Respuesta: Descubriendo a Tolkien

Iniciado por
Josean Figueroa
Leí a Tolkien por primera vez hace mas de 25 años, y desde entonces soy un asiduo tolkieniano. Ha influenciado mucho en mi (quizás mas de lo saludable).
Confesaré que se me hace difícil pensar en Tolkien dentro de un contexto hispánico, pues no solo leí a Tolkien en inglés, si no que encuentro que su literatura es profundamente inglesa y sobre todo nórdica. Por capricho he intentando leer las traducciones al español, pero no he podido digerirlas. Tolkien es altísima literatura, y aunque universal, opino que solo se puede apreciar a la perfección en el idioma original.
No obstante, cabe señalar que he hecho algunos estudios que demuestran ciertos elementos hispánicos en Tolkien. El nombre de 'Bilbo' proviene de "Bilbao" y designa una espadita pequeña, como la que el tenía. Además Bilbo, y en cierta manera los otros hobbits son muy "Sancho Panza". El nombre de Aragorn suena demasiado a Aragón para que sea casualidad. Y hay otros ejemplos que ahora no recuerdo.
Estimado amigo, eso mismo sucede con las obras de los clásicos griegos y latinos. Más aún, para leer a Cervantes, Calderón o Lope de Vega, por citar tres ejemplos, debería hacerse en castellano solamente. Lo propio habría que decir del pensamiento filosófico alemán, o de los relatos míticos de los indios guaraníes.
En realidad, a Tolkien habría que leerlo en inglés arcaico o en sindarín o en tengwar. Obviamente, sólo algunos privilegiados estarían en condiciones, y... ya se vería hasta dónde, de leer literatura, pensamiento, ciencia o técnica, en otros idiomas además de en el propio.
Por otra parte, resulta notorio que "leer" a Tolkien, no es quedarse sólo en ESDLA, El Silmarillion o El Hobbit, sino que, como he apuntado en mensajes anteriores, va mucho más allá y eso supera todas las fronteras culturales idiomáticas. Además, si nos atenemos a los estudios más serios sobre la estructura de las lenguas humanas, descubriríamos que todas tienen la misma, que se han formado del mismo modo y todas están compuestas por las mismas partículas o fonemas y que todas sirven para expresar y transmitir ideas iguales y mismos sentimientos. Cuestión aparte es el grado de sensibilidad de cada individuo ante el mismo estímulo. Lo cierto, es que para leer a Tolkien hay que tener sentido de la Historia, capacidad de pensar míticamente, y sentir la trascendencia de la vida y la inmortalidad. Da igual en qué lengua se lea si se carece de lo anterior y, al tiempo, cualquier lengua es válida si la traducción es buena y lo será si es capaz de transmitir esos sentidos. En cuanto a los posibles giros idiomáticos del castellano, hace ya años que la RAE se encargó de elaborar el diccionario completo, alcanzándose la cifra de 13 millones de acepciones. Por tanto, de ahí el inmenso valor de una buena traducción para que la obra adquiera una dimensión similar al original.
A mi no me sorprende, en cambio, la "barbaridad" que se ha hecho con su obra, por cierto, originalmente en inglés, difundiéndola de una forma que él jamás hubiera admitido. No digamos ya lo que ha supuesto el revoltijo de las películas junto con el "mercadeo" montado alrededor de un enorme conjunto de clichés vacíos de contenido.
Yo aprecio realmente sus propias palabras, para mí sumamente reveladoras, y eso que fueron escritas en unos años ya lejanos en los que no se había producido aún la eclosión del barbarismo de esta época:
"Pero los Orcos y los Trolls hablaban a su antojo, sin amor por las palabras y las cosas; y su lenguaje era de hecho más degradado e inmundo que lo que he mostrado. No creo que nadie desee una transmisión más fiel, aunque no es difícil encontrar ejemplos. Todavía suele oírse un modo de hablar semejante entre gente de mentalidad no muy distinta de la de los Orcos: monótono y repetitivo de odio y desprecio, demasiado alejado del bien como para retener siquiera fuerza verbal, salvo para los oídos de aquellos a los que sólo lo sórdido resulta vigoroso".
J.R.R. TOLKIEN. El Señor de Los Anillos. Apéndices Apéndice F. En la edición que yo tengo, página 166.
¿A qué nos suenan estas palabras? Y, sin embargo, esos mismos a quienes lo sórdido les suena bien, declaran "leer" a Tolkien...
Desde luego que "no lo han leído", pero en ningún idioma.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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