No estoy de acuerdo, sí que hay muchas justas críticas a la política religiosa de Franco, empezando por la famosa declaración de aconfesionalidad que pretendía que tuviese el nuevo Estado y que hizo el propio Franco el 1 de octubre de 1936. A mayor abundamiento véase el documento de la Comunión "El Carlismo y la Unidad Católica". O consultese la magna obra de Manuel de Santa Cruz "Apuntes y Documentos". Otra cosa es que algunas de esas críticas sí estuviesen desenfocadas --las de los sivatistas-- por ser presas de una clerolatría exacerbada que lamentablemente llega a nuestros días.
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