Comparto su indignación Valmadian.Yo personalmente creo que siendo la de torero una profesión, y existiendo convenios que regulan los accidentes y demás, lo lógico sería que todo esto se evitase de alguna manera, interviniendo la autoridad pertinente si es necesario.Este pobre chaval ha muerto para darle espectáculo a unos cuantos exaltados que apenas se limitan a vociferar desde el graderío, probablemente si al toro le limasen los cuernos (por ejemplo) a esos exaltados de la grada no les resultaría tan divertida la corrida, ya que no habría riesgo de muerte.A mí las corridas de toros siempre me han parecido una tradición hispánica que debe ser respetada y mantenida, pero no así el sufrimiento innecesario, sin ningún fin, que deben pasar tanto el hombre como el animal.Todo aquello estaría muy bien en la época de los íberos, cuando se trataba de un ritual pagano con todo su simbolismo, pero no nos engañemos, nadie va a ver los toros buscando un ritual solar de enfrentamiento entre el hombre y la bestia.Precisamente otro aspecto que no me agrada del mundo de la tauromaquia (especialmente en las corridas, en otros festejos más "populares", como los encierros, no tanto) es el "casposerío" que se palpa en el ambiente.Los asistentes (supongo que salvo honrosas excepciones) suelen ser gente pudiente, conservadora y oligárquica, de mucho dinero y poca cultura, los adalides de aquella España caciquil y alfonsina de terratenientes y burgueses, hoy asiduos votantes del PP, o de Vox en su defecto.Creo recordar que San Pío V escribió una bula contra las corridas.
Pero lo más lamentable del asunto no es esto, no.Lo más lamentable es gentuza como la que voy a poner a continuación:
Este bastardo dice ser maestro.A saber quiénes estarán (mal)educando a la juventud hispánica... Sin palabras.
Saludos en Xto. y que descanse en paz Víctor Barrio.
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