Lo que sí es verdad es que la "defensa" de los toros está "siendo asumida" por la derecha liberal. Y ya sabemos que, por lo tanto, los únicos "argumentos" a favor de los toros que se esgrimen públicamente se hacen en la línea de lo políticamente correcto y del (anti)patriotismo constitucional. Vamos, un desastre. Y por dos motivos:

- Lo que verdaderamente subyace en la fiesta del toro no puede entenderse en su totalidad desde la mediocridad y la estrechez de miras del conservadurismo liberal patriotero. Apelar a "democracia" y "libertad" para defender algo de la grandeza del toreo es grotesco. Y lo dice alguien que no es particularmente aficionado, aunque guste de verlos por televisión alguna vez.

- Todas las realidades que esta gente (los conservadores) tratan de conservar (cara a la galería) al final acaban sucumbiendo, pues lo que ocurre de verdad es que no hay nadie que las defienda ni puede haberlo porque externamente ya parece haber defensores (los conservadores) que en realidad, como los progresistas, son los demoledores de las mismas.