¡Adiós, ZP, adiós!
Lo acaba de anunciar él mismo, y como no podía ser de otro modo, ha tenido que dar la nota nuevamente y así hasta el final. Este individuo es un idiota de nacimiento, un iluminado de mierda que a los españoles nos ha tocado en suerte tener que padecer sin que hubiésemos hecho nada para merecer semejante castigo.
No estoy contento porque se va, porque por fin lo vayamos a perder de vista, porque ya no voy a tener que soportar diariamente sus cretinidades congénitas. No estoy contento porque lo que viene no es bueno, y especialmente tampoco porque este necio no va a pagar sus responsabilidades, que es lo que correspondería hacer en justicia, pero para eso ésta tendría que imperar en España y no es así. Además de dejarme un pésimo sabor de boca, el tío todavía tiene la virtud de irritarme más al elegir la fecha... hay que ser cenutrio, hay que ser miserable. Este menesteroso moral, este indigente intelectual, no podía finalizar su asqueroso y maldito paso por el gobierno de un modo normal, tenía que finalizar con una traca muy a su gusto: convocar elecciones "generalísimas" en un 20-N.
Para mi sería un día de fiesta total, y no por el hecho de que parezca que vaya a ganar el PP, sino porque se diese el "acontecimiento planetario" de que el P$OE se rompiese en una docena de grupos irreconciliables.
Y, por último, pues no me merece ni un minuto más de mi valiosísimo tiempo, usted, ZetaPé, háganos un favor a todos, ¡métase de cabeza en el sumidero del retrete de la Historia y tire de la cadena! Sinceramente, deseo con todas mis fuerzas no volver a oír hablar de usted por siempre jamás.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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