Yo pensaba que la pertenencia de Portugal a España, nacionalmente hablando (identitariamente), y no políticamente hablando, desapareció poco a poco tras la guerra con la que se independizaron de la Monarquía Española.
Un proceso similar se da en Holanda, con la independecia de España y del Sacro Imperio comienzan poco a poco a dejar de sentirse alemanes y por tanto dejan de ser de misma nación.
En este tipo de independencias, la de Portugal y la de los Paises Bajos, no se estaban independizando de Alemania ni de España en un sentido sentimental, pero esa independencia política trae como consecuencia la indepencia "nacional". Hablando de la idea de "nacion" desde una perspectiva tradicional, es decir Portugal era una nación integrada a su vez en la común nación Española. La idea de "sobre un territorio una sola nación" es herencia liberal.
Ese proceso se dio sin duda, pero la cuestión es cuando se puede decir que ya no hay sentimiento de comunidad.
Por eso me sorprendió encontrar un libro llamado (castellanizado) "La verdadera tercera parte de la historia de Carlos Magno" impreso en Lisboa en 1745.
En dicho libro se comienza con la historia legendaria de España, los primeros pobladores hijos de tubal creadores del pueblo Español, los 24 reyes mitológicos de una España unida antes de los Romanos, la llegada de Espan y el cambio de nombre de Celtiberia por el de España...
Después se dedica narrar las fabulosas hazañas de Bernardo del Carpio, hijo extramatrimonial de la hermana de Alfonso II el Casto Rey de Asturias y de su súbdito Sancho, conde de Saldaña. A él se atribuye la derrota de Roldán y sus compañeros en los Pirineos y una variada serie de aventuras caballerescas como la conquista de Cataluña a los moros. Sus hazañas se extienden al reinado de Alfonso III el Magno, rey de Asturias, bien avanzado el siglo IX. A su muerte fue enterrado con su espada «Durandarte» (arrebatada a Roldán en Roncesvalles) en los aledaños del monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campóo.
Estos literatos lusos están en 1745 expresando la historia de España como propia y asumiendo la creación mitológica del personaje español, Bernardo del Carpio como propio y como muestra de orgullo por la derrota que inflinge a los Franceses.
No se puede considerar este sentimiento hispánico ni el producto de la elucubración de unos intelectuales, ni la expresión de un gran sentimiento Español, pero en comparación con lo que se da en el siguiente siglo cuando una obra asi me parece difícil que pudiera salir de ningún portugues, muestra un aun existente ,por lo menos durante este siglo, sentimiento de comunidad compartida con el resto de España.
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