hereditaria.
Ahora bien, en una estructura altamente compleja, un cambio al azar tiende inevitablemente a deterioraría. Para mejorarla, tendría que ser capaz de aumentar ese orden; y el azar -por definición- no puede ni mejorar ni crear orden. Sólo una inteligencia puede hacer esto.
Por eso es que el 99% de los cientos de miles de mutaciones estudiadas han sido dañinas, perjudiciales, deteriorativas o letales. En el mejor de los casos, han sido neutras, o porque el gen "alelo”, es decir, el que viene del otro progenitor, suple la función del gen dañado por la mutación, o porque el cambio ha sido insignificante y no ha afectado la vitalidad del organismo.
Las supuestas mutaciones "favorables" de que hablan algunos científicos, no son casi nunca verdaderas mutaciones; son solamente una manifestación de la vitalidad genética que tiene todo organismo, que hace que, en determinadas circunstancias, se expresen genes que ya estaban presentes -aunque reprimidos- porque su funcionamiento no era necesario.
Pero aun en el caso de que existieran mutaciones favorables, con eso no hacemos absolutamente nada. Pues la hipótesis evolucionista necesita, imprescindiblemente, no mutaciones favorables, sino ¡transmutaciones!, es decir, mutaciones creativas, capaces de producir novedades biológicas (ojos, plumas, sangre caliente, etc.), que expliquen la aparición de las distintas especies biológicas, desde la ameba al hombre. Y esto sí que es pura fantasía; y fantasía disparatada, irracional y anticientífica.
La imposibilidad de que las mutaciones (actuando al azar) puedan producir tan siquiera un órgano nuevo, se deriva fundamentalmente de su carácter perjudicial y de su escasa frecuencia. Además, para poder transmitiese a la descendencia, tienen que afectar a las células germinales y ser dominantes, es decir, prevalecer sobre el gen alelo, para tener algún efecto. Todo esto disminuye aún más su frecuencia.
Pero hay otro problema; para que apareciera un órgano nuevo, las mutaciones "creativas” (que son, como hemos visto, puramente imaginarias; las que la ciencia conoce son todas deteriorativas o a lo sumo neutras) tendrían que encadenarse e integrarse en un mismo segmento del cromosoma para poder sumarse y dar origen, así, a un organo nuevo, que no se produciría por la acción de una mutación, sino de miles de ellas.
Para producir un ojo, por ejemplo, todas las mutaciones tendrían que afectar el conjunto de genes que rigen esta función. Ahora bien, esto plantea una imposibilidad estadística absoluta, que ha sido exhaustivamente analizada por autores de la talla de E. Borel, C. Guye, Lecomte du Nüuy, G. Salet y otros.
Hasta aquí hemos desarrollado el argumento de las mutaciones siguiendo el esquema de la hipótesis evolucionista, para demostrar que, aun así, es totalmente imposible que las mismas puedan crear novedades biológicas y transformar así las especies.
Pero la cuestión es muchísimo más grave, aún. Y aquí hay que abandonar el dogma darwinista y pasar a la realidad; es decir, abandonar el terreno de la fantasía y pasar al de la ciencia.
Porque la pseudociencia darwinista no tiene lugar en sus esquemas para el concepto de organismo, es decir, un conjunto de estructuras integradas que funcionan como un todo. Heredera, al fin y al cabo, del mecanicismo cartesiano, la hipótesis evolucionista piensa en términos de partes. Y así los darwinistas creen posible que un organismo se puede ir modificando por partes que, al sumarse, producirían su transformación en otro organismo. Pero esto es puro desatino. Ignora la gran ley biológica del “todo o nada”.
¿De qué le serviría a un mono, por ejemplo, desarrollar piernas de hombre, sin desarrollar simultáneamente pelvis de hombre? ¿De qué le serviría una pelvis de hombre, sin columna vertebral de hombre? ¿Cómo puede haber mano de hombre, con brazo, antebrazo y hombro de mono? ¿Cómo puede haber columna vertebral de hombre, sin cráneo de hombre, y viceversa?
Todas estas estructuras, o aparecen simultáneamente y en estado de plena perfección, o no sirven para nada; por el contrario, son un estorbo para la supervivencia. Esto se aplica, por cierto, a todos los organismos vivientes.
Y para que esto suceda, tiene que cambiar todo el código genético, en forma simultánea y sin un solo error. Para ello debería ocurrir una mutación gigantesca, un reordenamiento radical de todo el código genético, dirigido y especificado hasta en los más mínimos detalles, para producir un ser 'viviente capaz de funcionar, esto es, de vivir. Lo cual constituye un milagro más grande que resucitar un muerto.
Esto, que ya había sido planteado en la década de los 30 por el insigne biólogo y paleontólogo alemán Otto Schindewolf, encontró su más acabado expositor en Richard Goldschmidt, uno de los tres o cuatro genetistas más eminentes del siglo.
Allá por la década del 40, R. Goldschmidt, ferviente evolucionista él, después de haber dedicado prácticamente toda su vida al estudio de las mutaciones, a pesar de creer en la transformación de una especie en otra, concluye diciendo que es absolutamente imposible explicarla mediante el mecanismo de las mutaciones.
Publicó un libro (The Material Basis of Evolution) y un artículo (American Scie., 40:97, 1952) de un rigor científico ejemplar, donde demuestra en forma abrumadora el carácter totalmente anticientífico de todo este macaneo respecto de las mutaciones.
Nadie, absolutamente nadie, ha sido capaz de refutar las conclusiones de Goldschmidt en este sentido.
La comunidad científica, como generalmente sucede, no hizo el menor caso de las conclusiones de este investigador. Siguieron -y siguen- lo más campantes, hablando tonterías sobre las mutaciones, sin tomarse siquiera el trabajo de analizar sus escritos, ni los de muchos otros autores que sostienen lo mismo.
CONCLUSIÓN
Como ve, lector, en este sucinto análisis del tema, sólo he tratado de esbozar los problemas que plantea la transformación de un mono en un hombre, desde el punto de vista meramente biológico.
No he mencionado -salvo de paso- el problema capital de la inteligencia del hombre, que marca una diferencia con el mono no de grado, como sostienen los darwinistas, sino de naturaleza, ya que este problema no puede ni siquiera plantearse en este contexto.
Pretender explicar la inteligencia humana a partir de mutaciones al azar actuando sobre el cerebro de un mono es, simplemente, no saber de qué se está hablando. O, por el contrario, saberlo demasiado bien...
En suma: algunos monos tienen incisivos y caninos parecidos a los nuestros; otros caminan en forma aproximadamente erecta. Algunas moléculas de los monos son similares a las nuestras (¿y de qué pretenden los evolucionistas que estuviésemos hechos?, ¿de plástico, acaso?).
La Selección Natural, cualquier cosa que eso sea, significa que sobreviven los individuos más fieles al tipo (lo cual conserva la especie, no la transforma). Y las mutaciones son absolutamente incapaces de explicar tan siquiera la aparición de un órgano nuevo (novedad biológica).
¿Dónde está la supuesta evidencia científica de que el hombre se originó del mono? En ninguna parte, por cierto. Es sólo un dogma de fe; de fe darwinista...
Y ya sabemos que frente a la certeza de la fe, ningún argumento racional es efectivo.
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
Sr Hyeronimus, una pregunta. La teoría de la evolución afirma, que el hombre, evolucionó solamente de una sola especie de primates. Si el hombre evolucionó de una sola especie de primates, ¿como es posible, que de esa única especie de primates, hayan surguido diferentes razas, como la blanca, la amarilla, la negra y la cobriza?. ¿Puede ser este, el error que tiene la teoría de la evolución?. Espero respuesta.
Saludos.
Aliocha.
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
Buen artículo, entretenido y con fina ironía. No obstante, he de hacer una puntualización al autor. Cada vez que emplea los términos antropología y antropólogos, como genéricos está haciendo referencia a la Antropología Física o Antropología Biológica y, por extensión, los antropólogos son los especialistas de esta rama de lo que es la Antropología a secas. Otra disciplina o Rama dentro de la Antropología, y que prácticamente no tiene nada que ver con la anterior, es la Antropología Social, también llamada Cultural por la escuela inglesa y Etnología en la francesa. Esta rama de la Antropología, se subdivide en A. Cognitiva, A. Política, A. Económica, Etnohistoria, Sistemas de Parentesco, A. de los Sistemas de Creencias, A. Filosófica, etc., etc. Además, la Arqueología es considerada como parte de la Antropología en toda América, no así en Europa. Si bien, en los planes de estudios de las Facultades de Historia siempre hay alguna asignatura de Antropología, pero suele ser la referida a la A. Social, concepto que abarca lo cultural.
Aliocha, hay más aparte de lo que preguntas: ¿porqué los monos siempre tienen el mismo color de ojos y los seres humanos tenemos toda una variedad cromática?
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
Esa misma era la pregunta que hacía. Si el hombre evolucionó, de una especie de monos, ¿como es posible que hayan surguido tantas razas o etnias?. Se dice que el clima y la luz del sol influyen en eso. Pero si eso fuera cierto, ¿como es posible, que los yaganes, alacalufes y tehuelches, no tengan los mismos rasgos, que los nórdicos escandinavos, siendo que las zonas donde viven, tienen el mismo clima?. ¿Como es posible también, que los indios de la amazonia, no tengan los mismos rasgos, que los bosquimanos y pigmeos del congo, siendo que las zonas donde viven, también tienen el mismo clima?. Espero una respuesta más clara.
Saludos.
Aliocha.
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
No creo que el clima y la luz influyan en los rasgos físicos, al menos no tanto. Es más bien cosa de los genes. Si un noruego emigra a la Tierra del Fuego y sus descendientes no se mezclan con los nativos, por muchas generaciones que pasen seguirán teniendo rasgos nórdicos. Y lo mismo pasaría con un indígena del extremo sur del continente americano que se fuera a vivir a la Laponia. Lo más que puede pasar es que la piel se le tueste un poco con el tiempo a alguien de una tierra más fría que se vaya a vivir al Trópico.
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
Imprescindible sitio de Diseño Inteligente en español:
http://www.ciencia-alternativa.org/
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
Fino, fino. Puff. Si ese es todo el material que disponeis para crear una duda razona sobre la "Teoria de la Evolucion", este debate va a ser muuy breve.
Venga. Sigo esperando nuevos posts. Pero esta vez, curatelos un poco mas que tu puedes ¿vale?
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
Material hay para dar y para regalar, no te preocupes. Vas a ver.
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
Sr Hyeronimus. ¿Puede ser ese el error, de la teoría de la evolución?. ¿De donde, surguieron las diferentes razas, de personas humanas que hay en en el mundo?. Este dato, además de contradecir a la teoría de la evolución, ¿contradice la biblia?. Espero respuesta.
Aliocha.
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
No es ese el único error, Aliocha. La teoría de la evolución hace aguas por todos lados, no hay por donde agarrarla. Ni siquiera hay una teoría de la evolución en sí, ya que hay muchas. En cuanto se descubre alguna falla o algún fraude ya están saliendo con otra hipótesis nueva. Y según una de las últimas teorías todos procederíamos de una antepasada común africana. Al menos aciertan en lo de que todos descendemos de una pareja original. Y no podía ser de otra manera, ya que las personas somos superiores a los animales, tenemos algo que nos distingue. Los humanos somos un combinado de cuerpo y alma, y el alma se crea de cero, no puede evolucionar a partir de otra ni crearse por mitosis. De lo contrario caeríamos en ideas extrañas por el estilo de la reencarnación.
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
Cita:
Iniciado por
Hyeronimus
Y no podía ser de otra manera, ya que las personas somos superiores a los animales, tenemos algo que nos distingue. Los humanos somos un combinado de cuerpo y alma, y el alma se crea de cero, no puede evolucionar a partir de otra ni crearse por mitosis. De lo contrario caeríamos en ideas extrañas por el estilo de la reencarnación.
Lo que pasa es que seguramente ellos, desgraciados, no creerán en el alma ni en nada que no puedan ver. Es bastante triste, de verdad.
Tengo por ahí un libro bastante bueno - muy sintético, eso sí - sobre críticas de otras ciencias al evolucionismo. A ver si saco algo de tiempo, transcribo fragmentos aquí y te ayudo un poco con el tema, que es muy interesante.
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
Tranquilo, Naúfrago, que este tema va a dar mucho jugo, más del que se pueda suponer por un incio algo tibio en respuestas y contenidos de éstas. Lo que sucede es que el calado del tema es excesivo como para empezar a "soltar" mensajes insulsos. Requieren de una cierta preparación, y luego ya irá tomando cuerpo.
De momento yo acabo de visitar la web de las "Facultades de Ciencias y Eclesiáticas de Filosofía de la Universidad de Navarra. Concretamente la página del "Grupo de Investigación sobre Ciencia, Razón y Fé (CRYF).
http:// www.unav.es/cryf/default.html
En este espacio hay recopilados toda una serie de artículos recientes interesantísmos sobre este tema que ahora estamos empezando a rodar. De la información leída, se puede ver una reseña muy completa de un libro con cuyos planteamientos Hyeronimus no estaría muy de acuerdo.
Darwin y el diseño inteligente. Creacionismo, cristianismo y evolucionismo
Francisco J. AYALA. Alianza Edit. Madrid 2.007
El autor es un eminente investigador y profesor español en USA, que repasa las actuales teorías y tendencias, pero, plantea que no hay tanta discrepancia entre el darwinismo-evolucionismo y la doctrina cristiana, mientras sostiene que el DI y el creacionismo no están tan cerca, en cambio. Es decir, polémica a la vista. Personalmente lo he incorporado a la lista de compras del mes que viene, cuestión de presupuesto doméstico.
Pero no sin antes haber parado en www.agapea.com La Web de "Agapea. Libros Urgentes" y haber comprado (hablo de hace un rato)
Dios y las Cosmologías Modernas Francisco José SOLER GIL (comp. y autor)
conjunto de ensayos de esta temática. En Biblioteca de Autores Cristianos (BAC).
No obstante y para ir ganando tiempo por parte de todos los interesados conviene repasar las páginas en la red dedicadas a:
Charles THAXTON; William A. DEMBSKI; Michael BEHE; y algunos más que van a ir apareciendo. Ir a la web de la Fundación Templeton, que es la que ha otorgado el premio de 1 millón y cuarto de euros al sacerdote y profesor polaco HELLER, lo mismo que a cosmólogos como ELLIS, que por su talla nadie se ha atrevido a criticar.
Así que es cuestión de irse animando y a escribir.:nerd::nerd:
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
Ok! No quería llegar a esto pero esto ha llegado demasiado lejos. Quiero que entiendas que esto lo hago por tu bien y me duele mucho mas a mi que a ti, pero no me has dejado otra salida.
Chicos, tengo algo que deciros. Bueno, en realidad son dos. Tengo una noticia buena y una noticia mala ¿Cuál queréis oír primero?
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
La buena: Hyeronimus tiene razón.
La mala: Vamos a morir todos.
Veréis. Descubrimientos recientes demuestran lo que Hyeronimus lleva largo tiempo anunciando. Las especies animales no mutan, la evolución es una patraña y lo selección natural una farsa.
En realidad. Todos los animales que hay en nuestro planeta son descendientes directos de una pareja que logro sobrevivir a una de las peores inundaciones de la historia, metidos dentro de una pequeña barquita creada por un señor muy simpático llamado Noe.
Lo malo… Es que dentro de nada todos nos moriremos porque los biólogos son unos estafadores sin sentimientos que solo buscan el dinero fácil.
Veréis. Los humanos, en un momento de inteligencia, decidimos quemar todos los combustibles fósiles del plantea, creados durantes millones de años, en unas pocas décadas.
El problema es que esto se cargo el clima ¿Quién lo iba a decir? Alterando la creación de Dios. No es una probabilidad, es un hecho ¿sabéis? Lo malo es que como no hay selección natural, ni mutaciones, ni evoluciones posibles, ni un Diseño Inteligente que hubiese previsto que nosotros fuésemos capaces de hacer esto… Todos los animales y las plantas van a empezar a morir uno a uno. Y como los humanos no podemos vivir sin animales ni plantas… pues ya sabéis lo que nos toca dentro de nada, ¿no?
Así que empezar a rezar para que el ser que creo vida en el universo venga y arregle lo que hemos destrozado… Nuestra supervivencia depende de ello. Y lo que diga la comunidad científica, pues hacer todo lo contrario… amiguitos. No sea que nos quieran a volver a engañar como con lo que “el hombre viene del mono”.
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
La discusión va por el lado del Diseño Inteligente, creo. No del creacionismo. Supongo que para comentar los aspectos teológicos del tema podríamos hacerlo en el foro de religión. Desde luego, la salvación no depende de que se crea que Dios creó el mundo directamente o por un proceso evolutivo. No es dogma de fe ni lo uno ni lo otro. De todos modos, aun siendo por evolución, en ese caso sería dirigida por Dios. No la dejaría al azar, "a la buena de Dios" (nunca mejor dicho), a ver qué sale. Él tenía una idea, un propósito. Como dijo Benedicto XVI en su primera homilía, "no somos el producto sin sentido de la evolución. Cada uno de nosotros es amado y es producto de un pensamiento de Dios". Por supuesto, esta afirmación no excluye necesariamente una evolución dirigida, pero a lo que voy es a que en todo caso no es el azar y el caos, porque Dios no es autor de confusión y necesariamente tiene un plan, tanto para nosotros como para el mundo. Es posible ser católico y evolucionista; en lo que no se puede creer es en el azar cáótico. Aquello que dijo Einstein de "Dios no juega a los dados" lo podríamos expresar también diciendo que Dios no hace experimentos. Él sabe mejor que nadie qué es lo que va a funcionar y qué no.
Siguiendo con el Papa, reproduzco una nota de prensa relativa a algo de lo que habló en su famoso discurso de Ratisbona, y que pasó desapercibida por culpa de aquella malhadada manipulación por parte de la BBC que fue malinterpretada en el mundo musulmán y causó tanto revuelo.
El Periódico, 12 de septiembre de 2006
Benedicto XVI afirma que la teoría de la evolución es "irracional"
EFE
RATISBONA
El papa Benedicto XVI ha dicho en Ratisbona que una parte de los científicos se empeñan en demostrar que Dios es "inútil" para el hombre y ha afirmado que la teoría de la evolución es "irracional", que el ateísmo moderno nace del miedo a Dios y que el odio y el fanatismo destruyen la imagen de Dios.
El Papa ha hecho estas manifestaciones ante decenas de miles de personas, unas 250.000 según fuentes de los organizadores, que han asistido en las afueras Ratisbona a la misa que ha oficiado en su primer día de estancia en esta ciudad de Baviera en cuya universidad enseñó dogmática.
El Pontífice teólogo ha dedicado la catequesis a explicar lo que significa creer y tras afirmar que el Credo "no es un compendio de sentencias, ni una teoría", se ha preguntado si es posible creer en nuestros días y si es una cosa "racional".
"Sin Dios las cuentas no cuadran"
"Desde el Iluminismo, al menos una parte de la ciencia se empeña con tenacidad a buscar una explicación del mundo en el que Dios sea algo superfluo. Así, sería algo inútil para nuestra vida. Pero cada vez que parece que lo han logrado, la realidad se muestra evidente. Sin Dios las cuentas no cuadran para el hombre, para el mundo y el universo", ha afirmado el Papa.
Joseph Ratzinger se ha preguntado qué existe en el origen y ha asegurado que hay sólo dos respuestas: o la "Razón creadora, el Espíritu que hace todo y fomenta el desarrollo" o la "irracionalidad, que sin razón alguna, produce un cosmos ordenado de manera matemática, al hombre y a la razón".
Según el Papa, esta última sería sólo un resultado casual de la evolución, "en el fondo, una cosa irracional". Con firmeza, el Pontífice ha destacado que los cristianos creen que en el origen está en Dios y la razón y no en la irracionalidad.
Benedicto XVI ha asegurado que el odio y el fanatismo destruyen la imagen de Dios y que el ateísmo moderno nace del miedo a Dios, que sin embargo es bondad y amor. El jefe religioso de más de 1.000 millones de personas de todo el mundo ha afirmado que sólo Dios salva al hombre del miedo del mundo y del ansia ante el vacío de la propia existencia.
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
Y ahora una nota simpática. Se cuenta que cuando apareció el Anís del Mono allá por 1870 el dueño de la empresa, Vicente Bosch, de Badalona (Barcelona) lanzó un concurso para escoger la etiqueta. El mono era una mascota que él tenía. Como la teoría de Darwin era bastante reciente y la polémica estaba en todo su furor, al final salió elegida una que tenía un mono con rasgos bastante humanos y unas pobladas patillas que recordaban la barba de Don Carlos y tenía en la mano un pergamino que decía: "Es el mejor. Lo dice la ciencia y yo lo creo."
http://www10.gencat.net/probert/imgA...ement12150.jpg
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
Juss... Aunque pensemos de forma diferente. Quiero que TODOS sepan que admiro a Hyeronimus. No solo por lo mucho que sabe y la enorme paciencia que muestra, sino porque cada día me enamora con un dato nuevo.
¿Me toca decir algo? Veamos. Si hubo azar o no, yo no lo se. Aun espero que me expliques que es eso del Diseño Inteligente, pero no puedes embestir contra la PIEDRA ANGULAR de la biología moderna, y de todas sus disciplinas, y esperar que nos quedemos frescos como una rosa. Por lo menos, danos algo más. Algo que sustituya a Darwing.
La ciencia no admite el concepto de un plan creado para nosotros (o a Dios), no porque sea imposible o no crea en él, sino por que no hay un demostración CAUSA - CONSECUENCIA que diga que vaya a ser así.
Te pongo un ejemplo. Que un medicamento cura a una persona, no significa que el medicamento sea ciencia. ¿Fue por el compuesto químico o actuó como placebo? Sin una explicación científica que argumente los beneficios de ese medicamento, puedes decir que el medicamento PUEDE curar pero no GARANTIZAR su resultado. He aquí la diferencia entre Magia (causa - efecto) y Ciencia (causa - consecuencia).
La ciencia no niega a Dios. Solo busca una forma empírica de llegar a este y conocerlo. O por lo menos, a su obra.
Lo que no puedes pretender, es que la ciencia acepte la existencia de un Dios, solo por el testimonio de los santos. Eso no seria científico y lo sabes. Tienes que dar algo (experimentos, pruebas, estudios, hipótesis, teorías,...) que por lo menos les haga pensar eso.
Si la ciencia cree erróneamente en Darwing, es porque es la teoría que responde mejor a ¿como se origino la vida en nuestro planeta? Antes de él se creía que los seres vivos surgieron de debajo de las piedras. No le quites ese merito al libro.
Ser un hombre espiritual es MUCHO más difícil que ser un hombre de ciencia. Lo se. Su demostrarlo (a nivel racional) es MUY difícil y no me digas que ya esta demostrado... pues creer en Dios precisa de un acto de fe y no de razón. La razón es accesible a todos, incluso a para los cobardes. Tener fe, requiere mas valor. Compadécete, pero no les faltes el respeto.
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
Sí, yo también digo lo mismo. Hyeronimus, junto con Valmadian y Ordoñez, son los mejores foreros de hispanismo.org.
Aliocha.
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
Uy, Náufrago, perdón por haber blasfemado contra la "piedra angular" de la biología moderna.
Es una teoría como cualquier otra en la que se puede creer o no, no una piedra angular, porque nadie la podido demostrar aunque sea la que tiene más consenso. Si te parece acertada, expón tus razones para ello, ya que esto es un debate. En vez de eso lo que estás haciendo es ponerla como un dogma intocable. El mismo Karl Popper, creyendo en la evolución, ya advirtió que no había que tomársela demasiado en serio.
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
Reseña de uno de los libros mencionados por Valmadian. Tomada de la revista Arbil.
Recensión del libro „Dios y las cosmologías modernas”
por Redacción
„La fe en la Creación sigue siendo razonable hoy día. Se trata también, desde el punto de vista de los resultados de las ciencias naturales, de la ‘mejor hipótesis’, que explica más y mejor que todas las demás teorías. La fe es razonable. La racionalidad de la Creación procede de la razón de Dios: No hay ninguna otra respuesta realmente convincente”. Benedicto XVI
Según una opinión muy extendida, la ciencia moderna, y en especial la física, favorece una visión del mundo materialista, en la que Dios se considera como una hipótesis prescindible, cuando no ya plenamente superada. La lectura del libro „Dios y las cosmologías modernas” ayudará a mostrar lo infundado de esta opinión: La ciencia no sólo no se opone a la fe en Dios, sino que puede contribuir efectivamente a reforzarla.
Los autores del libro, una decena de especialistas en física, filosofía y teología de algunas de las universidades más prestigiosas del mundo (tales como Bremen, Cambridge, Cracovia, Oxford etc.), son conscientes de que no es posible defender a la ligera la concordancia entre la ciencia actual y la fe. Por ello, en lugar de ofrecer, como aval de dicha concordancia, visiones generales, más o menos difusas (cuando no voluntaristas), de la articulación entre ciencia, razón y fe, han preferido centrarse en el análisis de uno de los puntos de contacto más interesantes entre la ciencia y la teología: el de la interpretación de las teorías cosmológicas actuales.
El resultado es un conjunto de ensayos de amena lectura, pero rigurosa argumentación, en los que se pasa revista a los principales temas del diálogo entre la cosmología física y la teología natural. Y la conclusión que se va abriendo paso a lo largo de este diálogo es que el planteamiento teísta, que considera el universo como creación de un Dios personal, resulta más rico, más matizado y explicativo, que el planteamiento materialista, a la hora de interpretar los datos que nos ofrece la cosmología.
Los datos cosmológicos significativos en este sentido son, ante todo, la propia existencia del universo, su inteligibilidad matemática, y el ajuste de las constantes y las leyes físicas de un modo tal que favorece el desarrollo de la vida inteligente. Algunos de los intentos materialistas recientes de dar cuenta de estos datos evitando el recurso a Dios, se basan, por ejemplo, en la hipótesis de la existencia de múltiples universos con leyes físicas diferentes ?una hipótesis que pretendidamente justificaría la especificidad de las leyes de nuestro universo sin el recurso al diseño inteligente del cosmos?. Otros intentos se apoyan en diversos modelos de la cosmología cuántica para tratar de definir un universo autocontenido, que surja por sí mismo de la nada, o exista sin principio ni fin (eliminando la singularidad de la Gran Explosión) etc. De este modo se pretende eliminar la cuestión de la causa del universo, o resolverla a un nivel puramente físico.
Todos estos intentos, incluyendo los últimos modelos de la cosmología cuántica, son discutidos en el libro, para mostrar que no logran su objetivo de explicar los datos cosmológicos fundamentales sin referencia a Dios. En esta discusión no son ni siquiera soslayados los temas que los materialistas suelen considerar como más a su favor (como por ejemplo la cuestión de cuál sea la „causa” de Dios). Antes bien, el estudio del universo como un todo se presenta en el libro como un terreno singularmente apropiado para dar cuenta de este tipo de asuntos, y, en definitiva, para acceder a la existencia de Dios desde la razón natural.
„Dios y las cosmologías modernas” es un libro destinado principalmente a un público universitario, si bien podrá resultar provechoso a cualquier lector interesado en las cuestiones fronterizas entre la ciencia y la teología. Para facilitar la lectura, los autores han procurado (en la medida de lo posible) prescindir de fórmulas matemáticas, así como de términos técnicos no explicados en el texto. De este modo, aunque el tratamiento de los diversos temas es riguroso, la comprensión del libro no requiere ser un especialista en física.
El mensaje de este libro puede resumirse con las palabras que el papa Benedicto XVI pronunciara en 1981, siendo entonces arzobispo de Munich y Freising, en sus famosas homilías cuaresmales sobre la Creación, en la catedral de Munich:
„La fe en la Creación sigue siendo razonable hoy día. Se trata también, desde el punto de vista de los resultados de las ciencias naturales, de la ‘mejor hipótesis’, que explica más y mejor que todas las demás teorías. La fe es razonable. La racionalidad de la Creación procede de la razón de Dios: No hay ninguna otra respuesta realmente convincente”.
Estas palabras, válidas en 1981, lo siguen siendo actualmente, y quizá de un modo más pleno, a juzgar por el libro que estamos comentando. La discusión de los nuevos modelos cosmológicos apunta, en todo caso, en esta dirección.
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Redacción
Datos del libro:
Autor: Francisco José Soler Gil (editor)
Título: „Dios y las cosmologías modernas”
Editorial: BAC
Ciudad: Madrid
Año: 2005
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
Es la piedra angular, puesto que es el cemento que une todos los conceptos de la biología moderna. Sin ella, todos los libros y los estudios de biología serian datos adquiridos sin ningún tipo de conexión entre ellos. ¿Qué une a las especies en grupos animales? ¿Cuál es la heráldica de los animales? La evolución (creemos).
Lo curioso es que… aun no he oído NADA que me haga pensar que tengas razón. Solo ideas para no creer en Darwing, pero nada que haga suponer que tu tengas un concepto mas cierto del universo. Únicamente tienes opiniones de gente y eso, para mí, es prueba que no vale nada. No tengas reparos en difundir tus teorías. Que es lo que la gente esta esperando...
¿Crees que los animales no mutan? ¿No evolucionan?
Que yo sepa, esta DEMOSTRADO que los microorganismos (virus) lo hacen, lo han hecho y lo seguirán haciendo. ¿Qué te hace pensar que los macroorganismos no lo hacemos?
Ciencia y fe coinciden en que hubo un tiempo en que el mundo NO había vida. Así lo demostró la geología. Entonces, tuvo que existir un proceso para que los bosques y arrecifes sean tan poblados como son ahora.
Si la astronomía estudia el comportamiento de los astros y las constelaciones… para entender como son, como se crearon y hacia donde van... La biología hace lo mismo pero con los animales. Estudia como son, como se comportan, donde tuvo lugar su posible origen y como evolucionaran en el futuro… (Cosa que tu no les crees capaces).
Evolucionar no significa ser mejor. Esto no es Pokemon. Esto es el mundo real. A ver si será que el problema es que no sabes que es evolucionar y lo tengo que explicar. La biología es una ciencia, que siempre ha fastidiado por ser neutralidad (otra cosa es que determinados científicos no lo sean por convicciones propias poco relacionados con su oficio). Según la ciencia, ningún animal o planta es mejor que otro (ni siquiera nosotros). Todos son importantes para el equilibrio del ecosistema.
Pero volviendo al tema que nos ocupa ¿Un ejemplo de evolución? El elefante.
El elefante es un animal migratorio que antiguamente vivió en África y Asia. Solo había un tipo (o eso se cree). Cuando los continentes se separaron (entre mas factores). La especie quedo incomunicada y dividida en dos grupos. Así lo creemos porque son… casi iguales y parecen primos-hermanos por parte de madre (si es que hay otro motivo).
Con los años… ambos se vieron forzados a vivir separados y en condiciones ambientes muy diferentes. Uno en un desierto y el otro en una selva. ¿Como puede ser que sean parecidos? Demasiada casualidad para un escéptico Darwing. Con una dieta diferente, un clima diferente y unos depredadores naturales diferentes,… Quizás evolucionaron de forma distinta. Sus cuerpos se vieron obligados a potenciar partes distintas de su cuerpo.
http://elefantes.anipedia.net/images/elefante-indio.jpghttp://www.bfotos.com/cache/animales...a.jpg_w400.jpg
¿Si viven en lugares tan diferentes como es que son casi iguales?
Uno vive en la sabana Africana y el otro en la selva Asiática.
Uno es ENORME, tiene grandes orejas, enormes colmillos y una delgada trompa, mientras el otro es más pequeño, orejas pequeñas, casi SIN colmillos y una robusta y más fuerte trompa (sin mencionar la espalda, entre muchas otras).
Y así... una animalada de animales (nunca mejor dicho). Pero este se ve mejor.
En cuanto a los humanos. El humano ya no evolucionara. JAMAS (a no ser que algo cambie). Básicamente por dos razones.
1.- Es una especie que no pertenece al Reino Animal. Ha creado su propio “naturaleza” y ya no depende del “azar” de las fuerzas de la naturaleza para subsistir.
2.- Ha destruido todo impedimento geográfico. Cualquier ser humano puede llegar a cualquier punto del mundo y tener hijos y morir allí.
El hombre no viene del mono. Un mono es un mono y un chimpancé es un chimpancé, aunque es normal que la gente se haga un caos si habla sin ningún tipo de propiedad y sin causa de fundamento. En todo caso el hombre vendría de un simio. Un modelo mucho más anterior a los primates actuales.
Que es posible que no, que es posible que si. Pues yo que se. Es algo teórico. Me gustaría que me dijeses cuales son las otras posibilidades para poder contrastar. De lo contrario… no puedo pronunciarme. Pues yo no estuve allí, ni tampoco se como piensa Dios o que métodos prefirió durante el Génesis, pero yo descartaría la arcilla (opinión mía no contrastada científicamente).
PD: ¿Podrías explicar eso de la racionalidad de la fe? o ¿Que es la cosmología quántica? Con un pequeño resumen, me basta.
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
Náufrago, tú confundes microevolución (dentro de una misma especie) y macroevolución (pasar de una especie a otra). Tan elefante es el africano como el asiático, y tan perro es el chihuahua como el San Bernardo. Lo que todavía no se ha observado es que una especie se transmute en otra. A ver, ¿dónde están las formas intermedias, sea entre seres vivos o en forma de fósiles? Porque el mundo debería estar lleno de ellas, tanto de fósiles como de seres intermedios entre una especie y otra, o entre por ejemplo reptiles y aves, y todavía no aparecen.
¿Tú leíste bien el artículo del Dr. Raúl Leguizamón que abre este hilo? Porque si lo hiciste me parece que fue a toda prisa. No son ideas para no creer en Darwin (se escribe sin g), sino que te pone buenos argumentos científicos. Otra cosa sería que quisieras contraponer otros argumentos científicos o filosóficos; pero al menos trata de rebatir razonadamente lo que dice, en vez despacharlo alegremente diciendo que son "ideas" u “opiniones de gente”. Él tiene estudios y titulación universitarios y sabe cuarenta mil veces más que tú y que yo de medicina y de biología. Lo tuyo si se puede decir que es una opinión (tan respetable como cualquier otra) porque no aduces ningún razonamiento o argumento concreto.
Y en cuanto a que la evolución sea la piedra angular de la biología me parece descabellado. Si acaso la piedra angular de la biología sería la célula, que es la unidad básica de todo ser viviente, la conexión efectiva entre ellos. Lo otro no es más que una teoría que siguen muchos científicos (pero ojo, hay muchisimos otros que no, aunque la corrección política imperante en el mundo científico no lo pregone mucho o no les dé mucha voz, y haya hecho un dogma de la evolución). La evolución nunca se ha observado ni se podrá observar empíricamente; solo se puede deducir como teoría o como hipótesis a posteriori.
Los virus a veces mutan, en efecto, pero si una cepa de virus de la gripe se vuelve inmune a los medicamentos a una vacuna, sigue siendo virus de la gripe. Simplemente sobrevivieron los más resistentes. Es supervivencia de los más dotados, pero sigue siendo el virus de la gripe.
Por supuesto que todos los animales son importantes y cumplen sus funciones en la naturaleza y con miras al equilibrio ecológico. Pero no me digas que tú, que tienes raciocinio e inteligencia superior, que puedes estudiar y filosofar, no eres superior a un chimpacé o a una tortuga. Los animales tienen cierto grado de inteligencia (algunos mucha), pero carecen de intelecto y aplican su inteligencia a sus necesidades cotidianas, para subsistir. Ya me dirás tú si un perro o un canario pueden realizar investigaciones en un laboratorio o elaborar un sistema filosófico. Claro que somo superiores. Esto no es soberbia, es constatar un hecho que salta a la vista.
Por supuesto que el hombre no viene del mono. De hecho, hoy en día nadie cree eso, sino que (según dicen) procede de un antepasado común. Lo del mono es una forma de generalizar para entendernos. En cuanto a las otras posibilidades, de lo único que se trata es de que con toda evidencia los organismos vivos son tan complejos en cuanto a estructura y funcionamiento que no pueden haber existido formas intermedias ya que si el aparato no está completo no funciona. Ahora bien, se puede creer que haya sido Dios el que lo hizo así, o queseamos producto de experimentos extraterrestres o cualquier otra idea loca (esta última me parece de lo más descabelleda, pero hay quien lo cree). Teorías hay para todos los gustos. A mí me basta con creer que Dios lo hizo todo. Que lo hiciera de esta o de aquella forma o mediante tal o cual sistema no me importa tanto. Me conformo con disfrutar y maravillarme de los resultados. Pero es innegable que no pudo ser un proceso ciego librado al azar. Y en cuanto a lo de la arcilla, coincide bastante con la composicion del cuerpo humano (principalmente agua, y minerales), por lo que aunque se trate de una metáfora, es la más acertada, ya que se aproxima mucho más que las de las cosmologías de muchos pueblos primitivos.
La fe es racional porque no es un sentimiento ciego e infundado. Si bien tener fe es un don de Dios, la fe también se cultiva y se apoya en la razón, y se sirve de razonamientos. No es conveniente creer ciegamente, porque sí, con la fe del carbonero. Se cuenta que preguntaron a un carbonero ignorante si creía, y dijo que era creyente, pero cuando le perguntaron por qué creía, no supo responder. Porque sí, porque era lo que le habían enseñado, pero de ahí no pasaba. La fe no está reñida con la razón, sino que se sustenta en ellas. Dios mismo es razón, es la Razón, en griego logos, que es la palabra que utiliza el texto original cuando habla del Verbo, es decir de Jesucristo. Dios es la razón de todo y no es un concepto vago, sino pura lógica.
En cuanto a la cosmología cuántica, ahí me pierdo. La física nunca fue mi fuerte, y menos la cuántica.
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
Debes de tener razón. Puede que ese sea mi caso. De pequeño, recuerdo tener verdadera fe en Cristo, pero con los años... Ahora ir a misa ya no me llena. No como antes (aunque la ciencia tampoco lo hace). Quizás no la cultive como debiera. Quizás le tenga muerta. Quizás no.
Se estima que +80% población mundial cree que hay un tipo de Dios o "algo" que le es muy parecido... aunque no siempre sepan como definirlo con palabras. Tal verdad no puede ser ignorada por el hombre, pero... aunque la fe sea "razonable" es algo que no se le puede exigir a la ciencia. O así creo yo.
Mi objetivo no era refutar el articulo, sino el de hacerte ver que algo de razón si tiene Darwin (esta vez sin g :)). Pero en lo de los seres intermedios... me has matado.
No se mucho de biología, lo básico, y de paleontología o antropología... lo que he leído en libros de terror o en el cine. Así que... Que hubiese antropólogos que quisiesen hacerse famosos a costa de manipular pruebas o huesos bajo la apariencia de restos de nuevos homínido, pues podría ser. ¿Como no?
Aunque si la vida empezó bajo el agua (como creen los geólogos), supongo que algunos habrá ¿no? Porque sino, por deducción, me queda o que somos efectivamente extraterrestres o que somos realmente de arcilla. Y me cuesta aceptar eso. Jajaja. No se. Aun espero oír alternativas en ese punto.
En cuanto a lo de la gripe. Bueno, ya te dicho que mis conocimientos son realmente limitados pero... ¿El VIH no es un nuevo tipo de virus que antes no existía?
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
Dices que ya no te llena ir a misa. Te comprendo, porque en muchos sitios la han vaciado y alterado tanto que poco se parece ya a lo que era. Es curioso. Pensaban que con tantas innovaciones y adaptaciones atraerían más a la gente y captarían mejor a la juventud, y han conseguido todo lo contrario, que cada vez la gente tenga menos fe y vaya menos a la iglesia.
Yo tampoco creo que se le pueda exigir a la ciencia que tenga fe. Fe puede tener o no el científico. La ciencia se limita a investigar y determinar la naturaleza. Pero no tiene por qué estar reñida con la fe si esta está bien fundada.
Parece que hay bastantes indicios y testimonios de que el virus VIH es producto de manipulaciones en un laboratorio, no algo surgido espontáneamente.
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
Cita:
Iniciado por
Nova_Hespaña
Lo que pasa es que seguramente ellos, desgraciados, no creerán en el alma ni en nada que no puedan ver. Es bastante triste, de verdad.
Tengo por ahí un libro bastante bueno - muy sintético, eso sí - sobre críticas de otras ciencias al evolucionismo. A ver si saco algo de tiempo, transcribo fragmentos aquí y te ayudo un poco con el tema, que es muy interesante.
Lo prometido era deuda:
(I)
"De todas formas, durante la primera mitad del siglo XX la biología molecular progresó tanto, que alrededor de 1950 el científico soviético A. I. Oparin y otros se afianzaron lo suficiente como para intentar una explicación de cómo la vida pudo haberse originado a partir de sustancias químicas muertas.
Pero ¡cuidado con la aparente elegancia de la frase "la vida originándose apartir de sustancias químicas muertas"! Detrás de ella hay todo un razonamiento lógico, con sus dos premisas y su conclusión.
Premisa mayor: "Donde hay vida, hay también una cierta mezcla de sustancias químicas". Premisa menor: "Dicha mezcla es causa necesaria y suficiente de la vida". Conclusión: "Por lo tanto, reproduzcamos la mezcla en sus debidas proporciones y obtendremos la vida".
No es difícil ver que la que se tambalea es la premisa menor. No sólo no ha sido nunca demostrada sino ques e trata precisamente de una proposición tan terminantemente desacreditada por los experimentos clásicos de Redi y Pasteur, que sería temerario impugnarla. Cuando los evolucionistas todavía sostienen la generación espontánea, parece como si intentaran agarrarse a una tabla de salvamento, única alternativa a una intervención sobrenatural que para todos ellos es claramente anatema.
Que una cierta combinación de sustancias químicas muertas pueda dar origen a la vida es una hipótesis muy atrevida. No hay razón para concederla, pero vamos a hacerlo, no por discutir, sino para ahondar en lo que realmente se requiere para obtener la vida a partir de sustancias muertas.
Consideraré dos problemas estrictamente químicos, el primero resultante de la presencia del oxígeno, y el otro de la presencia del auga.
Empezaré aclarando que por "sustancias muertas" no quiero decir átomos sueltos de carbono, nitrógeno y otros elementos; quiero decir compuestos como amoníaco, metano, vapor de agua y molécula de hidrógeno, de los cuales intentaremos sintetizar aminoácidos, los bloques que constituyen las proteínas. El problema resultante de la presencia del oxígeno es paradójico pero muy real: y es que el oxígeno, el elemento clave para el soporte de la vida, impide la formación de aminoácidos a partir de las "simples sustancias químicas vitales" mencionadas arriba. El oxígeno detiene en seco cualquier intento de construcción precisamente de los bloques constituyentes de la vida, y por ende de la vida misma.
La razón reside en la termodinámica de la reacción química. Los enlaces que el oxígeno forma con el carbono y el hidrógeno son más fuertes que los que forman entre sí carbono e hidrógeno, oxígeno y oxígeno, carbono y carbono e hidrógeno e hidrógeno. El resultado es que donde quiera que haya excedente deoxígeno, éste tiende a formar agua (óxido de hidrógeno y anhídrido carbónico, que en la jerga termodinámca se denominan "sumideros de energía".
Los aminoácidos, por otro lado, sn compuestos reducidos, es decir, contienen menos oxígeno de lo que su composición permitiría. Dicho de otra manera, se oxidan muy fáclmente en agua y anhídrido carbónico.
Todos los experimentos proyectados para describir el proceso presuponen pues que éste ha tenido lugar en una atmósfera reducida, es decir, sin oxígeno pero con amoníaco, metano, hidrógeno y vapor de agua. Los experimentos han tenido éxito: descargando chispas eléctricas en tal "caldo primitivo" hipotético, Stanley Miller obtuvo efectivamente aminoácidos y otros compuestos orgánicos a principios de los años 50.
El éxito de tales experimentos, sin embargo, no contribuye absolutamente nada a la solución del problema real, que es que el amoníaco y el metano, componentes esenciales del así llamado "caldo primitivo, son ambos altamente perjudiciales para la vida, mientras que el oxígeno, perjudicial para los experimentos, y por lo tanto cuidadosamente excluido de ellos, es esencial para la vida.
Esta doble paradoja nos fuerza a una conclusión nada menos que milagrosa. A un "caldo primitivo" reducido le caen rayos encima hasta producir la vida; luego, instantáneamente, el amoníaco, el metano y los productos hasta entonces esenciales, desaparecen, y son reemplazados por el oxígeno, perjudicial hasta entonces pero beneficioso desde ahora en adelante. Noten por favor que el reemplazo tiene que ser instantáneo, ya que si los aminoácidos recién formados se quedaran por ahí, el oxígeno los destruiría antes de que tuvieran la posibilidad de formar algo "vivo"; a la inversa, si los mismos aminoácidos se quedaran en una atmósfera todavía reducida, cualquier forma "viva" que se formara perecería por falta de oxígeno. La llegada del oxígeno y la desaparición del amoníaco, metano, etc., tendrían que ser no solamente instantáneas, sino sincronizadas exactamente para la formaicón del primer ser vivo. Mayor milagro sería muy difícil de postular."
Continuará.
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Datos del libro (MUY RECOMENDADO):
El evolucionismo en apuros
BORRUSO, Silvano
CRITERIO LIBROS, S.L.
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
Me alegra que se retome este tema. Gracias por tu aportación, Nova Hespaña. Por mi parte, voy a ir posteando por ahora parte de un estudio sobre el tema tomado del sitio de la Asociación Cultural Monfort, que suelo visitar con frecuencia y me gusta mucho. Es un sitio tradicionalista católico muy recomendable. Casi todo está en portugués, pero algunos artículos están traducidos al español u otras lenguas, como por ejempo este que voy a ir poniendo aquí por partes. La traducción no es nada del otro mundo: está llena de portuguesismos y otras cosas raritas, pero creo que la mayoría de los lectores lo entenderán mejor si lo pongo en español.
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
EVOLUCIONISMO:¿DOGMA CIENTÍFICO O TESIS TEOSÓFICA?
Orlando Fedeli
Orlando Fedeli
Fábio Vanini, biólogo
Marina Marques Vanini, doctoranda en Biología
Marcelo Murai, Maestro en Biología
Luciana Kauer Murai, graduada en Biología
Dr. Daniel Almeida de Oliveira, Médico
Quant à la réalité de l'évolution organique, ma croyance est inébranlable... Il n'en est pas moins vrai que les explications clasiques de la genèse des espèces sont loin de contenter tous les esprits. Pour ma part, je les tiens toutes pour des contes de fèes à l'usage des adultes... Il faut avoir le courage de reconnaître que nous ignorons tout de ce mécanisme"
(Jean Rostand, Ce Que Je Crois, Graset, Paris, 1953).
["En cuanto a la realidad de la evolución orgánica, mi creencia es inquebrantable. No deja de ser verdad que las explicaciones clásicas de la génesis de las especies están lejos de contentar todos los espíritus. De mí parte yo las considero todas como cuentos de hadas para uso de adultos.... es preciso tener el coraje de reconocer que ignoramos todo sobre ese mecanismo"]
(Jean Rostand, Lo que yo creo, Graset, Paris, 1953)
(Jean Rostand fue Premio Nobel de Medicina y defensor del evolucionismo)
I - EVOLUCIONISMO Y RELIGION
1 - EVOLUCIONISMO Y RELATIVISMO
El evolucionismo es uno de los "dogmas" de la mentalidad moderna.
Extrapoló el campo puramente biológico, y es aplicado a todo: nada es más considerado estable, pues que se cree que todo evoluciona. En este sentido, la creencia en el evolucionismo puede ser señalada como una de las causas del relativismo triunfante en nuestros días. No habría ningún valor absoluto. Ni verdad, ni moral, ni belleza, ni religión, ni dogmas, nada tendría estabilidad, pues que todo estaría bajo la ley de la evolución, esta sí, tomada como siendo absoluta.
Por tanto, el evolucionismo actual es más que una teoría biológica: es un principio absoluto -- un dogma religioso-- de una metafísica relativista. Y he ahí una contradicción sintomática y reveladora: ¡el relativismo se fundamenta en un principio absoluto!
La amplitud atribuida al evolucionismo es de tal porte metafísico que -- como no podía dejar de ser --- alcanza la esfera religiosa: el propio Dios es considerado como un eterno devenir, y no como el Ser inmutable, "Aquel que es" (Ex. III, 12).
El Padre Teilhard de Chardin -- que Stephan Jay Gould juzga haber sido el principal responsable por la famosa fraude del Hombre de Piltdown (Cfr. JAY GOULD, Stephen, La Conjura de Piltdown, in La gallina y sus dientes, ed. Paz y tierra, São Paulo, 1992, pp. 201 a 226, y, del mismo autor, El Pulgar del Panda, Martins Fontes, S. Paulo, pp. 95 a 109) -- declaró:
"¿La evolución es una teoría, un sistema, o una hipótesis?"
"Es mucho más que eso. Es una condición general a la cual se deben doblegar todas las teorías, todas las hipótesis, todos los sistemas; una condición a que deben dar satisfacción en adelante para que puedan ser tomadas en consideración y para que puedan ser ciertas". (TEILHARD de CHARDIN, O fenómeno Humano, p. 245).
Julian Huxley, por su vez, muestra cómo el dogma de la evolución se impone como el fundamento de la moderna religión relativista:
"En el tipo de pensamiento evolucionista, no hay lugar para seres sobrenaturales (espirituales) capaces de afectar el curso de los acontecimientos humanos, ni hay necesidad de ellos. La tierra no fue creada. Se formó por evolución. El cuerpo humano, la mente, el alma, y todo lo que se produjo, incluyendo las leyes, la moral, las religiones, los dioses, etc., es enteramente resultado de la evolución, mediante la selección natural". (Cfr. HUXLEY, J. Evolution after Darwin, p. 246, apud OSSANDON VALDÈS, Juan Carlos, En torno al concepto de evolución, artículo en la revista Philosophica, de Santiago de Chile, Suplemento doctrinario de la revista Jesus Christus, número 50, de Buenos Aires).
Creemos que estas afirmaciones de Teilhard de Chardin y de Huxley sean suficientes - más allá del examen de lo que ocurre hoy - para confirmar lo que dijimos arriba: el evolucionismo es el dogma fundamental del relativismo moderno.
Hoy, ese dogma es inducido por repetición continúa y por embebecimiento a todos, ya que toda la sociedad lo respira continuamente.
En el artículo del profesor Ossandón Valdés, encontramos una cita de J.C. Mansfield en la cual pide que:
"los estudiantes secundarios sean embebidos del pensamiento de la evolución de tal modo que se acostumbren a pensar todo en términos de proceso, y no en términos de situación estática".
Evidentemente es lo que se ha practicado a escala mundial, para crear en los jóvenes una mentalidad relativista.
2 - EVOLUCIONISMO: el concepto y su origen
Evolucionar es término que proviene del latín evolvere que significa desarrollar algo que estaba envuelto. Evolucionar es hacer germinar lo que ya existía potencialmente en algo.
Por Evolucionismo se entiende la doctrina que afirma que los seres vivos provinieron de la materia inorgánica, y que de las plantas se originaron los animales, y, por fin, de los animales habría provenido el hombre. Siempre, pues, de lo menos habría venido lo más, del inferior, por germinación, habría venido lo superior.
Según los científicos presentes en el Congreso de Chicago, en 1959, a fin de conmemorar el centenario de la obra de Darwin, el concepto de evolución sería el siguiente:
"La evolución puede definirse, en términos generales, como un proceso unidireccional e irreversible que, en el transcurso del tiempo, genera novedad, diversidad y niveles de organización más elevados". (Apud OSSANDON VALDÈS, art. cit. p. 7).
Esa conceptualización es bien diversa de aquella que tenía Darwin, pues no hace referencia alguna a la selección natural. Volveremos al tema, más adelante.
Actualmente, son consideradas diversas definiciones como “cambio de frecuencia génica”, “cambio harmónico”, “descendencia modificada”, etc. Se evita tratar la evolución como un desarrollo en forma de línea genealógico, lo que daría pronto una idea de progreso. Como los científicos no consideran, por lo menos académicamente, evolución como “progreso” de los seres, se utiliza la idea de árbol filogenético, con ramas que derivan de ancestros comunes. Sin embargo, en principio, recae exactamente sobre el mismo fundamento.
Aunque el termino Evolución esté, hoy, estrechamente ligado a Darwin, no fue él su inventor.
En la Antigüedad, la filosofía de Heráclito -- típicamente gnóstica -- ya negaba la existencia de sujeto en los cambios, afirmando que la única realidad era el cambiar, o el devenir.
En la Stoa, Zenón y sus discípulos defendían, también, la ilusión de la realidad del mundo material visible.
Todas las sectas gnósticas de todos los tiempos creían que la divinidad era un perpetuo fluir, y que, por eso, toda realidad era mutable. Para los gnósticos el Dios que se presentó a Moisés -- el Dios que se decía inmutable -- era el demiurgo creador del mundo material y del mal. Ese Demiurgo malo sería el defensor de falsos valores inmutables.
En los siglos XVII y XVIII, con el recrudecer del gnosticismo, que se alimentó en el cabalismo gnóstico de Jacob Boehme, se difundió en los medios místicos y esotéricos, la idea de evolución universal. Para esas sectas cabalistas y gnósticas, el proceso de auto-manifestación de Dios incluiría no sólo al universo, sino también a la Historia.
"Hoy, cuando hay una discusión apasionada sobre el evolucionismo soteriológico del Padre Teilhard de Chardin, es preciso recordar que el término evolución no fue inicialmente introducido por los sabios de las ciencias naturales del siglo XIX en torno de Charles Darwin, sino que el término fue utilizado, como término teológico y soteriológico, por los teósofos del siglo XVIII. Así, fue adoptado por los filósofos del idealismo alemán Hegel, Schelling, Baader, como término soteriológico, para describir el proceso teogónico, en el cual Dios se manifiesta a sí mismo tanto en el universo como en la soteriología "a fin de que Dios sea todo en todos" (I Cor. XV, 28). Este versículo de San Pablo que es tantas veces citado por Teilhard de Chardin, es el versículo favorito de Schelling, de Baader y, antes de ellos, de Oetinger. Fue Baader quien publicó un escrito sobre "El evolucionismo y el Revolucionismo, o sobre la evolución positiva y negativa de la vida en general y de la vida social en particular" en los Anales de Baviera, 1834, nº 28, p. 219-224 y nº. 62, p. 483-490". (BENZ, Ernst, Les sources mystiques de la philosophie romantique allemande, Vrin, Paris, 1968, p. 58).
Curiosamente, hoy, el dogma de la evolución es aceptado por casi todos sin ningún examen más profundo. En el medio estudiantil, es general la aceptación de que el hombre tiene origen simiesco, o de un ancestro común del macaco y del Hombre. Entretanto, nadie se pregunta qué animal irá a ser generado por el hombre en el futuro. Pues si la evolución es ley general y fundamental de la naturaleza, ella hará al hombre evolucionar hacia un estadio que será para el hombre, así como este es para el macaco.
En otros términos, debería surgir un super-hombre.
Esa cuestión, por pensar en la posibilidad de existencia de una raza superior, pone en evidencia la relación del evolucionismo con el nazismo, y por eso casi nadie la aborda. ¿Por qué se deja de mostrar que el evolucionismo fue una de las raíces ideológicas del sistema asesino del nazismo?
3 - EVOLUCIONISMO – PANTEÍSMO Y GNOSIS
También se evita reconocer que el pretendido origen simiesco del Hombre no responde a la cuestión fundamental puesta por la teoría de la evolución: ¿de dónde vino el universo?
La negación de que el hombre fue creado por Dios trae encajada la negación de creación del universo. Si el hombre tiene origen animal, ¿de dónde vino vida, y de dónde vino la materia prima del universo?
¿El universo siempre existió y siempre existirá? ¿La materia es eterna? ¿La materia es infinita? ¿La materia es omnipotente? ¿La materia es Dios?
Un evolucionismo coherente desemboca necesariamente en el panteísmo, pues que debe admitir que la materia siempre existió, por tanto, que ella es eterna, infinita y omnipotente. Lo que significa dar a la materia las cualidades propias de Dios. En cuanto al ateísmo - inclusive el de Darwin - sólo enmascara un panteísmo subyacente. El ateo es un panteísta que no osa confesar que se cree el propio Dios.
Si el evolucionismo negara la divinidad de la materia universal, necesariamente, entonces, deberá caer en la Gnosis, esto es, si no acepta que la materia es divina, tendrá que admitir que, en el interior de ella, reside, o mejor, que en ella está preso un espíritu que, a través de la evolución, busca liberarse de la prisión de la materia, lo que es la sustancia del pensamiento gnóstico.
Entre el Panteísmo y la Gnosis, los evolucionistas han oscilado, pero, en ambos casos, el evolucionismo cae siempre en un problema religioso.
De cualquier modo, aunque muchos evolucionistas superficiales no se den cuenta del problema, él existe: el evolucionismo biológico sirve sólo de biombo táctico, para un sistema más que metafísico, para un sistema religioso.
De ese cuestionamiento religioso profundo escondido en el vientre de las teorías evolucionistas es que proviene el "fervor" de adhesión a las tesis evolucionistas, y, a veces, la furia de que son tomados los evolucionistas, cuando se cuestiona el dogma-tabú del darwinismo.
Y esta adhesión incondicional a un "dogma" indemostrado es la que explica porqué la teoría de la evolución es aquella que cuenta en su historia con el mayor número de fraudes y escándalos en la historia de la ciencia. Veremos, más adelante, algunos de los fraudes perpetrados por científicos famosos para "arreglar" la prueba de la evolución que no encontraron en la naturaleza. Ahora bien, bastaría conocer que una teoría intentó ser comprobada fraudulentamente, para que se desconfiase de ella. Con el evolucionismo esa regla no es aplicada. A pesar de esa teoría haber tenido más fraudes que pruebas, continúa siendo presentada como verdadera, a punto de que, recientemente, el propio Papa Juan Pablo II haberla defendido como verosímil si no como cierta (Juan Pablo II, discurso a la Academia Pontificia de Ciencias, 1997).
También es interesante notar cómo términos religiosos son comunes en los textos de los defensores de la evolución. Véase, por ejemplo, como el famoso evolucionista Stephan Jay Gould habla de "ortodoxia" y de "apostasía", de "herejía", de "dogma", de "devoción", etc. al tratar de la adhesión, desvío o repudio de la teoría de la evolución (Cfr. Stephan Jay Gould, El Pulgar del Panda, ed cit. pp. 167-168-169).
Paul Lemoine escribió:
"La evolución es una especie de dogma, en el cual sus sacerdotes ya no creen más, sin embargo lo mantienen para el pueblo: es preciso tener coraje para decir esto a fin de que los hombres de la futura generación orienten sus investigaciones de otro modo" (Encyclopédie Française, Tomo V, p. 5-82-3, 5-82-8, 1938, apud P. TROADEC, op. cit. p. 37).
Jean Rostand tiene la misma posición religiosa frente a la evolución, cuando afirma:
"Creo firmemente... que los mamíferos proceden de los lagartos, y los lagartos de los peces, sin embargo, prefiero dejar en lo vago el origen de estas escandalosas metamorfosis a añadir a su inverosimilitud la de una interpretación ilusoria" (Apud Ossandón Valdés, op. cit. p. 15).
Para Rostand, el evolucionismo es más religioso que científico, porque: "deliberadamente deja sin respuesta la formidable cuestión del origen de la vida y...sólo propone soluciones ilusorias al problema, no menos formidable, de las transformaciones evolutivas". "Aún estamos esperando una sugestión suficiente a respecto de las causas de las transformaciones de las especies"..."Cuando hablamos de evolución suponemos la existencia de una naturaleza imaginaria, dotada de poderes radicalmente diferentes de todo lo que es conocido científicamente" (Jean Rostand, apud G. Salet, citado por Ossandón Valdés, op. cit. p. 15).
Errol White, especialista de biología acuática, escribió:
“Aún ignoramos el mecanismo de la evolución a pesar de la súper confianza alardeada en algunos sectores, y probablemente ni haremos posteriores progresos en este punto, por medio de los clásicos métodos de la Paleontología y de la Biología; y ciertamente no avanzaremos en el asunto saltando por encima y por debajo y gritando: “Darwin es Dios, y yo, Fulano de Tal, soy su profeta” (Cfr. Duane T. Gish, “Evolution: the Challenge of the fósil Record, Creation-Life Publishers, El Cajón, 7a. ed. 1992, p. 68).
Lynn Margulis, profesora emérita de Biología de la Universidad de Masasuchets considera que, la Historia acabará por considerar el neo-darwinismo como “una pequeña secta religiosa del siglo XX, dentro de la fe religiosa general de la biología anglo-sajona” (C. Mann, “Lynn Margulis,: Science’s Unruly Earth Mother”, In Science, 1991, n. 252, pp 378-381, apud Michael Behe, “A Caja negra de Darwin” Jorge Zahar Editor, río de Janeiro, 1996, p. 35).
Otros autores conocidos como defensores del evolucionismo admiten que el darwinismo no es científico, o aún que el evolucionismo es más una fe que una ciencia.
Así N. Macbeth, dice textualmente "El darwinismo no es ciencia" in American Biology Teacher Noviembre de 1976, p, 496, apud Duane T. Gish, op. cit., p. 14).
L. Harrison Matthews, geólogo evolucionista, confiesa:
"El hecho de que la evolución es la espina dorsal de la Biología y que la Biología está entonces en la posición particular de una ciencia fundamentada en una teoría no comprobada, -- ¿es entonces una ciencia o una fe? creer en la evolución es entonces el paralelo exacto del creer en una especial creación -- ambos son conceptos cuyos creyentes creen como verdad, mas que ni uno ni otro, hasta el presente, fue capaz de probar " (L.H. Matthews, Introducción para a "The Origin of Species, de Charles Darwin, Dent and Sons, London, 1971,p. XI, apud Duane T. Gish, op. cit. p. 15).
El evolucionismo es entonces el dogma central de una secta de carácter gnóstico, y, como toda secta, es intolerante.
Richard Dawkins, científico ardoroso defensor de la evolución, escribió que los negadores de la evolución son “ignorantes, estúpidos o insanos (o malos -- pero yo preferiría no considerar esa posibilidad)” (Apud M. Behe, op cit. p. 251).
John Madox, editor de la revista Nature declaró en su revista: “Talvez no demore mucho para la práctica de la religión ser considerada como anti ciencia” (Apud M. Behe, op cit. p. 252) y “Daniel Dennet compara los creyentes religiosos -- 90 % de la población -- a animales salvajes, que necesitan ser enjaulados y dice que deben ser impedidos (a través de la coerción, se presume) de informar a sus hijos sobre la verdad de la evolución, que para él es tan evidente” (Apud Michael Behe, op. cit. p. 252).
4 -- EVOLUCIONISMO Y FILOSOFIA
La ingenuidad geométrica de algunos "científicos" llega al absurdo de imaginar que el evolucionismo darwiniano es un posicionamiento puramente científico, sin ninguna relación con la historia, con la filosofía o con la religión. Ellos imaginan que el evolucionismo surgió apenas, y tan sólo, de los estudios científicos de Darwin y de sus seguidores, todos herméticamente aislados en sus laboratorios, profilácticamente preservados de cualquier contagio metafísico o teológico.
Separando, de este modo, el darwinismo de su contexto histórico y cultural, quedan imposibilitados de tener verdadera comprensión del problema y de su significado histórico.
En verdad, el evolucionismo es un capítulo injertado en la Historia de la Filosofía y en la Historia de la Religión, el Occidente. Sólo puede ser verdaderamente entendido en su contexto cultural.
“(...) el pensamiento evolucionista de Darwin no era una simple hipótesis científica que ocurrió para combatir ideas religiosas admitidas en ciertas cuestiones de hecho. Era, antes, el producto y, una parte esencial, de una Weltanschauung -- una visión del mundo -- próximamente ligada a la producción de la revolución industrial y a las revoluciones políticas, principalmente a la Revolución Francesa, estos grandes acontecimientos históricos desarrollados entre los años 1776 y 1848”. (Howard E. Gruber, op. cit. p. 47). Por tanto, el darwinismo sólo puede ser entendido como parte de una “visión del mundo” -- de una Weltanschauung -- y de una Weltanschauung revolucionaria.
El propio Darwin, en su Autobiografía confiesa que fue al leer una obra de Malthus sobre población que tuvo la idea de la selección natural, a través de la lucha por la sobrevivencia, la cual haría ser eliminado siempre el más débil.
Stephan Jay Gould, defensor de un evolucionismo reformado, citando los últimos estudios de Howard E. Gruber y Silvan S. Schweber sobre la vida de Darwin muestra como o fundador del evolucionismo moderno no se fundamentó en la biología para establecer su teoría.
"Al leer la narración pormenorizada de Schweber de los momentos que precedieron a la formulación de la teoría de la selección natural por Darwin, fui particularmente tocado por la ausencia de influencias decisivas a partir de su propio campo, la biología. Los precursores inmediatos fueron un científico social [Comte], un economista [Adam Smith] y un estadístico [Adolph Quetelet]" (S. Jay Gould, El pulgar del Panda, p.55).
Jay Gould dice que a obra de Schweber demuestra que "las piezas finales [de la teoría de la evolución de Darwin] no surgieron a partir de nuevos hechos de la historia natural, sino de las incursiones intelectuales de Darwin en campos distantes. Al leer una extensa revisión del "Cours de Philosophie positive -- el trabajo más famoso del filósofo [Sic!] y científico natural [Sic!] Augusto Comte -- Darwin quedó particularmente impresionado con la insistencia del autor en que una teoría adecuada debe ser profética [Sic!] y, en lo mínimo, potencialmente cuantitativa" ( S. Jay Gould, O pulgar del panda, p. 55)
"De hecho, acredito que la teoría de la selección natural debería ser vista como una analogía ampliada - si consciente o inconsciente de la parte de Darwin, no se -- a la economía del laisez-faire, de Adam Smith" (Jay Gould, op. cit. p. 55).
Y más:
"La teoría de la selección natural constituye una transferencia creativa, para la biología, del argumento básico de Adam Smith a favor de una economía racional: el equilibrio y el orden de la naturaleza no surgen de un control externo más elevado (divino) o de la existencia de leyes operando directamente sobre el todo, sino a partir de la lucha entre individuos por sus propios beneficios (en términos modernos, por la transmisión de sus genes a generaciones futuras a través del éxito diferencial en la reproducción). (Jay Gould, op. cit. p. 56).
Jay Gould procura minimizar la sorpresa -- o el espanto generado por su afirmación -- de que la teoría de la evolución no se fundamentó, inicialmente, en descubrimientos biológicos, diciendo:
"Muchas personas se sienten perturbadas al oír un argumento tal: no compromete la integridad de la ciencia el hecho de algunas de sus conclusiones primarias se originasen, por analogías, de la política y de la cultura contemporáneas, en vez de basarse en los datos de la propia disciplina " (Jay Gould, op. cit. p. 56).
Tales hechos son comprometedores, sí, en la medida en que el evolucionismo ha sido sistemáticamente presentado como una teoría puramente científica y biológica, cuando, en la verdad, no es.
5 - DARWINISMO y MARXISMO
Se la teoría de la evolución darwinista tuvo origen en lecturas filosóficas y económicas de Darwin, sus efectos sólo podrían agradar al materialismo marxista.
En efecto, "Marx fue un grande admirador de Darwin" (Jay Gould, op. cit. p.57).
“Cuando el ”Origen de las especies” apareció, Marx y Engels, estos apóstoles del mundo como flujo, lo saludaron con entusiasmo. En 1860, Marx escribió para Engels: “Aun que desarrollado en crudo estilo inglés, este es el libro que contiene la base de nuestras percepciones en Historia Natural" (Howard E. Gruber, Darwin on Man, The University Chicago Pres1981, p.71).
Marx escribió:
"Es notable como Darwin reconoce, entre animales y plantas, su sociedad inglesa, con las divisiones de trabajo, la competencia, la apertura de nuevos mercados, la "invención" y la malthusiana "lucha por la sobrevivencia". Es el bellum omnium contra omnes (la guerra de todos contra todos) de Hobbes" (Marx, apud Jay Gould, op. cit. p.56-57). y con la eliminación del más débil. Por tanto, justificando la ley del más fuerte, para la vida humana.
No hay duda entonces de que la doctrina evolucionista es una doctrina capitalista...apreciada, ayer, por Marx, hoy, por los marxistas.
Marx quiso hasta dedicar el segundo volumen de "Das Kapital" a Darwin, tanto lo admiraba. Fue Darwin quien pidió a Marx que no lo hiciera (Cfr. H. E. Gruber, op. cit., p. 72 y Gérard Bonnot, Lo que quedó del darwinismo, entrevista con Jacques Ruffié, autor del libro Traité du Vivant, in O Estado de São Paulo, 9 de mayo de 1982).
Pierre Thuillier, en su libro Darwin et Cie. descubre el ideólogo escondido en el científico:
"El [Darwin] había decidido antes mismo de haber interpretado sus famosas observaciones, que debía formular una explicación global mecanicista". "Darwin era un militante del ateísmo y del materialismo que tomaba mucho cuidado en esconder sus verdaderas motivaciones bajo las apariencias de un procedimiento científico riguroso. "Debo evitar mostrar a que punto creo en el materialismo, escribe”. (Artículo A noso origen: una antigua y apasionada discusión - L'Expres, in O Estado de São Paulo - Jornal de la Tarde, Cuaderno de lecturas, 13 de febrero de 1982).
Tal vez haya sido entonces para ocultar su activismo materialista y su ateísmo que Darwin no aceptó el homenaje de Marx con la dedicatoria de El Capital.
Gilles Lapouge saca la misma conclusión a respecto de Darwin y de su obra:
"Darwin desea hacer creer que es un esclavo de la ciencia (...) disimula que, en la realidad, partió de una ideología y organizó sus observaciones en el archivo teórico, ideológico que tenía en mente". (...)
(...)"Debemos añadir lo siguiente: como toda gran ofensiva de la ciencia, la teoría de la evolución está doblemente envuelta en ideología. Por un lado, el propio Darwin confiesa que su visión materialista precedió a la coleta de los hechos. Por otro, porque hace cien años el darwinismo alimenta otras teorías, otras ideologías que extraen del darwinismo justificativas para su filosofía o metafísica". (G. Lapouge, Darwin y la evolución, artículo in Cultura, Suplemento de O Estado de São Paulo, año II nº. 95, 4 de abril de 1982).
Richard Dawkins, científico evolucionista intransigente, hizo una declaración que vale como una confesión. Dice que Darwin hizo posible al hombre ser un “ateo intelectualmente realizado” (Apud M. Behe, op. cit. p. 252).
Otro célebre evolucionista, Richard Lewontin, confesó: “Nos quedamos del lado de la ciencia, a pesar del patente absurdo de algunas de sus construcciones, a pesar de su fracaso para cumplir muchas de sus extravagantes promesas en relación a la salud y a la vida, a pesar de la tolerancia de la comunidad científica en pro de teorías ciertamente no comprobadas, porque tenemos un compromiso previo, un compromiso con el materialismo. No es que los métodos y instituciones de la ciencia de algún modo nos compelen a aceptar una explicación material de los fenómenos del mundo, mas, al contrario, somos forzados por nuestra previa adhesión a la concepción materialista del universo a crear un aparato de investigación y un conjunto de conceptos que produzcan explicaciones materialistas, no importa cuan contradictorias, cuan engañosas y cuan mitificadas para los no iniciados. Además de eso, para nosotros el materialismo es absoluto; no podemos permitir que el 'pié Divino' entre por nuestra puerta." (New York Reviews of Books, 1987).
La estrecha ligación de evolucionismo con el marxismo es comprobada por lo que cuenta Monseñor O'Hara, Obispo de Yuanling, en la China. Conforme al testimonio de ese Prelado, cuando el llamado Ejército de Liberación comunista de Mao Tsé Tung entraba en una localidad, toda la población era constreñida a participar de un curso de propaganda y adoctrinamiento, y, la primera lección no era sobre la doctrina de Karl Marx, sino sobre el evolucionismo, intentándose convencer al pueblo de que el hombre vino del macaco. (Apud Patrick Troadec, L'Évolucionisme, apostilla francesa, p. 2).
Está claro, entonces, que el evolucionismo no tuvo origen científico sino ideológico y religioso.
Por eso, el evolucionista Y. Dolage declaró:
"ESTOY ABSOLUTAMENTE CONVENCIDO QUE SE ES O NO TRANSFORMISTA, NO POR RAZONES SACADAS DE LA HISTORIA NATURAL, SINO EN RAZÓN DE SUS OPINIONES FILOSÓFICAS" (Apud Patrick TROADEC, L'Évolucionisme, p. 2).
El evolucionismo no nace de una investigación científica imparcial, sino de un ateísmo anterior que pretende, más que probar la evolución, negar que hubo un Creador. El evolucionismo es fruto necesario del ateísmo. Es lo que confiesan varios de sus paladines.
Caullery, en su libro Le point de l'évolution, afirma, sin rodeos:
"Sí, las especies actuales son estables, pero ellas ni siempre lo fueron, si no sería preciso recurrir a un Creador para explicar la aparición de los seres vivos. Ahora, el creacionismo es anti-científico. Por tanto, la transformación de las especies es un hecho" (Apud P. Troadec, op. cit. p.28).
6 - EVOLUCIONISMO Y NAZISMO
Entretanto conviene mostrar algo más: la ligación entre el evolucionismo de Darwin y otras criminales teorías racistas que lo adoptaron, principalmente la doctrina nazi.
Es verdaderamente chocante verificar como las evidentes implicaciones racistas de las teorías de Darwin no son percibidas por los actuales defensores del evolucionismo, y cómo se niegan a admitir la evidencia, cuando esta les es mostrada. El comportamiento de ciertos darwinistas -- negando lo obvio - es muy semejante al de ciertos sectarios cuando son puestos frente a una contradicción de ellos con el propio texto bíblico, en el cual dicen basarse. Es actitud típica de fanatismo: negar la evidencia de los hechos, o negarse a sacar una conclusión obvia de un raciocinio cierto.
La doctrina darwinista sometía la evolución a la ley de la sobrevivencia del más apto. Las especies lucharían entre si, y las más débiles, o las menos aptas, perecerían. "La esencia del darwinismo reside en una única frase: la selección natural es la fuerza creadora principal del cambio evolutivo" (Jay Gould, op. cit. p.171).
Más adelante analizaremos más a fondo este principio darwinista. Por ahora, queremos apenas retirar del él las evidentes implicaciones racistas en él incrustadas.
Si es la victoria del más apto que garantiza la continuación de la evolución, es claro que esa ley universal debe ser aplicada también dentro de cada especie. Las varias razas de una especie también estarían sometidas a la ley de la sobrevivencia, y la raza más apta debería eliminar a las más débiles, para que la especie tenga más posibilidad de perfeccionarse y de sobrevivir.
La teoría de Darwin presupone una desigualdad de las razas y una lucha entre ellas para eliminar las que serían inferiores.
Alguien podría alegar no haber pruebas de que Darwin pensase así, y que habría repudiado el racismo. Lo que se discute no es a posible reacción de Darwin ante el nazismo, que acontecería muchas décadas después de su muerte. Lo que procuramos hacer ver es que el evolucionismo trae, en su vientre, las simientes de las leyes racistas de Hitler.
"El propio Darwin (...) habla de razas humanas "inferiores" y cree, siguiendo la expresión de Thuillier, en la "existencia de una jerarquía absoluta de la humanidad" (L'Express, artículo A nossa origem: uma antiga e apaixonada discussão, in Jornal da Tarde - Cuaderno de Programas y Lecturas, 13 de febrero de 1982).
Dice Gilles Lapouge:
"En verdad, Darwin trae en si buena parte de las teorías racistas, si bien que ele tenga sido completamente reacio a cualquier especie de racismo" "El darwinismo, hace un siglo, sirve de justificativa teórica a muchos pensamientos racistas y elitistas" (G. Lapouge, Darwin y la evolución, Cultura, nº 95, O Estado de São Paulo, 4 de abril de 1982).
El propio primo de Darwin -- Galton, que era biólogo -- propuso que la ciencia asumiese el papel que la naturaleza desempeña en la evolución, seleccionando los elementos más dotados. El quería que la sociedad, a través de la aplicación de métodos científicos, hiciera "con previsión, rapidez y benevolencia, aquello que la naturaleza hace ciega, lenta y sin piedad". (Apud G. Lapouge, art. cit.).
Galton ya proponía - con base en el darwinismo - los criminosos métodos nazis.
"Otro caso ilustra los venenos camuflados en el seno del darwinismo. Es el de Konrad Lorenz, premio Nobel, y merecidamente considerado uno de los grandes etnólogos de la modernidad. Ahora, Lorenz, que apela constantemente a Darwin, fue un defensor de la selección artificial y de los ideales racistas bajo Hitler. En 1940, bien joven aún, publica un artículo increíble que habla de selección, de pureza racial y hasta mismo de eliminación de los seres moralmente inferiores (...) Pretende, justamente gracias al darwinismo, extender al hombre las leyes del reino animal, lo que haría de la biología la única verdadera ciencia del Hombre, una ciencia al mismo tiempo moral, política, etc."(G. Lapouge, art. cit.).
Otro ejemplo de darwinista racista, dado por Lapouge, es el de MacFarlane Burnett, que ganó un premio Nobel en 1960. El defiende la tesis de que los progresos de la medicina impiden a la naturaleza seleccionar las especies y los elementos, permitiendo la sobrevivencia de los débiles. También acusa al espíritu democrático de impedir la eliminación de los inferiores.
Lapouge cita el siguiente texto de MacFarlane Burnett:
"Podemos calcular, explica, que, desde la evolución de los primates hasta el final del periodo de los cazadores colectores, casi 90% de los descendientes generados morían antes de alcanzar la edad de la reproducción. al contrario, en las sociedades occidentales, los niños no mueren mucho más. Apenas 5% de los niños, una verdadera miseria, mueren. Esta súbita retracción de la función de trilla propia de la selección natural debe llevar a una acumulación de individuos que podemos llamar inferiores de acuerdo con las normas corrientes relativas a la salud, inteligencia y agresividad". (MacFarlane Buttler, apud G. Lapouge, art. cit.).
MacFarlane Buttler constatando que,
"es probablemente imposible, hoy, utilizar un medio legal para matar visando la protección de una sociedad"
Concluye que "El internado perpetuo, sea en una prisión, sea en un hospital" sería el medio más apropiado para impedir el crecimiento del número de individuos inferiores. (Cfr. G. Lapouge, art. cit.).
Se sabe, también, que el eugenismo, bastante difundido en el inicio del siglo XX, debe soporte “científico” a los millares de esterilizaciones en masa, en Europa y Estados Unidos, entre locos, enfermos e indigentes. En total, fueron 375.000 esterilizaciones en Alemania nazi, y – pasmen – 30.000 en los Estados Unidos, entre 1927 y 1972 (Razón y revolución: Filosofía marxista y ciencia moderna; A. Woods & T. Grant, fundación F. Engels, 1995). Uno de sus mayores abogados fue el conceptuado Ronald Fisher, científico inglés de fundamental importancia para las teorías seleccionadoras del inicio del siglo XX.
Hasta parece una pesadilla! A que consecuencias absurdas conduce el darwinismo! por los frutos se conoce el árbol. Por las absurdas consecuencias, se comprende el error del principio.
¿Pero por qué no se divulgan ampliamente esas consecuencias, que manifiestan lo que estaba oculto en la simiente plantada por Darwin?
7 - EL EVOLUCIONISMOACTUAL y las FILOSOFIAS DIALÉTICAS
La selección natural, motor de la evolución, también tiene fundamento filosófico. Jay Gould muestra que Darwin, al aceptar los presupuestos filosóficos en su tiempo, adoptó el principio de que "natura non fac saltum", lo que lo llevó a afirmar que la evolución es lenta y pasa, de etapa en etapa, hasta la formación de una nueva especie. Ahora, es universalmente aceptado, hoy, que esto es falso, pues en el registro fósil no se encuentran vestigios de la evolución lenta. Cuanto más ella fuese lenta y cuanto más tiempo durase, más se encontrarían fósiles intermediarios entre dos especies. ¡Y eso no se da!
Por eso, Jay Gould dice que necesitó recurrir a otro modelo filosófico para justificar la evolución repentina de una especie para otra, como la expone en su hipótesis de "evolución puntuada".
¿Y a qué filosofía recurrió Jay Gould? ¡A la filosofía dialéctica de Hegel y Marx!
Veamos o que dice o líder del evolucionismo de nuestros días.
"El registro fósil no ofrecía cualquier apoyo al cambio gradual: faunas enteras habían sido erradicadas durante intervalos de tiempo extremamente cortos. las nuevas especies aparecieron en el registro fósil casi siempre de manera abrupta, sin eslabones intermediarios a los antepasados en las rocas más viejas de la misma región" Jay Gould, El pulgar del panda, p. 161; el subrayado es nuestro).
"La extrema rareza de las formas de transición en el registro fósil permanece como "secreto del negocio" de la paleontología. Los árboles genealógicos que adornan nuestros manuales tienen datos apenas en las puntas y en los nudos de sus ramas; el resto, por más razonable que sea, es inferencia, y no evidencia de fósiles. Entre tanto, Darwin se aferró tanto al gradualismo, que comprometió toda su teoría (...) (Jay Gould, op. cit. p. 163).
"Si el gradualismo es más un producto del pensamiento occidental que un hecho de la naturaleza, entonces deberíamos considerar filosofías alternativas de cambio para ampliar nuestro universo de preconceptos constreñidores. En la Unión Soviética, por ejemplo, los científicos son entrenados en una filosofía del cambio muy diferente -- las denominadas "leyes dialécticas", reformuladas por Engels a partir de la filosofía de Hegel. Las leyes dialécticas son explícitamente puntuativas; hablan, por ejemplo, de la "transformación de la cantidad en cualidad". Eso puede parecer un poco sin sentido, pero sugiere que el cambio ocurre en saltos largos, que se siguen a una lenta acumulación de tensiones a las que un sistema resiste hasta alcanzar el punto de ruptura. Calienten el agua y ella acabará hirviendo. Opriman a los operarios cada vez más y provocarán la revolución. Elredge y yo quedamos fascinados al saber que muchos paleontólogos rusos defienden un modelo semejante a nuestro equilibrio puntuado"(Jay Gould, op. cit. p. 166).
Son muy importantes eses textos de Jay Gould por las confesiones que cuentan, además de comprobar la facilidad con que científicos de alto nivel pueden incurrir en errores filosóficos groseros. Por ejemplo, el agua calentada no "evoluciona" para vapor de agua. Vapor de agua continúa siendo substancialmente agua, en cuanto la evolución supone un cambio de especie, esto es, de forma substancial.
E también no es verdad que la opresión creciente producirá necesariamente la revolución: los operarios fueron tremendamente oprimidos por el nazismo y por el comunismo estalinista, y no se revelaron. Por el contrario, muchos continuaron apoyando a Hitler y a Stalin hasta el fin. La masa ama a los tiranos y Nerón, Mao y Pol Pot fueron adorados...
Como se ve, Jay Gould confiesa haber adoptado la dialéctica marxista como instrumento útil para confirmar sus tesis evolucionistas.
8 - EVOLUCIONISMO Y MISTICISMO GNÓSTICO
La confesión de Jay Gould de que sólo se salva el evolucionismo por la adopción de un modelo filosófico hegeliano y marxista, esto es, adoptando un pensamiento dialéctico, lanza, más aún, la doctrina evolucionista en la esfera de la Gnosis.
En efecto, a Gnosis es esencialmente dialéctica. su primera ley es a de la igualdad dos contrarios. Para a Gnosis, el Ser evoluciona constantemente porque seria constituido de principios contrarios e iguales.
Además a dialéctica de Engels y Marx es derivada de Hegel. Este, a su vez, confesa que la heredó de Jacob Boehme, el cual se inspiró en la Cabala, que según Gerschom Scholem es la Gnosis judaica (Cfr. Gerschom Scholem, A Mística Judaica (Major Trends in Jewish Mysticism), Perspectiva, São Paulo, 1972, p.).
Dos fueron las fuentes de la filosofía dialéctica de Hegel, ambas de carácter gnóstico: Mestre Eckhart y Jacob Boehme.
"Hegel fue adepto de Boehme desde su juventud, y varias veces lo elogió en sus obras y en sus cartas" (Ernst Benz, op. cit. p. 20).
"Hegel descubrió la base de su interpretación idealista de la realidad en las especulaciones de Mestre Eckhart, en las cuales su amigo (el teósofo) Baader lo había iniciado"(E. Benz, op. cit. p. 14).
Nos cuenta Baader: "En Berlín, frecuentemente yo estaba en compañía de Hegel. un día, en 1824, yo le leí textos de Mestre Eckhart, del cual, hasta entonces, él conocía sólo de nombre. El quedó tan entusiasmado que dio, otro día, toda una conferencia sobre Mestre Eckhart delante de mí, y que terminó con estas palabras:
"Da haben wir es ja, was wir wollen"
"He ahí exactamente lo que queremos, he ahí el conjunto de nuestras ideas, de nuestras intenciones" (E. Benz, op. cit. p.12)
"Hegel introducido personalmente en las ideas de Mestre Eckhart por su amigo Baader, encontró en él a constatación y la confirmación de su propia filosofía del espíritu (...) ele encontró en Mestre Eckhart la forma anticipada y mismo acabada de la especulación metafísica nueva de su tempo" (E. Benz, op. cit. p.12).
Mestre Eckhart y Jacob Boehme tenían una metafísica dialéctica que Hegel adoptó y que el marxismo siguió. Jay Gould en los informa que la teoría del evolucionismo sólo puede ser salva por la dialéctica de Hegel y Marx. con esto ele confirma que el evolucionismo sólo es aceptable y posible con una visión dialéctica y gnóstica del universo.
Fedeli, Orlando - "EVOLUCIONISMO:¿DOGMA CIENTÍFICO O TESIS TEOSÓFICA?"
MONTFORT Associação Cultural
http://www.montfort.org.br/index.php...nismo&lang=esp
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
II - EVOLUCIÓN Y METAFÍSICA
1 - EL PROBLEMA DEL ORIGEN DE LA VIDA
Lo que es la vida y cual a su origen son dos problemas que, escapando del puro campo biológico, se extienden a la Metafísica y a la Teología. no es de espantar, pues, que las discusiones sobre el evolucionismo resbalen siempre para el terreno religioso.
No mundo, a grande distinción es entre seres racionales y seres puramente materiales.
Acontece, sin embargo, que mismo entre los seres puramente materiales aparece la vida, y que el hombre, aun que dotado de alma racional, espiritual por tanto, tiene también un cuerpo animal. De ahí nacen algunos problemas importantes. Estos son algunos:
1- ¿Qué es la vida vegetal y qué es la vida animal?
2 - ¿tendrían ellas origen puramente material?
3 - ¿Habría en el vegetal y en el animal un principio vital que no fuese estrictamente material?
4 – La solución de esas cuestiones, ¿qué problemas traería para explicar lo que es el hombre?
Con la decadencia de la filosofía Escolástica, al final de la edad Media, dos tendencias se harán marcantes:
1a. - Corriente Materialista - teniendo raíces en la filosofía Nominalista de Ockham, el materialismo adquirió, posteriormente, múltiples formas. En todas, se procuraba dar a los problemas metafísicos una solución de carácter racionalista, cientificista, mecanicista y materialista. No es a la toa que defiende el filósofo nominalista, Ronaldo Fisher, en su libro The Genetical Theory of Natural Selection. (Oxford: Clarendon Pres, 1930; New York: Dover Pubns., 1958).
2a - Corriente Gnóstica - en directa oposición al materialismo, se desarrolló una corriente cuyos orígenes remontan a Eckhart y al misticismo de las sectas medievales, y que, rechazando total o parcialmente la materia, afirman un dualismo que da valor y realidad sólo al espíritu. De fondo platónico y gnóstico, se multiplican las sectas secretas esotéricas, desde que se perdió la seguridad de la Escolástica y la sumisión a la Iglesia y a la primacía de la Fe. Estas sectas, en general, eran anti-racionales, anti-científicas, mágicas, y contrarias a la materia que consideraban prisión del espíritu y producto del Dios del mal.
Con relación al problema del origen de la vida la corriente materialista decía que la causa de la vida era totalmente material. La simple ordenación de la materia tendría el poder de generar la vida. De modo general, las corrientes evolucionistas se afilian al materialismo.
En oposición, la corriente espiritualista y gnóstica, afirma que la vida es la manifestación de un espíritu divino inmerso en la materia y que procura libertarse. Las sectas alquímicas están en este último caso.
A posición de Teilhard de Chardin procura conciliar las dos corrientes, aun que su pensamiento sea típicamente gnóstico.
Ya sea la explicación mecanicista de la vida adoptada por la corriente materialista, ya sea la concepción vitalista y espiritualista de la vida, de la corriente gnóstica, se oponen a la concepción católica y a la Escolástica.
Por reacción al mecanicismo materialista, algunos néo- escolásticos terminaron - por equívoco - tendiendo a dar una solución de tonos vitalistas al problema de la vida vegetal y animal.
Para Santo Tomás, la vida vegetal y animal corresponde a la forma substancial material de la planta y del animal. La doctrina hilemorfista de Aristóteles y Santo Tomás afirma que en todo ser material hay una composición de materia y forma substancial. En los vegetales y animales, la materia es ordenada potencialmente a tener vida vegetal o animal, que les es dada por su forma substancial material. Así, la vida de una planta o de un animal corresponde a su forma substancial. El morir del animal y de la planta es la pérdida de su forma animal o vegetal, apenas eso. En la planta y en el animal no hay entonces ningún principio vital extrínseco a la materia.
El problema es cómo se da la constitución del ser vegetal y del animal por la actualización de la potencialidad de la materia a tener vida. En otras palabras, cómo la potencia de la materia a tener vida es actualizada por su forma, sin la cual ella no es ni vegetal ni animal. Es claro que la pura potencia no existe, y, por tanto no existe la pura materia en cuanto sólo potencia. La materia del vegetal y del animal es la misma materia mineral, esto es, es una materia que tiene ya materia y forma mineral.
Como entonces la materia mineral pasa a ser vegetal?
Para los mecanicistas, la materia mineral, simplemente por su ordenación se transforma en vegetal, esto es, hacerse materia viva.
Para los vitalistas, el vegetal sólo se vuelve tal por la inclusión en él, a partir del exterior, de un “espíritu” el principio vital.
Para la filosofía escolástica, ni el mecanicismo, ni el vitalismo corresponden a la verdad. La materia mineral se vuelve vegetal por la asunción de una nueva forma. Así como la madera es tal por su forma substancial, y pasa a ser ceniza, cambiando de forma substancial por la acción del fuego, así también la materia puramente mineral se hace vegetal, y por tanto viva, por un cambio de forma substancial.
Entretanto, queda responder una cuestión crucial: ¿qué hace a la materia mineral cambiar a forma substancial vegetal?
En la doctrina aristotélica-tomista, nada pasa de potencia para acto de por sí. Todo movimiento exige que el Ser en potencia para una cualidad reciba esa misma cualidad de otro ser que ya la posee en acto.
Habiendo la materia mineral la potencia de hacerse viva por la asunción de una nueva forma substancial, es necesario que esa forma sea dada - por lo menos inicialmente - por otro ser que no sea la pura materia mineral que, estando en potencia para la vida no puede tenerla actualmente.
De hecho, en el Génesis se lee que, al principio Dios dice: “produzca la tierra hierba verde y que de simiente y árboles frutales que den fruto según su especie, cuya simiente esté en ellos mismos para reproducirse sobre la tierra" (Gen, I, 11). Y aún: “Produzcan las aguas reptiles animados y vivientes y aves que vuelen sobre la tierra bajo el firmamento del cielo. Dios creó los grandes peces y todos los animales que tienen vida y movimiento, los cuales fueron producidos por las aguas según su especie, y todas las aves, según su especie” (Gen, I, 20-21).
En el texto del Génesis está dicho que Dios usó la tierra y las aguas como materia, y su orden infundió en la materia la forma vegetal o animal. De paso, conviene notar que el texto del Génesis afirma que cada planta y animal fue creado capaz de dar fruto “según su especie”, y que esta expresión es diez veces repetida en el primer capítulo del Génesis.
Concluyendo, la vida vegetal y la vida animal no son ni el resultado de una ordenación mecánica, ni la inserción de no se sabe bien qué espíritu vital en ellos, sino simplemente la forma substancial vegetal (puramente material) de la planta, y la forma substancial animal (puramente material) del animal.
2 - EVOLUCIÓN Y PRINCÍPIOS DEL SER
El buen sentido y la metafísica enseñan:
1. Que el Ser es idéntico a si mismo. (Principio de identidad). Pan es pan. Piedra es piedra.
2. Que una cosa no puede ser y no ser, al mismo tiempo, bajo el mismo aspecto. (Principio de no-contradicción).
Estos dos principios derivan de la propia noción del ser Absoluto, Dios.
En efecto, conforme demuestran Aristóteles y Santo Tomás de Aquino, repugna a la perfección del ser absoluto la posibilidad de cambio. El Ser perfecto no puede ni hacerse más perfecto, ni decaer de perfección. Dios, siendo puro acto, sin ninguna potencia, es incapaz de cualquier cambio.
Cambiar es pasar de potencia de una cualidad para la realización o posesión de esa cualidad. Dios no tiene potencia pasiva. Luego, Dios no puede cambiar.
Y es impresionante constatar que, aquello que Aristóteles concluyó con su raciocinio, Dios ya lo dijera en las Sagradas Escrituras.
Así, cuando Moisés preguntó a Dios cuál era su nombre, Dios le respondió:
"EGO SUM QUI SUM" ["Yo soy el que soy"] (Ex. III, 14). Dios es aquel que no cambia.
esto fue confirmado por Dios en otros pasajes:
"Ego enim Dominus et non mutor" ["Yo soy el Señor y no mudo"] (Mal..III, 6).
"Non est Dios quasi homo, ut mentiatur: Nec ut filius homini, ut muetur" [“Dios no es como el hombre, capaz de mentir; ni como el hijo del Hombre capaz de cambiar"] (Num. XXIII, 19).
Entonces, el Ser por excelencia es inmutable.
Frente al Ser absoluto, sólo hay dos visiones posibles:
1a. -- o se admite lo que El es, como El es;
2a. -- o se Lo niega, afirmando que El no existe (ateísmo) y que sólo existe a cambio (Gnosis).
Los seres creados son seres por analogía con relación al Ser absoluto. Todo ser creado tiene cualidades en acto y cualidades que puede llegar a tener, que están en potencia.
Cambio o movimiento es el paso de potencia para una cualidad para la posesión de aquella misma cualidad. cambiar es pasar de potencia para acto, con relación a una determinada cualidad.
Todo ser creado cambia.
Si se niega que los seres contingentes cambian, entonces se los iguala a Dios, cayendo en el panteísmo. Fue este el error de Parménides, al no distinguir los seres por el principio de la analogía, y afirmando entonces que sólo existe el Ser absoluto, inmutable. Al caer en ese error, identificaba el Ser de la piedra con el Ser divino, y tenía, entonces, que negar la evidencia de los cambios.
Heráclito cayó en el error opuesto al afirmar que sólo había cambio sin que existiese un sujeto que cambiaba. De este modo, Heráclito negaba el Ser y caía en la Gnosis.
Los seres creados son análogos, esto es, semejantes al Ser absoluto. En los seres por analogía, algo no cambia y algo cambia.
Cada ser análogo es lo que es, por su forma substancial.
También la forma substancial es capaz de cambios: la madera quemada se vuelve ceniza. Pero ella no puede ser madera y ceniza al mismo tiempo. Ni es capaz de cambiar por sí misma. Para cambiar, ella tiene que recibir la cualidad para la cual está en potencia, de otro ser, que tenga aquella cualidad en acto.
Para el evolucionismo, tal no acontece.
El ser tendría, en sí mismo, una fuerza inmanente que lo llevaría necesariamente a hacer germinar lo que en él ya existía en estado latente.
El primer y único ser sería como una simiente de la cual germinó todo el universo.
Como afirma la dialéctica hegeliana, el Ser es lo que no es, y no es lo que es.
Es la negación, per diametrum, del "Ego sum qui sum " de la Escritura.
3 - EVOLUCIONISMO Y ANALOGIA DEL SER
Vimos que hay una estrecha relación entre el evolucionismo y una concepción o monista-panteísta del ser, o una visión gnóstico-dialéctica del universo. De cualquier modo, el evolucionismo afirma un igualitarismo metafísico: en el fondo, todas las cosas serían transformaciones de un único ser, o material o espiritual. En ambas las variantes -- panteísta o gnóstica - se niega que el universo tenga sido creado por un Dios trascendente.
Por otro lado, la afirmación de que todo, en el fondo, es una sola realidad, redunda en una negación de la analogía del ser.
En efecto, en el universo constatamos una jerarquía metafísica.
Todo lo que existe es ser, pero no es ser del mismo modo. El concepto de ser no es ni unívoco, ni equívoco, sino análogo.
Así, el pié de una silla, el pié de un animal y el pié humano tienen algo en común: todos sustentan algo. Entretanto, el pié de la silla sólo es "pié" en la medida en sustenta a silla, del mismo modo que el pié sustenta el cuerpo humano. El pié de la silla ni tiene vida, ni tiene las cualidades múltiples de un pié de verdad. El "pié" de la silla sólo es "pié" por comparación, por analogía con el pié humano.
El "pié" de un animal se parece más con el pié humano, porque tiene vida y más otras funciones semejantes a las del pié humano. En razón de aquello que difiere de un pié humano es que se le da el nombre de pata, y no de pié. Pié verdadero, es sólo o del Hombre. Pié de la silla y pié de animal son pies por analogía o semejanza con el pié humano.
Del mismo modo, todo lo que existe es ser. Sin embargo, las cosas que encontramos en el universo apenas tienen el ser. No son el Ser.
Ser, en sentido propio y absoluto, es aquello que existe por si mismo, que es inmutable, eterno y infinito. En sentido estricto, sólo Dios es Ser. Las cosas que Dios creó son semejantes a El en grados diversos. En la medida en que una cosa posee cualidades en acto, en esa misma medida se parece con el Ser y es ser.
Así las cosas puramente materiales tienen la menor analogía con el Ser absoluto, y son, pues, el menor grado de ser posible. Ya los vegetales, además de existir, tienen vida. En el hombre, la forma racional lo hace una imagen de Dios, y, por eso, el Ser humano es mucho más semejante al Creador. Los ángeles, por fin, siendo puros espíritus, se parecen más con Dios que el hombre. Hay, pues, una escala metafísica en el universo, cada reino transcendiendo al inferior, del mismo modo - no en el mismo grado -- que Dios transciende el universo creado.
Para el evolucionismo, no existiría realmente una jerarquía metafísica, pues lo que es hoy una piedra, con el tiempo y gracias a la evolución se volverá, ser vivo, ser racional, y - ni todos lo dicen explícitamente como lo hace Teilhard de Chardin - finalmente se volverá Dios.
El evolucionismo supone - y a veces predica -- que hay un verdadero monismo metafísico. Y es esta concepción monista y igualitaria del ser que revela su fondo religioso. Cuando el evolucionista considera que sólo existe la materia en perpetua e infinita evolución, se afilia al monismo panteísta. Cuando el evolucionismo considera que la realidad última de las cosas no es la materia, sino un espíritu aprisionado en ella y que intenta liberarse de ella a través de la evolución, él es una expresión de la Gnosis con ropaje "científico". De cualquier modo, el evolucionismo es la expresión de una concepción igualitaria del ser, negando la analogía del ser, así como cualquier trascendencia.
4 - EVOLUCIONISMO Y CAUSA FINAL
El evolucionismo contraría el principio de finalidad. Todas las cosas existentes tienen una finalidad. Ahora bien, los seres racionales tienen una finalidad intencionalmente. Al contrario del Hombre, que conoce sus fines y los busca voluntariamente, los seres irracionales actúan ciegamente. Cada un de ellos busca su fin sin conocerlo. Así, una flecha, de por sí, es incapaz de buscar el blanco. Para buscarlo, necesita ser dirigida. Las bolas del juego de billar sólo pegan unas en las otras, buscando el encajonamiento de una de ellas, porque alguien inteligente les de la dirección y la fuerza. Ellas necesitan de un agente intencional.
Siendo así, no se explica el inmenso orden del mundo no racional en busca de un fin, si no existiese un agente inteligente que diseccionó todo el orden universal, apuntando a un fin último.
Este argumento teleológico - que es la quinta vía de Santo Tomás probando la existencia de Dios, fue desarrollado por varios pensadores, con variaciones de ejemplos, en el transcurso de la Historia.
Si una nave interplanetaria descendiese en otro planeta y allí encontrase una simple flecha, todos los evolucionistas clamarían - y con razón - que esa flecha probaría la existencia de vida inteligente fuera de la tierra. Con razón, sí, porque sería imposible a la flecha haberse constituido sin la acción de un ser inteligente.
Ahora bien, lo que los evolucionistas estarían aplicando, en ese caso, sería el conocido argumento del reloj y del relojero. Si existe reloj, tiene que haber existido un relojero que lo construyó.
Así también, si existe orden en el universo es porque existe un Ordenador sapientísimo que estableció ese orden.
Michael Behe, en su muy buen libro “La Caja negra de Darwin” que ya citamos, hace innumerables aplicaciones de ese mismo principio de finalidad.
Conforme a ese autor, ningún sistema irreductible podría evolucionar. El llama sistema irreductible a todo aquel que es constituido de múltiples partes, todas absolutamente necesarias para que el sistema alcance su objetivo.
Bien didácticamente expone este principio con el ejemplo bien simple de una ratonera, cuyos componentes son todos absolutamente necesarios para que alcance su finalidad. Una ratonera jamás podría evolucionar, porque, faltando o no estando plenamente realizadas sus partes ella sería absolutamente inútil.
Del mismo modo, explica Michael Behe, el ojo humano, una célula, una simple ceja celular, son sistemas irreductibles extremamente complejos, en los cuales la falta de cualquier elemento constituyente, o el no desarrollo completo de las partes constituyentes, tornaría el sistema completamente frustrado e incapaz de existir, y, por tanto, incapaz de alcanzar el fin para el cual existe. Luego, concluye, Behe, la macro evolución es imposible y jamás se dio. (Cfr. Michael Behe, La Caja negra de Darwin, Zahar, río, 1996)
5 - EL PROBLEMA DE LAS ESPECIES Y LOS UNIVERSALES
Darwin dio a su obra más importante el título de "El origen de las especies". El pretendía explicar cual es el "origen" de las especies, esto es cual habría sido la causa eficiente del surgimiento de las especies. No lo hizo. Porque decir que el hombre viene del macaco, por evolución, no responde, sino que apenas disloca el problema, en el tiempo. ¿Y el macaco, de dónde vino? ¿Y el primer ser?
Darwin quería negar Dios y, lógicamente, sólo podía transferir para la materia bruta la eternidad, la infinitud y la omnipotencia activa, propias de Dios. El sólo podía sustituir a Dios por la materia, cayendo en el Panteísmo, caso afirmase que la propia materia tenía las cualidades de Dios; o en la Gnosis, caso afirmase que en la materia estaba aprisionado el espíritu divino.
Así como Darwin no respondió cual había sido, de hecho, el origen, esto es, la causa eficiente del universo, así tampoco no definió lo que eran especies.
La palabra "species", en latín, significa mirar, visión, rostro, figura, y correspondía a la idea platónica de un ser.
Para Aristóteles la "species" era la forma substancial, esto es, aquello que hace a un ser lo que él es. La especie reúne en su concepto todos los seres que tienen la misma forma substancial.
En el fondo, entonces, el término especie es un universal
Desde el final de la edad Media, se discutió con ardor si el universal existía o no.
El gnóstico Mestre Eckhart, renovando la concepción platónica, negaba cualquier valor al ser individual, y afirmaba que sólo existía el universal. Para él, sólo existiría la especie.
Ockham, por su lado, negaba cualquier existencia al universal, defendiendo que sólo existía el Ser individual. Para Ockham, no existirían especies, siendo el universal un puro nombre. De ahí su doctrina ser llamada nominalismo.
Darwin va repetir la tesis nominalista y materialista de Ockham al decir:
"El término especie llega, así, a no ser más que una abstracción mental inútil que implica y requiere un acto de creación distinto" (Darwin, apud Ossandón Valdés, op. cit. p. 9).
E más:
"Considero que el término especie fue dado arbitrariamente, por motivo de conveniencia, para reunir en grupo, individuos que se asemejan íntimamente entre sí". (Darwin, apud Crowson, Darwin y la clasificación, citado por Ossandón Valdés, op. cit. p.11).
De este modo Darwin escribió un libro -- El origen de las especies -- no explicando cual es el origen de aquello -- las especies -- que, según él, no existía.
Los científicos, hoy, llegaron a identificar más de 1.000.000 de especies diferentes, siendo que cerca de 850.000 son de insectos. Entretanto, no llegaron a un acuerdo sobre lo que son especies. Normalmente, ellas son consideradas como "comunidades de reproducción", esto es, los miembros de una especie sólo se reproducen con otros de su misma especie.
Esta conceptualización moderna es bastante errada porque, al tener en cuenta apenas la cuestión reproductiva, y al dejar de lado los aspectos formales, hace imposible hablar de especie dónde no se de la reproducción, lo que deja sin posibilidad de clasificación todo el universo unicelular, animal y vegetal.
Hay quien afirme que especie es el conjunto de los seres que tiene el mismo origen. Pero, si la evolución fuese un hecho, esa conceptualización sería falsa, porque, para los evolucionistas, todos los seres vivos tendrían un sólo origen, y entonces todos formarían una sola especie, lo que es absurdo.
T. Dobhansky afirma que la única cosa cierta es que existen las especies y que estas son aquellas que el sentido común siempre identificó como tales. Dobhansky admite aún que las especies están separadas entre sí por hiatos intransponibles, al punto de no existir seres intermediarios entre ellas. Si hubiese seres intermediarios entre las especies, ellos no tendrían posibilidad de vivir (T. Dobhansky, " La idea de especie después de Darwin, en Barnett et alii, Un siglo después de Darwin, Buenos Aires, 1982, p. 39, apud Ossandón Valdés, op. cit. p. 10).
El propio Dobzhanski pone un problema para la teoría: ¿cómo un proceso continuo, el de la evolución, puede generar productos discontinuos? (Organic Diversity. In Genetics and the origin of species, 1937).
“Especies son entidades reales en la naturaleza”, es lo que también afirma Eliot Sober (Philosophy of Biology, 1993).
Es exactamente por eso que jamás se vio surgir una nueva especie. Las actuales son las mismas del tiempo de Aristóteles, tales cuales él las describió. No evolucionaron.
Haldane, estudiando la extensión de los osos, llegó a la conclusión que en los últimos 10.000 años no hubo evolución. Hudson Hoagland asevera que:
"las partes del cerebro filogenéticamente antiguas, en oposición al neo-córtex, cambiaron muy poco en los últimos 50.000.000 de años de evolución de los mamíferos"
(H. Hoagland, "Biology, brains and insight", apud Ossandón Valdés, op. cit. p. 10).
Ossandón Valdés nos hace ver que el problema de los híbridos pone nuevas dificultades para la teoría evolucionista, porque, cuando los híbridos son fértiles, sus descendientes acostumbran tener hijotes que retornan a tener las características formales de las especies originales.
6 - EVOLUCIONISMO Y CAUSALIDAD
El nominalismo de Ockham tenía dificultad en admitir el principio de causalidad. El darwinismo, también nominalista, acaba teniendo graves problemas con la causalidad.
En efecto, toda causa tiene que ser anterior y mayor del que su efecto.
¿En qué sentido mayor?
Ningún efecto puede tener, en sí, algo que no haya recibido de sus causas.
Así, una carga explosiva de potencia x no podrá explotar con una potencia mayor que x. Si tengo fuerza 5 en mi brazo, no podré, yo solo, levantar un peso mayor que 5.
Supongamos que en una heladera existan aguacate, banana y cereza. Podré hacer una vitamina compuesta de aguacate y banana.
ABC > AB.
Esto es posible y lógico. Porque, ahí, la causa es mayor que el efecto.
Supongamos, en un segundo caso que se tenga, en la heladera aguacate, banana y cereza. ¿Sería posible hacer, en la licuadora, una vitamina que contuviese aguacate, banana, cereza, damasco, higo, guayaba, naranja, mexerica, nabo, pitajaya, zapote, vaina y uva?
Evidentemente, no. Porque, ahí, la causa es menor que el efecto.
ABC < ABCDFGLMNPSVU.
Esto es ilógico. Es absurdo. Es imposible que suceda, pues, en ese caso, el efecto sería mayor que la causa.
Ahora, el evolucionismo afirma que la materia inorgánica causó la vida vegetal; que del vegetal provino la vida animal, que es superior a la vida vegetal; que de la vida animal vino el hombre con vida racional.
Mineral < vegetal < animal < hombre
Conforme al evolucionismo, el efecto es siempre mayor que la causa. El evolucionismo encaja en el segundo caso analizado.
El evolucionismo es ilógico, absurdo y metafísicamente imposible.
La doctrina evolucionista contraría el principio de causalidad.
Es claro que los evolucionistas sólo pueden huir de esta concepción absurda, si consideran que el primer ser a existir, como una simiente, contenía en sí todo lo que iba a ser después germinado por el proceso evolutivo.
Pero, entonces, el evolucionismo tendría que admitir que esta primitiva simiente universal era eterna, infinita y omnipotente, esto es, habría que admitir el panteísmo.
El evolucionismo es una pretensa teoría científica que oculta en su seno una doctrina religiosa.
Fedeli, Orlando - "EVOLUCIONISMO:¿DOGMA CIENTÍFICO O TESIS TEOSÓFICA?"
MONTFORT Associação Cultural
http://www.montfort.org.br/index.php...nismo&lang=esp
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
Aunque ha pasado tiempo, he estado visitando la web recomendada por Hyeronimus como imprescindible para los partidarios del D.I. y está "kaput", desde luego. Nueve miembros y sólo dos tienen 1 mensaje, dos incorporaciones en 2007 y otras dos en 2008.
Por otra parte, no hay forma de registrarse, pues directamente al pinchar para aceptar las condiciones, el sistema responde que "ese nombre de usuario no está disponible" y de ahí no se sale. De modo que es una pena, pero así no se puede hacer nada. En cambio, hay que soportar toda una horda de blogs orcos que sólo se expresan mediante gruñidos.
No obstante, y por si alguien más lo quiere intentar, recuerdo el enlace:
http://www.ciencia-alternativa.org
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
Yo no participo en el blog de Ciencia Alternativa, pero al menos en su página web tiene buenos artículos y secciones. No he mirado mucho otros blogs, pero algunos enlaces son buenos. De todos modos, a mí me alegran mucho estás iniciativas, aunque desgraciadamente la tengan álgo descuidada, porque en español hay poquísimo sobre el tema, mientras que sobre todo en inglés hay una cantidad tremenda (también he visto algunos sitios buenos en francés y en italiano). Y es una pena que muchos de los sitios que demuestran la falta de rigor científico de la evolución sean de evangélicos y similares, por culpa de la peste modernista que infiltró la Iglesia desde el CVII y la pésima influencia de Teilhard de Chardin, pero de vez en cuando se topa uno con católicos no evolucionistas (casi siempre tradicionalistas, como no podía ser de otra manera).
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
III - EVOLUCIÓN de la teoría EVOLUCIONISTA
1 - INTRODUCCIÓN
Las Escuelas Evolucionistas
La Ciencia busca el conocimiento de las leyes naturales. Estas leyes son universales e inmutables. Descubierta una ley, es siempre comprobada por nuevas experiencias. Así, el descubrimiento de la vacuna oral contra el virus que causa la poliomielitis por Sabin permite que siempre esa vacuna impida que alguien sea victima por la enfermedad.
Tal cosa no se dio con el evolucionismo y tal no se da. Jamás fue comprobado por hechos o por experiencias. Peor: fue variando su explicación, a la medida que la ciencia progresaba e iba refutando sus errores. La única cosa que el evolucionismo comprobó es que es una teoría en constante evolución. Lo que no comprueba ni su carácter científico, ni su veracidad.
De cualquier modo que se entienda lo que es una especie, al afirmar que una especie deriva de otra, los evolucionistas tenían que explicar cómo acontecía eso. Desde el inicio, hubo divergencias a respecto de eso entre los evolucionistas, dando origen a varias corrientes o escuelas.
En el decorrer de su Historia, el evolucionismo presentó las siguientes escuelas o corrientes:
1a. -- Escuela de Lamarck.
2a. -- Escuela de Darwin
3a. – Escuela Néo- Darwinista o Escuela Sintética Moderna
4a. -- Escuela del equilibrio puntuado
2 - EL LAMARCKISMO
Para Lamarck (1744-1829), los seres vivos derivarían unos de los otros por la obediencia a dos leyes:
1a. ley de los caracteres adquiridos.
2a. ley de la influencia del medio y del modo de vida
Lamarck escribió dos obras defendiendo su teoría: “filosofía Zoológica” y “Historia Natural de los Invertebrados”.
Según Lamarck, el ambiente en que viven los animales y su modo de vida influirían en ellos de modo a adaptarlos cada vez más y mejor a las nuevas condiciones. Los cambios paulatinos adquiridos en la vida de un animal serían transmitidos a sus descendientes. Es la ley de los caracteres adquiridos.
En la realidad, para Lamarck, las circunstancias ambientales servirían apenas para desencadenar fuerzas inherentes a un organismo, para hacerlo cambiar. Por eso, el Lamarckismo merece, de hecho, el nombre de evolucionismo, pues pretende que principios inherentes al ser vivo son los causantes de su cambio.
Como prueba de su teoría, Lamarck presentaba el hecho de existir, en seres vivos, algunos órganos atrofiados “por falta de uso”, en cuanto otros órganos se desarrollaban más por el uso exagerado de ellos.
Ejemplo típico y famoso dado por la escuela Lamarckista como exceso de uso es el del cuello de la jirafa. Conforme Lamarck, la jirafa, no encontrando alimento suficiente en la superficie del suelo, comenzó a procurarlo en lo alto de los árboles. Para esto, ella fue estando obligada a estirar cada vez más su cuello. De este modo, sus hijos comenzaron a nacer con un cuello cada vez mayor. La pobre jirafa, si hubiese desarrollado su enorme cuello para más fácilmente alimentarse de los más tiernos y altos brotes de los árboles, cuanto más crecía su cuello, más difícil le quedaba tomar agua. Jirafal dilema le habría sido escoger entre estirar el cuello para comer, o encogerlo, para beber más fácilmente.
Ya Cuvier, al hacer el elogio fúnebre de Lamarck, al pié de su sepultura, enterró junto con él su teoría, al señalar que, si es el ejercicio continuo de un órgano lo que provoca su desarrollo, ¿cómo podría haber surgido él, si no podía ejercitarse antes de existir? y, si cuando está semi-desarrollado es inepto para ejercer funciones, ¿para qué serviría el nuevo órgano? Sería, en esa fase, más prejudicial que útil.
Stephen Jay Gould, a su vez, nos cuenta que las avestruces, aún dentro de sus huevos, ya presentan callosidades típicas de las avestruces adultas, y esas callosidades no surgieron por el uso (S. Jay Gould, El Pulgar del Panda, p. 70).
Y la gallina de agua, que vive hace tanto tiempo – si no desde siempre -- en los pantanos, no desarrolló una membrana palmiforme en sus patas. No se transformó en palmípeda, aun que eso le habría sido muy útil.
Es falso, por tanto, que la necesidad crea el órgano o lo transforma.
El descubrimiento del ácido desoxiribonucléico y de la corriente del DNA probó que todos los caracteres son heredados por vía genética. Además ya se sabía que innumerables caracteres adquiridos durante la vida jamás son heredados. Así, desde que el mundo es mundo, las mujeres, para generar, pierden la virginidad, y ni por eso sus hijas dejan de nacer en estado virginal.
Completamente refutado por la Ciencia y por la Lógica, la herencia de los caracteres adquiridos del Lamarckismo continúa siendo citada en ciertos libros y en ciertas cátedras, y hasta, veladamente, por connotados autores.
Por ejemplo, conforme los transformistas, el hueso articular y el hueso cuadrado del maxilar de los reptiles se habría transformado en el martillo y en la bigornia del oído de los mamíferos.
Ahora ese cambio es absurdo e imposible pues, durante la evolución de una situación para otra, el reptil no podría comer, ya que el maxilar no quedaría preso firmemente en nada. Y antes de terminar la transformación, el animal sería sordo.
Aún sobre la adaptación del animal al medio, hay un caso bien curioso y que queda bien difícil para la teoría evolucionista explicar: el dilatarse el agua, cuando congela.
Normalmente, todo cuerpo calentado se dilata, y, enfriado, se contrae.
Ahora, con el agua ocurre algo muy curioso. Cuando el agua es enfriada, hasta 4º se contrae. Continuando a ser enfriada, entre 4º y 0º vuelve a dilatarse.
En consecuencia de este hecho, cuando el agua de un lago se congela, se da una dilatación de su volumen, y esto es lo que permite la fluctuación del hielo en el agua. Entretanto, las camadas más profundas del lago no llegan a congelarse, porque quedan sin espacio para dilatación. Por eso, en un lago congelado, las camadas más profundas permanecen siempre a 4º de temperatura y jamás se congelan, lo que permite sobrevivir a la vida lacustre.
En ese caso, entonces, no fueron los animales y vegetales que se adaptaron al ambiente. Fue el ambiente que se "adaptó" a los seres vivos, para que pudiesen sobrevivir!
Ahora bien, esto sólo puede ser explicado por una Sabiduría superior que ordenó todo el universo y no por el evolucionismo. A menos que se admita que la materia es inteligente y el agua comprendía que no se podía congelar; si no, mataría todos los peces.
3 - EL DARWINISMO
Para Darwin, la evolución se habría dado por la selección natural, a través de la lucha por la existencia.
Al contrario de lo que afirmaba Lamarck, para Darwin, la causa de la transformación de una especie en otra sería enteramente extrínseca al su organismo. La lucha por la sobrevivencia es que sería el verdadero motor de la evolución, permitiendo que continuasen existiendo apenas las más aptas. Malthus, Adam Smith y la selección artificial del gado practicada por los creadores ingleses es que inspiraran Darwin.
Darwin consideraba simplista la explicación de Lamarck, pero realmente nunca profundizó el tema.
"S. A. Barnett lo reconoce expresamente en su volumen de homenaje a Darwin: "El propio Darwin jamás formuló (su teoría de la selección natural) de un modo lógicamente válido" (Ossandón Valdés, op. cit. p. 12).
Lo que Darwin decía de la selección natural era una mera tautología: la selección natural sólo hace sobrevivir lo más apto, porque sólo lo más apto puede sobrevivir.
Para Darwin, las especies sufrirían variaciones accidentales pequeñas que, paulatinamente se iban acumulando, y serían transmitidas de generación en generación,
Toda selección importa en la adopción de un criterio, y todo criterio supone una mente inteligente que lo escoge e impone.
La naturaleza, de por sí, no causa una selección natural. Ya está visto que muchas especies desaparecieron por simples accidentes naturales. Así, por ocasión de las grandes orogenias, muchas especies desaparecieron con el sumergimiento de continentes enteros y otras desaparecieron por elevación de los fondos oceánicos. Hoy, se imagina que la súbita extinción de los dinosaurios fue debida a algún fenómeno cataclísmico, y no por selección paulatina.
Por otro lado, si hubiese selección del más apto apenas, con el tiempo, habría una disminución del número de especies, y por fin, quedaría sólo una, lo que no acontece.
Si los hombres provienen de los macacos por sobrevivencia de los más aptos, ¿cómo entonces continuaron existiendo macacos? siendo menos aptos, todos los que no se transformaron en hombres deberían haber desaparecido.
Hay macacos aún, y el evolucionismo, a pesar de todas las sus evoluciones teoréticas, continúa afirmando, aún hoy, lo no se comprobó que desde Darwin.
Además, hoy se sabe que las especies sólo sobreviven en un ecosistema equilibrado, y que la desaparición de una especie tiende a hacer desaparecer otra especie que vivía de ella.
Además de eso, debería acontecer también una selección dentro de la especie, permitiendo la sobrevivencia apenas de la raza más apta. Con el transcurrir de la evolución entonces, acabaría existiendo una sola especie y una sola raza, lo que es un absurdo.
Decougis, en su obra “Le vieillisement des êtres vivants” [El envejecimiento de los seres vivos] afirma:
"La Paleontología nos muestra que las especies fósiles extinguidas son, la más de las veces, especies gigantes o, a veces, enanas, pero preservando siempre trazos de degeneración acromegálica muy acentuados" (Apud Patrick Troadec, op. cit. p. 24).
Galton descubrió que los caracteres seleccionados por los creadores retornan a su estado primitivo luego que cesa la selección.
Hugo de Vries concluyó que la selección sólo era posible por saltos y no por cambios lentos y paulatinos como decía Darwin. Y concluyó De Vries que "la selección no conduce al origen de nuevas especies" (Apud Ossandón Valdés, op. cit. p. 13).
El mismo Ossandón Valdés afirma, en su estudio, que "interesantes experiencias han demostrado que la selección [artificial] tiene limites que es imposible ultrapasar, por más esfuerzos que haga el seleccionador. Simplemente los animales prefieren morir del que continuar cambiando". (Ossandón Valdés, op. cit. p. 12).
Los conocidos biólogos Kimura y Ohno criticaron mucho la evolución con base en la selección natural. Esos dos científicos insisten en que hay un conservadurismo de las especies, y, como De Vries y Jay Gould, afirman que la evolución se haría por saltos.
Si hubiese evolución lenta que transformase una especie en otra, deberían existir fósiles intermediarios entre las especies. Ahora bien, tales fósiles nunca fueron encontrados. Veremos más adelante, al estudiar los fósiles, que jamás fueron encontrados los eslabones perdidos entre dos especies.
El propio Darwin se espantaba con la estabilidad de las especies que las torna tan bien definidas:
"¿Por qué las especies están tan bien definidas? ¿Dónde están entonces las gradaciones infinitas que mi teoría exige? "
Darwin tuvo la sinceridad de escribir esto. Los profesores actuales secundarios – e inclusive muchos universitarios -- garantizan a sus alumnos y al mundo, que tales intermediarios fueron encontrados. Juran que sí.
Si la evolución -- como la defendía Darwin -- fuese verdadera, se deberían encontrar, aún hoy, especies en fase de evolución. Tal cosa no ocurre.
Los darwinistas se salen de esta dificultad diciendo:
1 - la evolución exige largo periodo de tiempo para realizarse;
2 - las condiciones ambientales actuales, diferentes del pasado, no permiten la evolución, hoy.
Lo que se ha constatado en la investigación paleontológica es exactamente lo opuesto de lo que esperaba Darwin y de lo que decían sus seguidores iniciales. No sólo no fueron encontrados fósiles intermediarios entre dos especies, si no que se hallaron especies que durante los largos periodos en que vivieron jamás evolucionaron. Los llamados “fósiles vivos” están en ese caso.
Se llaman “fósiles vivos” determinados seres de los cuales sólo se habían encontrado ejemplares fósiles, y de los cuales, posteriormente, se hallaron ejemplares vivos y exactamente iguales a los ejemplares fósiles de millones de años atrás.
Ejemplo clásico de fósil vivo es el celecanto, pez de que se conocía apenas el ejemplar fosilizado hace 300.000.000 de años. Recientemente, se descubrieron innumerables celecantos vivos exactamente idénticos a los fósiles. El celecanto atravesara 300.000.000 de años sin evolucionar, aun que haya enfrentado las condiciones ambientales en las cuales se pretendía haber sido posible la evolución.
Hay muchos otros casos de animales que atravesaron prácticamente toda la historia geológica de la tierra y no evolucionaron. La cucaracha está en ese caso. La cucaracha antigua era tan asquerosa cuanto la de nuestros días.
En cuanto a la argumentación de que la evolución exige largos periodos de tiempo para realizarse, ella va contra el darwinismo. Si eso fuese verdad, cuanto más tiempo llevase una especie para transformarse en otra, mayor número de ejemplares intermediarios deberían haber sido encontrados. Nada de esto se halló fosilizado en la columna geológica.
Para explicar la súbita y sorprendente aparición de nuevas especies en las camadas geológicas, los evolucionistas recurrieron a la idea de evolución acelerada. En las épocas de cataclismos, en las cuales habría gran posibilidad de desaparecer una especie, por un instinto desconocido e inexplicable, la especie, para sobrevivir, evolucionaría rápidamente para otra forma o especie diferente, capaz de sobrevivir en el nuevo ambiente que se iría a formar. Esto era atribuir a la especie amenazada no sólo capacidad de cambiar, como, más aún, capacidad de prever el cataclismo y cuales serían las condiciones futuras. ¡Realmente quiromántico!
Esta tentativa de explicación ridícula, cae fácilmente por tierra, porque, si fuese verdadera, deberían existir innumerables ejemplares de fósiles intermediarios entre dos especies, sucediéndose en corto espacio de tiempo. Ahora bien, esto jamás fue constatado.
Acorralados, los evolucionistas saltaron para otra rama explicativa: la onto-mutación.
Por onto-mutación entendían que, en una época de peligro, una pareja de una especie generaría directamente un ejemplar de otra especie. La tentativa de explicación era tan absurda y tan ridícula que la lógica, el buen sentido, así como los nuevos descubrimientos científicos - el del ADN – la hicieron caer rápidamente en el olvido.
4 -- EL NEO-DARWINISMO, EL EVOLUCIONISMO SINTÉTICO
La llama del neo-Darwinismo fue iniciada por Hugo de Vries (1848-1935). Su tesis era que, en determinada raza pura aparecerían mutantes que transmitirían a sus descendientes sus nuevos caracteres, surgiendo así nuevas especies.
Considerando los descubrimientos de la genética, quedó imposible sustentar la teoría de la herencia de los caracteres adquiridos. Todo lo que aparece en una especie está ya determinado en su información genética.
Ocurre, sin embargo, que pueden darse mutaciones genéticas espontáneas cuyas causas no son aún muy claras. Pronto, los evolucionistas recurrieron a la hipótesis de que acumulándose mutaciones accidentales se podría haber causado la evolución.
Esto también es imposible.
Las mutaciones son raras. Su tasa corresponde a 1 por 100.000. La probabilidad de apenas dos mutaciones correspondiendo a de los caracteres distintos está en la proporción de 1 para 10.000.000.000. ¡Una posibilidad para 10 000 millones! Tales mutaciones no pueden ser dirigidas y, además de eso, las mutaciones son en general nocivas. Una tasa de 12 mutaciones, normalmente, es letal para un organismo.
La baja tasa de mutación espontánea es decurrente de la alta eficacia del sistema de reparos del DNA de que los organismos están dotados. Tales mecanismos de reparo son una prueba de que las mutaciones son indeseables para la especie, que apunta a mantenerse estable, además de demostrar un orden bastante grande, inclusive hasta en el nivel molecular.
Cuando el DNA se presenta danificado por una mutación, se activa un elaborado sistema de reparación, compuesto por una serie de enzimas y mecanismos. Tal sistema está presente desde en una simple bacteria Gram Negativa, como la Escherichia coli, hasta en mamíferos superiores y en el hombre. En esa bacteria citada, hay por lo menos cinco mecanismos diferentes de reparación del DNA mutado: el reparo dependiente de luz la foto reactivación, reparo por escisión, reparo de mal apareamiento, reparo polvos-replicación y sistema de reparo libre de error (Cf. Simmons. Fundamentos de la Genética. Río de Janeiro: Guanabara Koogan, 2001, pp. 332-336).
En los hombres, a excepción de la foto reactivación (la mayoría de las células humanas no están expuestas a la luz), todos esos mecanismos fueron comprobados y hubo otros mecanismos propios de la especie (Cf. Simmons, 2001; Lewontin. Genética Moderna. Río de Janeiro: Guanabara Koogan, 2001, pg. 192-197; Bottino. Genética. Río de Janeiro: Guanabara Koogan, 1991, pg. 216-219).
Las mutaciones no letales constatadas afectan apenas puntos accesorios o entonces producen degeneraciones, además de, en la mayor parte de las veces, causar esterilidad en el individuo mutado, lo que impide la transmisión del carácter mutado.
A pesar de todo esto, y apenas para argumentar, si las mutaciones hubiesen sido las causantes de la evolución de una especie a otra, esto habría ocurrido:
a) o por acaso;
b) o por error genético;
c) o por tentativa, buscando un progreso vital;
d) o por cálculo inteligente.
Si la evolución hubiese ocurrido simplemente por acaso, sería inexplicable y absurdo que los millones de acasos necesarios para evolucionar de la primera molécula hasta el hombre hubiesen producido una secuencia tan perfecta y tan sabiamente ordenada para mejor. Es contra la inteligencia afirmar que millones de acasos hubiesen como resultado un orden y una secuencia tan excelentes.
También es inadmisible imaginar que millones de errores genéticos hubiesen producido efectos cada vez más complejos, y, al mismo tiempo, pero cada vez más ordenados, aún más si tenemos en mente el sistema del DNA.
Si la evolución hubiese sido producida por tentativas de encontrar mejores soluciones para adaptaciones a nuevos ambientes, la Matemática demostró que ni habría tiempo, ni material en el universo para posibilitar la realización de la evolución por tentativas.
Émile Borel calculó matemáticamente lo que llamó límite de imposibilidad en cuanto a la posibilidad de un acontecimiento. Así, demostró que el límite de imposibilidad cósmica es del orden de 10 elevado a la potencia 200. Esto es de una posibilidad para seguido de 200 ceros. De ese modo, “acontecimientos notables de probabilidad suficientemente débil, no se producen”. Y ese matemático, en la conclusión de su trabajo dice:
“Un acontecimiento muy poco probable no se puede realizar”.
Aplicando esas conclusiones de Borel al campo de la biología, Georges Salet calculó que para las mutaciones produjeren apenas un órgano minúsculo, la edad de la tierra tendría que ser multiplicada por un número indicado por 1 seguido de varias centenas o millones de ceros. Esto es, ¡el tiempo necesario para que la evolución se hubiese dado por mutaciones sería superior a la edad del universo!
Para una simple bacteria producir, por mutaciones al acaso, un metazoario, el límite de imposibilidad estaría de lejos ultrapasado. Esto es, la bacteria no puede haber producido el metazoario por mutaciones al acaso.
Restaría una evolución dirigida por cálculo inteligente. En este caso, o se admite que la propia materia bruta es inteligente, y se cae en la Gnosis, como ocurrió con la doctrina del Padre Teilhard de Chardin, o se admite una Inteligencia trascendente a la materia, esto es Dios.
Pero, si se tiene que admitir que Dios guió la evolución, todo el evolucionismo materialista cae por tierra. Y más. Si se acepta que Dios existe y que El guía la evolución, la discusión deja de ser biológica, para tornarse teológica. En este caso, no se podría negar la creación tal cual fue revelada en las Sagradas Escrituras.
Es claro que el evolucionismo derrotado y en fuga, va a agarrarse al evolucionismo moderado, esto es a aquel que admite la evolución biológica de los primates, después de que Dios habría infundido un alma racional en un macaco, para crear el primer hombre, Adán.
Este evolucionismo mitigado o religioso es talvez, y en cierto sentido, aún más absurdo y contradictorio que el evolucionismo materialista. Pero, como su refutación exige argumentos de otra naturaleza que la biológica, trataremos de eso, más tarde.
Actualmente, inclusive hasta científicos evolucionistas reconocen que es imposible atribuir a las mutaciones la causa de la evolución.
El científico ateo y evolucionista Jean Rostand afirmó:
“Las mutaciones, que se quieren tornar responsables por la evolución del mundo vivo, son privaciones orgánicas, son deficiencias, pérdidas de pigmento o desdoblamientos de órganos. Nada traen de nuevo, de original en el plano orgánico y funcional, nada que sea el fundamento o el comienzo de un nuevo órgano. No, no puedo pensar que el ojo, el oído y el cerebro se hayan formado de ese modo.” (J. Rostand, apud P. Troadec, op. cit. p.15).
5 -- ESCUELAEVOLUCIONISTA del “EQUILÍBRIO puntuado”
Constatada la inexistencia de fósiles intermediarios, Stephen Jay Gould, Nils Elredge y Steven Stanley propusieron la teoría del "equilibrio puntuado".
Darwin afirmara que la evolución se diera en un proceso extremamente lento y que exigía la existencia de los intermediarios. Era la teoría que recibió el nombre de “gradualismo filético”. Vimos que, teniendo en vista las fallas de la escuela darwiniana, los evolucionistas crearon la teoría del “evolucionismo sintético”. El estudio más apurado de las mutaciones genéticas comprobó que también el evolucionismo sintético estaba errado.
Por todo eso, y teniendo en cuenta que la total ausencia de los intermediarios entre las varias especies, en el registro fósil, los científicos supra citados, con ocasión del centenario de Darwin, en 1960, presentaron una nueva teoría evolucionista: la del “equilibrio puntuado”.
Tal teoría parte de la constatación de que no existen, en el registro fósil, pruebas de una evolución lenta de una especie a otra. Se verifica que las nuevas especies surgen abruptamente ya perfectamente formadas y así permanecen por largos periodos de tiempo, en la escala de los millones de años. A esa estabilidad de las especies Gold, Elredge y Stanley llaman de “fase de equilibrio”. Es esto lo que se constata en los fósiles. Entonces, por una razón que no se conoce, un pequeño número de ejemplares de una especie se aísla de su especie, y, también por razones desconocidas, rápidamente evoluciona para una nueva especie. La evolución habría sido tan rápida que no habría dejado pruebas fósiles de su realización. A este periodo, relativamente corto, de evolución acelerada, lo llaman de “periodo puntuado”.
La nueva teoría evolucionista del “equilibrio puntuado” es así enteramente gratuita: no explica porque un grupo se aísla, ni dice porqué evoluciona, ni porqué evoluciona rápidamente. De este modo, en cuanto el evolucionismo clásico, durante un siglo, procuró los eslabones perdidos de la evolución, porque solamente su existencia comprobaría realmente la teoría evolucionista, ahora, la teoría del “equilibrio puntuado” da como prueba de la veracidad de la evolución de las especies exactamente la inexistencia de los fósiles intermediarios entre una especie y otra.
De esta forma, el evolucionismo sería cierto, porque se encontrarían los eslabones perdidos. Era sólo una cuestión de tiempo y de búsqueda. Ahora, el evolucionismo tiene que ser aceptado, porque los eslabones perdidos nunca existieron. Pero, el dogma de la evolución tiene que ser aceptado, porque es un dogma.
Se verifica pues que, en la historia de la teoría de la evolución, la única cosa que realmente evoluciona es la propia teoría. Como los macacos, ella salta de rama en rama...
Fedeli, Orlando - "EVOLUCIONISMO:¿DOGMA CIENTÍFICO O TESIS TEOSÓFICA?"
MONTFORT Associação Cultural
http://www.montfort.org.br/index.php...nismo&lang=esp
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
IV - ¿EL EVOLUCIONISMO ES CIENTÍFICO?
1 - FRAUDES, CONTRADICCIONES, AFIRMACIONES GRATUITAS DE LOS EVOLUCIONISTAS
Cuando alguien intenta probar algo por medios fraudulentos, esto se constituye en una confesión de que se reconoce que no se tienen pruebas reales de aquello que se quiere probar.
Ahora, en el decorrer de su historia, el evolucionismo recurrió muchas veces a falsificaciones fraudulentas, para convencer a la comunidad científica y al público que el hombre provino de un animal inferior y que, por tanto, no habría sido creado por Dios. Nunca hubo, en la Historia de la Ciencia, una teoría que quedó viciada, en su historia, de tantos fraudes cuanto el Evolucionismo. A pesar de esto, continúa siendo presentado como verdadero.
Trataremos de los fraudes más famosos practicados por científicos famosos, cuando analizamos los fósiles humanos.
Las contradicciones también son muy comunes.
Actualmente, por ejemplo, los paleontólogos y los biólogos evolucionistas no están de acuerdo con respecto de la edad del Hombre.
Los paleontólogos atribuyen a los fósiles hominídeos o humanos edades fabulosas que llegan a 3 millones de años. Los biólogos son mucho más modestos en sus cifras.
En 1987, biólogos moleculares americanos, comparando el material genético del lado materno de poblaciones de varios continentes, llegaron a la conclusión de que todos los hombres descienden de una única madre. Entonces habría existido realmente una “madre de todos los vivientes” humanos, expresión que es designada en la Escritura con el nombre de Eva.
Más importante es la edad que esos biólogos calcularon para la aparición de esa madre única: aproximadamente 200.000 años.
Ese número provocó enormes protestas de los paleontólogos, pues que afirmaba implícitamente que todos los fósiles antiquísimos que han sido presentados como antepasados del Hombre, o inclusive como hombres primitivos, quedaban descalificados.
¿En qué Ciencia creer? ¿En la Paleontología o en la biología? Dilema angustiante para los que creen ciegamente en las pruebas de la Ciencia.
Teniendo en cuenta tantas variaciones, fraudes, contradicciones y absurdos anti-científicos de la Historia de la teoría evolucionista, no es de espantar que Marcel de Corte haya dicho de ella:
“El evolucionismo toca las campanas para el funeral de la inteligencia. La inteligencia está en peligro de muerte”
2 - OPINIONES DE CIENTÍFICOS CONTRA LA TEORÍA EVOLUCIONISTA
Desde la aparición de la teoría darwinista, suscitó objeciones que la ciencia ha confirmado.
En 1871, St George Mivart levantó argumentos que continúan en pié contra el evolucionismo darwinista:
“Lo que cabría alegar (contra el darwinismo), podría ser resumido de la forma siguiente: que la “selección natural” es incapaz de explicar las etapas incipientes de las estructuras útiles. Que no se armoniza con la coexistencia de estructuras muy semejantes, de origen diferente. Que hay fundamentos para pensar que diferencias específicas pueden ser desarrolladas súbita, y no gradualmente. Que aún es sustentable la opinión de que las especies tienen límites definidos, aunque muy diferentes, para su variabilidad. Que ciertas formas transicionales fósiles están ausentes, cuando se podría esperar que estuviesen presentes... Que hay numerosos fenómenos notables en formas orgánicas sobre los cuales la “selección natural“ poco tiene que decir” (Apud M. Behe, op. cit. p. 39).
Y varios de estos argumentos aún no fueron respondidos, y, después de un siglo de investigaciones y de propaganda masiva continúan en pié.
En los últimos tiempos, muchos científicos se han pronunciado contra la teoría evolucionista, y especialmente contra el darwinismo. Michael Behe da muchas citas de científicos famosos que se mostraron desilusionados con el darwinismo. Estas son algunas de esas citas:
Richard Goldschimidt, famosos genetista, ya en la década de 1940 -- por tanto bien antes del descubrimiento del DNA y del desarrollo de la Bioquímica -- se mostraba desencantado con la teoría evolucionista darwiniana, llegando entonces a proponer la teoría del llamado “monstruo esperanzado”: un reptil, por ejemplo, podría tener un huevo del cual habría nacido un ave. (Cfr, M. Behe, op. cit. p. 35).
El famoso paleontólogo Nils Elredge - fundador con Jay Gould de la teoría evolucionista del “equilibrio puntuado” -- declaró:
“No es de espantar, que los paleontólogos hayan ignorado la evolución por tanto tiempo. Aparentemente, ella jamás ocurre. La colecta cuidadosa de material en la superficie de peñascos muestra oscilaciones en zig-zag, pequeñas, y una acumulación muy rara de leves cambios – en el decorrer de millones de años, a una tasa demasiado lenta para explicar todo el cambio prodigioso que ocurrió en la historia evolutiva. Cuando vemos la aparición de novedades evolutivas, eso ocurre en general con un estruendo y, no raro, sin ninguna prueba sólida de que los fósiles no evolucionaron tampoco en otros lugares! La evolución no puede estar ocurriendo siempre en otros lugares. Aún así, fue de esa manera que el registro fósil pareció a mitos desesperados paleontólogos que querían aprender alguna cosa sobre la evolución “. (M. Behe, op. cit., p. 36).
Dos biólogos ingleses Mae-Wan Ho y Peter Saunders afirman:
“Pasó aproximadamente medio siglo desde la formulación de la síntesis neo darwiniana. Gran volumen de investigación fue realizado dentro del paradigma que define. Aún así, los sucesos de la teoría se limitan a las minucias de la evolución, tal como el cambio adaptativo de la coloración de mariposas, al mismo tiempo que poquísimo tiene que decir sobre las cuestiones que más nos interesan, como, para comenzar, de qué manera surgieron las mariposas” (Apud M. Behe, op. cit. p. 37).
El genetista John McDonald muestra un enigma inexplicable para el darwinismo:
“Los resultados de los últimos veinte años de investigación sobre la base genética de la adaptación nos llevaron a una gran paradoja darwiniana. Aquellos [genes] que son obviamente variables en poblaciones naturales no parecen constituir la base de muchos de los grandes cambios de adaptación, en cuanto que aquellos [genes] que parecen constituir, de hecho, el fundamento de muchas, si no de la mayoría, de los grandes cambios de adaptación, aparentemente no son variables en poblaciones naturales “.
En otras palabras, los genes que varían, no causan cambios;
los genes que no varían, causarían adaptaciones.
¡Exactamente lo opuesto a lo que exige el darwinismo!
Jerry Coyne, del Departamento de Ecología y Evolución de la Universidad de Chicago sentencia:
“Concluimos -- inesperadamente -- que hay pocas pruebas que sustenten la teoría neo darwiniana: sus aliceres son débiles, así como las evidencias experimentales que la apoyan” (Apud M. Behe, op. cit. p. 37).
Otro genetista, John Endler, de la Universidad de California, afirmó:
“Aun que se sepa mucha cosa sobre mutación, aún es, en la mayor parte, una "caja negra” en lo que dice respecto a la evolución. Funciones bioquímicas nuevas parecen ser raras en la evolución, y la base de su origen es virtualmente desconocida” (apud M. Behe, op. cit. p. 38).
También los más recientes estudios matemáticos se han mostrado contrarios a la teoría evolucionista. Hubert Yockey, teórico de la información, dice que la “información necesaria para iniciar la vida no podría haber surgido por acaso, y sugiere que la vida sea considerada un dato, como la materia y la energía” (M. Behe, op. cit. p. 38).
En un simposio de matemáticos y biólogos realizado en 1966 en el Wistar Institute de Filadélfia, los matemáticos mostraron que el tiempo para que hubiese las mutaciones necesarias para la formación de un ojo era absolutamente insuficiente para que esto se hubiese dado, y concluyeron:
“Hay una gran laguna en la teoría neo darwiniana de la evolución, y creemos que ella es de tal naturaleza que no pueda ser conciliada con la concepción corriente de la biología” (Apud M. Behe, op cit. p. 38).
Inclusive quien no niega frontalmente el darwinismo, lo pone en duda.
Martin Kauffman, del Santa Fe Institute, escribió:
“Darwin y la evolución nos dominan, cualesquiera que sean las quejas de los científicos creacionistas. ¿Pero será correcta esa tesis? Mejor aún, ¿será adecuada? Creo que no. No es que Darwin haya errado, sino, comprendido apenas parte de la verdad”. (Apud M. Behe, op. cit. p. 38).
Es bien difícil entender como Darwin elaboró una teoría no “correcta”, ni “adecuada”, y, al mismo tiempo, que no fuese “errada”. Véase en esa declaración el temor de contrariar el evolucionismo, ese ídolo del mundo moderno.
Klaus Dose, ilustre científico especializado en el problema del origen de la vida, concluyó:
“Más de treinta años de experimentación sobre el origen de la vida en los campos de la evolución química y molecular llevaron a una percepción más clara de la enormidad del problema de su aparición en la tierra, en vez de a su solución. Actualmente, todas las discusiones sobre los principales experimentos y teorías en ese campo terminan en un impase o en una confesión de ignorancia" (Apud M. Behe, op. cit. p. 172).
Michael Behe:
“La afirmación de la existencia de la evolución molecular darwiniana es simplemente bazofia”
De ahí, el propio Michael Behe, al final de su libro, concluye que:
“La evolución molecular no se basa en autoridad científica. No hay publicación en la literatura científica -- revistas de prestigio, revistas especializadas o libros -- que describa cómo la evolución molecular de cualquier sistema bioquímico real, complejo, ocurrió o podría haber ocurrido. Hay afirmaciones de que tal evolución ocurrió, pero ninguna de ellas con base en experimentos o cálculos pertinentes. Una vez que nadie conoce la evolución molecular por experiencia directa, y también por no haber autoridad sobre la cual fundamentar argumentos de conocimiento, podemos decir con convicción que -- tal como a argumentación de que nuestro equipo vencerá el campeonato este año -- la afirmación de la existencia de la evolución molecular darwiniana es simplemente bazofia.” (M. Behe, op. cit. P. 189).
Fue exactamente después de que tantos científicos de renombre se declararon escépticos o contrarios a la teoría darwinista que Juan Pablo II afirmó que la evolución dejó de ser una hipótesis para ser una teoría científicamente comprobada.
“Hoy, casi medio siglo después de la Encíclica [Humani Generis, de Pío XII] nuevo conocimiento llevó al reconocimiento en la teoría de la evolución de que ella es más que una hipótesis. Es, en la verdad, notable que esta teoría ha sido progresivamente acepta por los investigadores, siguiendo una serie de descubrimientos en varios campos del conocimiento. La convergencia, ni pensada, ni fabricada, de esos resultados de trabajo conducidos independientemente, es, en si misma, un argumento significativo en favor de esa teoría”. (Juan Pablo II, Mensaje a la Pontificia Academia de Ciencias, 22 / X / 1996).
Curiosamente, el mismo año en que Michael Behe publicó su libro mostrando que genetistas, bioquímicos, matemáticos, paleontólogos, biólogos, dudan o niegan el evolucionismo darwinista en nombre de la Ciencia, concluyendo que “la evolución molecular darwiniana es una bazofia”, el Papa Juan Pablo II declara que las investigaciones científicas más recientes permiten afirmar que el evolucionismo dejó de ser hipótesis para ser teoría científicamente comprobada...
3 - EL ORIGEN DE LA VIDA - TENTATIVAS MAQUINISTAS PARA PRODUCIR VIDA
Como vimos, no es posible discutir la doctrina evolucionista sin focalizar el problema del origen de la vida. Para los evolucionistas, la vida no es un hecho que transcienda el puro reino mineral. Defendiendo el más radical igualitarismo metafísico y el "maquinismo", los evolucionistas tienen que buscar el surgimiento de la vida en meras combinaciones químicas.
Desde los años 50, la Bioquímica hizo enormes progresos. El microscópico electrónico permitió grandes avances en el conocimiento del funcionamiento y de la estructura celular. Darwin desconocía completamente el por qué si daban modificaciones en una especie, y a pesar de ese desconocimiento lanzó la hipótesis del cambio de especie para otra especie. Fue sólo con las sofisticadas técnicas descubiertas en este siglo que se hizo posible examinar el nivel básico de la vida, y, ese examen descalificó las pretendidas explicaciones darwinianas.
"Aunque la ciencia haya hecho enormes progresos en la comprensión de cómo funciona la química de la vida, la sofisticación y la complejidad de los sistemas biológicos a nivel molecular paralizaron sus tentativas de explicar las orígenes de los mismos. No hubo virtualmente tentativa alguna de la ciencia de explicar el origen de sistemas biomoleculares específicos, complejos, y muy menos cualquier progreso en ese sentido muchos científicos afirmaron valerosamente que ya tiene explicaciones, o que las tendrán más temprano o más tarde, pero ningún apoyo para esas argumentaciones se puede encontrar en la literatura científica. Más importante aún, hay razones irresistibles -- basadas en la propia estructura de los sistemas -- para pensarse que una explicación darwiniana de los mecanismos de la vida será siempre engañosa" (Michael Behe, op. cit. p. 8).
En la década del 50, en la Universidad de Chicago, Stanley L. Miller, joven de 23 años, habría conseguido reproducir en laboratorio, las condiciones existentes en la tierra, en la época en que habría surgido la vida. El colocó en un aparejo metano, amonio, hidrógeno y agua. A continuación, produjo una descarga eléctrica y calor. Después de algunos días, Miller encontró, en su aparejo, una sustancia rojiza. Sometiéndola a análisis, constató que eran amino-ácidos, esto es, el compuesto orgánico necesario para formar proteínas, el elemento básico para la vida.
Stanley L. Miller publicó, entonces, un pequeño artículo de dos páginas, en la revista Science, narrando su experiencia.
La repercusión del artículo fue enorme. Se decía que quedaba comprobado que la vida provenía de puras reacciones químicas. Miller habría hallado la "receta" del origen de la vida y de su "sopa primordial".
Hasta hoy, en los arrabales suburbanos de la ciencia y de la cultura, continúa a ser citada la famosa "sopa primordial" de Stanley Miller, aunque ya hace tiempos, haya sido retirada del menú científico evolucionista más desarrollado. El propio Stanley Miller -- que se hiciera profesor de Química, en la Universidad de California, en San Diego, declaró:
"El problema del origen de la vida se reveló mucho más difícil de lo que yo, y muchas otras personas, juzgábamos" (John Horgan, artículo In the begining..., revista Scientific American, febrero de 1991, p. 101).
En 1953, James D. Watson y Francis H. C. Crick descifraron la estructura del ácido deoxiribonucléico (DNA) que proporciona las informaciones para las células "construir" y organizar las proteínas
El descubrimiento de Watson y Crick trajo problemas para la "sopa primordial" de la vida como fuera sugerida por Stanley Miller.
Crick y Watson mostraron que las proteínas son formadas de acuerdo con las instrucciones codificadas en el DNA. Acontece sin embargo que el DNA es incapaz de hacer esto -- inclusive de hacer más DNA -- sin la ayuda de proteínas catalíticas, o enzimas. En suma, proteínas no pueden formar proteínas sin DNA, pero ni el DNA se forma sin proteínas. Se cae entonces en el problema de la gallina y del huevo. Sin huevo, no nacen gallinas, pero sin gallina no se tienen huevos. Sin proteína, no hay DNA, pero sin DNA, no se forman proteínas. Impase.
En los años 80, Thomas R. Cech de la Universidad del Colorado, y Sidney Altman de la Yale University, intentaron solucionar el problema sugiriendo que el RNA habría sido la primera molécula auto-reproductora. Sólo no se había aún mostrado cómo ella podría hacer eso sin la ayuda de enzimas. Cech y Altman descubrieron entonces que ciertos tipos de RNA podían actuar como sus auto-enzimas esto les valió el premio Nobel de 1989. El RNA servía de generador y catalizador, al mismo tiempo.
Nuevas experiencias parecerán comprobar que el RNA estaba en el origen y en la explicación de la vida.
Entretanto el entusiasmo evolucionista y ateo tuvo poca duración. Otros problemas surgieron.
¿Cómo se formó el primer RNA? Si es una sustancia difícilmente producida en laboratorio, con condiciones ideales, mucho más difícilmente sería producido en la naturaleza.
¿Como el fósforo -- relativamente raro en la naturaleza como sustancia -- se hizo un ingrediente tan crucial en el RNA y en el DNA?
Más aún. Sintetizado el RNA sólo es capaz de hacer copias de si mismo con una gran ayuda del científico. En el decir de un científico, "el RNA es una molécula inepta, especialmente si es comparada con proteínas" (John Horgan, art cit. p. 103).
Actualmente, los investigadores consideran que "una simple bacteria es tan terriblemente complicada que, desde el punto de vista de un químico, es casi imposible imaginar como aconteció" (Harold P. Klein, de Santa Clara University, apud J. Hoargan, art. cit. p. 104).
Por otro lado, es preciso tener en cuenta con mucho cuidado cuáles habrían sido las condiciones existentes en la tierra, cuando la vida habría surgido. Es una ilusión imaginar que las condiciones existentes entonces eran más o menos las actuales.
J. William Schopf, de la Universidad de California, en Los Angeles, calculó que las primeras señales de vida - probablemente en forma de algas - habrían surgido hace cerca de 3.500.000.000 de años. Según Manfred Schidlowski del Instituto Max Planck de Química de Mainz, habría evidencias de existencia de organismos capaces de realizar fotosíntesis hace 3.800.000.000 de años. Entretanto, Roger Buck, un paleontólogo australiano juzga que los datos que señalan la existencia de vida hace 3 500 o 3 800 millones de años son dudosos, y los llama de "dúbio-fósiles". Para Roger Buck los primeros fósiles evidenciando clara estructura celular datan de 3 100 o 3 200 millones de años.
David J. Stevenson, del Instituto de Tecnología de la California, y Norman H. Sleep, de Stanford, trabajando independientemente uno del otro, demuestran que el bombardeo de meteoritos sufrido por la tierra en sus primordios fue tan intenso y terrible que, el calor producido por los impactos podría vaporizar océanos y levantarían inmensas nubes de polvo, de tal modo que toda vida incipiente habría sido destruida, especialmente la vida que dependiese de fotosíntesis. Calcularon que es sólo al rededor de 3 800 millones de años atrás que habría sido posible surgir vida.
Más aún. Parece que la composición de la atmósfera terrestre en esa época "no habría favorecido la síntesis de compuestos orgánicos, tanto cuanto se había pensado" (J. Hoargan, art cit. p. 105).
Reconstrucciones en laboratorio computarizadas de la atmósfera de entonces, realizadas por James C. G. Walter de la Universidad de Michigan, en Ann Arbor, sugieren que las radiaciones ultra-violeta provenientes del Sol, y que hoy son bloqueadas por la capa de ozono, habrían destruido las moléculas basadas en hidrógeno, y el hidrógeno libre habría escapado hacia el espacio. La atmósfera de ese tiempo tendría, como mayores componentes, dióxido de carbono y nitrógeno, expelidos por los volcanes. Tal atmósfera no habría sido favorable a la síntesis de amino-ácidos y otros precursores de la vida.
Las dificultades para explicar el origen de la vida, desde un punto de vista puramente naturalista, son tan grandes que algunos comenzaron a levantar hipótesis sobre la venida de simientes de vida de fuentes extra-terrestres. Ahora, esto empujaría el problema hacia otros mundos, - sería una nueva ciencia "del otro mundo" -- pero no explicaría cómo la vida habría surgido allá. Además, la migración a la tierra de elementos vivos traídos por meteoritos no tiene en cuenta que, el calor producido por el impacto sería suficiente para destruir toda simiente de vida que por acaso existiese en ellos. Más aún, muchos científicos contestan esa hipótesis afirmando que jamás se encontraron microbios en el espacio, y que el ambiente espacial es adverso a la vida.
Orgel y Crick, en los últimos años, lanzaron la "idea" -- como una especie de broma, vistas las dificultades y el berenjenal en que se metió la ciencia para explicar el origen de la vida -- que la vida llegó la tierra por medio de naves espaciales provenientes de otro planeta.
"Como Crick escribió una vez: "El origen de la vida aparece casi como un milagro, tantas son las condiciones que eran necesarias para que se diese" (J. Hoargan, art. cit. p. 109).
Milagro... los científicos modernos lo admiten, desde que sea hecho por la naturaleza y no por Dios.
Tales son las dificultades encontradas por la ciencia para explicar el origen de la vida, y tan grandes han sido los fracasos del cientificismo racionalista en ese campo que Klaus Dose expresó todo el pesimismo reinante con las siguientes palabras:
"Más de treinta años de experimentación sobre el origen de la vida en los campos de la evolución química y molecular llevaron a una percepción más clara de la enormidad del problema de su aparición en la tierra, en vez de a su solución. Actualmente, todas las discusiones sobre los principales experimentos y teorías en ese campo terminaron en un impase o en una confesión de ignorancia" (Apud M. Behe, op. cit. p. 172).
"Nunca hubo conferencia, libro o artículo sobre detalles de la evolución de sistemas bioquímicos complejos" (...) "Una vez que acabamos de ver que la literatura bioquímica no contiene trabajos o libros que expliquen, en detalle, cómo podrían haber surgido sistemas complejos, ¿por qué, a pesar de eso, el darwinismo es aceptado por muchos bioquímicos? una parte importante de la respuesta es que les fue enseñado, como parte de formación bioquímica, que el darwinismo es verdad" (M. Behe, op. cit. p. 183).
"La Bioquímica, en la verdad, reveló un mundo molecular que resiste bravamente a la explicación por la misma teoría por tanto tiempo aplicada en el nivel del organismo completo. Ninguno de los dos puntos de partida de Darwin -- el origen de la vida y el origen de la visión -- fue explicado por su teoría. Darwin nunca imaginó la complejidad extrañamente profunda que existe hasta en los niveles más básicos de la vida " (M. Behe, op. cit. p. 177).
Cuando los mayores científicos naturalistas confiesan estar en ese impase, ¿de dónde viene la certeza de tantos profesores, en Brasil, de que la ciencia ya explicó el origen de la vida?
El Profesor Dr. Klaus Dose, uno de los mayores nombres en el problema sobre el origen de la vida afirma: “En el momento presente todas las discusiones en las principales teorías y experimentos en el campo o terminan empantanadas o en una confesión de ignorancia (art. The Origin of life: More Questions Than Answers. Interdisciplinary Science Review, 1988). En este artículo, el Dr. Dose muestra lo insostenible de las teorías desde el neo vitalismo hasta las más recientes.
Como nota Michael Behe, "privadamente, muchos científicos admiten que la ciencia no tiene explicación para el inicio de la vida" (M. Behe, op. cit. p. 176). Pero, en público, temen decir lo que piensan... ¿Por qué? Pero lo que nunca queda evidenciado es que muchos defienden, hoy, el evolucionismo más por "Fe" en la evolución que por comprobaciones científicas.
La evolución es un dogma de una fe panteísta o gnóstica. Es un dogma religioso y no una verdad científica.
Fedeli, Orlando - "EVOLUCIONISMO:¿DOGMA CIENTÍFICO O TESIS TEOSÓFICA?"
MONTFORT Associação Cultural
http://www.montfort.org.br/index.php...nismo&lang=esp
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
V - FÓSILES
1 - INTRODUCCIÓN
Para estudiar las formas primitivas de vida surgidas en el decorrer de la historia terrestre, los científicos recurren a los fósiles. En las rocas sedimentares pueden ser encontrados restos, o hasta indicios, de animales y de vegetales petrificados: son los fósiles. Es claro que la fosilización de un vegetal o de un animal exige condiciones especiales. Normalmente los seres orgánicos se descomponen, pero, sometidos a ciertas condiciones, pueden petrificarse. Los casos de fosilización son relativamente raros, y, encontrar ejemplares fósiles es bastante difícil.
Normalmente, cuanto más profundamente una camada de sedimentos se sitúa en la costra terrestre, más antiguos son los fósiles que se encuentran él. Pero puede haber excepciones a esta correspondencia entre profundidad de la roca y antigüedad, cuando se da un pliegue geológico que produzca una inversión de posición de las camadas geológicas.
La datación ya sea de los fósiles, ya sea de las camadas geológicas envuelve procesos muy complejos y su resultado es de precisión un tanto relativa. Evidentemente, cuanto más antigua la camada o el fósil, más imprecisa es su datación. Conociéndose la edad probable de una determinada camada geológica, se puede presumir que, normalmente, los fósiles en ella encontrados tienen su edad.
Evidentemente, en los primeros tiempos geológicos, la tierra no ofrecía condiciones ambientales propicias a la existencia de vida. Sólo después algunos miles de millones de años, fue posible existir las condiciones ambientales necesarias para que seres vivos pudiesen existir. Se estima que la tierra tiene cerca de 4 500 millones de años y que la vida sólo habría surgido entre 5 y 3,5 millones de años atrás, lo que es un tiempo relativamente corto.
El tiempo geológico está dividido, para fines de estudio, en eras y periodos.
La Geología y la Paleontología presentan el siguiente cuadro de las eras geológicas.
ERAS
PERIODOS
DATACION AVALIADA
ARQUEOZÓICA
Entre 1800 y 1000 millones de años atrás
PROTEROZÓICA
Entre 1 000 y 600 millones
PALEOZÓICO
(Primario)
CAMBRIANO
Entre 600 y 200 millones
ORDOVICIANO
SILURIANO
DEVONIANO
CARBONÍFERO
MISISIPIANO
PENNSYLVANIANO
PERMIANO
MESOZÓICO
(Secundario)
TRIÁSICO
Entre 200 y 70 millones
JURÁSICO
CRETÁCEO
CENOZÓICO
(Terciario)
PALEOCENO
Entre 70 y 60 millones
EOCENO
Entre 60 y 35 millones
OLIGOCENO
Entre 35 y 25 millones
MIOCENO
Entre 25 y 5 millones
PLIOCENO
Entre 5 y 1,8 millón
QUATERNÁRIO
PLEISTOCENO
Entre 1,8 millón y 10 mil
HOLOCENO
10 mil años atrás
2 - MICRO-ORGANISMOS
Los manuales escolares -- todos ellos evolucionistas primarios -- acostumbran presentar la aparición de los seres vivos en una secuencia que insinúa la verosimilitud de la evolución. Así, dicen que los primeros seres vivos de que se tiene noticia son seres unicelulares, después, habrían surgido los metazoarios, los animales de cuerpo blando, los animales de caparazón, los insectos, los vertebrados, los anfibios, los reptiles, las aves, los mamíferos, y, por fin, el hombre. Por qué la evolución habría parado en el hombre, no lo explican.
Esta secuencia causa la impresión de que las varias especies vinieron las unas de las otras, como si hubiese existido un único filón genético. Entretanto, la realidad es mucho más compleja.
Cuando se estudian los registros fósiles, lo que se encuentra es una gran multiplicidad filo-genética. Cada especie surge de modo repentino, sin nunca presentar antecedentes genéticos, y, muchas veces, desaparece también bruscamente; pluralidad de secuencias filo-genéticas indica entonces que los seres vivos no provienen unos de los otros. Cada especie surge de modo abrupto - sin antepasados conocidos -- vive durante un periodo relativamente extenso sin cambiar nunca en su forma esencial, y desaparece repentinamente, sin ligación genética con las especies posteriores a ella.
Este hecho es el gran tropiezo para la teoría evolucionista.
Si la aparición de nuevas especies vivas es un misterio para la Ciencia, la desaparición de algunas de ellas puede ser explicada por fenómenos cataclismicos -- como las orogenias -- que podrían haber aniquilado los seres vivos de una región o un continente.
Como vimos, se calcula que seres vivos podrían haber comenzado a existir, en la tierra, hace 3 500 millones de años. Se admite que los primeros seres vivos fueron micro-organismos unicelulares. Cómo aparecieron estos seres unicelulares y cómo habrían evolucionado para seres más complejos, continúa siendo un misterio.
Los metazoarios, que son los primeros seres vivos multi-celulares y complejos, surgen de modo repentino, y sin antecedentes claros, en los registros fósiles.
Paleontólogos canadienses descubrieron los fósiles más antiguos registrados hasta el presente. Son fósiles de seres de cerca de 2 metros, bastante complejos para los hallados hasta ahora (Narbonne, Guy M., James G. Gehling, Geology, vol. 31, n.1, de 2001, Life after snowball: The oldest complex Ediacaran fosils). Eso es una evidencia de que el registro fósil hasta el presente no muestra ni de lejos una escala creciente de complejidad. Como la teoría de la evolución permite todas las hipótesis, se supone ahora que la vida tenga un origen complejo.
Antes de ese reciente descubrimiento canadiense, los registros de los primeros indicios de vida, que datan del periodo Pré-Cambriano, son raros. En 1947, el geólogo australiano R.C. Spring encontró en Ediacara Hills, al sur de Australia, depósitos sedimentarios marinos con ricos ejemplares fósiles Pré-Cambrianos. Nuevas investigaciones, en el lugar, enriquecieron aún más el tesoro fósil encontrado. Actualmente, se clasificaron cerca de 600 especies diferentes provenientes de Edicara, datando del Pré-Cambriano. Allí fueron hallados animales marinos de cuerpo blando (Jellyfishes), corales blandos, pedazos de gusanos con cabezas solidamente escudadas, “plumas -- marinas”. Todos estos seres de cuerpo blando pertenecían, de modo general, al hilo de los celenterados. (Cfr. Martin F. Glaesner, “Pre-Cambryan Animals”, artículo en la revista Science).
Hay un hecho muy impresionante en los fósiles de Edicara: quedó comprobado que los fósiles celenterados de Edicara no son celenterados y equinodermos del mismo tipo que los del Cambriano. Por el contrario, son tan diferentes de ellos que no hay posibilidad de haber sido sus ancestros.
Repentinamente, en las camadas geológicas del Cambriano, aparece un número tan grande de fósiles de tan variados tipos -- inclusive con vertebrados -- que se habla de la “explosión de vida del Cambriano”. Si la teoría darwiniana fuese verdadera, se deberían encontrar fósiles predecesores de esta “explosión de vida cambriana”. Nada existe antes que pueda explicar el surgimiento de tan gran número de especies tan diversas y tan complejas. Y las especies encontradas y que sobrevivieron durante largos periodos geológicos nunca evidenciaron señales de evolución.
Inclusive hasta científicos insospechables de ser anti-evolucionistas confiesan que la aparición explosiva de nuevas especies en el Cambriano, sin ningún antepasado comprobado, “mayor misterio de la historia de la vida” (George Gaylord Simpson, apud D. T. Gish, op. cit. p. 56). El propio Elredge - uno de los fundadores de la teoría evolucionista del “equilibrio puntuado” --reconoce que la fauna de Edicara y la “explosión cambriana” constituyen un gran desafió para la Ciencia. Entiéndase, para el evolucionismo.
Elredge intenta solucionar este misterio diciendo que no se hallaron fósiles antecesores de la vida cambriana, porque los seres del Pré-Cambriano eran de cuerpo blando, lo que habría impedido la formación de fósiles. Ahora, si fuese así, no se habría podido conocer la existencia de los animales de cuerpo blando de eras geológicas pasadas.
Gish se espanta con esta disculpa desgarrada de Elredge, recordando que, si fueron hallados indicios de seres microscópico y de unicelulares, con mayor razón pueden ser encontradas señales de vida de animales de cuerpo blando del Pré-Cambriano, como además lo fueron, en Edicara, Entretanto, no fueron hallados, hasta hoy, los fósiles intermediarios entre los seres del Pré-Cambriano y los del Cambriano. En este punto también el evolucionismo darwinista o moderno carece de comprobación.
3 - LA APARICIÓN DE LOS INSECTOS
La aparición de los insectos es tan repentino cuanto la de los vertebrados: no hay especies anteriores de las cuales habrían evolucionado. Los primeros ejemplares de insectos fosilizados aparecen en las rocas del periodo Devoniano, mas es en el Carbonífero (especialmente en el sub-periodo Pensilvaniano) que aparecen en tan gran cantidad que esa época es llamada la edad de los insectos. Existen fósiles de libélulas de ese tiempo de 5 a 7 cm de largo. Las cucarachas que surgieron en el Carbonífero tenían ya el mismo aspecto desagradable que tienen hoy, conforme Duane Gish hace cuestión de recordar citando a Betty Fisher del Museo Americano de Historia natural (P. 61). La cucaracha ha producido el mismo asco desde hace 200.000.000 años. No evolucionó en todo ese enorme espacio de tiempo.
Los evolucionistas pretenden que los insectos voladores provinieron de insectos incapaces de volar. Entretanto, hasta hoy, jamás se encontró o espécimen intermediario entre los insectos no- alados y los alados. Sólo se encuentran fósiles de insectos alados o no alados. El semi-alado no existe.
Un caso reciente, de publicación en la revista Nature, divulgado a partir de un estudio realizado por el biólogo Michael Whiting, entre otros científicos, mostró que, “evolutivamente”, los insectos popularmente llamados “bicho-palo” habrían perdido y recuperado las alas por lo menos cuatro veces, en 50 millones de años (Whiting, M. F., Bradler, S., Maxwell, T.; Nature, jan/2003). Ahora bien, creer en eso es considerar que esos animales habrían tenido una “suerte” inmensa.
4 - INVERTEBRADOS Y VERTEBRADOS
Es también una afirmación sin base en la realidad la de que los animales vertebrados evolucionaron a partir de los invertebrados. No hay ninguna base fósil para la tesis evolucionista en este reino de la naturaleza. Conforme Ommanney hay un intervalo de 100.000.000 de años entre los primeros peces vertebrados y los más recientes invertebrados.
Los primeros seres semejantes a peces vertebrados -- los Agnata -- aparecieron en la era Paleozoica, durante el periodo Siluriano, esto es, hace cerca de 600.000.000 años atrás. Ningún antepasado fósil puede ser presentado como antepasado directo de esos especimenes vertebrados. Los Agnata aparecen - como todos los otros seres vivos - de modo abrupto, y no como efecto de una larga evolución.
En el pasado, algunos evolucionistas pretendieron que los peces con estructura cartilaginosa habrían dado origen a los peces con estructura ósea. Así, se dice que los Chondrichthyes habrían sido los ancestros intermediarios entre los peces con estructura ósea y los cartilaginosos. Pero pretendieron, según Romer, autor de la obra “Paleontología Vertebrada”, la investigación lleva a la conclusión opuesta a la pretendida por los evolucionistas: los tiburones habrían involucionado de una estructura ósea mayor a otra menor. El mismo Romer afirma que la aparición de los peces de estructura vertebrada en el registro fósil es dramáticamente brusca, sin ancestros aparentes. Dice: “El ancestro común de los varios grupos de peces de estructura ósea es desconocido" (apud Duane T. Gish, op cit p.68).
Todd, discutiendo el ORIGEN de los peces vertebrados observa que:
“Todas las tres subdivisiones de los peces vertebrados aparecen aproximadamente al mismo tiempo, en el registro fósil. Ellos eran ya morfológicamente largamente divergentes desde el punto de vista morfológico, y estaban pesadamente acorazados. ¿Cómo se originaron? O ¿qué les permitió divergir tan largamente? ¿Cómo todos consiguieron tener pesada coraza? ¿y por qué no hay traza de especies anteriores intermediarias?” (Todd, apud D. T. Gish, op. cit. p. 69).
¡Excelentes y embarazosas preguntas para los defensores de la teoría evolucionista!
Duane Gish, en su excelente libro en el que nos estamos basando, cita otro especialista en vida acuática, Errol White, que, a pesar de ser evolucionista afirma:
“Pero cualquiera sean las ideas que las autoridades tengan sobre el asunto, los peces pulmonares, como todos los grupos mayores que conozco, tienen su origen firmemente basado en nada... “. (Errol White, apud Duane T. Gish, op. cit. p. 68).
Por tanto, también para los peces, la teoría evolucionista no fue probada. Se funda en Nada.
Cuanto mayor es la autoridad de un científico en determinada ciencia biológica, más énfasis pone él al confesar la falta de fundamento de la teoría evolucionista.
Cuanto más se desciende en el nivel de autoridad, más énfasis y convicción -- para no usar el término fanatismo -- se encuentra en la defensa de la teoría evolucionista.
5 - LA TRANSICIÓN DE LOS PECES A LOS ANFIBIOS
Vimos, hasta ahora, que el evolucionismo, a cada paso del estudio de los fósiles, sólo ha encontrado problemas. Pero no les ha dado solución. Es lo que le aconteció, también, al investigar el paso de los invertebrados a los vertebrados. Aunque se hayan sugerido las más variadas soluciones para demostrar que los vertebrados vinieron de los invertebrados, ninguna terminó siendo comprobada. Se supuso que está transición se haya dado a través de animales “cordados”, esto es, de animales que hubiesen una especie de “notocuerda”. Entretanto, jamás tal hecho fue comprobado por medio de fósiles.
También el paso de los peces a anfibios encontró la misma imposibilidad. Aunque este paso hubiese requerido un largo espacio de tiempo, hasta hoy, no se encontró la conexión entre esas dos especies de animales.
Algunos autores han defendido la hipótesis de que el pez crossoptergiano habría originado el anfibio del género ichthyostega. Entre eses dos géneros, hay un enorme intervalo de tiempo que habría permitido la aparición de innumerables formas transicionales. Ellas, sin embargo, no existen. Ni en el Ichthyostega hay vestigios de aleta s de sus supuestos antepasados, ni en los Crossopterigianos hay formas incipientes de los futuros miembros de los anfibios ichthyostegas. En ningún pez se hallan elementos ligando las aletas a la estructura vertebral. Cuando aparecen pequeños huesillos estructurales de las aletas, son siempre muy pequeños, apenas ligados a los tejidos del pez, y nunca tiene una ligación ósea con la espina dorsal del pez, formando una estructura firme que le posibilitase el caminar.
Por el contrario, en los anfibios, la estructura ósea que liga los miembros a la columna vertebral es siempre muy fuerte y bien desarrollada. No fue jamás encontrado un fósil con estructura ósea intermediaria entre el pez y el anfibio.
Conforme al evolucionista Rommer, habrían sido las sequías -- comunes en el periodo Devoniano -- que obligaron a los peces a desarrollar pulmones al mismo tiempo que continuaban teniendo agallas, para poder vivir fuera del agua. Habría sido de estos animales intermediarios que habrían venido los anfibios actuales. Acontece que en las camadas devonianas no se encuentran fósiles que confirmen esa hipótesis de Rommer.
Los evolucionistas afirman que la transición del pez a anfibio habría ocurrido hace 70 millones de años atrás. Ahora, en 1939, fue pescado, en el litoral de África, un pez un Latíneria que es un pez crossoptergiano. Era exactamente igual al pez de 70 millones de años atrás; en todo ese tiempo, en vez de evolucionar para tornarse anfibio, continuó un Latínéria, contrariando las teorías que deseaban que hubiese evolucionado
6 - DE LOS ANFIBIOS A LOS REPTILES y MAMÍFEROS
Tanto la transformación de un invertebrado en vertebrado, cuanto al cambio de un pez en anfibio, o la evolución de un reptil a ave requieren una verdadera revolución estructural y morfológica en el animal. Es evidente que tal revolución -- si ella existió -- tendría que haber dejado innumerables comprobaciones fósiles.
Los reptiles se distinguen de los anfibios especialmente por el huevo amniótico. Los mamíferos se distinguen de los reptiles por su anatomía y fisiología, su modo de reproducción, sangre caliente y no fría, posesión de diafragma que le permite respiración diversa, capacidad de chupar de los hijuelos y el tener pelos.
La sucesión anfibios-reptiles-mamíferos presenta problemas cronológicos insolubles para los evolucionistas, porque los ancestros de los mamíferos existieron antes que los propios reptiles.
En efecto, los evolucionistas aseveran que los predecesores de los reptiles fueron los Seymuria y Dialectes que existieron al inicio del periodo Permiano. Ellos admiten también que los antecesores de los mamíferos ya existían en el periodo Carbonífero (sub-periodo Pensylvaniano). De este modo, los antecesores de los mamíferos habrían existido antes que los reptiles, de los cuales tendrían que venir los mamíferos. La pretendida sucesión de la evolución no se encaja en la sucesión cronológica de los fósiles.
Por otro lado, algunos evolucionistas admiten que no fueron descubiertos los intermediarios de los 32 órdenes de mamíferos.
George Gaylord Simpson afirma:
“Esto es verdad para los treinta y dos ordenes de mamíferos... los primeros y más antiguos miembros de cada orden ya tienen los caracteres básicos de su orden, y en ningún caso es conocida una secuencia continúa aproximativa de un orden para otro. En muchos casos la ruptura es tan aguda y el intervalo es tan largo que el origen del orden es especulativo y muy disputado” (G. G. Simpson, tiempo and Mode in Evolution, Columbia Univ. Pres p. 105, apud Duane T. Gish, op. cit. p.78).
7 - EL PROBLEMA DE LOS MAMÍFEROS MARINOS
En los colegios brasileros, se ha hablado mucho del origen terrestre de las ballenas y de otros mamíferos marinos. Estos seres aparecen -- como todos los demás -- de modo repentino en los registros fósiles. No hay intermediarios fósiles entre las ballenas y demás mamíferos marinos y sus supuestos progenitores terrestres. Es lo que asegura E. C. Olson. (The Evolution of Life, apud Gish, op. cit. p. 78). Lo que es confirmado por A. S. Romer cuando dice a respecto de las ballenas y delfines: “Desconocemos sus antecedentes terrestres y no podemos estar seguros de su lugar de origen” (A. S. Romer, Vertebrate Paleontology, apud Gish, op. cit. p.79).
También E. H. Colbert, (Evolution of Vertebrates) afirma a respecto del origen de las ballenas: “Estos mamíferos tienen que haber tenido un origen antiguo porque no existen formas intermediarias entre las ballenas y los animales placentáceos del periodo Cretáceo, en el registro fósil. Como los murciélagos, las ballenas (...) aparecen repentinamente en el comienzo del periodo Terciario, completamente adaptadas por profundas modificaciones de la estructura básica mamífera para un modo de vida altamente especializado. En verdad, las ballenas están aún más aisladas que los murciélagos con relación a los demás mamíferos. Las ballenas permanecen absolutamente aisladas.” (Apud D. T. Gish, op. cit. pp. 80).
8 - LOS DEDOS DE LOS CABALLOS Y LA EVOLUCIÓN
Los evolucionistas, si no han procurado pedir a los caballos que les den una mano, a fin de probar la evolución, les han, por lo menos, pedido algunos dedos.
En efecto, casi todo el mundo oyó hablar de la famosa evolución del caballo primitivo -- que habría cuatro dedos -- para o caballo intermediario con tres dedos, hasta llegarse al caballo actual, cuyo casco es, en la realidad, la uña de un dedo muy desarrollado.
Aún que hubiese sido así, a transformación de una forma accidental -- a cambio de cuatro para tres, y para un dedo -- no significaría que el caballo habría evolucionado, pues en todos los casos el sujeto permaneció el mismo: el caballo. Si hubiese habido evolución, tendrían que admitirse tres sujetos distintos, lo que no acontece.
Todavía, cuando se estudia más seriamente la cuestión, se verifica que la historia fósil es bien diversa de la que se acostumbra a presentar en los libros estudiantiles.
Es lo que en los dicen J. B. Birdsell y G.G. Simpson. (Cfr. D.T. Gish op. cit. p. 82).
Duane T. Gish demuestra que la secuencia de los antepasados del caballo moderno, por el menos no que atañe a los fósiles suramericanos contraría la tesis de la evolución del caballo tal cual ella acostumbra ser presentada.
Así, los fósiles encontrados en la América del sur muestran que de hecho hubo seres del género equídeo, con cuatro, tres y un dedo. Entretanto, a secuencia histórica no es esa. El fósil más antiguo, de ese género, en la América del Sur, es el Diadiaphorus (con tres dedos) y el thoatherium (con un sólo dedo) eran contemporáneos ya en el periodo Mioceno. Acontece, sin embargo, que Macrauchenia (de cuatro dedos) sólo va a surgir mucho más tarde, en el Plioceno, cuando el Thoatherium (de un dedo sólo) ya estaba extinguido. Es la secuencia inversa de la presentada en los libros la que es verdadera! (Cfr. Gish, op. cit. pp. 83 y 84).
Se podría, aún así, argumentar que, de cualquier modo, hubo una secuencia evolutiva, si bien que diversa de la presentada en los manuales, y que la secuencia de los fósiles de la América del Norte, presentada por los manuales, es verdadera: el Hyracotherium (Eohippus) tenía cuatro dedos; el Merychippus tenía tres dedos; el Equus modernicen un sólo dedo.
El problema es que científicos insospechables contestan que el Eohippus fuese realmente caballo . H. Nilson afirma que el Eohippus no se asemeja al caballo! Para Nilson el Eohippus, tanto morfológicamente cuanto con relación al hábitat, se asemeja más al género Hyrax (H. Nilson, Synthetische Artbuilding, apud D. T. Gish, op. cit. p. 85).
Con esto concuerda también C. A. Kerkut (Implications of Evolution):
“En primer lugar, no está claro que el Hyracotherium (el Eohippus) sea el ancestro del caballo. Por eso Simpson (1945) afirma, ‘Matthew mostró y insistió que el Hyracotherium (incluyendo el Eohippus) es tan primitivo que definitivamente no es mucho más equídeo que el tapirídeo, rinocerontideo, etc. Pero es contumazmente colocado en la raíz del grupo equídeo" (Apud D. T. Gish. op. cit. p. 86). Y Kerkut concluye que “De algún modo, parece que el modelo de la evolución del caballo puede ser inclusive tan caótico cuanto aquel que Osborn propuso para la evolución de los Proboscídeos...” Apud Gish p. 86). Nada probado, por tanto.
9 - LOS ROEDORES
Los mamíferos roedores, siendo los mamíferos más prolíficos, o que tiene mayor número de especies y viviendo en habitats bien diversos, podrían fornecer más probablemente, mayor número de pruebas de la evolución. También con relación a ellos se repite el “ritornello”: no se tiene conocimiento de formas transicionales que hubiesen dado origen a los roedores.
Romer dice de ellos: “El ORIGEN de los roedores es oscuro (...) formas transicionales [relacionadas con ellos] no son conocidas” (Apud Gish op. cit. p. 87).
10 - SERES MAMÍFEROS y SERES ALADOS
Aunque los evolucionistas garantizan que los reptiles habrían dado origen a los mamíferos, la transición de un grupo para el otro continúa siendo un misterio. Y un misterio de “caer el mentón”, ya que una de las cuestiones no explicadas es a respecto del modo de juntura del mentón con el cráneo en los reptiles y en los mamíferos.
En los reptiles, el maxilar inferior es formado por seis huesos en cada lado de la cabeza, en cuanto que, en los mamíferos, el maxilar inferior es constituido por un hueso único. Además de eso, en los reptiles, la mandíbula se junta al cráneo por medio del “hueso cuadrado”, que no existe en los mamíferos. Los reptiles tienen un sólo hueso en el oído, en cuanto que los mamíferos tienen tres huesos en el oído: el estribo, el martillo y el yunque. Existen, evidentemente, aún otras diferencias entre los reptiles y los mamíferos, pero tengamos en vista especialmente estas.
Los reptiles aparecieron, junto con los mamíferos-semejantes a los reptiles, en el periodo Carbonífero. Los mamíferos propiamente dichos surgieron, más tarde, en el Triásico, periodo en que desaparecieron los mamíferos-semejantes a reptiles.
Conviene observar, de paso, que la existencia de seres con características morfológicas comunes a dos géneros o especies diferentes no significa, de sí, que ella sea intermediaria entre esos dos géneros o especies. Así, el ornitorrinco tiene características de mamífero, de ave y de reptil. A primera vista, podría ser tenido como un animal intermediario, como un antecesor de los mamíferos que hubiese conservado aún características de ave y de reptil. Nada más falso, porque, es posterior al surgimiento de los mamíferos. El existe apenas hace 150 millones de años, en cuanto los mamíferos, siendo del Triásico tienen, por el menos, 200 millones de años.
Generalmente se dice que los intermediarios entre los reptiles y los mamíferos habrían sido animales como o Morganucodon y el Kuehneotherium. Estos eran dos pequeños seres que datan del Triásico. De ellos fueron hallados apenas fragmentos de huesos que no permiten conocer como, de hecho, era a juntura de sus mandíbulas a sus respectivos cráneos. Todo lo que de ellos se dice es mera suposición. Tanto el Morganucodon cuanto el Kuehneotherio tienen mandíbula típica de reptil con seis huesos en cada lado de la mandíbula. Ambos también presentan la junta de la mandíbula con el cráneo con hueso cuadrado, típico de los reptiles.
Conforme afirman los evolucionistas, estos dos animales tendrían mandíbula que se unía al cráneo de un modo intermediario entre los reptiles y los mamíferos, en cuanto que su oído habría también una estructura ósea intermedia. Lo que no explican los evolucionistas es -- si hubiese sido así -- cómo esos pobres animales conseguían comer en la fase de transición, y cómo sobrevivieron, habiéndose entonces tornado, por lo menos temporalmente, sordos.
Todos los fósiles de reptiles hasta hoy encontrados, todos, tienen apenas un único hueso en el oído. Jamás fue hallado un ser intermediario entre reptil y mamífero que poseyese dos huesos en el oído.
Otro gran misterio para los evolucionistas es la “desaparición” de los mamíferos por un largo periodo de 120.000.000 de años, periodo ese dominado por los llamados dinosaurios, por los grandes reptiles marinos y por los reptiles voladores. Esta “desaparición” de los mamíferos en el periodo Triásico permanece inexplicada. Durante 120 millones de años los fósiles de mamíferos prácticamente desaparecen, para, de repente, reaparecer en número enorme, con sus 32 diferentes ordenes plenamente constituidas y estables. Evidentemente, no pueden haber surgido en el Triásico, después, haberse extinguido, y finalmente reaparecido. Deben haber tenido una fuerte disminución numérica de sus miembros, motivada por razón que desconocemos, para después, cesada esa razón, multiplicarse nuevamente en grande número. Posiblemente esa relativa desaparición de los mamíferos en el Triásico se debió a la existencia de los grandes saurios predadores. Cuando estos desaparecieron -- por razón tan misteriosa cuanto a la de la “desaparición” de los mamíferos, estos últimos volvieron a multiplicarse.
Tratando de este hecho dice G. G. Simpson:
“El más intrigante evento en la historia de la vida en la tierra es el cambio del Mesozoico, la edad de los reptiles, a la edad de los mamíferos” (Apud D. T. Gish, op. cit. p. 95).
11 - EL ORIGEN DE LOS SERES ALADOS
La aparición de seres alados en los varios géneros de animales - insectos, reptiles, aves y mamíferos (murciélagos) -- si existiese la evolución, exigiría una verdadera revolución estructural en los seres no alados. Para que un ser no-alado pasase a ser capaz de volar no le bastaría, simplemente, desarrollar alas. Ele habría que cambiar sus huesos de pesados y llenos, para leves y huecos. Debería desarrollar un sistema muscular enteramente diverso, y revolucionar su sistema nervioso.
En cuanto esos cambios estuviesen ocurriendo, caminaría mal y no volaría aún. es esto lo que los evolucionistas entienden como adaptación al ambiente y como sobrevivencia del más apto. es evidente que este ser intermediario entre no alado y alado seria presa fácil dos sus predadores, pues ni andaría, ni volaría perfectamente: sería un alejado fácilmente destructible. Este es el más apto a sobrevivir: un alejado e impotente.
Es claro que también aquí los evolucionistas no disponen de ningún fósil de ser intermediario entre no alados y alados en cualquier género de animal.
E. C. Olson - que es evolucionista - afirma:
“En lo que se refiere al vuelo, por más lejos que se va en el pasado, hay algunos verdaderos grandes intervalos en el registro fósil “
E cuanto a los insectos, dice el mismo Olson:
“No hay casi nada para dar cualquier información acerca de la historia de la ORIGEN DEL vuelo no que se refiere a los insectos”.
Cuanto a los reptiles voladores, dice Olson:
‘Verdadero vuelo es registrado, entre los reptiles, por los pterosáurios en el periodo Jurásico. Aun que lo más primitivo de estos animales fuese menos especializado para volar del que los posteriores, no hay absolutamente ningún sinal de estadios intermediarios”.
Sobre los mamíferos alados, afirma Olson:
“La primera evidencia de vuelo en los mamíferos existe en murciélagos plenamente desarrollados, en el Eoceno” (Citas de Olson apud Gish, op. cit. pp. 103 y 104).
O caso de los reptiles alados es particularmente impresionante.
Gish, en el bien argumentado libro que hemos seguido y citado, muestra las diferencias estructurales enormes existentes entre el Saltoposuchus - tecodonte reptil que Romer considera ser el antepasado de los dinosaurios, de las aves y de los reptiles alados -- y el Rhamphorrhyncus, pteosaurio alado cuyo enorme cuarto dedo, sustentaba la membrana que le permitía volar.
El Pteranodon -- un animal del grupo de los pteosaurios -- tenía un dedo de más de 15 metros de extensión, y un inmenso pico desprovisto de dientes.
Entre el pterosáurio de dedo inmenso y el tecodonte, no existe ningún intermediario con dedo de tres, cuatro, seis, diez metros. No hay intermediario entre los dos.
A su vez, los murciélagos son tenidos como habiendo evolucionado de un mamífero insectívoro no-alado. En el murciélago, cuatro de sus cinco dedos son extremamente extensos para que puedan soportar sus membranas-asas. Si los evolucionistas estuviesen correctos en su hipótesis, el mamífero insectívoro que dio origen al murciélago tuvo que desarrollar -- por errores genéticos casuales recuérdese -- no sólo sus dedos inmensos, si no que también sus membranas, y, más aún -- y no poco -- su sistema de radar que le permite volar en las tinieblas. De esta evolución deberían existir innumerables fósiles comprobantes. Como siempre, no hay ningún fósil intermediario entre el insectívoro y el murciélago. Y Gish da la foto del fósil más antiguo de murciélago ya encontrado. Es un fósil de 50 millones de años. Y es igualito a un murciélago actual. También los murciélagos no evolucionaron. Quien sabe por qué les faltó la luz del darwinismo...
12 - ORIGEN DE LAS AVES
Es en este capítulo que los evolucionistas presentan su gran triunfo: el Archaeopteryx. Es un espécimen del cual fueron encontrados cinco ejemplares fósiles y una pluma, datando del periodo Jurásico, teniendo, por tanto, cerca de 150 millones de años. El Archaeoptéryx era considerado ave más antigua de que se tiene conocimiento.
Realmente, la Archaeoptérix es un animal bien extraño: parece ave, pico y dientes, y, si no hubiese plumas, parecería un reptil. Entretanto, sus plumas son diferentes de las plumas de las aves actualmente conocidas, pues el pedúnculo de las plumas corre simétricamente por el eje de ellas, lo que no le permitiría un vuelo perfecto. Las aves, para volar bien, necesitan tener plumas divididas asimétricamente por sus pedúnculos. La aerodinámica del vuelo correcto exige esto. Este aspecto extraño -- medio de ave, medio de reptil -- hizo de la Archaeoptéryx el ejemplar clásico de la pretensión de evolución gradual, hoy repelida por los evolucionistas del “equilibrio graduado” de Jay Gould y Elredge. El hecho de existir un animal con características de especies diferentes no significa, necesariamente, que sea un antecesor intermediario entre dos especies diferentes. Caso contrario se debería admitir que el ornitorrinco es antepasado de mamíferos y de los patos.
Ya Romer había afirmado que la Archaeoptéryx no podía ser considerada como la antecesora original de los pájaros. Pero, posteriormente a esta afirmación James Jensen descubrió restos de pájaros modernos en rocas del primitivo Jurásico!
Este descubrimiento derrumbaba a la Archaeoptérix como prueba de la evolución. Si había pájaros modernos en Jurásico -- contemporáneos de la Archaeoptéryx -- entonces ella no fue el eslabón intermediario de los pájaros! Lo que acaba con la exhibición de este pretendido triunfo darwinista.
Pero la búsqueda de un sensacional eslabón perdido entre reptiles y aves prosigue, y el desespero de obtenerse una prueba de la evolución es tal que llevó a otro fraude más.
Recientemente, el paleontólogo Tim Rowe lo desveló. Un fósil encontrado en China, divulgado como reportaje de capa de la revista National Geographic, fue desmentido por el paleontólogo americano Rowe. En el artículo “Forensic palaeontology: The Archaeoraptor forgery” (Nature, 410, 29/mar/2001), el autor demostró el fraude grosero de un fósil que supuestamente sería un eslabón perdido entre aves y reptiles, en un montaje de un esqueleto con partes de cuatro dinosaurios y de una ave. Fue el fin del Archaeoraptor.
13 - DINOSAURIOS
Se ha escrito mucho respecto de los dinosaurios, especialmente sobre su misteriosa e inexplicada repentina desaparición. Estos animales enormes -- el Brontosauro pesaba cerca de 80 toneladas -- constituyen un problema más para el evolucionismo, no por su desaparición, sino por su surgimiento. Si la evolución es verdadera, ¿de dónde y de qué animal vinieron esos gigantescos saurios? ¿Cómo no se tiene ninguna traza de su origen? y las trazas de sus antepasados debían ser bien respetables! Nada. Ellos entran en la historia de la vida sin antecedentes y sin sucesores. De ellos también se busca en vano el eslabón perdido. En verdad, están perdidos los defensores de la evolución.
Fedeli, Orlando - "EVOLUCIONISMO:¿DOGMA CIENTÍFICO O TESIS TEOSÓFICA?"
MONTFORT Associação Cultural
http://www.montfort.org.br/index.php...nismo&lang=esp
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
VI - ORIGEN DEL HOMBRE
1 - INTRODUCCIÓN
La gran cuestión, subyacente a todo evolucionismo, es la del ORIGEN del hombre: ¿fue el hombre creado por Dios? La afirmación darwinista de que el hombre habría evolucionado del macaco era, en verdad, una negación más o menos velada del creacionismo, aunque la tesis evolucionista no explicase de dónde habría venido la materia. Para el vulgo, sin embargo, quedaba implícita la victoria del ateísmo y del materialismo, en el caso de que el darwinismo fuese verdadero. Y aún hoy es así. Normalmente, se enseña el evolucionismo, para, en entre líneas -- y muchas veces en las líneas -- atacar a la religión como anti-racional y anti-científica, y lanzar sus enseñanzas a la esfera de la leyenda o del mito.
Desde la aparición de la tesis de Darwin, lo que se procuró constantemente -- y sin éxito -- fue encontrar el eslabón perdido entre el macaco y el hombre, entre el irracional y el racional. La búsqueda frenética -- y tantas veces fraudulenta -- de fósiles intermediarios entre varias especies animales sólo quería establecer una premisa mayor, necesaria para montar el silogismo, cuya conclusión fuese: “luego, el hombre desciende del animal... Y la Escritura mintió”.
Inicialmente, Darwin y sus seguidores buscaron el eslabón entre el macaco y el hombre. Cuando quedó patente que ese eslabón no existió, cambiaron su argumentación: el hombre y el macaco habrían tenido un ancestro común muy antiguo.
Para el materialismo, la diferencia entre el hombre y el animal no es esencial. El hombre sería un animal apenas más perfecto, pero no se distinguiría del animal por tener un alma espiritual. La inteligencia humana sería el efecto de reacciones químicas y eléctricas en el cerebro humano. Siendo así, los animales también tendrían una “inteligencia” incipiente. Instintos y racionalidad no tendrían distinción substancial.
Para Marx, lo que diferencia al hombre del animal no es a racionalidad, fruto del alma espiritual del Hombre. Lo que distingue al hombre del animal es el trabajo. Engels definió al hombre como “el animal que trabaja”, lo que es una tontería, pues hormiga y castor trabajan, y no son humanos. Para el marxismo, habría sido el trabajo que habría hecho surgir, en el hombre, el lenguaje, y, de ésta, la racionalidad. Por tanto, en el principio estaría el trabajo y no el Verbo. En el principio, estaría el grito, la interjección y no la palabra. En el principio no estaría la Sabiduría, y sí la materia.
Para el materialismo, los animales antepasados del Hombre y del macaco -- los primates -- habrían dejado de vivir en los árboles y pasado a tener vida en el suelo. Poco a poco, habrían abandonado el caminar apoyado en los cuatro miembros y pasado a caminar erectos. Esto les dará la posibilidad de usar las manos. En seguida, habrían comenzado a usar palos y piedras como armas, y, después, como instrumentos. De ahí las denominaciones de “Homo Faber” y de “Homo Habilis”, de los cuales habrían nacido lo que ellos llaman “Homo Sapiens”.
En la realidad, lo que distingue al hombre del animal es el alma espiritual y racional. Por eso, el hombre es siempre “Sapiens”, aunque muchas veces no tenga sabiduría...
El árbol genealógico del Hombre, según los evolucionistas actuales sería el siguiente:
Las dataciones de esos pretendidos antepasados del Hombre son muy elásticas, variando de autor para autor, con diferencias, a veces, gigantescas. Para los evolucionistas, la variación de algunas centenas de millones de años no impresiona mucho...
Véase, por ejemplo, que la datación del ancestro común del Hombre y de los macacos varía de 4 a 3,5 millones de años. Parece poco, si se miran apenas los números. Es una diferencia inmensa de medio millón de años, esto es, de 500.000 años!
Conforme al esquema generalmente presentado, el pariente más próximo del Hombre sería el chimpancé, porque tendrían códigos genéticos con números muy aproximados.
Hay otros, como Schwartz, que teniendo en cuenta ciertos aspectos morfológicos, consideran que el hombre es más próximo del orangután del que del chimpancé. Esta aproximación del Hombre con los macacóides procura señalar apenas semejanzas morfológicas entre ellos, dejando a la sombra lo que los distingue realmente, que es la racionalidad consecuente de la existencia de alma espiritual en el hombre. Se recalcan aspectos accidentales semejantes, no se teniendo en cuenta, sin embargo, que una pequeña diferencia en los cromosomas significa una enorme diferencia específica, o que una semejanza accidental nada significa delante de una diferencia esencial. Reducir la diferencia humana con relación al animal apenas al número de cromosomas significa afirmar que a única diferencia entre el hombre y el animal es material. Ora, la principal diferencia del Hombre con el animal es espiritual y no material.
En el afán de probar que la evolución era una verdad, algunos científicos evolucionistas no titubearán en recurrir a la mentira y al fraude. Nunca hubo, en la Historia de la Ciencia tantos fraudes escandalosos cuanto se registraron en la polémica evolucionista. El Batibius Haeckeli, el hombre de Piltdown, el hombre de Java, el hombre de Pekín, la mandíbula infantil de Ehringsdorf, fueron algunos de los fraudes más famosos utilizadas para probar que el hombre no fue creado por Dios, sino que tuvo origen puramente animal.
Analizaremos inicialmente los fraudes evolucionistas en el campo de los fósiles humanos, para, después, examinaremos los fósiles presentados como antepasados del Hombre, en los días de hoy.
2 - FRAUDES EVOLUCIONISTAS
a) El “Hombre” de Java
El primer fósil humano fraudulento presentado como prueba de la evolución, y hasta hoy tenido como auténtico por muchos autores, fue el famoso Hombre de Java, también, llamado de Pithecanthropos Erectus (macaco-hombre erecto).
El fue descubierto, en 1891, por el holandés Eugène Dubois, en Java. Dubois se agregó al ejército holandés, y inicialmente fue a servir en Sumatra, dónde inició también sus investigaciones paleontólogas. No encontrando nada en Sumatra que tuviese mayor importancia científica, se transfirió para Java, dónde dice haber hallado inicialmente una calota craniana macacóide. Al año siguiente, y a 15 metros de distancia del primero hallado, Dubois dice haber encontrado un fémur humano. Más tarde aún, encontró tres dientes, de los cuales describió dos, que eran de macaco. El tercer diente lo mantuvo durante largo tiempo oculto, y nada dijo sobre él.
La calota craniana encontrada por Dubois tenía paredes finas y casi no tenía testa, indicando un ángulo facial muy agudo, típico de macacos. Las arcadas supra-orbítales eran muy salientes, lo que era otra característica macacóide. El científico holandés calculó que la capacidad craniana de este fósil habría sido de 900 centímetros cúbicos, bien menor, pues, que la del Hombre actual, que tiene cerca de 1.500 cm cúbicos.
Juntando esa calota craniana macacóide, el fémur humano y dos dientes de macaco que encontrara, Dubois montó un esqueleto, completando con masa lo que faltaba. Nació así el hombre de Java, que ele llamó de Pithecanthropos Erectus. Pithé (macaco), por causa de la calota craniana macacóide y por los dos dientes de macaco. Anthropus (hombre), por causa del fémur humano. Este fósil fue entonces presentado como siendo el eslabón intermediario entre el macaco y el hombre, que los evolucionistas hace tanto tiempo deseaban encontrar para comprobar su hipótesis, haciéndola tesis científica demostrada; un ser con características de macaco y de hombre, al mismo tiempo.
Es claro que este procedimiento de Dubois era anti-científico, porque no es legítimo juntar fósiles encontrados separados. Nada garantiza que el fémur humano, encontrado a 15 metros de distancia de la calota craniana macacóide hubiesen pertenecido al mismo ser. Si excavamos en un local y encontramos un cráneo de onza, y, 15 metros más lejos, encontráramos un pico de arara, no podremos concluir que otrora las onzas tenían pico de arara.
Dubois descubrió aún, cerca de Wadjak, en Java, y en la misma camada geológica en que achara los fósiles anteriores -- por tanto teniendo supuestamente la misma edad – de los cráneos humanos con capacidad entre 1550 y 1650 centímetros cúbicos. Entretanto, Dubois se cuidó bien de revelar este descubrimiento. Por más de 30 años lo ocultó, porque demostraba la falsedad de su Pithecanthropos Erectus, que hasta hoy continúa “vivo” y con “buena salud” en los manuales escolares evolucionistas.
Fue sólo en 1922, cuando un descubrimiento parecido hecho en Wadjak iba a ser anunciado, es que Dubois repentinamente se apresuró en revelar haber encontrado en Wadjak los dos cráneos humanos. En 1895, exhibió apenas su montaje del Pithecanthropos Erectus - un fósil Frankstein -- en el Congreso Internacional de Zoología de Londres.
A pesar del estruendo de triunfo de los evolucionistas -- que son muy hábiles en organizar torcidas y falsas unanimidades --la aceptación del Pithecanthropos no fue universal. Desde el principio, hubo extrañeza y algunos científicos se mostraron escépticos con relación a ese fósil montado. Se extrañó principalmente que se hubiese juntado a calota craniana macacóide con un fémur humano encontrado a 15 metros de distancia una del otro.
Se interrogó a Dubois respecto del tercer diente que - incomprensiblemente mantenía oculto. Al final, Dubois tuvo que revelar que ese tercer diente era humano. En la misma boca, el Pithecanthropos habría tenido dientes de macaco y de hombre. Era una conjunción extraña para un ser en evolución que debería tener dientes semi-macacóides y semi-humanos, y no dientes de macaco y de hombre, al mismo tiempo... Era mucha confusión por una sola boca.
La revelación de 1922 hecha por Dubois de que, en la misma camada geológica de sus primeros hallazgos, encontrara también dos cráneos humanos, probaba que ya existían seres humanos en el tiempo en que vivera o dueño de la calota macacóide del “Pithecanthropos Erectus. Luego este último no era antepasado del Hombre. El propio Dubois acabó confesando, poco antes de fallecer, que la calota craniana que encontrara en Java era la de un gibado gigante. Así, el hombre de Java falleció antes que su descubridor y podador.
Von Koenigswald, famoso paleontólogo alemán, estudiando los dientes encontrados por Dubois, llegó a la conclusión que eran dos molares de orangután, y que el tercer diente - un pré-molar -- ¡era humano! a pesar de esto, esos dientes continúan unidos con masa a la famosa calota macacóide del Hombre de Java, y continúan dando fraudulentas mordidas evolucionistas y materialistas al creacionismo.
El mismo Von Koenigswald, investigando en Java, en el local denominado Sapiran, en los años que precedieron a la segunda guerra mundial (1936-1939), encontró nuevos fósiles semejantes a los que habían sido hallados por Dubois, y los llamó de Pithecanthropos II, III, y IV.
Marcelin Boule -- una de las más altas autoridades en morfología fósil y adepto del evolucionismo -- clasificó los fósiles de Sapiran como siendo del mismo tipo que el Pithecanthropos de Dubois: eran simios (Cfr. Gish, op. cit. p. 182).
Boule y Vallois mostraron que, en los fósiles hallados por Von Koenigswald, el pré-molar y los molares estaban colocados en línea recta, dando al paladar la forma de U, típicamente simiesca, en cuanto que, en el hombre, el paladar presenta un formato semejante al de una herradura.
Así, el famoso Pithecanthropus era realmente un Pithé. Esto es, era realmente un macaco, pero no era anthropus, esto es, no era hombre.
A pesar de las omisiones maliciosas y fraudulentas de Dubois, a pesar de sus confesiones desmoralizantes, el fósil que montó es mantenido aún hoy Erectus por la “terquedad” poco sincera y nada científica del evolucionismo. También en la Historia de la evolución queda comprobada la verdad recomendada por Voltaire a sus discípulos, para combatir a la Iglesia: “Mentid, mentid siempre. Alguna cosa quedará...”
b) El “Hombre” de Piltdown
El segundo gran fraude practicado por los evolucionistas para hacer pasar como verdad que el hombre tuvo origen animal fue el famoso Hombre de Piltdown (Eanthropos Dawsoni), encontrado por Charles Dawson, en la primera década del siglo XX.
En 1908, un operario encontró, en Piltdown, fragmentos de un cráneo humano fosilizado, y contó su descubrimiento al médico Charles Dawson, que era también paleontólogo por afición.
Fue en ese año también que el futuro célebre jesuita, Pierre Teilhard de Chardin - entonces simple seminarista -- fue encaminado al seminario de Ore Place, Hastings, cerca de Piltdown. Teilhard estudió en el seminario jesuita de Lyon, dónde conoció y fue influenciado por el pensamiento del Padre Rouselot, cuyas afinidades doctrinarias con el Modernismo lo llevaron a ser condenado en 1920. En ese mismo seminario de Lyon, Teilhard conoció y se hizo amigo del Padre Auguste Valensin, discípulo de Maurice Blondel. También el Padre Valensin estuvo implicado en el Modernismo. Teilhard llamaba al Padre Valensin de “Padre espiritual”, y decía que fue él quien le enseñó a pensar. Fue Valensin quien llevó Teilhard a escribirse con Blondel, uno de los líderes del Modernismo, aun que jamás hubiese sido condenado por la Iglesia.
El Modernismo es una herejía que tiene exactamente el evolucionismo metafísico como fundamento de todo su sistema herético. Teilhard de Chardin fue el teólogo -- si se le puede llamar a su Gnosis de Teología -- que hizo la ligación entre el Modernismo gnóstico y el evolucionismo darwinista.
Llegando a Inglaterra, Teilhard conoció luego a Dawson. Consta que ellos fueron presentados el 31 de mayo de 1909, haciéndose inmediatamente amigos personales y colaboradores en las investigaciones paleontológicas de campo. Juntos hicieron excavaciones en Piltdown. Exactamente fue durante una excavación que hacían juntos, cierto día, en Piltdown, que Dawson habría hallado la famosa mandíbula macacóide del “Hombre de Piltdown”. (Cfr. Stephen Jay Gould, “Piltdown Revisado”, in “El pulgar del Panda”, p. 96). Esa mandíbula cuyo descubrimiento fue atribuido a Dawson, había dos dientes molares macacóides, pero cuyo desgaste era típicamente humano, y como jamás se desgastan los dientes de macaco. Y Teilhard excavaba ya con Dawson...
En esa mandíbula, muy bien conservada, faltaba exactamente el cóndilo, esto es, la protuberancia ósea por la cual la mandíbula se encaja en el cráneo. Es por el encaje perfecto realizado a través del cóndilo con el cráneo que se comprueba que un maxilar pertenece, de hecho, a determinado cráneo. Pero... “como si fuese a propósito, faltaba el cóndilo”, iría a escribir, años después, el Padre Teilhard de Chardin...(Cfr. S. Jay Gould,” La conjura de Piltdown, in “La gallina y sus dientes”, p. 218).
“Como si fuese a propósito”... a la mandíbula -- encontrada por Dawson, cuando excavaba junto con Teilhard -- faltaba el cóndilo...
Dawson juntó entonces los fragmentos encontrados del cráneo humano y el maxilar macacóide, para montar así --¡¡¡Al fin!!! -- la prueba de que el hombre descendía del macaco, haciendo -- ¡¡¡Al fin!!! -- la demostración científica de que la teoría de Darwin era verdadera.
Teilhard habría aún descubrió, en Piltdown, algunos fósiles de mamíferos (un hueso de rinoceronte y un diente de elefante) que ayudarían a comprobar la datación de los fósiles encontrados.
Dawson llevó entonces todo el material encontrado para Smith Woodward, Conservador del Departamento de Geología del Museo Británico (Historia natural). En 1912, Woodward y Dawson presentaron los fósiles, en la Sociedad Geológica de Londres.
En el año siguiente -- 1913 -- Teilhard de Chardin, de nuevo excavando juntamente con Dawson en Piltdown, encontró un diente canino inferior. Era un diente simiesco, sin embargo, como los molares del maxilar hallado anteriormente, ese canino también presentaba un desgaste típico de diente humano.
En 1914, comenzó la primera guerra mundial, y Teilhard fue convocado para servir en el ejército francés. Durante los cuatro años que duró la guerra, actuó como camillero, en el frente.
En cuanto a eso, Dawson excavaba en otro local (Piltdown 2) que tenía las mismas características geológicas de Piltdown 1, dónde habían sido hallados los primeros fósiles. En el local 2 de Piltdown, Dawson encontró otros dos fragmentos de cráneo humano esparcidos, y un diente simiesco, también gastado, a la manera humana.
Los nuevos hallazgos eran tan providencialmente complementarios de los primeros fósiles encontrados en Piltdown que H. Fairfield Osborn, el principal paleontólogo americano de aquel tiempo, declaró:
“Si hay una Providencia pairando sobre los asuntos del Hombre pré-histórico, ciertamente se manifestó en ese caso, porque los tres segmentos del segundo Hombre de Piltdown encontrados por Dawson son exactamente aquellos que habríamos seleccionado para confirmar la comparación con el tipo original” (S. Jay Gould, “Piltdown Revisado” in “El Pulgar del Panda”, p. 97).
¡Pero qué coincidencia feliz!...Realmente, mucha suerte la de quien hace excavaciones con un Padre, especialmente si es el Padre Teilhard de Chardin!...
Desde el descubrimiento de los fósiles hasta la década del 50, el hombre de Piltdown fue proclamado con trompetas en las cátedras universitarias, en las conferencias de intelectuales famosos, en los medios, y hasta en los púlpitos, como siendo la prueba de que Darwin tenía razón: el hombre era de hecho hijo de macaco y no hijo de Dios.
En 1949, Kenneth P. Oakley aplicó el test de fluoración -- usado para la datación de fósiles -- a las varias piezas halladas en Piltdown. Y ¡oh sorpresa! las piezas tenían un tenor de fluor muy bajo, lo que indicaba que habían estado poco tiempo en la tierra.
Cuatro años después -- en 1953 -- el mismo Oakley, teniendo la cooperación de J. Weiner y de W. E. Le Gros Clark, comprobó que el cráneo de Piltdown y la mandíbula a él atribuida tenían edades diferentes. La mandíbula era la de un orangután y era mucho más vieja que el cráneo que era de un hombre moderno.
Era un descubrimiento de caer o mentón!
Examinándose los fósiles más atentamente, se vio claramente que habían sido “trabajados”... Tanto el cráneo cuanto la mandíbula habían sido teñidos. Los dientes, a su vez, habían sido limados y raspados para dar la impresión del desgaste típico de los dientes humanos. Por fin, se comprobó que los fósiles de mamíferos (el hueso de rinoceronte y el diente de elefante) encontrados por el Padre Teilhard en Piltdown, habían sido traídos de otros lugares.
¡Todo no era sino un inmenso fraude!
La perfección y los cuidados para engañar indicaban que el falsificador era un especialista y no un simple aficionado, como Dawson...
Toda la culpa por el fraude fue lanzada sobre Dawson, disculpándose al Padre Teilhard de Chardin. Un Padre no podría ser falsificador.
Recientemente, sin embargo, Stephen Jay Gould, dejando el “clericalismo” de lado, osó preguntarse si el Padre Teilhard era inocente en ese fraude gigantesco. Hizo largas investigaciones que dieron origen a un ensayo intitulado “La Conjura de Piltdown”, editado en su libro “La gallina y sus dientes” (pp. 201 a 220). De la investigación y del ensayo, el Padre Teilhard sale enteramente culpable. Jay Gould concluye que fue Teilhard el principal responsable por el fraude. Principal, pero no el único, pues si hubo “conjura”, necesariamente ella implica a varios culpados.
Descubierto y revelado el fraude, aún en 1953, Oakley escribió al Padre Teilhard de Chardin preguntándole a respecto de su trabajo con Dawson, en Piltdown.
Teilhard respondió negando admitir que Dawson y Smith Woodward pudiesen estar implicados en el fraude. (¿Quién entonces sería el culpado?)
En la misma carta, sin embargo, poco después de excusar Dawson y Woodward, Teilhard cometió un error fatal que reveló quien era el verdadero culpable por el fraude. En la carta a Oakley, Teilhard dice que, en 1913 Dawson lo llevó al local 2 de Piltdown dónde habían sido hallados el molar aislado y restos del cráneo. Ahora bien, Dawson sólo habría hecho ese descubrimiento en 1915, y no en 1913. Teilhard jamás podría haber sido llevado por Dawson al lugar en 1913, pues entonces aquellos descubrimientos no habían sido aún hechos. Lo fueron en 1915. Y en este año de 1915 Teilhard no habría ido a Piltdown, pues desde 1914 servía no frente francés, dónde se quedaría hasta 1918, al final de la primera guerra mundial. Teilhard mentirá.
Jay Gould, habiendo hecho la constatación de que el Padre Teilhard mintiera, fue a investigar toda su correspondencia -- primero editada, después en los manuscritos originales -- procurando todo lo que escribió sobre el descubrimiento de Piltdown.
¡Nueva sorpresa!
Jay Gould constató que en la propia edición de las obras de Teilhard habían sido eliminados todos los trechos sobre el hombre de Piltdown que existían en los manuscritos originales. Había sido hecha una censura meticulosa de los originales, para que en las obras editadas nada apareciese que pudiese implicar al Padre Teilhard en el fraude!
Stephen Jay Gould es americano e imaginó que el motivo que llevó Teilhard a montar el fraude de Piltdown habría sido apenas el de divertirse con Dawson. Habría sido, inicialmente, apenas una broma del Padre con Dawson. Este, sin embargo, muy ingenuamente creyó de hecho que hiciera un gran descubrimiento e hizo a Woodward aceptarla. Cuando los dos publicaron el descubrimiento del Hombre de Piltdown, habría quedado muy difícil para Teilhard deshacer la “broma”... El retorno quedó imposible y en el mundo científico aceptado el fraude.
Lo que parece, en la verdad, broma es esa hipótesis de Jay Gould. Basta conocer un tanto que sea la doctrina modernista, defendida por Teilhard, basta conocer, un tanto que sea, los métodos y engaños modernistas, para comprender que el fraude tuvo causa mucho más seria que una simple broma.
Desvendada el fraude, era de esperar que se dejase de citar inmediatamente el hombre de Piltdown como prueba de la evolución del macaco para el hombre. Así no fue, y, durante muy tiempo aún, fue posible encontrar manuales que enseñaban, a los estudiantes que el hombre de Piltdown probaba que el hombre venía del macaco y que Darwin tenía razón.
c) El “Hombre” de Nebraska
Este es un fósil poco conocido en Brasil, pero que tuvo, en su tiempo, repercusión en los Estados Unidos, dónde fue encontrado. En Nebraska, en 1922, fue descubierto un diente. Examinado por Henry Fairfield Osborn y otros, fue declarado como siendo de un ser que combinaría las notas características del chimpancé, del Pithecanthropos y del Hombre. Era una mixtura extraordinaria. Llamaron a este supuesto cock-tail paleontológico de “Hesperopitheus Haroldcookii”, o más simplemente, “Nebraska Man”.
Ele tuvo vida y fama científica muy curta. Cinco años después del descubrimiento, mejores análisis habiendo sido realizados, quedó probado que el “Nebraska Man” no era de modo algún un ser intermediario entre el macaco y el hombre. Era simplemente un fósil de una especie de porco! (Cfr. D. T. Gish, op. cit. pp. 187-188).
d) El “Hombre” de Pekín
Un cuarto fósil, que hasta hoy es considerado auténtico, aun que tenga una historia casi tan misteriosa y rocambolesca cuanto el hombre de Piltdown -- inclusive también con a presencia de la sospechosísima figura del jesuita Teilhard de Chardin -- es el “Sinanthropus Pekinensis” o Hombre de Pekín.
Su historia bien complicada comienza en 1921, cuando dos molares fueron encontrados, provenientes de Chou-Kou-Tien, una aldea cerca de Pekín. Seis años después - 1927 - un tercer molar fue dado al Dr. Davidson Black fueron estos tres dientes que permitieron comenzar a hablar del Hombre de Pekín. Las excavaciones en el local quedaron entregadas a la dirección del paleontólogo chino Dr. W. C. Pei, que, en 1928, encontró en el mismo local fragmentos de cráneos y de maxilares inferiores. Black hizo de esas piezas una descripción que las califica como más semejantes a fósiles de macacos que a seres humanos.
A partir de 1929, el Padre Teilhard de Chardin -- el mismo que es acusado de forjar el fraude de Piltdown -- pasó a participar de las investigaciones en Chou-Kou-Tien, en calidad de consejero geológico...
Coincidentemente, fue en 1929 también, que o Dr. Pei reveló a descubrimiento de un cráneo bien conservado y semejante al del Hombre de Java. Junto con los fósiles citados fueron encontrados también muchos fósiles de diversos tipos de animal.
Otros tres cráneos fueron hallados en 1936, cuando las investigaciones, desde 1934, año de la muerte del Dr. Black, estaban a cargo del científico americano, pero de origen alemán, Franz Weidenreich; uno de esos tres cráneos fue examinado por el famoso especialista en fósiles Marcellin Boule, en el propio lugar de lo encontrado, que lo llama de muy semejante al Pithecanthropos de Java. Boule escribió: “En la totalidad, la estructura del Sinanthropus es aún muy parecida con la de un macaco” (Cfr. D.T. Gish, op. cit. p. 192).
En cuanto a la capacidad craniana de esos fósiles, se calculó que estaban entre 900 y 1200 centímetros cúbicos, esto es, entre a capacidad craniana del macaco y del Hombre actual. También los maxilares inferiores, así como los dientes, fueron descritos como siendo parecidos con los de macacos, aun que la arcada dental superior fuese en forma de herradura más que en U, como es típica en los macacos.
As características de los fósiles de Pekín, siendo muy próximas de las del Pithecanthropus de Java, Boule y Vallois le dieron el nombre de Pithecanthropus Pekinensis, por tanto, mucho más parecido con macaco que con un ser humano. En este sentido, Boule y Vallois criticaron al Dr. Black por haber denominado el fósil de Chou-Kou-Tien de Sinanthropus, esto es, Hombre de la China, cuando tenía por base, en ese tiempo, apenas dientes, cuando sería necesario nombrarlo sólo cuando se tuviese el cráneo.
De los fósiles originales, el Dr. Weidenreich hizo sacar un modelo de masa.
Al comenzar la guerra chino-japonesa, los huesos habrían sido mandados para los Estado Unidos, y... desaparecieron; de ellos se tienen apenas los modelos de masa hechos por Weidenreich, los cuales no son fiables, pues ni fueron sacadas fotos de los fósiles que desaparecieron.
Lo que aumenta aún más la sospecha respecto de esos modelos de masa es que, las primeras descripciones hechas de ellos por Black, y, después, por Boule y Vallois, decían que se parecían más a macacos que a hombres, en cuanto que el aspecto de los modelos es enteramente humano. Los modelos de masa no parecen haber reproducido fielmente los fósiles originales, sino la concepción, las ideas, y el deseo de Weidenreich.
¿Dónde fueron a parar los fósiles originales? ¿Cómo desaparecieron? Misterio...
La Ciencia y el mundo tienen hoy que acreditar en la fidelidad de los modelos de Weidenreich sin tener los originales para comparación. El Sinanthropus pasó a exigir un acto de fe!...
No sólo la desaparición de los fósiles era un misterio, sino que la divergencia entre las descripciones de ellos y la apariencia actual de los modelos de masa levantan sospechas muy justificadas. Además todo esto, había una porción de problemas colaterales no resueltos. Por ejemplo, ¿por qué sólo se encontraron cráneos, y ningún hueso largo, como los fémures?
En efecto, los cráneos encontrados en Chou-Kou-Tien -- Todos! y eran casi cuarenta! -- tenían un furo no occipital, indicando que habían sufrido muerte violenta. Ora, en las mismas camadas geológicas, habían sido hallados instrumentos y armas de piedra, así como señales de hogueras (Cfr. H. Brodrick, El hombre pré-histórico, Fondo de Cultura Económica, 1955, apud Atanasio Aubertin, Evolución de la especies, apriorismo y confesiones gnósticas, artículo, 1962). Evidentemente, eran pruebas de que entonces ya existían hombres.
Todos los que estudiaron el caso - hasta mismo Weidenreich - consideran que los fósiles de Pekín son de seres que habían sido cazados.
Con mucha propiedad preguntaron Boule y Vallois:
“¿Cómo explicar la casi completa ausencia de huesos largos y esta especie de selección de partes óseas, todas perteneciendo al cráneo, y en las cuales predominaban los maxilares inferiores? Weidenreich creía que estas partes seleccionadas no llegaron a la caverna [donde fueron halladas] por medios naturales, sino que debían haber sido llevadas para allí por cazadores que atacaban principalmente individuos jóvenes, y escogían, de preferencia, como expoliación o trofeos, cabezas o partes de ellas. En si, esta explicación es plausible. Pero el problema es ¿quién era entonces el cazador?” (Cfr. D. T. Gish, op. cit. p. 195).
Para Weidenreich, o cazador habría sido el propio Sinanthropus! Habría sido, al mismo tiempo, la caza y el cazador! Boule y Vallois, de modo más plausible, afirmaron:
“El cazador era un verdadero hombre” (Cfr. Gish op. cit. p. 196)
El problema quedaría resuelto si existiesen en las mismas camadas fósiles humanos verdaderos. Ahora bien, después de muchas tergiversaciones, el Padre Teilhard confesó que, de hecho, en las mismas camadas en que fue hallado el Sinanthropus, fueron encontrados también fósiles humanos. Luego, el Sinanthropus no fue un antepasado del Hombre, ya que ya había hombres en sus contemporáneos.
El Padre Patrick O’Connell que estaba en la China en el tiempo del descubrimiento de los fósiles de Chou-Kou-Tien, en su libro Science of Today and the Problems of Genesis, afirmó creer que el Dr. Pei destruyó los fósiles originales antes que el gobierno chino retornase a Pekín, a fin de ocultar que los modelos hechos por Weidenreich no eran copias fieles de los fósiles. O’Connell resaltó que muy poco destaque se ha dado al hecho de que los fósiles de 10 hombres modernos habían sido hallados en el mismo sitio de Chou-Kou-Tien, y que estos hombres estaban relacionados con los instrumentos de piedra numerosos encontrados en ese lugar. Conforme O‘Connell, el Sinanthropus es un fraude.
e) la mandíbula infantil de Ehringsdorf
Este fósil fue descubierto en 1916, en camadas del Paleolítico medio, y era de la raza de Neanderthal. Era, por tanto, un fósil humano. Lo que en él causó mucho interés fue el hecho de que, aunque siendo humano presentaba una característica dentaria macacóide. En ese fósil neanderthalense, el diente molar era de raíz, en cuanto el segundo pré-molar aún era de leche. Ahora, esto sólo acontece con la dentición de los macacos, y desde 1939 se probar a que la dentición de los neanderthalenses era igual a la dentición humana.
Los científicos americanos K. Koski y S. M. Garnno demuestran que ese molar era postizo. Habían arrancado un molar de leche del fósil de Ehringsdorf, e incrustado en su lugar un molar de raíz.
Más tarde, el paleontólogo francés Pierre Legoux, en comunicado a la Academia de Ciencias de Paris, demostró que toda la mandíbula era fraudulenta, habiendo sido montada y presentando flagrantes contradicciones entre sus partes. (Cfr.Pierre Legoux, Comptes rendus de l´Ácadémie de Sciences, tomo 252, p. 1821, año de 1961, apud Atanasio Aubertin, art. cit.).
3 -- pretendidos ANCESTROS del Hombre
Como vimos, al quedar comprobado que el hombre no descendía del macaco - como pretendiera Darwin -- los evolucionistas adoptaron la tesis de que macacos y hombres tuvieron un antepasado común. Aunque no considerándose más hijos de macacos, pasaron a tenerse como primos de ellos...
De ese ancestro común a los macacos y a los hombres habría provenido, hace cerca de 10 a 17 millones de años atrás, el Ramapithecus. De este, habrían derivado los famosos Australopithecus, que tanto prestigio han gozado en los Campus universitarios, y que tanto han frecuentado revistas y diarios. Estos rivales en prestigio periodístico de los mayores cantantes del Rock, habrían vivido entre 4 y un millón de años atrás. De estos Australopithecus, habrían nacido -- entre 1,5 millón y 300.000 años atrás – ya sea el falsificado por montaje Hombre de Java, ya sea el postalmente escamoteado Sinanthropus. Estos falsos hijos de los Australopithecus son conocidos como siendo del tipo Homo Erectus, a pesar de nada sustentarlos en pié. Lo que evidentemente lanza sospechas también sobre sus supuestos “padres”. Los fraudes sobre los hijos fueron tantos y tan graves, que la prudencia lleva a tener duda a respecto de toda su evolucionística familia. por fin, de los fraudulentos hijos del Homo Erectus habría nacido lo que se llama hoy de Homo Sapiens, extraña denominación que significa apenas Hombre, animal racional, y que tan poco Sapiens se ha revelado, particularmente cuando se torna materialista.
Ejemplos de Homo Sapiens habrían sido el hombre de Neanderthal y el de Cro-Magnon, que habrían principiado a existir 100.000 años atrás.
Estudiemos, ahora, esta tan falsificada familia, para averiguar lo que en ella puede haber de auténtico, y comencemos por el bisabuelo Ramapithecus.
a) El Ramapithecus
Los primeros fragmentos fósiles del Ramapithecus fueron encontrados en 1915. En 1932, en la India, nuevos elementos de este ser fueron hallados, mas fue solamente en 1960 que la nueva ““estrella” del evolucionismo fue lanzada con todo el estruendo de la propaganda que saludó la nueva prueba de que Darwin acertara. Fueron principalmente los paleontólogos David Pilbeam y Elwyn Simons que lo presentaron como siendo el antepasado del Hombre.
¿En base a qué afirmaban esto? con muy poca base, pues disponían tan sólo de algunos dientes del Ramapithecus, y nada más.
Con tan poco fundamento, la vida de astro de la evolución del bisabuelo Ramapithecus fue muy curta. Cuando tenía apenas 12 años de fama universitaria, ya le tiraron un primer dardo que lo alcanzó de pleno. El Dr. Robert Eckhardt, de la Universidad de Pensilvânia, en un artículo publicado en 1972 se preguntaba si el Ramapithecus podría ser tenido como un ancestro del Hombre, y respondía:
“Si se considera el autor de variabilidad genética, la respuesta es no” (Cfr. D.T. Gish, op. cit. p. 141).
Eckhardt hizo muchas mediciones de los dientes del Ramapithecus y del Dryopithecus, pues fueron estas mediciones que se fundara Pilbeam para afirmar que el Ramapithecus era antepasado del Hombre. Ora, segundo las mediciones hechas por Eckhardt, había más variaciones entre chimpancés vivos del que entre el Ramapithecus y el Dryopithecus. Eckhardt concluyó entonces que el Ramapithecus era un macaco, quiere cuanto a su aspecto morfológico, como cuanto a su comportamiento. Más tarde, esta conclusión de Eckhardt fue confirmada por otros científicos que comprobaron que la arcada dentaría del Ramapithecus era igual a de los macacos, pues no tenía la forma de herradura, típica del paladar humano. Alan Walker y Richard Leakey establecieron definitivamente que el Ramapithecus nada tiene que ver con el origen del hombre.
El propio “padrino” del Ramapithecus - David Pilbeam - afirmó que era un abuso concluir que el Ramapithecus andaba erecto, apenas por el examen dos sus dientes. A pesar de esto, Pilbeam insiste que su Ramapithecus es un homínido. Leakey y Walker, sin embargo, consideran-no un mero orangután, y tan parecido con este animal que eles llegaron a declarar: es herético decirlo, puede ser que los orangutanes son fósiles-vivos [do Ramapithecus ]. Entretanto, contradiciendo las sus propias conclusiones, Walker escribió después que el Ramapithecus era “ancestro del orangután, del chimpancé, del gorila y del Hombre” (cfr. D.T. Gish, op. cit. p. 143).
Después de tantas contradicciones, el Ramapithecus abandonó la pasarela de la fama, dónde hizo corta carrera.
b) los Australopithecus
Éstos continúan en plena gloria, bajo el foco de los reflectores de la mídia y de los intelectuales materialistas.
El primero de ellos fue hallado en 1924 por Raymond Dart, que lo denominó Australopithecus Africanus. Su descubridor lo presentaba como siendo parecido a los macacos en la forma del cráneo, pero también semejante al hombre por algunas particularidades del cráneo y de los dientes.
En 1936, fue hallado un cráneo de Australopithecus Africanus adulto, en Sterkfontein, en Transvaal. Dos años después, en Kromdraai, Robert Broom encontró un fósil que fue clasificado como Australopithecus Robustus, por causa de su aspecto más rústico, grosero y fuerte, sus dientes grandes y gruesos.
Nuevos e importantes descubrimientos de fósiles africanos fueron realizadas por Louis Leakey y por su esposa Mary, en la década de 1950 a 1960, en la garganta de Olduvai, en la Tanzânia. Los fósiles encontrados eran semejantes a los que habían sido descubiertos por Broom.
Por lo que encontraron los Leakey, llegaron a la conclusión que los fósiles de Olduvai tendrían cerca de 2 millones de años. Curiosamente, en la misma camada geológica en que Louis Leakey encontró los sus fósiles, había también instrumentos y armas de piedra. Uno de los hijos de Leakey, Jonathan, encontró un cráneo fósil semejante al Australopithecus, sin embargo con capacidad craniana bien mayor -- cerca de 700 cc. -- lo que llevó a los Leakey a considerarlo, inicialmente, como un intermediario entre el Australopithecus y el hombre. Louis Leakey lo llamó entonces Homo Habilis por causa de los instrumentos de piedra hallados en la misma camada geológica.
Más tarde, sin embargo, el propio Leakey clasificó este fósil como un Australopiteco, por esto su nombre científico actual es Australopithecus Bosei.
De estos Australopitecos, se distinguen dos especies diversas: una, más fuerte, y otra, relativamente más delicada. Son el Australopithecus Robustus y el Australopithecus Africanus, ambos con pequeña capacidad craniana (cerca de 500 c.c.), lo que los aproxima a los gorilas. Los científicos evolucionistas, en general, llegaron a la conclusión que estos seres andaban comúnmente de pié.
No hubo, entretanto unanimidad. El célebre anatomista inglés Solly Lord Zuckerman estudió por más de 15 años estos fósiles, comparándolos con los huesos de macacos y de hombres, y llegó a la conclusión que el Australopithecus es macaco!
Charles Oxnard, otro científico de la Southern California University, habiendo estudiado al Australopiteco concluyó que, aunque la mayoría de los estudiosos hubiese considerado que el Australopiteco caminaba de pié, y por eso era tenido como antepasado del Hombre, sus estudios de los huesos de este ser lo llevaron a decir que ni caminaba de pié, ni parecía estar relacionado con el hombre, y ni siquiera con los chimpancés y con los gorilas.
Rak y Clarke demuestran también que el hueso-bigornia del Australopiteco es más diferente del hueso bigornia del Hombre, de lo que es, el de los macacos actuales. Los macacos actuales son entonces, en este punto, más semejantes al hombre del que el Australopiteco, y nadie osa afirmar - hoy - que el hombre viene del macaco. Pues tampoco viene del Australopithecus.
c) “Lucy”
Particularmente famoso se hizo el fósil descubierto, en Hadar, en la Etiopía, por Donald Johanson y Maurice Taieb, en 1973, y que inicialmente Donald Johanson y Taieb consideraron como siendo de un macaco. El hueso que habían hallado era el de la junta del rodilla. Después, habiendo encontrado otros fósiles, consideraron que esta junta de rodilla era semejante a la humana. De ahí el haber concluido que los fósiles de Hadar habrían pertenecido a un ser intermedio entre el macaco y el hombre.
Cuanto a la edad del fósil, le atribuyeron 3.000.000 de años, l que era un record para fósiles humanos. Este sería entonces el fósil humano más viejo jamás encontrado.
Habiendo examinado la famosa junta de la rodilla de Hadar, Mary Leakey, Richard Leakey y C. Owen Lovejoy afirmaron que esta junta era la de un rodilla humana.
En nuevas investigaciones en el mismo lugar, en 1974, se descubrieron nuevos fósiles, a respecto de los cuales Donald Johanson declaró: “Todas las teorías anteriores sobre el origen del linaje que lleva al hombre moderno, ahora, tiene que ser totalmente revisadas. Debemos lanzar fuera muchas teorías y considerar la posibilidad de que el origen del Hombre se dio hace más de 4 millones de años atrás" (Cfr. D.T. Gish, op. cit. p. 152).
Al mes siguiente (noviembre de 1974), Johanson encontró un fósil de un hueso del brazo de un homínido, y, después, encontró partes de un cráneo, y otros huesos, formando, en total, cerca del 40% de un esqueleto. Era el esqueleto fosilizado de un ser femenino que Johanson denominó “Lucy”, por que, en la hora de la descubrimiento, oía la canción de los Beatles Lucy in the Sky with Diamonds (cuyas iniciales eran las del ácido lisérgico, LSD).
El cráneo que habían encontrado parecía ser el de un macaco, y su capacidad era de cerca de 380 a 450 c.c.
Johanson se apresuró a proclamar que “Lucy” era un homínido de 3,5 millones de años, que andaba de pié, tal cual los hombres actuales, aun que hubiese cráneo macacóide.
En 1975, nuevos fósiles fueron encontrados en Hadar. Pertenecían a 13 individuos, siendo 9 adultos y 4 seres aún jóvenes. Johanson luego los llamó “La Primera Familia”.
En el año siguiente (1976), Donald Johanson y Maurice Taieb publicaron un trabajo en el cual decían que el material hallado pertenecía al género Homo, y que “Lucy” tenía aspectos semejantes al Austalopitheco.
Gish muestra que el haber dado un nombre de mujer a su fósil, o usar expresiones como “La Primera Familia”, “niños”, y aún otros términos referentes a seres humanos inducía a las personas a creer que, de hecho, “Lucy” era el famoso eslabón perdido entre el macaco y el hombre.
Entretanto, pronto surgieron las contestaciones. Tim White, científico que Johanson asociara a sus investigaciones, divergió de él, y al final lo convenció de que los fósiles de Hadar eran simples Australopitecos. Desde entonces se cambió su denominación a “Australopithecus Afarensis”.
Se montó entonces el siguiente cuadro general:
Este pretendido árbol genealógico del Hombre colocaba un serio problema.
Por largos años de estudio hechos por Lord Zuckermann y por Oxnard a respecto de los Australopithecus Africanus y Robustus, quedó comprobado que no andaban con los dos pies, al modo humano. Ahora bien, si esto era cierto, ¿cómo entonces un antepasado de ellos - Lucy - ya andaba de pié hace millones de años antes? Algo estaba errado.
Otros científicos, habiendo estudiado mejor los fósiles de Hadar, concluyeron que eran meros Australopithecus Africanus, contra la pretensión de Donald Johanson.
Jack T. Stern y Ronald Susman, anatomistas de la Universidad de nueva York, concluyeron por sus estudios de los fósiles de Hadar que eran seres que trepaban en árboles, teniendo vida casi que exclusivamente arbórea, aun que ocasionalmente pudiesen andar de pié, en el el piso. Esto derrumbaba las pretensiones de Donald Johanson de presentar a su “Lucy” como ser homínido.
Stern y Susman mostraron que “Lucy” y la “Primera Familia” tenían innumerables características macacóides, entre las cuales:
a) manos largas y curvas, parecidas con las de los chimpancés, y apropiadas para agarrar ramas;
b) pies largos, encorvados y muy musculosos, propios de seres que trepan en árboles;
c) la cavidad glenoidea era también típica de trepadores en árboles;
d) la lamina ilíaca era más parecida a la del chimpancé que a la del Hombre;
e) la cabeza del fémur era más parecida con la del chimpancé que con la del Hombre;
f) lo mismo se daba con la fíbula;
g) la famosa junta de la rodilla, que Donald Johanson clasificara como muy semejante a la humana o directamente humana, fue considerada como macacóide y propia para locomoción arbórea.
De todo esto Stern y Susman concluyeron que los fósiles de Hadar -- inclusive “Lucy” -- eran Australopithecus, y que su bipedalidad ocasional era semejante a la de los chimpancés y macacos-araña.
A su vez, Paul Turtle, un antropólogo de Chicago, concordó con Stern y Susman en la tesis de que “Lucy” debía haber tenido vida arbórea.
d) el cráneo 1470 del Hombre del lago Turkana
Richard Leakey, uno dos hijos del matrimonio Louis y Mary Leakey, se hizo famoso por los descubrimientos hechos por su equipo junto a las márgenes del Lago Turkana (ex Lago Rodolfo), en el África Oriental.
Richard Leakey, aunque habiendo aprovechado las enseñanzas y experiencia de sus progenitores, no tuvo formación universitaria regular, lo que lo obliga a recurrir a especialistas para analizar y clasificar sus descubrimientos fósiles.
En 1968, Richard Leakey descubrió tres maxilares fósiles de Hominídeos, junto al Lago Turkana. En el año siguiente, encontró un cráneo de Australopitheco Bosei, semejante al llamado Hombre de Olduvai, encontrado en 1959.
En 1972, uno de los hombres del equipo de Richard Leakey -- Bernard Ngeneo - encontró restos fracturados de un cráneo que fue denominado posteriormente de Cráneo 1470, número sacado de la clasificación del fósil en el Museo Nacional de Kenya. Los fragmentos encontrados fueron ajuntados y solidificados, formando el cráneo de un ser que clasificaron como homínido.
Richard Leakey atribuyó a ese cráneo 1470 una edad tan grande que pode, entonces afirmar: “O botamos fuera este cráneo, o botamos fuera nuestras teorías sobre el hombre primitivo”.
En particular, el descubrimiento de Richard Leakey más del que poner en jaque el fósil de Donald Johanson: lo eliminaba como ancestro del Hombre, pues, si el cráneo 1470 era el de un antepasado del Hombre, entonces, el fósil conocido como Lucy no podría considerarse más como tal. Los evolucionistas tenían que escoger entre uno o el otro. Los dos no podrían ser antepasados del Hombre.
Ocurre que también Donald Johanson consideraba que, después del descubrimiento de “Lucy”, ninguna teoría sobre el origen del Hombre podría ignorarlo.
El Cráneo 1470 era sorprendentemente avanzado para la enorme edad que le atribuían - entre 3 y 4 millones de años. El no presentaba los huesos superciliares salientes, y la cumbre del él era elevada. Su capacidad craniana era de cerca de 800 c/c., y su aspecto era aún más moderno del que el del Homo Erectus, esto es, tenía una apariencia más próxima del Hombre actual del que el hombre de Java y a del Hombre de Pekín.
Así lo describió Leakey: “En su conjunto, la forma de la caja craniana recuerda notablemente la del Hombre moderno, faltándole las pesadas y salientes arcadas orbitales, que son características del Homo Erectus de depósitos recientes en África y en Asia" (Walter Sullivan, art. Cráneo aumenta la historia, in O Estado de São Paulo).
El descubrimiento de Richard Leakey lanzaba a la basura, todos los fósiles idolatrados por los evolucionistas. Y hacía cuestión de presentarlo como el más auténtico y comprobado antepasado del Hombre.
“Aunque el cráneo sea diferente del de nuestra especie Homo Sapiens, es diferente también de todas las otras formas conocidas del Hombre primitivo, no encajando, pues, en ninguna de las teorías existentes sobre la evolución del Hombre”, afirmó R. Leakey. (Cfr. Walter Sullivan artículo Cráneo aumenta la Historia, in O Estado de São Paulo, ).
En 1981, surgió una primera divergencia. En cuanto Richard Leakey insistía que el cráneo 1470 era el de un Homo Habilis, un de sus científicos adjuntos, Alan Walker afirmaba que era un Australopiteco.
A pesar de esto Leakey insistía. En una conferencia en San Diego, en la California afirmó: “El Cráneo 1470 invalida todos las teorías corrientes sobre el origen del hombre, no exista nada más para ser colocado en lugar de ellas” (Cfr. D.T. Gish, op. cit. p. 166).
Otras dudas surgidas dicen respecto a la datación del Cráneo 1470: aun que encontrado en una camada antigua, estaba tan poco fosilizado que tuvieron que emplear substancias especiales para solidificarlo, y hasta una gota que cayese sobre él era capaz de perforarlo. Si era tan antiguo, debería tener un grado mucho mayor de petrificación. El propio R. Leakey, así como Alan Walker, habían afirmado esto. Entretanto, en 1973, Leakey dice que todos los fósiles hallados en el Lago Turkana eran pesadamente mineralizados. ¿Por qué la contradicción?
En debate con Donald Johanson, R. Leakey hizo una gran x sobre el árbol genealógico del Hombre propuesto por Donald Johanson en que “Lucy” era la figura principal, y cuando este le preguntó que colocaba en su lugar, Leakey escribió un grande punto de interrogación. Sobre esta grande divergencia, James Lewin, un articulista de la famosa revista científica “Nature”, escribió su famoso libro “The bones of contention” (“Los huesos de la discordia”), dejando claras las divergencias entre los antropólogos evolucionistas en nuestros días. Tal fue o escándalo causado por el libro de Lewin, que un dos comentadores del libro escribió que “al contrario de lo que muchos pregonan, la ‘objetividad’ científica es un mito" (Folha de São Paulo, 1989)
Habiendo en vista los datos contradictorios entre o Australopitheco “Lucy” y el Cráneo 1470, Stephen Jay Gould afirmó:
“¿Qué quedó de nuestra escala, si hay tres linajes coexistentes de Hominídeos (A. Africanus, el robusto Australopicineos, y el H. Habilis), ninguno de ellos derivando claramente del otro? Más aún, ningún dos tres desarrollando ninguna fuerza evolutiva durante su existencia en la tierra: ninguno de ellos haciéndose más cerebral o más erecto a la medida que se aproximaban a los días actuales." (S. Jay Gould apud D.T. Gish, op. cit. p. 171).
Por esas razones Stephen Jay Gould pasó a acreditar que no hubo un linaje directo, una ““escala que llevase del animal al hombre directamente, mas que la evolución se habría dado más como un arbusto que se ramifica en varias direcciones de que como un linaje directo.
Es un modo de mantener el dogma de la evolución de pié -- como un arbusto -- ya que la escala evolucionista se soltó.
4 - FÓSILES HUMANOS AUTÉNTICOS
En cuanto se hace cuestión de acentuar características de los Australopithecus para que se piense que son verdaderos ancestros del Hombre, se procura hacer creer que los fósiles que son realmente humanos tenían trazos casi animales. El llamado “Hombre de Neanderthal está exactamente en ese caso. Se procuró pintarlo de tal modo parecido con un macaco, que alguien dijo, con finura, que ese haya sido uno de los hombres más calumniados de la Historia.
El primer fósil de ese tipo fue descubierto en 1854, en el valle del río Neander, cerca de Duseldorf. En 1908, otro fósil semejante fue hallado en Saintes, en la región de Corrèze, en Francia. Después, innumerables otros ejemplares fueron encontrados a través de la Europa y Asia, demostrando que el llamado Hombre de Neanderthal habitó vastas regiones del mundo. Esa raza habría vivido desde unos 200.000 a 35.000 años atrás.
El fósil clásico de Neanderthal tenía como característica más marcada la gran protuberancia super-orbitária. Además de esto, su testa era pequeña, con ángulo facial acentuado, mandíbula prominente. Sus huesos indican que tenía una constitución física más corpulenta que el hombre actual
Aun que su rostro hubiese trazos groseros, que las reconstrucciones acentuaron aún más para aproximarlos del simiesco -- evidentemente para que se tendiese a aceptar la tesis evolucionista -- el hombre de Neanderthal tenía una capacidad craniana mayor que la del Hombre actual! Sabe-se bien que importancia dieron los evolucionistas a la capacidad craniana como elemento comprobador de la humanización. Mas, no caso del Hombre de Neanderthal, raramente se encuentra un libro que destaque el hecho de que ele tenía mayor volumen y capacidad craniana cerca de 10% mayor del que a del Hombre de nuestros días.
En cuanto a su exagerada protuberancia supra-orbital, se sabe, hoy, que esto era causado por acromegalia degenerativa, provocada por alimentación inadecuada.
Marcelin Boulle generalizó la idea de que el hombre de Neanderthal andaba con la pierna un tanto doblada, y el cuerpo un tanto inclinado, como los gorilas. Entretanto, muchos cráneos neanderthalenses encontrados presentan el foramen magnum idéntico al de los cráneos modernos, probando que la pretendida posición curvada que le fue atribuida es imaginaria.
Daniel Cohen afirma que el aspecto estúpido y la brutalidad comúnmente atribuida al Hombre de Neanderthal “son antes conjeturas que refleja la formación y los preconceptos del artista” que lo reconstituyó. Y añade:
“No hay prueba ninguna de que fuese estúpido. En realidad es un tanto desconcertante observar que el tamaño medio del compartimiento cerebral del Hombre de Neanderthal es un poco mayor del que el del Hombre moderno -- 1600 c.c. -- comparado con los 1.450 c.c. de este último“ (Daniel Cohen, estudio del Hombre de Neanderthal, in O Estado de São Paulo, 19 / I / 1969).
François Bordes dice de este fósil que ahora localizamos:
“Reconstrucciones los presentan como un poco mejores que los grandes macacos, y sus herramientas son descritas como groseras (...) la verdad es, entretanto, enteramente diferente” (F. Bordes, Mousterian cultures in France, artículo en la revista Science, vol. 134, p. 803, 1961).
El naturalista N. Mercier, analizando los descubrimientos arqueológicos hechos en St,. Cesaire (Francia), en 1979, llegó a la conclusión de que el hombre de Neanderthal coexistió con el hombre de Cro-Magnon. Esto comprueba entonces que el hombre de Neanderthal no fue predecesor del Hombre de Cro-magnon. Además de eso, ambos fueron fabricantes de instrumentos y herramientas toscas, aun que las del Hombre de Cro-Magnon sean más perfectas.
Ahora, en St. Cesaire fueron hallados fósiles neanderthalenses junto con instrumentos hechos por el Hombre de Cro-Magnon!
En 1989, la revista Nature publicó un artículo de autoría de científicos franceses e israelitas anunciando el descubrimiento de un esqueleto neanderthalense, que poseía el hueso hioideo, que es absolutamente fundamental para el habla. Esto comprobaba que el hombre de Neanderthal era anatómicamente capaz de hablar.
El Dr. Baruch Arensburg de la Universidad de Tel Aviv afirmó que los esqueletos encontrados en una caverna en Kebara, en Israel, tenía 60.000 años. El hueso hioideo de este fósil es idéntico en formato, tamaño, y posición al del Hombre moderno, y, por tanto, el hombre de Neanderthal podía hablar tanto como el llamado Homo Sapiens. (Cfr. O Estado de São Paulo, 28 / IV / 1989).
Otro descubrimiento hecho en las grutas de Shrinadar, en Persia, entre 1950 y 1980 por el Dr. Ralph Solecki, de la Universidad de Colúmbia, indica que el hombre de Neandrethal practicaba ya un culto a los muertos. Solecki encontró en Shrinadar siete esqueletos neanderthalenses recubiertos de polvo, que examinado, reveló poseer un gran porcentaje de polen de flores. Ahora, esto indicaba que el hombre de Neanderthal comprendía el símbolo de la flor, y, si colocaba flores sobre sus muertos, era porque creía que alguna cosa de ellos continuaba existiendo inclusive después de la muerte y putrefacción de los cadáveres. Por tanto, creían que había algo inmortal en el hombre, y que, de algún modo, habría una vida después de la muerte.
A respecto de eso, dice Daniel Cohen:
“El descubrimiento de las flores mortuorias de Shrinadar vino reforzar un argumento hace mucho tiempo expuesto por una minoría combativa de antropólogos y paleontólogos - que el hombre de Neanderthal es un antepasado directo y perfectamente digno del Hombre, y no una especie de producto final de una evolución simiesca”.
Fedeli, Orlando - "EVOLUCIONISMO:¿DOGMA CIENTÍFICO O TESIS TEOSÓFICA?"
MONTFORT Associação Cultural
http://www.montfort.org.br/index.php...nismo&lang=esp
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
VII - EVOLUCIÓN Y FE
1 - El problema de la Evolución para la Fe
En la Historia de la Iglesia, siempre que aparece una herejía, surge, en seguida, una corriente que pasa a defender una posición intermedia entre la ortodoxia y la herejía condenada. Y, normalmente, es más peligrosa la “semi”-herejía que la herejía primera rotundamente propuesta. Evidentemente, no existe una “semi”- herejía. O una tesis es ortodoxa o es herética. Pero la Iglesia, sabiamente siempre distinguió, en la herejía y en el error, matices más o menos graves. Es con la “semi”-herejía, con las afirmaciones veladas y tortuosas, con las tesis sospechosas y con sabor de herejía que los herejes buscan, siempre y astutamente, infiltrar sus doctrinas más heterodoxas.
Por otro lado, así como hay personas más comedidas y tendientes al equilibrio, hay otras que, fingiendo combatir exageraciones y posiciones extremas, en verdad, están siempre buscando acuerdos con el error y con el mal. Estas últimas son los más peligrosos vehículos del error, pues su aparente moderación les da un crédito que les facilita la introducción de errores velados. La herejía oculta o velada es siempre la más peligrosa.
Con la aparición de la tesis herética de Darwin -- y herética porque negadora de que hay un sólo Dios "creador de todas las cosas visibles e invisibles” -- luego surgieron católicos que procuraron defender una conciliación entre el evolucionismo darwinista y el catolicismo.
Evidentemente, es preciso distinguir entre aquellos que procuraban estudiar la cuestión, buscando escoger lo que talvez pudiese haber de verdad científica en lo que decían los evolucionistas y la doctrina católica. Estos merecen loor, en cuanto procurando salvar a verdad, tenían en mira la condenación clara y total de la herejía.
Con todo, hubo otros que, so pretexto de salvar la verdad, buscaban y buscan, de hecho, una aprobación de la tesis errónea. Es este “evolucionismo cristiano” -- el evolucionismo mitigado -- que pretendemos criticar.
La herejía que dio acogida abierta al evolucionismo aplicado hasta mismo a la metafísica y a la Teología fue el Modernismo, la herejía más sutil y camaleónica como jamás hubo otra. El Modernismo defendió la tesis de que la propia Divinidad evolucionaba, y, siendo así, todo ser evolucionaba también. En consecuencia, la verdad sería constantemente mutable y jamás podría afirmarse algo como estable. Por eso, los propios dogmas de la Iglesia evolucionarían, en el tiempo. Todo entonces sería relativo e inestable. Credo, Moral, Estética, verdad, bien y belleza, todo sería mutable. Es sobre este relativismo metafísico que se construyó la Babel del siglo XX, con su incertidumbre doctrinaria, su relativismo moral, sus anti-arte, y mismo - después el Vaticano II -- su nueva Iglesia evolutiva, humanista e inestable.
En la base de todos estos errores del siglo de Auschwitz y del Gulag está el evolucionismo darwinista.
Recordemos entonces que:
1) Darwin lanzó su teoría de la evolución de las especies como tesis comprobatoria del materialismo y del ateísmo. Fue por eso que ele recibió la admiración y el apoyo de Karl Marx.
2) Además de esto es absolutamente necesario frisar que el evolucionismo es fruto de una concepción metafísica de cuño gnóstico, pues que la tesis de que todo ser evoluciona está en la esencia de la Gnosis, y exige una metafísica dialéctica inconciliable con el catolicismo.
3) La herejía Modernista - condenada por San Pío X en la encíclica Pascendi -- era gnóstica y, como tal, tenía que defender una metafísica evolucionista que ella aplicaba ya sea a la Divinidad, ya sea a los seres creados.
4) Condenado el Modernismo, no desapareció. Por el contrario está hoy triunfante, ya sea en los ambientes teológicos, ya sea en los boletines parroquiales, desde el simple sacristán hasta en los documentos episcopales, desde las simples beatas que repiten lo que dice el vicario como si fuese palabra infalible, hasta en los documentos del Vaticano II, concilio pastoral, por tanto falible.
Vimos, en los capítulos anteriores de este trabajo, que el evolucionismo jamás fue comprobado científicamente. En los medios científicos más idóneos, sufrió, y sufre aún más hoy, después de los descubrimientos bioquímicos, contestaciones contundentes. Paradójicamente, en los medios religiosos su prestigio creció. Entre los científicos, el evolucionismo es tenido como tesis no comprobada y hasta como bazofia. Desgraciadamente, en las filas del clero, es tenido por muchos eclesiásticos casi como un dogma. Ciertos padres temen más atacar la evolución que a la existencia del infierno.
Un siglo después de la muerte de Darwin, sus teorías continúan en el estado de hipótesis. Y de una hipótesis sobre la cual cayó la deshonra de varias acciones fraudulentas. Pero, si el evolucionismo materialista padece de tantas hipotecas y fraudes, el evolucionismo mitigado hizo carrera. Y carrera eclesiástica.
Embobados ante el progreso científico, extasiados ante los avances de la técnica, y en el ansia de conciliar la Iglesia con el mundo moderno - tesis condenada por el Syllabus de Pío IX -- muchos católicos procuraron armonizar Darwin y Moisés, el evolucionismo y el creacionismo. Se inventó el evolucionismo mitigado, un darwinismo “cristiano”.
Para el evolucionismo mitigado, la tesis central del darwinismo sería cierta: la evolución, de hecho, existiría y estaría ya comprobada. Entretanto, ellos procuran bautizar el darwinismo, afirmando que Dios habría ya creado el mundo bajo la ley de la evolución. En determinado momento de la evolución, Dios habría tomado un animal y le habría infundido un alma inmortal. De este modo, Darwin podría recibir el “Nihil Obstat” y el “Imprimatur” episcopal e, inclusive, pontifício.
El principal “evolucionista cristiano” fue el Padre jesuita Pierre Teilhard de Chardin, famoso por su participación en los fraudes del Hombre de Piltdown y del Sinanthropus Erectus, como también por su sistema gnóstico - panteísta - cristiano, enteramente afín con la herejía modernista.
Otro importante defensor del evolucionismo mitigado fue el famoso Cardenal Agustín Bea, también jesuita, confesor de Pío XII, de quien fue muy amigo, y, después, uno de los principales responsables por los errores ecuménicos del Vaticano II, especialmente en los documentos sobre ecumenismo y sobre los judíos. Habría sido el Cardenal Bea el inspirador de la encíclica “Divino Aflante Spiritu”, de Pío XII, que entreabrió suave y silenciosamente las puertas de la Iglesia a errores muy graves. Habría sido también el inspirador de Pío XII en la redacción de la encíclica “Humani Generis”, particularmente en la parte que trata de la evolución.
En la “Humani Generis” Pío XII hace restricciones a las tesis evolucionistas, especialmente cuanto a las consecuencias que decorrerían de la aceptación del origen simiesco del Hombre.
En efecto, si el hombre vino del macaco -- o de cualquier otro animal que fuese -- sería lógico admitir que varios macacos habrían evolucionado hasta el estadio humano. De este modo, los hombres no descenderían de una sola familia. Habrían existido varias familias originales de las varias razas humanas. No habría existido el monogenismo, sino un poligenismo.
En consecuencia, la tesis del pecado original de Adán y que fue heredado por todos los hombres quedaría comprometida. Y, con el poligenismo y la negación del pecado original, eran comprometidas la Redención por Cristo, el Bautismo, la Iglesia y toda la revelación. Por eso, Pío XII, en la Humani Generis, afirmó que el poligenismo de ningún modo podría ser aceptado.
Pío XII, inicialmente en esa encíclica, tomó posición firme contra el evolucionismo al decir:
“Hay efectivamente, algunos que, admitiendo sin prudencia y discreción el sistema que llaman de la evolución, que aún no está probado de modo indiscutible en el propio campo de las ciencias naturales, pretenden extenderlo al origen de todas las cosas , y audazmente sustentan la opinión monística y panteísta de un universo sujeto a continua evolución; opinión que los fautores del comunismo aceptan con fruición, para defender y propagar más eficazmente su materialismo dialéctico, arrancando de las almas toda noción teísta.
“Los delirios de semejante evolución por los cuales se repudia todo lo que es absoluto, firme e inmutable, abrirán camino para la nueva filosofía aberrante que, en concurrencia con el “idealismo”, “inmanentismo” y “pragmatismo”, recibió el nombre de “existencialismo”, como quiere que, desdeñadas las esencias de las cosas , sólo se preocupa con la existencia de cada una singularmente.”
Pío XII recuerda, después que, muchos católicos pedían que la Iglesia tuviese lo más posible en cuenta los nuevos descubrimientos de la Ciencia. El Papa dice entonces que, cuando se tratase de verdaderos descubrimientos científicos, ciertamente la Iglesia debe tenerlos en cuenta. Pero, cuando se trata de meras hipótesis aún no comprobadas, se debe actuar con bastante prudencia.
“... el magisterio de la Iglesia no prohíbe que, conforme al estado actual de las ciencias humanas y de la sagrada Teología, se trate en las investigaciones y disputas de los entendidos en uno y otro campo, de la doctrina del “evolucionismo” en cuanto busca el origen del cuerpo humano en una materia viva preexistente - pues las almas, nos manda sustentar la fe católica que son creadas inmediatamente por Dios -- ; sin embargo, de manera que con la debida gravedad, moderación y temperancia, se sopesen y examinen las razones de una y otra opinión, esto es, de los que admiten y de los que niegan la evolución, y desde que todos estén dispuestos a obedecer al juicio de la Iglesia, a quien Cristo encomendó el encargo de interpretar auténticamente las Sagradas Escrituras y defender los dogmas de la Fe”.
Estas palabras de prudencia fueron dichas para un mundo impregnado de principios y de mentalidad evolucionista y relativista. Fue como si alguien permitiese la discusión, en un club en que hubiese muchos alcohólicos, de los posibles beneficios del vino, ya que la Escritura dice “El vino alegra el corazón del justo “.
La posición asumida por la Humani Generis, aun que habiendo condenado el poligenismo, abrió la puerta para una quizá posible comprobación del evolucionismo por la Ciencia, y de ahí su aceptación por la doctrina católica.
Pío XII constataba que, ya en su tiempo, muchos pensadores católicos habían ultrapasado los limites prudenciales de una simple discusión sobre la hipótesis evolucionista, tratando del problema, como si fuese ya tesis científicamente comprobada. El Papa lamentaba esa actitud imprudente, pero recordaba a estos que el poligenismo no era admisible.
“Pero, cuando se trata de otra hipótesis, la del llamado poligenismo, los hijos de la Iglesia no gozan de la misma libertad. Porque los fieles no pueden abrazar la sentencia de los que afirman que después de Adán existieron en la tierra verdaderos hombres que no procedían de aquel como del primer padre de todos por generación natural, lo que Adán significa es una especie de multitud de primeros padres” (Pío XII, Humani Generis, Denziger 2328).
Son, pues, dos las tesis consideradas inadmisibles por Pío XII:
1) que después de Adán no todos los hombres descendieron de él, por generación natural;
2) que el nombre de Adán designa una multitud de padres, y no apenas una sola persona humana.
El texto, sin embargo, es bastante sutil.
Se debe admitir que después de Adán todos los hombres descienden de él.
¿Y antes de Adán?
¡El texto de Pío XII deja abierta la posibilidad de que hubiesen existido hombres antes de Adán!!!
Y esta posibilidad permitiría conciliar el evolucionismo con el catolicismo. Y fue por esta brecha que los evolucionistas y modernistas se precipitaron, para invadir la fortaleza católica. Y la invasión fue de tal porte, y de tal importancia que Juan Pablo II, en el discurso que ya citamos a la Academia Pontificia de Ciencias en octubre de 1996 admite que el evolucionismo dejó de ser hipótesis para ser tesis científicamente demostrada, cuando para la ciencia más “up to date” el evolucionismo darwiniano es “BAZÓFIA”.
El propio Cardenal Bea -- de tan triste memoria -- afirmó que el evolucionismo enfrenta obstáculos intransponibles para conciliarse con los datos de la Escritura. Aún cuanto al ORIGEN DEL cuerpo de Adán, dice el Cardenal Bea, sería posible haber una tentativa de harmonización entre Evolucionismo y catolicismo. ¡El problema es Eva!
Porque la Sagrada Escritura afirma que Eva fue sacada de Adán, y para el evolucionismo, ella también tendría que haber tenido origen de un animal preexistente. Imposible armonizar Escritura y evolución.
¡La Sagrada Escritura dice ”¡No!” al evolucionismo!
Veamos entonces ahora, sintéticamente, lo que se puede argumentar contra el evolucionismo mitigado.
Evidentemente, todos los argumentos de carácter metafísico que enfilamos contra el evolucionismo valen también contra el evolucionismo y en su forma mitigada, modernistamente cristiana. Y, en primer lugar, el principio de que de lo menos no puede provenir lo más.
Los evolucionistas mitigados admiten que Dios habría creado la materia bajo la ley de la evolución, y que, de la materia bruta hasta la célula, y de la célula hasta el animal, habría existido, de hecho, evolución de lo menos para lo más. Afirman aún que, en cierto momento de la evolución, Dios habría infundido un alma racional en un animal ya existente.
Ahora bien, si Dios habría creado toda la naturaleza bajo la ley de la evolución, ¿para qué precisaría haber intervenido El para crear el alma humana? ¿No sería el alma racional, también, fruto de esa evolución?
Y, para estos evolucionistas, lo que dice la Escritura no sería obstáculo a su teoría, porque, si se puede discutir, como dice Pío XII, el origen simiesco del Hombre, a pesar de los datos de la Escritura, ¿por qué estos datos deberían ser aceptados cuando se trata del alma humana?
Dios creó el universo a su imagen y semejanza . Todas las cosas visibles fueron hechas para reflejar las cualidades invisibles de Dios. Es lo que enseña San Paulo en la Epístola a los Romanos: “Porque las cualidades invisibles de Dios, después de la creación, hacerse visibles, siendo comprendidas a través de las cosas creadas" (Rom. I,20).
Ahora bien, Dios es inmutable, y su inmutabilidad tiene que ser reflejada por alguna cosa en las cosas mutables criadas. Y una de las cosas por las cuales se refleja la inmutabilidad de Dios en las cosas mutables es a inmutabilidad de las formas y de las especies. Dios hizo las cosas accidentalmente mutables, con esencias o naturalezas inmutables. (Cfr. Collin, Manual de filosofía Tomista, Gilli, Barcelona, 1950, n. 65, I vol, p. 107).
El evolucionismo mitigado, admitiendo la evolución apenas de la materia, no escapa de las condenas hechas por la Iglesia contra o Relativismo y el Modernismo. Pues, si hay evolución continúa de la materia, entonces es imposible formar-se idea estable del que sea cualquier cosa. No se podría tener idea de lo que cada cosa es. No existiría entonces verdad, adecuación de la idea del sujeto conocedor al objeto conocido, porque tanto el objeto cuanto el sujeto observador estarían en continuo cambio. No existiría la verdad. El evolucionismo- mitigado o bruto - lleva al relativismo heracliano, destruyendo toda la Criteriología católica, con desastrosas y heterodoxas consecuencias teológicas.
Es porque el evolucionismo conduce lógicamente al materialismo y al relativismo que los marxistas lo apoyan totalmente. El evolucionismo mitigado abre entonces las puertas para a introducción del relativismo y del socialismo entre los católicos. Además, fue lo que se registró en toda la conturbada Historia del siglo XX
En el decreto Lamentabili, el Papa San Pío X condenó las siguientes tesis como expresiones de la herejía y de la mentalidad Modernista:
“LVIII: La verdad no es menos inmutable del que el hombre, puesto que evoluciona con él, en él y por él”.
“LXIV: El progreso de las Ciencias exige que se reformen los conceptos de la doctrina cristiana sobre Dios, la creación, la Revelación, la Persona del Verbo Encarnado y la Redención”.
(Notese que San Pío X condena la idea modernista de la revisión del concepto católico sobre la creación, que los Modernistas deseaban conciliar con la “Ciencia” evolucionista).
Conviene recordar aún que la doctrina de la inmutabilidad de las esencias creadas se encuentra respaldada por el propio texto sagrado, ya que en el Génesis se repite por diez veces que Dios creó las cosas “según su especie’, al decir que cada planta y cada animal tenía frutos e hijotes “según su especie” esto es, de acuerdo con su DNA.
Por otro lado, es preciso tener grandemente en cuenta que, en la Sagrada Escritura el verbo “Bara” -- creó -- sólo es utilizado cuando el su sujeto es Dios, y que ese verbo significa siempre el hacer de Dios. Bara significa siempre que Dios hizo algo que transciende al orden natural, o que hizo algo nuevo. (Cfr. Num. XVI, 30 y Jer. XXXI, 22).
En el capítulo I del Génesis, el verbo “Bara” es empleado para decir que Dios hizo algo nuevo, que hizo algo de la nada, esto es, que Dios creó. Entonces, cuando se lee, en ese capítulo I del Génesis, que Dios dice: “Hagamos -- (Bara) -- el hombre a la nuestra imagen y semejanza " (Gen. I, 26), se debe entender que Ele creó el hombre.
Nótese aún que no está dicho: “Hagamos el alma del Hombre”, y sí “Hagamos al hombre”. Ahora bien, el hombre no es apenas el alma. Es también el cuerpo. Se debe entonces entender que Dios creó el hombre - cuerpo y alma.
Evidentemente, se debe recordar que el texto sagrado dice expresamente que Dios hizo el cuerpo del Hombre del limo de la tierra, esto es, que el cuerpo del Hombre no fue creado de la nada, Pero que el Creador utilizó una materia creada precedentemente. Y el evolucionismo mitigado pretende entonces que por “limo de la tierra” se puede entender un animal ya existente.
Esta interpretación es bastante forzada, pues se hubiese Dios usado el cuerpo de un animal ya existente para hacer del él el cuerpo del Hombre, lo normal seria haber dicho eso mismo. ¿Para qué y por qué llamar al macaco de limo de la tierra? Afirmar que “limo de la tierra” debe ser entendido como macaco el primate, es apenas un “wishfull thinking" del evolucionismo mitigado, sin cualquier base lógica o exegética.
Además, el alma humana debía ser infundida en un cuerpo material que le fuese proporcionado. El cuerpo está para el alma, así como la materia está para la forma substancial. Infundir un alma humana en un cuerpo de un primate seria tan incoherente como por un programa sofisticadísimo de computador no primitivo modelo AT. O programa no funcionaria, pues o “hardware" no seria proporcionado a un más sofisticado “software”. O cerebro y el sistema nervoso de ningún animal es suficiente para permitir o “funcionamiento” de la alma humana. Luego, Dios no utilizó el cuerpo de ningún animal para infundir en ella el alma humana racional.
El cuerpo sirve el alma captando, a través de los sentidos materiales, las informaciones necesarias para que a potencia intelectiva de la alma abstraía o conocimiento racional. Además de esto, el alma usa el cuerpo para expresar ideas y sentimientos. Ora, todo órgano usado para ejercer una función tiene que ser proporcionado a ella, a fin de que a función pueda ser convenientemente ejercida por ele. Ningún cuerpo animal es proporcionado y capaz de ser usado por el alma racional humana. Luego, Dios no infundió alma humana en un animal ya existente, para crear el hombre. El hizo de la tierra un cuerpo especialmente apto para recibir el alma racional. (Cfr. Santo Tomás, Suma Teológica, I, q 76, a. 5).
Por eso también es que San Pablo enseñó: “Ni toda carne es la misma carne, mas una es ciertamente la carne de los hombres, y otra la de los animales; una la de las aves, y otra la de los peces" (I Cor. XV, 39).
Si la carne de los hombres no es la misma que la de los animales, esto significa que el cuerpo de los hombres no es el mismo que el de los animales, y que, por tanto, Dios no infundió el alma humana en un animal ya existente, para crear el hombre. trina teológicamente común, sancionada por un decreto de la Comisión Bíblica, que la narración del Génesis enseña la formación inmediata del cuerpo de Adán, y, sobretodo, o de Eva, o que descarta a producción del cuerpo humano por vía de evolución”.
(E. Collin, Manual de filosofía Tomista, Luis Gillii editor, Barcelona, 1950, vol I, n. 145, p. 208).
Además, se Dios hubiese utilizado un ser ya vivo, y en cuyo cuerpo habría infundido una racional, es evidente que el hombre y este animal tendrían el mismo código genético, y entonces sería posible un cruzamiento entre ellos. Ora, el macaco no tiene código genético idéntico al del Hombre. Son dos especies diferentes, y, por eso mismo, es imposible un cruzamiento entre ellos.
Otra dificultad con que se depara el evolucionismo mitigado es que la narración bíblico dice:
“El Señor Dios formó, pues, el hombre del barro de la tierra y inspiró en su rostro un soplo de vida, y el hombre se hizo alma viviente" (Gen. II, 7).
Póngase atención en que el texto dice claramente que Dios inspiró en el rostro del Hombre “Un soplo de vida, y el hombre se hizo alma viviente”. luego, el cuerpo plasmado de barro no tenía vida. No era, pues, el cuerpo de un animal ya existente. A menos que se quiera decir que Dios utilizó el cuerpo de un macaco o primate ya muerto, lo que sería bien ilógico -- pues tendría que admitirse la evolución de un cuerpo animal muerto para un cuerpo vivo y más perfecto que el del animal -- y poco digno.
Si Dios inspiró vida al cuerpo que plasmara, ese cuerpo era inanimado y no muerto. Por eso la Escritura dice que Dios hizo al hombre del limo de la tierra, esto es, de una materia inorgánica y no muerta.
Y si fuese legítimo dar a la expresión “limo de la tierra” tal amplitud que podría ser entendida como “animal ya existente”, ¿qué se debería entender, -- y que restaría de la Fe --aplicandose la misma amplitud al ángel de la anunciación, o al sentido de resurrección?
Se llegaría lógica y heréticamente dónde llegaron Loisy y Hans Kung. Este último afirmando que la resurrección de Cristo fue el mayor fraude de la Historia.
Si Dios hubiese actuado como interpretan los evolucionistas mitigados, toda la narración de la Escritura sobre la formación del cuerpo de Adán por Dios sería inútil y engañadora.
El nombre de Adán y la palabra hebraica que significa tierra - adamá -- están evidentemente relacionados. Si Dios hubiese hecho al hombre de un animal ya existente, el uso del término adamá habría sido ilógico. Adán provino entonces de la tierra y no de un animal ya existente.
Como vimos, el evolucionismo mitigado desemboca lógicamente en el poligenismo. Vimos también que Pío XII condenó el poligenismo, como contrario a la Fe, en la encíclica Humani Generis.
“Ahora, no se ve, de modo alguno, como estas afirmaciones [de los que admiten el poligenismo] se puedan conciliar con lo que las fuentes de la revelación y las actas del Magisterio de la Iglesia nos enseñan, acerca del pecado original, que proviene de un pecado verdaderamente cometido individualmente por Adán, y que, transmitido a todos por generación, es inherente a cada uno como propio" (Cfr. Rom. V, 12-19; Concilio de Trento, Can. 1-4, Pío XII, Humani Generis, n. 36).
Por otro lado, si el poligenismo fuese verdadero, no sólo el dogma del pecado original quedaba destruido como demostró Pío XII, -- y con él toda la doctrina católica sobre la Redención y el Redentor -- como también no se podría afirmar que los hombres son todos hermanos. Lo que negaría el “dogma” de la fraternidad universal masónica, así como todo el sentimentalismo humanitario. Este es un argumento apenas “ad haereticos”, pero que viene al pelo.
Muchos se impresionan por ciertas semejanzas accidentales entre el macaco y el hombre. Ora, hay otros animales que tiene otras semejanzas accidentales con el Ser humano. Por ejemplo, el papagayo “habla”; el delfín es capaz de aprendizaje extraordinario; el elefante tiene una memoria muy grande.
Estas semejanzas, así como otras semejanzas que recuerdan virtudes o vicios humanos sólo muestran que Dios hizo los animales representando simbólicamente virtudes o pecados de los hombres, para que el hombre, considerando el comportamiento animal, actuase mejor racionalmente. Por eso dice la Sagrada Escritura: “Repara en la forma de ciertos animales, porque hasta su forma no indica en ellos nada de bueno, porque la bendición de Dios se retiró de ellos después del pecado" (Sab. XV, 19).
Ahora, la figura del macaco es una caricatura grotesca del Hombre pecador, del Hombre animalizado y vuelto ridículo por sus pecados. Esta es la relación de semejanza entre los dos, y no la que existe entre causa y efecto. Decir que el macaco es parecido con el hombre, y que, por eso, debe ser su antepasado, es confundir la caricatura de alguien con su causa eficiente segunda.
El hombre fue creado por Dios como rey de toda la creación: “Dominad sobre los peces del mar y las aves del cielo, y sobre todos los animales que se mueven sobre la tierra" (Gen. I, 28) ordenó Dios al hombre.
Ahora, el término ”dominad” indica que Dios dio al hombre un señorío sobre los animales, señorío que implica una trascendencia sobre ellos, inclusive el macaco.
Habiendo el hombre sido hecho del limo de la tierra y de alma espiritual racional, él es un resumen de toda la creación, cosa que no sería tan clara si Dios hubiese utilizado un cuerpo de animal para hacer de él el cuerpo del Hombre. Si hubiese sido así, el hombre tendería a despreciar a los seres inferiores al mundo animal.
Cuando Cristo se encarnó, El dignificó a toda la creación, porque en el hombre se sintetizaba todo el universo creado, desde la materia bruta hasta el espíritu.
2 - Eva
La doctrina del evolucionismo mitigado trae graves consecuencias con relación al origen de Eva y sus relaciones con la posición de la Iglesia frente a Cristo.
La primera pregunta a los que defienden el evolucionismo mitigado es: “¿Y Eva? ¿Cómo surgió la mujer? ¿habría sido también hecha de un animal ya existente? ¿no provino entonces Eva del Hombre? y ¿cómo queda entonces la doctrina del pecado original? pues si Eva no vino de Adán, tampoco todos los seres humanos provienen de él.
El texto de la Escritura que narra la formación del cuerpo de Adán es leído por los evolucionistas mitigados como siendo un relato puramente simbólico. Ellos tienen mucho más respeto humano en cuanto al relato de la creación de Eva. ¿Como defender ante una asamblea de universitarios ateos que Eva fue hecha de una materia sacada del costado de Adán? y luego el respeto científicamente humano los lleva a ridicularizar la narración bíblica, preguntando si el hombre tiene una costilla menos que la mujer.
No. el Ser humano -- tanto el hombre cuanto la mujer - tiene doce costillas, así como Cristo tuvo doce apóstoles, el año doce meses, y el día doce horas. Y uno de los apóstoles traicionó a Cristo, así como Eva traicionó a Adán, llevándolo a pecar.
La Sagrada Escritura cuenta que Adán puso el nombre conveniente a todos los animales (Cfr. Gen. II, 20). En la Escritura, dar nombre significa expresar su esencia, y, al mismo tiempo, expresar dominio sobre lo nombrado, porque sólo el señor de algo puede nombrarlo.
Adán dio nombre a los animales, después que Dios dijo que no era bueno que el hombre estuviese solo: “No es bueno que el hombre este solo; hagámosle un adjutório semejante a él" (Gen. II, 18).
¿Y por qué no era bueno que el hombre estuviese solo?
En primer lugar, porque el hombre es un ser social al cual Dios dio lenguaje capaz de expresar sus pensamientos. Si el hombre viviese solo, el lenguaje sería no sólo un don inútil, sino prejudicial, porque tener pensamientos y no poder expresarlos, o ser inútil expresarlos, sería más un peso que una ventaja.
Además de eso, Dios hizo el hombre sexuado, para poder generar. Y así como hiciera los animales macho y hembra, así también debería hacer un ser humano femenino, a fin de que fuese posible la generación. Por eso dice Dios que haría para el hombre un “adjutório semejante a él”, y comenta Santo Tomás, que este adjutório sólo podría ser para la generación, pues que, si fuese para trabajo, habría hecho otro hombre que le sería más útil que la mujer, más débil físicamente.
Dice el texto sagrado que Dios hizo pasar delante de Adán a todos los animales, y añade: “ pero no se encontraba para Adán un adjutório semejante a él" (Gen.II, 20). Fue entonces que Adán nombró a todos los animales y no vio entre ellos ninguno que le fuese semejante. Ni el macaco, aun que de código genético aparentemente tan próximo.
Y cuando Dios hizo a Eva de una costilla de Adán éste, al verla exclamó:
“He aquí, ahora el hueso de mis huesos y la carne de mi carne" (Gen. II, 23)
¿Por qué “ahora”? Porque, de esta vez, Adán veía que Eva le era semejante, aun que no tuviese el examen de su código genético. Eva era carne de su carne, hueso de sus huesos, esto es, tenía su misma naturaleza, su mismo código genético.
Y “ella era llamada Virago, porque del varón fue sacada" (gen. II, 23).
El texto del Génesis es entonces bien explícito: Eva fue sacada de Adán. Fue hecha de su materia, y no de un ser animal anterior y predecesor del Hombre. Y Pío XII repite esta misma lección: “El auxilio dado por Dios al primer hombre procede del Hombre y es carne de su carne, formada como compañera, que del Hombre recibe su nombre, porque fue sacada del Hombre" (Pío XII, Alocución a la Pontificia Academia de Ciencias, 30 / XI / 1941, Acta Apostolicae Sedis, XXXIII, 506, apud D. Estevão Bettencourt, OSB, Ciencia y Fe, río de Janeiro, 1958, p. 105).
El propio e insospechable Cardenal Bea -- de triste, ecuménica y poco ortodoxa memoria -- ex Rector del Pontifício Instituto Bíblico, escribió “ no se ve otra solución posible bajo el punto de vista exegético y teológico sino afirmar que Eva fue formada de una parte del cuerpo de Adán por especial intervención de Dios, y esto a fin de que fuesen inmaculados mediante tal proceder, algunas verdades religiosas fundamentales y de suma importancia” (Agustin Bea, Questioni Bibliche, II, 52, apud D. Estevão Bettencourt, op. cit. p. 104).
La teoría de la evolución contraría directamente el texto de la Sagrada Escritura. Y no se trata de tener un sentido apenas literal de la Biblia, o de darle lo que los racionalistas llaman de “interpretación fundamentalista”.
Veamos, entonces, si el sentido analógico del Génesis es favorable a la evolución.
Al tratar del significado del matrimonio cristiano y del sentido de la unión conyugal, San Pablo nos enseña: “Este misterio [sacramento] es grande, mas lo digo en relación a Cristo y a la Iglesia" (San Pablo, Ef. V, 32)
¿Por qué San Pablo dice esto?
La descripción de la formación del cuerpo de Eva a partir de una materia retirada del costado de Adán siempre fue tenida como una imagen profética no sólo de lo que ocurriría con Cristo en el Calvario, como también de la relación de Cristo con la Iglesia.
Así:
Adán fue el primer hombre, en el tiempo.
—
Cristo es el primero de los hombres en valor.
Dios dio a Adán un profundo sueño, imagen de la muerte.
—
Cristo murió en la cruz.
En cuanto Adán dormía, Dios abrió su costado.
—
Después de que Cristo murió en la cruz, el centurión le abrió el costado con la lanza.
Do lado de Adán Dios retiró una materia.
—
De la llaga del pecho de Cristo salieron sangre y agua.
De la materia retirada de Adán Dios hizo el cuerpo de Eva.
—
Do lado de Cristo nació la Iglesia, divina y humana. Divina por su cabeza -- Cristo, representado por la sangre. Humana por sus miembros -- los hombres-- representados por el agua.
Eva fue la única esposa de Adán.
—
La Iglesia es la única esposa de Cristo. Lo que -- diga-se de paso, más bien a propósito - -- condena el ecumenismo.
Adán y Eva se unen y tienen los hijos de la carne.
—
Cristo y la Iglesia se unen para tener los hijos de Dios. Dios podría salvar a los hombres hablándoles, por la gracia, directamente al corazón. No lo hizo y no lo quiere hacer. El quiere salvar a los hombres por medio de otros hombres en cuanto miembros de la Iglesia.
Adán sólo tuvo una única esposa.
—
Cristo sólo tiene y sólo puede tener una única Iglesia, una única esposa, un único cuerpo místico, del cual es imposible separarlo.
Por eso también Adán no puede separarse de Eva. El divorcio es ilegítimo.
En el caso de que la narración de la Sagrada Escritura sobre la formación del cuerpo de Eva no fuese histórica, toda la doctrina de la Iglesia como cuerpo Místico de Cristo caería por tierra, con graves consecuencias para la Fe, para el sacramento del matrimonio, así como para el celibato sacerdotal. Además es interesante constatar que la substitución de la doctrina de la Iglesia como cuerpo Místico de Cristo por la doctrina de la Iglesia como pueblo de Dios en el Vaticano II, al abrir las puertas para el ecumenismo, abrió también enorme brecha para una mayor facilidad en los procesos de nulidad matrimonial -- que hoy equivalen casi a la aceptación práctica del divorcio -- tanto cuanto para el abandono del celibato sacerdotal.
Hace más de un siglo, se ha procurado adaptar el texto revelado a fábulas y delirios pretendidamente científicos. Michael Behe dirá a bazofias, que es como él llama la teoría darwinista.
Hoy, es la propia Ciencia que desmiente esas bazofias, fábulas y delirios.
São Paulo, Septiembre de 2.003
Orlando Fedeli
Fábio Vanini, biólogo
Marina Marques Vanini, doctoranda en Biología
Marcelo Murai, Maestro en Biología
Luciana Kauer Murai, mestranda en Biología
Dr. Daniel Almeida de Oliveira, Médico
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
¿Existe un Evolucionismo no Darwinista?
Un destacado especialista argentino en el tema, el Dr. Raúl Leguizamón, realiza precisiones acerca de los dichos del padre Rafael Pascual -publicados por la agencia católica Zenit el 7 de diciembre de 2005- de cuyo contexto se interpreta una aparente confirmación de las teorías darwinianas. El científico puntualiza estas confusiones y las aclara.
Escribe el Dr. Raúl O. Leguizamón (*)
"La evolución, en el sentido de ascendencia común, podría ser cierta, pero la evolución en el sentido neodarwinista -es decir, un proceso no guiado ni planificado, de variaciones al azar y selección natural- no lo es. Cualquier sistema de pensamiento que niegue o que busque otras explicaciones distintas de la abrumadora evidencia del diseño en biología, es ideología y no ciencia".
Cardenal Christopher Schönborn,
New York Times, 7 de Julio de 2005.
Lo primero que quiero destacar en relación a los conceptos vertidos por el P. Rafael Pascual en la entrevista de Zenit (7/12/05), es que la mayor parte de ellos son inobjetables, tomados aisladamente. Sin embargo, me veo obligado a disentir acerca del contexto y la forma en que están expresados, pues debido a la equivocidad en el uso de los términos se genera una lamentable confusión, por cuanto a lo largo de la entrevista, el P. Pascual habla, en todos los casos, de una teoría de la evolución que simplemente no existe. De ahí que mencione con frecuencia "la evolución" y la "teoría de la evolución", pero en ningún momento haga la menor referencia al darwinismo o neodarwinismo, siendo que ésta es la única teoría de la evolución que conocemos. O al menos la única aceptada oficialmente.
Sería lo mismo que hablar de la "salud reproductiva" como de un tema perfectamente católico. Y efectivamente, quién podría cuestionar la completa legitimidad de una tarea destinada a brindar a la gente toda la asistencia médica necesaria para poder tener hijos en las mejores condiciones sanitarias. El problema es que la expresión "salud reproductiva", tiene un significado muy concreto, y si no se hacen las debidas aclaraciones, todo el mundo pensará lógicamente que estamos hablando de los protocolos del CEDAW o de Belem do Pará, que significan justamente lo contrario. Y esto es exactamente lo que hace el P. Pascual a lo largo de toda la entrevista. A diferencia de lo que hizo el Cardenal Schönborn -en su artículo del New York Times del 7 de julio de 2005- quien se refirió concretamente al darwinismo o neodarwinismo y como acaba de volver a hacer en otro artículo más extenso sobre el tema, en el número de enero de 2006, de la revista First Things. www.firstthings.com
Lo mismo vale para la diferencia que el autor establece entre evolución (ciencia) y evolucionismo (ideología). Evolución, evolucionismo, darwinismo, neodarwinismo, teoría sintética, son todos sinónimos. Al menos en la forma que usan estos términos la casi totalidad de los científicos que están en el tema.
Pero además, las declaraciones del P. Pascual son erróneas, o al menos equívocas, a nivel epistemológico ya que la evolución no es, ni puede ser, una teoría científica -en el sentido de ciencia experimental o "dura"- por la sencilla razón de que sus postulados no pueden ser observados ni evaluados (contrastados) experimentalmente. La evolución "es una disciplina quintaesencialmente histórica" -como decía Gould- y por ello su método y sus niveles de certeza no pueden ser los mismos.
La misma equivocidad se manifiesta cuando el P. Pascual habla de los "datos empíricos" en que supuestamente se fundaría la teoría de la evolución, por cuanto no existen datos propiamente "evolutivos". Aquí como en todo, los datos sólo adquieren significación en el contexto de una teoría, de manera que lo decisivo no son en sí los datos científicos, sino la interpretación de los mismos. Pero esto pareciera no verlo nuestro autor y por eso considera que la teoría científica de la evolución "parece bastante bien afirmada", pero plantea reservas sobre su mecanismo. Pero el mecanismo ¡es justamente el evolucionismo!, que él rechaza como ideología.
Para dar un ejemplo: decir que hay semejanzas entre los monos y el hombre, es un dato (en el sentido de que es un hecho). Decir que ello se debe a que el hombre se originó del mono mediante mutaciones al azar y selección natural, es la teoría que pretende explicar ese dato. La semejanza sólo es un "dato evolutivo", en la medida que hayamos aceptado previamente la teoría. O que la hayamos podido demostrar. Tan siquiera en la forma "blanda", de proporcionar una explicación mínimamente verosímil. Y esa teoría es el darwinismo, que el P. Pascual insiste en llamar evolución o teoría de la evolución.
Repito. La esencia del darwinismo consiste en afirmar que las especies se transformaron (desde la bacteria al hombre) precisamente mediante el mecanismo de las mutaciones al azar y la selección natural. Sin este mecanismo, no hay darwinismo. O evolución, como dice el P. Pascual.
Ahora bien, sostener que el mecanismo del cambio evolutivo obedeció a mutaciones al azar, equivale justamente a negar el finalismo, negación que sería propia del evolucionismo como ideología, según el P. Pascual, lo cual -nos dice con toda razón- es inadmisible.
Desde luego que una "creación evolutiva" -como sugiere el P. Pascual- es perfectamente compatible con los datos de la Revelación, pero en ese caso, el mecanismo del cambio evolutivo ¡no puede basarse en el azar! Por eso que una evolución dirigida (finalista) es totalmente inaceptable para el darwinismo, porque en este caso estaríamos, una vez más, hablando de creación. Una creación secuenciada en el tiempo.
Y al respecto, vale la pena citar los testimonios de los más destacados líderes del darwinismo contemporáneo.
George Gaylord Simpson, profesor que fue de Paleontología de los Vertebrados en la Universidad de Harvard, y uno de los autores precisamente de la síntesis neodarwinista, dice:
"Quizá un finalista pudiera creer que la evolución tenía un único objetivo, tal como la obtención del hombre y se detuvo una vez llegado al mismo. Pero de hecho, la evolución no es finalista... El hombre es el resultado impensado de un proceso materialista carente de objetivos; no fue planeado. Es un estado de la materia, una forma de vida, un tipo de animal... El hombre no era, evidentemente, el objetivo de la evolución, la que con certeza carece del mismo. No podía estar planeado, en una operación totalmente desprovista de planes". (G. G. Simpson, "El Sentido de la Evolución", EUDEBA, 1977, ps. 275, 297, 233).
Stephen Jay Gould, profesor de Zoología e Historia de la Ciencia de la Universidad de Harvard, y posiblemente el más famoso de los evolucionistas actuales (fallecido en el 2002), expresa:
"Muchos paleontólogos, yo incluido, consideramos al Homo Sapiens como un minúsculo e impredecible vástago del copiosamente ramificado árbol de la vida; un feliz accidente del último instante geológico, sumamente improbable de aparecer otra vez, si pudiéramos hacer crecer nuevamente el árbol de la semilla" (Stephen J. Gould, "Natural History", Marzo 1993, p. 20)
Jacques Monod, el famoso biólogo francés, dice por su parte que:
"Sólo el azar está en el origen de toda novedad, de toda creación en la biosfera... El hombre sabe al fin que está solo en la inmensidad indiferente del Universo, de donde ha emergido por azar". (Jacques Monod, "El Azar y la Necesidad", Tusquets Editores, ps. 125 y 190)
Ahora, cómo se armonizan los testimonios arriba mencionados, con lo que dice el P. Pascual (citando a Benedicto), de que «No somos el producto casual y sin sentido de la evolución. Cada uno de nosotros es el fruto de un pensamiento de Dios. Cada uno de nosotros es querido, cada uno es amado, cada uno es necesario».
Y aclaro que no se trata de que estos autores digan lo que dicen porque sean "materialistas" (que lo son, por cierto), sino porque están haciendo una interpretación correcta del darwinismo, el cual no es una teoría científica (aunque fuese errónea), sino una cosmovisión anticreacionista, inmanentista, naturalista y materialista.
Como dice acertadamente Gilson: "la noción de evolución, es una noción filosófica, introducida en la ciencia desde afuera de ella". (Etienne Gilson, "De Aristóteles a Darwin", EUNSA, Pamplona, 1976, p. 206)
La así llamada "teoría de la evolución" es, esencialmente, una filosofía, elaborada específicamente para negar la creación, y adornada luego con ropaje científico. Y una filosofía anticreacionista en el sentido amplio de la palabra. Esto es, que niega, no sólo la creación directa o especial del hombre y de todas las especies, sino también una eventual creación "evolutiva", ya que niega explícitamente el principio de finalidad.
Hay otros conceptos que entiendo son objetables en los contenidos de la entrevista.
El creacionismo no es una ideología -como dice el P. Pascual- sino un modelo científico que sostiene que los sistemas básicos de la naturaleza (materia-energía, leyes, especies), no pueden haberse originado gradualmente por la acción de los procesos naturales que conocemos, sino que deben haber sido creados en forma completa desde el principio, mediante mecanismos no actuantes hoy. Haya ocurrido esto en seis días o en millones de años.
El autor parece confundir creacionismo con fundamentalismo (o literalismo bíblico), lo cual no es el caso.
También es equívoco lo que afirma el P. Pascual en el sentido de "la Biblia no tiene una finalidad científica, sino más bien religiosa". Ciertamente. Lo que por otra parte no quiere decir que sea un relato meramente simbólico. Sin ir más lejos, ¿cómo se podría armonizar el monogenismo **, por ejemplo, con la perspectiva darwinista de poblaciones de monos haciéndose hombres?
Que la Biblia no sea un texto científico, no significa que no tenga nada que decir acerca de ciertas realidades del mundo fenoménico. Sobre todo en los tres primeros capítulos del Génesis, en donde se relatan hechos que constituyen aspectos fundamentales de la religión cristiana, como son la creación de todas las cosas hecha por Dios, la creación especial del hombre y la formación de la primera mujer a partir del primer hombre.
Además, el P. Pascual afirma que "no se puede excluir 'a priori' la causalidad divina". ¡Pero esa es justamente la esencia del darwinismo!
Julián Huxley, uno de los doctores máximos del darwinismo en el siglo que pasó, decía:
"Darwin demostró que no era necesario ningún planificador sobrenatural; desde que la selección natural podía explicar cualquier forma de vida conocida, no había espacio para ninguna acción sobrenatural en su evolución". [Julian Huxley, "Issues in Evolution", (Vol. III of Evolution after Darwin, Sol Tax ed., University of Chicago Press, 1960), p. 41]
Ernst Mayr, el famoso taxonomista de la Universidad de Harvard -ya retirado- y también una autoridad indiscutida en estos temas, expresa:
"Las causas naturales postuladas por los evolucionistas, separaron completamente a Dios de su Creación... El nuevo modelo explicativo reemplazó la teleología planificada, por el proceso fortuito de la selección natural. Esto requirió un nuevo concepto de Dios y una nueva base para la religión". (Ernst Mayr, "Science", Vol. 176, Junio 2, 1972, p. 988)
Como se ve, los testimonios son por demás contundentes y me eximen de todo comentario.
Es totalmente cierto -como afirma el P. Pascual- que no es posible un conflicto entre la ciencia y la fe, pero siempre que sea verdadera ciencia y no una postura ideológica 'a priori', basada en el materialismo filosófico. Y a este respecto resulta muy esclarecedor lo que expresa Richard Lewontin, genetista de la universidad de Harvard y uno de los principales líderes del darwinismo actual, cuando dice:
"El problema fundamental no es el de proveer al público con conocimientos acerca de cuán lejos está una estrella, o de qué está hechos los genes... El problema es conseguir que las personas rechacen las explicaciones irracionales y sobrenaturales del mundo... Nosotros tomamos partido por la ciencia a pesar del patente absurdo de algunas de sus teorías, o de la tolerancia de la comunidad científica para con fábulas sin fundamento, porque tenemos un compromiso previo, un compromiso con el materialismo. No se trata de que los métodos y principios de la ciencia nos obliguen a aceptar una explicación materialista del mundo fenoménico, sino que por el contrario, estamos obligados -por nuestra adherencia a priori a las causas materiales- a crear instrumentos de investigación y una serie de conceptos que produzcan explicaciones materiales". (Richard Lewontin, "The New York Review of Books", Vol. 44, 09/01/97, p. 1297)
De manera que si bien es cierto que no puede existir un verdadero conflicto entre ciencia y fe, también es muy cierto que no todo lo que se nos muestra como ciencia, realmente lo es.
En síntesis: hablar de una teoría de la evolución inexistente -confeccionada a nuestro gusto y medida- para luego "bautizarla", no es sino un ilegítimo recurso dialéctico que lo único que hace es favorecer la aceptación de la única teoría evolucionista que realmente existe, esto es el neodarwinismo, el cual, además de ser una forma de pseudociencia, resulta claramente incompatible con los datos de la Revelación Cristiana.
Y hace rato que ya es tiempo cumplido de decir esto con toda claridad.
(*) Dr. Raúl O. Leguizamón
Profesor de Ciencia y Filosofía
Universidad Autónoma de Guadalajara
http://panodigital.com/mundo_moderno..._no_darwinista
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
Estimados amigos: dejo aquí colgado otro artículo del Dr. Raúl Leguizamón, complementario del que diera origen a este hilo.
A los interesados les comento que en mi blog, buscando en la etiqueta evolucionismo, hay unos 20 artículos sobre este tema, incluyendo algunos libros virtuales del propio Dr. Leguizamón.
Vuestro en Xto Rey
Cruzamante
La cosmovisión de los evolucionistas
http://4.bp.blogspot.com/_dhudfNC4C6...leguizamon.jpg
por el Prof. Dr. Raúl Leguizamón
Tomado del Blog de Cabildo
http://3.bp.blogspot.com/_dhudfNC4C6...vQQ/s400/N.jpgunca como en nuestra época se vio una devaluación tan atroz de la vida humana, una brutalización tan acusada de la sociedad, una regresión tan vertiginosa a la barbarie. Las consecuencias están a la vista, no sólo las delictivas (robos, secuestros, asesinatos, salvajismo social sin precedentes), sino también las más o menos toleradas y aceptadas socialmente: control de la natalidad, eutanasia, castración química o quirúrgica, manipulación genética, fertilización “in vitro”, experimentación con embriones humanos, clonación “terapéutica” y otras lindezas por el estilo.
El fenómeno causal es ciertamente complejo y susceptible de ser analizado desde varias perspectivas, pero parece evidente que uno de los factores capitales fue la paulatina pérdida del sentido de lo sacro en general, y de lo humano en particular. De allí se sigue la pérdida del sentido del pecado, obviamente inconcebible en un mundo desacralizado.
De los diversos aspectos del problema hay que subrayar la conexión causal que interviene en este proceso, referida al papel que el evolucionismo o darwinismo jugó en la conformación de la mentalidad moderna, algo que de teoría científica sólo tiene el nombre, porque se trata en realidad de una vasta cosmovisión inmanentista, naturalista y materialista, elaborada para negar la creación.
Es innecesario insistir en la naturaleza esencialmente filosófica o cosmovisional del evolucionismo. Sólo traeré a colación palabras del famoso genetista Theodosius Dobzhansky, quien decía: “La evolución comprende todos los estadios del desarrollo del universo: cósmico, biológico, humano y cultural. Los intentos de restringir el concepto de la evolución a la biología son injustificados. La vida es un producto de la evolución de la naturaleza inorgánica, y el hombre un producto de la evolución de la vida”.(1)
Una supuesta teoría que pretende explicar nada menos que el origen del hombre, la vida y el cosmos, es obviamente una cosmo-visión y no una teoría científica. El problema es que esa cosmovisión se ha enseñado y se continúa enseñando e inculcando masivamente, no sólo como una teoría científica —lo cual es una impostura— sino también como un hecho científico demostrado.
Esto ha creado toda una mentalidad que subyace en las diversas manifestaciones del mundo moderno y que lo informa, aún en forma inconsciente. De ahí su peligrosidad. El peor de los prejuicios es siempre el que se ignora. Como decía Chesterton, más que una teoría, el evolucionismo es una atmósfera en la cual vivimos y respiramos, que contamina toda nuestra mentalidad, moderna y posmoderna, y que está en la raíz misma del proceso de pérdida del sentido de lo sacro en el mundo contemporáneo.
Podemos distinguir tres aspectos fundamentales en torno a los cuales gira el meollo de esta cuestión. Por un lado, al negar el principio de finalidad, la cosmovisión evolucionista separa completamente a Dios de su creación y lo reduce a la categoría de remotísima y lejana “causa primera”, que nada tiene que ver con este mundo. No dice que Dios no existe: existe, pero eso es todo lo que hace, y como el buen Dios masónico, no se entromete en la realidad. Por otro lado, niega la realidad del alma humana, como algo propio y constitutivo del ser humano, afirmando que las diferencias entre el hombre y los animales son sólo de grado y no de naturaleza. Por fin, el evolucionismo hace impensable el pecado original.
Me estoy refiriendo, por cierto, a evolucionistas coherentes, que saben de qué están hablando. Huelga analizar la postura de los que sostienen que Dios habría tomado un mono y le habría infundido alma humana… algo ridículo. Aquí hablaremos de la postura de los evolucionistas en serio, que sostienen honrada y coherentemente que el hombre es un animal evolucionado.
Es absurdo pretender ser un buen evolucionista darwinista y no aceptar esto. Como dijo Julián Huxley en un simposio (Chicago, 1959) “El cuerpo humano, la mente, el alma y todo cuanto se ha producido, es enteramente resultado de la evolución... No hubo un momento súbito durante la historia evolutiva, en que el «espíritu» fue infundido en la vida, de la misma, manera en que no hubo un momento particular en que fue infundido en usted”.(2)
Eso mismo recuerda Stephen Jay Gould, expresando que: “Estamos tan atados a nuestra herencia filosófica y religiosa que seguimos buscando algún criterio de división estricta entre nuestras capacidades y las del chimpancé. La única alternativa honrada es admitir la existencia de una estricta continuidad cualitativa entre nosotros y los chimpancés. ¿Y qué es lo que salimos perdiendo? Tan sólo un anticuado concepto del alma”.(3)
Es lógico. Si, como sostiene el evolucionismo, todo lo que hay es la naturaleza, entendida como sistema cerrado de causas y efectos que existe y funciona por sí mismo, no hay escapatoria a esta conclusión.
Afortunadamente, el intenso debate de los últimos veinte años entre creacionistas y evolucionistas provocó una saludable clarificación de posturas y sinceridad en el lenguaje, que nos coloca hoy en una situación más favorable para comprender esta cuestión, que la existente en los años '50 ó '60.
Al irse derrumbando progresivamente los supuestos fundamentos empíricos de la hipótesis evolucionista, se hizo evidente su carácter filosófico y la naturaleza de esta filosofía. Si bien siempre existieron autores evolucionistas con suficiente lucidez para ver claro y la suficiente sinceridad para decirlo, como es el caso de Julián Huxley, también es cierto que una buena cantidad de científicos y filósofos o no entendían de qué se trataba, o no decían lo que entendían y se hacían los distraídos.
Esto, además de una enorme cantidad de creyentes, católicos y no católicos, que trataban de reducir la cosmovisión evolucionista a una mera teoría científica y conciliarla de alguna manera con el cristianismo. Pero la guerra disipa muchas ilusiones, afirma posturas, define los bandos, impone sinceramientos. Así, el Dr. William Provine, Biólogo e Historiador de la Ciencia en la Universidad de Cornell, dice: “Permítaseme resumir mis opiniones sobre lo que la moderna biología evolucionista nos dice enérgica y claramente, y que son básicamente las ideas de Darwin: no hay dioses, no hay propósitos, no hay fuerzas dirigidas con un sentido de ninguna clase. No hay fundamentos últimos para la ética, ningún sentido final de la vida, ni tampoco libre albedrío humano”.(4)
Ahora, si bajo el disfraz de la ciencia se comienza a inculcar desde la más tierna edad esta visión del mundo y del hombre, ayúdenme ustedes a pensar en cuáles serían los resultados. Bueno… están a la vista. Esto no se enseña, se inculca como a una doctrina de tipo religioso. De allí el “celo” de las autoridades educativas por implantar esta basura en la currícula a todos los niveles, comenzando con la escuela primaria.
Esta estrategia viene desde los máximos niveles del poder mundial, en este caso, la UNESCO, de la cual Julián Huxley fue su primer director general. Él vio claramente que el medio más eficaz para difundir el ateísmo no era la postura ingenua de la negación filosófica formal y explícita de Dios, sino la mucho más redituable actitud de su supresión científica, tramposa e implícita, que está en la raíz misma del darwinismo.
Lo mismo vale para la cuestión del pecado original, que no tiene cabida dentro de la concepción evolucionista-darwinista, según la cual, el movimiento de la naturaleza en su totalidad es “hacia arriba”. ¿Cómo armonizarlo con una caída? Además, dentro del contexto de la hipótesis darwinista es imposible hablar de una primera pareja humana (o sea del monogenismo) sin decir tonterías. Con ello desaparece Adán o, por mejor decir, los dos Adanes: el del Edén, por imposible, y el de Belén, por prescindible.
El famoso novelista inglés y ferviente darwinista H. G. Wells expresaba: “Si todos los animales y el hombre se han desarrollado de esta manera ascendente, luego no han habido primeros padres, ni Edén, ni caída. Y si no hubo caída, todo el edificio del Cristianismo, la historia del primer pecado y la razón de la expiación, colapsan como un castillo de naipes”.(5)
Richard Bozart, por su parte, escritor de temas científicos en Estados Unidos y miembro de la Asociación Humanista Americana, señala: “El evolucionismo destruye total y definitivamente la mismísima razón por la cual la vida terrenal de Jesús habría sido supuestamente necesaria. Destruid a Adán y Eva y el pecado original, y entre los escombros hallaréis los lamentables despojos del Hijo de Dios. Si Jesús no fue el redentor que murió por nuestros pecados —y esto es lo que el evolucionismo significa— entonces el Cristianismo es nada”.(6)
Como se ve, no se puede pedir más en cuanto a claridad de conceptos y franqueza en la expresión. Con lo expresado, es decir, con la visión animalizante del ser humano y la negación del pecado original, tenemos motivos más que suficientes para atribuir a esta aberrante cosmovisión una gran parte de responsabilidad en la catástrofe moral e intelectual del mundo moderno.
Pero las ideas tienen consecuencias, y también una dinámica que las lleva poco a poco a conclusiones que ni hubieran soñado sus propugnadores originales. Si yo dijera, por ejemplo, que hay una conexión entre evolucionismo y homosexualidad, se pensaría que mi estado de salud mental es mucho más grave del supuesto.
Sin embargo, el editor del I.N.W. Guide Magazine sostiene que “La homosexualidad es rara vez discutida como un componente de la evolución, pero sin duda que juega un papel. La conducta homosexual ha sido observada en la mayoría de las especies animales estudiadas y cuanto más subimos en el árbol taxonómico hacia los mamíferos, tanto más evidente se hace dicha conducta”.(7)
A continuación, el mismo editor se encarga de decirnos exactamente cómo es que la homosexualidad contribuiría a la evolución: R. H. Dennison, profesor de Biología en la Universidad de Wyoming ha concluido que “En la evolución la homosexualidad actúa como un mecanismo para reducir la tensión, satisfaciendo las prácticas de apareamiento de los machos más dominantes… La homosexualidad sirve también al proceso evolucionista actuando como una forma de control de la natalidad. Sin duda representaría un considerable salto evolucionista”.(8) Pareciera obvio que estamos evolucionando a pasos agigantados…
Como se ve, la evolución da para todo. También para el aborto, y en en una forma mucho más relevante.
Allá por 1866, Ernst Haeckel, apóstol del darwinismo en Alemania, formuló la famosa “teoría de la recapitulación”, que también ha sido llamada “ley biogenética fundamental”, según la cual la ontogenia recapitulaba la filogenia; esto es, que el embrión, en su desarrollo, pasaría por los mismos estadios que la evolución de las distintas especies. Primero seríamos como una ameba, luego como un pez, posteriormente como un reptil, más tarde un mamífero, y finalmente un ser humano. Y esto en distintos grados, naturalmente.(9) Por cierto que semejante cosa es un disparate, totalmente refutado por la embriología moderna, aunque vigente en la mitología darwinista.
El director del Instituto de Investigación en Biosistemas de La Jolla, California, expresa que “El huevo fertilizado progresa, en treinta y ocho semanas, a través de lo que es, de hecho, un rápido pasaje por la historia evolutiva: desde una simple célula primordial, el conceptus progresa a través de algo semejante a un pez, un reptil, un ave, un primate y finalmente un ser humano”.(10) ¿Y cuándo podemos decir que hay un ser humano?, se pregunta el autor. “Según el consenso general (¡¿de quién?!), esto no sucede hasta el final del primer trimestre”.(11)
Supongo que como buen mal pensador es fácil verle las patas a la sota. Uno no se equivoca, pues este es un argumento utilizadísimo en el debate pro-aborto. Una nota aparecida en la revista Human Life Review lo muestra nítidamente: “El debate sobre el aborto tiene sus raíces en dos maneras alternativas de concebir al no nacido. Nuestra civilización, hasta hace poco tiempo, consideraba el niño no nacido según el modelo de la Encarnación, que maximiza su dignidad; pero ahora mucha gente lo concibe según el modelo de la evolución, popularmente entendida, lo cual minimiza su dignidad”.(12)
El evolucionismo siempre minimiza el concepto de ser humano, no sólo en el conceptus sino también en el niño ya nacido, y en el adulto como en el anciano, porque ataca la noción misma de ser humano. No por nada el filósofo de la ciencia americano Daniel Dennett, dice que el darwinismo, que él mismo profesa, “es un ácido universal que corroe y destruye todos los valores tradicionales que toca, dejando en su estela una visión revolucionada del mundo”.(13)
No podría ser de otra manera, ya que por su triple negación, del principio de finalidad, de la realidad del alma humana y del pecado original, y con su afirmación del principio de la lucha universal y despiadada como código universal de conducta, esta cosmovisión obviamente tiene que ser un feroz disolvente de todo tipo de valores y creencias tradicionales.
Cosmovisión que debe ser denunciada como tal y eliminada sin contemplaciones de la currícula, en defensa no sólo de la fe y la moral, sino también de la verdadera ciencia.
Prof. Raúl Leguizamón
Notas:
1. “Changing Man”, Science, Vol. 155, 27 de enero de 1967.
2. Julián Huxley, “Issues in Evolution” (Vol. III, of Evolution after Darwin, Sol Tax ed., University of Chicago Press), 1960, pág. 45.
3. Stephen Jay Gould, “Desde Darwin”, Herman Blume ed., Madrid, 1983, pág. 53.
4. William Provine, “Darwinism: Science or Naturalistic Philosophy?”, Origins and Research, Vol 16, de abril de 1994: Nº l, pág. 7.
5. H. G. Wells, “Outline of History”, Doubleday, New York, 1949, pág. 987.
6. Richard Bozart, “American Atheist”, sept. 1978, pág. 30, cit. por D. Gish, en “Creation Scientists Answer Their Critics”, Institute for Creation Research, California, 1993, pág. 30.
7. Jacob Smit, “In the Beginnigng - Homosexuality and Evolution”, Intl. N. W. Magazine, agosto de 1987, pág. 6. Cit. por H. Morris, “The Long War Against God”, Master Books, Green Forest, AR, USA, 2003, pág. 136.
8. Ibidem.
9. Todos somos iguales, pero algunos lo son más, claro está. A nadie se le escapa que no podía ser lo mismo un chino que un inglés. ¿Por qué cree, lector, que se llamó “mongolismo” al síndrome de Down? Porque se consideraba obviamente que el afectado por esta enfermedad no habría llegado a la perfección evolutiva (es decir, a parecerse a un inglés), habiéndose detenido en la etapa amarilla o mogólica. El racismo biológico tiene una raíz totalmente darwinista.
10. Elie A. Schneour, “Life Doesn’t Begin, It Continues”, “Los Angeles Times”, de enero de 1989. Citado en “The Long War Against God”, pág. 138.
11. Ibidem.
12. Joseph Sobran, “The Averted Gaze: Liberalism and Fetal Pain”, Human Life Review, 9 (Spring 1984): 6. Citado en “The Long War Against God”, 139.
13. Daniel Dennett, “Darwin’s Dangerous Idea”, Simon & Schuster, N. Y., 1995, pág. 63.
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
Muy interesante tu blog cruzamante, hay libros que me van a servir para subir a mi blog. Como siempre el Prof. Leguizamón con un artículo de primera, gracias por colgarlo.
Os dejo un vasto artículo del filósofo católico José Ramón Ayllón que he descubierto hoy mismo. Es un enorme placer conocer que todavía hay católicos que niegan toda la tramoya evolucionista. Os recomiendo que visiteis su web personal, con contenidos de mucha sustancia.
http://www.jrayllon.es/index.htm
DARWIN CUMPLE 200 AÑOS.
El siglo XX se puede entender, en el mundo occidental, como el intento persistente de cuatro cosmovisiones laicas por llenar el enorme vacío de la muerte de Dios. Así lo han visto, entre otros, Nietzsche y George Steiner. Con el ocaso de la visión cristiana desaparecía una milenaria percepción del mundo, y donde reina una enorme ausencia de sentido surgen necesariamente nuevos intentos de coherencia. Así nacieron el positivismo, el marxismo, el psicoanálisis y el evolucionismo, todos ellos con pretensión de totalidad, de presentar un cuadro completo del hombre en el mundo. En 2009 se cumplen 200 años del nacimiento de Darwin y 150 de la publicación del libro que pone en marcha la cosmovisión evolucionista: El origen de las especies mediante la selección natural.
1. Darwin y la selección natural.
La ciencia avanza cuando un amplio conjunto de hechos puede ser reducido a leyes integradoras. Lo propio de la Biología es encontrar principios que den razón de la pluralidad aparentemente heterogénea de los organismos vivientes. Desde Darwin, la teoría de la evolución representa el más persistente intento de explicación de esa pluralidad. La historia del evolucionismo es reciente. El mismo año que nació Darwin (1809), Lamarck presentó en su Filosofía zoológica la idea básica del transformismo: que las especies han ido apareciendo dentro de un proceso evolutivo en el que unas se transforman en otras. Se suponía que el mecanismo de transformación era la herencia de los caracteres adquiridos por los seres vivos en su esfuerzo por adaptarse al medio. Es clásico el ejemplo de la jirafa, que llegaría a tener un cuello tan largo a base de esfuerzos repetidos por alcanzar el alimento en las ramas de los árboles. Mediante esos esfuerzos, los vivientes desarrollarían los órganos más utilizados, y la transmisión hereditaria de ese nivel de desarrollo daría lugar a cambios que finalmente supondrían una nueva especie.
Darwin recogió de Lamarck la adaptación al medio, y reforzó el mecanismo de transformación con otro resorte tomado de Malthus: la selección natural. Pocos años antes, Malthus había escrito que nos acercábamos a un mundo superpoblado, donde sobrevivirían los seres humanos mejor dotados. Darwin vió que en todos los seres vivos se da una lucha por la vida, y supuso que la supervivencia del más fuerte daba lugar a una selección natural que conservaba y transmitía las variaciones favorables, produciendo especies cada vez mejor adaptadas al medio ambiente. Darwin afirmó, en concreto, que todos los seres vivos descienden de unos pocos antepasados comunes, y que la selección natural es el motor de los prodigiosos cambios que nos llevan desde la bacteria microscópica a la especie capaz de componer la música de Mozart.
El primer problema de esta hipótesis es que jamás hemos observado un salto de especie, y la ciencia necesita que las demostraciones confirmen las suposiciones. Además, la selección natural no introduce novedades, pues opera sobre lo que previamente ha sufrido una mutación. Darwin expuso sus teorías en El origen de las especies (1859) y en La descendencia del hombre (1871). Aunque Mendel había descubierto las leyes de la transmisión hereditaria en 1865, el mundo no conoció esa revolución científica hasta 1900. Por ese retraso, Darwin murió sin sospechar que los caracteres adquiridos no se incorporan al patrimonio genético y, por tanto, no se transmiten por herencia. Aquí radica el tercer punto débil del darwinismo. Sin embargo, un buen ejemplo puede hacer creíble cualquier error, y perpetuarlo indefinidamente entre el gran público. En el ejemplo evolucionista más clásico se afirma que la jirafa tiene el cuello tan largo porque prosperaron solamente las que pudieron alcanzar el alimento de las ramas altas. El inconveniente de esta explicación es que no han aparecido restos fósiles de jirafas en vías de desarrollo, puesto que son iguales desde su aparición, hace dos millones de años. Además, las crías de jirafa se hacen grandes alimentándose de las hojas bajas, y las hembras, que miden un metro menos que los machos, tampoco tienen problemas de comida y de supervivencia.
Con la difusión de las leyes genéticas, el evolucionismo darwinista se vio obligado a cambiar de argumentos. Así surgió el neodarwinismo, también llamado teoría sintética. La selección natural se unía ahora al que se suponía principal mecanismo del cambio: las mutaciones genéticas. Sabemos que casi todas son perjudiciales, incluso mortales, pero la selección natural hará que solo se conserven y transmitan las favorables. Como serán pocas y muy pequeñas, harán falta enormes períodos de tiempo para que se produzcan cambios apreciables. De este modo, la evolución se convierte en una lenta y larga cadena de pequeñísimos cambios graduales.
2. El registro fósil.
Hablar de evolución biológica es, en primer lugar, constatar la aparición progresiva de las diferentes especies, y las semejanzas morfológicas entre las especies próximas en el tiempo. A partir de esos hechos, el evolucionismo interpreta la mera semejanza morfológica como surgimiento de unas especies a partir de otras, por medio de una relación de causalidad. Aunque el registro fósil pone de manifiesto esa semejanza entre las especies de estratos contiguos, cabe preguntarse si dicha semejanza constituye una prueba definitiva de su unión filogenética. Lo único cierto, en razón de su evidencia, es la progresiva complejidad y perfección de las especies a lo largo del tiempo. Por eso, el concepto de evolución sólo se puede aplicar de forma estricta a dicho escalonamiento perfectivo. Si lo aplicamos al encadenamiento, estamos formulando quizá la más probable de las conjeturas.
El inventario de los fósiles confirma la clasificación de los vivientes en cinco reinos: bacterias, células eucariotas, hongos, animales y plantas. A partir de ahí, el evolucionismo lucha por descubrir la cadena filogenética que supuestamente une a todas las especies –de la bacteria al ser humano-, pero no encuentra explicación ni demostración para el origen de los cinco reinos señalados. Actualmente podemos identificar 3 millones de especies vivas, y suponemos que 7 millones escapan a nuestro conocimiento. Esos 10 millones de especies se agrupan en 89 filum o grandes familias: 16 filum de bacterias, 27 filum de eucariotas, 5 de hongos, 32 de animales y 9 de plantas. Los origenes de estas ramas principales de la vida también son muy oscuros, y apenas han dejado rastro fósil. De hecho, nadie se atreve a identificar el tronco ancestral de los Protozoos, ni el tronco de los Artrópodos, ni el de los Moluscos, ni el de los Vertebrados. Esa ausencia de fósiles en las grandes jornadas de la evolución, hipoteca toda la teoría.
Lo más grave del caso es que, entre los 3 millones de especies vivas conocidas, no poseemos ninguna demostración real de la transformación de una especie en otra. Los especialistas en genética llevan años cultivando en laboratorio millones de drosófilas, las vulgares moscas del vinagre. Sus experiencias han permitido obtener formas nuevas, que difieren por el color de sus ojos, la forma de sus alas y el dibujo de sus colores. Pero, al cabo de estas laboriosas experiencias, a partir de las drosófilas no han obtenido nunca más que... drosófilas. Mucho más problemática se presenta, por supuesto, la descendencia de los mamíferos y de las aves a partir de los reptiles; la de los reptiles a partir de los anfibios; y la de los anfibios a partir de los peces. Esta situación hizo escribir a Pierre Grassé –uno de los grandes zoólogos del siglo XX-, que "dada la ausencia casi total de fósiles pertenecientes a los troncos de los filum, toda explicación del mecanismo de la evolución se ve inevitablemente lastrada de hipótesis. Esta constatación debería formar parte del encabezamiento de todo libro dedicado a la evolución".
3. La evolución invisible.
Darwin estaba convencido de que “el número de eslabones intemedios entre las especies actuales y las extinguidas tuvo que haber sido inconcebiblemente grande”. En cuyo caso, por lógica, se estarían descubriendo constantemente fósiles de formas de transición. Pero sucede justamente lo contrario: todo lo que descubrimos son especies bien definidas, que han aparecido y desaparecido súbitamente, por arte de magia, no al final de una cadena de eslabones. La ausencia de formas de transición entre las especies ya desconcertó a Darwin: “Si las especies han descendido unas de otras mediante una fina gradación de pasos imperceptibles, ¿por qué no vemos por todas partes un sinfín de formas de transición? ¿Por qué no se encuentra toda la Naturaleza en amontonada confusión, en lugar de presentar especies bien definidas?”.
Hoy, el registro fósil sigue presentando dos características contrarias al darwinismo: el inmovilismo morfológico de las especies y su súbita aparición y desaparición. La Cuenca Bighorn -en Wyoming, USA- contiene una secuencia fósil inninterrumpida a lo largo de 5 millones de años. Cuando fue descubierta, los paleontólogos supusieron que sería fácil concatenar varias especies. Pero no encontraron ni un solo caso de transición. Además, las especies permanecían invariables durante un período medio de 1 millón de años, antes de desaparecer bruscamente. Por eso, si evolución significa cambio gradual de una especie a otra, la característica más notable del registro fósil es la ausencia de evolución.
Para salvar la situación, el neodarwinismo propuso una síntesis entre Darwin y Mendel. La teoría sintética hace operar a la selección natural sobre las mutaciones genéticas que se producen al azar. Hoy, después de casi un siglo de teoría sintética, parece que la última palabra la tiene la Biología molecular, que ve en las mutaciones del ADN más determinación que puro azar. La alternativa molecular abre paso, cada vez más, al concepto de programa evolutivo. Nietzsche lo intuyó a su manera, cuando escribió que "Darwin sobreestima de modo absurdo la influencia del medio ambiente, porque el factor esencial del proceso vital es precisamente el tremendo poder de crear y construir formas desde dentro".
4. El azar y la finalidad.
El evolucionismo nos dice que combinaciones al azar, durante millones de años, han producido la vida; y más combinaciones al azar, durante más millones de años, la han diversificado en innumerables especies. Tal vez a nivel biológico podamos admitir dicha explicación. Pero, a continuación, debemos preguntarnos si el nivel biológico es el definitivo. Cuando el evolucionista Gordon Taylor era director de los programas científicos televisivos de la BBC británica, solía contar el caso de los trilobites: pequeños animales que poblaron los mares primitivos y que se extinguieron dejando millones de fósiles. En 1973, al analizar sus ojos, se descubrió que habían resuelto, por su cuenta, problemas de óptica sumamente complejos: las lentes estaban formadas por el único material apropiado, cristales de calcita; tenían la curvatura exacta; estaban protegidas por una córnea y habían sido alineadas con precisión, de forma que no era necesario enfocar. Además, consiguieron desarrollar una lente para corregir la aberración óptica, idéntica a la que proponían -con absoluto desconocimiento de los trilobites- Descartes y Huyghens, y lo resolvieron quinientos millones de años antes. ¿Cómo recogieron la complicada información genética necesaria para construir esa estructura casi milagrosa? Todo esto, concluye Taylor, parece un plan minucioso, y no el resultado de accidentes felices.
Ese plan al que alude Taylor no es otra cosa que la noción de finalidad, bien conocida desde los tiempos de Sócrates, pues el estudio de la realidad física descubre la existencia de planes y pautas de actividad. No es una noción científica –como tampoco lo son la justicia o el amor-, pero su evidencia es apabullante y pone de manifiesto que el conocimiento científico no abarca toda la realidad, que la verdad científica no es toda la verdad, y que la racionalidad científica solo es una parte de la racionalidad humana. De hecho, aunque el biólogo no estudie la finalidad, los organismos que estudia no existirían sin ella.
Dado que la finalidad no es un hecho empírico, con frecuencia se la sustituye por el azar a la hora de explicar la organización de la vida. Sin apreciar que el azar tampoco es, en absoluto, una realidad empírica. Precisamente por eso, el azar es otro gran punto débil del evolucionismo. Al ser indemostrable, no puede ser objeto de ciencia. Además, va contra la evidencia del orden y regularidad que se observan en la naturaleza. Por último, aunque se admita su presencia, siempre nos quedará una pregunta en el aire: ¿quién le proporciona al azar las piezas del rompecabezas del mundo? El propio Darwin nunca acabó de admitir la idea de que una estructura tan compleja como el ojo hubiera evolucionado por la acumulación casual de mutaciones favorables. Para esos casos, él hablaba del problema de los órganos de extremada perfección. Más explicito que Darwin, el evolucionista Pierre Grassé afirma que "la finalidad inmanente o esencial de los seres vivos se clasifica entre sus propiedades originales. Y no se discute, se constata".
5. Evolución y creación.
La noción de creación aparece en la Biblia por primera vez, pero es también de índole filosófica y, por lo tanto, racionalmente demostrable. Todo en el cosmos puede quizá explicarse por leyes científicas, excepto esas mismas leyes y la realidad misma del cosmos: saber cómo funciona no es lo mismo que saber por qué existe. Preguntar por la causa de la existencia es preguntar por una causa que no se identifica con ninguna realidad finita, porque todo lo finito ha recibido el ser.
Por sorprendente que parezca, el mundo no tiene en sí mismo la explicación última de su existencia. Cada uno de los fenómenos cósmicos puede quizá explicarse por una ley científica que lo remite a fenómenos anteriores, pero así no se explica el porqué de su realidad misma, la causa última que da cuenta de su ser. Éste es un claro ejemplo de la distinción entre explicación científica y explicación filosófica.
La noción filosófica de creación afirma que la realidad ha sido producida ex nihilo, de la nada, sin partir de ninguna materia previa. Crear no es transformar algo preexistente sino producir radicalmente, lograr una absoluta innovación, un rendimiento puro. La evolución, en cambio, es una hipótesis científica que intenta explicar los mecanismos de cambio de los organismos biológicos. Por tanto, se ocupa del cambio de ciertos seres, no de la causa del ser de esos seres. De esta forma se ve claro que la creación y la evolución no pueden entrar en conflicto, porque se mueven en dos planos diferentes.
Sin embargo, hay conflicto. Y, además, provocado por ambas partes. Por parte del evolucionismo, cuando traspasa los límites de la ciencia y afirma que todo es materia y, en consecuencia, sólo la materia puede dar cuanta de sí y de sus propias transformaciones. Por parte del creacionismo, cuando afirma que todo cambio equivale a una nueva acción creadora de la Causa primera; cuando no aprecia que la materia es esencialmente cambiante, de manera que la creación de cosas materiales no sólo no excluye la mutación de esas cosas sino que la exige, pues es una creación evolutiva.
La causalidad divina no es una causa más entre las otras: parece necesaria para dar razón del ser mismo de los vivientes y la existencia de sus leyes. Por eso, no sustituye a las causas naturales que la Biología estudia, ni se opone a ellas. Una certera comparación de Ernst Jünguer aclara este punto: “La teoría de Darwin no plantea ningún problema teológico. La evolución transcurre en el tiempo; la creación, por el contrario, es su presupuesto. Por tanto, si se crea un mundo, con él se proporciona también la evolución: se extiende la alfombra y ésta echa a rodar con sus dibujos".
Esta misma idea la expresó San Agustín, de forma incomparable, hace 1.600 años: "Las simientes de los vegetales y de los animales son visibles, pero hay otras simientes invisibles y misteriosas mediante las cuales, por mandato del Creador, el agua produjo los primeros peces y las primeras aves, y la tierra los primeros brotes y animales, según su especie. Sin duda alguna, todas las cosas que vemos ya estaban previstas originariamente, pero para salir a la luz se tuvo que producir una ocasión favorable. Igual que las madres embarazadas, el mundo está fecundado por las causas de los seres. Pero estas causas no han sido creadas por el mundo sino por el Ser Supremo, sin el cual nada nace y nada muere".
Aunque son minoría, entre los evolucionistas más prestigiosos hay creacionistas como Francisco Ayala, capaces de exponer su punto de vista integrador con esta claridad: "Que una persona sea una criatura divina no es incompatible con el hecho de haber sido concebida en el seno de su madre y mantenerse y crecer por medio de alimentos. La evolución también puede ser considerada como un proceso natural a través del cual Dios trae las especies vivientes a la existencia de acuerdo con su plan”.
6. Ciencia y mitología.
En El origen de las especies Darwin habla de “leyes impresas por el Creador en la materia”. Esas leyes -entre las que sobresale la capacidad de reproducción y de sufrir cambios morfológicos- son las que hacen posible la evolución. Un siglo más tarde, la hipótesis de Darwin se había convertido en la alternativa laica al relato bíblico del Génesis. La exclusión de la causalidad de Dios sobre el mundo tiene una inmensa importancia cultural, que exige al evolucionismo miles de investigadores especializados, además de profesionales capaces de conectar con el gran público: profesores y maestros, autores de libros de texto y programas televisivos, artistas de ilustraciones verosímiles y atractivas, reconstrucciones brillantes en museos… Solo así se puede convertir la evolución en un mito.
Surgidos para reemplazar la imagen religiosa del mundo, los grandes mitos modernos –marxismo, psicoanálisis, positivismo, evolucionismo- han sido religiones de sustitución, y como tales han exigido fe; son productos de la imaginación más que de la razón; reclaman siempre la verdad; y argumentan con causas ocultas indemostrables. Los salarios bajan porque los capitalistas explotan a los trabajadores, como ya predijo Marx. Pero, si los salarios suben, entonces los capitalistas están tratando de salvar su corrupto sistema mediante sobornos, como también pronosticó el marxismo.
Darwin reconoció que las pruebas fósiles pesaban demasiado en su contra, y así sigue siendo hoy, cuando comprobamos que un examen objetivo del registro fósil no respalda el darwinismo, más bien lo invalida. Pero la ortodoxia darwinista consiste en ver las dificultades y mirar hacia otro lado, con el convencimiento de poseer la única explicación que puede tener la vida. Aunque la ascendencia común es una hipótesis, el darwinismo oficial considera que “el hecho de la evolución” es verdadero por definición. Ese descenso al nivel de pseudociencia alcanzó su apoteosis en 1959, durante la celebración en Chicago del centenario de El origen de las especies. Allí, Julian Huxley, el orador más aplaudido, declaró que “en el esquema evolucionista ya no hay necesidad ni cabida para lo sobrenatural. La Tierra no fue creada: evolucionó. Y lo mismo hicieron los animales y las plantas, al igual que el cuerpo del ser humano, la mente, el alma y el cerebro”. En esa línea, hoy no nos extraña que Richard Dawkins, zoólogo de Oxford, uno de los evolucionistas más mediáticos, haya evolucionado hacia el histrionismo y afirme que “si alguien declara no creer en la evolución, con seguridad es un ignorante, un necio o un loco”. Después añade que detesta de forma especial a los creacionistas, por su intolerancia.
Durante 2.000 años, el prestigio de Aristóteles y Tolomeo hizo que nadie dudara del modelo cosmológico geocéntrico, a pesar de las evidencias en contra. Durante los últimos 150 años, el prestigio de Darwin ha conseguido que su modelo de evolución se admita sin discusión en medios científicos y en la opinión pública, a pesar de la falta de pruebas y las evidencias contrarias.
Autor: José Ramón Ayllón
http://www.jrayllon.es/Darwin_ayllon.html
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
Estimado Felipe: Me alegro que te sirvan los artículos publicados en mi blog.
Muchas gracias por el vínculo que has dejado.
Si los otros artículos de dicho blog son como el de Darwin, has encontrado una perla.
Tuyo en Xto Rey
Cruzamante
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
Si Mr. Darwin viviese hoy en día, se hubiera encontrado con un peculiar regalo por su bicentenario. Investigadores de los mares han encontrado que en los océanos polares de ambos hemisferios, separados por más de 13.000 kilómetros, al menos 275 especies de animales principalmente, son exactamente iguales, no han sufrido modificaciones o adaptaciones ni siquiera singulares. Ahora dichos investigadores se están planteando realizar un estudio comparado de los ADN de los especímenes que seleccionen.
Esta información la ofrecieron en un noticiario de TeleMadrid apenas hace 48 horas. La cuestión, por otra parte, es que si bien los océanos glaciales parecen presentar iguales características, éstas en realidad no son idénticas: corrientes marinas, el resto de las especies no son las mismas, (por ejemplo en el Ártico no hay pingüinos, ni en el Antártico hay osos polares) las cuales ejercen su influencia en su medio biótico, la luz no es la misma pues mientras en el Norte las masas terrestres cubiertas son relativamente pequeñas y la cantidad de hielo acumulado tiene menor extensión, en el Sur la Antártida es una masa continental y la superficie de hielo es mucho más extensa con lo que el albedo (reflexión de la luz solar) es mayor, etc. Todos estos factores y algunos más, son causa suficiente para que a lo largo de la sucesión de generaciones entre los miembros de dichas 275 especies se hubiesen producido adaptaciones significativas, algo que no ha sucedido. Pero es que queda mucho tiempo todavía para que la gente entienda, que lo que Darwin planteó fue una hipótesis metafísica y no la elaboración de una teoría científica y, por ello, debidamente contrastada.
Estoy convencido de que si Darwin viviese hoy, no sería ni "darwinista" ni "neoevolucionista", pues se hubiera dado cuenta de los errores de lo que planteó. Eso queda para sus panegíricos, como R. Dawkins, el cual ante la sorpresa de que según una encuesta recientemente publicada revela que el 44 % de los británicos no "cree" en la evolución, ha replicado que los ingleses son muy ignorantes. A dicha afirmación ha contestado el Arzobispo de Canterbury calificando a Dawkins de "simplón", al tiempo que sostiene que la evolución es perfectamente compatible con la Biblia y la fe.
Un saludo en Xto.
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
Desde luego este descubrimiento es un golpe certero contra la evolución. Ahora lo van a tener difícil para explicar cómo pueden ser exactamente las mismas especies en ambos polos. La posibilidad de que una sola, no digamos las 275, evolucionaran exactamente igual es un disparate desde el punto de vista matemático.
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
El colapso del darwinismo
[gvideo]http://video.google.es/videoplay?docid=4376127363862323716[/gvideo]
Saludos
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
Aparte del posible colapso, por otro lado en ciencia eso no es nada extraño pues los axiomas quedan para las matemáticas, causado por sus propias contradicciones internas, también hay posibles alternativas científicas. Una de ellas muy interesante ya la formuló D'Arcy Wontworth Thompson, biólogo y matemático escocés que en el primer tercio del siglo pasado publicó una obra de considerable envergadura con casi 1200 páginas: On Growth and Form, ("Sobre crecimiento y forma") en la que criticaba el evolucionismo por considerarlo excesivamente biologicista, mientras se dejaban al margen la física y la mecánica. Y es que consideraba que éstas eran elementos decisivos en las formas y estructuras de los seres vivos.
El capítulo más estudiado es el XVII: "La comparación de formas relacionadas", en el que sostiene que las formas de los animales pueden ser relacionadas mediante transformaciones matemáticas sencillas. Sin embargo, su obra nunca ha sido sometida a una experimentación verdadera, siendo ésta perfectamente plausible, pero una alternativa "políticamente incorrecta" que pueda acabar con el evolucionismo es algo que, evidentemente y por muchos motivos, no interesa a quienes ya sabemos. Dado que el tema se presta a especulación, recomiendo la lectura del artículo colgado por Hyeronimus en el tema "Zapatero ,El Felón, y su responsabilidad ante España" en el Foro POLÍTICA Y SOCIEDAD. Digamos que estamos ante un gigantesco puzzle y hay que ir encajando piezas. ¿Por qué en los centros de enseñanza de todo el mundo se afirma el evolucionismo como un hecho cierto en vez de como hipótesis? ¿Por qué los darwinistas se muestran tan hostiles con la religión en general y el cristianismo en particular? ¿Por qué al evolucionismo lo han convertido en una ideología? ¿Por qué el evolucionismo que se refiere a las especies vivas exclusivamente, ha invadido la astrofísica y la cosmología cuando no fueron jamás objeto de las hipótesis de Darwin? ¿Qué se está buscando con todo ello?
Cada cual debe meditar razonadamente lo que va leyendo e intentar sacar conclusiones mediante las respuestas a demasiados y muy oscuros interrogantes.
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
Hace unas dos semanas publiqué en el hilo http://hispanismo.org/showthread.php?t=7301 un despacho de FARO en el que se remitía a un artículo recientemente aparecido en el cuaderno de bitácora de la AET de Salamanca, http://aetsalamanca.wordpress.com/
Omne vivum ex vivo: el fraude evolucionista del caldo primigenio
Creo que complementa este hilo.
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
No vemos evolución orgánica en la naturaleza. No hay ejemplos: pero si vemos creación. El ser humano es CREADOR. A imitado a los animales diseñando aviones, radares, y ahora sistemas GPS, robots y hasta androides. Sabemos que el diseño es un hecho conocido, lo hemos experimentado. La mayoría sueña y cree que el propio ser humano será capaz de crear formas de inteligencia en el futuro. Y diganme algo.. ¿por qué un hecho tan evidente del cual ya hay ejemplos alrededor en nostros mismos debe ser simplemente inaceptable? ¿Estamos pensando por nosotros mismos o estamo siendo programados por poderes que desconocemos a creer una INMENSA mentira a fuerza de imposición como paso en la edad media?
Para muchas personas , la existencia de Dios es simplemente IMPOSIBLE. Pero… ¿es científicamente imposible.. o es emocionalmente imposible? ¿La barrera es científica o emocional?
Del mismo modo que ciertas religiones supersticiosas digan mucha pavada junto a la existencia de Dios no es motivo para rechazar lo evidente: DIOS EXISTE. ¿La evidencia? Pues quisiera que me digan un solo lugar donde no la haya. Un solo milímetro de realidad que no parezca diseñado. Porque desde el infinitesimal ÁTOMO a las inmensas galaxias todo parece seguir un orden y unas leyes fijas que conducen a que exista vida en la tierra liderada por el ser humano , un ser con las mismas inquietudes creativas.
A mi en lo personal los debates en torno a este tema me desagradan, porque parece que que el sentido de mi vida dependiera de lo que dice tal o cual ser humano en tal libro y ver si otro ser humano en otro libro dice algo que sea algo así como un antídoto de lo previo. Para mi la existencia de Dios tiene el grado de certeza que la existencia de la luna o del suelo que piso: puedo leer un montón de libros acerca de que la luna no es redonda y de que en realidad no existe (aunque no lo crean he visto hasta en canales “científicos” a determinados hombres de ciencia teorizando que tal vez la luna es solo una ilusión conducida por una raza extraterrestre sobre los humanos) , pero la luna está ahí. La veo todos los días y hay gente que la pisó y caminó por ella y ha traído un testimonio confiable de que existe aunque nosotros mismos no hayamos podido estar ahí.
Y la principal razón por la que creo que la luna existe y es redonda como me contaron es porque eso COINCIDE CON LA REALIDAD QUE OBSERVO. La razón por la que creo en la LEY DE LA GRAVEDAD es porque COINCIDE CON LA REALIDAD QUE OBSERVO. Si suelto una manzana, se cae al suelo. Si la arrojo no cae inmediatamente sino a medida que pierde velocidad. O sea, es algo que puedo OBSERVAR. Yo no veo las fuerzas que hacen esto posible: pero Newton lo defininió y lo que el definió coincide con lo que yo veo a mi alrededor.
Lo mismo me pasa con muchas otras leyes científicas que son observables , que son parte de mi realidad y que por tanto no necesito leer un millón de libros para convencerme de su certeza.
Con la evolución orgánica simplemente esto NO SUCEDE. La evolución orgánica no coincide con el mundo que nos rodea y por tanto con un poco de sentido común es posible ver el conflicto en cada milimetro de realidad que tenemos al alcance. Vamos a imaginarnos un breve panorama de como sería una cosmogonía, un universo evolucionista y como sería un universo un mundo creado y diseñado por un ser inteligente:
http://evangeliocristiano.com/wp-con...le-204x300.jpg La evolución como argumento: lo cómico es que la película fue un fracaso porque no "resultaba creíble". ¿No les resulta creíble en una película clase B pero en el mundo real sí?
MUNDO EVOLUCIONISTA: la película EVOLUCIÓN lo dejó bien claro: un mundo lleno de especies con rasgos a medio formarse y un montón de rasgos inútiles, desparejas y desuniformes. Dado que las mutaciones son el proceso que asigna nuevos rasgos y que las beneficiosas son una minoría por cada mutación favorable que la especie conserva para acumular “puntos” para un nuevo rasgo deberían quedar cientos de otras mutaciones inútiles pero neutrales. Por ejemplo, los perros deberían tener algún pedazo de carne colgando sin sentido en alguna parte que no sirviera para nada como parte de su especie. O una pequeña cola al costado de la que tienen habitualmente totalmente inútil. O alguna extremidad ademas de las cuatro patas como haciéndose camino a un nuevo miembro que no existe. La simetría debería ser poco frecuente: no hay motivo para pensar que los organismos vivos deberían ser simétricos por fuera ya que no habría razones de estética ni inteligencias predecibles capaz de evaluar dicha estética. Por otra parte los seres vivos , si por casualidad fueran simétricos eso debería ser una tendencia de todo el ser vivo: de lo visible y de lo invisible. Sin embargo los animales son SIMÉTRICOS por fuera en general y ASIMETRICOS por dentro y de ahí que nos resulta tan desagradable ver tripas y vísceras: no son ESTÉTICAS. Sería extraño que los seres formados aleatoriamente fueran como relojes con una maquinaria no simétrica dentro simplemente funcional y sin ninguna uniformidad de color o forma, y por fuera tuvieran un sentido estético apreciable. Deberiamos ver mutaciones a nuestro alrededor , como algo corriente. Deberíamos ver que la vida es una reacción química frecuente que sucede rara , pero alguna vez. Por ejemplo en el barro debería formarse vida de vez en cuando: no hay motivo para creer que un proceso químico en la tierra absolutamente tan regulado como para formar una célula fue irrepetible salvo que uno quiera creer que la ley de las probabilidades no existe tampoco y que todo es posible y cuando digo todo me refiero a que es posible que en este momento a mi me aparezca la torre Eifel al lado, que al que lee esto es posible que le aterrize el transbordador Columbia que ya no existe al lado.. o sea, TODO lo imaginable debería ser posible si vamos a la ley de que con tiempo todo es posible. Por otra parte en un universo evolucionista debería haber millones de fósiles de innumerables seres que fueron eslabones entre una especie y otra. A ver si entendemos: nosotros también seríamos eslabones. Según la teoría evolucionista nunca hay un fin : siempre cada especie es un eslabon mutando hacia otra cosa superior… deberiamos pues ver los seres vivos a medio terminar, sin funcionamientos perfectos y un montón de fósiles de lo que fuimos a medio hacer. Los esqueletos fosilizados de reptiles transformándose en aves deberían ser como hojas en el bosque. Los esqueletos de peces con cuatro cosas que no sean exactamente pies deberian ser innumerables. Las moscas encontradas en el ambar: debería haber algunas con alas, otras con algo parecido a alas que no sirve.. por cada especie existente debería haber un testimonio fósil de millones de especies que dejaron de existir: cosas conviertiéndose en otras. Adicionalmente el conservar y adquirir rasgos nuevos debería ser algo común en las especies… los hombres de un continente deberían tener algún organo adicional que los de los otros continentes no. No hablamos aquí de simple variedad dentro de la especie sino de auténticos cambios como cuando Kevin Costner desarrolló agallas para respirar debajo del agua en WATERWORLD. Ese tipo de mutaciones necesarias deberían ser al menos RARAS y no ABSOLUTAMENTE INEXISTENTES. Nuestro mundo en otras palabras debería parecerse bastante mas a EL SEÑOR DE LOS ANILLOS con muchísimas especies de seres humanoides con rasgos bien diferentes: pies grandes y peludos, monstruos, algunos tipo reptil otros del tamaño de un limón.. ese sería el panorama de un mundo en constante mutación dejando rasgos y restos de eslabones por todas partes y no ESPECIES BIEN DEFINIDAS Y ÚNICAS. De hecho que la especie dominante sea ÚNICA en su género sería algo bastante raro. ¿Una sola especie de hombres? ¿Un mundo evolutivo tendría un solo vértice y no varias especies dominantes compitiendo entre si? Ahora sal y mira el mundo exterior y dime si el mundo que ves coincide con la teoría de la evolción. Dime si la vida es un fenómeno que se genera solo desde materia inanimada, si el orden es producido alguna vez por el azar, si los seres vivos tienen multitud de mutaciones y deformaciones que van sentando las bases de nuevos rasgos y si finalmente los museos están llenos de ejemplos de seres que son mitad de camino entre una especie y otra. (no hablo de dos o tres discutibles huesos sino de MILES o MILLONES tantos como hay de dinosaurios u otras especies plenamente formadas).
http://evangeliocristiano.com/wp-con...er-231x300.jpg Expelled: un documental que denuncia el caso de muchisimos científicos que han sido expulsados de su trabajo o universidad por dudar de la teoría de la evolución y sugerir que el diseño inteligente es mas que probable. ¿Eso suena a método científico o a oscurantismo?
MUNDO CREACIONISTA: si el mundo hubiera sido diseñado, simplemente debería PARECER DISEÑADO. Debería haber un montón de leyes estabecidas destinadas a mantener y preservar la vida. Por ejemplo, el ciclo del agua ocasiona que el agua tenga 3 estados: sólido , líquido y gaseoso. En su estado sólido, el agua CONTRADICIENDO las leyes de cualquier sólido FLOTA, por eso el hielo flota. Y esto es raro, dado que el agua fría es mas pesada que el agua caliente y tiende a hundirse… pero justo antes de hacerse hielo sale a la superficie, donde eventualmente se derrite y se vuelve líquida de nuevo y gasesosa en forma de nubes que la precipitan nuevamente. Si este ciclo no fuera así la vida en la tierra no duraría ni una década: si el hielo no flotara y se portara como cualquier otro sólido se iría al fondo de los ríos donde JAMÁS sería derretido y no habría ni vida en los ríos ni el agua dulce suficiente para sostener la vida en la tierra. En un universo creado debería haber evidencias prácticas y estéticas de diseño. Las costillas del hombre están justo encima de los órganos vitales siendo de sus huesos mas duros, el cérebro que es el órgano que dirige al resto está recubierto por el cráneo, todo esto es muy práctico y parece salido de un escritorio de diseño. Pero a la vez el hombre tiene pelo en la cabeza que puede peinar y recortar. En su pecho tiene una armoniosa simetría externa, tiene una piel de color uniforme y desprovista casi de pelos a diferencia de los animales y como para marcar una diferencia con estos. Cada órgano de cada ser cumple una función y nada parece haber sido desperdiciado. Aún hoy cuando un científico encuentra un fósil de un ser con alas deduce “este SER VOLABA”. Por ejemplo sabemos que los PTERODÁCTILOS volaban. ¿En qué se basan los científicos para decir esto? Pues en que tenían alas. Nadie duda de que si hay alas sirven para volar.. pero esta conclusión es lógica solo en un mundo diseñado que produce elementos para ser usados. En un mundo evolucionista pudiera ser que los pteorodáctilos simplemente agarraran esa forma por pura mutación sin llegar jamas a volar. Pero esto no es verdad: en el mundo diseñado las aletas son para nadar, las alas para volar, los ojos para ver… en un mundo diseñado veríamos organos complejos en interdependencia unos de otros tales como los ojos y el cerebro. Los ojos sin un cerebro capaz de interpretar la información visual serían inútiles como dos bolas de agua colgando de adorno. Pero no lo son: son elementos de precisión perfectamente calibrados que producen visión en 3d y en colores en los humanos. Tan calibrados que si uno tuerce un medio milimetro el ojo (como cuando bebe mucho) la visión se hace borrosa y doble. Prueba a ponerte un dedo al costado del ojo y vé lo que pasa! En un universo creado la naturaleza debería estar llena de cosas asombrosas y sorprendentemente sabias para las cuales no habría explicación como si alguien las hubiera colocado ahí. Sería un mundo lleno de elementos que moverían a los seres humanos a decir “el diseño de estos animales” o “el diseño de estos paisajes”. El diseño debería ser evidente en un mundo creado: debería uno poder verlo y decir: “Está lleno de cosas puestas adrede” . La vida por otra parte debería ser un fenómeno raro y único , como puesta adrede también en el planeta. Debería ser una experiencia irrepetible; el transformar materia inanimada en vida debería ser una tecnología fuera del alcance incluso de la especie tecnologicamente mas adelantada. Eso sería un mundo creado. Ahora sal y mira el mundo exterior y dime si parece producto del azar o parece creado.
Mirate tu mano , con cuatro dedos paralelos y UNO en oposición que te permite sujetar con fuerza y tomar con delicadeza al mismo tiempo parece creada o producto de unas cuantas mutaciones aleatorias. Mirate los ojos al espejo, concentrate en tus oidos: trayendote información de todo lo que te rodea , produciendo placeres abstractos mediante la combinación de sonidos basados en escalas con leyes acústicas bien definidas mediante la música, piensa en tu forma de trasladarte: caminando en perfecto equilibrio de un lado a otro y mira tu pie como esta perfectamente diseñado para sostener el peso de tu cuerpo y aferrarse al punto de tornar realmente difícil el derribar a un ser humano al suelo sin hacer fuerza, mira todo eso.. mira los cielos, las formas simétricas aparentes de todo lo que te rodea, la belleza de un cuerpo desnudo , la gracia de un gatito y sus colores, el absoluto sentido de la ubicación de una paloma que no tiene GOOGLE EARTH ni GPS en el cerebro pero sabe siempre exactamente DONDE ESTA y DONDE QUEDAN las cosas sin mapa ni guias… mira todo eso , y todo lo que no entraría en este post. Y dime, honestamente. No pido que creas, solo que me digas, que TE DIGAS que te parece. Olvidate de las religiones por un segundo.
No pido que digas ahora si crees o no crees en Dios, o en quien te dijeron que era Dios. Solo mira la naturaleza, el hombre, el universo. Y responde… ¿no PARECE haber sido creado? ¿No PARECE todo haber sido puesto adrede?
Las plantas son de color verde porque este color les permite transformar la luz y el anhidrido carbónico que nosotros exhalamos en oxigeno que nosotros necesitamos. Nosotros exahalamos lo que ellas respiran y nos devuelven lo que nosotros respiramos a cambio… ¿no PARECE haber sido deliverado?
La Jirafa tiene un cuello larguisimo que le permite llegar a lugares realmente altos. Al doblar el cuello para beber agua debería desmayarse por la cantidad de sangre que fluye al cerebro, pero no se desmaya porque tiene un órgano especial solo de su especie que controla el flujo de sangre al cerebro solo cuando dobla el cuello… ¿no PARECE haber sido deliverado?
Cuando nos quemamos inmediatamente se forma en la piel una burbuja que aisla la zona afectada con un líquido calmante y cicatrizante que dura exactamente el tiempo que tarda en formarse la piel nueva si no lo reventamos. Le llamamos ampolla. Cuando nos cortamos la sangre alrededor de la herida comienza a coagularse para parar el flujo de sangre al exterior algo que la sangre no DEBE hacer normalmente ya que la necesitamos líquida. La sangre sabe cuando coagularse, donde y hasta que punto hacerlo en general y así se nos forma una costra que cae cuando la herida ya no reviste peligro. ¿No PARECE haber sido diseñado?
¿No habrá sido diseñado? ¿Hay algo en la realidad que parezca fruto de la casualidad? ?¿Hay algo alrededor tuyo que no parezca fruto del diseño? Si en en el planeta Marte encontraran ahora mismo un circulo de hierro con un simple agujero en el medio la primer conclusión sería ESTO FUE DISEÑADO POR ALGUIEN. Luego se vería por quién o como. Pero nadie diría que un circulo agujereado al medio se formó por azar. Y hablamos solo de un diseño tremendamente sencillo: un diseño de solo dos pasos: un circulo y un agujero. ¿Cómo es posible que una celular viva se formara al azar en un ambiente estéril si el ADN contiene millones de gigabytes de información finamente codificada?
Amigo: yo entiendo que de no ser por las religiones que usurparon la palabra “Dios” hoy probablemente la mayoría de los científicos simplemente se reirían de la idea de que el mundo como lo conocemos es producto del azar. Las religiones fueron fundadas para fomentar la ignorancia, y lo consiguieron. Cuando estuvieron en el poder y aún hoy lo hacen cuando el poder es de cierto grupo de científicos.
Pero los hechos son los hechos y la realidad que observas es la que observas. Hay una regla de la filosofía que se llama la NAVAJA DE OCAM que dice que entre dos explicaciones la mas sencilla suele ser la correcta.
Pues bien, vivo en un universo y un mundo que tiene toda la pinta de haber sido creado por ALGUIEN y no formado al azar. Si viviera en otra clase de mundo , no lo sé, al estilo de la película EVOLUTION o EL SEÑOR DE LOS ANILLOS o LA GUERRA DE LAS GALAXIAS donde la vida creciera como la humedad en cualquier pantano y los seres mutaran con la velocidad que paren, tal vez. Pero no vivo en un mundo así. Los mundos así son ficticios. Mi mundo parece diseñado. Pues el diseño es evidencia de inteligencia autora.
Vivo en una tierra que tiene toda la pinta de ser redonda. Debe ser redonda pues.
Vivo en un planeta lleno de vida que parece creada. Debe haber sido creada.
Y no porque algún culto extraño crea que fue creada por el “dios vaca” o “la diosa de las 100 tetas” voy a decir que el proceso creativo es una ignorancia. Sin fuera por eso también sería justo decir que no fue Darwin el primero en creer que los animales se transformaban en humanos: los antiguos egipcios creian eso y los antiguos griegos creian que de la cruza de dos animales (por ejemplo un lobo con un leon) podía salir una especie nueva.
Los incas creian que el sol estaba vivo y era su dios. Hoy sabemos que eso es inexacto , pero no por eso dejamos de creer que el solo existe. NO decimos ESTO ES UNA IGNORANCIA DE LOS ANTIGUOS INCAS.
Espero que le mediten, no basado en mis palabras sino en su propia experiencia en lo que pueden ver y tocar. Y experimentar.
http://evangeliocristiano.com/2008/1...encia-de-dios/
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
¿y como se explica el apendice un organo que no se utiliza para nada o el principio de cola que tenemos los humanos?
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
Claro que sirve el apéndice. Tiene funciones inmunológicas. No sé a qué principio de cola te refieres. ¿Al cóxis? Sirve de apoyo a unos músculos de esa parte del cuerpo. Hace un siglo se contabilizaban como 180 que se consideraban vestigios de la evolución porque no se les conocía utilidad alguna, pero a todos se les han ido descubriendo funciones.
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
Cita:
Iniciado por
Hyeronimus
Claro que sirve el apéndice. Tiene funciones inmunológicas. No sé a qué principio de cola te refieres. ¿Al cóxis? Sirve de apoyo a unos músculos de esa parte del cuerpo. Hace un siglo se contabilizaban como 180 que se consideraban vestigios de la evolución porque no se les conocía utilidad alguna, pero a todos se les han ido descubriendo funciones.
De todas formas, entra dentro lo posible el que se atrofien órganos. Eso no supondría ninguna evolución. Lo que ya es menos creíble es que se creen nuevos órganos a partir de las necesidades que experimente el sujeto.
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
Desde luego, es evidente que no hay evolución, hay mutaciones o cambio necesarios de adaptación a una circunstancia concreta. Por eso puede haber órganos atrofiados, los cuales llegarán a desaparecer. No obstante, cientos de generaciones no modifican necesariamente nada si no procede de los genes. Se ha sostenido que los fenotipos pueden acabar incorporándose a los genotipos. Si esto fuera cierto, despúes de miles de años de práctica obligada, las mujeres chinas nacerían con los pies diminutos y deformados.
El evolucionismo no responde a muchísimas cuestiones. Los evolucionistas se defienden atacando a quienes dudamos de sus opiniones, las cuales por cada prueba tienen 10 lagunas, nos tildan de ignorantes como si fuéramos incapaces de entender lo que dicen. Pero esto no es así, es que no convencen, es que sus argumentos se caen de puro peso en muchos momentos.
Su mayor enemigo está en su propia hipótesis: ¿cómo demostrar la secuencia completa en cualquier ser vivo -planta o animal-, durante millones de años? ¿Cómo demostrar cuáles son los enlaces de unas especies y otras? La ciencia se fundamenta en la experiencia, en el dato contrastado, en la certeza objetiva, no en la opinión subjetiva. Por ello, los evolucionistas están obligados a demostrar lo que afirman pues no existen secuencias completas de lo que sostienen.
En cuanto a mezclar continuamente Ciencia con Fe, es un error. Dios ciertamente es Creador, pero también es un Dios personal y se manifiesta en el plano de la fe si no ¿de qué serviría ésta? Lo que nos sucede a los fieles es que estamos deseando pruebas físicas como Santo Tomás, si no metemos el dedo en la llaga, no creemos, nuestra fe, nuestra convicción, es débil, somos débiles, esa es la realidad.
La confrontación con los incrédulos radica, en mi opinión, en el hecho de que su materialismo, su incapacidad de trascenderse a sí mismos sobre los meros sentidos corporales, les ha llevado a sustituir la religión metafísica, senso lato, por una religión material. Han sustituido la idea de Dios Creador por la del Azar como nueva deidad.
Estos factores no pueden sino producir una confrontación segura, pues sus argumentos son tan subjetivos como puedan serlo los de cualquier dogma. Su religión es la imagen especular de la religión, es decir, son justamente la antirreligión, y ello les lleva a practicar las mismas acciones que realiza cualquier confesión religiosa: el proselitismo.
Eso lo vemos en la película mencionada, en los escritos divulgativos que se publican. No olvidemos este carácter tan evidente. Ningún investigador científico ateo realiza su trabajo, su tarea de investigación común, pensando en que así demuestra la presunta inexistencia de Dios. Investiga hechos materiales, busca causas y efectos en su campo empírico de análisis, pero no lo está haciendo desde la metafísica. Es a posteriori cuando se buscan esos resultados para concatenarlos con otros ad hoc con tal de buscar explicaciones anti-teístas, pero ya no son científicos, están conectados artificialmente, es decir, para ello se tiene que aplicar una pretendida filosofía, pues el dato frío de la ciencia no sirve para nada más que para eso: como dato concreto aplicado que formará parte de una secuencia que al final producirá una teoría o fracasará en el intento. Pero nada de todo ello nos habla de Dios, ni a favor ni en contra. Por tanto, quienes utilizan la Ciencia como arma arrojadiza de sus propias convicciones íntimas y por ello personales, no son científicos verdaderos, sino demagogos cientificistas.
Pero nosotros, los católicos, también debemos saber cuál es, o debe de ser nuestra posición. Pues hay diversas corrientes: creacionismo evolutivo, evolucionismo teísta, diseño inteligente, teología natural (la posición del autor del artículo que ha colgado Gothico), creacionismo( lo postulado por las iglesias evangélicas en USA), etc. Incluso, cabe la posibilidad de una mixtura de tales corrientes dependiendo de qué asunto se esté tratando.
Desde un punto de vista no metafísico y por tanto explicativo, como hipótesis científica contraria al evolucionismo, negador de éste, se encuentra la llamada Teoría de las Catástrofes, y sus consecuencias empíricas de la Teoría de Sistemas, y desde la Física pura, el caos determinista y los fractales, pura matemática desde la cual se puede atacar perfectamente el evolucionismo.
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
En algún momento he citado algunos libros muy recomendables sobre la cuestión. Acabo de finalizar uno, que no sólo me ha gustado mucho, sino que me veo en la necesidad de volver a releer inmediatamente, pues su contenido no sólo es un placer sino que merece meditación y anotaciones múltiples. Me refiero al título siguiente: El evolucionismo en apuros, de Silvano BORRUSO y editado por CRITERIOLIBROS, año 2000. Con I.S.B.N. 84-95437-02-3
Lo recomiendo sin ninguna reserva, está al alcance del bolsillo más en crisis y el contenido no es difícil para cualquier persona con una cultura media. De su lectura se pueden aprender muchas cuestiones, se pueden asumir muchos argumentos en contra del evolucionismo. Repasa los principales aspectos en los que se fundamenta esta ideología pseudocientífica, y desmonta punto por punto todas sus falacias. A modo de ejemplo, reproduzco uno de sus capítulos , el más relacionado con el ídolo-azar, de esta pseudorreligión cientificista.
CAPÍTULO 9
AZAR Y PROTEÍNAS
Olvidémonos de las reacciones de condensación, dándolas por descontadas y concediendo que hayan ocurrido desobedeciendo a las tozudas leyes de la química. Fijemos la atención en el problema que plantea el proceso hipotético de ensartar al azar proteínas a partir de sus componentes aminoácidos. Para entenderlo correctamente, es necesario antes decir algo sobre la naturaleza, tamaño y forma de las proteínas.
Como los vocablos de un idioma, las proteínas constan de un cierto número de "letras", en este caso los aminoácidos. Como en un idioma, el número de letras es limitado, pero el de las posibles combinaciones carece virtualmente de límite.
Más o menos veinte aminoácidos entran en la composición de las proteínas. La unión de dos de ellos se llama dipéptido; la de varios, polipéptido. Cuando el contarlos ya se hace laborioso, tenemos una proteína, cuyas complejidades son demasiadas para agotarlas aquí. Nos ocuparemos de tres características importantes.
Primera: el número de aminoácidos en una proteína varía desde un mínimo de 51 en la insulina a un máximo de 50.000 o más en la hemoglobina.
Segunda: el mínimo número de proteínas en un virus, el más simple de los organismos conocido, es no menor de 124.
Tercera: la sucesión de aminoácidos en cualquier proteína está rígidamente predeterminada. Así como un error de ortografía altera el significado de una palabra hasta destruirlo, un aminoácido fuera de su lugar altera la naturaleza de la proteína a la cual pertenece hasta destruirla.
La analogía de las letras sigue siéndonos útil para profundizar en el asunto de la formación de proteínas.
Consideremos la letra O, simétrica según los dos ejes. Poniéndola de abajo arriba o al revés, se puede reconocer todavía como una O. Ahora bien, ocurre que, entre los veinte aminoácidos que componen las proteínas hay uno, y sólo uno, que como la letra O existe en una sola forma. Su nombre es glicina.
Sigamos con la letra E. Ésta es simétrica según el eje horizontal, pero no según el vertical. Invirtiéndola de arriba abajo nos quedamos todavía con una letra E, pero si la ponemos al revés la E se leería como... (la imagen especular).
Todos los demás aminoácidos existen, por lo menos, en dos formas como ésta. En jerga bioquímica se les llama aminoácidos D- y L- (del latín dexter o derecho y laevus o izquierdo). Unos pocos existen en cuatro formas como la letra J, que puede también escribirse... (haciéndola girar en cuatro posiciones).
Desde el punto de vista químico, es decir, de poder tomar parte en reacciones no hay diferencia alguna entre las dos formas D-y L- del mismo aminoácido. Experimentos de laboratorio y síntesis artificiales siempre dan lugar a mezclas de aminoácidos 50% D- y 50% L-. Es más, si se deja una solución pura de aminoácidos L-, ésta se racemiza espontáneamente, es decir, la mitad de los aminoácidos se transforman de L- a D-. El resultado final es siempre la proporción normal de aminoácidos 50% L- y 50% D-.
¿Dónde está entonces el problema?. El problema está en que si los seres vivos fueran no más que colecciones de sustancias químicas, encontraríamos en ellos la misma proporción de aminoácidos, 50%-50%, pero esto no ocurre. Las proteínas de los seres vivos reales están hechas de un 100% de aminoácidos L-. Esta asimetría tan sencillamente observable plantea problemas formidables.
Ya que la forma L- no es químicamente privilegiada en relación a la forma D-, y viceversa, la probabilidad de eslabonar un número cualquiera de aminoácidos L- al mismo tiempo, excluyendo todos los D-, es la misma probabilidad de obtener todas caras ( o todas cruces) echando al aire una moneda un número cualquiera de veces.
Hemos visto ya que el número mínimo de aminoácidos en una proteína (la insulina) es de 51. La probabilidad de formarse la insulina por azar es entonces 1/2 elevado a exponente 51, que en potencias de 10 sería 4,4 X 10 elevado a -16. Una magnitud como 10 elevado a -16 es lo suficientemente pequeña como para desafiar la imaginación, y esto para la proteína más pequeña conocida. El número medio de aminoácidos en una proteína, sin embargo, no es 51, sino algo así como 400, lo cual reduce el azar a 1/2 elevado a exponente 400. Queriendo ser sutiles y quitando la glicina, reduciríamos el azar a 1/2 elevado a 380. En potencias de 10 este valor es 10 elevado a -114. Sin rodeos, cero.
Para mayor comprensión señalemos dos cosas. La primera es la expansión logarítmica de las potencias de 10. Sea moviéndose hacia arriba o sea hacia abajo, el intervalo entre dos potencias consecutivas cualesquiera de 10 es nueve veces el intervalo entre cero y la menor de ellas. El intervalo 10 elevado a 113 - 114, por ejemplo, es nueve veces el intervalo 0-10 elevado a 113, que constituye la décima parte restante. Una magnitud así es no sólo del todo inimaginable, sino que también carece de sentido físico. Simplemente no existe, en todo el Universo, un número de partículas (incluyendo electrones, protones y todo lo demás) que sume un total de 10 elevado a 113. Como ejemplo, un punto firme en esta página (el autor se refiere a la del libro: formato 12x18), tiene un área de 10 elevado a -13 km2. Un año luz es una longitud de 10 elevado a 16 metros. El diámetro de nuestra galaxia, 100.000 años luz, asciende a no más de 10 elevado a 22 metros. Presumiendo que su forma sea circular (en realidad es elíptica), cubriría un área de 10 elevado a 44 metros cuadrados. Multiplicando ésta por mil millones, 10 elevado a 9, tenemos un gran total de 10 elevado a 53 m2. Hay mucho trecho que recorrer para llegar siquiera a las cercanías de 10 a 113.
Lo segundo a que hay que prestar atención es que una posibilidad de sacar 380 veces consecutivas no quiere decir darle capirotazos a la moneda 2 elevado a 380 = 10 elevado a 114 veces, sino 10 elevado a 114 series de 380 capirotazos cada una.
Sería inútil seguir adelante, pero recordemos que una proteína sola no bastaría. Un virus, el más simple organismo viviente conocido, tiene 124 proteínas. La probabilidad de obtener una secuencia de 124 proteínas al azar es un pasmoso 1/2 elevado a 380x124 = 1/2 elevado a 47.120 = 10 elevado a -14.184.
Esto para empezar. Elévense ustedes de un virus a algo no más complejo que una ameba y no tendrán ni siquiera bastante papel como para escribir las potencias de 10
¿Cuánto tiempo haría falta para una hazaña tan fantástica? El tiempo mismo queda fuera de la imaginación. Decir "un millón de años" suena a mucho...hasta calcular que un año suma unos modestos 3 x 10 a 7 segundos. Un millón de años, por tanto, no es más que 3 x 10 elevado a 13 segundos. Si multiplicamos esta cifra por 15.000, para poner contentos a los que insisten en dar al Universo una edad de quince mil millones de años, llegamos a un total de 4'5 x 10 elevado a 17 segundos. Lo que deja la posibilidad de obtener proteínas al azar más inasequible que en el limbo.
(págs., 77-81) ( Las negritas, subrayados y alguna aclaración, son míos.)
Espero que esta muestra del libro sea suficiente para animar a muchos a su compra. Desde luego, de los argumentos del autor podemos decir, afirmar taxativamente, que el azar aplicado a la Ciencia, tal como pretenden, es un ¡bluff! inventado por las cortas mentes de los materialistas, es pura y dura fantasía-ficción. La lógica más sencilla nos ha de llevar a la conclusión de que no sólo existe Dios, sino que es realmente el único y posible Creador, lo abstruso, lo absurdo, lo ridículo, es justamente creer y afirmar lo contrario.
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
Pidiendo disculpas a Donoso por debatir donde no debía, traslado el debate aquí, que creo el hilo apropiado para ello:
Es obvio que, para males de la humanidad existen esas diferencias, mi apreciado Hyerónimus.
Pero, acaso nosotros, los que nos tenemos por buenos Cristianos
¿Debemos reducirlas o fomentarlas?
En cuanto a las metáforas y alegorías bíblicas en el asunto que nos ocupa, no quiero discutir contigo, pues aquí nunca llegaríamos a estar de acuerdo en su interpretación . Un Saludo.
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El que haya diferencias no es malo, sino al contrario: En la variedad está el gusto, que dice el refranero. Lo que es malo es el pensar a lo materialista y determinista: Por el hecho de ser de una raza, se es superior o inferior, o definir el destino de una nación en preservar la supuesta pureza de una raza. Esto sí es grave. Ahora bien, no son graves las diferencias naturales, al contrario. Qué aburrido sería el mundo si no.
No entiendo lo de las alegorías bíblicas. De todas formas las alegorías darwinistas no están demostradas científicamente, y lo que muchos desconocen: Que tal y como lo explicaba Darwin hoy no se explica, sino que se le han añadido una serie de aditamentos que no hacen más que contradecir y complicar todavía más, para cuando hay un vacío, acudir a " eslabones perdidos " o de un montón de huesos inventarnos una " civilización ". ¿ Sabías por ejemplo que se dataron restos neanderthales que resultaron ser más modernos que homo sapiens ? Para eso está el cachondeo de las fechas de los fósiles, y lo lucrativo que resultan para copisterías y etc. la edición de conferencias, manuales, etc. Esa ciencia no está libre de prejuicios, al contrario, no admite la más mínima crítica. Nuestra creencia no se basa en prejuicios, la de ellos sí, y la intentan imponer a todo el globo, sin capacidad de réplica. Pretenden hablar de ciencia exacta los que cada dos por tres han de recurrir al azar....Y en nombre de esa libertad y progreso, la Revolución se viene luciendo desde la guillotina. Al final pretende sustituir a la religión, como lo ha intentado el marxismo ( Que profesa un darwinismo, sui generis, pero darwinismo ) y como lo han intentado tantas ideologías. Al final es intentar lo imposible: Quitar a Dios de en medio, ya sea en la Creación, en la historia, etc.
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Que la ciencia deba dejar puntos oscuros hasta que no los pueda demostrar es lo mas logico, es imposible entender el concepto de ciencia partiendo de que se sabe todo y no existen los errores.
Ahora no entiendo lo que se intenta defender ¿La religion? en este tema flaquea, el mundo cuando dice la religion catolica que tiene? diez mil años? no lo recuerdo, pero es un tanto insostenible.
No he encontrado referencias a que el Homosapiens y el Neanthertal convivieran o se hayan encontrado restos mas modernos de este ultimo (Creo que hay que diferenciar de homosapiens cromagnon y homo sapiens sapiens hay puede estar el error, que antiguamente se usaba esta terminologia y ahora no), asi que o se facilita un link de una fuente razonablemente veridica o lo considero erroneo, lo que si he encontrado es un estudio genetico que se esta acabando este año sobre el Neanthertal y que nos dira si se mezclo con el Cromagñon o simplemente desaparecio para siempre.
En cuanto a si hay o no razas, evidentemente las hay, el que todos vengamos de un hominido africano no quiere decir que no haya razas al igual que el que todos descendamos de una ameba no quiere decir que no haya distintas especies.
Un saludo.
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Si quieres te paso mis apuntes de Prehistoria y Arqueología y me cuentas. Pero créeme: Me aburre mucho. Es de la comunidad científica quien acepta los nuevos y falsos dogmas. Quien los rebate, como Raúl Leguizamón, por más titulaciones que tenga, no pertenece a la comunidad científica, sino al " fanatismo religioso ".
Una cosa es investigar si el mundo tiene más o menos años, y otra cosa es basarse en la teoría ( TEORÍA, CONJUNTO HIPOTÉTICO DE TRABAJO, A LO SUMO ) de Darwin para ir manipulándola con los años, sacar eslabones perdidos, recurrir a las " mutaciones espontáneas " y al azar, intentar ocultar fechas datadas por ellos mismos cuando no convienen, crear " eslabones perdidos " y " civilizaciones " a partir de huesos que ni ellos mismos se ponen de acuerdo. Eso sí: Para hacer negocio con manuales, copisterías, imprentas, televisiones, etc., sí que están muy de acuerdo.
La teoría de que todos venimos de un " homínido " ( CIENTÍFICAMENTE: INDEFINIBLE ) africano ha dado lugar a muchas especulaciones racistas, en esa lógica: Los negros son los menos evolucionados, los blancos los más....
Una anécdota: Una persona, que a día de hoy es Doctor de Historia Antigua en la Universidad de Sevilla, me dijo hace un par de años, cuando le comenté que me había matriculado en una asignatura de prehistoria ibérica porque me convenía por el horario: " Niño, tú estudia y aprueba, pero no te creas nada. Lo de los " huesecitos " es todo mentira ". Y el que me lo dijo no es precisamente un tipo " excesivamente devoto ". Como él, lo piensa mucha gente, pero teme decirlo en público.
La Religión nunca flaquea. Lo que flaquea es la pseudociencia que se ha impuesto a modo repipi como dogma, y que no es tal. Dios creó al hombre y no se dedicó a hacer experimentos raros. Y es que esos " experimentos " no están bien documentados y parten de bases falsas.
A mí hay una cosa que nunca me supieron responder los de la pseudo-religión darwinista/postdarwinista: Si se supone que las razas humanas se hacen diferentes debido a la adaptación y evolución en el medio: ¿ Cómo es que en el mismo medio y en la misma época aparecen razas diferentes ?: Véase: Toda la franja norteafricana, desde el Marruecos al Egipto. Blancos, negros y semitas. ¿ Por qué ? Ah, entonces acudimos a mutaciones espontáneas, al azar, o " ha tenido que haber migraciones ", o un " pero ", un " es que "....Vamos, que tienen más salidas que la Maestranza.
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
Efectivamente, Donoso. Tienes toda la razón.
¡Una y gracias! Porque si fueran más...
Pero,permiteme que yo me explique. Ya que, quizá fui yo el causante del barullo.
He de decir, y lo digo humildemente, que yo pienso por si mismo.
Si bien es verdad que recurro a la información que me proporcionan los libros, procuro hacerlo con la máxima imparcialidad de criterio.
No me dejo seducir fácilmente por dogmas de ningú tipo.
Puede ser que yo no me expliqué como quisiera hacerlo (pues no me tengo por erudito en nada) o puede que algunos de ustedes (sobre todo Ordóñes) a quien tengo por la persona más instrida del foro,
sólo recoja de mis posteos lo que a él, por su dogmatismo, le interesa refutar.
No me extraña este comportamiento de mi paisano, pues él es un fiel
defensor de las tradiciones españolas y, negar las evidencias para abrazar los dogmatismos también nos viene a los españoles de tradición.
Quizá por eso estamos hoy donde estamos...
Que nadie se me enfade, pero, necesitaba decirlo.
Cuando en mi anterior posteo dije: "Que no hay razas en España ni en ninguna otra parte del mundo"
Di por sentado que se entendería al tipo de raza al que yo hacía referencia. "Raza" con todas las connotaciones que en nuestro lenguaje
lleva esta palabra.
Es obvio que existen multitud de diferencias de todo tipo en el género humano; sobre todo, entre los que viven en la pobreza y los que viven en la abundancia.
Pregunté: ¿Si nosotros, como Cristianos, deberíamos reducir esas diferencias, o calaborar en fomentarlas?
Nadie me respondió.
Eso sí, mucho recurrir a citas de celebridades académicas, de santos y de profetas para rebatir la teoría de la evolución, que tanto pavor causa en algunas personas y, que indudablemente no es más que eso ¡una teoría!
Aunque eso sí, más verosímil que las otras.
Pero ¿De dónde sacan algunos que el progreso o la ciencia, o algún progreso o alguna ciencia pretenden desplazar a Dios?
¿Acaso creen que a Dios se le puede desplazar?
¿Que clase de fe es ésta?
¿Quienes somos nosotros, miserables humanos, para poner en tela de juicio la infinidad de opciones que Dios tuvo y tiene para llevar a cabo su creación?
No sabemos siquiera si su creación es conclusa o está vigente todavía.
"En seis días lo creo" (dice el Génesis)
Pero ¿Alguien sabe lo que significa un día para Dios?
¿Por qué, en su Omnipotencia no pudo elegir un mono o una rata para llebar a cabo su obra?
¿Acaso estos animales no son también sus criaturas y están impregnados de su aliento?
¿Por qué nosotros hemos de coartar nuestro raciocinio; un don que Él nos
otorgó, quizá para razonar sobre estas cosas?
Cuantos dogmas, hermanos, han caído y caerán todavía arrollados por este razonamiento; por él y para mayor Gloria de Dios, la humanidad viajará un día a las estrellas.
Aunque también por él, como ya ocurrió en el pasado, algún que otro sabio y libre pensador quizá muera en la hoguera.
¿Cómo tú, siendo judío, pides agua a una samaritana?
Bien, amigo sisebuto: He de decirte que no soy la persona más instruida del foro, aunque muchas gracias por tu consideración. Pero nada más lejos de la realidad hombre.
¿ Máxima imparcialidad de criterio ? No es lo que yo veo. Tú sólo ofreces el criterio darwinista, sin dar otras opciones. Otras opciones que por supuesto, parecen no ser científicas para ti.
Hasta ahora, no se me ha contestado a cosa alguna sobre las cosillas que he expuesto. Ni por ti ni por Iliberis. Créeme: Me he tenido que tragar sapos y culebras, e incluso ni los que se supone que son acreditados profesores me han sabido contestar a las claras. Todo es acudir al " cerril dogmatismo ", pero veo que esa es la actitud en la que caes tú. La Fe no se basa en que si el mundo tiene más o menos años, pero tampoco en considerar una HIPÓTESIS DE TRABAJO, UNA TEORÍA cuya secuencia lógico-temporal es imposible de demostrar ( Y hasta la fecha seguimos ) si no es recurriendo al azar y cambiando fechas cuando no conviene. ¿ Que tú te crees que de dos huesos se saca una civilización y para ello, jugosas conferencias, manuales y etc. ? Muy bien, pero al menos, respeta a los que nos posicionamos en contra con criterio, y con algo de conocimiento de causa. Con algo, no con mucho, lo reconozco. No es mi especialidad esto de la Prehistoria. Pero algo me he tenido que saber.
Nuestro deber como cristianos es trabajar contra la pobreza, y no creer en determinismos y materialismos etnicistas. Creo que ya me he posicionado de sobra en esta temática, no en vano, disculpa si no lo dejé claro.
Los dogmas de la Santa Fe nunca caen. Ni el problema de los españoles se basa en la aceptación y la defensa del dogma. Los problemas de los españoles nos vienen por harinas de otros costales. Los que caen por su propio peso son los pseudo-dogmas de la vana pseudociencia. Dos y dos son cuatro, pero la teoría monísima no tiene una base real, y hasta ahora, no habéis expuesto ejemplos claros ni os habéis mostrado imparciales. En los estudios prehistóricos no se está progresando, se están montando una serie de tinglados infumables que encima tengo yo que pagar con lo que me quitan de mi sueldo sin rechistar. El progreso per se ni es malo ni es bueno: Nos alegramos de los avances médicos pero no por ejemplo del progreso de la bomba atómica. El dogma krausista-masónico de la " belle epoque continuada ", sobre todo aplicado a la enseñanza, ya he notado los frutos que da, te lo digo porque ando terminando el CAP y soy hijo de maestra y hermano de maestra, y tengo amigos en el gremio. Por esta línea de progreso ya sé yo hacia dónde se está yendo. No veo que eso refute nada, Sisebuto.
No me causa especial pavor. Lo que sí personalmente me causa es hartazgo y desazón, y que no se escuchen todas las voces.
Sin acritud, y deseando continuar este debate, un afectuoso saludo.
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
Señores, y otra cosa: Decís " me baso en los libros...."; bueno, yo no soy una enciclopedia, y de intelectualidad ando cortito pero cortito, pero, ¿ os pensáis que acaso los demás que no comulgamos con el darwinismo y sus adláteres no leemos ? Por supuesto que leemos y veneramos la Biblia, ¿ pero pensáis que nunca hemos leído sobre el tema ? Yo por desgracia he tenido que estudiarlo más de la cuenta.
«Credo del Incrédulo» Leonardo Castellani
«Creo en la Nada Todoproductora, dónde salieron el cielo y la tierra.
Y en el Hómo Sápiens, su único Rey y Señor,
que fue concebido por Evolución de la Mónera y el Mono.
Nació de la Santa Materia,
bregó bajo el negror de la Edad Media.
Fue inquisicionado, muerto, achicharrado,
cayó en la miseria,
inventó la Ciencia,
y ha llegado a la Era de la Democracia y la Inteligencia.
Y, desde allí, va a instalar en el mundo el Paraíso Terrestre.
Creo en el Libre Pensamiento,
la Civilización de la Máquina,
la Confraternidad Humana,
la Inexistencia del pecado,
el Progreso Inevitable,
la Putrefacción de la Carne
y la Vida Confortable. Amén».
más de la cuenta.
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
¡Jó! tres días sin aparecer y creo que me he perdido algo...:ehhh: Querido compañero, amigo y correligionario, Ordóñez ¿ a quién estás replicando?:toyenfermo:. Anda, !porfa! ponme al día.
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
Muchísimas gracias, no entendía nada, ahora ya está claro :toyenfermo:
Creo que hay algunas cuestiones que apuntar. Lo primero es que la gente en general no diferencia entre hipótesis y teoría. Es algo que he detectado en estos mensajes de nuestros compañeros foristas que están convencidos de las "bondades" y "certezas" del evolucionismo, pero es algo muy común en la mayoría de las personas corrientes.
El asunto viene de la divulgación de ciertas partes de las ciencias, y que algunas publicaciones dan como hechos contrastados, lo que muchas veces no son sino modelos, o hipótesis. En realidad, el problema no está en dichas publicaciones, sino en sistemas educativos en los que un profesorado con una escasa preparación "tragan" acríticamente todo lo que les cae en las manos.
La certeza está en que resulta muy complicado que un docente tenga una formación académica extensa, profunda y que domine todo un conjunto de materias y especialidades. Que sea un verdadero científico "ordinario" en el sentido que le da Thomas Khun (La estructura de las revolciones científicas FCE) , e informe y forme a su alumnado. El evolucionismo es un ilustrativo ejemplo de ello. Cualquier libro del llamado "Conocimiento del Medio" de Primaria no es sino la suma de un montón de clichés profusamente adornados con fotografías y esquemas en el que, al igual que un decorado de teatro, detrás no hay nada. Cuando el alumnado entra en la Secundaria esos clichés se ven reforzados por docentes que habiendo estudiado una carrera, enseñan áreas o materias de otra totalmente distinta. ¿Qué puede hacer un filólogo, por ejemplo, enseñando biología?, o viceversa, y no exagero ni un sólo ápice. Pues no puede hacer sino dos cosas: o se pone a estudiar biología, o "traga" con el texto aprobado en el centro educativo en el que imparta sus clases por el consejo escolar correspondiente. Se objetará que también hay muchos biólogos enseñando biología. Muy cierto, pero ¿cuántos se atreverán a cuestionar el evolucionismo si no están seguros o convencidos de sus planteamientos, o simplemente es que son sus contrarios? Postura a mantener delante tanto de autoridades académicas que no saben nada del evolucionismo, o sabiendo igual ni lo comparten, como de otros compañeros, y es que hay que comer de algo, no se puede caer en el descrédito. Esto es aquello de ¿ quién pone el cascabel al gato?.
Así, volviendo a la cuestión del evolucionismo resulta que la formación de muchos docentes y "docentas" (:eek:) es deplorable, pero ahí queda la semilla para que, cuando el adolescente o "adolescenta" lleguen a la treintena se hagan "aficionados a la ciencia" con toda su carga de clichés desfasados y desenfocados acumulada.
Se ha afirmado que no hay otra alternativa al evolucionismo. Pues sí que la hay y, además, sus postuladores en lugar de quedarse en blanco, como la mayoría de los evolucionistas ante ciertas preguntas, en lugar de ponerse a divagar cuentos sin sentido, responden con un propiedad que da mucho que pensar. Ya he comentado esto mismo varios mensajes más arriba, repito la referencia a la Teoría de las Catástrofes, a la consecuente Teoría de los Sistemas, a la con-consecuente teoría matemática de los fractales, etc., teniendo esta última en uno de sus principios el rechazo directo del azar como causa de nada. Son teorías que se manejan habitualmente para elaborar modelos, para aportar datos explicativos a hipótesis en la búsqueda de la elaboración de otras teorías, como algo "normal", en las Facultades de Físicas y de Matemáticas de todo el mundo, y suponen explicaciones completas alternativas al evolucionismo. Éste sólo es una ideología.
Pero esta afirmación que hago quiero fundamentarla. Cuando Darwin y Spencer llegaron casi a idénticas conclusiones, no estaban haciendo sino un ejercicio de suposiciones sin más fundamento que lo observado en algunas partes del mundo. Es decir, yo veo esto, y veo aquello allá y me pongo a sacar conclusiones, y éstas acaban formando un corpus al que algunos "entusiastas" partidarios acabaron dando valor de certeza.
En el tiempo histórico que le tocó vivir a Darwin la Paleontología no existía, la genética basada en los estudios mendelianos estaba a casi medio siglo de distancia en el futuro, la arqueología era cosa de ricos aventureros, el positivismo de Comte acababa de ser elaborado como lo que era y es: filosofía. La geología estaba en un estadio muy rudimentario, aún faltaba casi siglo y medio para la aparición y posterior aceptación demostrada de la existencia de las placas continentales y su deriva sobre el manto... ¿En qué pruebas se basaba? En ninguna, salvo en las observaciones de unos resultados finales que supusieron se habían debido de dar en las especies vivientes, tanto animales como vegetales. Y esas mismas observaciones ¿sobre cuántas especies se fundamentaron?. Hay que recordar que las especies vegetales y las de insectos, se cifran en millones sobre la superficie del palneta. Es decir, no hicieron otra cosa que lo que se conoce como inferencia estadística. O lo que es igual, extrapolaron los resultados observados en unos cientos o miles de casos a la totalidad de la biosfera terrestre a lo largo de un periodo de unos 3.500 millones de años. O sea, Einstein comparado con Darwin era un chaval jugando a las chapas en el patio de su colegio.
El evolucionismo se ha extendido incluso hacia una pretendida explicación del origen y "evolución" del Universo, cuando en tiempos de Darwin no tenían ni idea aproximada de lo que es tan sólo nuestra galaxia, cuando estaban a casi 200 años de que se supiera que el Sol es una estrella de tercera generación... Podemos multiplicar los ejemplos relativos a las carencias fruto de la ignorancia de la época y de unas ciencias empiristas en pañales todavía. Aquella situación era como si un crío de dos o tres años que hubiese aprendido el alfabeto, quisiera dar lecciones en un seminario de tercer ciclo de carrera.
¿Y cómo se demuestra esto? pues recurriendo a una analogía matemática. Darwin, vino a plantear algo así como las dos soluciones de una ecuación de segundo grado. Pero lo hizo sin conocer los coeficientes ni, por supuesto, los valores de las incógnitas a, b y c. Desde entonces han surgido más de 70 interpretaciones que buscan rellenar los datos correspondientes para que la evolución tenga sentido. Las incógnitas a,b,c se corresponden directamente con estas preguntas que aún no se han podido contestar:
1.-Qué sentido tiene evolucionar, puesto que se supone que debería tener una finalidad y no el absurdo de la ya clásica respuesta evolucionista del bueno porque sí, en base a una necesidad y al azar. Eso no es ciencia, ni es la respuesta que se espera de un científico serio.
2.- Cuándo, se producen los procesos evolutivos, por que todavía no hay una secuencia mínimamente compleja y completa de acontecimientos y las correspondientes conexiones entre ellos. Es imposible conectar a las ratas con el ser humano secuencialmente a lo largo de 30 millones de años. "Bueno, es que algo tiene que haber" ¿Sí? ¿en qué forma y por qué?
3.- Cómo se dan esos procesos, ¿a saltos?, ¿linealmente? ¿haciendo oscilaciones? ¿coinciden dirección y trayectoria? No tienen ni idea, ni la más remota idea de lo que ha pasado , por muchas y prolijas explicaciones biologicistas que quieran dar.
Para esta gente, el ser humano también ha evolucionado. La cuestión es cómo se ha producido esa supuesta evolución. En el caso de nuestra especie es evidente que se tienen que haber producido evoluciones paralelas: una somática que ha conducido en un proceso de hominización desde el primo ese del chimpancé que se comentaba hasta hoy, pasando por la desaparición de lo que posiblemente era otra humanidad, cuyo producto final era el H. Neanderthalensis, la adquisición del habla o hasta la pérdida de función de una tripa llamada apéndice, por citar unos ejemplos.
Pero esta supuesta evolución, hay que contemplarla a la luz de su paralelismo con otra supuesta evolución, la de la cultura. Ahora bien, ¿la cultura ha evolucionado hacia la civilización, o ésta se ha alcanzado y se ha ido afinando a base de catástrofes? Guerras, epidemias, patologías endémicas, movimientos migratorios, invasiones y conquistas, exterminios, catástrofes naturales, costumbres y creencias, procesos de aculturación y enculturación... todo ello ha ido conformando el devenir, que no evolución, de las sociedades humanas. ¿En qué ha evolucionado el ser humano metafísica y espiritualmente? No es una cuestión de moral religiosa, es que ni siquiera la ética ha servido para nada en 3000 años. Lo que ha crecido es la hipocresía, el cinismo y la falacia como normalidades conductuales. El proceso cultural cognitivo es tan falso como el evolucionismo: no hay aprendizaje racional crítico, salvo en una minoría de individuos, los cuales son tolerados mientras no traspasen ciertos límites de lo considerado como permisible no pasa nada, pues este es un método más de control social: "No te meto en la cárcel para no convertirte en un mártir, pero estás vigilado y controlado, tú y tu entorno". .
¿Y qué papel pinta aquí el evolucionismo? ¿Por qué, pese a saber que es más falso que un euro de madera, se sigue sosteniendo la falacia de sus postulados? ¿Cómo es posible que incluso en la edición de 1956 deThe Origin of Species de la Editorial EVERYMAN, el prologuista, W.R. D'Arcy Thompson, un Fellow of the Royal Society, escribiese en los siguientes términos y no pasase nada?:
"Tuve una gran desgana en aceptar la invitación. Admiro (...) los trabajos de Charles Darwin (...) estoy de acuerdo en que logró convencer a todo el mundo de que había descubierto la explicación verdadera de la diversidad biológica (...) . Pero no estoy convencido de que haya probado su tesis o de que haya tenido una influencia benéfica en la manera de pensar científica o popular (...). Estoy perfectamente enterado de que mis opiniones se considerarán como heréticas y reaccionarias. Pero estoy también convencido de que en la ciencia la herejía es virtud y la reacción es frecuentemente necesaria, y que en ningún campo científico se necesitan ambas más que en la teoría evolutiva. ( p. VII )
Esto afirmado por un científico en un prólogo de una importante edición inglesa de El Origen de las Especies, y luego quieren que nos "traguemos" semejante rueda de molino. :nopuedeser:
La respuesta a todas las preguntas se ve en la intención del evolucionismo: convertir al hombre en un mono con pantalones. Y lo dijo el propio Darwin: con su (presunta) teoría definitivamente se apartaba a Dios del mundo.
Pero a los evolucionistas, aunque entre ellos se muerdan como perros rabiosos, les da igual todo el corpus de respuestas recibidas desde la filosofía, la religión o la propia ciencia, con los lógicos enfoques bien diferenciados. Les da lo mismo si los prologuistas de su ídolo de barro no le creen una palabra de lo afirmado y escrito, ellos buscarán siempre las explicaciones que sean, incluso siendo totalmente contradictorias, con tal de justificar su aberrante y abstrusa concepción del Mundo ( = Cosmos + Tierra).
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
No te esfuerces Valmadian. El problema es el dogmatismo y Dios nada tiene que ver con todo esto. Se acude a libros como si el resto no leyéramos o sólo hablamos de lo que escuchamos de curas fanáticos.
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
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Ordóñez
No te esfuerces Valmadian. El problema es el dogmatismo y Dios nada tiene que ver con todo esto. Se acude a libros como si el resto no leyéramos o sólo hablamos de lo que escuchamos de curas fanáticos.
Conozco el problema con bastante intensidad, pues llevo tiempo enfrentándome con "ese dogmatismo", y yo añadiría también "ese cerrilismo". Hay dos ámbitos claros en este asunto: de un lado tenemos a los científicos e intelectuales (nos olvidamos siempre de éstos) que sostienen un evolucionismo genérico que, partiendo de COMTE, SPENCER, DARWIN, LAMARCK,..., ha llegado hasta el gran absurdo que fue la escuela de Viena, en la que sus miembros sostenían, entre otras cosas, que para alcanzar nuevos conocimientos científicos había que eliminar toda metafísica. Esto se manifestó en el llamado principio de verificación, que en su versión más radical (la postura del positivismo lógico o radicalismo positivista) afirmaba que había que excluir todo enunciado meta-empírico, con lo que, sin darse cuenta conducía inevitablemente a la destrucción de la propia ciencia naturalista, es decir, de todo el conocimiento científico-natural, y es que en las ciencias naturales son imposibles las verificaciones de todos los enunciados. Fue Karl POPPER quien se dió cuenta de ello, y fué él, antiguo miembro de dicha corriente de Viena, el encargado de desmontarla, para ello elaboró y publicó La lógica de la investigación científica. Pero el positivismo del absurdo no desapareció bajo el peso de la argumentación popperiana, muchos investigadores y ensayistas consciente o inconscientemente, con conocimiento o sin él, han hecho de ello una bandera contra Dios, la fe y la Iglesia.
Luego, en otro orden de la realidad social y a causa de la extensión de los sistemas educativos (en España y fuera de ella), ha sido propiciada la aparición de una "prensa divulgativa" facilona y malintencionada, en la que medra cualquier "pelanas" con un título debajo del brazo. Da lo mismo si, además de pasar por la universidad, ésta ha pasado por tales individuos o no. La cuestión es que es en esas revistas en las que "abreva" moral e intelectualmente mucha gente cuyo estatus académico es deplorable, gente que cree que ahí aprende lo que no fue capaz de hacer a lo largo de todo el proceso de aprendizaje normal. A continuación añade "la explosión" de este fenómeno electrónico que es Internet, en el que todo cabe, en el que el más "birrioso pintamonas" es capaz de enjuiciar lo que le dé la gana según le coja el día o el momento.
En una sociedad globalizada como la actual, es el barbarismo lo que se ha acabado por imponer. Yo no tengo ninguna duda de que está condenada a su destrucción, que será progresivamente acelerada. También tengo conciencia de que, como cualquier otro periodo histórico, salvo catástrofe no prevista ni calculada, el desmoronamiento será prolongado y se extenderá más allá de la duración de una vida humana, por lo que yo no creo que llegue a ver su hundimiento.
Pero todo ese dogmatismo ideológico de ciertos científicos e intelectuales, y todo ese cerrilismo paleto de los analfabetos funcionales de las ciencias, no me desaniman en cuanto a buscar el modo de zurrarles en lo posible. No hace mucho, navegando por la Red me tropecé con un blog en el que un "ciprínido intelectualoide" afirmaba que le encantaba "cazar" embaucadores. Sus argumentos eran de chiste de Gila, pero él estaba convencido de que lograba algo.
Evidentemente, Dios nada tiene que ver en toda esta tramoya de estulticia. Más aún, los ataques no están dirigidos contra Él. Es un absurdo en todo atacar a aquello en lo que o no se cree, o simplemente de lo que se niega su propia existencia. Por tanto, y por elemental deducción, los ataques son contra los creyentes, o dicho de otro modo, proceden de una masa de intolerantes en un puro ejercicio de fanatismo. Las preguntas consecuentes son: ¿por qué? ¿a qué obedece tal actitud? ¿ a qué fines sirven? ¿quién o quiénes, hay detrás? Pero el número de gente arrastrada es cada día mayor, cada vez hay más apóstatas, inconscientes de lo que ello significa, ¿quién se beneficia de ello y a qué suena?
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Valmadian
¿por qué? ¿a qué obedece tal actitud? ¿ a qué fines sirven? ¿quién o quiénes, hay detrás? Pero el número de gente arrastrada es cada día mayor, cada vez hay más apóstatas, inconscientes de lo que ello significa, ¿quién se beneficia de ello y a qué suena?
Ninguna duda al respecto:
http://www.real-debt-elimination.com...reemasonry.jpg
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Sí, está claro, pero aún detrás de esto hay alguien más...¿quién?
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Valmadian
Sí, está claro, pero aún detrás de esto hay alguien más...¿quién?
Los peces gordos que dirigen a los soldados para un fin mas grande, que incluso ellos mismos desconocerán. Los illuminati, luciferinos y jerarcas del Bilderberg, es decir, los Rockefeller, Rothschild, y compañía...(digo yo) si no, ¿quién mas hay?
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
Aquél que prefiere que no se hable de él para nada, aquél que prefiere que nadie lo recuerde, su mayor éxito,...aquél que es conocido como el "príncipe de este mundo". ¡Qué expresión más terrible!... Ya no hablaré muchas cosas con vosotros porque viene el príncipe de este mundo, que en mí no tiene nada.... (Jn 14,30)
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Iniciado por
Valmadian
Aquél que prefiere que no se hable de él para nada, aquél que prefiere que nadie lo recuerde, su mayor éxito,...aquél que es conocido como el "príncipe de este mundo". ¡Qué expresión más terrible!... Ya no hablaré muchas cosas con vosotros porque viene el príncipe de este mundo, que en mí no tiene nada.... (Jn 14,30)
Así lo ven "ellos", como el Prometeo, amigo de los hombres que robó el fuego a los dioses para dárselo a éstos...como el único "dios" verdadero. Como dices, solo sirven al príncipe del mundo, el que "ellos" llaman "el portador de la luz", luz que solo "ellos" pueden ver.
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Venga venga, mantengámonos en el tema que se nos va el Santo al cielo.
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“ FÓSILES POLÉMICOS “, DE RAÚL LEGUIZAMÓN
http://bp1.blogger.com/_Ff-mj3vAsfg/...Neandertal.jpg
( Análisis Crítico sobre la “ Evidencia Fósil “ del Origen del Hombre )
Ediciones Nueva Hispanidad; Nueva Hispanidad Académica – Ciencias; Editorial Nueva Hispanidad
Desde que leí Y el hombre se convirtió en mono, convine con Félix Della Costa en que debía complementar mis lecturas de D. Raúl. Y desde entonces lo he tratado en mis siguientes pedidos.
Espero que no crean que de repente me dio por compartir ciertas obsesiones con las sectas fundamentalistas gringas. No, no es eso. Simplemente uno a diario, y más en la carrera que malamente estudia ( Aún ) tiene que soportar una serie de estupideces que se antojan insufribles. Hubo una vez que me dio que pensar – en especial sobre este tema, digo – y fue cuando un profesor de Historia Antigua de la Universidad de Sevilla me dijo que tenía que estudiar para aprobar, pero que para nada me creyera “ lo de los huesecitos “ porque era todo mentira. Existe un tinglado de cátedras de chupópteros ineptos que “ adoctrinan “ con sus babosadas a una masa acrítica de alumnos que lo acogen todo como caballos de buena boca que son. Y esto es muy peligroso. Máxime porque en absoluto, como insiste el Dr. Leguizamón, se ha demostrado nada al respecto. Empezando por las mismas dataciones, que no se hacen desde los fósiles, sino desde las rocas donde se encuentran esos fósiles….Una serie de incongruencias en las fechas y en las exposiciones fáciles de ver si se es “ quisquilloso “; y en la que mucho contribuyó el obsesivo Teilhard de Chardin, que trabajó plácidamente en la China ocupada por el imperialismo japonés, por cierto. Encontramos un hueso y ya sabemos hasta de religión y vestimenta y sacamos publicaciones de todo tipo con la historieta....¿ Que no concuerdan ciertas fechas, como que el supuesto hueso de Homo Sapiens es más antiguo que el del “ hombre-mono “ ? No pasa nada, las olvidamos o nos inventamos otra cosa; y a recolectar subvenciones del estado capitalista de turno. Dios no tiene nada que ver con esto; fue todo un “ experimento natural “ como el choque de las moléculas....Y de ahí a la ideología: Del “ progresismo de la Belle Epoque “ al marxismo o el nacionalsocialismo, bebedores directos de la falsa “ ilustración “ que niega los “ ciclos de la Historia “ escudándose en su “ diosa razón “ y en la “ técnica “ como la genial arquitectura del universo que redimirá al hombre....Eso nace en las falsas escuelas de paleontólogos, antropólogos y arqueólogos chorras. ¿ Que no interesa saber que en la Baja Andalucía hay yacimientos celtas porque según el andalucismo, como dice el PNV para las Vascongadas, acá jamás hubo celtas ? Pues a tapar se ha dicho, con la ayuda del mal gobierno de turno. Un “ dogmatismo “ más en la historiografía del estilo de “ Napoleón prócer de la libertad “ o el “ paraíso andalusí “ que merece ser combatido con rigor, como creo que lo hace este buen argentino. Les obsequio con dos textos de la contraportada del libro:
“ A la clásica pregunta de que si descendemos o no del mono, Darwin y su vieja guardia no tenían el más mínimo inconveniente en responder de manera afirmativa, como cualquiera puede ciertamente comprobar leyendo “ El Origen del Hombre “, por ejemplo, en donde el famoso naturalista inglés no vacila en sostener que el hombre se ha originado efectivamente a partir de los monos y, más concretamente, de los monos del viejo mundo o sea los así llamados monos catarrinos (…) Por supuesto que también en nuestros días, y como no podía ser de otra manera, todo darwinista ( O neodarwinista ) que se respete, está básicamente de acuerdo con esta hipótesis del origen simiesco del hombre y así lo dirá, por lo menos de entrecasa y a poco que se vea obligado para definir sus términos, pero para consumo del gran público y por razones no del todo claras, se prefiere hoy soslayar y aun negar esto del origen simiesco del hombre, insistiendo – con sospechoso fervor – en un supuesto antecesor común del hombre y del mono que habría dado así origen a ambos. Como este sedicente antecesor común no ha sido ni hallado ni definido con un mínimo de rigor, permite toda suerte de posibilidades especulativas acerca de sus características y por sobre todo pareciera cumplir la importantísima función de evitar el término “ mono “ – tan desagradable según algunos – para referirse a los antepasados evolutivos del hombre. Aclaremos de inmediato, a manera de advertencia para los desprevenidos, que este “ antecesor común “, no sólo es un ser completamente hipotético sino que además el término en sí, es completamente equívoco, ya que dentro del contexto de la hipótesis evolucionista-darwinista, este supuesto antecesor común no es ni puede ser otra cosa que un mono. Por cierto no necesariamente idéntico a los actuales, pero mono al fin....”
“ Nada habría que objetar si el origen simiesco del hombre fuera mostrado al público como lo que en realidad es y no puede dejar de ser: Una opinión, una hipótesis de trabajo, una conjetura. Más o menos razonable, más o menos coherente, más o menos disparatada, pero siempre de carácter hipotético. Lamentablemente no sucede así, y este origen simiesco del hombre es sistemáticamente presentado al gran público, a través de series televisivas, películas, revistas, libros de texto y de divulgación, etc. como un hecho científico demostrado; como algo de lo que se hubieran encontrado pruebas concluyentes, o por lo menos abrumadoramente favorables. Como entiendo que esto es ciertamente falso y como el que nuestros antepasados sean o no monos es algo que sin duda trasciende lo meramente científico, para afectar la visión que tenemos de nosotros mismos y del mundo en general....”
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
Creación y Evolución
por Arsenio Alonso Rodríguez
Un tema de Razón y Fe en la tradición de la fe cristiana
1. Noción de creación.
Al hablar de mundo como creación de Dios, estamos entendiendo por ese término todo lo que existe fuera de Dios: Dios como creador ha de extenderse a todo ser distinto y realmente existente.
La definición clásica de creación dice así: la creación es la producción de algo a partir de la nada. La creación de todo se produce de la nada (“ex nihilo”), es decir, no de la substancia de Dios (“ex nihilo sui”) y por consiguiente el mundo no emana de Dios: Plotino. Y tampoco se produce de algo preexistente (“ex nihilo subjecti”), ni por tanto, de la ordenación de una materia eterna previa: Platón. La fórmula que se convertirá en canónica dice así: la creación es “productio rei ex nihilo sui et subjecti”.
Esta noción corresponde a un universo entendido en clave fijista, estático. La nueva concepción evolutiva y dinámica de la vida (Darwin) y después del cosmos, hizo que la noción clásica de creación experimentara una revisión. Una revisión que trajo consigo un ahondamiento enriquecedor de la idea de creación hasta entonces ensayada. La nueva lectura de la creación a la luz de la teoría científica de la creación suponía que “tal hecho está implicando que se da en la historia del cosmos un permanente plus-devenir; los seres se autotrascienden, rebasan su umbral ontológico, van de menos a más. ¿cómo es posible? ¿Cómo lo más puede salir de lo menos, siendo así que nadie da lo que no tiene? La respuesta no puede hallarse en la sola causalidad creada; tiene que estar en la causalidad divina; una causalidad no inferior en rango ontológico a la de productio ex nihilo y que, por tanto, ha de ser llamada creación. Esa causalidad creativa es de orden transcendental; Dios opera desde dentro de la causalidad creada informándola, potenciándola, para hacer factible que ella misma traspase su límite. La acción divina no interrumpe la secuencia de las causas intramundanas, no se intercala en la cadena como un eslabón más; de hacerlo así, Dios se degradaría, pasando a ser él mismo una causa intramundana entre otras. La acción de Dios no es perceptible fenomenológicamente, no puede serlo; Dios no es una causa junto a otras en una serie homogénea. Sin embargo, la suya es una causalidad hasta tal punto efectiva que es ella la que posibilita el proceso de plusdevenir de lo real, que de otra manera restaría inexplicado a falta de razón suficiente.
Es esta interpretación de la causalidad creativa de Dios , las ideas de causa eficiente y causa final se acercan hasta coincidir prácticamente. En efecto. El Dios creador no es sólo el que está en el origen de la criatura (causa eficiente); es además el que “tira” de la creación hacia adelante, el que la “atrae” o la “mueve” (causa final) al suscitar en ella una incesante dinámica de autotranscendimiento. Que Dios sea creador significa, pues, que: a) da a la criatura el ser; b) introyecta en la criatura una pulsión hacia ser-más”. [1] Por tanto “además de esa productio ex nihilo, hay otra modalidad de creación, esto es, de acción exclusiva y absolutamente divina para dar el ser a las cosas. Allí donde surge algo inédito, cualitativamente distinto, mejor y mayor que lo anterior, allí está surgiendo algo que, por hipótesis, supera la capacidad operativa d elo ya existente y, consiguientemente, demanda otro factor causal, amén del empíricamente detectable: la acción creadora de Dios”. [2]
La cosmovisión subyacente a esta noción de creación es la propugnada por el evolucionismo emergentista, compatible con la idea de creación. </SPAN>
Cabe, naturalmente otra lectura del fenómeno evolutivo, la del monismo fisicalista que niega que se den “rupturas cualitativas entre ser y ser, afirmando que toda entidad mundana es reducible al nivel físico. En este marco, la evolución no supondría la emergencia de novedad ontológica, sino la aparición de simples variaciones sobre el único tema de la física. La idea de creación resulta aquí perfectamente inútil: la materia autogenerada, autosuficiente y eterna sería el único factor causal de la realidad mundana. El fisicalismo se configura así como la forma más compacta del monismo materialista” [3]</SPAN>
2. Dualismo, panteísmo y deísmo. Soluciones equivocadas al problema del origen y en contradicción con la idea cristiana de creación .
* Frente al dualismo: hay que afirmar que todo procede de Dios y en cuanto tal todo es bueno. Se rechaza la devaluación del mundo material como mal absoluto. El mundo es un valor, pero relativo. Más aún, porque nada queda al margen de la acción creadora, nada hay realmente existente que no resulte alcanzado por la acción salvadora; al nada del concepto de creación responde el todo del concepto de salvación.
* Frente al panteísmo: Dios transciende infinitamente el mundo; el mundo posee una realidad propia distinta de la de Dios. Se rechaza la valoración del mundo como bien absoluto. Sólo Dios , y no el mundo, es absoluto.
Se salvaguarda en ambos casos la dignidad de los seres mundanos, alejándose del pesimismo dualista y del ilusorio optimismo panteísta (apariencia, “maya”). El cristianismo elige, pues, un término medio, absolutamente original, entre el dualismo y el panteísmo.
* Frente al Deísmo: Dios no crea el mundo y se desentiende de él, sino que lo conserva, gobierna y lo sostiene impulsándolo a su plenitud.
3. Creación y evolución: un tema de razón y fe.
3.1. Ciencia, filosofía y teología. Relación y diferencias.
3.1.1.- La Razón: Ciencia y filosofía:
- Ciencia y filosofía son investigaciones complementarias que se exigen mutuamente.
“Mientras las ciencias investigan cómo son y cómo acontecen las cosas reales, la filosofía investiga que es ser real (es la investigación de en qué consiste ser real). Ciencia y filosofía aunque distintas, no son independientes. Es menester no olvidarlo”.
“Toda filosofía necesita de las ciencias. Toda ciencia necesita de una filosofía.
Filosofía y ciencia son dos momentos unitarios de la investigación. Pero como momentos no son idénticos”. [4]
- Ciencia y filosofía son órdenes de conocimiento distinto y por tanto no puede haber conflicto entre ellas.
- Los dos saberes constituyen la razón y tienen su fundamento en la misma.
- Ambos saberes se necesitan , se implican y explican mutuamente y hay entre ellos una conexión bidireccional. “La ciencia sin la religión está coja y la religión sin ciencia está ciega” (A. Einstein).
- Esquema orientativo sobre las diferencias entre filosofía y ciencia según Ortega y Zubiri:
Ciencia
(Ciencias de la naturaleza y humanas)
Orden talitativo
(contenido)
Cómo son y cómo acontecen las cosas reales
(orden del aparecer o fenoménico)
Saber regional
Saber penúltimo: saber con supuestos previos.
Filosofía
(Metafísica)
Orden trascendental
(formalidad de realidad)
(Zubiri)
Qué es o en que consiste ser real.
(orden ontológico o del ser )
(Zubiri)
Saber totalizante o universal (pantonomía; el filósofo un especialista en universos,, un especialista en descubrir lo universal en cada cosa. (Ortega) [5]
Saber último: saber sin supuestos.
Saber radical (de raíz).
(autonomía, ciencia sin suposiciones, método ascético o de renuncia.(Ortega)
3.1.2.- La Fe: Teología:
- La teología es “la inteligencia de la revelación”. La verdad revelada “hay que investigarla y exponerla según las exigencias de nuestro tiempo” (FR 92). [6]
- Es otro tipo de saber (conocimiento por la fe).
- Este saber no procede de la razón sino de la Palabra de Dios (Revelación) y se acoge mediante la obediencia de la fe razonable. El origen es Dios mismo.
- “El objetivo fundamental al que tiende la teología consiste en presentar la inteligencia de la revelación y el contenido de la fe. Por tanto, el verdadero centro de su reflexión será la contemplación del misterio mismo de Dios Trino” (FR 93). El objeto de su investigación es “la Verdad, el Dios vivo y su designio de salvación revelado en Jesucristo” (FR 92).
- También toda teología presupone una filosofía y desde luego, esta filosofía necesita de las ciencias. ”La gracia no destruye la naturaleza, sino que la perfecciona”. Así, pues, “la teología necesita la aportación de una filosofía del ser, que permita ante todo a la teología dogmática desarrollar de manera adecuada sus funciones” (FR 97).
- Esta filosofía debe estar concebida no como filosofía “separada” que reivindica una autosuficiencia del pensamiento, sino en unión vital con la fe. Una filosofia que sin contradecir la fe (cristiana) pretenda abarcar todos los progresos importantes del pensamiento filosófico que no se hubieran realizado sin la aportación, directa o indirecta, de la fe cristiana. “Estos temas amplían de hecho el ámbito de lo racional” (FR 76). [7]
- Una filosofía que reconozca sus límites y desde sí misma, se autotrascienda en apertura constitutiva a una acción que venga de afuera, la fundamente y le de sentido último. Esta acción posibilitadora y fundante es la Palabra de Dios, Dios mismo. [8]
- Tipo de relación entre filosofía y teología.
Esta relación debe estar marcada por la circularidad. Efectivamente, “ya que la Palabra de Dios es Verdad…la razón está como alertada, y en cierto modo guiada, para evitar caminos que la podrían conducir fuera de la Verdad revelada y, en definitiva fuera de la verdad pura y simple; más aún es animada a explorar vías que por sí sola no habría si quiera sospechado poder recorrer. De esta relación de circularidad con la Palabra de Dios la filosofía sale enriquecida, porque la razón descubre nuevos e inesperados horizontes”. (FR 73).
3.1.3.- Razón y fe: binomio inseparable.-
- Razón y fe constituyen dos tipos de conocimiento. “Una está dentro de la otra y cada una tiene su propio espacio de realización” (FR 17).
- “Hay una profunda e inseparable unidad entre el conocimiento de la razón y de la fe” (FR 16).
- Creo para comprender y comprendo para creer: “Credo ut intelligam, intelligo ut credam” (San Agustín).
- “La fe y la razón (Fides et ratio) son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva a la contemplación de la verdad” (FR 1).
- Sin embargo la Fides et ratio nosadvierte de la “frontera” y el “escollo” entre la fe y la razón y de todo intento de diluir la fe en la sola razón (Cfr. FR 23).
3.2. Deslinde nítido de los términos creación y evolución.-
a) La evolución es un hecho científico. Que hay una cosmogénesis, una biogénesis y una antropogénesis nos lo dice la ciencia; son teorías científicas. Esto quiere decir que su cuestionamiento debe hacerse desde el método propio de las ciencias naturales. La astrofísica, la paleontología, la genética, la biología molecular y otras ciencias empíricas son las únicas llamadas a pronunciarse sobre el hecho evolutivo. Su campo propio de estudio versa sobre el aparecer, sobre el cómo descriptivo y cuándo aparece la realidad física, la vida, lo humano. La descripción fenomenológica del hecho empírico es el ámbito propio de la ciencia y marca al mismo tiempo sus propios límites.
Al hablar de límites de la ciencia no nos referimos aun déficit temporal de nuestros conocimientos sino a una imposibilidad connatural o constitutiva de la ciencia para dar cuenta de todo lo real; pues, como decía Popper “hemos de hacernos a la idea de que (para la ciencia) casi todo lo que es verdaderamente importante ha de quedar esencialmente inexplicado”.
b) La creación.
Es en primer lugar, una interpretación filosófica, y en concreto, metafísica, acerca de lo real. La creación responde a preguntas del tipo “ por qué es algo y no más bien la nada” (Leibniz, Heidegger) o “quién soy yo y qué será de mí” (J. Marías). Se trata de preguntas que la razón humana profiere acerca del ser de lo real (metafísica) y no meramente acerca del aparecer del cosmos (la ciencia); esto es, preguntas de corte interpretativo o explicativo y no meramente descriptivo como en la ciencia.
En segundo lugar, la creación es también un misterio de fe. La creación es una interpretación teológica acerca de lo real. La creación, como categoría teológica, responde también aquí a la pregunta que el hombre es para sí mismo, por su origen y destino absolutos. Pero pretende dar un paso más dejándose iluminar por la revelación de Dios en la atenta escucha de la fe. La Revelación le dice al hombre que el mismo Dios que “habita en una luz inaccesible” se ha comunicado al hombre y le ha dado a conocer su intimidad y los designios que para él tiene. Efectivamente, “Dios quiso, con su bondad y sabiduría, revelarse a Sí mismo y manifestar el misterio de su voluntad… En esta revelación, Dios invisible movido de amor, habla a los hombres como amigos, trata con ellos para invitarlos y recibirlos en su compañía”. [9] Esta revelación de Dios debe ser acogida en la obediencia de la fe razonable. En este sentido la revelación de Dios es gracia , luz y verdad en la que debe dejarse iluminar la finita razón humana, pues “ la fe es la gran amiga de la inteligencia”. [10] La razón humana, en este encuentro de la razón y la fe, lejos de ser negada es enriquecida y elevada por la Palabra de Dios que siendo la Verdad misma, es la fuente de toda verdad.
La pregunta acerca del origen de la materia, de la vida y del hombre, y correlativamente de su destino último, constituye desde siempre una cuestión fronteriza. Efectivamente, a la ciencia, como a la filosofía y como a la teología les interesa lo mismo, el origen y destino de todo lo real, pero no de igual modo. Preguntan sobre lo mismo pero de distinta manera, desde distintos métodos y modelos de racionalidad llegando a respuestas también distintas pero necesariamente conexionadas y complementarias. Así la fe y la razón, la teología y la ciencia se exigen e implican mutuamente y “no pueden dejar de encontrarse”, ya que buscan lo mismo, la verdad que es única. [11]
3.3. Dos maneras equivocadas de interpretar esta relación creación y evolución:
a) Por el lado creyente, el llamado “creacionismo científico” y b) por el lado increyente el que podríamos llamar “monismo fisicalista o cientifismo”. Detengámosnos brevemente en cada uno de ellos.
a) El llamado “creacionismo científico”: Pretende defender la creación como si fuera una teoría científica y ve en el evolucionismo una amenaza para la fe en la creación. En nombre de la palabra de Dios hay que negar la evolución. Esta posición “presenta el creacionismo como una teoría alternativa tan válida como cualquier otra”. Esto es “una equivocación grave”. Pues de este modo “puede terminar desprestigiando la doctrina de la creación en lugar de ensalzarla”. [12] ¿Por qué? Porque hace, en primer lugar, una interpretación literalista y por ende deficiente de la Biblia (fundamentalismo bíblico) al pretender defender como vinculante para la fe el llamado fijismo desde el que se escribieron los textos Sagrados.¡La Biblia no enseña el fijismo ni el evolucionismo!; y, en segundo lugar, y esto es lo más grave y el problema de raíz, por invadir el campo epistemológico de la ciencia (la legítima autonomía de la ciencia) al presentar como hecho científico lo que es objeto de construcción filosófica y dato de fe (la creación).
b) El monismo materialista (cientifismo):</SPAN> Es la postura increyente, secularista o atea. La creación es una hipótesis inútil. De este modo se pretende hacer pasar como científica lo que sólo es una interpretación metafísica de la evolución, el llamado monismo materialista ( fisicalista o biologicista), con lo que también –una vez más los extremos se tocan- se está invadiendo el campo epistemológico de la ciencia. Detrás dicho monismo está como es obvio, la filosofía positivista de la ciencia, el cientifismo. Pero esto es no hacer ciencia, sino metafísica, filosofía e incurrir así en una lamentable confusión de campos epistemológicos distintos. </SPAN>
El cientifismo no es ciencia sino una filosofía positivista de lo real y una interpretación metafísica (inmanente, atea) sobre la ciencia. Parte de los siguiente postulados: a) Un reduccionismo ontológico: todo lo real es materia y sólo la materia es real; b) Un reduccionismo epistemológico pues sólo se puede conocer lo verificable o falsable por contrastación empírica, y c) la creencia del poder ilimitado de la ciencia pues ésta llegará a explicarlo todo desentrañando la ultima urdimbre de lo real agotando así todos sus misterios (todo un “un materialismo prometedor”, en palabras de K.Popper).</SPAN>
Se configura así un tipo de ateísmo en nombre de la “ciencia” (cientifismo). A este tipo de ateísmo se refiere el Concilio Vaticano II cuando afirma que “muchos rebasando indebidamente los límites de las ciencias positivas, pretenden explicarlo todo sobre esta base puramente científica” (GS). [13]</SPAN>
4. Conclusión.
Ciencia y religión se complementan y se necesitan mutuamente. La evolución no se enfrenta a la creación sino al fijismo. La creación no se opone a la evolución sino a una interpretación o explicación filosófica de la evolución: el monismo materialista (fisicalismo).
La creación puede sostenerse desde una concepción fijista (así fue durante siglos hasta ayer) como desde una concepción evolucionista. La interpretación filosófica de la evolución del llamado emergentismo exige una explicación creacionista para dar razón suficiente de lo real. [14] Esto prueba por enésima vez que la creación no se opone a la ciencia sino a una determinada interpretación metafísica (filosofica) de la evolución. La teología, en línea de mínimos” declararía el nihil obstat para la fe de una concepción evolucionista del cosmos y de la vida como la que ofrece la ciencia. [15] ·- ·-· -······-·
Arsenio Alonso Rodríguez
De la revista Arbil
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
¿Por qué no me extraña encontrar en Arbil un artículo como el arriba reproducido, en plan la puntita nada más? Es como el resumen de la, ejem, filosofía que anima la revista. Por cierto, sólo fijémonos en las citas finales: Rowan Williams (no "Willians"), falso Arzobispo anglicano de Canterbury, y de hecho más ateo que Teilhard de Chardin; ¡vaya!, Teilhard de Chardin, también citado; otro heresiarca, Karl Rahner; y, recomendados, dos manuales de Sal Terrae, año 2000, editorial que desde hace cuarenta sólo publica títulos que nieguen los fundamentos de la Fe.
Conclusión: compatibilidad... Que lean el último número de Verbo, hombre. En España quedan revistas legibles.
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
Cita:
Iniciado por
Chanza
y, recomendados, dos manuales de Sal Terrae, año 2000, editorial que desde hace cuarenta sólo publica títulos que nieguen los fundamentos de la Fe.
¡Quita, quita, no me hables de los manuales de Sal Terrae, que los he sufrido en mis carnes en el Bachillerato! Salían a herejía por página, prácticamente. Corroboro lo que afirmas.
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
Sal Terrae. La sal de la Tierra...
Vosotros sois la sal de la Tierra: pero si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Para nada aprovecha ya sino para tirarla y que la pisen los hombres. (S. Mateo 5,13).
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
todo eso de la evolución esta muy bien, para charlas,teorias,libros, incluso para meterselo a los niños en la educacion elemental.
pero esoa teoria, como muchas tiene fallos, veamos, si todos venimos de un unico ser, y a partir de hay hemos evolucionado, en plantas y animales, hay que demostrarlo no?.
tienen que haber secuencias de evolución donde un ser unicelular se convierta en pluricelular, y así sucesivamente.
faltan esos "seres" intermedios,¿donde estan?, ¿que ha sido de ellos?.
por que segun la teoria nos adaptamos al medio y evolucionamos.
Bueno pues todo eso, segun la genetica es "imposible".
los genes no se pueden cambiar, tu puedes alterar un ser geneticamente y hacer que se aparee con otro ser manipulado geneticamente que sus descendientes sera como el original antes de ser manipulado.
con lo cual la teoria de la evolución pasa a ser una mera especulación.
pueden seguir buscando y buscando, y tirar miles de millones a la basura. que como no miren dentro de su corazo no hayaran la verdad.
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[FARO] Evolucionismo: ¿hipótesis o dogma?
Roma, 6 noviembre 2009. (Correspondance européenne). Con ocasión del bicentenario del nacimiento de Darwin y los ciento cincuenta años de la primera edición de su El origen de las especies, investigadores procedentes de variados horizontes culturales y diferentes disciplinas han discutido sobre la probabilidad de las teorias darwinianas, desde una perspectiva crítica.
Sus contribuciones han dado origen al libro Evoluzionismo: il tramonto di un'ipotesi (Evolucionismo: el declinar de una hipótesis), publicado bajo la dirección de Roberto de Mattei (Cantagalli 2009, 260 páginas, 17,00 euros). El volumen, que será presentado en Roma, en el Hotel Columbus (Via della Conciliazione, 33), hoy viernes 6 de noviembre a las 18:00, contiene las actas de un coloquio celebrado recientemente en Roma, a iniciativa de la Vicepresidencia del Consejo Nacional de Investigación. Estas páginas abordan el evolucionismo como una teoría científica y filosófica a la vez, dos aspectos que se apuntalan recíprocamente. Con todo y con eso, esta teoría multiforme se ha demostrado incapaz de responder a preguntas elementales acerca del origen de la vida o el misterio de la existencia humana.
El evolucionismo se presenta, además, como una verdadera "cosmogonía" qe pretende describir la historia del mundo a partir de postulados científicos no verificables. Esta doctrina, a menudo impuesta como un "dogma", pedía pues un estudio crítico riguroso, tanto científico como filosófico, que es el que ha permitido esta libre confrontación entre los investigadores.
Los autores del volumen son: Guy Berthault, sedimentólogo, miembro de la Asociación Internacional de Sedimentología (Francia); Roberto de Mattei, historiador, profesor en la Universidad Europea de Roma y Vicepresidente del Consejo Nacional de Investigación (Italia); Jean de Pontcharra, físico, investigador en nanoelectrónica en la Universidad de Grenoble (Francia); Maciej Giertych, genetista, miembro de la Academia Polaca de Ciencias y, hasta 2009, diputado en el Parlamento Europeo (Polonia); Josef Holzschuh, físico, investigador en geofísica en la Universidad de Australia Occidental; Hugh Miller, químico, doctor por la Universidad del Estado de Ohío, Columbus (EE.UU.); Hugh Owen, escritor, presidente del Centro Kolbe en los Estados Unidos; Pierre Rabischong, biólogo, profesor emérito de la Universidad de Montpellier, ex director de la unidad de investigación en biomecánica del INSERM y decano de la Facultad de Medicina (Francia); Josef Seifert, filósofo, presidente de la Academia Internacional de Filosofía de Liechtenstein, miembro de la Academia Pontificia para la Vida (Alemania); Thomas Seiler, físico, doctor en física por la Universidad de Munich, ingeniero de sensores electroquímicos en el Departamento de Innovación de Robert Bosch GmbH (Alemania); Dominique Tassot, presidente del Centro de Estudios e Investigaciones sobre la Ciencia (Francia); Alma von Stockhausen, filósofa, presidente-fundadora de la Gustav-Siewerth-Akademie (Alemania).
Estos avisos y muchos otros en la Agenda de las páginas para suscriptores de FARO
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Agencia FARO
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
Pero pese al declinar del darwinismo, sorprende la insistencia en el yerro de gentes a los que se les supone algo más que una culturilla superficial. Es asombroso el número de mesas redondas, cursos, cursillos, cursetes, así como continuas exposiciones y proyecciones que ofrece la "CosmoCaixa" en su museo interactivo. Para comprobarlo basta con ojear el programa en vigor hasta el 22 de este mes.
Es lamentable el permanente lavado de cerebro que se hace con los más jóvenes.
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La fe evolucionista y las mutaciones
¡Ah!, las mutaciones... Este es otro de los sagrados "mantras" del darwinismo (en realidad del neodarwinismo). Este "mantra", junto con la Selección Natural, explica también el origen de todos los seres vivientes; pero con la misma condición: la de no analizarlo científicamente.
Desde el punto de vista científico, las mutaciones son alteraciones al azar en la composición química de los genes, esto es, en la complejísima molécula del ácido desoxirribonucleico (ADN), donde está codificada la información hereditaria.
Ahora bien, en una estructura altamente compleja, un cambio al azar tiende inevitablemente a deterioraría. Para mejorarla, tendría que ser capaz de aumentar ese orden; y el azar -por definición- no puede ni mejorar ni crear orden. Sólo una inteligencia puede hacer esto.
Por eso es que el 99% de los cientos de miles de mutaciones estudiadas han sido dañinas, perjudiciales, deteriorativas o letales. En el mejor de los casos, han sido neutras, o porque el gen "alelo", es decir, el que viene del otro progenitor, suple la función del gen dañado por la mutación, o porque el cambio ha sido insignificante y no ha afectado la vitalidad del organismo.
Las supuestas mutaciones "favorables" de que hablan algunos científicos, no son casi nunca verdaderas mutaciones; son solamente una manifestación de la vitalidad genética que tiene todo organismo, que hace que, en determinadas circunstancias, se expresen genes que ya estaban presentes -aunque reprimidos- porque su funcionamiento no era necesario.
Pero aun en el caso de que existieran mutaciones favorables, con eso no hacemos absolutamente nada. Pues la hipótesis evolucionista necesita, imprescindiblemente, no mutaciones favorables, sino ¡transmutaciones!, es decir, mutaciones creativas, capaces de producir novedades biológicas (ojos, plumas, sangre caliente, etc.), que expliquen la aparición de las distintas especies biológicas, desde la ameba al hombre. Y esto sí que es pura fantasía; y fantasía disparatada, irracional y anticientífica.
La imposibilidad de que las mutaciones (actuando al azar) puedan producir tan siquiera un órgano nuevo, se deriva fundamentalmente de su carácter perjudicial y de su escasa frecuencia. Además, para poder transmitiese a la descendencia, tienen que afectar a las células germinales y ser dominantes, es decir, prevalecer sobre el gen alelo, para tener algún efecto. Todo esto disminuye aún más su frecuencia.
Pero hay otro problema; para que apareciera un órgano nuevo, las mutaciones "creativas" (que son, como hemos visto, puramente imaginarias; las que la ciencia conoce son todas deteriorativas o a lo sumo neutras) tendrían que encadenarse e integrarse en un mismo segmento del cromosoma para poder sumarse y dar origen, así, a un organo nuevo, que no se produciría por la acción de una mutación, sino de miles de ellas.
Para producir un ojo, por ejemplo, todas las mutaciones tendrían que afectar el conjunto de genes que rigen esta función. Ahora bien, esto plantea una imposibilidad estadística absoluta, que ha sido exhaustivamente analizada por autores de la talla de E. Borel, C. Guye, Lecomte du Nüuy, G. Salet y otros.
Hasta aquí hemos desarrollado el argumento de las mutaciones siguiendo el esquema de la hipótesis evolucionista, para demostrar que, aun así, es totalmente imposible que las mismas puedan crear novedades biológicas y transformar así las especies.
Pero la cuestión es muchísimo más grave, aún. Y aquí hay que abandonar el dogma darwinista y pasar a la realidad; es decir, abandonar el terreno de la fantasía y pasar al de la ciencia.
Porque la pseudociencia darwinista no tiene lugar en sus esquemas para el concepto de organismo, es decir, un conjunto de estructuras integradas que funcionan como un todo. Heredera, al fin y al cabo, del mecanicismo cartesiano, la hipótesis evolucionista piensa en términos de partes. Y así los darwinistas creen posible que un organismo se puede ir modificando por partes que, al sumarse, producirían su transformación en otro organismo. Pero esto es puro desatino. Ignora la gran ley biológica del "todo o nada".
¿De qué le serviría a un mono, por ejemplo, desarrollar piernas de hombre, sin desarrollar simultáneamente pelvis de hombre? ¿De qué le serviría una pelvis de hombre, sin columna vertebral de hombre? ¿Cómo puede haber mano de hombre, con brazo, antebrazo y hombro de mono? ¿Cómo puede haber columna vertebral de hombre, sin cráneo de hombre, y viceversa?
Todas estas estructuras, o aparecen simultáneamente y en estado de plena perfección, o no sirven para nada; por el contrario, son un estorbo para la supervivencia. Esto se aplica, por cierto, a todos los organismos vivientes.
Y para que esto suceda, tiene que cambiar todo el código genético, en forma simultánea y sin un solo error. Para ello debería ocurrir una mutación gigantesca, un reordenamiento radical de todo el código genético, dirigido y especificado hasta en los más mínimos detalles, para producir un ser 'viviente capaz de funcionar, esto es, de vivir. Lo cual constituye un milagro más grande que resucitar un muerto.
Esto, que ya había sido planteado en la década de los 30 por el insigne biólogo y paleontólogo alemán Otto Schindewolf, encontró su más acabado expositor en Richard Goldschmidt, uno de los tres o cuatro genetistas más eminentes del siglo.
Allá por la década del 40, R. Goldschmidt, ferviente evolucionista él, después de haber dedicado prácticamente toda su vida al estudio de las mutaciones, a pesar de creer en la transformación de una especie en otra, concluye diciendo que es absolutamente imposible explicarla mediante el mecanismo de las mutaciones.
Publicó un libro (The Material Basis of Evolution) y un artículo (American Scie., 40:97, 1952) de un rigor científico ejemplar, donde demuestra en forma abrumadora el carácter totalmente anticientífico de todo este macaneo respecto de las mutaciones.
Nadie, absolutamente nadie, ha sido capaz de refutar las conclusiones de Goldschmidt en este sentido.
La comunidad científica, como generalmente sucede, no hizo el menor caso de las conclusiones de este investigador. Siguieron -y siguen- lo más campantes, hablando tonterías sobre las mutaciones, sin tomarse siquiera el trabajo de analizar sus escritos, ni los de muchos otros autores que sostienen lo mismo.
R .O. Leguizamón
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Yo creo que la evolución es un hecho, o al menos, MÁS que una simple teoría o una hipótesis, creo que hasta Juan Pablo II y la Iglesia Católica la aceptó.
A ver, cierto que aún quedan huecos; por ejemplo, hay especies que no sabemos de donde vienen porque no encontramos ningún registro fósil con el que relacionarlo, vale, es correcto, pero por otro lado SÍ sabemos los antepasados de otro montón de especies y por lo tanto sí hay muchisimos huecos llenados gracias la teoría de la evolución. Que haya cuestiones no tengan aún respuesta ahora no significa que no la tengan nunca; con muchas teorías pasa lo mismo, por ejemplo antes de llegar al actual modelo de los átomos se barajaron e incluso se aceptaron varias hipétesis erroneas...
Si vamos en plan "La evolución afirma X, Y y Z. X y Z son correctas, pero no hay pruebas de Y. Luego la evolución es mentira. Eso seria un argumento ad ignorantiam.
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Iniciado por
Mozoni
Yo creo que la evolución es un hecho, o al menos, MÁS que una simple teoría o una hipótesis, creo que hasta Juan Pablo II y la Iglesia Católica la aceptó.
A ver, cierto que aún quedan huecos; por ejemplo, hay especies que no sabemos de donde vienen porque no encontramos ningún registro fósil con el que relacionarlo, vale, es correcto, pero por otro lado SÍ sabemos los antepasados de otro montón de especies y por lo tanto sí hay muchisimos huecos llenados gracias la teoría de la evolución. Que haya cuestiones no tengan aún respuesta ahora no significa que no la tengan nunca; con muchas teorías pasa lo mismo, por ejemplo antes de llegar al actual modelo de los átomos se barajaron e incluso se aceptaron varias hipétesis erroneas...
Si vamos en plan "La evolución afirma X, Y y Z. X y Z son correctas, pero no hay pruebas de Y. Luego la evolución es mentira. Eso seria un argumento ad ignorantiam.
Vamos a ver Mozoni en tu planteamiento no hay una sola argumentación que se sostenga, dicho sea con toda consideración. Da igual si JP II o ciertas jerarquías de la Iglesia (La Iglesia de Cristo o Católica, somos todos los bautizados y creyentes), han querido dar por válida una teoría que no pasa de hipótesis, y que aun tomándola como tal teoría está sometida a revisión, cambio y sustitución como supuesto paradigma. Es decir, la Ciencia para serlo ha de ser duda, discusión y cambio, o no será ciencia y esto es un principio vital de ella, pues en caso contrario será dogma y dejará automáticamente de ser ciencia y, por tanto, sin empirismo alguno.
Como la discusión aquí nos puede llevar por los Cerros de Úbeda sin lograr llegar a nada, te recomiendo la lectura de un libro: El evolucionismo en Apuros, de Silvano BORRUSO, Edit., CRITERIO-LIBROS Madrid 2000. Breve (212 págs.), muy concreto, con una exposición demoledora que desmonta lo que define como el mito de la evolución. Yo siempre lo recomiendo pues es la mejor y más directa exposición que acaba con todo un montaje de carácter biologiscista (Darwin), filosófico y sociológico (Spencer), ingeniero de ferrocarriles y aficionado a la especulación metafísica que ha sido el causante del estropicio pues se encargó de "concebir, definir y generalizar" el uso del término "evolución". La cuestión peliaguda es que resulto ser totalmente incapaz de elaborar su teorización verdadera, y es que, sencillamente, nunca hubiera sabido, ni podido hacerlo, pues le faltaban decenios de investigación y conocimiento.
El uso del término y la aplicación de la idea general, no pasan de la portada de cada trabajo publicado y sólo es "alimento" para la imaginación de la masa de aficionados a la ciencia limitada y dogmatizada.
Hazme caso y lee el libro que te he recomendado, cuando lo termines te aseguro que tus convicciones actuales se habrán derrumbado del todo. Por cierto, el autor en sus tiempos de estudiante era evolucionista hasta que se le cayó la venda de los ojos, y ahora enseña a razonar usando sólo argumentos científicos.
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La ciencia contra la fe... darwinista
No por menos me acordé de esto que vi hace una semanas en Youtube y, aquí lo dejo para que podáis ver que hay quién pone en duda la evolución de otra forma distinta, aunque en este caso algo grotesco en su planteamiento pero eficaz para esa sociedad......
[YOUTUBE]http://www.youtube.com/watch?v=4uKQT-BKzwI[/YOUTUBE]
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
:muchagracia::muchagracia::muchagracia::quegracioso::quegracioso::quegracioso: ¿De dónde lo han sacado? :nopuedeser::toymareado: con esas energías no llega ni a adulto, antes le da un soponcio...
En fin, aparte de la "coña" que me ha producido, esto no es serio, no es nada serio. Ni siquiera un poco conveniente. Aunque parezca mentira, estas exhibiciones hacen mucho daño a la Creación en sentido religioso. Este crío es como un "monito amaestrado" por sus progenitores y que, probablemente, les supondrá pingües beneficios. Es la misma situación que la de los otros "niños prodigio" que les da por cantar, sólo que a éste lo explotan como predicador. Este crío tendría que estar jugando a la pelota con sus amiguitos del colegio o del barrio, o montando en bicicleta o viendo películas de dibujos animados mientras come palomitas, en vez de estar dando argumentos a los materialistas.
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
Después de este peculiar paréntesis, vuelvo a retomar el hilo a tenor de lo expuesto por Mozoni. Si nos ceñimos al tipo de análisis que realizan habitualmente los químicos, podemos comprobar que la evolución no parece existir en su trabajo. La química nos indica que todo se compone de partículas, átomos y moléculas y, si seguimos con la trayectoria de lo que se estudia en dicha ciencia, veremos a la luz de los actuales conocimientos que desde los comienzos del Universo y en todas sus partes, siempre han sido los mismos elementos químicos, los cuales pueden ser estables e inestables, según se desenvuelvan mejor en su medio o no sean capaces de hacerlo. Y esto es un conocimiento que hemos adquirido en el colegio, un conocimiento ciertamente exigente cuando es obligatorio aprender la tabla periódica.
Por tanto, desde la Química y hoy también desde la Cosmología sustentada tanto en aquélla como en la Astrofísica, vemos que NO hay evolución. Se puede argüir que la Física del Espacio sí habla de evolución cuando analiza el comportamiento de los cuerpos celestes, ya sean de tipo estelar, cuasi-estelar, o galáctico, pero hay que analizar el sentido del término "evolución". Evolucionar es "ir de a" cambiando según cambian las circunstancias del entorno. Es decir, estamos ante una "adaptación". Ahora la pregunta es "es que se produce algún cambio en el entorno de una estrella cuando ésta va cambiando en su natural devenir predeterminado por el modo en que surgió? Afirmarlo sería tanto como decir que la región del Universo donde esa estrella "va pasando" por sus etapas de consumo de su combustible nuclear, está cambiando y la estrella "evoluciona" para adaptarse a la nueva circunstancia. Pero esto no es cierto, según sea el tipo al que pertenezca cada estrella, así va se va a comportar de forma precisa y no aleatoria, allá donde se encuentre o al otro extremo del universo conocido.
"Es que hay accidentes que alteran ese devenir", dirán algunos. Sí, pero, como consecuencia de tales "accidentes" no hay más cambios que los producidos específicamente en cada caso particular, en términos astrofísicos, en cada "singularidad".
Por tanto, cuando nos planteamos la idea de evolución, debemos plantearnos a renglón seguido "evolución hacia dónde, o evolución hacia qué. Una piruleta para quien dé respuesta a estas cuestiones. Por otro lado, parece que la supuesta evolución sólo afectaría a los seres vivos, porque veamos y ya llegamos al principio, ¡ufff! menos mal, ¿qué es la evolución? Vuelvo a insistir en lo mismo, habrá que hablar de evolución en función de los resultados que se obtienen, no darla por supuesta sobre hechos que se desconocen y no se pueden contrastar, la ciencia no actúa así.
En consecuencia, vemos que la evolución se puede limitar a los seres vivos. Por si aún hubiera dudas, ¿hay evolución en las superficies de los planetas solares y extrasolares descubiertos, o esto de la evolución se ha convertido en un comodín sin otro valor que el semántico para expresar conceptos a los que no se sabe como definir?
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
Sinceramente, en éste último post tuyo no me he enterado de nada o de muy poco.
¿Estrellas? ¿Qué tiene eso que ver con la evolución biológica...? Creo que te has ido por las ramas.
Sobre esto:
Cita:
Iniciado por
Valmadian
Vuelvo a insistir en lo mismo, habrá que hablar de evolución en función de los resultados que se obtienen, no darla por supuesta sobre hechos que se desconocen y no se pueden contrastar, la ciencia no actúa así.
Ahora resulta que no se pueden contrastar los resultados y pruebas que llevan decenas de miles tesis e investigaciones que confirman la evolución y los antepasados de gran cantidad de especies... incluidas las transacciones de muchos de ellos, e incluso especies actualmente evolucionando; por ejemplo los perros. ¿Como crees que existen tantas razas de perro, y todas ellas tan distintas entre sí? Algunas razas de perro podriamos llamarlas especies en vez de razas. "Perro" es una palabra que abarca demasiados animales.
Si cruzas un husky con un lobo te saldrá una especie hibrida, y está será estéril. Esto es debido a que son especies distintas pero muy cercanas (los perros eran lobos domesticados, pero al juntarse con los humanos y aislarse del resto de su población se separaron creando una rama distinta). Pero tambien hay razas de perros que si cruzas entre ellas los cachorros tambien te saldrán estériles.
La creacion de distintas razas de perros es una de las muchas pruebas de que la evolución existe, aunque en éste caso forzada por el hombre.
Otro ejemplo actual, las bacterias; si tras un periodo de tiempo expuestas a los antibióticos estas se van haciendo más resistentes a éste. ¿Acaso no es eso una evolución? Esa especie de bacteria es más apta para un entorno "envuelto" de ese antibiótico.
Quizás eso no te vale porque esas especies son muy similares. Pero eso se debe a que los cambios son graduales, casi imperceptibles para el tiempo de vida de un humano... y eso solo por nombrar especies cercanas.
Sobre las especies "intermedias" por ejemplo ¿Sabes que era el Tiktaalik? Buscalo en google y mira imagenes suyas si quieres. Es un antecesor común a los peces y los anfibios.
La teoría de la evolución se a declarado científica, ya que puede ser sometida al método científico. No hay ninguna prueba de que la evolución sea una patraña, sólo huecos aún por explicar. Pero, como todo hecho, NO ES ABSOLUTO. Siempre tiene imperfecciones, vacíos y huecos, que se van rellenando conforme el conocimiento va avanzando. Ese el principio básico de la ciencia.
Si lo que se quiere es probar (con pruebas) que la teoría de la evolución es falsa sólo se debe encontrar un ser que no corresponde a su época, por ejemplo una gallina. Si alguien encuentra una gallina en el Jurásico sería el puto amo. Sigo sin ver una gallina del Jurásico ¿No te parece curioso? Eso se debe a que no existían gallinas en aquella época, ergo no siempre existieron y por lo tanto no es válido el diseño inteligente. Las gallinas son descendientes de los dinosaurios (como todas las aves), por eso sólo se encuentran en épocas posteriores. Los mismo con el ser humano, no hay fósiles de primates en el Jurásico.
Yo estoy de acuerdo con Collins en lo de "una teología que acepte la evolución como parte del plan para la Creación de Dios, puede ser respaldada por creyentes serios que no teman la búsqueda de la verdad"
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
Sr. Mozoni: Por lo que dice, parece que no ha leído todo el hilo (comprensible, porque es muy largo).
Pues no. No hay nada confirmado en cuanto a evolución. Todo son hipótesis y conjeturas y nada hay contrastado. Parece también que confunde microevolución con macroevolución. Por supuesto que los perros (y los gatos, y los camellos, y los árboles) están evolucionando. Pero siguen siendo perros, gatos, tomates o lo que sea.
Las bacterias y virus que se vuelven resistentes a los antibióticos siguen siendo la misma especie. Los especímenes más resistentes sobreviven y se reproducen. Si usted se va a vivir al altiplano boliviano con el tiempo se le adaptarán los pulmones para vivir a esa altura con tan poco oxígeno, pero seguirá siendo un homo sapiens, no otra especie nueva.
¿Que no hay ninguna prueba de que la evolución sea falsa, solo huecos por explicar? Pues mire, son tantos huecos que hace agua por todos lados. Si se toma la molestia de leer detenidamente todo el hilo verá que no hay por dónde cogerla.
A estas alturas de la ciencia, con el desarrollo alcanzado por la bioquímica, ya NO SE SOSTIENE de ninguna manera la evolución. La complejidad irreductible que se observa en la estructura y funcionamiento de la célula, que es todo un laboratorio, complejo industrial y casi una ciudad en miniatura se podría decir. Complejidad irreductible porque si falta alguno de sus innumerables elementos ya no puede funcionar. Complejidad irreductible que se observa en estructuras como el ojo, o el mecanismo de coagulación de la sangre, por poner solo un par de cientos de ejemplos. Si falta alguno de esos elementos que actúan de forma conjunta no pueden existir. Ya me dirá usted cómo se pudieron formar esas estructuras complejas sin que estuvieran previamente programadas.
A los excelentes libros recomendados por Valmadian me gustaría añadir La caja negra de Darwin, del bioquímico Michael Behe (Editorial Andrés Bello, 1999). Bastante técnico y rigurosamente científico.
Lo que de no se han encontrado gallinas en estratos del Jurásico no es un argumento serio. Como dicen los arqueólogos, la ausencia de pruebas no es prueba de ausencia. Que no se hallan encontrado gallinas no quiere decir nada. No tenían por qué compartir un mismo hábitat necesariamente, o bien no se han encontrado todavía.
Claro que hay diseño inteligente. Como dijo Einstein, Dios no juega a los dados. Programó todos los seres conforme a las circunstancias en que habrían de vivir o las funciones que habrían de cumplir.
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
Cita:
Iniciado por
Mozoni
Sinceramente, en éste último post tuyo no me he enterado de nada o de muy poco.
¿Estrellas? ¿Qué tiene eso que ver con la evolución biológica...? Creo que te has ido por las ramas.
Sobre esto:
Ahora resulta que no se pueden contrastar los resultados y pruebas que llevan decenas de miles tesis e investigaciones que confirman la evolución y los antepasados de gran cantidad de especies... incluidas las transacciones de muchos de ellos, e incluso especies actualmente evolucionando; por ejemplo los perros. ¿Como crees que existen tantas razas de perro, y todas ellas tan distintas entre sí? Algunas razas de perro podriamos llamarlas especies en vez de razas. "Perro" es una palabra que abarca demasiados animales.
Si cruzas un husky con un lobo te saldrá una especie hibrida, y está será estéril. Esto es debido a que son especies distintas pero muy cercanas (los perros eran lobos domesticados, pero al juntarse con los humanos y aislarse del resto de su población se separaron creando una rama distinta). Pero tambien hay razas de perros que si cruzas entre ellas los cachorros tambien te saldrán estériles.
La creacion de distintas razas de perros es una de las muchas pruebas de que la evolución existe, aunque en éste caso forzada por el hombre.
Otro ejemplo actual, las bacterias; si tras un periodo de tiempo expuestas a los antibióticos estas se van haciendo más resistentes a éste. ¿Acaso no es eso una evolución? Esa especie de bacteria es más apta para un entorno "envuelto" de ese antibiótico.
Quizás eso no te vale porque esas especies son muy similares. Pero eso se debe a que los cambios son graduales, casi imperceptibles para el tiempo de vida de un humano... y eso solo por nombrar especies cercanas.
Sobre las especies "intermedias" por ejemplo ¿Sabes que era el Tiktaalik? Buscalo en google y mira imagenes suyas si quieres. Es un antecesor común a los peces y los anfibios.
La teoría de la evolución se a declarado científica, ya que puede ser sometida al método científico. No hay ninguna prueba de que la evolución sea una patraña, sólo huecos aún por explicar. Pero, como todo hecho, NO ES ABSOLUTO. Siempre tiene imperfecciones, vacíos y huecos, que se van rellenando conforme el conocimiento va avanzando. Ese el principio básico de la ciencia.
Si lo que se quiere es probar (con pruebas) que la teoría de la evolución es falsa sólo se debe encontrar un ser que no corresponde a su época, por ejemplo una gallina. Si alguien encuentra una gallina en el Jurásico sería el puto amo. Sigo sin ver una gallina del Jurásico ¿No te parece curioso? Eso se debe a que no existían gallinas en aquella época, ergo no siempre existieron y por lo tanto no es válido el diseño inteligente. Las gallinas son descendientes de los dinosaurios (como todas las aves), por eso sólo se encuentran en épocas posteriores. Los mismo con el ser humano, no hay fósiles de primates en el Jurásico.
Yo estoy de acuerdo con Collins en lo de "una teología que acepte la evolución como parte del plan para la Creación de Dios, puede ser respaldada por creyentes serios que no teman la búsqueda de la verdad"
Bueno, bueno, esto se pone interesante. Casi que me entran ganas de soltar la humorada y afirmar que yo tampoco me enteré de lo que dije, pero estaría mintiendo.
Vamos por partes, aunque algunas me vea en la necesidad de modificarlas para no solaparlas con la lúcida intervención de Hyeronimus.
Comenzaré por el principio, ¿mencionar estrellas?, claro, está directamente relacionadas con tu pretendida evolución. Si la Tierra no se encontrase a la adecuada distancia de su "estrella-madre", el Sol y dentro del cinturón biológico de éste, no habría posibilidad de vida alguna, tanto es así que dependemos directamente de su irradiancia, pero esto es algo que se explica en Ciencias de la Naturaleza de Secundaria. Por tanto, hay que aplicar el mismo criterio, tal como hacen los astrofísicos llamados cazaplanetas en su búsqueda de globos similares al nuestro que pudieran albergar vida elemental o incluso extremófila. Por tanto, no hay un sólo astrónomo, astrofísico o cosmólogo, profesional o amateur, que no sepa la relación directa entre la vida en una superficie planetaria y su relación con la estrella central del sistema que sea. Así que, yo no me he ido por ninguna rama, al contrario, intento ser lo más didáctico y pedagógico posible.
Pero, además, es que generalizas cuando afirmas: "decenas de miles de tesis que confirman la evolución y los antepasados de gran cantidad de especies..." La respuesta lógica es: cita una, sólo una, pero dando toda clase de datos al respecto: acotación de la investigación, temática, campo observado, duración de la misma, datos originales aportados, demostración de su veracidad, conclusiones..., una sola que demuestre que todos los que no aceptamos los planteamientos de la evolución, todos los que no aceptamos el evolucionismo como ideología cientificista estamos equivocados.
Sigues exponiendo cosas extrañas, como lo de los perros. Confundes la selección natural con selección artificial, causa de la existencia de la variedad de razas caninas, pero todas pertenecientes a la misma especie. Eso no es evolución. A renglón seguido nos hablas de la mezcla entre un husky siberiano con un lobo... ¿sus descendientes individuos estériles? ¿Y que me dices de la hibridación perfectamente fértil entre el gato montés y el gato doméstico que tiene tan preocupados a muchos biólogos y naturalistas? Y eso tampoco es evolución. Más adelante redactas una frase sumamente confusa: "los perros eran lobos domesticados, pero al juntarse con los humanos y aislarse del resto de su población se separaron creando una rama distinta."
¿Lobos domesticados? ¿antes o después de "juntarse" con el hombre? ¿quién los había domesticado? ¿Rama? en la clasificación primaria en Zoología equivale a TIPO, ¿pero cuáles fueron los caracteres morfológicos que los diferenciaron? Además, de qué perros se habla, porque las hipótesis más plausibles apuntan a que todas las razas de perros descienden del moloso del Tíbet. Todos, tanto lobos como perros y lo mismo coyotes, chacales, zorros, hienas o fenecs, son del género Canis.
A continuación dices: "otro ejemplo actual, las bacterias", ¿es que las bacterias son unos seres de reciente aparición en el planeta? Creo que la respuesta más inmediata ya te la dió Hyeronimus, pero respecto a éstas ya te contestaré en un mensaje posterior.
Lo que llamas llenar huecos, que no es expresión tuya sino que la has leído en algún texto, es otra de las falacias del evolucionismo. Fíjate en este detalle: me preguntas por el tiktaalik, como si nunca hubiera oído hablar de él o del concepto aplicado sobre su existencia como especie intermedia. Pues resulta que este ser vivió hace unos (más o menos, sólo) 375.000.000 de años, y es considerado como "intermedio" entre el Panderichthys que había existido 10.000.000 de años antes, y el Ichthyostega que existió hace 20.000.000 de años. ¿Tendrías la amabilidad de explicarme cómo se llenan un hueco de 10 millones de años sin noticia alguna entre ambas especies, y cómo se rellena un hueco de 355.000.000 de años? es decir ¿cuál es la secuencia más o menos completa entre las tres especies?, admitiendo que haya una concatenación de por ejemplo 3.000 especies, pues eso nos daría un promedio de una evolución de una especie a otra cada 121.000 años. Ves como eso de rellenar huecos no es serio.
Bueno, y lo de las gallinas en el Jurásico, disculpa, pero es de traca. No te ofendas, pero has de reconocer que no has sido muy afortunado en la elección de un pretendido ejemplo. Ya has tenido una respuesta y yo no voy a insistir en ello, pero si he decirte que la hipótesis de que las aves proceden de los dinosaurios, ¡hala! así como así, no está demostrada, sólo se trabaja en esa línea de investigación. Además, caso de que fuera cierto y está por ver, ¿de cuál de las muchas especies de dinosaurios descienden? Y por favor, ahórrame lo del pterodactylo o cualquier otro pterosaurio, los cuales, además de no ser dinosaurios, y no lo digo yo, lo dice la Paleontología, desaparecieron por completo a finales del Cretácico a causa de la gran extinción y, por entonces según tú mismo no debía de haber gallinas, término que yo cambio por aves con plumas y endotermas.
Luego arremetes contra el Diseño Inteligente, ¿es que lo he mencionado en algún momento? Pero ya que sí lo mencionas tú mismo, me veo en la necesidad de preguntarte sobre algunos aspectos concretos: ¿son iguales las posiciones y argumentos de creacionistas que la del D.I.? Por otra parte, ¿conoces en profundidad esos argumentos?; además de haber oído hablar de Demski, por ejemplo, ¿conoces a algunos otros teóricos del D.I. al igual que sus trabajos?
Mencionas a Collins, pero yo también tengo ¿Cómo habla Dios?, y ya ves, pasó de ser ateo a estar muy cerca de las posiciones básicas de los partidarios del D.I.
Sus trabajos sobre el genoma humano, el ARN y el ADN, le llevaron a comprender que todo responde a un código, y los códigos sólo los hacen los seres inteligentes, no era difícil que llegara a la conclusión de que aquello en lo que están copiando para generar inteligencia artificial, sólo puede venir de un ser superior. Para él, como para otros convencidos del D.I., dicho ser es un demiurgo, no el Dios católico, pero al menos reconocen que alguien es el Creador del Universo y de la Vida.
Y por cierto, Collins en su libro publicado sobre sus investigaciones sobre el genoma humano, dedica todo el capítulo III al Universo.
Espero que este mensaje si lo entiendas, en cualquier caso, las ciencias son algo muy complejo y todas están en mayor o menor medida interrelacionadas. Y para saber qué es la ciencia, hay que vivir la ciencia.
Un saludo.
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
Y ahora veamos qué pasa con la probabilística de la evolución, si esta es real o se trata de una patraña. A partir de ahora lo que viene no lo digo yo, sólo está resumido y he introducido alguna modificación en la manera de expresar las cantidades relativas a las potencias, por no disponer del recurso al lenguaje algebraico, y, también las negritas y los cambios de color son míos.
"(...) Como los vocablos de un idioma, las proteínas constan de un cierto número de letras, en este caso los aminoácidos.
(...) Más o menos veinte aminoácidos entran en la composición de las proteínas. La unión de dos de ellos se llama dipéptido; la de varios, polipéptido(...) nos ocuparemos de tres características importantes:
Primera el número de aminoácidos en una proteína varía desde un mínimo de 51 en la insulina a un máximo de 50.000 o más en la hemoglobina.
Segunda. el mínimo número de proteínas en un virus, el más simple de los organismos conocidos, es no menor de 124.
Tercera. la sucesión de aminoácidos en cualquier proteína está rígidamente predeterminada
(...) La analogía de las letras sigue siéndonos útil para profundizar en el asunto de la formación de proteínas.
Consideremos la letra O, simétrica según los dos ejes. Poniéndola de abajo a arriba o al revés, se puede reconocer todavía como una O. Ahora bien, ocurre que, entre los veinte aminoácidos que componen las proteínas, hay uno, uno sólo, que como la letra O exige una sola forma, su nombre es glicina.
(...) Todos los demás aminoácidos existen, por lo menos, en dos formas como ésta (el autor se refiere a las posibles formas de la E), En jerga bioquímica se les llama aminoácidos D- y L- (del latín dexter o derecho y laevus, izquierdo). Unos pocos existen en cuatro formas como la letra J.
Desde el punto de vista químico, es decir, de poder tomar parte en reacciones, no hay diferencia alguna entre las formas D- y L- del mismo aminoácido. Experimentos de laboratorio y síntesis artificiales siempre dan lugar a mezclas de aminoácidos 50% D- y 50% L-. Es más, si se deja una sola solución pura de aminoácidos L-, ésta se racemiza espontáneamente, es decir, la mitad de los aminoácidos se transforman de L- a D-. El resultado final es siempre la proporción normal de aminoácidos 50% L- y 50% D-.
¿Dónde está entonces el problema? El problema está en que si los seres vivos fueran no más que colecciones de sustancias químicas, encontraríamos en ellos la misma proporción de aminoácidos, 50%, 50%, pero esto no ocurre. Las proteínas de los seres vivos reales están hechas de un 100 % de aminoácidos L- Esta asimetría (...) plantea problemas formidables.
Ya que la forma L- no es químicamente privilegiada en relación a la forma D-, y viceversa, la probabilidad de eslabonar un número cualquiera de aminoácidos L- al mismo tiempo, excluyendo todos los D-, es la misma probabilidad de obtener todas caras (o todas cruces) echando al aire una moneda un número cualquiera de veces.
Hemos visto ya que el número mínimo de aminoácidos en una proteína (la insulina) es de 51. La probabilidad de formarse la insulina por azar es entonces 1/2 elevado a potencia 51, que en potencias de 10 sería 4'4 x 10 potencia -16. Una magnitud como 10 elevada a -16 es lo suficientemente pequeña como para desafiar la imaginación, y esto para la proteína más pequeña conocida. El número medio de aminoácidos en una proteína, sin embargo, no es 51 sino algo así como 400, lo cual reduce el azar a 1/2 elevado a potencia 400. Queriendo ser sutiles y quitando la glicina, reduciríamos el azar a 1/2 elevado a potencia 380. En potencias de 10 este valor es 10 elevado a -114. Sin rodeos, cero.
Para mayor compresión, señalemos dos cosas. La primera es la expansión logarítmica de las potencias de 10. Sea moviéndose hacia arriba o sea hacia abajo, el intervalo entre dos potencias consecutivas cuales quiera de 10 es nueve veces el intervalo entre cero y la menor de ellas. El intervalo 10 elevado a potencia 113-potencia 114, por ejemplo, es nueve veces el intervalo 0-10 potencia 113, que constituye la décima parte restante. Una magnitud así es no sólo del todo inimaginable, si no que también carece de sentido físico. Simplemente, no existe en todo el Universo un número de partículas (incluyendo electrones, protones, y todo lo demás) que sume un total de 10 elevado a potencia 113. Como ejemplo, un punto firme en esta página tiene un área de 10 potencia -13 km2. Un año-luz es una longitud de 10 potencia 16 m. El diámetro de nuestra galaxia, 100.000 años luz, asciende a no más de 10 potencia 22 m. Presumiendo que su forma sea circular, cubriría un área de 10 potencia 44 metros cuadrados. Multiplicando ésta por mil millones, 10 potencia 9, tenemos un gran total de 10 potencia 53 metros cuadrados. Hay mucho trecho que recorrer para llegar siquiera a las cercanías de 10 potencia 113.
Lo segundo a que hay que prestar atención es a que una posibilidad de sacar cara 380 veces consecutivas, no quiere decir darle capirotazos a la moneda 2 potencia 380 = 10 potencia 114 veces, sino 10 potencia 114 series de 380 capirotazos cada una.
Sería inútil seguir adelante, pero recordemos que una proteína sola no bastaría. Un virus, el más simple organismo viviente conocido, tiene 124 proteínas. La probabilidad de obtener una secuencia de 124 proteínas al azar es un pasmoso 1/2 380x124 = 1/2 potencia 47.120 = 10 potencia -14.184.
Esto para empezar. Elévense ustedes de un virus a algo no más complejo que una ameba y no tendrán siquiera bastante papel como para escribir las potencias de 10.
¿Cuánto tiempo haría falta para una hazaña tan fantástica? El tiempo mismo queda fuera de la imaginación. Decir un millón de años suena a mucho... hasta calcular que un año suma unos modestos 3 x 10 potencia 7 segundos. Un millón de años, por tanto, no es más que 3 x 10 potencia 13 segundos. Si multiplicamos esa cifra por 15.000, para poner contentos a los que insisten en dar al Universo una edad de 15.000 millones de años, llegamos a un total de 4'5 x 10 potencia 17 segundos. Lo que deja la posibilidad de obtener proteínas al azar más inasequible que en el limbo."
BORRUSO, S., op. cit. págs, 77-81
(...)"ocupémonos de la pura posibilidad de formar una molécula de ADN al azar. (...) sabemos ya que el más simple organismo, un virus, contiene no menos de 124 proteínas con 400 aminoácidos cada una, es decir 124 X 400 = 49.600 aminoácidos por cada virus. dado que se necesitan tres bases para cifrar un aminoácido, el número de bases necesarias para un virus sería de 49.600 x 3 = 148.800
El ADN contiene cuatro bases: adenina, guanina, citosina y timina, lo que quiere decir que la probabilidad de formar aquella combinación de ellas sería 1/4 X 1/4 X 1/4 X 1/4... 148.800 veces. En potencias de 10, habría UNA probabilidad en 10 potencia 89.190".
BORRUSO, S., op. cit. pág., 90
"Evolución biológica" "El proceso evolutivo puede explicarse en virtud de una serie de mecanismos o factores que lo regulan, como las mutaciones, la selección natural que actúa posteriormente permitiendo sobrevivir a los mejor adaptados y la deriva genética...
Diccionario de Biología Ediciones Generales ANAYA, pág., 148
Sin comentarios.
Así es como se deben plantear los términos de este tipo de discusiones, Mozoni, no contando las cosas que parecen sacadas de algún texto de aficionadillos.
Un saludo.
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
algunos comentarios del blog que abrio esto.
Los dogmas de fé son muy difíciles -si no imposibles- de refutar con argumentos científicos. La historia de la humanidad lo atestigua sobradamente.
totalmente de acuerdo de hecho este sitio es una confirmacion de la regla
Este tipo de descalificaciones te las paso sólo esta vez, la próxima editaré todo comentario que se salga de tono. Creo que eres tú mismo quien se autocalifica con este lamentable comentario ad hominen para todos los que aquí participamos, pero voy a dar la oportunidad de que los demás se asombren de la profundidad de tu pensamiento.
Ahora bien, esta convicción, que muchos científicos y divulgadores sostienen encarnizadamente (¡hasta el punto de mostrarla al público como un hecho científico y demostrado!), es -por definición- algo que está fuera del campo de la ciencia experimental, que se basa, precisamente, en la observación y reproducción experimental del fenómeno bajo estudio. Cosas evidentemente imposibles en este caso.
Tú lo has dicho de la ciencia experimental, ero no toda la ciencia es experimental, mucha de ella involucra observacion y modelacion matemática. (Empieza por aclarar a qué te refieres) Pero a pesar de lo anterior si hay experimentos de evolucion en seres vivos como las bacterias, ellas tienen la suficiente velocidad de reproduccion para tener datos en un tiempo de vida de un ser humano.
A partir de aquí empiezo a corregirte las faltas de ortografía.
De manera que, y a poco de respetar el significado de las palabras, esta creencia en el origen del hombre a partir del mono, es sólo una hipótesis de trabajo, una suposición, una conjetura, más o menos razonable, más o menos coherente, más o menos disparatada, pero siempre de carácter hipotético. No sólo no demostrada, sino, aún más -por definición-, indemostrable. Y la ciencia es demostración.
La verdad tampoco veo algo de malo con esto, la ciencia parte de hipótesis y luego busca pruebas para confirmarla, por ejemplo los estudios de tiempo de vida de partículas (¿las partículas cuánticas tienen vida? ¿no será que tienen "existencia"? el lenguaje de las Ciencias hay que cuidarlo), sirvieron para confirmar la Teoría de la Relatividad (luego, hubo un supuesto previo) (lo que pasa es que no está demostrada estrictamente hablando, sino que la existencia de una secuencia de acontecimientos que se descubren en tiempo muy corto está dándole la razón, pero todavía no es un "universal" científico, y eso que estoy convencido de su validez, pero a cada uno lo suyo que fue resultado positivo, también hay ejemplos de experimentos que mostraron otra realidad como el experimento de Michelson para comprobar la existencia de eter ( ¿¿¿¿¿ esto me lo tienes que explicar, no vaya a ser que Aristóteles tuviera razón en su explicación cosmológica) pero de éste también se obtuvo finalmente una conclusión positiva. Los ejemplos de otra ciencia, ( ¿cuál?), no muestran que el partir de un supuesto sea un problema, más bien es mejor que no partir de nada
Aclarado este punto, digamos que lo que hoy vemos (base primera del método científico) es que los hombres se originan de hombres, y que los monos engendran monos. Por consiguiente, y en razón del principio científico del uniformismo metodológico, según el cual el presente explica el pasado, lo legítimo es suponer que los hombres siempre se originaron de hombres y nunca de monos. Son los científicos que sostienen lo contrario (esto es, que alguna vez los monos engendraron hombres, o se transformaron en tales) los que llevan el peso de la prueba.
Aqui hay que aclarar algo, en realidad los científicos no dicen que los hombres salieron de los monos de un sólo golpe, de un sólo nacimiento (esto sólo pasa en las caricaturas, no confundas) sino que fue por cambios graduales. la evolución no es sobre individuos sino por poblaciones.
¿Y de qué se componen las poblaciones? De cualquier modo siempre habrá un primer individuo portador de la mutación en dicha población o ¿es que la genética aquí no sirve para nada?
un ejemplo de un cambio gradual:
tenemos a una persona pobre que no posee nada , a esta persona le damos un dolar, pues un dolar es muy poco dinero, esta persona seguira siendo pobre, demosle otro dolar, un dolar sigue siendo poco dinero, esto no puede cambiar el estatus economico de lapersona que seguira siendo pobre, sigamos adelante dandole mas dolar. segun el razonamioento anterior la persona seguira siendo pobre, pero eso no pasa, en realidad la persona terminbo por ser rica, ¿en que momento hubo el cambio?
(Este ejemplo no es nada heurístico, ¿eh?, vamos que vale menos que el papel en el que lo hayas escrito antes)
De acuerdo a este sensacional descubrimiento -que corta el aliento, realmente- existen, sin lugar a dudas, semejanzas entre los monos y el hombre. Efectivamente: tenemos ojos como los monos, cuatro extremidades, estómago, hígado, pulmones, corazón de cuatro cavidades, sangre caliente (depende ... ), etc.
Si usted sigue, obstinada y escépticamente, creyendo que todo esto no significa absolutamente nada, y que existe -a pesar de las semejanzas- un abismo entre el mono y el hombre, créame que está en muy buena compañía, ya que miles de científicos en el mundo (y cada día más) opinan exactamente lo mismo.
(Ergo, cuando el río suena... ¿qué les estará pasando a esos investigadores?)
El buscar semejanzas no es una tonteria ya un gran químico logró con este método la tabla periodica (o también él estaba loco?:))
Y miles son, estimado lector. Lo que sucede es que su opinión no llega a la gente, pues en este tema existe una censura feroz. ¡Otra Inquisición y Santo Oficio! Los científicos que no aceptan el "dogma darwinista" son inexorablemente excluidos de los ámbitos académicos y de los medios de difusión.
Esta es una falacia por victimismo ( Otra vez generalizando, ¿de quién?)
Lo que generalmente muchos autores olvidan de aclarar al público es que varios monos actuales (hilobates moloch, pan paniscus, entre otros) caminan en forma aproximadamente erecta. Pero, que yo sepa, ninguno de estos simpáticos primates ha manifestado el más mínimo sentimiento de asombro, ni de júbilo, ¡ni de horror! tan siquiera (que sería mucho más lógico), ante la apasionante aventura dé estar transformándose en seres humanos.
Esto también es otro error que parte en pensar que la evolución es un río que tiene pasar por el mismo cauce, siendo un proceso donde interviene el azar (sin ser este el factor determinante)
(¿AZAR? ¿serías tan amable de explicarnos su estructura, su relación con la probabilística, o las leyes no necesarias que lo regulan?)
Vayamos por partes. Para comenzar, digamos que el Hombre de Neanderthal no es ciertamente un 'homínido". A pesar de la “difamación antropológica” darwinista (la expresión es del famoso antropólogo americano Ashley Montagu), que lo mostró durante cien años (¡y aún hoy día!) como un bruto semiencorvado, de aspecto feroz y estúpido, garrote al hombro y guarecido en su caverna, hoy es un hecho universalmente aceptado que el Hombre de Neanderthal era completamente Sapiens, aunque con algunos rasgos degenerativos producidos por enfermedades (artritis y raquitismo) y por circunstancias ambientales adversas.
¿Si es un hecho universalmente aceptado?, luego ¿cuál es la polémica?, ¿contra quién combates? si hay gente que piensa lo contrario luego hay polémica y no es hecho universalmente aceptado y . (Los insultos no son válidos)
En relación a los tan mentados Austrolopitecos de Africa (incluida Lucy) desde ya le aclaro, lector, que estos seres son definitivamente monos; no hay discusión al respecto: un metro de estatura; capacidad craneal entre 500 y 600 cc. (como el chimpancé, por ejemplo; la del hombre es de alrededor de 1500 cc.); forma del cráneo “abrumadoramente simiesca” (Lord Zuckerman); capacidad para columpiarse de las ramas como o mejor que la del orangután (Charles Oxnard), etc.
Que hay de los cráneos que muestran capacidades craneales intermedias entre el chimpancé y el humano, los cuales están reportados, no es ético no mencionarlos, ¿sabias?
(Bueno, lo cierto es que tú has sacado todo de contexto, pues el escrito de este autor, doctor, por cierto, es mucho más extenso y elaborado)
Aunque luego haya retractaciones o refutaciones, el hecho es que en la historia de la Antropología abundan los ejemplos de "homínidos" creados de esta manera. Bástenos recordar, por ejemplo, el famoso Hombre de Nebrasca, "creado" en 1922 en base a una muela, que luego se descubrió pertenecía a un pecarí.
A partir de 1960 y durante veinte años, el antropólogo David Pilbeam sostuvo que el Ramapiteco era un "homínido”, basado en un par de dientes y unos trocitos de mandíbula. En 1984 cambió de opinión y cree ahora que es un mono cualquiera. Pero mientras tanto, su publicitado Ramapiteco le valió a Pilbeam pasar de profesor de Antropología de la Universidad de Yale a la de Harvard (¡nada menos!). Esto, si bien no demuestra la evolución del Ramapiteco, al menos prueba la "evolución” de Pilbeam.
Errores en la ciencia siempre han existido y no solamente en Biología y no por eso se desecha todo
(Muy cierto, pero tampoco se admite todo sólo por el hecho de que se investigue siguiendo las reglas del método empírico)
La verdad de bioquímica se muy poco, (puedes empezar por leer detenidamente mis mensajes un poco más arriba) no lo voy a comentar, [B](entonces no los menciones) pero tenga en cuenta que en los párrafos anteriores ya tiene desatinos[/B]
(¿Por ejemplo?)
Le aclaro, lector, que esto de los millones de años son sólo especulaciones basadas en la hipótesis darwinista. No hay ninguna evidencia científica seria de que estos millones de años hayan realmente existido. Los menciono simplemente para mostrar las groseras incoherencias de esta hipótesis, a partir de los datos de sus propios adherentes.
Otro error si hay evidencia cientifica de parte de la geologia (o tambien ellos estan en la trama?:)), los cientificos son como cualquier otro grupo humano, no necesariamente tienen que ser amigos y en ocasiones son abiertamente enemigos, no habria razón por cuidarles las espaldas a sus colegas
(¿Y qué hacemos con la Teoría de las Catástrofes?, es geológica. Incluso con los fractales, son matemática pura.
El asunto tiene sus antecedentes allá por la década de 1920, cuando un biólogo (Crookshank, darwinista por cierto) sugirió que los negros (no los nuestros, sino los de Africa) descendían del gorila porque se sientan en el suelo de la misma manera que lo hace este antropoide. ¿Qué tal el razonamiento, lector? Los mongoles, en cambio -y por la misma razón- descenderían del orangután.
Esto no prueba más que las limitaciones del biólogo, ( ¡Ah! ¿pero están limitados? ¡vaya novedad!) la teoria es independiente de los investigadores. por ejemplo una persona puede equivocarse en la resolucion de una formula matemática, pero esto no significa que la matemática esté mal, el (será "la") que está mal es la persona
(¿Significa eso que está enferma, o quizás loca por equivocarse en una fórmula o en la resolución de una operación?)
Pero apareció la hipótesis darwinista, que trans*formó el mundo científico en la ciudadela de la estupidez y la ceguera (si hemos de tomar en se*rio lo que decía Bernard Shaw), y pronto no falta*ron los investigadores que, coherentes con la hipótesis, se dijeron: si descendemos de los monos y somos capaces de hablar, entonces los monos también deben tener esta capacidad, al menos en potencia. Luego, si nos tomamos el trabajo de en*señarles, ellos también serán capaces de hablar.
Y dicho y hecho. Se realizaron experimentos: Lana (una chimpancé), Washoe (un chimpancé), Koko (un gorila) y Sarah (chimpancé).
El más famoso fue el realizado por el matri*monio Lachman con Lana. Durante varios años, estos investigadores se encerraron diariamente en la jaula con Lana, tratando, con abnegado y fervoroso ahínco, de enseñarle las "primeras le*tras".
los monos no podian hablar por cuestiones anatomicas, pero si podian darse a explicar con signos rudimentarios, eso quedo probado, (como siempre este manuscrito muestra las limitaciones
del autor)
No, lector. No los tiene; lo mismo que el hom*bre. Cuando aparecen los monos, son eso, perfec*tos monos. Cuando aparece el hombre, es hom*bre como nosotros.
se repite la pregunta del pobre y los dolares
Este manuscrito está muy largo y tiene aún muchos errores, sobre todo cuando habla de las mutaciones.
(Sólo hablas de generalidades, con afirmaciones nebulosas sin rebatir nada.)
comentario final
Pueden creer lo que quieran, nada más recuerden el que piensa desordenamente tampoco debe esperar buenas ideas
En efecto, particularmente cuando las ideas no sólo no se saben expresar con coherencia, sino que además se acompañan de una constante ausencia de dicción, sumando una importante colección de faltas de ortografía que me he tomado la paciencia de ir corrigiendo.
Los temas de este Foro son controvertidos, por tanto hay que estar a la altura de lo que se expone y no entrar "a saco" por ver si cuelan argumentaciones que no reúnen las mínimas bases para una discusión en profundidad.
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
¿Dónde está entonces el problema? El problema está en que si los seres vivos fueran no más que colecciones de sustancias químicas, encontraríamos en ellos la misma proporción de aminoácidos, 50%, 50%, pero esto no ocurre. Las proteínas de los seres vivos reales están hechas de un 100 % de aminoácidos L- Esta asimetría (...) plantea problemas formidables.
es una bendicion que que aun halla problemas que mantengan viva a la quimica y a la biologia, si no hubiera problemas serian ciencias muertas inertes, enhorabuena, quiza vivamos lo suficiente para conocer la solucion mientras no mantegamos creencias sin fundamento solo por que aun hay huecos por explicar
El problema que os afecta a los materialistas es que sois incapaces de ver con otros ojos que los del tubo de ensayo. Lo primero que deberíais aprender es acerca de "Qué es la Ciencia" y dejar para más adelante "Qué es la especialidad" que resulta ser lo que vosotros confundís con Ciencia. Tanto es así que ya hace como 90 años Ortega y Gasset llegó a la afirmación de que el "bárbaro de nuestro tiempo es el especialista", el especialista científico, algo que dejó muy claro en sus ensayos al respecto y que están al alcance de cualquier interesado.
Podrás objetar que BORRUSO, autor al que pretendes descalificar, está equivocado, pero se trata de un afamado investigador, profesor universitario y con una formación muy superior a la que imaginas. Podrás objetar que Ortega y Gasset no sabía qué era la Ciencia, pero con 25 años era catedrático de la Universidad Central de Madrid y a los 17 se doctoró en Alemania. Sin duda tú estarás por encima de ellos gracias a que te están enseñando en tu universidad a ser un bárbaro pues te falta el elemento de calidad que tú denominas como "creencias sin fundamento". Por cierto, te recomiendo el ensayo de ORTEGA titulado Ideas y Creencias. Afirmabas en el mensaje anterior, como si fuera un descubrimiento que acabas de hacer, que hay ciencias no experimentales. Pues fíjate que sí, más de las que supones, porque aparte de tus conocimiento de Biología, ¿de qué otros dispones? Incluso una muestra impresionante de lo que es lo contrario a la barbarie que os afecta la tenemos en EINSTEIN. Para elaborar CIENCIA con mayúsculas sólo necesitó de una pizarra, un reloj y unos cuantos bocadillos. Es decir, la Teoría General de la Relatividad no surgió de ningún laboratorio ni campo experimental, la mayor teoría de la Historia sólo necesitó de un cerebro privilegiado que afirmó: "La religión sin la ciencia es ciega. La ciencia sin la religión está coja"
Y, en efecto, estaba tan coja que el bueno de Albert tuvo que aceptar la tesis de George LEMAÎTRE, un investigador de la Física y sacerdote católico, sobre el Universo en expansión y que había sido el primero en plantear la existencia de un "átomo primitivo", que eran absolutamente necesarios para dar coherencia a la Teoría de la relatividad. Así que, no ofendas nuestra inteligencia. Nosotros no creemos en "la magia", que es lo que vosotros confundís con religión. Nosotros hablamos de fe y de Teología, no de "actos maravillosistas"
Y es que a los materialistas se os plantea otro problema: la ciencia, la verdadera ciencia es precisamente aquella que rechazáis y sin la cual sois incapaces de argumentar. Se llama METAFÍSICA, y es la parte de la Filosofía que es madre de todo conocimiento cierto. Además, ¿no decías que de bioquímica no sabes nada?
Sería inútil seguir adelante, pero recordemos que una proteína sola no bastaría. Un virus, el más simple organismo viviente conocido, tiene 124 proteínas. La probabilidad de obtener una secuencia de 124 proteínas al azar es un pasmoso 1/2 380x124 = 1/2 potencia 47.120 = 10 potencia -14.184.
para empezar esto esta mal, no hay que calcular la probabilidad de formacion de un virus como los conocidos, sino la probabilidad de una molecula autorreplicante sin poner restricciones a que sea una forma actual sino cualquier tipo de molecula funcional (lo cual plantea el problema de definir las moleculas funcionales y saber si se conocen todas las posibles moleculas) hay que tomar en cuenta esto sino el calculo es erroneo. tambien hay que tomar en cuenta el efecto de la quimica sobre la formacion de las moleculas (efectos estericos, sitios funcionales de las moleculas, catalizadores, etc). el problema es arduo
De mal, nada. Se trata de estimar las opciones de existencia de un virus como presunto ser capaz de autorreplicarse, según vuestras explicaciones de "ciencia-ficción" basadas en el azar y en relación al propio Universo como referente. Y estas opciones son CERO. Otra cuestión es que no os convenzan, pero el problema es que vuestros argumentos no nos convencen a nosotros. ¿Qué hacemos?
¿Cuánto tiempo haría falta para una hazaña tan fantástica? El tiempo mismo queda fuera de la imaginación. Decir un millón de años suena a mucho... hasta calcular que un año suma unos modestos 3 x 10 potencia 7 segundos. Un millón de años, por tanto, no es más que 3 x 10 potencia 13 segundos. Si multiplicamos esa cifra por 15.000, para poner contentos a los que insisten en dar al Universo una edad de 15.000 millones de años, llegamos a un total de 4'5 x 10 potencia 17 segundos. Lo que deja la posibilidad de obtener proteínas al azar más inasequible que en el limbo."
una aclaracion ese tipos de moleculas no se obtienen de ese forma, para tener una idea de como vamos a poner una analogia. por ejemplo para que surja un avion. primero se requieren seres pensantes (çen algun punto tengo que empezar), que estos puedan plasmar sus pensamientos en la realidad, modificar su entorno, que se puedan comunicar y organizar, que puedan satisfacer sus necesidades basicas (alimentacion), que pueda surgir diferenciacion en el trabajo, luego organizacion mas elaborado que la de la aldea, division de labores, personas que puedan plantear pensamiento abstracto, retroalimentacion de ideas con otras poblaciones, difusionde ideas, etc. serria muy largo enumerar todos los pasos hasta que la civilizacion avance lo suficiente como para dfominar el arte del vuelo. como ven el avion no surgio de un solo paso, sino que fueron paso tras paso, pues lo mismo es con las moleculas de la vida.
Me resulta muy curioso que expongas el argumento del avión, porque es el mismo que usan los creacionistas, además del referido al reloj, para explicar ciertos "por qués". ¡Ay! Chiguagua!
El ADN contiene cuatro bases: adenina, guanina, citosina y timina, lo que quiere decir que la probabilidad de formar aquella combinación de ellas sería 1/4 X 1/4 X 1/4 X 1/4... 148.800 veces. En potencias de 10, habría UNA probabilidad en 10 potencia 89.190".
Mas interesante serian conocer todas las posibles combinaciones que permitan surgir seres vivos que puedan properar en los ambientes que sean posibles (no nada mas en los ambientes conmumente conocidos), sino en todos los que pueda ser posible que pueda vivir dicho ser
¡Ya! pero la exobiología está todavía en pañales y me temo, a la luz de las enormes dificultades que están surgiendo dentro de la investigación del Cosmos, que lo vaya a estar por mucho más tiempo. De todos modos, las preguntas del millón son METAFÍSICAS puras aplicadas a la Biología: ¿Qué es vida?, ¿a qué se llama vida? ¿porqué ha surgido? ¿dónde, cuándo y cómo? ¿qué papel juega el principio antrópico? y más bien, ¿cuál, el fuerte o el débil? Si no se sabe si surgió aquí, o la teoría de la panspermia tiene algún fundamento, ¿cómo teneis la soberbia de querer explicar nada? Para hacer Ciencia hay que empezar por una virtud, se llama HUMILDAD "rara avis" entre los miembros de la mal llamada "comunidad científica".
P.S. Sigues sin explicarme eso del éter. Yo estaba convencido que las teorías del éter como compuesto indefinible universal, (claro que lo mismo es el nombre que se le aplica ahora a "la materia oscura"), o al igual que la del paradigma del flogisto, estaban más que superadas. Nunca dejaré de asombrarme.
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camde
también hay ejemplos de experimentos que mostraron otra realidad como el experimento de Michelson para comprobar la existencia de eter
Este manuscrito está muy largo y tiene aún muchos errores,
Pueden creer lo que quieran, nada más recuerden el que piensa desordenamente tampoco debe esperar buenas ideas
El experimento de MICHELSON sobre la "velocidad de desplazamiento del éter" produjo un sólo y único resultado: FUE NULO Por tanto, fue un fracaso por el cual se demostró la inutilidad de esta hipótesis.
Pero como seguramente serías capaz de negarlo, voy a reproducir una cita a ver si así continuas persistiendo en el error:
"ÉTER: Medio hipotético que antiguamente se pensó que permeaba todo el espacio, y a través del cual la radiación electromagnética supuestamente viajaba. En virtud de esta hipótesis, la Tierra debería moverse con respecto al éter, y se predijo que la velocidad de la luz debería variar cuando se mide en diferentes direcciones. Diversos experimentos realizados en el Siglo XIX (por ejemplo el experimento de MICHELSON-MORLEY) fracasaron en su intento de detectar dichas variaciones en la velocidad. El éter se considera en la actualidad como una hipótesis innecesaria, ya que se sabe ahora que la radiación electromagnética puede propagarse a través del espacio vacío".
( ASTRONOMÍA Diccionarios OXFORD-COMPLUTENSE. Ian RIDPATH Editorial COMPLUTENSE, Madrid 1999. págs., 273-274)
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Valmadian
El experimento de MICHELSON sobre la "velocidad de desplazamiento del éter" produjo un sólo y único resultado: FUE NULO Por tanto, fue un fracaso por el cual se demostró la inutilidad de esta hipótesis.
Pero como seguramente serías capaz de negarlo, voy a reproducir una cita a ver si así continuas persistiendo en el error:
"ÉTER: Medio hipotético que antiguamente se pensó que permeaba todo el espacio, y a través del cual la radiación electromagnética supuestamente viajaba. En virtud de esta hipótesis, la Tierra debería moverse con respecto al éter, y se predijo que la velocidad de la luz debería variar cuando se mide en diferentes direcciones. Diversos experimentos realizados en el Siglo XIX (por ejemplo el experimento de MICHELSON-MORLEY) fracasaron en su intento de detectar dichas variaciones en la velocidad. El éter se considera en la actualidad como una hipótesis innecesaria, ya que se sabe ahora que la radiación electromagnética puede propagarse a través del espacio vacío".
( ASTRONOMÍA Diccionarios OXFORD-COMPLUTENSE. Ian RIDPATH Editorial COMPLUTENSE, Madrid 1999. págs., 273-274)
para empezar , yo no estoy proponiendo la teoria del eter, solo marco un experimento que a pesar de que no se obtuvo el resultado esperado, que era la confirmacion del eter, mas sin embargo si dio frutos, que fue tomar la hipotesis de que el espacio-tiempo no era absoluto, sino relativo al observador. y eso ya es un gran merito, sacar la verdad aun de experimentos aparentemente "fallidos".
esto me recuerda a lo que dijo Thomas Alva Edison acerca de sus intentos "fallidos" de inventar la bombilla electrica
No fracasé. ¡Sólo descubrí 999 maneras de cómo no hacer una bombilla!
y exacto no habia fracasado, sino que habia adquirido una gra experiencia que finalmente le ayudo a resolver el problema
saludos
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
Este tipo de descalificaciones te las paso sólo esta vez, la próxima editaré todo comentario que se salga de tono. Creo que eres tú mismo quien se autocalifica con este lamentable comentario ad hominen para todos los que aquí participamos, pero voy a dar la oportunidad de que los demás se asombren de la profundidad de tu pensamiento.
pon tus propios comentarios en otro apartado, por favor. y gracias por la oportunidad, yo tambien estoy sorprendido con su falta de aplicacion de criterio para ambos lados de la discusion
Tú lo has dicho de la ciencia experimental, ero no toda la ciencia es experimental, mucha de ella involucra observacion y modelacion matemática. (Empieza por aclarar a qué te refieres)
esta bien claro, de hecho ustedes la han utilizado (modelo matematico), cuando ponen el ejemplo del azar sobre las probabilidades de formacion de una molecula, en ese ejemplo no hay experimentacion, ni observacion, sino aplicacion de principios matematicos para estudiar un fenomeno (ese es un modelo matematico) o ¿ talvez no saben lo que estan utilizando?
debo aclarar con respecto a este ejemplo que tiene errores en sus postulados ( todo modelo matematico empieza con ciertas suposiciones del mundo real para llegar a sus conclusiones, si las suposiciones tienen errores o no incluyen fenomenos importantes , las conclusiones seran erroneas o en el mejor de los casos inexactas) lo cual lo convierten en inaplicable para el fenomeno que quiere negar.
A partir de aquí empiezo a corregirte las faltas de ortografía.
¿sera por que se te acabaron los argumentos?
La verdad tampoco veo algo de malo con esto, la ciencia parte de hipótesis y luego busca pruebas para confirmarla, por ejemplo los estudios de tiempo de vida de partículas (¿las partículas cuánticas tienen vida? ¿no será que tienen "existencia"? el lenguaje de las Ciencias hay que cuidarlo)
todos sabemos a lo que me refiero. da pena tus argumentos (seras un cobarde si editas esto)
que fue resultado positivo, también hay ejemplos de experimentos que mostraron otra realidad como el experimento de Michelson para comprobar la existencia de eter ( ¿¿¿¿¿ esto me lo tienes que explicar, no vaya a ser que Aristóteles tuviera razón en su explicación cosmológica)
mejor buscalo, viene una explicacion muy buena en conceptos de fisica moderna de Beiser, el autor da una explicacion muy buena sobre ese tema, cuyo desarrollo seria muy largo de explicar aqui
¿Y de qué se componen las poblaciones? De cualquier modo siempre habrá un primer individuo portador de la mutación en dicha población o ¿es que la genética aquí no sirve para nada?
pero para estudiar esto hay que entrale al tema de dinamica de poblaciones, todo un tema que incluye modelos matematicos y comparacion con realidad
un ejemplo de un cambio gradual:
tenemos a una persona pobre que no posee nada , a esta persona le damos un dolar, pues un dolar es muy poco dinero, esta persona seguira siendo pobre, demosle otro dolar, un dolar sigue siendo poco dinero, esto no puede cambiar el estatus economico de lapersona que seguira siendo pobre, sigamos adelante dandole mas dolar. segun el razonamioento anterior la persona seguira siendo pobre, pero eso no pasa, en realidad la persona terminbo por ser rica, ¿en que momento hubo el cambio?
(Este ejemplo no es nada heurístico, ¿eh?, vamos que vale menos que el papel en el que lo hayas escrito antes)
te equivocas, problemas como este dieron pie al surgimiento y desarrollo de la logica difusa
(Ergo, cuando el río suena... ¿qué les estará pasando a esos investigadores?)
a los que les das tanta validez estan cegados por sus creencias, solo checa el tipo de argumentos que utilizan y preguntante ¿puedo aplicar estos razonamientos en otra ciencia? (y no me preguntes cual, debes buscarla por ti mismo) ¿si no es aplicable? ¿porque? ¿en que errores estan incurriendo?
Esto también es otro error que parte en pensar que la evolución es un río que tiene pasar por el mismo cauce, siendo un proceso donde interviene el azar (sin ser este el factor determinante)
(¿AZAR? ¿serías tan amable de explicarnos su estructura, su relación con la probabilística, o las leyes no necesarias que lo regulan?)
lo puedes encontrar en libros sobre dinamica de poblaciones, requiere meses de estudio, pero es el unico camino.
¿Si es un hecho universalmente aceptado?, luego ¿cuál es la polémica?, ¿contra quién combates? si hay gente que piensa lo contrario luego hay polémica y no es hecho universalmente aceptado y . (Los insultos no son válidos)
de acuerdo, pero no digan que es universalmente aceptado (igual esto lo pueden utilizar en sus argumentos)
ya me tengo que ir
adios.
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
Esta vez no voy a editar tus comentarios, (por cierto, soy el moderador, así que si considero que debo editarte, lo haré) me basta con un breve mensaje. Toda tu argumentación carece de valor desde el instante en el que solamente mencionas vaguedades, no das un sólo ejemplo y cuando lo haces demuestras no saber nada de él, ergo el de MICHELSON, acerca del cual mencionas un único autor que lo apoya contracorriente y seguramente desfasado, todo ello en el supuesto caso de que hayas interpretado sus palabras correctamente y no las hayas sacado de contexto, que todo eso está por ver. Otra opción es que dicho autor escribiese en el S. XIX. Por contra, fíjate lo que dice un texto de Secundaria, de "SE-CUN-DA-RIA" respecto de algo a lo que tú das valor:
"No obstante queda una pregunta sin contestar: ¿de qué estaba hecho el camino que recorría la luz? Los científicos no se amilanaron y "empedraron el Universo de éter". El Diccionario de la Lengua Española define así el éter: "Fluido sutil, invisible, imponderable y elástico que, según cierta hipótesis, llena todo el espacio, y por su movimiento vibratorio transmite la luz, el calor y otras formas de energía.
La ciencia está hecha de avances, pero también de reveses, y hubo de pasar otro siglo para que los científicos llegaran a la conclusión de que la luz no necesitaba de autopistas sino que se propaga en el vacío.
Sistema Física y Química. Ciencias de la Naturaleza Colección EDUFORMA, Editorial MAD, Sevilla 2001, pág., 95, Lección "Luz y Sonido"
Aunque posiblemente contigo sea preciso recurrir a Michael SPIRO, Ruth DURRER, George F.R. ELLIS, PatricK PETITJEAN, Fred HOYLE, Joseph SILK, Virginia TRIMBLE..., TYPLER, o para no alargar más la lista, hasta el mismísimo Stephen HAWKING. Él te lo explica bien en Historia del Tiempo capítulo 2º "Espacio y Tiempo". En mi volumen editado por ESPASA CALPE en Colec. AUSTRAL nº 602 "Ciencias y Humanidades", páginas 61 y 65.
Esta referencia directa la doy por si alguien tiene curiosidad en comprobarlo, aquí lo puede hacer.
Pero tú sigue "erre que erre", que llegarás lejos, ya anticipé (léase el mensaje) que seguramente lo pondrías en duda demostrando tus grandes dotes en conocimiento de Física del Espacio. Desde luego vas dado, ¡anda! dedícate a lo tuyo y no vengas a incordiar más. Por cierto, "leccioncitas" las justas. Yo te he pedido que des ejemplos y expongas argumentos, no que me remitas a que yo busque en algunas fuentes. Eso yo lo sé hacer mucho mejor que tú, por conocimientos y por años de experiencia. Mencionas la matemática como un comodín para responder con argumentos "non sequitur" totalmente inconsistentes.
También te aviso que si vuelves a redactar otro mensaje con alusiones a los sentimientos religiosos de quienes aquí participamos o falacias "ad hominen", como llamarme "cobarde" (tú si que ibas a correr si me tuvieras delante) te lo borraré completamente, ¿entendido? dado que eso no son argumentos. Y para finalizar, la Lengua tiene reglas que han de ser respetadas ¿o es que eso no te lo han enseñado a ti en el colegio?, por tanto haz el favor de escribir correctamente, tal y como se tiene por costumbre en este Foro, y ello no tiene nada que ver con ausencia de argumentos, eso te afecta a ti que has sido incapaz de exponer uno sólo.
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
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camde
para empezar , yo no estoy proponiendo la teoria del eter, solo marco un experimento que a pesar de que no se obtuvo el resultado esperado, que era la confirmacion del eter, mas sin embargo si dio frutos, que fue tomar la hipotesis de que el espacio-tiempo no era absoluto, sino relativo al observador. y eso ya es un gran merito, sacar la verdad aun de experimentos aparentemente "fallidos".
esto me recuerda a lo que dijo Thomas Alva Edison acerca de sus intentos "fallidos" de inventar la bombilla electrica
No fracasé. ¡Sólo descubrí 999 maneras de cómo no hacer una bombilla!
y exacto no habia fracasado, sino que habia adquirido una gra experiencia que finalmente le ayudo a resolver el problema
saludos
¡Ah! ¿NO? ¿En qué quedamos?:
CAMDE escribió:
"También hay ejemplos de experimentos que mostraron otra REALIDAD, como el experimento de MICHELSON para comprobar la EXISTENCIA DEL ÉTER.
Esto es lo que escribiste, esto es lo que quisiste decir y esto es lo que dijiste, no vengas ahora con el "donde dije DIGO, dije DIEGO". ¿O es que tampoco sabes argumentar? No quieras tomarme por idiota porque no te lo voy a consentir.
Amiguito, no es que te falte un "hervor" en ciencias, es que estás completamente "crudo" todavía.
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
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Iniciado por
camde
[B]Tú lo has dicho de la ciencia experimental, ero no toda la ciencia es experimental, mucha de ella involucra observacion y modelacion matemática.
Esto es en lo único en lo que hemos estado de acuerdo, pero tú no entendiste lo que dije, vuelve a leerlo. Por demás, podrás comprobar mi postura al respecto en unos pocos días con un tema nuevo que abriré acerca de esta cuestión.
te equivocas, problemas como este dieron pie al surgimiento y desarrollo de la logica difusa
¿Te importaría definir qué es lógica difusa? Eso si, por favor, usando las reglas empíricas de la definición, vamos, para que no te vayas por las ramas.
[FONT=Verdana]a los que les das tanta validez estan cegados por sus creencias, solo checa el tipo de argumentos que utilizan y preguntante ¿puedo aplicar estos razonamientos en otra ciencia? (y no me preguntes cual, debes buscarla por ti mismo) ¿si no es aplicable? ¿porque? ¿en que errores estan incurriendo?
Es curioso, me estaba acordando de la "CEGUERA" de George LEMAÎTRE, sacerdote católico belga que a raíz de los trabajos que realizó sobre las ecuaciones de EINSTEIN, estableció la hipótesis del átomo primigenio como origen del Universo. Trabajos que también realizaba simultáneamente Alexander FRIEDMAN que, por cierto, no era creyente.
Del mismo modo me acordaba de Johann Gregor MENDEL, más conocido por todos y sacerdote católico, cuya "CEGUERA EN DIOS" le llevó a sentar las bases de la genética moderna, a través de las leyes que estudian los caracteres hereditarios mencionados así a "vuela pluma": 1º, uniformidad de la primera generación lineal; 2º disyunción de los genes antagónicos o pureza de los gametos; 3º independencia de los genes y combinación en la segunda generación filial.
Si quieres te elaboro una lista completa de personas que creen en Dios y son científicos y eso si, están CEGADOS, según tu peculiar modo de entender las cosas. Ahora que no sé si vas a estar a la altura de Francisco José SOLER GIL , Michael HELLER; S.L. JAKI; J.A. JANIK; William E. CARROLL; Robin COLLINS; Ted PETERS; Francis S. COLLINS (Director del Proyecto Genoma); Julio A. GONZALO..., Robert JASTROW (ya fallecido que fue Director del Instituto "GODDARD" para la Investigación Espacial de la NASA y catedrático de Astronomía y Geología de la Universidad de Columbia).
Y esta lista es sólo un muestrario nada más.
Como dice Francis S. COLLINS en el Prólogo de su libro ¿Cómo habla Dios?La evidencia científica de la fe. Editorial PLANETA MEXICANA, 2007:
"En mi opinión, no existe ningún conflicto entre ser un científico riguroso y una persona que cree en un Dios que tiene un interés personal en cada uno de nosotros". página 14.
COLLINS, el autor, es médico genetista, Director del National Human genome Research Institute; dirige el ordenamiento y clasificación de todo el mapa genético humano. Miembro del "Institute of Medicine" (USA); miembro de la "National Academy of Sciencies de Estados Unidos; Premio "Príncipe de Asturias" 2001 de Investigación Científica, y, el más importante de todos: de ateo a creyente, tal como él mismo revela después de conocer y comprender todo el genoma humano.
Si necesitas alguna aclaración no tienes más que pedirla.
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Valmadian
¡Ah! ¿NO? ¿En qué quedamos?:
CAMDE escribió:
"También hay ejemplos de experimentos que mostraron otra REALIDAD, como el experimento de MICHELSON para comprobar la EXISTENCIA DEL ÉTER.
Esto es lo que escribiste, esto es lo que quisiste decir y esto es lo que dijiste, no vengas ahora con el "donde dije DIGO, dije DIEGO". ¿O es que tampoco sabes argumentar? No quieras tomarme por idiota porque no te lo voy a consentir.
Amiguito, no es que te falte un "hervor" en ciencias, es que estás completamente "crudo" todavía.
no entendiste, que lastima solo lo voy a explicar una vez mas, los experimentos de michelson buscaban otra realidad (la existencia del eter como medio de transporte de las ondas de luz), la cual no se encontro, pero eso no significo un fracaso, sino sirvio para redireccionar.
por cierto yo no estoy poniendo en ese lugar (que por motivos de reglamento no lo voy a decir), tu solito te pones alli
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
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Hyeronimus
Como dijo Einstein, Dios no juega a los dados.
aqui la famosa frase de einstein que fue utilizada en un debate por la interpretacion de la mecanica cuantica (lo pongo aqui para marcar a que se referia Einstein). por cierto ese debate lo perdio Einstein.
Es durante el desarrollo de este debate que se esgrimió la frase tan célebre por parte de Einstein: "Dios no juega a los dados". De dicha frase hay registros confiables, lo cual no ocurre con un supuesto contrargumento por parte de Bohr hacia Einstein en el mismo debate, donde dice: "¡Einstein, deja de decirle a Dios como hacer las cosas!".
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
Valmadian, al ver algunas de tus respuestas , me pregunto si deveras entiendes esto
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Iniciado por
camde
(Este ejemplo no es nada heurístico, ¿eh?, vamos que vale menos que el papel en el que lo hayas escrito antes)
cuando entiendo algo simplimente lo descalifico
(Ergo, cuando el río suena... ¿qué les estará pasando a esos investigadores?)
a veces hay que invertir el problema para encontrar la solucion. mas bien que te estara pasando a ti.
¿Si es un hecho universalmente aceptado?, luego ¿cuál es la polémica?, ¿contra quién combates? si hay gente que piensa lo contrario luego hay polémica y no es hecho universalmente aceptado y . (Los insultos no son válidos)
lo rojo fue editadon por ti , sin contraargumer en realidad
Que hay de los cráneos que muestran capacidades craneales intermedias entre el chimpancé y el humano, los cuales están reportados, no es ético no mencionarlos, ¿sabias?
(Bueno, lo cierto es que tú has sacado todo de contexto, pues el escrito de este autor, doctor, por cierto, es mucho más extenso y elaborado)
entonces no tienes una explicacion alterna, que interesante.
Errores en la ciencia siempre han existido y no solamente en Biología y no por eso se desecha todo
(Muy cierto, pero tampoco se admite todo sólo por el hecho de que se investigue siguiendo las reglas del método empírico)
claro que no se admite todo, por ejemplo el creacionismo nunca se ha admitido pues nunca ha pasado el revision entre pares (que no es un metodo 100% seguro, pero no tenemos otro)
La verdad de bioquímica se muy poco, (puedes empezar por leer detenidamente mis mensajes un poco más arriba)
no por favor, disculpame pero prefiero aprender de alguien que si sepa
no lo voy a comentar, [B](entonces no los menciones) pero tenga en cuenta que en los párrafos anteriores ya tiene desatinos[/B]
(¿Por ejemplo?)
si utilizaras la decima parte de tu encono hacia todo lo que huela a evolucion, las encontrarias
Otro error si hay evidencia cientifica de parte de la geologia (o tambien ellos estan en la trama?:)), los cientificos son como cualquier otro grupo humano, no necesariamente tienen que ser amigos y en ocasiones son abiertamente enemigos, no habria razón por cuidarles las espaldas a sus colegas
(¿Y qué hacemos con la Teoría de las Catástrofes?, es geológica. Incluso con los fractales, son matemática pura.
analizar dentro de su contexto, ver sus aplicaciones en otros ramos, no desechar otras teorias siempre que estas sean plausibles (esto ultimo para que no subas pseudociencia)
Esto no prueba más que las limitaciones del biólogo, ( ¡Ah! ¿pero están limitados? ¡vaya novedad!) la teoria es independiente de los investigadores. por ejemplo una persona puede equivocarse en la resolucion de una formula matemática, pero esto no significa que la matemática esté mal, el (será "la") que está mal es la persona
(¿Significa eso que está enferma, o quizás loca por equivocarse en una fórmula o en la resolución de una operación?)
vaya joya del razonamiento:nopuedeser: , habla por si sola (sin comentarios)
(Sólo hablas de generalidades, con afirmaciones nebulosas sin rebatir nada.)
mira valmadian , no necesito traer datos, no hacen faltan, con que violen las reglas de la logica es suficiente para llegar a la conclusion a que el autor no esta pensando bien (tal vez aqui si aplique tu joya del pensamiento)
En efecto, particularmente cuando las ideas no sólo no se saben expresar con coherencia, sino que además se acompañan de una constante ausencia de dicción, sumando una importante colección de faltas de ortografía que me he tomado la paciencia de ir corrigiendo.
revisa tu documento inicial con el que empezaste esto, encontrar las falacias y errores logicos te seria mas didactico
a menos que seas tu el autor:nopuedeser:
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
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Iniciado por
Valmadian
Es curioso, me estaba acordando de la "CEGUERA" de George LEMAÎTRE, sacerdote católico belga que a raíz de los trabajos que realizó sobre las ecuaciones de EINSTEIN, estableció la hipótesis del átomo primigenio como origen del Universo. Trabajos que también realizaba simultáneamente Alexander FRIEDMAN que, por cierto, no era creyente.
Del mismo modo me acordaba de Johann Gregor MENDEL, más conocido por todos y sacerdote católico, cuya "CEGUERA EN DIOS" le llevó a sentar las bases de la genética moderna, a través de las leyes que estudian los caracteres hereditarios mencionados así a "vuela pluma": 1º, uniformidad de la primera generación lineal; 2º disyunción de los genes antagónicos o pureza de los gametos; 3º independencia de los genes y combinación en la segunda generación filial.
Si quieres te elaboro una lista completa de personas que creen en Dios y son científicos y eso si, están CEGADOS, según tu peculiar modo de entender las cosas. Ahora que no sé si vas a estar a la altura de Francisco José SOLER GIL , Michael HELLER; S.L. JAKI; J.A. JANIK; William E. CARROLL; Robin COLLINS; Ted PETERS; Francis S. COLLINS (Director del Proyecto Genoma); Julio A. GONZALO..., Robert JASTROW (ya fallecido que fue Director del Instituto "GODDARD" para la Investigación Espacial de la NASA y catedrático de Astronomía y Geología de la Universidad de Columbia).
Y esta lista es sólo un muestrario nada más.
Como dice Francis S. COLLINS en el Prólogo de su libro ¿Cómo habla Dios?La evidencia científica de la fe. Editorial PLANETA MEXICANA, 2007:
"En mi opinión, no existe ningún conflicto entre ser un científico riguroso y una persona que cree en un Dios que tiene un interés personal en cada uno de nosotros". página 14.
COLLINS, el autor, es médico genetista, Director del National Human genome Research Institute; dirige el ordenamiento y clasificación de todo el mapa genético humano. Miembro del "Institute of Medicine" (USA); miembro de la "National Academy of Sciencies de Estados Unidos; Premio "Príncipe de Asturias" 2001 de Investigación Científica, y, el más importante de todos: de ateo a creyente, tal como él mismo revela después de conocer y comprender todo el genoma humano.
Si necesitas alguna aclaración no tienes más que pedirla.
valmadian, esas personas no se dejaron cegar por sus creencias cuando hicieron sus investigaciones.
pero lo mas importante de esto es los autogoles asombrosos que haces, deveras sabes las implicaciones de la teoria de George LEMAÎTRE sobre el creacionismo literal?
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Respuesta: La ciencia contra la fe... darwinista
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Iniciado por
camde
valmadian, esas personas no se dejaron cegar por sus creencias cuando hicieron sus investigaciones.
pero lo mas importante de esto es los autogoles asombrosos que haces, deveras sabes las implicaciones de la teoria de George LEMAÎTRE sobre el creacionismo literal?
No sé porqué, pero me huelo que vas a querer enseñármelo... :quegracioso:
Tú estás descubriendo "América" a estas alturas, así que déjalo y no insistas más.
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
La teoría de la evolución ,ciertamente ,es una teoría .Y ello implica que no ha podido ser demostrada ,pero de ello no se puede desprender que sea falsa . Indudablemente el mundo de la ciencia esta plagado de científicos ,que no son ajenos a la sociedad , que intentan mediante los hechos llegar a determinadas conclusiones que en ellos habitan. Equivocados estaríamos pensando que los científicos editan sus conclusiones a partir de los hechos ,en la mayoría de los casos tal hecho no se da .
Y así ,debemos entender cualquier tipo de manipulación que se pueda realizar sobre la teoría de la evolución, y que pueda llevar a determinadas conclusiones que no son inherentes a ella. Yo , como creyente ,no encuentro en la teoría de la evolución nada que se oponga a Dios como creador del universo ,o como creador del hombre .
Yo encuentro ,que en el campo de la biología, la teoría de la evolución no sólo es lógica y racional sino bastante plausible de ser verdadera . Pero lo más curioso ,es que creo que esta en armonía con la revelación que se nos narra en el Génesis . Dios ,tal y como se nos relata en la Biblia, no creo todo a la vez ...tardó 6 días .Y el día sexto creo al hombre y dio por terminada la creación . A mi, personalmente, me parece que se narra la evolución de la materia .
Puede que ahora obtenga respuestas en referencia a la atemporalidad divina ,lo dicho no entra en contradicción con un Dios intemporal o fuera del tiempo.
Bueno no me quiero extender más .Simplemente quería dejar constancias que desde el catolicismo también se puede aceptar la evolución y no por ello somos menos católicos ,yo al contrario , tanto la teoría de evolución ,como la teoría del Big Bang dan una explicación a mi fe ,que lejos de debilitarla, la fortalecen con los hechos que nos revela la ciencia ,aunque no pueda ser demostrados ....pero para un hombre que cree en Dios ,y admite que todo conocimiento se fundamenta en la fe mayoritariamente ,al menos el conocimiento verdadero, es perfectamente asumible tales teorías científicas.
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
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TOMÁS MORO
La teoría de la evolución ,ciertamente ,es una teoría .Y ello implica que no ha podido ser demostrada ,pero de ello no se puede desprender que sea falsa . Indudablemente el mundo de la ciencia esta plagado de científicos ,que no son ajenos a la sociedad , que intentan mediante los hechos llegar a determinadas conclusiones que en ellos habitan. Equivocados estaríamos pensando que los científicos editan sus conclusiones a partir de los hechos ,en la mayoría de los casos tal hecho no se da .
Y así ,debemos entender cualquier tipo de manipulación que se pueda realizar sobre la teoría de la evolución, y que pueda llevar a determinadas conclusiones que no son inherentes a ella. Yo , como creyente ,no encuentro en la teoría de la evolución nada que se oponga a Dios como creador del universo ,o como creador del hombre .
Yo encuentro ,que en el campo de la biología, la teoría de la evolución no sólo es lógica y racional sino bastante plausible de ser verdadera . Pero lo más curioso ,es que creo que esta en armonía con la revelación que se nos narra en el Génesis . Dios ,tal y como se nos relata en la Biblia, no creo todo a la vez ...tardó 6 días .Y el día sexto creo al hombre y dio por terminada la creación . A mi, personalmente, me parece que se narra la evolución de la materia .
Puede que ahora obtenga respuestas en referencia a la atemporalidad divina ,lo dicho no entra en contradicción con un Dios intemporal o fuera del tiempo.
Bueno no me quiero extender más .Simplemente quería dejar constancias que desde el catolicismo también se puede aceptar la evolución y no por ello somos menos católicos ,yo al contrario , tanto la teoría de evolución ,como la teoría del Big Bang dan una explicación a mi fe ,que lejos de debilitarla, la fortalecen con los hechos que nos revela la ciencia ,aunque no pueda ser demostrados ....pero para un hombre que cree en Dios ,y admite que todo conocimiento se fundamenta en la fe mayoritariamente ,al menos el conocimiento verdadero, es perfectamente asumible tales teorías científicas.
Los partidarios del darwinismo son quienes afirman que es una teoría, pero lo cierto es que se trata de una hipótesis que el propio Darwin ya se encargó de aclarar en su día que si ésta no se correspondía con los hechos observados, es decir, si presentaba errores, podía ser perfectamente desechada. La existencia y persistencia, de la presunta teoría, se debe a Spencer, que no era un científico, y a sus seguidores, entre los que se contaron después los miembros del Círculo de Viena que, en vez de establecer principios sólidos sobre la Ciencia, se dedicaron a filosofar acerca de ella cayendo en el absurdo de llegar a negarse a sí mismos.
Las teorías para ser consideradas como tales tienen que cumplir una serie de requisitos (demostración, contrastación, falsabilidad, etc) algo que en la "mal llamada" "Teoría de la Evolución" no se han cumplido, al menos no todos los requisitos. Una prueba de ello es que existen más de 70 versiones de ella en la actualidad y muchas son incompatibles entre ellas.
Respecto a la cuestión de la interpretación del Génesis en clave evolucionista es cuando menos algo exótico, por no decir otra cosa. A su vez, interpretar una posible evolución en clave teológica, resulta igualmente exótico. Se trata de dos formas de conocimiento fundamentadas en dos fuentes completamente distintas. Por otro lado ¿"qué sentido" tiene la llamada evolución?, al menos vista desde la ley de los grandes agujeros en la que quiere sustentar sus hipótesis particulares. Mezclar ambos ámbitos resulta totalmente inconveniente, además, no responde a la grandes cuestiones de ¿por qué el Universo es como es y no de otro modo? y a la más interesante e importante todavía ¿por qué y para qué estamos aquí?
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Re: La ciencia contra la fe... darwinista
Cita:
Iniciado por
Camborio
Aliocha dixit:
Valmadian dixit:
Existen hombres blancos, negros, cobrizos y amarillos
¿De qué color era Adan?
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La pregunta no es importante, ni aporta nada al tema de discusión. En cambio, si contiene una clara intención descalificadora. Usted sabe perfectamente que el "Génesis" ni es un libro de Historia, ni de genética. En el próximo mensaje que encuentre un comentario como este, se lo editaré. Está usted avisado.