Re: El problema del lobo y nuestros ganaderos.

Iniciado por
Leolfredo
Creo que dejé claro que no abogo por extinguir el lobo, pero estoy acostumbrado a que me achaquen tal caso.
Mal asunto, eso es que no acabas de hacerte entender. Yo si he visto que decías que no hay que exterminarlo, pero ¿puedes decir a cuántos lugares afecta su presencia negativa de entre los 8.000 municipios que hay en España? Más todavía, ¿dispones de suficientes datos que corroboren que en lugar del lobo no son los cimarrones los que atacan algunos rebaños de ovejas mal guardados y peor vigilados?
En ningún momento he insinuado que sea ningún tema importante en los debates del Carlismo, hasta ahí llego.
Lo supongo, pero en todo momento has asociado el tema con el Carlismo, y ahí están tus términos.
En cualquier caso me queda clara tu postura. Trato de captar la posición mayoritaria, si es que la hay, entre los carlistas respecto a este tema.
Sigo sin ver la relación, es una cuestión puramente personal al margen de la ideología. Y, por supuesto, mi postura y mi posición es muy clara y soy carlista de una familia carlista de generaciones. Así que, por favor, no confundas más el tema. A ti no te gustan los lobos, es evidente, pero a mi si porque los prefiero a todo este disparate urbanístico al que nos han llevado.
Kontrapoder y Hyeronimos no sóis carlistas, ¿me equivoco?
Kontrapoder es falangista y Hyeronimus es carlista.
Última edición por Valmadian; 06/10/2016 a las 23:02
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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