Re: El problema del lobo y nuestros ganaderos.
Sobre las tierras comunales, dada su complejidad y extensión ya en sentido histórico, ya legal, se debería abrir otro hilo si es que no existe alguno ya, algo que no recuerdo. No obstante, el asunto es polémico, y no me refiero a la posibilidad de que lo fuese aquí necesariamente, sino al hecho de que afecta a intereses muy directos de los interesados y en muchas ocasiones muy contrapuestos. Para un ayuntamiento, el arriendo de sus tierras comunales no es algo rentable, aunque si conveniente, en especial si su uso es para el pastoreo, pues es una de las mejores formas naturales de prevención de incendios y que hoy en día se ha perdido extraordinariamente. Como importante es la recogida de leña menuda que antaño se usaba para hacer el cisco de los braseros, pero hoy eso ya no lo hace nadie porque los sistemas de calefacción han llegado ya a todos los rincones. En resumen, por que tampoco quiero desviar el hilo del tema, el tratamiento de esta materia requiere de un hilo propio. No obstante, dejo un enlace a la noticia de un pleito entre vecinos sobre tierras comunales.
El Supremo anula el reparto de tierras comunales que dejó un millón de la PAC - Provincia - Diario de León
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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