Re: Sueños
Recordar los sueños es complicado, la mayoría se olvidan y de los que se recuerda algo siempre es fragmentario y escaso. Sólo cuando son repetitivos suele quedar algo a nivel de consciencia. Yo tengo dos, aunque ya hace tiempo que no se me han repetido:
- Estoy en San Sebastián (Donosti), concretamente en la playa aunque no puedo precisar cuál de las tres. Poco a poco el mar se va oscureciendo y se ve como aumenta la altura de su nivel. Yo echo a correr hacia el interior y una calle horizontal va inclinándose en cuesta, está adoquinada y las casas ya tienen un aspecto mucho más mediterráneo. Por detrás el mar, ya negro, va tragándose todo...
Fin del sueño. Y siempre ha acabado del mismo modo.
- Una casa señorial de campo, toda ella gris, llena de polvo incluso en sus fachadas y tejado, con una terrible sensación de frío. Un salón con muebles grandes de madera muy trabajada. A partir de cierto instante impreciso de las paredes surgen fantasmas también grises. No hacen nada especial, no son parte de un "poltergeist", sólo me miran por un instante y expelen más frío todavía.
Fin del sueño, me despierto sobresaltado, me doy cuenta de que estaba soñando y me vuelvo a dormir enseguida.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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