Buenos apuntes esos que haces estimado Rodrigo, porque algunos se me habían pasado por alto.Si bien bastantes hijos de su madre (como el de la fotografía que publiqué) han celebrado la muerte de este chaval, también hay que reconocer que muchos "antitaurinos", bastante más caballerosos, han criticado precisamente esta actitud, siquiera porque entre otras cosas da mala fama a sus aspiraciones.Pero todo hay que decirlo, si al toreo quitándosele el riesgo de muerte pierde su razón de ser, lo mismo podría alegarse de las luchas entre venatores y bestiarii en el circo romano, por poner un ejemplo no muy distinto.En California, por ejemplo, las corridas se celebran con las máximas precauciones, de manera que se evite tanto el riesgo del torero como el sufrimiento del toro.
Bien cierto es eso que dices de la bochornosa y decadente actitud que se da por parte de borrachos y exhibicionistas en los encierros (bastantes de ellos guiris), cosa que evidentemente condeno por igual, pero entiendo que eso no tiene lugar en el encierro en sentido estricto, que es a lo que quería ceñirme.La fiesta de los toros es mucho más "pasiva" que un encierro del que puede tomar parte cualquiera bajo su propio riesgo, no por darle espectáculo a otros sino por medirse realmente contra el toro, de la misma manera que no es lo mismo una capea con una vaquilla que una corrida como tal.En un encierro no se cobra un sueldo para arrancarle unos aplausos a una masa espectante, arriesgando la vida en ello (claro que como dices en el encierro también se arriesga, y respecto a ese riesgo también deberían intervenir las autoridades, pero nuevamente hay un matiz diferente entre las dos.Tambien me parece cómico que "animalistas" que no han salido de la ciudad en su vida se pretendan arrogar una superioridad moral sobre el ganadero o el torero que ha criado a los toros desde becerros, y que los conoce mejor que nadie.Prueba de que no les importan los animales si no es para alcanzar sus fines políticos de reducir al hombre a una bestia de carga con la que poder experimentar como les venga en gana).Otra cosa bien distinta, como ya digo, es lo que sucede en los festejos, que muchas veces no difieren en absolutamente nada de una botellona de prepúberes, cosa que como comprenderás me repugna, y más viniendo de extranjeros aprovechados.Y luego ya que decir respecto a otros actos bárbaros como el toro de la Vega (que gracias a Dios ya no tiene lugar), las peleas de gallos o ese acto innoble de tirar cabras desde campanarios.Aquellos que juegan con la vida de las criaturas de Dios, exponiéndolas a un riesgo innecesario sin ningún beneficio real, simplemente me parecen auténticos cobardes, que seguro que no se comportarían de la misma manera en un enfrentamiento igualado, en el que no pudieran hacer valer la superioridad que nos ha sido concedida.Uno de los mandatos de Dios respecto a nuestros hermanos (como diría San Francisco de Asís respecto de otros seres vivos, también al fin y al cabo hijos de Dios) es el cuidado de la Creación y el tomar de ella solo lo que nos sea necesario.No se puede quedar anclado uno para unas cosas en el paganismo y luego ir acusando de pagano a doctrinas anticristianas tan alegremente, por mucho que los toreros se aferren (muchas veces más supersticiosa que religiosamente) a imágenes de la Virgen.Si tratamos así a los animales, ¿quien nos asegura que pronto no haremos lo mismo con las personas? (De hecho ya se hace).
Tambien se sobreentiende que arriesgar la vida de un hombre a una muere segura y estéril es altamente inmoral creo yo (siéndolo en un animal, ¿como no va a serlo en el caso de un hombre como nosotros, que además tiene una familia?)
Quizás me haya columpiado generalizando de esa manera, pero yo hablaba del círculo "taurino" de conocidos con los que tengo trato cotidianamente (muchos de ellos familiares), y todos se ajustan a ese perfil.Hablo de esos señoritos liberales que, por poner un ejemplo real de un individuo que conozco, con no muchas luces, se engalanan con sus mejores trajes cada feria para ver al "rey" (el felón, supongo) en la plaza, y en palabras de dicho individuo, "a ver sangre".Ni creo que tenga cultura suficiente para conocer el origen de la fiesta y comprender toda la tradición que la rodea, ni creo que la vaya a querer nunca tampoco.El balompié también me parece que se ha convertido en un negocio de oligarcas, y me repugna igual el ambiente "skin" de imbéciles que le rodea.Pero en mi opinión, al margen de todo eso, es un deporte más sano e incruento que la tauromaquia, a pesar de su origen inglés (aunque prefiero el rugby, francamente).
La cuestión a la que quiero llegar es: ¿todos aquellos que asisten a una corrida son auténticos doctos con conocimiento de la historia de la fiesta que van a admirar el duelo entre hombre y animal, y que comprenden el simbolismo que se desprende de ella, o simplemente una turba embrutecida con ansias de sadismo, sin nada que envidiar a esos otros que celebran la muerte de un padre con familia e hijos arriesgando su vida para que dicha turba contemple el espectáculo apoltronados en sus gradas? Quede por delante, que yo no arremeto contra la fiesta de los toros (que recalco y coincido contigo, es una tradición hispánica), sino contra ese sufrimiento innecesario que provoca.Aquel que hable de valor y demás bravuconerías fuera de lugar que vaya y se aliste al Ejército, porque lo que necesitamos aquí y ahora precisamente son hombres que estén dispuestos a luchar por su Dios y por su Patria, y me gustaría comprobar si son igual de valientes con un fusil en la mano enfrentándose ellos mismos a la muerte que jaleando desde un cómodo graderío para que un hombre que no es ninguno de ellos se enfrente a un animal que poca idea tiene de lo que está pasando.Sigo manteniéndome en que San Pío V condenó las corridas en la bula "De Salutis Grecis Dominici", y dudo que él fuese votante de Pacma.Salazar o Primo de Rivera las prohibieron en mayor o menor medida en su día.Y creo que antes que preocuparnos por los festejos taurinos, que indudablemente gozan de muchísima popularidad, deberíamos intentar rescatar otras tradiciones que están siendo arrinconadas en el olvido, como la lucha canaria o el herri kirolak.
Siento haberme extendido tanto.
Saludos en Xto.
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