Extraído de “Historia de la Civilización Española” (1946) de C. Pérez Bustamante, catedrático de la Universidad de Madrid
El Siglo de Oro de la literatura española y su influencia en el mundo.
Ideas generales.
Durante el siglo XVI y la mayor parte del siguiente, la literatura española alcanza una plenitud y una pujanza de tal naturaleza, que constituye por sí sola y aun desatendiéndonos de otros aspectos (sociales, religiosos, artísticos) de la cultura española, uno de los momentos culminantes del espíritu humano. Pocas veces en la historia de la humanidad se ha registrado un fenómeno comparable. La palabra escrita y hablada llega a cumbres de perfección raramente alcanzadas por pueblo alguno. Los más diversos géneros literarios, desde la didáctica severa y árida hasta la novela llena de vida y de presencias humanas, florecen al unísono, produciendo obras maestras que sobrepasan los lindes de la literatura estrictamente nacional y se incorporan al tesoro espiritual del género humano, realizando, de una vez para siempre, la solidaridad de los valores espirituales de España con los valores universales de la cultura.
Este apogeo y plenaria magnificencia de nuestras letras es, a la vez, índice y resultado de la grandeza de España en otros órdenes: el social y el político, el guerrero y el religioso. Y tiene tal vigor y tal consistencia, que todavía en tiempos más desdichados, cuando el poderío y la grandeza españoles habían entrado en una etapa declinante, la literatura mantiene casi incólumes sus primeros ímpetus, y las fuentes de su esplendor continúan fecundamente inagotadas. Así resulta que nuestro llamado Siglo de Oro es, en realidad, un siglo que casi alcanza los doscientos años.
Los precedentes inmediatos.
La España de los Reyes Católicos es, en lo político y lo militar, promesa y adelanto de lo que será la España de Carlos V y de Felipe II. Así ocurre también en lo literario. La literatura española del Siglo de Oro no surge por floración milagrosa. ni generación espontánea. A pesar de su novedad, de su originalidad radical, de su magnífico sentido de juventud, no es sino el fruto de una evolución secular, hondamente desarrollada en la entraña del alma y del pueblo de España. Es la resultante de nuestra literatura medieval, en contacto con los nuevos rumbos del Renacimiento y la Edad Moderna.
Los gustos y los géneros literarios.
La evolución literaria española no se desarrolló como un fenómeno aislado y desarraigado del resto de Europa. Por el contrario, las grandes corrientes espirituales que dejaron su huella en la cultura europea durante estas centurias acusaron también su paso por España. Unas veces, influencias extranjeras fueron asimiladas y nacionalizadas en nuestra patria, y otras veces, influencias españolas dieron el tono y la pauta de los gustos internacionales. En doscientos años de literatura, el espíritu español refleja -siempre maravillosamente refractadas por nuestra originalidad nacional- las diferentes orientaciones del gusto y alma europeas.
Hay así, a lo largo del siglo XVI, una literatura propiamente “clásica” que responde más a los modelos greco-latinos, influida por el humanismo y por los grandes poetas del Renacimiento italiano, y lo largo del siglo XVII, una literatura más propiamente “barroca”, que busca sus recursos de expresión en una prosa atormentada (Gracián, Quevedo) por todas las buenas artes del estilo difícil. o en verso (como el de Calderón), donde se asientan los mayores atrevimientos de la sutileza, o (como el de Góngora) donde se enroscan las más briosas e inesperadas conquistas de la metáfora moderna.
En cuanto a los géneros literarios, cultívanse todos, y en todos se llega a dos extremos del mérito, una producción asombrosa, aluvión bibliográfico de dimensiones oceánicas, y, enmarcadas sobre la perspectiva. de lo copioso, unas cuantas obras maestras. Es decir, los altos valores de la calidad destacados sobre el vasto paisaje de lo cuantioso. Así en la novela, el teatro, la lírica, la didáctica. etc.
Intentemos ahora una reseña de cada uno de estos géneros.
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