Fue publicado hace 3 años rodeado de una gran controversia o polémica en torno a una de las conclusiones a las que llegaba S. Hawking, al señalar que no hacía falta recurrir a la existencia de un Ser Superior para dar cuenta de la creación del Universo. Lo cierto es que el propio Hawking ya había llegado a esta conclusión en trabajos anteriores suyos, por lo que no veo lógico que se formara tal algarabía en su momento si no fuera por el desconocimiento de este dato.
Por supuesto huelga decir la falta total de lógica que supone inferir de los datos empíricos la ausencia de un Creador. Se trata de una cuestión filosófica que ya se encargó de demostrar brillantemente Santo Tomás de Aquino (para más información ver el trabajo al que se enlaza en el párrafo anterior).
El libro está escrito por Stephen Hawking, miembro ordinario de la Academia Pontificia de las Ciencias, con la colaboración de Leonard Mlodinow, como ya se hiciera en otras obras anteriores (Brevísima historia del Universo, etc...). Entre los españoles, ha sido editado por Critica, como ya ocurriera con la mayor parte de las otras obras de Hawking traducidas y publicadas en español. Apenas consta de 240 páginas, con letra grande y espaciada y una buena cantidad de ilustraciones. El libro se lee rápido sin ningún problema (en una mañana o una tarde).
Una de las cosas que hacen amena la lectura es la de que el autor utiliza un lenguaje claro y sencillo para la explicación de los temas más actuales que conmueven y agitan a la comunidad científica. Uno podrá estar de acuerdo o no con el fondo, pero al menos hay que reconocer que Stephen Hawking, a diferencia de otros divulgadores, es honrado y no esconde ningún aspecto importante acerca del estado en que se encuentran las investigaciones y los modelos cosmológicos en la actualidad.
Me impresionó, sobre todo, la siguiente afirmación que se puede encontrar en la página 50 de la citada edición, y que concuerda con lo que yo venía manteniendo en otros hilos dentro del Foro de Ciencia.
“Así pues, ¿qué sistema se ajusta más a la realidad, el ptolemaico o el copernicano? Aunque es bastante habitual que se diga que Copérnico demostró que Ptolomeo estaba equivocado, eso no es verdad. (…) podemos utilizar ambas visiones como modelo de Universo, ya que nuestras observaciones del firmamento pueden ser explicadas tanto si suponemos que la Tierra o el Sol están en reposo. A pesar de su papel en los debates filosóficos sobre la naturaleza de nuestro Universo, la ventaja real del sistema copernicano es simplemente que las ecuaciones de movimiento son mucho más simples en el sistema de referencia en que el Sol se halla en reposo”.
Por lo demás, Stephen Hawking hace un buen resumen de la teoría cuántica desde sus orígenes a principios del siglo XX (cabe destacar la buenísima explicación del fenómeno de la interferencia o difracción de la luz) hasta la actualidad, en que describe el estado de confusión (es honrado, como digo, al reconocerlo) en que se encuentra la comunidad científica a la hora de querer o tratar de combinar las teorías contradictorias de la relatividad (a escala macroscópica) y la mecánica cuántica (a escala microscópica), señalando algunos intentos contemporáneos como la retorcida teoría de las cuerdas o la recambolesca teoría M (aunque esta última en sí misma no sea en puridad una teoría unificadora, lo cual vendría a reconocer implícitamente -si se aceptare, como lo hace el propio Hawking- la imposibilidad de encontrar aquella teoría unificadora).
Finalmente, cabe señalar la referencia que hace en el libro a los datos aportados por la sonda WMAP lanzada por la NASA para el mapeado de la radiación de fondo de microondas. Ciertamente estos datos, como bien señala Hawking, muestran una configuración anisotrópica del Universo.
Pero lo que se calla Hawking es que los datos también arrojan una sorprendente alineación de la radiación de fondo con el plano de nuestra eclíptica. Estos sorprendentes datos son los que han llevado de cabeza a algunos científicos de la comunidad internacional (véase por ejemplo el artículo de Marcus Chown sobre este asunto), pues ello implicaría que la Tierra sí que estaría ocupando realmente una posición privilegiada central en el Universo, lo cual es anatema para dichos científicos.
La Agencia Espacial Europea mandó otra sonda recientemente con el mismo objetivo de recopilar datos de la radiación de fondo del Universo para confirmar los sorprendentes datos arrojados por la WMAP. Estos nuevos datos saldrán publicados próximamente en este año de 2013.
Marcadores