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Tema: Judíos, ¿ hermanos mayores ?

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  1. #1
    Avatar de Breogan
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    Re: Judíos, ¿ hermanos mayores ?

    Saludos, Veleta, pero me gustaría llamar tu atención sobre ciertas afirmaciones que haces. Has dicho:

    "Los judíos son negadores y asesinos de Cristo, hijos de Satanás (San Juan VIII) e instigadores en la sombra de las mayores perversidades. Pueblo maldito, siguen las enseñanzas esótericas de la Qabbalah, de la cual beben a su vez la masonería, el iluminismo y el neopaganismo (incluyendo el nazismo) y las enseñanzas satánicas del Talmud son su guía en este mundo. La única esperanza del judío es la aceptación del Mesías y el reconocimiento de la impotencia de su humana ley para santificar al hombre.

    Los judíos no son nuestros hermanos, ni mayores ni menores y junto a sus lacayos masones y protestantes suponen un peligro espiritual cien veces mayor que el de los herejes mahometanos, cuyas desviaciones más aberrantes se deben, igual que en el caso del Cristianismo, a la acción de elementos judaizantes."

    Me parece surrealista que pongas al "neopaganismo" como derivado de la Qabbalah. Pero, hombre, si alguien se ha caracterizado en su odio hacia el Judaísmo en los últimos tiempos ha sido el Nacionalsocialismo. Paganos como los Preclaros Tucídides y Tácitus los querría hoy aquí con nosotros, siempre serán estos europeos ilustres guía para ver cuánto de veneno judío se ha infiltrado en nuestra amada Europa y España.

    Cómo pones a los protestantes, que me parece que siguen siendo cristianos, en la misma caterva que a judíos y masones. A ver, que esto no tiene ni pies ni cabeza.
    Mira que no se cansó Lutero de arremeter contra el Judío. Mejor les hubiera ido a sus colegas anglicanos, país hoy de la Jewish-Masonry "par excellence".

    Por otra parte estoy de acuerdo en que los judíos, con tanto cruce racial, hace siglos que dejaron de ser una raza y si han persistido es por su religión, sólo por ella se distinguían de otros pueblos de Asia Menor, antes de su llegada a Egipto. En su principio fueron semitas, si tenemos en cuenta que su idioma lo es; pero su mestizaje empezó muy pronto, si nos atenemos al AT. Físicamente son indistinguibles como bien ejemplificas. Tampoco se habrían infiltrado tan fácilmente en las sociedades a las que llegaron si así no fuera.

  2. #2
    Veleta No Registrado

    Re: Judíos, ¿ hermanos mayores ?

    Saludos, Breogan

    Cita Iniciado por Breogan
    Saludos, Veleta, pero me gustaría llamar tu atención sobre ciertas afirmaciones que haces. Has dicho:
    Analicémoslas pues una por una, que si en algo anduviese errado y así me lo demostrares, no tendría empacho en corregir puntualmente mi posición, que de entrada te aviso que es católica.

    Me parece surrealista que pongas al "neopaganismo" como derivado de la Qabbalah. Pero, hombre, si alguien se ha caracterizado en su odio hacia el Judaísmo en los últimos tiempos ha sido el Nacionalsocialismo. Paganos como los Preclaros Tucídides y Tácitus los querría hoy aquí con nosotros, siempre serán estos europeos ilustres guía para ver cuánto de veneno judío se ha infiltrado en nuestra amada Europa y España.
    No es tan surrealista, Breogan, pues el neopaganismo es hijo de la masonería y el iluminismo. El carácter ridículo del neopaganismo a lo "Novelle Droite" y Alain de Benoist no creo que sea ni siquiera necesario señalarlo, pues apesta de pé a pá a pseudoprogresismo, a hippy y a mayo del 68, o sea, a clásico producto de la CIA para su consumo por europeos aborregados. Por otro lado, el nacional-socialismo es hijo del más puro iluminismo y de sociedades secretas de cuño masónico como la Golden Dawn británica o la propia masonería turca, a la que pertenecía Von Sebottendorf. La influencia de la teosofía tampoco es despreciable... todo ello es masonería y Qabbalah con lenguaje pagano. El nacional-socialismo mantuvo contactos estratégicos con el propio sionismo e incluso hay quienes afirman, parece ser que entre ellos está incluso Ernst Zundel, que algunos altos dirigentes de las SS y la Orden Negra eran judíos; tal sería el caso de Adolf Eichmann, quien pese a ser capturado por los aliados al finalizar la guerra, fue puesto en libertad por un "error". Eichmann habría sido llevado a Israel para ser juzgados por un tribunal judío debido a que un judío debe ser juzgado por otros judíos. Si te haces con un video del juicio a Eichmann (1961) verás como él mismo reconoce de viva voz el "haber actuado como un buen sionista". Eichmann no hablaba perfecto yiddish porque lo aprendiese, sino porque era su lengua materna. El nacional-socialismo y su eco en toda Europa impidió la completa asimilación de muchos judíos que iban precisamente por ese camino y sin duda favoreció la emigración en masa a Israel después de la guerra. La cúpula nacional-socialista siempre estuvo sometida a superiores masónicos británicos, y prueba de ello es el inexplicable perdón de Hitler a los británicos en Dunkerque, dejándolos retirarse con relativa facilidad. También está lo de Rudolf Hess lanzándose en paracaídas sobre el Reino Unido para entrevistarse con otros masones, etc.
    Todo esto no quita que Hitler o Hess creyeran que hacían lo mejor para Europa, pero realmente sus pasos estaban guiados por el más rancio esoterismo qabbalístico.

    Cómo pones a los protestantes, que me parece que siguen siendo cristianos, en la misma caterva que a judíos y masones. A ver, que esto no tiene ni pies ni cabeza.
    Mira que no se cansó Lutero de arremeter contra el Judío. Mejor les hubiera ido a sus colegas anglicanos, país hoy de la Jewish-Masonry "par excellence".
    Ciertamente Martín Lutero fue antijudío y su Confesión de Augsburgo no presenta ningún aspecto propiamente judaizante. Lutero incluso defendía la presencia real de Cristo durante la Eucaristía. El problema es que su negación del magisterio de la Iglesia y su defensa de la libre interpretación de las Escrituras abrió el camino para auténticos judaizantes como Calvino, sobre cuyos valores unidos a los del iluminismo masónico están fundados los EE.UU. Los calvinistas son la misma caterva que judíos y masones, de eso no cabe la menor duda.
    En lo relativo a Gran Bretaña completamente de acuerdo, son el British Israel y desde 1717 la cuna de la masonería tal y como la conocemos.

    Por otra parte estoy de acuerdo en que los judíos, con tanto cruce racial, hace siglos que dejaron de ser una raza y si han persistido es por su religión, sólo por ella se distinguían de otros pueblos de Asia Menor, antes de su llegada a Egipto. En su principio fueron semitas, si tenemos en cuenta que su idioma lo es; pero su mestizaje empezó muy pronto, si nos atenemos al AT. Físicamente son indistinguibles como bien ejemplificas. Tampoco se habrían infiltrado tan fácilmente en las sociedades a las que llegaron si así no fuera.
    Bien, en esto veo que estás de acuerdo conmigo. Creo que el principal escollo entre tu visión y la mía estriba en que yo como cristiano rechazo el neopaganismo, que además nunca será como el primer paganismo que desconocía a Jesús, sino que a partir de los primeros siglos de nuestra Era siempre ha ido asociado al gnosticismo y a un elemento judaizante (ej. cátaros). El neopaganismo nacional-socialista considera al Cristianismo una religión judía que debe ser borrada de Europa y tiene como modelos a figuras como el emperador Juliano, que sin duda fue un gran amigo y favorecedor de los judíos. En sus versiones más grotescas y aberrantes, el neopaganismo apoya la brujería supersticiosa y llega a extremos como los de esas bandas escandinavas de Black Metal que queman iglesias y lanzan insultos contra Nuestro Señor que parecen sacados del mismísimo Talmud... ojo, existe una notable diferencia de etiqueta entre un oficial de las SS o incluso un fascio-hippy como Benoist y estos tarados del Black Metal, pero sin duda la cosmovisión y los valores religiosos que defienden son los mismos.

    Una Europa cristiana es lo que más odia y teme el judío.

  3. #3
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    Re: Judíos, ¿ hermanos mayores ?

    Bueno la conversación se desvía un poco :

    ¿ Que los gitanos no son supremacistas ? jajajajajjajajaja

    Por lo demás, concuerdo con Veleta. No todos los protestantes son iguales, pero si se conoce la génesis de sus sectas igual se comprende la cosa, Breogán. Y no es extraño que la masonería fuera revitalizada por Désaguliers y Anderson en total connivencia con los judíos. Sólo que el neopaganismo fue sólo una corriente dentro del NS, hubo NS cristianos y los hay aún; y el NS defendía al cristianismo en todos sus programas políticos. En efecto Benoist es un hippie que reformula el paganismo a su antojo, como tantos otros. El esoterismo es un concepto muy amplio, y no sólo kabalístico, ahí pienso que yerras. Es más, la kábala es muy burda y el esoterismo estuvo presente en nuestras órdenes de Caballería Cristianas. Lutero decía ser antijudío, pero era un gran enemigo de la misa y la tradición, y al final ha acabado triunfando....

  4. #4
    Veleta No Registrado

    Re: Judíos, ¿ hermanos mayores ?

    A ver, Ojeda, los gitanos son racistas y una jodida plaga en nuestra Andalucía; la única medicina que entienden es la de Mancha Real, Martos, La Muniela o Cortegana, o sea, echarlos de los pueblos a palos. Supremacistas sí lo son, pero en el mismo sentido en que puede serlo un negro de esos del "black power" o un indio sudamericano a lo "latin king". La solución ideal para los gitanos es la misma que para el resto de inmigrantes, o sea, la deportación. Lo único que digo es que, en su profunda maldad, el judío no se puede comparar con ningún otro pueblo.

    El esoterismo siempre es gnóstico y anticristiano. No se puede estar a la vez con Santo Domingo de Guzmán y con los cátaros o con los inquisidores dominicos y con los templarios. De conjugar Cristianismo y nacional-socialismo ya ni hablemos, pues cualquier auténtico NS es el primero en admitir que NS y Cristianismo son cosmovisiones incompatibles. Degrelle y demás... al III Reich no le interesaba cargar a las primeras de cambio contra el Cristianismo y admitieron a cristianos entre sus filas, pero Degrelle no era santo de la devoción de los jerarcas de las SS.

    Es más fácil dialogar con un NS neopagano o ateo que con quien trata de hacer componendas entre cosmovisiones incompatibles.

  5. #5
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    Re: Judíos, ¿ hermanos mayores ?

    Ah entonces los templarios eran anticristianos....

  6. #6
    Veleta No Registrado

    Re: Judíos, ¿ hermanos mayores ?

    ¿Eran anticristianos los dominicos y el Papa?

  7. #7
    Veleta No Registrado

    Re: Judíos, ¿ hermanos mayores ?

    Los templarios comenzaron siendo cristianos (etapa dirigida por San Bernardo, "Elogio de la Nueva Milicia", etc.) pero terminaron siendo más gnósticos que otra cosa. La Gnosis no es cristiana... se puede ser gnóstico o cristiano, pero no ambas cosas a la vez.
    ReynoDeGranada dio el Víctor.

  8. #8
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    Re: Judíos, ¿ hermanos mayores ?

    Cita Iniciado por Veleta
    cualquier auténtico NS es el primero en admitir que NS y Cristianismo son cosmovisiones incompatibles. Degrelle y demás... al III Reich no le interesaba cargar a las primeras de cambio contra el Cristianismo y admitieron a cristianos entre sus filas (...)

    Es más fácil dialogar con un NS neopagano o ateo que con quien trata de hacer componendas entre cosmovisiones incompatibles.

    En mi opinión, tales aseveraciones aducen un craso error interpretativo del movimiento histórico llamado Nacional-socialismo. El error, creo yo, está causado por influencias coloniales actuales, paridas en los E.U.A. (o USA o Vinland, para algunos) y el mundo de la conspiranoia esotericista. Estas interpretaciones del NS surgen de todo lo moderno, lo anglo-sajón y lo mercantilista (o materialista) que el propio NS dice combatir. Pero es que además, esta visión del NS es común al protestantismo y al comunismo por cuanto adscribe a dicha ideología un ineherente ateismo práctico, venga este disfrazado de odinismo, de asatru, de satanismo, etc.

    Para afirmar esto me baso en los siguientes puntos, en los que no obstante no puedo entrar de lleno por falta de tiempo:

    1. El señor Bávaro que culminó la fundación del Nacional-Socialismo, Adolfo Hitler, dijo muy claramente en “Mi Lucha” y -supuestamente- en sus conversaciones con el Sr. Eckart (“El Bolchevismo de Moises a Lenin”) que no se debía mezclar ideología/política con fé y religión, y que él había sido educado en el Catolicismo y era católico (igual que Eckart, por cierto). No voy a citar páginas y ediciones porque no dispongo del tiempo que eso requiere. Pero por si por si alguien saliera con que el libro de Eckart es una conversación ficticia, le recuerdo que ese libro se publicó en 1923, cuando el Hitler era ya jefe indiscutible del Movimiento Nacional alemán. Es decir, la afirmación de Catolicismo de Hitler no fue desautorizada por el mismo Führer en el momento de su publicación ni posteriormente. Asimismo, respecto al tema que ocupa a este hilo (judaismo), dice A.H. al final del segundo capítulo de Mi Lucha: “Asi creo ahora actuar conforme a la voluntad del Supremo Creador: al defenderme del judío lucho por la obra del Señor.“ ¿De quién se trataba este “Señor” que nombra Hitler, de Odin?




    2. Para complemento de esto, veamos unas cuantas imágenes y reflexiones sobre la relación de Hitler y el Nacionalsocialismo con la Santa Iglesia Católica Apostólica y Romana y con la Fé de Cristo: hacer click aqui para ver las fotos.

    3. Para más Inri, que yo sepa, el Reich Alemán no firmó un Concordato con los mormones, ni con los asatru, ni con los odinistas, ni con la iglesia de la tierra hueca, sino con la Iglesia de Roma. He aquí el texto, aunque en inglés, para que quien quiera tome nota: Concordato



    4. Es cierto que existió un cierto paganismo durante el III Reich. No obstante, no sólo se circumscribía ese paganismo a sectas y a determinados individuos (p.ej. Himmler), sino que era visto por muchos como un mero elemento de identidad cultural germánico-europea, más en el plano histórico, etnográfico y literario que en el plano religioso o como fé, creencia. La Ahnenerbe, con sus expediciones al Tibet tan “romantizadas” por ciertos flipados conspiranóicos y por las películas de Indiana Jones, era un seminario académico, y no nos debe extrañar que investigase las antiguas religiones germánicas como parte de un historia, un mito y una etnografía. Para otros muchos, sin embargo, el paganismo era tan sólo, como criticó Julius Evola (sigo sin dar citas), un paganismo de forma, vacio de contenidos y enteramente artificial.

    5.El mismo Evola, por lo menos en su “Cavalgare lo Tigre”, asi como René Guenon en su “Crisis del Mundo Moderno” tildan al paganismo, sea del signo que sea, de artificio y pseudo-religión a lo new age. Aunque Evola y Guenon critican el declive del Cristianismo, protestantismo por delante, el primero ve en él algunos de los pocos resquicios de Tradición que quedan, mientras que el segundo incluso concibe una revivencia de la Tradición Cristiana como única vía espiritual y tradicional abierta a la civilización europea. (Tales aserciones son repetidas ocasionalmente en “Crisis del Mundo Moderno”, asi como en el capítulo “The second religiosity” en “Ride the Tiger”).




    Concluyendo:


    1. Pensar que una ideología tendente a restaurar lo nacional, lo popular, lo europeo, asi como a a evitar la deriva de Europa, tal y como se entendía el NS, es incompatible con la Fé y la Iglesia que han conformado la civilización europea tan profundamente como el Catolicismo. Esto, ya de por si, es una contradicción bastante 'sospechosa'.

    2. Ahora bien, mezclar de tal manera ideología política y religión es extraño al propio NS y a su fundador A.H., además de demonstrar cierto cacao mental en lo categórico -no digo que la confusión sea tuya, Veleta, sino de quienes la han creado y difundido.

    3. Decir que el NS “fingía” su “amistad” con el Catolicismo es un atrevimiento, y para quien tal haya inventado, es además una sandez. En todo caso, es mucho más probable que el Reich “fingese” cierto filo-paganismo y cierta condescendencia con algunos paganistas malogrados. Además, esto reduce la figura histórica del innombrable señor Bávaro a un mero “muñeco” de esoteristas y magos, cosa que no creemos, o si?

    4. Hablando claro, el paganismo del NS moderno, y muy moderno, además de un fetiche estético, es una excusa para disfrazar su falta de alternativa y su americanismo in extremis. Además, claro, de servir para operar un burdo reduccionismo de tufo colonial que reduce el NS a un racialismo global y paleto-simplista (“blancos” vs. “no blancos”). ¿O que es sino, esa WCOTC, que afirma que “nuestra raza es nuestra religión”? Con perdón, eso es ser más biologista que Darwin y tan materialista como el más atroz de los Estalinismos, además de ir de global: ”World Church …”

    5. Para finalizar, quisiera recordar que el NS se fue formando y culminó como un movimiento nacional (la “N”) y social (la “S”), como una herramienta de las clases medias y humildes alemanas para evitar el expolio y deriva de su patria, además de para instaurar un tipo de justicia social acorde a la tradición y al destino de su nación (idea en p.ej. Moeller van der Bruck). Pues bien: ¿Dónde está lo tradicional, lo nacional y lo popular en pijadas como el asatru, el odinismo, el blanquismo de los cowboys americanos y en las ‘iglesias de la pigmentación’?
    Última edición por Cavaleiro; 28/05/2005 a las 08:32
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  9. #9
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    Re: Judíos, ¿ hermanos mayores ?

    Gracias Cavaleiro por tu exposición. Por otra parte Veleta si Degrelle no era nada para la jerarquía NS, entonces, ¿ por qué dijo Hitler que si hubiera tenido un hijo le hubiera gustado que fuese como él ?....

    Por otra parte, no sé qué entiendes por esoterismo.....

  10. #10
    Veleta No Registrado

    Re: Judíos, ¿ hermanos mayores ?

    Cita Iniciado por Cavaleiro
    En mi opinión, tales aseveraciones aducen un craso error interpretativo del movimiento histórico llamado Nacional-socialismo. El error, creo yo, está causado por influencias coloniales actuales, paridas en los E.U.A. (o USA o Vinland, para algunos) y el mundo de la conspiranoia esotericista. Estas interpretaciones del NS surgen de todo lo moderno, lo anglo-sajón y lo mercantilista (o materialista) que el propio NS dice combatir. Pero es que además, esta visión del NS es común al protestantismo y al comunismo por cuanto adscribe a dicha ideología un ineherente ateismo práctico, venga este disfrazado de odinismo, de asatru, de satanismo, etc.
    Por supuesto que los anglo-sajones (tanto yanquis como británicos) son unos auténticos maestros en el arte del fraude, la mentira y la manipulación, y llevan décadas tratando de manipular el NS en su propio beneficio, pero no cabe duda de que al menos parte de los nacional-socialistas actuales profesan creencias gnósticas y neopaganas que tienden a considerar al Cristianismo como una religión judía dañina para Europa. No sólo se prefiere el odinismo, el asatru o el satanismo (en los casos más degenerados), sino que también encuentran predicamento las ideas ocultistas de la bisexual y esposa de un agente del MI6 conocida como Savitri Devi, quien sostenía que Adolf Hitler era un avatar o encarnación del dios hindú Vishnu o las teorías gnósticas-maniqueas de Miguel Serrano, quien defiende una cosmovisión muy similar a la de Giovanni di Lugio y los bogomilitas y cátaros, añadiéndole el particular de que Hitler vive o vivía en la Antártida y de que los judíos no tienen alma humana, ya que son una mezcla de hombres y animales realizada a través de un pacto satánico ancestral... posición análoga a la del Ku Klux Klan, con sus grandes magos y dragones, que sostiene que los judíos no son humanos y que el verdadero pueblo elegido son los anglo-sajones y por extensión los germanos.
    Los nacional-socialistas actuales que aceptan como válidas esas extravagantes y aberrantes teorías son por tanto los auténticos colonizados por el espíritu de Vinland (por cierto, "descubrimientos" como el del mapa de Vinland o el del hombre de Piltdown son indicios de la catadura moral de los anglos... baste decir que Churchill llegó a decir que el hombre de Piltdown era el primer inglés y el señor de la Creación).
    Será necesario analizar si el tipo de ideas gnósticas referido con anterioridad es invento de los norteamericanos o si ya estaba presente en el III Reich.

    Para afirmar esto me baso en los siguientes puntos, en los que no obstante no puedo entrar de lleno por falta de tiempo:

    1. El señor Bávaro que culminó la fundación del Nacional-Socialismo, Adolfo Hitler, dijo muy claramente en “Mi Lucha” y -supuestamente- en sus conversaciones con el Sr. Eckart (“El Bolchevismo de Moises a Lenin”) que no se debía mezclar ideología/política con fé y religión, y que él había sido educado en el Catolicismo y era católico (igual que Eckart, por cierto). No voy a citar páginas y ediciones porque no dispongo del tiempo que eso requiere. Pero por si por si alguien saliera con que el libro de Eckart es una conversación ficticia, le recuerdo que ese libro se publicó en 1923, cuando el Hitler era ya jefe indiscutible del Movimiento Nacional alemán. Es decir, la afirmación de Catolicismo de Hitler no fue desautorizada por el mismo Führer en el momento de su publicación ni posteriormente. Asimismo, respecto al tema que ocupa a este hilo (judaismo), dice A.H. al final del segundo capítulo de Mi Lucha: “Asi creo ahora actuar conforme a la voluntad del Supremo Creador: al defenderme del judío lucho por la obra del Señor.“ ¿De quién se trataba este “Señor” que nombra Hitler, de Odin?
    Es enormemente difícil conocer qué ideas religiosas profesaba Hitler, siendo lo más seguro inferir sus ideas a partir de sus actos. Ciertamente, ese señor austro-bávaro no estuvo tan estrechamente vinculado al gnosticismo o el neopaganismo como lo estuvieron Heinrich Himmler o Alfred Rosenberg, pero sin duda prestó su respaldo y apoyo a las maniobras de Himmler y las SS. Si Hitler hubiese preferido una acción meramente político-militar no habría atacado y relegado a un segundo plano a las SA (noche de los cuchillos largos), permitiendo que Himmler hiciese de las SS una especie de Estado dentro del Estado y algo más parecido a una orden, con una faceta político-militar y otra espiritual, que a un simple cuerpo de élite. Por otro lado, en la obra de Rosenberg "El mito del siglo XX" (1930) pueden leerse numerosas invectivas contra la religión Católica, que es tachada de semítica y romano-etrusca, hechicera y ajena al espíritu alemán. No desautorizar una mención del vocablo "católico" en una biografía o mencionar el término "Señor" no nos parecen elementos suficientes como para considerar católico a Hitler. S.S. Pío XI en su encíclica "Mit brennender sorge" efectúa la siguiente admonición: "Vigilad, venerables hermanos, contra el abuso creciente que se manifiesta en palabras y por escrito, de emplear el nombre tres veces santo de Dios como una etiqueta vacía de sentido para un producto más o menos arbitrario de una especulación o aspiración humana". El uso meramente retórico del vocablo "Señor", que sería suscrito por cualquier deísta, gnóstico o hereje no manifiesta adscripción al Credo Niceno. Los judaizantes neoconservadores o los supremacistas anglo-sajones del Ku Klux Klan también dicen estar convencidos de luchar por el Señor, lo cual no deja de ser lógico en todos los movimientos emanados de una u otra manera de la masonería británica, que posee un carácter deísta y pseudo-religioso, en contraposición a la masonería continental, que es de carácter ateo.




    2. Para complemento de esto, veamos unas cuantas imágenes y reflexiones sobre la relación de Hitler y el Nacionalsocialismo con la Santa Iglesia Católica Apostólica y Romana y con la Fé de Cristo: hacer click aqui para ver las fotos.
    Fotos saliendo de una iglesia o junto a obispos podrían tomarse de cualquier hombre público y si éste estuviese interesado en ganarse el favor de los católicos, no cabe duda de que dichas fotografías encontrarían amplia difusión. Los obispos por su parte, suelen aclimatarse bastante bien a cualquier régimen político, en muchas ocasiones olvidando su deber como pastores de almas. No prentendo comparar, pero andar con obispos o ir a una iglesia no basta para ser católico:



    El video del besapiés de don Felipe y doña Letizia al Cristo de Medinaceli está accesible en:

    http://www.yatv.com/directorio/actua...e_borbon_1.htm


    3. Para más Inri, que yo sepa, el Reich Alemán no firmó un Concordato con los mormones, ni con los asatru, ni con los odinistas, ni con la iglesia de la tierra hueca, sino con la Iglesia de Roma. He aquí el texto, aunque en inglés, para que quien quiera tome nota: Concordato


    Por supuesto que el III Reich no firmó un Concordato con los odinistas o los asatru, ya que éstos son invenciones de los años 60. Se firmó un Concordato con la Iglesia Católica porque éste era beneficioso para el Reich. Para saber las causas de la Iglesia para firmarlo y la opinión del Vaticano sobre dicho Concordato, ver:

    http://www.multimedios.org/docs/d000285/p000001.htm#h2




    4. Es cierto que existió un cierto paganismo durante el III Reich. No obstante, no sólo se circumscribía ese paganismo a sectas y a determinados individuos (p.ej. Himmler), sino que era visto por muchos como un mero elemento de identidad cultural germánico-europea, más en el plano histórico, etnográfico y literario que en el plano religioso o como fé, creencia. La Ahnenerbe, con sus expediciones al Tibet tan “romantizadas” por ciertos flipados conspiranóicos y por las películas de Indiana Jones, era un seminario académico, y no nos debe extrañar que investigase las antiguas religiones germánicas como parte de un historia, un mito y una etnografía. Para otros muchos, sin embargo, el paganismo era tan sólo, como criticó Julius Evola (sigo sin dar citas), un paganismo de forma, vacio de contenidos y enteramente artificial.
    En efecto, es necesario admitir que existió paganismo durante el III Reich, con lo cual todo ese mundo de creencias gnósticas no es del todo una invención norteamericana de posguerra, sino que ya existía con anterioridad. Todo ese neopaganismo y ese gnosticismo redivivo es más bien de creación británica y fue aplicado a Alemania después de 1918. No estamos hablando de Brad Pitt en "Siete Años en el Tíbet" o de Harrison Ford en "Indiana Jones", sino de Otto Rahn en los Pirineos en busca de la genuina espiritualidad cátara, dejando escritos un par de libros (no manipulados en absoluto por los americanos), "La corte de Lucifer" y "Cruzada contra el Graal", que rezuman anticristianismo por los cuatro costados. Heinrich Himmler u Otto Rahn profesaban creencias no muy distantes de las de Miguel Serrano (gnosticismo-maniqueismo).
    Por su parte, Julius Evola en su opúsculo "El error del neopaganismo" hace una crítica magistral al mundillo neopagano del III Reich, sobre todo a Alfred Rosenberg. Evola, sin ser ni mucho menos católico, declara que prefiere con mucho la cosmovisión católica de la Iglesia, dotada de trascendencia sobrenatural, al neopaganismo nacional-socialista de Rosenberg y su "Mito del siglo XX", al que describe como desprovisto de trascendencia real.

    5.El mismo Evola, por lo menos en su “Cavalgare lo Tigre”, asi como René Guenon en su “Crisis del Mundo Moderno” tildan al paganismo, sea del signo que sea, de artificio y pseudo-religión a lo new age. Aunque Evola y Guenon critican el declive del Cristianismo, protestantismo por delante, el primero ve en él algunos de los pocos resquicios de Tradición que quedan, mientras que el segundo incluso concibe una revivencia de la Tradición Cristiana como única vía espiritual y tradicional abierta a la civilización europea. (Tales aserciones son repetidas ocasionalmente en “Crisis del Mundo Moderno”, asi como en el capítulo “The second religiosity” en “Ride the Tiger”).
    En efecto, esas son las opiniones de Evola y Guénon sobre el Cristianismo. Ni Evola ni Guénon fueron nacional-socialistas. Personalmente, estoy plenamente de acuerdo con Guénon en este punto en concreto.




    Concluyendo:


    1. Pensar que una ideología tendente a restaurar lo nacional, lo popular, lo europeo, asi como a a evitar la deriva de Europa, tal y como se entendía el NS, es incompatible con la Fé y la Iglesia que han conformado la civilización europea tan profundamente como el Catolicismo. Esto, ya de por si, es una contradicción bastante 'sospechosa'.
    Una ideología tendente a restaurar lo nacional, lo popular y lo europeo, así como a evitar la deriva de Europa es plenamente compatible con la Fe Católica e incluso es altamente aconsejable, mas el nacional-socialismo es incompatible con una Fe tal, debido a su carácter anticristiano. Sospechoso es querer culpar de todo a los yanquis, cuando está claro que el gnosticismo y el neopaganismo experimentaron un auge durante el III Reich, conducidos sobre todo por Himmler y las SS y amparados, protegidos y auspiciados por Hitler, que necesariamente debía aparecer como una figura más neutra si pretendía guiar personalmente a todo el pueblo alemán, incluidos los católicos. Un movimiento realmente cristiano fue la Guardia de Hierro rumana y Corneliu Zelea Codreanu es una figura humana inmensamente más grande que el guía austro-bávaro.

    2. Ahora bien, mezclar de tal manera ideología política y religión es extraño al propio NS y a su fundador A.H., además de demonstrar cierto cacao mental en lo categórico -no digo que la confusión sea tuya, Veleta, sino de quienes la han creado y difundido.
    Bien, ese cacao maravilhao era el que tenían Heinrich Himmler, Alfred Rosenberg u Otto Rahn entre otros y en cuanto a A.H., sin duda amparó y auspició el neopaganismo y el gnosticismo, que antes del III Reich se circunscribía en Alemania a rídiculos grupúsculos teosóficos y masónicos, experimentando un notable crecimiento bajo el poder de A.H., quien así mismo no dudó en impulsar políticas tan poco cristianas como la creación de los "Lebensborn" o los programas de eugenesia, todo muy en la línea de Darwin y su primo Francis Galton, inglés padre de las ideas eugenésicas aplicadas por el Reich alemán. Por sus actos los conoceréis.

    3. Decir que el NS “fingía” su “amistad” con el Catolicismo es un atrevimiento, y para quien tal haya inventado, es además una sandez. En todo caso, es mucho más probable que el Reich “fingese” cierto filo-paganismo y cierta condescendencia con algunos paganistas malogrados. Además, esto reduce la figura histórica del innombrable señor Bávaro a un mero “muñeco” de esoteristas y magos, cosa que no creemos, o si?
    Carece de sentido el afirmar que el NS condescendía con los neopaganos, siendo más bien cierto que instigó el crecimiento de actitudes paganas y gnósticas tanto en las SS como entre la población en general, a la que se fue adoctrinando en las bondades sociales de asuntos como la eugenesia o la cría de niños por parte del Estado. Hitler, más que manipulado se mostró manipulador y en última instancia anglófilo... basta con leer las alabanzas a Gran Bretaña de Rosenberg, con ver cómo Hitler perdonó la vida a los británicos en Dunkerque de modo ilógico o con remembrar a Rudolf Hess tirándose en paracaídas sobre Escocia (¿con qué fin? ¿estaba Hess loco de verdad?). Por supuesto, Hitler no fue un títere de adivinos y prestidigitadores del tipo Hanussen y demás, sino en todo caso de la masonería británica, gente muy seria, respetable, discreta y creyente en el "Señor" (o sea, en el G.A.D.U.).

    4. Hablando claro, el paganismo del NS moderno, y muy moderno, además de un fetiche estético, es una excusa para disfrazar su falta de alternativa y su americanismo in extremis. Además, claro, de servir para operar un burdo reduccionismo de tufo colonial que reduce el NS a un racialismo global y paleto-simplista (“blancos” vs. “no blancos”). ¿O que es sino, esa WCOTC, que afirma que “nuestra raza es nuestra religión”? Con perdón, eso es ser más biologista que Darwin y tan materialista como el más atroz de los Estalinismos, además de ir de global: ”World Church …”
    El gnosticismo en el nacional-socialismo no es un fenómeno moderno, aún y cuando los EE.UU. manipulen ciertos aspectos en su propio beneficio; el gnosticismo y el neopaganismo están presentes en las creencias de Himmler y en los libros de Rosenberg o Rahn (teorías similares a las de Serrano), así como en las medidas políticas de Hitler basadas en el biologismo y el panteismo. Hitler forma parte de esos mitos del siglo XX que pretendieron redimir a la humanidad a través de la ingeniería social y el personalismo, como Lenin o Stalin.

    5. Para finalizar, quisiera recordar que el NS se fue formando y culminó como un movimiento nacional (la “N”) y social (la “S”), como una herramienta de las clases medias y humildes alemanas para evitar el expolio y deriva de su patria, además de para instaurar un tipo de justicia social acorde a la tradición y al destino de su nación (idea en p.ej. Moeller van der Bruck). Pues bien: ¿Dónde está lo tradicional, lo nacional y lo popular en pijadas como el asatru, el odinismo, el blanquismo de los cowboys americanos y en las ‘iglesias de la pigmentación’?
    Lo tradicional y popular tampoco puede estar en la hipertrofia del Estado y en el culto a la personalidad. La Justicia Social y la lucha contra el capitalismo salvaje pueden llevarse adelante sin Hitler y en clave netamente española, evitando recurrir a elementos anticristianos ajenos a nuestra genuina tradición.
    Por último, baste decir que el último acto anticristiano de Hitler fue la propia manera de morir que tuvo (suicidio), por no hablar de los esposos Goebbels asesinando a sus propios hijos. Todo esto recuerda más a los paganos de Numancia o a los judíos de Masada prefiriendo morir antes que rendirse a Roma y francamente no tiene nada de cristiano. Un cristiano se habría enfrentado a la humillación o a la más brutal de las torturas sin quitarse su propia vida como hizo Hitler, a no ser que creamos que Hitler escapó con vida hacia la Antártida, cosa que no creemos...¿o sí?

  11. #11
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    Re: Judíos, ¿ hermanos mayores ?

    Bien, realmente estamos en la misma linea. Incluso coincidimos en la valoración de los anglo-sajones, enemigos seculares de todo lo europeo. Mi respuesta a tu anterior mensaje se produce al pensar que tú hablabas desde posiciones filo-paganas. Ambos coincidimos en la valoración de toda esa escoria, producto -en última instancia- del más infame Protestantismo.

    No obstante, querría hacer las siguientes matizaciones:


    1. Creo que debemos hacer una diferencia clara entre el NS actual y el histórico. El precio pagado por la anglofilia de Hitler y otros ha sido precisa e ironicamente que hoy en día el NS sea un movimiento básicamente anglo-sajon, aunque tenga a lo alemán y a lo escandinavo como “aledaño”: sus tipos son el pagano racista, el skinhead y el paleto white trash, su música es el rock ruidoso, su centro político es USA y GB.


    2. El NS histórico es un movimiento plural, donde participa desde un principio un parte de las élites del Reich guillermino y donde más tarde esas élites (que eran el DNVP o los Stahlhelm) se “funden” con el NSDAP. Asimismo, hay una gran masa proletaria “renacionalizada” que forma las SA. La mayor parte de la antigua nobleza ayudó al NSDAP a tomar el poder y luego se integro en los cuadros del Ejército o de las SS. Es decir, en el proceso histórico de conquista del estado, que es lo que a mi -politológimanente- me interesa, los flipados esotericistas jugaron un papel mediocre. Si bien un intelectual como Rosenberg obtuvo una cierta resonancia (inmerecida) gracias al aparato de propaganda del partido, los intelectuales reales del Reich eran otros muy distintos (Haushofer, Schmitt) y de muy distinto signo, y la influencia de los Rosenberg queda circumscrita a segmentos concretos del NSDAP.


    3. La conquista del estado por el hitlerismo se produce desde Baviera y Renania, las zonas más eminentemente católicas de Alemania. Es más aun, las élites -eminentemente protestantes- del Kaiserreich en Prusia estaban tan desgastadas fáctica e ideologicamente por socialistas, masones y judíos que de 1918 a 1930 se hablaba de “dos Alemanias”, la alemania nacional y católica al sur, la alemania roja al norte (este fenómeno, convenientemente actualizado, aun pervive hoy). Es decir, en el proceso de toma de poder del NSDAP, las élites ateas (socialistas, etc.) y protestantes se vieron contrarestadas por un amplio movimiento de masas en el que intervienen diversos sectores de intereses y en el que elementos culturales, religiosos, nacionales y económicos jugaron coaligados el papel determinante; no asi el paganismo, que fue en todo caso un elemento sectario y marginal a todo este proceso.


    4. Durante el regimen hitleriano tras 1933, lo que en principio era una escolta de Hitler (la SS de ca. 200 miembros) pasa a ser una de las columnas del estado. Ahora bien, es posible (y necesario) ver a Hitler como un soft dictator que juega con el balance de fuerzas y grupos de interés tanto dentro del NSDAP como dentro de Alemnia (asi lo hacen varios historiadores). Hitler, a pesar de un “prusianismo” nada desdeñable, creía en su obra y en su nacional-socialismo, por lo que busca en las SS un contrapeso al ejército guillermino que tras la muerte de Hindenbrug y de Röhm es el auténtico pilar del estado. Para construir ese contrapeso, tiene que echar mano de lo que no es ejército guillermino, es decir, de núcleos más fanáticamente NS dentro del NSDAP. Su carta es un organizador capaz como Himmler, un pagano racista. Eso no quiere decir, no obstante, que las SS se llenen de la noche a la mañana de paganos que no existiían fuera de logías y tarbernáculos. Más aun, oficiales de la Wehrmacht provenientes de la nobleza se integran tambien en las SS. Y se sabe que había capellanes en las SS tambien, católicos y protestantes, al igual que acabó habiendo casi de todo, hasta árabes y asiáticos. ¿Dónde están pues los paganos convencidos y los flipados esotéricos? Pues con Otto Rahn en las cuevas de Montserrat, como tú bien apuntas (aunque no debamos creer todo lo que se ha escrito sobre estas y otras aventuras). Es decir, en la Ahnenerbe, que forman una minoría de estudiosos. Es ahí, por tanto, y a ciertos aspectos colaterales en el diseño de las SS a donde debemos limitar la influencia pagana en el III Reich. Desde su óptica política, Hitler probablemente tenía razón al buscar un contrapeso al ejército guillermino, sabiendo que la alianza con éste residía no en su lealtad a la idea política, sino en su capacidad para realizar el programa de hegemonismo europeo buscado por aquellos desde 1871, sobretodo al este del Vístula. Es decir, Hitler se sirvió politicamente de ciertos paganos cuya influencia experimentó un cierto crecimiento que, no obstante, fue marginal en el conjunto del Reich. Al final, ese Reich pagó el precio de todos lastres ideológicos: la anglofilia y el nordicismo de los Blut und Boden (no todos paganos), y el anti-eslavismo y el hegemonismo europeo de los guillerminos.


    6. El error de los nutzis actuales, y matizo yo lo de “actuales”, es que se han creido que el paganismo era el mismo corazón (centro) del nacional-socialismo y del mismo Reich. A este respecto, no sólo la literatura sensacionalista al amparo de la New Age de los años 60 ha obnubilado nuestra interpretación histórica, mucho más que en el caso de la egiptología y de la arqueología. No sólo el sensacionalismo, digo, sino que han sido los propios nazis actuales quienes se lo han creido todo desde un principio y lo han hecho parte de su credo y lo han propagado, incluyendo buena parte de lo difundido por Hollywood (de ahí que cite a las películas de Indiana Jones). Si a esto añadimos el reducionismo y el biologismo americanos obtenemos el cuadro general del nazismo de hoy. Fuera de lo estrictamente anglo-sajón, Miguel Serrano y la Nueva Derecha han contribuido capitalmente a toda esta aberración.


    7. La Iglesia ha dicho muchas cosas a lo largo del tiempo, incluidos los “perdones” que conocemos en los últimos años. En 1933 incluso ayudó a la disolución del católico Zentrumspartei como condición a firmar un Concordato que le era beneficioso. La Iglesia en ese momento era otro actor político más, buscando permanecer en posiciones de influencia en la Alemania hitleriana. Es decir, se trata otra vez del juego político. Y por cierto, no es demasiado diferente a la que practicaron sectores mayoriatarios de la Iglesia con el Franquismo (primero alianza, luego sabotaje), salvando las distancias (España no tiene regiones protestantes y la Iglesia había sido perseguida manu militari por la Rojez). El debate sobre partidos "católicos" y/o orden político católico (que no todo es lo mismo) es harto extenso y no debemos entrar aqui en él. Las acrobacias "políticas" de la Iglesia española, tanto en los 1960 como despues del Franquismo, son tambien caso aparte.


    8. Cito a Evola y Guenon porque los NS se han "apoderado" en gran parte de su pensamiento, para desgracia nuestra –y a pesar de que católicos conservadores (ver en www.conoze.com) tilden a ambos autores de apóstoles de la New Age. Sea como fuere, habría que rescatar a ambos autores de la sola reinvindicación por los nutzis, aunque este tambien es otro debate.


    9. Sabemos que un cruzado en Tierra Santa no se hubiese suicidado ante la derrota final, sino que hubiese salido al encuentro del enemigo aun en ridícula minoria. No hay que atribuir a los jerarcas nazis de 1945, no obstante, la dignidad que ellos mismos no reclamaron ni persiguieron. El nazismo, como los nacionalismos europeos de Entre Guerras, aun siendo el Hitlerismo el más radical, fue un último intento de frenar un proceso (Modernidad, pérdida de riqueza y poder en Europa) y de restituir los viejos imperios, al menos el de Bismarck. Como en otros casos, en vez de superar la Modernidad, Hitler se vió cabalgando sobre ella y haciendo uso de ella. El estatismo de masas del Hitlerismo quedó muy pronto patente en la Nueva Alemania. Asimismo, lo nacional e imperial derivó hacia un bonapartismo imperialista y lo social hacia un nacional-collectivismo racial. El materialismo de Hitler se encaminaba hacia abismos similares al soviético. Aunque ese materialismo no fue económico, sino racial, heredado en gran parte del nacionalismo alemán del siglo XIX y racialmente equivocado (indoeuropeismo, nordicismo, anti-eslavismo, etc.). He ahí la diferencia que hubiese pervivido.


    10. Nosotros los españoles tenemos nuestros modelos y tradiciones propias, distantes a lo expuesto. Eso está claro. Ahora bien, por una parte es necesaria la aclaración histórica de este tema en ambientes pateriotas, tan afectados por la corrosiva influencia nutzi. Por otra parte, sólo de inteligir la historia sin leyenda y sin retóricas, podremos aprender de los errores y aciertos del pasado de otros y del propio.

    Gracias por tus puntos, Veleta, que me parecen buenos e interesantes. Estoy de acuerdo con todo, menos con la importancia que otorgas al paganismo en el NS histórico y en el Reich.
    Última edición por Cavaleiro; 01/06/2005 a las 06:33
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  12. #12
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    Re: Judíos, ¿ hermanos mayores ?

    Se agradece tan interesante exposición donde se aclaran puntos tan escabrosos. Con lo que más me quedo es con lo último de Cavaleiro : Somos españoles tenemos nuestros modelos y tradiciones propias. Un saludo.

  13. #13
    Veleta No Registrado

    Re: Judíos, ¿ hermanos mayores ?

    Cita Iniciado por Cavaleiro
    Bien, realmente estamos en la misma linea. Incluso coincidimos en la valoración de los anglo-sajones, enemigos seculares de todo lo europeo. Mi respuesta a tu anterior mensaje se produce al pensar que tú hablabas desde posiciones filo-paganas. Ambos coincidimos en la valoración de toda esa escoria, producto -en última instancia- del más infame Protestantismo.

    No obstante, querría hacer las siguientes matizaciones:


    1. Creo que debemos hacer una diferencia clara entre el NS actual y el histórico. El precio pagado por la anglofilia de Hitler y otros ha sido precisa e ironicamente que hoy en día el NS sea un movimiento básicamente anglo-sajon, aunque tenga a lo alemán y a lo escandinavo como “aledaño”: sus tipos son el pagano racista, el skinhead y el paleto white trash, su música es el rock ruidoso, su centro político es USA y GB.


    2. El NS histórico es un movimiento plural, donde participa desde un principio un parte de las élites del Reich guillermino y donde más tarde esas élites (que eran el DNVP o los Stahlhelm) se “funden” con el NSDAP. Asimismo, hay una gran masa proletaria “renacionalizada” que forma las SA. La mayor parte de la antigua nobleza ayudó al NSDAP a tomar el poder y luego se integro en los cuadros del Ejército o de las SS. Es decir, en el proceso histórico de conquista del estado, que es lo que a mi -politológimanente- me interesa, los flipados esotericistas jugaron un papel mediocre. Si bien un intelectual como Rosenberg obtuvo una cierta resonancia (inmerecida) gracias al aparato de propaganda del partido, los intelectuales reales del Reich eran otros muy distintos (Haushofer, Schmitt) y de muy distinto signo, y la influencia de los Rosenberg queda circumscrita a segmentos concretos del NSDAP.


    3. La conquista del estado por el hitlerismo se produce desde Baviera y Renania, las zonas más eminentemente católicas de Alemania. Es más aun, las élites -eminentemente protestantes- del Kaiserreich en Prusia estaban tan desgastadas fáctica e ideologicamente por socialistas, masones y judíos que de 1918 a 1930 se hablaba de “dos Alemanias”, la alemania nacional y católica al sur, la alemania roja al norte (este fenómeno, convenientemente actualizado, aun pervive hoy). Es decir, en el proceso de toma de poder del NSDAP, las élites ateas (socialistas, etc.) y protestantes se vieron contrarestadas por un amplio movimiento de masas en el que intervienen diversos sectores de intereses y en el que elementos culturales, religiosos, nacionales y económicos jugaron coaligados el papel determinante; no asi el paganismo, que fue en todo caso un elemento sectario y marginal a todo este proceso.


    4. Durante el regimen hitleriano tras 1933, lo que en principio era una escolta de Hitler (la SS de ca. 200 miembros) pasa a ser una de las columnas del estado. Ahora bien, es posible (y necesario) ver a Hitler como un soft dictator que juega con el balance de fuerzas y grupos de interés tanto dentro del NSDAP como dentro de Alemnia (asi lo hacen varios historiadores). Hitler, a pesar de un “prusianismo” nada desdeñable, creía en su obra y en su nacional-socialismo, por lo que busca en las SS un contrapeso al ejército guillermino que tras la muerte de Hindenbrug y de Röhm es el auténtico pilar del estado. Para construir ese contrapeso, tiene que echar mano de lo que no es ejército guillermino, es decir, de núcleos más fanáticamente NS dentro del NSDAP. Su carta es un organizador capaz como Himmler, un pagano racista. Eso no quiere decir, no obstante, que las SS se llenen de la noche a la mañana de paganos que no existiían fuera de logías y tarbernáculos. Más aun, oficiales de la Wehrmacht provenientes de la nobleza se integran tambien en las SS. Y se sabe que había capellanes en las SS tambien, católicos y protestantes, al igual que acabó habiendo casi de todo, hasta árabes y asiáticos. ¿Dónde están pues los paganos convencidos y los flipados esotéricos? Pues con Otto Rahn en las cuevas de Montserrat, como tú bien apuntas (aunque no debamos creer todo lo que se ha escrito sobre estas y otras aventuras). Es decir, en la Ahnenerbe, que forman una minoría de estudiosos. Es ahí, por tanto, y a ciertos aspectos colaterales en el diseño de las SS a donde debemos limitar la influencia pagana en el III Reich. Desde su óptica política, Hitler probablemente tenía razón al buscar un contrapeso al ejército guillermino, sabiendo que la alianza con éste residía no en su lealtad a la idea política, sino en su capacidad para realizar el programa de hegemonismo europeo buscado por aquellos desde 1871, sobretodo al este del Vístula. Es decir, Hitler se sirvió politicamente de ciertos paganos cuya influencia experimentó un cierto crecimiento que, no obstante, fue marginal en el conjunto del Reich. Al final, ese Reich pagó el precio de todos lastres ideológicos: la anglofilia y el nordicismo de los Blut und Boden (no todos paganos), y el anti-eslavismo y el hegemonismo europeo de los guillerminos.


    6. El error de los nutzis actuales, y matizo yo lo de “actuales”, es que se han creido que el paganismo era el mismo corazón (centro) del nacional-socialismo y del mismo Reich. A este respecto, no sólo la literatura sensacionalista al amparo de la New Age de los años 60 ha obnubilado nuestra interpretación histórica, mucho más que en el caso de la egiptología y de la arqueología. No sólo el sensacionalismo, digo, sino que han sido los propios nazis actuales quienes se lo han creido todo desde un principio y lo han hecho parte de su credo y lo han propagado, incluyendo buena parte de lo difundido por Hollywood (de ahí que cite a las películas de Indiana Jones). Si a esto añadimos el reducionismo y el biologismo americanos obtenemos el cuadro general del nazismo de hoy. Fuera de lo estrictamente anglo-sajón, Miguel Serrano y la Nueva Derecha han contribuido capitalmente a toda esta aberración.


    7. La Iglesia ha dicho muchas cosas a lo largo del tiempo, incluidos los “perdones” que conocemos en los últimos años. En 1933 incluso ayudó a la disolución del católico Zentrumspartei como condición a firmar un Concordato que le era beneficioso. La Iglesia en ese momento era otro actor político más, buscando permanecer en posiciones de influencia en la Alemania hitleriana. Es decir, se trata otra vez del juego político. Y por cierto, no es demasiado diferente a la que practicaron sectores mayoriatarios de la Iglesia con el Franquismo (primero alianza, luego sabotaje), salvando las distancias (España no tiene regiones protestantes y la Iglesia había sido perseguida manu militari por la Rojez). El debate sobre partidos "católicos" y/o orden político católico (que no todo es lo mismo) es harto extenso y no debemos entrar aqui en él. Las acrobacias "políticas" de la Iglesia española, tanto en los 1960 como despues del Franquismo, son tambien caso aparte.


    8. Cito a Evola y Guenon porque los NS se han "apoderado" en gran parte de su pensamiento, para desgracia nuestra –y a pesar de que católicos conservadores (ver en www.conoze.com) tilden a ambos autores de apóstoles de la New Age. Sea como fuere, habría que rescatar a ambos autores de la sola reinvindicación por los nutzis, aunque este tambien es otro debate.


    9. Sabemos que un cruzado en Tierra Santa no se hubiese suicidado ante la derrota final, sino que hubiese salido al encuentro del enemigo aun en ridícula minoria. No hay que atribuir a los jerarcas nazis de 1945, no obstante, la dignidad que ellos mismos no reclamaron ni persiguieron. El nazismo, como los nacionalismos europeos de Entre Guerras, aun siendo el Hitlerismo el más radical, fue un último intento de frenar un proceso (Modernidad, pérdida de riqueza y poder en Europa) y de restituir los viejos imperios, al menos el de Bismarck. Como en otros casos, en vez de superar la Modernidad, Hitler se vió cabalgando sobre ella y haciendo uso de ella. El estatismo de masas del Hitlerismo quedó muy pronto patente en la Nueva Alemania. Asimismo, lo nacional e imperial derivó hacia un bonapartismo imperialista y lo social hacia un nacional-collectivismo racial. El materialismo de Hitler se encaminaba hacia abismos similares al soviético. Aunque ese materialismo no fue económico, sino racial, heredado en gran parte del nacionalismo alemán del siglo XIX y racialmente equivocado (indoeuropeismo, nordicismo, anti-eslavismo, etc.). He ahí la diferencia que hubiese pervivido.


    10. Nosotros los españoles tenemos nuestros modelos y tradiciones propias, distantes a lo expuesto. Eso está claro. Ahora bien, por una parte es necesaria la aclaración histórica de este tema en ambientes pateriotas, tan afectados por la corrosiva influencia nutzi. Por otra parte, sólo de inteligir la historia sin leyenda y sin retóricas, podremos aprender de los errores y aciertos del pasado de otros y del propio.

    Gracias por tus puntos, Veleta, que me parecen buenos e interesantes. Estoy de acuerdo con todo, menos con la importancia que otorgas al paganismo en el NS histórico y en el Reich.
    Lo importante es que ambos concordamos en rechazar toda la basura neopagana y gnóstica, se haya creado antes, durante o después de la II Guerra Mundial. No obstante, insisto en que el neopaganismo y el gnosticismo ya estaban presentes en el III Reich, no siendo por lo tanto un creación ex nihilo de los norteamericanos.

    Si bien es cierto que el nacional-socialismo fue un movimiento político que se nutrió de elementos sociales, ideológicos y espirituales diversos y que tuvo un carácter heterogéneo, es preciso señalar que los componentes estatalistas, biologistas y personalistas terminaron por imponerse claramente en el III Reich, en detrimento de la tradición del Reich guillermino. Todo ello de por sí y sin necesidad de incidir en el tema del neopaganismo-gnosticismo, convierte al nacional-socialismo en un movimiento anticristiano y materialista (se trata de un materialismo de tipo biologista-darwinista frente al filosófico-marxista, pero ambos son materialistas, colectivistas y estatalistas). Por si no bastase con esto, Hitler decidió constituir una nueva élite que sirviese de contrapeso o incluso llegase a sustituir en algunos aspectos al ejército alemán y no le bastó con conformar una élite político-militar que habría podido obtener a partir de las SA, sino que decidió porporcionar a la nueva élite un carácter mucho más completo, que abarcase lo político-militar y lo espiritual, entregando la dirección de las SS a un declarado pagano biologista como Heinrich Himmler. Al incorporar a nobles alemanes a las SS no se hacía otra cosa que aprovechar la valía de determinadas estirpes y canalizarla hacia una nueva cosmovisión marcadamente biologista y materialista. Así mismo, para que triunfase dicho biologismo se hacia necesario atacar las bases espirituales del Cristianismo, de lo que se encargaron sujetos como Otto Rahn, cuyas expediciones a los Pirineos (sobre todo a la parte francesa, pero también a la española) aparecen relatadas en sus dos obras: "La corte de Lucifer" y "Cruzada contra el Graal", donde Rahn destila el más rancio anticristianismo y defiende a brazo partido la herejía cátara y el dualismo maniqueo. Los libros de Rahn expresan, en los años 30, la misma espiritualidad gnóstica y maniquea de los escritos de Miguel Serrano.

    La importancia del neopaganismo y el gnosticismo en el III Reich no fue extensa, pero sí intensa y centrada sobre todo en las SS, que a su vez pretendía reconducir hacia nuevas metas a la vieja nobleza alemana. Por lo demás, como ya dije anteriormente, la propia política de Hitler fue personalista, estatalista, racial-colectivista y biologista, lo cual se deja ver claramente en aspectos como los "Lebensborn", la eugenesia, eutanasia, etc., así como en la propia muerte por suicidio de Hitler o en el paroxismo asesino de los esposos Goebbels dando muerte a sus propios hijos. Sin necesidad de acudir a teorías conspirativas de ningún tipo, está muy claro que aunque neopaganos-gnósticos en sentido estricto fuesen sólo los Rosenberg, Himmler, Rahn, etc., el propio Hitler, Goebbels y el resto de la dirigencia del III Reich se condujeron como anticristianos, biologistas y materialistas en sus acciones políticas y personales.

    Es indudable que el conjunto de la sociedad alemana durante el III Reich se vió impregnada de valores materialistas, panteistas e inmanentistas, experimentando un profundo cambio con respecto al verdadero Reich (el del kaiser... o sea, el del césar). Dichos valores, difícilmente pudieron tener origen en el Catolicismo y más bien hacen pensar en una influencia anglo-sajona sobre el nacional-socialismo desde su origen, si bien en un sentido mucho más elitista y menos burdo que la actual influencia yanqui. El asunto, tanto del neopaganismo como del biologismo darwinista y eugenésico del III Reich, tiene el sello caracteristico de la muy "creyente" masonería británica.

    En este punto es capital mencionar a Karl Haushofer, quien con la excusa del "Lebensraum" no hizo sino aplicar en Alemania la doctrina geoestratégica del dominio de Eurasia, ideada hacia 1904 por el británico Sir Halford John MacKinder. Realmente, en ambientes NS se tiene a Haushofer por una eminencia geopolítica (sin duda fue brillante), obviando que en los aspectos más importantes se limitó a copiar las teorías de MacKinder y a aplicarlas a Alemania con el pretexto del espacio vital.
    El Imperio Británico, a comienzos del pasado siglo, sabía con exactitud como siempre ha sabido, que la emergencia de un gran poderío militar en el continente europeo le perjudicaría notablemente y reduciría a la impotencia todo su poderío talasocrático. Mediante ardides y sucias maniobras de siglos anteriores, España y Francia se hallaban inutilizadas en un sentido u otro y los pequeños estados tipo Portugal u Holanda le rendían tácito vasallaje. En este contexto, MacKinder vió con claridad la necesidad de los anglo-sajones de intervenir de un modo u otro en el sentido de procurarse un cierto dominio sobre la "World Island", la gran isla de tierra que componen Eurasia y África, para lo cual sería necesario controlar el "Heart-land", el corazón de la Tierra (Europa Oriental).
    La I Guerra Mundial sería clave a la hora de destruir y revolucionar (abolir la tradición) de los imperios ruso, alemán, austro-húngaro y turco. En el caso ruso, es indiscutible que Lenin, igual que antes lo hicieran Marx y Engels vivió por un tiempo en Londres (lo mismo vale en su época para los Voltaire, Montesquieu, etc... todos vivieron en Londres por un tiempo). En el caso turco, se apoyó ya por entonces al wahabbismo y se entregó Turquía a una dirigencia fundamentalmente sefaradí y masónica, con el genocida Kemal Ataturk a la cabeza, que la convirtió en un Estado mucho más hostil hacia el Cristianismo que el anterior Imperio Otomano y en un pivote de los anglo-sajones en Oriente Medio y el flanco sur del "Heart-land". El apoyo al sionismo y la declaración Balfour también son de la época.
    El comunismo pronto se manifestó como un mesianismo materialista judío contrapuesto al sionismo (auténtica baza de los ingleses) y con aspiraciones universales e interés en expandirse hacia el oeste de Rusia, lo cual ponía en manos soviéticas el "Heart-land" e incluso amenazaba con hacer caer bajo el comunismo a Alemania y Europa Occidental. Era preciso actuar, pues incluso la India estaba en peligro ante una potente Unión Soviética que simplemente carecía de ningún rival de peso en el continente europeo. Por supuesto, apoyar un resurgimiento del auténtico Reich alemán iba contra los intereses británicos, así que Hitler y Haushofer llegaron como agua de mayo para un atribulado Reino Unido. Por un lado, independientemente del asunto del gnosticismo de raíz masónica de Himmler y otros, se adoptaron el darwinismo y las teorías de Francis Galton como ejes de la articulación social, se hipertrofió el Estado y con la excusa del tratado de Versalles se inició un rearme a gran escala que a la postre terminaría canalizándose en una agresión hacia el Este y respetando de modo ridículo a Gran Bretaña ("gran nación aria", "el mayor imperio ario de ultramar", "nación civilizadora", etc.). Karl Haushofer copió y aplicó la geoestrategia de MacKinder, lanzando a Alemania hacia una imprudente "drang nach osten".
    Al final de la guerra, el avance comunista había sido contenido, Alemania se encontraba espiritualmente aniquilada y lista para ser plenamente modernizada. Gran Bretaña había sufrido relativamente poco en lo material y se encontraba espiritualmente intacta (incluso había visto al número dos del III Reich tirarse en paracaídas para tratar de firmar la paz). La OTAN seguiría aplicando por otros métodos la geopolítica de MacKinder, que continúa vigente en la actualidad, como podemos ver en Georgia, Ucrania o Asia Central. Haushofer también se suicidó junto a su esposa Martha, que por cierto era judía.

    Julius Evola y René Génon no tienen nada que ver con todo esto, el primero fue un pensador independiente y el segundo fue musulmán. Sus cosmovisiones, aunque presentan aspectos puntuales rechazables, no son en modo alguno desechables por completo e incluso presentan aspectos muy correctos y compatibles con la Fe Católica. Son visiones espirituales en última instancia y entre ellas y el biologismo inmanentista propio del nacional-socialismo media un abismo.
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  14. #14
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    Re: Judíos, ¿ hermanos mayores ?

    Hay varias cosas como que no Veleta...

    ¿ El NS darwinista ?.....Cualquier NS hubiera hecho poco menos que mofarse de eso de que todos venimos del mono o que somos una evolución de África.

    ¿ El comunismo antisionista ? Perdona....Pero esto sí que no....De hecho Trotsky fue financiado por los Rockefeller; esto es sólo un detalle, sin mencionar a los propios Marx o Engels.

    La búsqueda de la paz con Inglaterra fue política pura y dura; se quería frenar lo que luego se vio : La expansión soviética; que venía desde los anhelos finlandeses de Lenin y no interesaba estar en guerra con todo el mundo. Esto es una explicación muy burda y simple, obvio.

    No quiero entrar más en el tema, pienso que Cavaleiro logró aclararlo, pero lo que es, es.

  15. #15
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    Re: Judíos, ¿ hermanos mayores ?

    Cita Iniciado por Alonso De Ojeda

    ¿ El NS darwinista ?.....Cualquier NS hubiera hecho poco menos que mofarse de eso de que todos venimos del mono o que somos una evolución de África.
    Sí, el nacional-socialismo fue y es darwinista, así como fervoroso seguidor de las teorías de Francis Galton, quien por cierto era primo de Charles Darwin. Lo de que todos venimos de África no es un dogma del darwinismo, sino una teoría dentro del mismo. Los ambientes progresistas-comunistas abogan por esta teoría de la monogénesis (todos venimos de África) frente a los ambientes racistas, que se decantan por la poligénesis (diferentes focos de origen para cada raza). Tanto unos como otros son, sin embargo, darwinistas.

    ¿ El comunismo antisionista ? Perdona....Pero esto sí que no....De hecho Trotsky fue financiado por los Rockefeller; esto es sólo un detalle, sin mencionar a los propios Marx o Engels.
    El comunismo y el sionismo son movimientos antagónicos nacidos en el seno del judaísmo moderno. Ambos son expresiones del alma judía negadora de Cristo, pero entre sí son tan incompatibles como un comunista no judío y un nacional-socialista. La banca judía financió tanto al comunismo como al sionismo por entender que jugar a una sola carta era depender en exceso de los británicos y porque no todos los judíos son sionistas... obviamente, los masones británicos tuvieron que establecer un contrapeso al comunismo para procurar destruirlo (nacional-socialismo), así como expandir la doctrina que hace de los anglo-sajones y el resto de germanos como adláteres el auténtico pueblo elegido.

    La búsqueda de la paz con Inglaterra fue política pura y dura; se quería frenar lo que luego se vio : La expansión soviética; que venía desde los anhelos finlandeses de Lenin y no interesaba estar en guerra con todo el mundo. Esto es una explicación muy burda y simple, obvio.
    La actitud de Hitler y el nacional-socialismo hacia Gran Bretaña fue siempre de mal disimulada admiración y aspiración a complementarse como grandes naciones "arias" (anglofilia pura y dura unida al más zafio nordicismo). Hitler nunca quiso destruir Gran Bretaña... ni siquiera dañarla con contundencia. A la postre envió a sus soldados y a los de otras nacionalidades a morir en aras a la geopolítica de MacKinder, mientras mantenía abierto un frente que pudo haber cerrado de haberlo querido.

    No quiero entrar más en el tema, pienso que Cavaleiro logró aclararlo, pero lo que es, es.
    A ver Ojeda, esto no va de "quedar encima de" o de defender los propios prejuicios, sino de tratar de desentrañar la verdad sobre determinados movimientos políticos y eventos históricos. En esa estamos y ni Cavaleiro, ni yo ni nadie tenemos la última palabra.

    Por cierto, ya que estamos deshaciendo mitos, tendríamos que desenmascarar a los confederados del general Lee y demás como auténticos masonazos anglo-sajones al más puro estilo británico de ultramar.

  16. #16
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    Re: Judíos, ¿ hermanos mayores ?

    Ya, supongo que no has leído lo que opinaba Marx....El comunismo siempre fue sionista, el comandante soviético Zundel o Trotsky sólo son meros ejemplos; eso por no hablar de Ben Gurion....

    En efecto Hitler nunca quiso destruir Gran Bretaña, tampoco quería destruir el mundo ni nada de eso...Lo de anglofilia pues es tu opinión. Era preferible desde luego mantener la paz para frenar la expansión soviética, yo y muchos más lo vemos así.

    Lo de los confederados, tampoco fue un movimiento homogéneo. Si tienes datos de que Lee fue masón espero que los aportes; sólo te puedo decir-por falta de tiempo ahora-que la mayoría de los católicos se posicionaron del lado de Dixie por muchos factores, y que 4 mil voluntarios españoles procedentes principalmente de las carlistas de Navarra y Valencia combatieron allí. ¿ Masonazos de ultramar ? Sí, pero a través de la Vieja Europa....Perdona, ya el lunes seguiré con esto y con lo de Darwin.

  17. #17
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    Re: Judíos, ¿ hermanos mayores ?

    Lo de darwinismo, adelantemos algo....Para cualquier nazi hubiera sido incompatible la idea darwinista-"evolucionista" y más aplicada a las razas humanas. Por lo que dices de poligénesis o monogénesis pues...Es algo secundario. El comunismo nunca se preocupó de eso, su historiografía en ese sentido es posterior. Lo que es evidente es que no somos iguales...Vamos digo yo eh, y que no sólo son de color de piel las diferencias. Y que conste que yo no veo superioridad alguna en este Occidente tan decaído.

    A los masones anglosajones les convenía que la democracia les salvara el pellejo, no el NS, para eso fueron a correr a Estados Unidos y también a la Unión Soviética. De hecho el fascismo británico fue pacifista, winsdsoriano e imitativo; toda una mediocridad. Y hablas de la masonería como si fuese un reducido hecho anglosajón...Qué más quisiéramos amigo.

    Yo no trato de quedar por encima de nadie, simplemente creo que se aclaró el tema pero es que tú saltas con algunas cosas que para nada estoy de acuerdo.

    Y lo de Dixie, bueno con todo, Dixie fue lo menos malo, y corresponde a un conflicto donde el liberalismo brutal yanki quería apropiarse de la materia prima que le faltaba. Quien quiera creerse lo de la esclavitud es libre...Allá cada cual; aquello en su día de hecho fue un desafío político ya que ellos se consideraban una nación distinta y que no tenían por qué obedecer una constitución que jamás votaron ni les interesó. Es un momento histórico complicado, pero de hecho también representa el enfrentamiento de una sociedad rural, mucho más tradicional, contra la burguesía radical urbanista. No estoy muy enterado de si hubo o no masonería; lo que sí es verdad es que combatieron amén de blancos indios, negros y mestizos y hasta algunos judíos, como yo he expuesto en este foro. Sobre Dixie se han dicho mentiras y más mentiras en la historiografía dominante.

    En cartas poco conocidas de Marx éste hablaba del dominio de los hebreos en una futura República Universal.....Eso por no hablar de Zunder y etc....¿ Eso es incompatible con el sionismo ? ¿ Y Ben Gurion, todo un presidente de Israel ?.....Trotsky, Zinoiev, Kamenev, Bukharin, Yezhov, Lenin....¿ Una casualidad que todos estos fuesen judíos, como Salvador Allende Gossens, Margarita Nelken o León Blum ?

    Hay aspectos que expones que para nada entiendo.
    ReynoDeGranada dio el Víctor.

  18. #18
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    Re: Judíos, ¿ hermanos mayores ?

    Bravo Cavaleiro... Me has dado muchas pistas

  19. #19
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    Re: Judíos, ¿ hermanos mayores ?

    Buenas, llego un poco tarde, pero no me resisto a participar...

    Por partes.

    En cuanto al famoso «Discurso a la comunidad judía en la sinagoga de Roma» de Juan Pablo II el 13 de abril de 1986 donde afirma que:

    «Los judíos son nuestros hermanos mayores en la fe», tan machaconamente difundido y repetido por ecumenistas, progres y demás ralea... Pues vale... pero es que en realidad lo que dijo fue que:

    «En cierto modo, se podría decir que vosotros sois nuestros hermanos mayores en la fe». (Documentation Catholique 83 [1986] 437).

    Vaya! Qué interesante! Es decir, que en también cierto modo se podría decir que los judíos NO son nuestros hermanos mayores en la fe...

    Venía a decirlo, aclaraba, porque «la religión judía no nos es “extrínseca”, sino que, en cierto modo, es “intrínseca” a nuestra religión. Tenemos pues con ella relaciones que no tenemos con ninguna otra religión» (Ib.)

    La verdad es que siempre me ha parecido poco riguroso lo de poner las «comillas» donde me da la gana. Pero que no sufra nadie, porque si este texto de Juan Pablo II no queda claro, en lo que respecta a que si son o no, “hermanos mayores en la fe”, pues llega Benedicto XVI y suelta simplemente que «los judíos y los cristianos tienen un rico patrimonio común».

    Me quedo con el magisterio claro, es decir los judíos NO son nuestros hermanos mayores en la fe, aunque tengamos «un rico patrimonio común».

    La “fe” de los judíos

    Por qué amos a ver... ¿Qué es la fe? Dominus Iesus recuerda que «La fe, por lo tanto, “don de Dios” y “virtud sobrenatural infundida por Él” (Catecismo de la Iglesia Católica, 153), implica una doble adhesión: a Dios que revela y a la verdad revelada por él, en virtud de la confianza que se le concede a la persona que la afirma. Por esto “no debemos creer en ningún otro que no sea Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo” (Catecismo de la Iglesia Católica, 178)». Dominus Iesus 7.

    ¿Los judíos creen en «Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo»? No parece. Entonces no tienen «fe», aunque tengan «un rico patrimonio común» con nosotros, es decir, precisamente por eso, no son creyentes, sino pérfidos (del lat. perfĭdus), «que faltan a la fe que deben».

    Para tener fe, no basta tener un rico patrimonio común, sino creer en Jesucristo, que afirmo de Sí mismo «qui non est mecum, contra me est; et, qui non congregat mecum, spargit» (Mt 12,30)

    Dominus Iesus sigue diciendo que «debe ser, por lo tanto, firmemente retenida la distinción entre la fe teologal y la creencia en las otras religiones». (Ib.)

    Los judíos, no tienen fe (no son creyentes, sino pérfidos, aunque escueza a muchos), pero vayamos más allá ¿Qué hay de ése “patrimonio común”?

    ¿“Patrimonio común” con los judíos? Recortes a la Escritura

    Tienen la “Escritura” oímos clamar ya algunos. No. Al menos no entera. Y no me refiero al Nuevo Testamento (la «Fe» debida a la que los pérfidos judíos faltan), sino que los judíos tampoco retienen del Antiguo Testamento (el supuesto patrimonio común), 9 libros:

    El Eclesiástico [Sirácida para los más judaizantes], Baruc, Tobías, Judit, Sabiduría, 1 y 2 Macabeos y ciertas partes de Ester y de Daniel. Los herejes y cismáticos de las sectas nacidas de la “Reforma” (en realidad “Revolución”) separadas de la Iglesia católica, los llaman apócrifos.

    Sin embargo el canon (del griego κανών, kanôn, “regla”) de las Escrituras se compone de 73 libros, recibidos como sagrados y canónicos, en cuanto que inspirados por el Espíritu Santo, 27 para el Nuevo Testamento y 46 para el Antiguo Testamento (45 si se cuentan Jeremías y las Lamentaciones como uno solo):

    «Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio, Josué, Jueces, Rut, los dos libros de Samuel, los dos libros de los Reyes, los dos libros de las Crónicas, Esdras y Nehemías, Tobías, Judit, el libro de Ester íntegro, los dos libros de los Macabeos, Job, los Salmos, los Proverbios, el Eclesiastés, el Cantar de los Cantares, la Sabiduría, el Eclesiástico, Isaías, Jeremías, las Lamentaciones, Baruc, Ezequiel, el libro de Daniel íntegro, Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías, Malaquías»;

    Para explicar las diferencias entre el canon judío de las Escrituras y el canon cristiano del Antiguo Testamento, se admitía generalmente que al principio de la era cristiana, existían dos cánones en el judaísmo:
    – Un canon palestino en hebreo, el único que más tarde fue retenido por los judíos y
    – Un canon alejandrino en griego, más extenso (se le da el nombre de “los Setenta”), que fue adoptado por los cristianos.

    Investigaciones y descubrimientos recientes han puesto en duda dicha opinión. Ahora parece más probable que en la época del nacimiento del Cristianismo las colecciones de los libros de la Ley y los Profetas estaban cerradas en una forma textual substancialmente idéntica a la de nuestro Antiguo Testamento actual. La colección de los “Escritos”, por su parte, no estaba tan bien definida, ni en Palestina ni en la diáspora judía, ni en cuanto al número de los libros ni en cuanto a la forma de su texto. A finales del siglo I, parece que entre 22 y 24 libros habían sido generalmente acogidos por los judíos como sagrados,

    En su «Contra Apión» (1.8), escrito entre 93 y 95, Josefo se acerca mucho a la idea de un canon de las Escrituras, pero su vaga referencia a unos libros a los que todavía no se ha puesto nombre (designados más tarde como “Escritos”) permite ver cómo el judaísmo no había llegado todavía al estadio de una colección de libros claramente definida.

    pero sólo mucho más tarde la lista pasó a ser exclusiva.

    La que suele llamarse «Asamblea de Yamnia» tuvo más bien el carácter de una escuela o una academia, instalada en Yamnia entre los años 75 y 117. No consta que tomaran la decisión de establecer una lista de libros. Hay motivos para pensar que el canon de las Escrituras judías no fue fijado de manera rígida antes del final del siglo II. Las discusiones de escuela a propósito del estatuto de algunos libros se prolongaron hasta el siglo III.

    Cuando se fijaron los límites del canon hebreo, los libros deuterocanónicos no fueron incluidos en él. Muchos de los libros que formaban parte del mal definido tercer grupo de textos religiosos, fueron leídos regularmente por comunidades judías a lo largo de los primeros siglos después de Jesucristo. Fueron traducidos al griego y circularon entre los judíos helenizados, tanto en Palestina como en la diáspora.

    Un poco de historia

    Los primeros cristianos eran en su mayor parte judíos de Palestina, “hebreos” o “helenistas” (cf. Hch 6,1): sus puntos de vista sobre de la Escritura reflejarían los de su entorno, pero estamos mal informados a este respecto. Más adelante, los escritos del Nuevo Testamento demuestran que entre las comunidades cristianas circulaba una literatura sagrada más extensa que el canon hebreo. Tomados globalmente, los autores del Nuevo Testamento muestran un conocimiento de los libros deuterocanónicos y de algunos no canónicos, pues el número de libros citados en el Nuevo Testamento sobrepasa no sólo el del canon hebreo, sino también el que se conjetura como canon alejandrino.

    Si la Iglesia primitiva hubiera recibido de Alejandría un canon cerrado o una lista cerrada, sería de esperar que los manuscritos de los Setenta todavía existentes y las listas cristianas de libros del Antiguo Testamento tendrían todos una extensión virtualmente idéntica a ese canon. Pero ese no es el caso. Las listas veterotestamentarias de los Padres de la Iglesia y de los primeros Concilios no manifiestan ese tipo de unanimidad. No son pues los judíos en Alejandría los que han establecido un canon exclusivo de las Escrituras, sino la Iglesia a partir de los Setenta.

    Cuando el Cristianismo se propagó por el mundo helenístico, continuó utilizando los libros sagrados que había recibido del judaísmo helenizado.

    Estos libros no comprendían sólo escritos originariamente compuestos en hebreo y traducidos al griego, sino también escritos compuestos directamente en griego.

    Sabemos que los cristianos de expresión griega recibieron de los judíos las Escrituras bajo la forma de los Setenta, pero no conocemos con precisión dicha forma, pues los Setenta nos han llegado en manuscritos cristianos.

    Parece que la Iglesia recibió un conjunto de Escrituras sagradas, que en el interior del judaísmo llevaban camino de convertirse en canónicas. Cuando el judaísmo decidió cerrar su propio canon, la Iglesia cristiana ya era suficientemente autónoma en relación con el judaísmo como para no sentirse inmediatamente afectada por ello. Sólo en una época posterior el canon hebreo ya cerrado empezó a ejercitar alguna influencia sobre la opinión de herejes y cismáticos judaizantes.

    Contra ellos podemos afirmar que la Septuaginta (versión griega, o deuterocanónicos los “apócrifos” de los herejes) del Antiguo Testamento es citada en el Nuevo Testamento, perceptiblemente diferente de la versión hebrea:

    Isaías 7,14 > Mateo 1,23
    Isaías 40,3 > Mateo 3,3
    Joel 2,30-31 > Hechos 2,19-29
    Salmo 95,7-9 > Hebreos 3,7-9

    ¿“Patrimonio común” con los judíos? Interpretación de la Escritura

    Los judíos cuentan 24 libros en su «Escritura», a la que llaman TaNaK, palabra formada con las iniciales de Tôrah, «Ley», Nebiîm, «Profetas», y Ketubîm, otros «Escritos». La cifra de 24 queda frecuentemente reducida a 22, número de las letras del alfabeto hebreo. En el canon cristiano, esos 24 ó 22 libros corresponden a los 39, llamados protocanónicos. La diferencia se explica por el hecho de que los judíos consideran como un solo libro bloques de escritos que en el canon cristiano figuran como libros distintos: por ejemplo, los escritos de los doce Profetas menores.

    Desde un punto de vista hermenéutico, las perspectivas de la Iglesia y de la Sinagoga difieren. Para todas las corrientes del judaísmo, la Ley está en el centro. En efecto, en ella se encuentran las instituciones esenciales reveladas por Dios mismo y encargadas de gobernar la vida religiosa, moral, jurídica y política de la nación judía después del exilio. La colección de los Profetas contiene palabras inspiradas también por Dios, transmitidas por los profetas reconocidos como auténticos, pero no una ley que pueda servir de base a las instituciones. Bajo este aspecto, los Profetas ocupan un segundo lugar. Los «Escritos» no se componen ni de leyes ni de palabras proféticas: ocupan, por consiguiente, un tercer lugar.

    Esta perspectiva hermenéutica no fue asumida por las comunidades cristianas. La tendencia general en el Nuevo Testamento es la de dar más importancia a los textos proféticos, entendidos como anuncio del misterio de Cristo. El apóstol Pablo y la Carta a los Hebreos no dudan en polemizar contra la Ley. Por otra parte, el Cristianismo primitivo se encuentra en relación con los celotas, la corriente apocalíptica y los esenios, con los que comparte la espera mesiánica apocalíptica. Del judaísmo helenístico adopta un conjunto de Escrituras más extenso y una orientación más sapiencial, susceptible de favorecer las relaciones interculturales.

    ¿“Patrimonio común” con los judíos? La “tradición”

    Pero el judaísmo no solo altera e interpreta de modo diferente la Escritura, sino que produjo un largo proceso de producción de textos escritos, desde una «segunda Escritura», la «Misná» («Segundo Texto»), redactada a principios del siglo III por Yehudá ha-Nasí, hasta la «Tosefta» («Suplemento») y el «Talmud» en su doble forma (de Babilonia y de Jerusalén).

    A pesar de su autoridad, tampoco esta interpretación fue considerada suficiente en los tiempos sucesivos, por lo que se le añadieron explicaciones rabínicas posteriores. A estas adiciones no se les reconoció la misma autoridad que al Talmud: sólo ayudan a interpretarlo. Para las cuestiones que siguen abiertas hay que someterse a las decisiones del Gran Rabinato.

    Y esto por no hablar de la Cábala...

    Conclusión

    Ni fe, ni patrimonio común con los pérfidos judíos. Ojo! Con los pérfidos judíos, es decir con el judío teológico, no con el judío biológico. Curiosamente, las reformas litúrgicas del Vaticano II, trajeron la supresión de la «oración por los pérfidos judíos» del Viernes Santo, y la transformaron en la «oración por los judíos»... Es decir, antes de la Reforma litúrgica la Iglesia no rezaba por los judíos biológicos creyentes en Jesús, sino que aplicaba específicamente su oración únicamente por los judíos que permanecían en la perfidia, (del lat. perfidĭa) en definición de la Real Academia, «deslealtad, traición o quebrantamiento de la fe debida».

    Qué curioso! Se pasa de una concepción teológica, típicamente cristiana, a una concepción racial, típicamente... judía.

  20. #20
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    Re: Judíos, ¿ hermanos mayores ?

    De Núcleo de la Lealtad

    ¿«Pérfidos judíos» o «hermanos mayores en la fe»?




    «Jesús es crucificado», Fredrich Overbeck (1789-1869). Museos Vaticanos. Imagen elegida por la Oficina de Celebraciones litúrgicas del Sumo Pontífice, para meditar la Décima Estación del Vía Crucis del Viernes Santo de 2004, presidido por S.S. el Papa Juan Pablo II.

    INTRODUCCIÓN

    «El perenne anuncio misionero de
    la Iglesia es puesto hoy en peligro por teorías de tipo relativista, que tratan de justificar el pluralismo religioso, no sólo de facto sino también de iure (o de principio). En consecuencia, se retienen superadas, por ejemplo, verdades tales como el carácter definitivo y completo de la revelación de Jesucristo, la naturaleza de la Fe cristiana con respecto a la creencia en las otra religiones». Congregación para la Doctrina de la Fe, Declaración Dominus Iesus, 4.

    Juan Pablo II, en su Discurso a la comunidad judía en la sinagoga de Roma, de 13 de abril de 1986 declaró de los judíos: «Vosotros sois nuestros hermanos preferidos y, en cierto modo, se podría decir nuestros hermanos mayores». Aunque el Papa Benedicto XVI haya clarificado repetidas veces esta frase enseñando que judíos y cristianos comparten un “rico patrimonio espiritual” pero no la fe, no hace falta decir que la afirmación ambigua de Juan Pablo II rápidamente se convirtió en que «los judíos son nuestros hermanos mayores... en la fe».

    Ya las traducciones del Misal Romano de 1969 mutilan la oración «Supra quæ propitio ac sereno vultu» del Canon de la Misa (llamado ahora Plegaria Eucarística I o “Canon Romano”):

    «Supra quæ propitio ac sereno vultu respicere digneris: et accepta habere, sicuti accepta habere dignatus es munera pueri tui iusti Abel, et sacrificium Patriarchæ nostri Abrahæ: et quod tibi obtulit summus sacerdos tuus Melchisedech, sanctum sacrificium, immaculatam hostiam».

    Que vierten al castellano: «Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec» (nótese también la “inexplicable” ausencia de santo sacrificio).

    Ahora bien, ¿es lo mismo decir que Abraham es “nuestro Patriarca”, que decir que Abraham es nuestro “padre en la fe”? ¿O más bien habría que estar con la primera afirmación de Juan Pablo II? Es decir, que si «en cierto modo, se podría decir que los judíos son nuestros hermanos mayores», ¿sería verdad también que «en cierto modo, se podría decir que los judíos NO son nuestros hermanos mayores», y mucho menos EN LA FE?

    En el siguiente estudio, aclararemos porque los judíos no son nuestros «hermanos mayores en la fe», pues al no haber acogido la verdad revelada por Dios Uno y Trino, son más bien «pérfidos», en el sentido nº 1 (teológico) del Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española, en su vigésima segunda edición: Pérfido, da. (del lat. perfĭdus): 1. adj. Desleal, infiel, traidor, que falta a la fe que debe.

    Pues si «la fe, por lo tanto, “don de Dios” y “virtud sobrenatural infundida por Él”, implica una doble adhesión: a Dios que revela y a la verdad revelada por Él, en virtud de la confianza que se le concede a la persona que la afirma. Por esto “no debemos creer en ningún otro que no sea Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo”». (Declaración Dominus Iesus, 7), los judíos, al no creer en «Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo» y faltar a la fe que deben no son “nuestros hermanos mayores en la fe”, sino “pérfidos”.

    Ahora bien, no sólo mostraremos como los judíos se han apartaron de la fe en la Persona de Jesucristo, al rechazar -obviamente- la totalidad del Nuevo Testamento, sino que también han rechazado parte del Antiguo Testamento (ESCRITURA), y producido unas nuevas escrituras, desde la Misná, hasta la Tosefta y el Talmud en su doble forma (de Babilonia y de Jerusalén), a las que hay que añadir las adiciones de las explicaciones rabínicas posteriores y las decisiones del Gran Rabinato (TRADICIÓN).

    No hay fe en común pues, con los pérfidos judíos. ¡Ojo! Con los pérfidos judíos, es decir con el judío teológico, no con el judío biológico. Significativamente, las reformas litúrgicas de 1962, suprimieron la partícula pérfidos de la «oración por los pérfidos judíos» del Viernes Santo, que aunque se mantuvo intacta se pasó a titular sin más «oración por los judíos».

    Tras la reforma litúrgica que trajera el Vaticano II esta oración fue completamente transformada en el Misal de 1969 y se convirtió en oración por todos los judíos, independientemente de que fueran creyentes o no...

    En otras palabras: hasta las reformas de los 60 la Iglesia no rezaba por los judíos biológicos creyentes en Jesús, sino que aplicaba específicamente su oración únicamente por los judíos que permanecían en la perfidia (del lat. perfidĭa) en definición de la Real Academia, «deslealtad, traición o quebrantamiento de la fe debida». ¡Qué curioso! Se pasó de una concepción teológica, típicamente cristiana, a una concepción racial, típicamente... judía.

    I. El judaísmo de después del exilio

    1. Los últimos siglos antes de Jesucristo

    «Judaísmo» es un término apropiado para designar el período de la historia israelita que inicia el año 538 a.C. con la decisión persa de permitir la reconstrucción del Templo de Jerusalén. La religión del judaísmo fue en muchos aspectos la heredera de la religión de antes del exilio en el reino de Judá. El Templo fue reconstruido, se ofrecieron sacrificios, se cantaban himnos y salmos, se celebraron de nuevo las fiestas de peregrinación. El judaísmo tomó una coloración religiosa particular debido al hecho de la proclamación de la Ley por Esdras (Ne 8,1-12) en época persa. Poco a poco, las sinagogas se convirtieron en un factor importante para la existencia judía. Sus distintas actitudes hacia el Templo dividieron a menudo a los judíos hasta el año 70 después de Jesucristo, como se puede observar en la disidencia samaritana y en los manuscritos de Qumrán. Otras divisiones basadas en interpretaciones diversas de la Ley existieron tanto antes como después del año 70.

    La comunidad samaritana constituía un grupo disidente, repudiado por los otros (Eccli 50,25-26). Se basaba en una forma particular del Pentateuco y había rechazado el santuario y el sacerdocio de Jerusalén. El santuario de los samaritanos estaba construido sobre el monte Garizim (Io 4,9.20). Tenían su propio sacerdocio.

    La descripción hecha por Josefo de tres «partidos» o escuelas de pensamiento, fariseos, saduceos y esenios (Ant. 13.5.9; 171), es una simplificación, que conviene interpretar con circunspección. Se puede estar seguro de que bastantes judíos no pertenecían a ninguno de estos tres grupos. Por otro lado, las diferencias entre ellos se extendían más allá del punto de vista puramente religioso.

    El origen de los saduceos se sitúa probablemente en el sacerdocio sadoquita del Templo. Según parece, se destacaron como grupo distinto en tiempo de los Macabeos, en respuesta a la actitud reticente de una parte del sacerdocio frente al poder hasmoneo. Las dificultades para su identificación precisa aumentan cuando se estudia el período que va desde las luchas macabeas contra los seléucidas a partir del 167 hasta la intervención romana del 63 a.J.-C. Los saduceos se identificaron cada vez más con la aristocracia helenizada, que mantenía el poder: se supone que tenían poco en común con el pueblo.

    El origen de los esenios se sitúa, según ciertos autores, en torno al año 200 a.C., en la atmósfera de las esperanzas apocalípticas judías, pero la mayor parte de ellos lo ven en la oposición a un cambio de situación respecto al Templo a partir del año 152, fecha en que fue nombrado sumo sacerdote Jonatán, hermano de Judas Macabeo. Se trataría de los hasideos o «piadosos» que se habían unido a la revuelta macabea (1 Mac 2,42) y luego se habían sentido traicionados por Jonatán y Simón, hermanos de Judas Macabeo, los cuales habían aceptado ser nombrados sumos sacerdotes por los reyes seléucidas. Lo que sabemos de los esenios ha aumentado considerablemente a partir de 1947 con el descubrimiento de rollos y fragmentos de cerca de 800 manuscritos en Qumrán, cerca del Mar Muerto. Una mayoría de estudiosos estima, en efecto, que esos documentos provienen de un grupo de esenios establecidos en aquel lugar. El historiador Josefo ofrece, en La guerra judía
    [1], una cumplida descripción admirativa de la piedad y la vida de comunidad de los esenios, que, en ciertos aspectos, se parecían a un grupo monástico. Los qumranianos formaban la comunidad de la nueva alianza, despreciando el Templo regido por sacerdotes que ellos consideraban indignos. Buscaban la perfección gracias a una observancia sumamente estricta de la Ley, interpretada para ellos por el Maestro de justicia. Esperaban un advenimiento mesiánico inminente, una intervención de Dios que destruiría toda iniquidad y castigaría a sus enemigos.

    Los fariseos no eran un movimiento sacerdotal. Aparentemente, la asunción de la dignidad de sumo sacerdote por parte de los Macabeos no les preocupaba. Sin embargo, su mismo nombre, que indica separación, resulta probablemente del hecho de que, en definitiva, también se habían vuelto bastante críticos con los hasmoneos, descendientes de los Macabeos: se habían disociado de ellos, pues su modo de gobernar se había vuelto cada vez más secularizado. A la Ley escrita, los fariseos asociaban una segunda Ley de Moisés, de carácter oral. Sus interpretaciones eran menos severas que las de los esenios y más innovadoras que las de los saduceos, quienes, con espíritu conservador, no se apartaban de la Ley escrita. Así, a diferencia de los saduceos, los fariseos profesaban la creencia en la resurrección de los muertos y en los ángeles (Act 23,8), creencia que había aparecido durante el período postexílico.

    Las relaciones entre los distintos grupos fueron a veces extremamente tensas, llegando a la hostilidad. Conviene recordar esa hostilidad para poder colocar en su contexto la enemistad que se encuentra en el Nuevo Testamento desde el punto de vista religioso. Algunos sumos sacerdotes fueron responsables de bastantes violencias. Así un sumo sacerdote cuyo nombre se ignora intentó dar muerte, probablemente a fines del siglo II a.J.-C., al Maestro de justicia de Qumrán, durante la celebración del Kipur. Los escritos de Qumrán cubren de injurias a la jerarquía saducea de Jerusalén, malos sacerdotes acusados de violar los mandamientos, y denigran igualmente a los fariseos. Exaltando al Maestro de justicia, califican a otro personaje (¿un esenio?) de burlón y mentiroso, que perseguía con la espada a «todos los que caminan en la perfección» (Documento de Damasco, ms. A,I,20). Estos incidentes tuvieron lugar antes de la época de Herodes el Grande y de los gobernadores romanos en Judea, es decir antes de Jesús.

    2. El primer tercio del siglo I d.C. en Palestina

    Este es el período de la vida de Jesús, vida que sin embargo empezó un poco antes, puesto que Jesús nació antes de la muerte de Herodes el Grande ocurrida el año 4 antes de nuestra era. Después de su muerte, el emperador Augusto dividió el reino entre tres hijos de Herodes: Arquelao (Mt 2,22), Herodes Antipas (14,1; etc.) y Filipo (16,13; Lc 3,1). Puesto que el gobierno de Arquelao suscitaba la hostilidad de sus súbditos, Augusto hizo pasar pronto su territorio, Judea, bajo la administración romana.

    ¿Cuál podía ser la posición de Jesús en relación con los tres «partidos» religiosos que hemos mencionado? Hay tres cuestiones principales a considerar.

    Durante la vida pública de Jesús, ¿cual era el grupo religioso más importante? Josefo dice que los fariseos eran el partido principal, extraordinariamente influyente en las ciudades
    [2]. Probablemente por eso Jesús es presentado en confrontación con ellos más a menudo que con cualquier otro grupo, con lo que se rinde un homenaje indirecto a su importancia. A eso se añade que este componente del judaísmo sobrevivió mejor que los demás y que el Cristianismo naciente debió lógicamente confrontarse sobre todo con él.

    ¿Cuales eran las posiciones de los fariseos? Los Evangelios los presentan a menudo como legalistas hipócritas y sin corazón. Se ha querido refutar esta presentación argumentando a través de ciertas posiciones rabínicas atestiguadas en la Misná, que no son ni hipócritas ni estrictamente legalistas. El argumento no es decisivo, pues la Misná manifiesta igualmente una tendencia legalista y, por otra parte, ignoramos en qué medida las posiciones de la Misná, codificada hacia el año 200, corresponden a las de los fariseos del tiempo de Jesús. Dicho lo cual, se puede admitir que, con toda probabilidad, la presentación de los fariseos en los Evangelios está influenciada en parte por las polémicas más tardías entre cristianos y judíos. En tiempo de Jesús, había sin duda fariseos que enseñaban una ética digna de aprobación. Pero el testimonio directo de Pablo, un fariseo «encendido de celo por las tradiciones de los padres», muestra a qué excesos podía conducir el celo de éstos: «perseguía encarnizadamente a la Iglesia de Dios»
    [3].

    ¿Pertenecía Jesús a uno de los tres grupos? No hay ninguna razón para hacer de Jesús un saduceo. No era sacerdote. La creencia en los ángeles y en la resurrección de los cuerpos así como las esperanzas escatológicas que le son atribuidas en los Evangelios lo acercan mucho más a la teología esenia y farisea. Pero el Nuevo Testamento no menciona nunca a los esenios y no conserva ningún recuerdo de una pertenencia de Jesús a una comunidad tan específica. En cuanto a los fariseos, a menudo nombrados en los Evangelios, su relación con Jesús es normalmente de oposición, a causa de la actitud de Jesús no conforme a sus observancias
    [4].

    Jesús no pertenecía a ninguno de los partidos que existían entonces en el seno del judaísmo. Simplemente era solidario con el pueblo en general. Investigaciones recientes han intentado situarle en distintos contextos de su tiempo: rabinos carismáticos de Galilea, predicadores cínicos itinerantes o incluso celotas “revolucionarios”. Él no Se deja encerrar en ninguna de esas categorías.

    En el tema de la relación de Jesús con los gentiles y su universo mental, existe igualmente quien se ha entregado a multitud de especulaciones, pero se cuenta con bastante poca información. En aquella época en Palestina, incluso en las regiones en que la mayor parte de la población era judía, la influencia del helenismo era importante, por más que no se dejaba sentir de modo igual en todas partes. La influencia que pudiera ejercer sobre Jesús la cultura de ciudades helenísticas como Tiberíades a orillas del lago de Galilea y Séforis (a 6 ó 7 kilómetros de Nazaret) sigue siendo bastante problemática, pues los Evangelios no dan indicación alguna de contactos de Jesús con esas ciudades. Tampoco tenemos indicios de que Jesús o Sus discípulos más próximos hablasen griego a un nivel considerable. En los Evangelios sinópticos, Jesús tiene pocos contactos con los gentiles, ordena a sus discípulos que no vayan a predicarles (Mt 10,5), prohibe imitar su modo de vivir (6,7.32). Algunas de Sus palabras reflejan el sentimiento judío de superioridad respecto a los gentiles
    [5], pero sabe distanciarse de ese sentimiento y afirmar, al contrario, la superioridad de muchos gentiles (Mt 8,10-12).

    ¿Qué relación tuvieron los primeros discípulos de Jesús con el contexto religioso judío? Los Doce y otros compartirían la mentalidad galilea de Jesús, por más que los alrededores del lago de Galilea, donde habitaban, eran más cosmopolitas que Nazaret. El Evangelio de San Juan cuenta que Jesús atrajo discípulos de Juan Bautista (Io 1,35-41), que tenía discípulos en Judea (19,38) y que conquistó todo un pueblo de samaritanos (4,39-42). El grupo de los discípulos podía muy bien reflejar el pluralismo que existía entonces en Palestina.

    3. El segundo tercio del siglo I

    El primer período de gobierno romano directo en Judea terminó en los años 3940. Herodes Agripa I, amigo del emperador Calígula (37-41) y del nuevo emperador, Claudio (41-54), fue rey de toda Palestina (41-44). Se ganó el favor de los jefes religiosos judíos y se esforzó por parecer piadoso. En Act 12, Lucas le atribuye una persecución y la muerte de Santiago, hermano de Juan e hijo de Zebedeo. Después de la muerte de Agripa, de la que Act 12,20-23 da una versión dramática, empezó otro período de gobierno romano.

    Durante este segundo tercio del siglo I, los discípulos de Cristo resucitado llegaron a ser muy numerosos y se organizaron en iglesias («asambleas»). Es verosímil que las estructuras de ciertos grupos judíos tuvieran un influjo en las estructuras de la Iglesia primitiva. Cabe preguntarse si los presbíteros o «ancianos» cristianos fueron instituidos sobre el modelo de los «ancianos» de las sinagogas y, por otro lado, si los epíscopos («vigilantes») cristianos fueron establecidos sobre el modelo de los «vigilantes» descritos en Qumrán. ¿Es posible que la designación del movimiento cristiano como «el camino» (odós) refleje la espiritualidad de la gente de Qumrán, que había ido al desierto para preparar el camino del Señor? Desde un punto de vista teológico, se ha creído encontrar vestigios de la influencia de Qumrán en el dualismo del Evangelio de San Juan, expresado en términos de luz y tinieblas, verdad y mentira, en la lucha entre Jesús, luz del mundo, y el poder de las tinieblas (Lc 22,53) y en la lucha entre el Espíritu de la Verdad y el Príncipe de este mundo (Io 16,11). Pero la presencia de temas comunes no implica forzosamente una relación de dependencia.

    Los procuradores romanos de los años 44-66 fueron hombres sin envergadura, corrompidos y deshonestos. Su mal gobierno suscitó la aparición de los «sicarios» (“terroristas” armados de puñales) y de los «celotas» (guardianes implacables de la Ley) y provocó al final una gran revuelta judía contra los romanos. Fuerzas importantes del Ejército romano y sus mejores Generales se dedicaron a sofocar aquella revuelta. Para los cristianos fue un acontecimiento decisivo la ejecución de Santiago, «el hermano del Señor»
    [6], el año 62, por decisión del Sanedrín convocado por el sumo sacerdote Ananus (Anás) II. Este sumo sacerdote fue destituido por el procurador Albinus por haber actuado ilegalmente. Sólo dos años más tarde, después del gran incendio que asoló Roma en julio del 64, el emperador Nerón (54-68) persiguió a los cristianos en la capital. Según una tradición muy antigua, los apóstoles Pedro y Pablo fueron martirizados entonces. Por eso, aproximadamente, el último tercio del siglo I se puede llamar época post-apostólica.

    4. El último tercio del siglo I

    La revuelta judía del 66 al 70 y la destrucción del Templo de Jerusalén provocaron un cambio en la dinámica de las agrupaciones religiosas. Los revolucionarios (sicarios, celotas y otros) fueron exterminados. El establecimiento de Qumrán fue destruido en el 68. La desaparición de los sacrificios en el Templo debilitó la base de poder de los dirigentes saduceos, que pertenecían a las familias sacerdotales. No sabemos en qué medida el judaísmo rabínico es heredero del fariseísmo. Lo que está claro es que después del 70 unos maestros rabínicos, «los sabios de Israel», fueron poco a poco reconocidos como guías del pueblo. Los que estuvieron reunidos en Yamnia (Yabne), en la costa palestina, fueron considerados por las autoridades romanas como portavoces de los judíos. Más o menos del 90 al 110, Gamaliel II, hijo y nieto de célebres intérpretes de la Ley, presidía «la asamblea» de Yamnia. Cuando los escritos cristianos de este período hablan del judaísmo, deben de estar cada vez más influenciados por las relaciones con este judaísmo rabínico en vías de formación. En ciertos sectores, el conflicto entre los dirigentes de las sinagogas y los discípulos de Jesús fue agudo. Se ve en la mención de la expulsión de la sinagoga infligida a «Todo aquel que confiese que Jesús es el Mesías» (Io 9,22) y, en contrapartida, en la fuerte polémica antifarisea de Mt 23, así como en la referencia, como desde el exterior, a «sus sinagogas», designadas como lugares donde los discípulos de Jesús serían flagelados (Mt 10,17).

    La Birkat ha-minîm, «bendición» sinagogal (en realidad, una maldición) contra los desviados, es citada frecuentemente. Se dudar que su datación sea del 85 y la idea de que fue un decreto judío universal contra los cristianos, pero no se puede poner seriamente en duda que, a partir de fechas distintas según los lugares, las sinagogas locales ya no toleraron la presencia de cristianos y les hicieron sufrir vejaciones que podían llegar hasta la pena de muerte (Io 16,2). En el siglo II, el relato del martirio de Policarpo da testimonio del ardor «habitual» de los judíos de Esmirna en cooperar en la condena a muerte de los cristianos, Martyrium S. Polycarpi, XIII,1.

    Poco a poco, probablemente a partir de principios del siglo II, una fórmula de «bendición» que denunciaba a los herejes o desviados de distintas clases se entendió que incluía a los cristianos y, mucho más tarde, que se refería especialmente a ellos. En todas partes, a finales del siglo II, quedaron netamente trazadas las líneas de demarcación y división entre los judíos que no creían en Jesús y los cristianos. Pero textos como 1 Thess 2,14 y Rom 9-11 demuestran que la división ya era claramente percibida mucho antes de esta época.

    II. La extensión del canon de las Escrituras

    Se llama «canon» (del griego kanôn, «regla») a la lista de los libros reconocidos como inspirados por Dios y válidos como regla para la fe y las costumbres. La cuestión que nos ocupa aquí es la de la formación del canon del Antiguo Testamento.

    1. Situación en el judaísmo

    Hay diferencias entre el canon judío de las Escrituras
    [7] y el canon cristiano del Antiguo Testamento[8]. Para explicar esas diferencias, se admitía generalmente que al principio de la era cristiana, existían dos cánones en el judaísmo: un canon palestino en hebreo, el único que más tarde fue retenido por los judíos, y un canon alejandrino en griego, más extenso (se le da el nombre de «los Setenta»), que fue adoptado por los cristianos.

    Investigaciones y descubrimientos recientes han puesto en duda dicha opinión. Ahora parece más probable que en la época del nacimiento del Cristianismo las colecciones de los libros de la Ley y los Profetas estaban cerradas en una forma textual sustancialmente idéntica a la de nuestro Antiguo Testamento actual. La colección de los «Escritos», por su parte, no estaba tan bien definida, ni en Palestina ni en la diáspora judía, ni en cuanto al número de los libros ni en cuanto a la forma de su texto. A finales del siglo I, parece que entre 22 y 24 libros habían sido generalmente acogidos por los judíos como sagrados
    [9], pero sólo mucho más tarde la lista pasó a ser exclusiva[10]. Cuando se fijaron los límites del canon hebreo, los libros deuterocanónicos no fueron incluidos en él.

    Muchos de los libros que formaban parte del mal definido tercer grupo de textos religiosos, fueron leídos regularmente por comunidades judías a lo largo de los primeros siglos después de Jesucristo. Fueron traducidos al griego y circularon entre los judíos helenizados, tanto en Palestina como en la diáspora.

    2. Situación en la Iglesia primitiva

    Los primeros cristianos eran en su mayor parte judíos de Palestina, «hebreos» o «helenistas» (cf. Act 6,1): sus puntos de vista sobre de la Escritura reflejarían los de su entorno, pero estamos mal informados a este respecto. Más adelante, los escritos del Nuevo Testamento demuestran que entre las comunidades cristianas circulaba una literatura sagrada más extensa que el canon hebreo. Tomados globalmente, los autores del Nuevo Testamento muestran un conocimiento de los
    libros deuterocanónicos y de algunos no canónicos, pues el número de libros citados en el Nuevo Testamento sobrepasa no sólo el del canon hebreo, sino también el que se conjetura como canon alejandrino[11]. Cuando el Cristianismo se propagó por el mundo helenístico, continuó utilizando los libros sagrados que había recibido del judaísmo helenizado[12].

    Sabemos que los cristianos de expresión griega recibieron de los judíos las Escrituras bajo la forma de los Setenta, pero no conocemos con precisión dicha forma, pues los Setenta nos han llegado en manuscritos cristianos. Parece que la Iglesia recibió un conjunto de Escrituras sagradas, que en el interior del judaísmo llevaban camino de convertirse en canónicas. Cuando el judaísmo decidió cerrar su propio canon, la Iglesia cristiana ya era suficientemente autónoma en relación con el judaísmo como para no sentirse inmediatamente afectada por ello. Sólo en una época posterior el canon hebreo ya cerrado empezó a ejercitar alguna influencia sobre la opinión de los cristianos.

    3. Formación del canon cristiano
    El Antiguo Testamento de la Iglesia antigua tomó formas diversas en las distintas regiones, como demuestran las distintas listas de la época patrística. La mayoría de los escritores cristianos a partir del siglo II, así como los manuscritos de la Biblia de los siglos IV y siguientes, utilizan o contienen un gran número de libros sagrados del judaísmo, incluyendo algunos que no fueron admitidos en el canon hebreo. Sólo después de que los judíos hubieron definido su canon, pensó la Iglesia en cerrar su propio canon del Antiguo Testamento. Nos falta información sobre el modo cómo se procedió y las razones que se alegaron para incluir tal libro en el canon y rechazar tal otro. Es posible, sin embargo, delinear a grandes rasgos la evolución del tema en la Iglesia, tanto en Oriente como en Occidente.

    En Oriente, a partir de la época de Orígenes (entre el 185 y el 253), se procura conformar el uso cristiano al canon hebreo de 22-24 libros, utilizando para ello distintas combinaciones y estratagemas. El mismo Orígenes era consciente, además, de la existencia de numerosas diferencias textuales, a veces considerables, entre la Biblia hebrea y la griega. A ese problema se añadía el de las distintas listas de libros. Los esfuerzos realizados en orden a adaptarse al canon y al texto hebreos no privaron a los autores cristianos de Oriente de utilizar en sus escritos libros que no habían sido admitidos en el canon hebreo, ni de seguir para los demás el texto de los Setenta. La idea de que el canon hebreo debía ser preferido por los cristianos no parece haber producido en la Iglesia de Oriente una impresión profunda ni duradera.

    En Occidente se mantiene igualmente una utilización más amplia de los libros sagrados, que encuentra en San Agustín su defensor. Cuando se trata de seleccionar los libros a incluir en el canon, San Agustín (354-430) basa su juicio en la práctica constante de la Iglesia. A principios del siglo V, algunos concilios tomaron postura para fijar el canon del Antiguo Testamento. Por más que aquellos concilios fueron sólo regionales, la unanimidad expresada en sus listas los hace representativos del uso eclesial en Occidente.

    En cuanto a las diferencias textuales entre la Biblia en griego y en hebreo, San Jerónimo basa su traducción en el texto hebreo. Para los libros deuterocanónicos, se contenta generalmente con corregir la antigua traducción latina (Vetus Latina). Desde entonces, la Iglesia en Occidente reconoce una doble tradición bíblica: la del texto hebreo para los libros del canon hebreo y la de la Biblia griega para los demás libros, todos en traducción latina.

    Fundándose en una tradición secular, el Concilio de Florencia, en 1442, y más tarde el de Trento, en 1564, disiparon, para los católicos, dudas e incertidumbres. Su lista se compone de 73 libros, recibidos como sagrados y canónicos, en cuanto que inspirados por el Espíritu Santo: 46 para el Antiguo Testamento (45 si se cuentan Jeremías y Lamentaciones como uno solo) y 27 para el Nuevo Testamento
    [13]. Así la Iglesia católica ha logrado su canon definitivo. Para determinar este canon, el Concilio se basó en el uso constante de la Iglesia. Adoptando este canon más amplio que el hebreo, ha preservado una memoria auténtica de los orígenes cristianos, puesto que, como hemos visto, el canon hebreo más limitado es posterior a la época de la formación del Nuevo Testamento.

    Para el Antiguo Testamento (en negrita los libros rechazados por judíos y protestantes judaizantes):

    Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio, Josué, Jueces, Rut, los dos libros de Samuel, los dos libros de los Reyes, los dos libros de las Crónicas, Esdras y Nehemías, Tobías, Judit, Ester [entero], los dos libros de los Macabeos, Job, los Salmos, los Proverbios, el Eclesiastés, el Cantar de los Cantares, la Sabiduría, el Eclesiástico, Isaías, Jeremías, las Lamentaciones, Baruc, Ezequiel, Daniel [entero], Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías, Malaquías.

    Para el Nuevo Testamento:

    Los Evangelios de Mateo, de Marcos, de Lucas y de Juan, los Hechos de los Apóstoles, las cartas de Pablo a los Romanos, la primera y segunda a los Corintios, a los Gálatas, a los Efesios, a los Filipenses, a los Colosenses, la primera y la segunda a los Tesalonicenses, la primera y la segunda a Timoteo, a Tito, a Filemón, la carta a los Hebreos, la carta de Santiago, la primera y la segunda de Pedro, las tres cartas de Juan, la carta de Judas y el Apocalipsis.

    4. Comparación entre las dos perspectivas

    Desde el punto de vista hermenéutico, las perspectivas cristiana y judía difieren. Para todas las corrientes del judaísmo del período correspondiente a la formación del canon, la Ley estaba en el centro. En efecto, en ella se encuentran las instituciones esenciales reveladas por Dios mismo y encargadas de gobernar la vida religiosa, moral, jurídica y política de la nación judía después del exilio. La colección de los Profetas contiene palabras inspiradas también por Dios, transmitidas por los profetas reconocidos como auténticos, pero no una ley que pueda servir de base a las instituciones. Bajo este aspecto, los Profetas ocupan un segundo lugar. Los Escritos no se componen ni de leyes ni de palabras proféticas: ocupan, por consiguiente, un tercer lugar.

    Esta perspectiva hermenéutica no fue asumida por las comunidades cristianas, a excepción quizás de ambientes judeocristianos, unidos al judaísmo fariseo por su respeto hacia la Ley. La tendencia general en el Nuevo Testamento es la de dar más importancia a los textos proféticos, entendidos como anuncio del misterio de Cristo. El apóstol Pablo y la Carta a los Hebreos no dudan en polemizar contra la Ley. Por otra parte, el Cristianismo primitivo se encuentra en relación con los celotas, la corriente apocalíptica y los esenios, con los que comparte la espera mesiánica apocalíptica. Del judaísmo helenístico adopta un conjunto de Escrituras más extenso y una orientación más sapiencial, susceptible de favorecer las relaciones interculturales.

    Pero lo que distingue el Cristianismo primitivo de todas esas corrientes es la convicción de que las promesas proféticas escatológicas no se deben considerar simplemente como objeto de esperanza para el futuro, pues su cumplimiento inició ya con Jesús de Nazaret, el Mesías. De Él hablan en último término las Escrituras del pueblo judío, cualquiera que sea su extensión; a la luz de Él deben ser leídas las Escrituras para poder ser plenamente comprendidas.

    III. La Tradición en el judaísmo y el Cristianismo

    Entre “escritura” y “tradición” se dan tensiones en el hinduismo, en el budismo, en el mahometanismo, etc. Los textos escritos nunca pueden expresar exhaustivamente la “tradición”. Se los completa, pues, por adiciones e interpretaciones que acaban también siendo puestas por escrito. Estas últimas, sin embargo, están sujetas a ciertas limitaciones. Esto se puede observar tanto en el Cristianismo como en el judaísmo, con aspectos en parte comunes y en parte distintos.

    1. Escritura y Tradición en el Antiguo Testamento y en el judaísmo

    1.a. La Tradición engendra la Escritura.

    El origen de los textos del Antiguo Testamento y la historia de la formación del canon han dado lugar a importantes trabajos de investigación durante los últimos años. Se ha llegado a un cierto consenso, según el cual al final del siglo I de nuestra era, el lento proceso de formación de un canon de la Biblia hebrea estaba prácticamente terminado. Este canon comprendía la Torá, los Profetas y la mayor parte de los «escritos». A menudo es difícil determinar el origen de cada uno de los libros. En varios casos, hay que contentarse con hipótesis. Estas se basan principalmente en observaciones tomadas del estudio crítico de las formas, la tradición y la redacción. Se ha concluido que los preceptos tradicionales fueron reunidos en colecciones, que fueron progresivamente incluidas en los libros del Pentateuco. Muchos relatos tradicionales fueron igualmente puestos por escrito y agrupados. Más tarde se juntaron textos narrativos y reglas de conducta. Los oráculos proféticos fueron recogidos y reunidos en libros que llevan los nombres de los profetas. También se reunieron textos sapienciales, salmos y relatos didácticos de épocas más tardías.

    E
    n el judaísmo fariseo y rabínico provocó un largo proceso de producción de textos escritos, desde la Misná («Segundo Texto»), redactada a principios del siglo III por Yehudá ha-Nasí, hasta la Tosefta («Suplemento») y el Talmud en su doble forma (de Babilonia y de Jerusalén). A pesar de su autoridad, tampoco esta interpretación fue considerada suficiente en los tiempos sucesivos, por lo que se le añadieron explicaciones rabínicas posteriores. A estas adiciones no se les reconoció la misma autoridad que al Talmud: sólo ayudan a interpretarlo. Para las cuestiones que siguen abiertas hay que someterse a las decisiones del Gran Rabinato.

    Así el texto escrito pudo suscitar desarrollos ulteriores. Entre el texto escrito y la tradición oral se mantiene y se manifiesta una tensión.

    [COLOR=#000000]1.b. Límites del papel de la tradición.

    Cuando es puesta por escrito para unirse a la Escritura, la tradición normativa no adquiere por ello la misma autoridad que la Escritura: no forma parte de los «Escritos que manchan las manos», es decir «que son sagrados» y son acogidos como tales en la liturgia. La Misná, la Tosefta y el Talmud tienen su lugar en la sinagoga como lugar de estudio, pero no son leídos en la liturgia. En general, el valor de una tradición se mide por su grado de conformidad con la Torá. La lectura de ésta ocupa un lugar privilegiado en la liturgia de la Sinagoga. Se le añaden pasajes escogidos de los Profetas.

    Según una antigua creencia judía, la Torá fue creada antes de la creación del mundo. Los samaritanos no aceptan ningún otro libro como Sagrada Escritura. Los saduceos, por su parte, rechazaban toda tradición normativa fuera de la Ley y los Profetas. Por otro lado, el judaísmo fariseo y rabínico afirma que junto a la Ley escrita existe una Ley oral, que fue dada simultáneamente a Moisés y goza de la misma autoridad. Eso declara un tratado de la Misná: «En el Sinaí, Moisés recibió la Ley oral y la entregó a Josué, Josué a los antiguos, los antiguos a los profetas, y los profetas la entregaron a los miembros de la Gran Sinagoga» (Abot 1,1). Como podemos ver, existe una notable diversidad en el modo de concebir el papel de la tradición.

    2. La Qabbalah

    Según M. Luengo Muñoz, el cabalismo es el arte de la Cábala o conjunto de doctrinas, sistemas y métodos cabalísticos. Se deriva el término de la voz hebrea Qabbalah, derivativo de gabal (en forma intensiva), «recibir, acoger, adoptar, aceptar», y significa, por tanto, «recepción, tradición, ley o doctrina tradicional, enseñanza esotérica». Específicamente designa todo un sistema de interpretación mística de la Sagrada Escritura hebrea (que como hemos visto omite libros sagrados).

    Es, pues, una ciencia oculta, mystikotéra, en varios aspectos. Se aplica, en su sentido rabínico más amplio, al conjunto de doctrinas teosóficas y secretas, transmitidas por vía de iniciación, de Adán a los profetas, y de éstos a los escribas y tannaítas, particularmente a R. Aquiba y R. Simeón ben Yohay, y, después, a los místicos judíos o no judíos de la Edad Media hasta hoy.

    La Cábala, pues, en su acepción más recóndita, se identifica con el misticismo, pero con manifestaciones de gran heterogeneidad, y constituye una rama frondosa de la literatura rabínica. Se relaciona estrechamente con la Exégesis e influyó en algunos géneros literarios y ciencias, sobre todo en Poesía y Astrología.

    2.a. Orígenes.

    Prescindiendo de los remotísimos y fabulosos orígenes atribuidos a la Cábala, parece seguro que los principios de la especulación mística entre los judíos, en que se basa, se remontan al exilio babilónico: las visiones de Ezequiel, así como los últimos capítulos de Daniel y posteriormente algunas orientaciones de la filosofía griega, en especial la neoplatónica, el gnosticismo y otras de diversas fuentes, forman el conglomerado del cabalismo judaico. Pero su idea fundamental gira en torno a la interpretación escrituraria: en la Cábala están implicadas la Exégesis, la Teología (dogmática, moral y mística) y la Filosofía (Cosmología y Antropología).

    Sin embargo, ese conjunto de doctrinas y teorías promiscuas, inconciliables algunas con el auténtico sentido de la S. E., acabó por plasmarse en una «amalgama de especulaciones profundas y creencias supersticiosas, de alta sabiduría y extravagancias», en frase de S. Munk (Palestina 1881, 519). Esto es, en síntesis, la Cábala.

    2.b. La magia

    Aquí prescindimos de la Cábala taumatúrgica, con sus amuletos, etc., que tanto prolifera. Mediante la magia o hechicería se pretende obtener un poder sobrenatural ya sea recurriendo a la intervención de demonios, ya sea domesticando potencias ocultas para ponerlas al servicio del que la practica, ya sea mediante el uso mágico del Nombre divino o llevando amuletos, con la intención de dañar o de procurar la salud de otros, o de uno mismo. (Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 2115-2117, y 2149) .

    2.c. Obras.

    La principal fue el anónimo Sefer yesirah, «Libro de la creación», escrito en hebreo puro (s. VII) y culminación del misticismo oriental. El Zohar (s. XIII), compuesto en arameo, es un comentario místico del Pentateuco y la obra más representativa del misticismo occidental.

    2.d. Métodos.

    Los principales son:

    a) Gématriah, «Cábala geométrica» más bien aritmética, que educe insospechados sentidos en la Biblia computando el valor numérico de las letras hebreas;
    b) Notarikón, o «de siglas», que a base de las iniciales, medias o finales de una palabra, explica el sentido simbólico y oculto en la significación literal;
    c) Témurah, «conmutación» del orden de palabras o letras para así configurar anagramas y alteraciones expresivas de ocultos misterios.

    2.e. División y épocas.

    Primordial es la distinción entre Qabbalah iyyún't, «Cábala especulativa o mística» (de 'iyyún, «meditación»), que intenta una interpretación más profunda y sublime de la S. E., de la esencia de Dios y de sus relaciones con el mundo y el hombre, y Qabbalah ma'áá't, «Cábala práctica», que degenera en magia.

    En el desarrollo y expansión de la Cábala se distinguen cuatro épocas:

    1ª: hasta el s. V d. C.: formación y transmisión oral;
    2ª: S. VMX: época oriental, primeros libros cabalísticos;
    3ª: S. XXV: época occidental (España, Francia, Italia, Alemania), reflorecimiento y redacción de obras nuevas;
    4ª: S. XVIXX: Cábala moderna.

    Existió una Cábala “cristiana” en los s. XV-XVI, entre cuyos representantes se destaca, Pico de la Mirándola (1463-1694), considerado como su introductor en el mundo cristiano aunque pudieran encontrarse precedentes en el humanista y hebraísta Reuchlin, corifeo de este movimiento en Alemania; también hubo anticabalistas. Digno de mención es el centro místico de Safed (Palestina), cuyos más famosos maestros fueron Moisés Cordovero e Isaac de Luria (s. XVI), místico especulativo y práctico, fundador de la Cábala práctica.

    Se la ha relacionado con el Maestro Eckhart, Nicolás de Cusa y Jacob Boehme; entre las tradiciones que confluyen en la New Age pueden contarse: las antiguas prácticas ocultas de Egipto, la cábala, el gnosticismo cristiano primitivo, el sufismo, las tradiciones de los druidas, el cristianismo celta, la alquimia medieval, el hermetismo renacentista, el budismo zen, el yoga, etc.

    Los rosacruces son grupos ocultos occidentales relacionados con la alquimia, la astrología, la teosofía y las interpretaciones cabalísticas de la Sagrada Escritura. La Fraternidad Rosacruciana contribuyó al renacimiento de la astrología en el siglo XX, mientras que la Antigua y Mística Orden de la Rosae Crucis (AMORC) vinculó el éxito con una supuesta capacidad para materializar las imágenes mentales de salud, riqueza y felicidad.
    Última edición por Gothico; 19/02/2007 a las 17:20


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