Re: Si la empresa gana, el trabajador gana

Iniciado por
Gral_Llagostera
Y, en cuanto a la pregunta que realizaban de qué es un trabajador leal?. Pues es aquel que, sin necesidad de decirle nada, si hace falta puntualmente, hace unas horas sin exigir nada a cambio. También el que, pudiéndose marchar a otra empresa cobrando más, se queda en la tuya porque sabe que le pagas lo que puedes y si no pagas más, es porque no hay. Porque el buen empresario, esos gestos los valora y los premia con gratificacinones económicas o días de vacaciones extra, ...... No todo es el dinero.
Un saludo a todos los empresarios que están en esta línea de actuación, que sufrimos como nadie la brutal expoliación a la que nos vemos sometidos gracias a los PPSOES de turno.
Desde luego, el mayor enemigo de la acción empresarial y, con ello, de la creación de riqueza para todos, es el actual sistema político. Nos tienen fritos, verdaderamente. Gobierne quien gobierne. No hay más que comparar la presión fiscal del Franquismo con la que soportamos ahora. Estamos manteniendo, vía impuestos (es decir, mediante coacción estatal) a una clase privilegiada de políticos, refugiados en todos los órganos de la administración del Estado, y me refiero tanto a los órganos nacionales como a los autonómicos, provinciales y locales. La baja presión fiscal del Franquismo es, pienso, el dato fundamental que explica que la economía creciera a pesar del acusado intervencionismo. Intervenían más, pero robaban menos.
Pues me identifico con usted, Gral. Llagostera. No pretendo, como alguien ha apuntado, que un empleado tenga las mismas ganas e ilusión que yo, pero sí me gusta aplicar incentivos que estimulen a trabajar. Si un empleado mío necesita un día para una gestión particular, sabe que puede pedirlo con total confianza. Si tiene previsto un viaje con la familia en una fecha determinada, vemos cómo cuadrar sus vacaciones para que no se lo pierda. Sabemos que los empleados son personas y como tales las tratamos. Hace poco, aumentamos las horas de trabajo y el precio por hora de una señorita que, tras dos años de servicio, ha demostrado ser leal y cumplidora.
Este trato personal no es posible en la gran empresa, pero lo que sí está claro es que a ninguna empresa, pequeña o grande, le gusta despedir gente. Cuando hay despidos, es porque algo va mal. Si los empleados han sido contratados por una gran empresa, ésta no lo ha hecho para despedirlos después. Una gran empresa tampoco se gasta el dinero en ejercicios de sadismo.
Y, por supuesto, hay melones. Entiéndase la palabra como se quiera entender, pero hay melones. En todas partes. Y aprovechados.
No tengo duda: por lo general, si la empresa gana, gana el trabajador. Hablamos de un marco adecuado, claro está. Marco jurídico, cultural y de libertades personales. Y, para que nadie se asuste, hago una aclaración que espero innecesaria: las libertades personales no equivalen a las libertades políticas. Es más, las libertades políticas son invocadas de continuo para reducir la libertad personal, a base de dejar al individuo solo frente al Estado. Puro absolutismo asambleario.
Ahora, ¿puede existir ese marco en un contexto de descristianización?
"La Verdad os hará libres"
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