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Tema: Pues yo me vuelvo a España

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  1. #1
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    Re: Pues yo me vuelvo a España

    Cita Iniciado por Martin Ant Ver mensaje
    como muy bien temió Ángel López-Amo .
    Angel Lopez Amo : que en plena "dictadura franquista" no titubeó osar en en presentarse y ganar el premio Francisco Franco de Literatura (ensayo) de 1952, con el "Poder Político y la libertad. La Monarquía de la reforma social". No sabemos lo que le dirían los legitimistas de la gloriosísima causa por esa su tan feísima acción de connivencia hacia el horripilante monstruo del averno.
    A continuación nos responderá el sr. Martin Ant dando la versión correcta del abominable suceso.
    jasarhez y raolbo dieron el Víctor.
    "... Los siglos de los argumentadores son los siglos de los sofistas, y los siglos de los sofistas son los siglos de las grandes decadencias.
    Detrás de los sofistas vienen siempre los bárbaros, enviados por Dios para cortar con su espada el hilo del argumento." (Donoso Cortés)

  2. #2
    Martin Ant está desconectado Miembro Respetado
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    Re: Pues yo me vuelvo a España

    Pues Jasarhez. Me temo que tenemos dos conceptos diametralmente opuestos de lo que entendemos como el bien común de una comunidad política.

    Si una persona cree que con decir, por ejemplo, la famosa coletilla "Franco puso al Estado español entre las diez primeras potencias industriales" ya está dicho todo, es que no ha entendido nada acerca de todo el problema subyacente a la Revolución en la destrucción (o intento continuado de destrucción) de la comunidad política española o pueblo español.

    Fíjese lo que le voy a decir y soy perfectamente consciente (a la luz de lo que he leído en su edición de las obras completas): me atrevo a decir (y no tengo inconveniente en desarrollarlo en otro hilo si fuere necesario) que Jose Antonio Primo de Rivera, de haber vivido durante la dictadura, se habría HORRORIZADO de lo dejado por Franco, socialmente hablando.

    Ya le digo, Jasarhez, que me temo que tenemos dos visiones diametralmente contradictorias sobre lo que verdaderamente significa el bien común. Le recomiendo la lectura de libro de Rafael Gambra publicado en 1968 "El silencio de Dios", donde hace una radiografía de-mo-le-do-ra de la "sociedad" española existente en aquel momento (en pleno franquismo).

    Y, por supuesto, la política de la dictadura de Franco es una parodia de la política de la Monarquía Tradicional Hispánica (me refiero, claro está, a lo anterior a 1833, porque lo que vino después de "monarquía" tiene lo que yo de mahometano).

  3. #3
    jasarhez está desconectado Proscrito
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    Re: Pues yo me vuelvo a España

    Cita Iniciado por Martin Ant Ver mensaje
    ...me refiero, claro está, a lo anterior a 1833, porque lo que vino después de "monarquía" tiene lo que yo de mahometano[/B].
    Yo no he dicho en ningún momento que usted y yo compartamos la misma visión de lo que debería de entenderse por bien común. Solamente he dicho que España durante el franquismo vivió una época de paz y justicia social tan grandes y duraderas, que aún estamos siendo beneficiados por sus réditos. Y que por eso en España se podía decir todavía que una persona de clase media vivía muchísimo mejor que un homólogo suyo en Norteamérica. Ahora bien, como usted mismo ha podido comprobar (y eso es lo que yo le decía), usted y yo compartimos lo que he destacado en la cita de su anterior mensaje. Compartimos ambos que lo que vino después de 1833... de monarquía tradicional tuvo lo que usted y yo tenemos de mahometanos o de budistas. Es precisamente a eso a lo que yo me refería, y no tengo ningún empacho en incluir también en ese cómputo a los casi cuarenta años de franquismo, a pesar de que a D.Angel Lopez Amo le otorgaran por aquellas épocas el Premio Francisco Franco. Quizás sean algunas 'contradicciones' que nos presenta la vida.

    La monarquía tradicional en España desapareció por completo, al menos hasta el momento, a partir de esa fecha en la que usted y yo, como ve, coincidimos. Creo que no nos habíamos entendido... Pero es que, mucho me temo que, estábamos hablando de dos cosas bien distintas.

    Un saludo
    Última edición por jasarhez; 17/02/2014 a las 00:00

  4. #4
    Martin Ant está desconectado Miembro Respetado
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    Re: Pues yo me vuelvo a España

    Yo no he dicho en ningún momento que usted y yo compartamos la misma visión de lo que debería de entenderse por bien común. Solamente he dicho que España durante el franquismo vivió una época de paz y justicia social tan grandes y duraderas, que aún estamos siendo beneficiados por sus réditos. Y que por eso en España se podía decir todavía que una persona de clase media vivía muchísimo mejor que un homólogo suyo en Norteamérica
    No. Lo que yo quiero decir es que la política llevada a cabo durante el franquismo fue OBJETIVAMENTE MALA. Y que, por lo tanto, para poder realizar una auténtica regeneración-restauración social de la comunidad política española debería hacerse una política diametralmente distinta a la realizada durante aquella dictadura.

    Franco sólo fue el instrumento o herramienta de los organismos masónicos mundiales para la implantación en suelo español de las exactamente las mismas políticas tecnocrácticas-planificadoras que paralelamente se estaban realizando en el resto de países del entorno occidental, bajo la común dirección del Fondo Monetario Internacional y del Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo (integrado en el Banco Mundial).

    ¿Cree usted que todas estas críticas a las políticas tecnocráticas en materia económico-social son gratuitas e injustificadas? ¿Cree usted que no son más que una pura opinión personal mía carente de justificación en la realidad? ¿Cree usted que todas las brillantes plumas que criticaron esto mismo que yo crítico en la década de los ´60 y ´70 en torno a la revista Verbo y la Ciudad Católica estaban injustificadas y no eran más que unos "antifranquistas" irracionales? ¿Cree usted que estaban equivocados todos los autores franceses de la Cité Catholique que criticaban esas mismas políticas tecnocráticas del franquismo que se aplicaban también de manera calcada en Francia durante la misma época? ¿Cree uste que se equivocaban Dietrich von Hildebrand o Josef Pieper cuando realizaban la misma denuncia de esas mismas políticas en Estados Unidos y Alemania respectivamente? ¿Cree usted que se equivocaban los italianos católicos tradicionales que criticaban la misma política que estaba implantando la democracia cristiana (es decir, el paralelo de la dictadura franquista) en Italia? ¿Cree usted que estaban equivocados C. H. Douglas y sus discípulos del Crédito Social cuando también denunciaban públicamente todas esas mismas políticas que el Partido Laborista estaba desarrollando e implantando en la isla británica en la misma época?

    Desde luego que tenemos dos visiones contradictorias de lo que significa el bien común, si usted considera que todas esas políticas paralelamente implantadas en los países occidentales bajo la común dirección de los Organismos Mundiales masónico-financieros (en el caso español, implantadas por los tecnócratas democristianos a partir del gobierno del ´57) constituyen una genuina política favorecedora del bien común.

    Posdata. No entiendo a qué viene esto de arrojarme en cara el libro de Ángel López-Amo "El poder político y la libertad (La Monarquía de la reforma social)" ¡Narices! Si precisamente le llevo insistiendo a usted desde hace varios días la lectura del último capítulo conclusivo de este libro de im-pres-cin-di-ble lectura, y que yo le transcribí precisamente para usted personalmente hace varios días, como intento de hacerle entender dónde radica realmente la verdadera y auténtica regeneración-restauración social española.
    Última edición por Martin Ant; 17/02/2014 a las 13:00

  5. #5
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    Re: Pues yo me vuelvo a España

    La clave es la desigualdad en la distribución real de la riqueza. Desigualdad que viene generada, principalmente, por la existencia de un sistema de economía neoliberal. La nación puede ser rica, pero sus subditos medios encontrarse entre los más pobres de la tierra. La India es uno de los países más ricos del planeta. ¿Pero, para qué les sirve a sus habitantes tantísima riqueza?. En cambio, la España de Franco, que no era tan rica como los Estados Unidos o la India, sí logró asegurar para todo el mundo educación de calidad gratuíta, uno de los mejores sistemas sanitarios del planeta (eso es algo que hoy ya nadie niega, cuando se está a las puertas de su demolición), trabajo asegurado de por vida para todos, buenas leyes laborales, pagas extras, vacaciones pagadas de un mes de duración OBLIGATORIAS, jubilación, montepíos, seguro de enfermedad, mutuas patronales en caso de accidentes laborales, viviendas sociales para los trabajadores, centros vacacionales estatales, etc, etc...

    Algunos me argumentarán que algunas de esas cosas, y quizás otras, en otros países europeos se lograron por otros medios. Y yo no voy a negárselo en ningún momento. Pero aquí, en nuestra España, solamente fué el franquismo quien nos legó todo ésto. Y posteriormente, con el régimen masónico-juancarlista, se fué consumiendo lentamente, reforma tras reforma, demolición tras demolición de nuestras industrias nacionales, traición tras traición... Y no pararán hasta no terminar con masacrar completamente y proletarizar de forma paupérrima a ese otro gran logro del tan denostado régimen franquista: la clase media. La clase media española es lo último que les queda por derribar a esta pandilla de sinvergüenzas...

    Y ahora voy a publicar aquí un extracto de un artículo publicado en internet que también sabe ser muy crítico con el régimen franquista: Las dos caras del franquismo - Rankia

    Es este tipo de mentalidad tecnocrática a la que yo me refería. Ésta es la forma de "razonar" típica de estas personas. Lo más irónico de todo es que incluso el propio Jasarhez podría darme la razón cuando yo considero que los datos aportados por el autor peronista del artículo no son concluyentes de nada a la hora de enjuiciar el bien común de la comunidad política. Me basta con poner el ejemplo, para hacerme entender, de las loas lanzadas bienintencionadamente (aunque denortadamente) por el historiador Pío Moa a la gestión económica-social de Aznar. Pío Moa dice, con toda razón, que fue una época de bonanza, los negocios prosperaban, la caja de la Seguridad Social estaba en superávit, el dinero corría a espuertas, etc, etc. Sin embargo, el amigo Jasarhez y un servidor estaremos de acuerdo en replicarle a Don Pío Moa que todo eso no es indicador o criterio suficiente de una mejora en el bien común de la comunidad política, pues Pío Moa no tiene en cuenta el coste o precio social que se ha tenido que pagar para la consecución de esos objetivos o, dicho con otras palabras, que el fin (por muy loables que sean) no justifica los medios empleados, pues éstos últimos pueden pesar muchísimo más (en forma perjudicial) en la balanza del bien común que los objetivos o fines buenos logrados.

    ¡PUES BIEN! Mutatis mutandis, esto es exactamente lo que ocurre con el franquismo y eso lo que trato de hacer entender, y que no comparte o no quiere compartir Jasarhez. ¿Cree usted, Jasarhez, que todas esas leyes de protección o cubierta de los diferentes aspectos sociales elevadas a nivel estatalista-totalitario justificaban la destrucción del Plan de la Obra Nacional Corportativa elaborada al principio de la guerra por la Comunión legitimista y que englobaba la friolera de medio millón de socios repartidos en sus diferentes y autárquicas comunidades y sociedades independientes y protegidas de la invasión del Estado? ¿Considera usted de justicia social o de bien común la destrucción y/o absorción en nombre del "interés general" (excusa espuria y voluntarista de todo totalitarismo) de toda esa red de sociedades de seguridad, mutualidades, montes píos, sociedades de socorros, etc., etc., etc.., creadas como escudo durante la etapa del liberalismo isabelino-alfonsino totalitario, no sólo por los legitimistas sociales españoles, sino también por las asociaciones católicas vinculadas a la Iglesia (acción católica, jornadas de acción social, etc...)? Recomiendo la lectura de la crítica lanzada por Jose María Arauz de Robles en este espinoso asunto.

    Y si descendemos al terreno industrial (con Franco se realizó al mismo tiempo la Revolución Industrial y la Planificación que en los demás países del entorno occidental se desarrollaron en dos etapas distintas, pero siempre dentro de las mismas directrices de los Organismos Mundialistas), encontramos las mismas críticas lanzadas por los católicos tradicionales-sociales españoles que en el resto de los países occidentales donde se implantaron. Se me ocurren tantas críticas que no si no por donde empezar, y es que realmente resulta difícil hacer entender el carácter destructivo del bien común de estas políticas (anti)económico-sociales. Y es que la mentalidad tecnocrática siempre vé el beneficio inmediato parcial que supone la toma de una medida, pero no vé o es incapaz de ver los efectos colaterales desastrosos que esa medida tiene en relación a los beneficios esperados. Como decía Juan Vallet de Goytisolo, una persona dominada por la ideología tecnocrática (la peor de todas las ideologías anticristianas jamás concebidas) toma una decisión que beneficia a un sector de la población mientras al mismo tiempo perjudica a otro sector o a la mayoría, o toma una medida que beneficia provisionalmente a la mayoría de una generación, pero perjudica a todos los de la generación siguiente, y así se podrían dar más ejemplos de decisiones parciales propias de las "mentes privilegiadas" de lo tecnócratas.

    Un tecnócrata te dirá, por ejemplo, que la producción de huevos se ha disparado hasta límites insospechados, y a esto C. H. Douglas contestaba que él no quería comer un huevo que se hubiera producido en un fábrica por gallinas sin ver la luz y apelotonadas y alimentadas de pienso artificial dentro de una fábrica (pero claro esta es la letra pequeña del contrato que un ténocrata no te dirá porque no salen en las estadísticas ni en los números que tanto les gustan y se vuelven locos por ellas). O, por poner un ejemplo más característico del típico franquista, la macroconstrucción de un macropantano, que recibiría los correpondientes elogios del tecnocráta, pero a lo que Chesterton contestaría denunciando, no ya sólo el impacto medioambiental que perjudica a la larga al bien común de la comunidad, sino a la forma centralista-totalitaria con la que se controlan, por medio de estas macroconstrucciones, el agua y la electricidad de la comunidad política y, que, por supuesto, el tecnócrata de turno decidirá que cantidad se podrá utilizar y cuándo, por decisión propia, podrá cortarse el suministro centralizado totalitariamente del agua y de la electricidad. Otro ejemplo, que he comprobado personalmente en los campos de Sevilla, en donde en los años ´60 se realizó una política de subvenciones para favorecerer el arranque de los ólivos centenarios y su sustitución por cultivo de trigo porque así lo exigía la política tecnocrática del aumento de la producción de trigo para la exportación en esa coyuntura temporal: ¿un tecnócrata valorará el impacto que tiene destruir hectáreas y hectáreas de olivar centanario que han costado siglos y siglos crear, sólo porque, según el tecnócrata, la coyuntura temporal del momento así lo exigía? Mi profesor de Estadística Financiera en la Universidad nos ponía el ejemplo también de cómo la pobre población española tenía que reaccionar a las políticas de los tecnócratas: en la primera mitad de los ´70, en plena crisis internacional económica, los tecnócratas sacaban pecho de que en suelo español no había inflación del precio del pan, porque habían impuesto la obligatoriedad de un precio fijo; ahora bien, para que los panaderos pudieran sobrevivir en su negocio frente a esta medida estúpida y desnortada, iban poco a poco, para poder cubrir costes, reduciendo sin que se notara la longitud de la barra de pan. Pero claro este tipo de inflación no nos la van a contar los tecnócratas franquistas porque, como es imposible de cuantificar en su impacto social, no salen en las estadísticas que tanto les gusta agitar a los cuatro vientos (por supuesto, esto de la barra de pan, extiéndase a otros muchísimos ejemplo de otras mercancías-servicios, como por ejemplo, el asunto de los arrendamientos que tanto estudió Juan Vallet de Goytisolo). Otro ejemplo: el de las viviendas, donde las planificaciones urbanas controladoras totalitarias de los edificios-colmena, así como la corrupción en las promociones, estaban al orden del día (otro caso muy bien estudiado por Juan Vallet), algo que no ha cambiado, por desgracia, en el actual régimen juancarlista (aún cuando se han construido muchísimas más VPOs en el actual régimen que en el anterior, pero que, como digo y recalco, esto, por supuesto, no es en sí, como los tecnocrátas tanto pregonan, un criterio del bien común).

    En fin, para no alargar más los ejemplos (que sólo pongo a título de muestra y que podrían ser objeto de un mayor desarrollo ulterior). Lo que quiero señalar son dos cosas: 1. Que estas políticas (implantadas tanto en territorio español por el franquismo y su heredero el juancarlismo) no sólo no contribuyen al bien común verdadero, sino que más bien lo destruyen, y que una política genuninamente restauradora del bien común social, esto es, una verdadera restauración social de la comunidad política española, pasa necesariamente por políticas que sean diametralmente opuestas al tecnocratismo franquista-juancarlista. 2. Que los posibles benefecios pasajeros y temporales que la implantación de las susodichas políticas pudieran haber hecho en los españoles -y que no compensan, por supuesto, el fundamental y nuclear desarrollo destructivo de dichas políticas- no pueden ni siquiera achacarse de manera causal a esas políticas (lo que a su vez redundaría, por inclusión, en un juicio positivo del régimen en donde cronológicamente se implantaron) ya que también pueden explicarse perfectamente como un puro efecto accidental, puntual y coyuntural de esas mismas políticas fundamentalmente malas (y sobre esto he escrito también riadas de párrafos en otros hilos en el subforo de Economía para a quién le interese).
    Última edición por Martin Ant; 17/02/2014 a las 15:20

  6. #6
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    Re: Pues yo me vuelvo a España

    Mire... eso de que Franco fué herramienta de los organismos masónicos mundiales, no se lo cree ni usted... Franco aplicó la Doctrina Social de la Iglesia. Una doctrina que nunca antes (y resalto esto que digo: NUNCA ANTES EN NUESTRA HISTORIA!) fué puesta al servicio de nuestros compatriotas desde las autoridades gubernativas, ni con las monarquías ni con las repúblicas...
    ¿De verdad que no lo fue, Jasarhez? ¿De verdad que no? O sea, que según usted, mientras que los demás países del entorno occidental que implantaron las políticas tecnócraticas-totalitarias del FMI y de Banco Mundial contrarias a la doctrina social de la Iglesia sí que fueron títeres de esos organismos, resulta que, por el contrario, por un especie de "milagro" destructivo del principio de no contradicción, Franco y su dictadura no fueron instrumentos de esos organismos al implantar en suelo español las mismas políticas destructivas tecnocráticas totalitarias (creo que ya comenté en su día el análisis minucioso que Ramón Tamames hizo de la primera de las Planificaciones de Desarrollo (la de 1964-1967) reflejando la sorprendente similitud con la de Francia del General De Gaulle, al tiempo que señalaba también que el previo Plan de Estabilización de 1959 se había elaborado a instancias de los informes del FMI; en fin, ¿para qué insistir frente a la evidencia?)

    Porque gracias a todas aquellas conquistas sociales, que no vinieron de la mano del marxismo ni de la revolución, ni del NOM, como dicen algunos desagradecidos... sino de la aplicación y desarrollo del Fuero del Trabajo, los españoles pudimos conocer, quizás por primera vez en nuestra más reciente historia, la justicia... la justicia social, para más señas. Porque fué precisamente una ley de 1939 gracias a la cual se anexionaron inseparablemente una doctrina social nacida también de la Rerum Novarum, del Papa León XIII, la doctrina social de la iglesia con los más firmes ideales de los españoles y de todos los pueblos de la tierra.

    Y tuvo que ser precisamente en España ...por gracia de Dios, aquí en nuestra patria y no en la Conchinchina, gracias a las políticas de un régimen nacido al albor de un cristianismo impenitente, dónde se llevaran a cabo, POR PRIMERA VEZ EN LA HISTORIA, una de las 'instrucciones' más importantes, que siempre (repito: SIEMPRE) hasta ese momento fueron sistemáticamente incumplidas.

    Porque la doctrina social, nadie me negará que ha sido siempre una de las doctrinas más incumplidas por todas nuestras clases políticas. Y digo ésto para vergüenza de aquellos que se decían católicos y que estuvieron gobernando España con más o menos acierto, pero con mucha injusticia en lo que a lo social respecta... hasta que llegó aquél magnífico general gallego del que hoy casi todo el mundo reniega.

    Eso de que se implantó por primera vez en la Historia española los principios de la doctrina social de la Iglesia en suelo español,..., eso, digo, que sí que no se lo cree ni usted: toda la red gremial, foral, de cuerpos sociales naturales indepedientes y limitadores del poder político, las tierras comunales y de propios, las propiedades sociales de la Iglesia católica patrocinadas por el poder político, etc, etc, etc... durante los 1300 años de la Monarquía Tradicional Hispánica destruyen completamente esa absurda afirmación suya.

    Y respecto a que en el régimen franquista se implantó verdaderamente esa doctrina social, repito la pregunta que le hice antes ¿cree usted que estaban realmente equivocados todas esas brillantes plumas, tanto españolas como extranjeras, que criticaban esa política tecnocrática como contraria a la genuina aplicación de la Doctrina Social de la Iglesia? ¿Es que piensa usted que los de la revista Verbo, por poner un ejemplo, eran medio tontos que no se daban cuenta de lo que estaba pasando delante de sus narices en las décadas de los ´60 y `70? ¿Quiere usted también que le transcriba las pastorales de algunos obispos valientes preconciliares que se atrevían a denunciar públicamente aspectos de esa destrucción de la comunidad política española llevada a cabo por Franco, su dictadura y sus tecnócratas?

  7. #7
    jasarhez está desconectado Proscrito
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    Re: Pues yo me vuelvo a España

    Cita Iniciado por Martin Ant Ver mensaje
    ...Eso de que se implantó por primera vez en la Historia española los principios de la doctrina social de la Iglesia en suelo español,..., eso, digo, que sí que no se lo cree ni usted: toda la red gremial, foral, de cuerpos sociales naturales indepedientes y limitadores del poder político, las tierras comunales y de propios, las propiedades sociales de la Iglesia católica patrocinadas por el poder político, etc, etc, etc... durante los 1300 años de la Monarquía Tradicional Hispánica destruyen completamente esa absurda afirmación suya.
    Estimado Martin Ant, como ya le vengo diciendo desde el principio de nuestra discusión en este hilo, solamente estoy hablando de la historia reciente de España. Por poner más señas... únicamente hablaba de la política seguida desde 1833. No he entrado aquí a valorar la política en los 1300 años de monarquía tradicionalista. No sea usted tan malvado, se lo ruego.
    Última edición por jasarhez; 17/02/2014 a las 16:28

  8. #8
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    Re: Pues yo me vuelvo a España

    Estimado señor Martin Ant, créame que le tengo en gran estima y que admiro mucho sus esfuerzos (se lo digo de corazón). Pero, no vaya usted a compararme la etapa de Aznar con el franquismo. Naturalmente que la etapa de Aznar fue una época de bonanza, los negocios prosperaban, la caja de la Seguridad Social estaba en superávit, el dinero corría a espuertas, etc, etc. Pero, como usted bien dice, 'todo eso no es indicador o criterio suficiente de una mejora en el bien común de la comunidad política'. Naturalmente que no lo es... Naturalmente que Pío Moa no ha tenido en cuenta el precio social que se ha tenido que pagar para la consecución de todos esos objetivos. Pero es que durante el franquismo, toda conquista social estaba fuertemente asentada en la realidad de una economía que no dependía de los créditos ni del ladrillo. En aquella época había industria y España era la décima potencia industrial del planeta. Mientras que en la época de Aznar, solo se consiguió vivir con aquella falsa holgura hipotencando el futuro de nuestros hijos. Se aplicó el modelo neoliberal que años antes se había aplicado en el Chile de Pinochet, o muy parecido... Y ese modelo no sirve para construir el futuro. Veamos qué ocurrió en la época de Aznar: España venía de una gran crisis económica generada por la destrucción de su tejido industrial a consecuencia de las políticas de los gobiernos de Felipe González y los mandatos de la Comunidad Económica Europea. España estaba absolutamente desindustrializada y sus mejores empresas o bien, habían sido cerradas o vendidas a capital extranjero. Y en eso llega Aznar y comienza a crear una burbuja económica basada en los créditos y el ladrillo. Y claro... la economía florecía. Pero florecía de la misma manera que si yo le digo a mi mujer: María, voy a dejar el trabajo y vamos a pedir un crédito. Y durante los próximos años vamos a dedicarnos a gastarnos el dinero que hemos pedido. Y concluído el crédito, pedimos otro.. y otro. Ninguno de los dos trabajamos y comemos y cenamos en los mejores restaurantes... ¡Todo magnífico!. Años más tarde será nuestro hijo quien pague nuestros excesos y todas sus consecuencias.

    Pero durante el franquismo jamás se hizo eso. Durante el franquismo no se producía ningún avance social sin que éste estuviera correctamente asentado en un avance real de nuestra economía. Y tampoco, como bien decía Franco en uno de sus discursos, jamás se obtuvo ningún avance en el terreno económico sin que éste se viera reflejado en alguna conquista social que el pueblo quería. Y esta es la diferencia... De modo que no me compare usted a los gobiernos de Aznar con los del Caudillo.

    Esa interpretación para señalar una diferencia entre el franquismo y el juancarlimo no vale. El tecnocratismo, como bien señalaba Juan Vallet, no implica necesariamente un desarrollo físico-productivo (lo que en la jerga tecnocrática se llama "crecimiento económico" o "progreso"). Dicho con otras palabras, no se necesita una política industrial de creación de grandes obras y macroempresas estatales bestia (con sus correspondientes burocracias), con el objetivo de que sirvan de base para la estructuración de un conglomerado estatal de Seguridad Social y de Inspección de Hacienda que se dediquen a "redistribuir" la renta financiera generada por la anterior. En ambos casos (franquismo-juancarlismo), la implantación de la política tecnocrática es la misma: el control absoluto de la población mediante su disgregación masificadora. Las diferencias que pueda haber son accidentales (qué más da que esa misma política tecnocrática se haga en nombre del FMI y del Banco Mundial, como ocurría en el franquismo, o en nombre de Bruselas, como ocurre en el juancarlismo; o que se haga en nombre del socialismo o del neoliberalismo, que son dos caras de la misma moneda tecnocrática).

    Una política industrial, si es deseable, podría realizarse sin ningún problema, pero no al estilo, como hizo el franquismo, de la Revolución Industrial calcada de los demás países occidentales. Lo que pasa es que, como señalé antes, como esta Revolución Industrial española se hizo en paralelo con la política de la Planificación Social, esto podía servir para hacerla pasar como algo "bueno" debido a las rentas financieras generadas en su construcción (ya directas, ya indirectas por la redistribución de la S.S.) para la población. Pero el núcleo destructivamente social de su implantación (es decir, de la forma en que se implantó, como si esa fuera la única forma en que podía hacerse) se refleja en las consecuencias sociales no previstas (pues, por supuesto, no me refiero exclusivamente a las puramente financieras, como la de la inflación de precios), pero realmente destructoras del bien común a largo plazo: centralización, destrucción y cierre de las pequeñas o medianas empresas por competencia imposible, emigración (tanto interna como internacional), calidad de los productos propios de una fabricación en serie, exportación para obtención de beneficios, es decir, industria que no beneficia al ámbito doméstico, impacto medioambiental, etc...).

    Está bien, como digo, que se pongan sobre la mesa los beneficios accidentales o provisionales de las medidas tecnocráticas, pero, como también subrayo, no se deben ocultar los perjuicios sociales que producen y a los que no atienden nunca los tecnocrátas cuando toman sus medidas de forma unidimensional. Es este precio social o destrucción social el que hay que tener en cuenta sobre todo, y por tanto, es el que define el carácter contrario al bien común de esas políticas tecnocráticas (ya sean en el franquismo o en el juancarlismo, e indepedientemente de que, por incidencia, provoque una coyuntural subida de la renta financiera como en la década de los ´60 en el franquismo, o como en el aznarismo en el juancarlismo).

    Y ya para terminar, que tampoco tengo tiempo en este momento de extenderme demasiado, he leído en su escrito que habla usted algo de las presas y pantanos construidos durante el franquismo y ha hecho una aparente alusión a lo que diría Chesterton. Pues bien, le voy a decir que no estoy de acuerdo. No me hable de impactos medioambientales 'que perjudican a la larga al bien común de la comunidad', ni tampoco me hable de 'la forma centralista-totalitaria con la que se controlan estos recursos'. Hablemos mejor de los millones de hectáreas que pudieron ser convertidas en productivas gracias a estas ingentes obras hidráulicas, hablemos de la energía eléctrica producida sin depender del petroleo ni del carbón, y hablemos de lo que sería Madrid (y otras ciudades) hoy en día si Franco no se hubiera decidido a construir pantanos a diestro y siniestro. Estaríamos sacando agua de los pozos privados, y pagándola a precio de oro, para mayor negocio de los bancos y compañía.
    La cita de Chesterton a la que hago referencia creo recordar que se encontraba en su libro "Lo que está mal en el mundo". Chesterton fue un crítico del Estado Servil que en ese momento se estaba comenzando a implantar en su patria (de hecho, las políticas tecnocráticas tienen su origen ideológico inmediato en el socialismo fabiano, luego ampliado por el keynesismo), y que luego fue desarrollado por el Partido Laborista. No dudo de los beneficios sociales inmediatos que estas construcciones pudieran tener. El problema una vez más está en la forma de hacerlo, y si los costes sociales que genera en la comunidad política merecían el tener que generar el agua y la electricidad de los campos y casas de esa forma. Se trata de dos perspectivas distintas: una favorece las acumulaciones masificadoras de la población en grandes urbes (con los problemas de generación de desarraigo, eliminación de sanas costumbres-tradiciones, inmoralidad, control totalitario de la energía, etc...) y la explotación capitalista de grandes extensiones de terrenos (agotamiento de la tierra, dependencia de estructurales empresariales cada vez más grandes para la explotación, destrucción de la vidad rural, etc...); la otra, va restaurando paulitanimante las comunidades sociales, la foralidad, asociaciones vinculadas, el arraigo tradicional, la vidad comunitaria, las obligaciones sociales dentro de cada cuerpo social, fomentando la elevación moral (esto es, la hidalguía en términos tradicionales) de la población española en las distintas clases en que orgánicamente se van integrando.

    Se trata, pues, de dos visiones distintas, la una economicista-racionalista que no ve en las políticas tecnocráticas más que una forma de control y concentración de la población en masas homogéneas manipuables, agrupadas en grandes núcleos urbanos (mediante la planificación urbanísitica de los terrenos para el alojamiento en ellos de la población) y desinteresados los unos de los otros, por falta de arraigo y vinculación alguna; la otra, la realista, católica y conforme a la Doctrina Social de la Iglesia que, conforme al principio de subsidiariedad, fomenta las políticas restructuradoras de la vida social comunitaria, integrando de manera orgánica las distintos cuerpos y entidades comunitarios, que desarrollan su propia vida autónoma y vinculan solidariamente entre sí a los miembros conscientes que las componen, dentro, a su vez, de la común unidad española.

    Y no me critique usted a la Seguridad Social nacida del franquismo. Muchas familias como la mía, hijos de obreros, pudimos tener una vida digna gracias a todas esas medidas... Me parece un acto de irresponsabilidad y desagradecimiento hablar mal de todas esas conquistas que nos regaló (y resalto la palabra 'REGALÓ') el franquismo. Y muchas de las actuales familias en las que todos sus miembros están en paro, están consiguiendo vivir bajo techo y no morirse de hambre, gracias a las pensiones que aún cobran los abuelos. Esos abuelos y esas pensiones que fueron fruto de aquella Seguridad Social Española que instauró el franquismo. ¿No cree que, también, por razones como esa se puede decir que en España se vive (pese a todo...) todavía mucho mejor que en Norteamérica?.
    Resalto lo que ya dije sobre la cuestión industrial. Yo crítico la Seguridad Social, no por lo que de beneficios inmediatos pueda tener, sino por el coste o precio de destrucción de vinculaciones y agrupaciones sociales autónomas e independientes del poder político eliminadas en favor de aquélla, destrucción la cual, junto con la visión también destructivamente social del Estado Providencia controlador de todo, contribuye a secar y aniquilar la vida social-orgánica española antes aludida y, por tanto, la destrucción del bien común español (esta crítica vale tanto para el sistema de S.S. estatista español, como para el de los demás países de nuestro entorno que se crearon en aquella época de los ´60: Francia, el "paraiso" sueco, etc., etc...).

    Y no me diga usted más que todas aquellas políticas no contribuyeron al bien común verdadero, sino que más bien lo destruyeron... Con todos los respetos, no diga usted más majaderías. Y perdóneme que le diga ésto de una manera tan explícita y expeditiva. Bien sabe usted lo mucho que le admiro y le respeto. Pero es que me ha llegado al alma leerle escribir ésto...
    Como señalé antes. Desgraciadamente tenemos dos concepciones distintas de lo que significa el bien común (y, en consecuencia, de ahí nuestras discrepancias acerca de lo que contribuye a favorecer o contribuye a destruir -aunque se vista con capa o apariencia de "bien social"- el genuino y verdadero bien común).
    Última edición por Martin Ant; 17/02/2014 a las 16:56

  9. #9
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    Re: Pues yo me vuelvo a España

    Y sí, estimado Martin Ant, sí que me creo que están equivocados C. H. Douglas y sus discípulos del Crédito Social, entre otras cosas porque, por mucho que me he leído con esmero todos los artículos de este economista del que usted ha pegado aquí, tan amablemente, tantos y tantos artículos, jamás sus tesis han podido convencerme. Lo siento, señor Martin Ant, ya se lo he dicho en otras ocasiones, pero tengo que repetirle que no me gusta el Crédito Social, ni C.H. Douglas, porque creo en la dignidad del trabajo y no quiero un país repleto de vagos cobrando subsidios.

    Bien. Este párrafo demuestra que, o bien sólo ha leído un poco de todos los documentos que he colgado acerca del Crédito Social, o bien que los ha leído todos pero no se ha enterado de lo que dicen. Como intuyo que puede ser probablemente lo primero, le aviso que puede usted hacerme todas las preguntas que usted quiera formularme sobre el mismo (pues, por supuesto, faltaría más, no tiene usted la obligación de abrazar lo que dice Douglas y sus discípulos, pero yo sí tengo obligación de precisar correctamente qué es lo que realmente dice el Crédito Social saliendo al paso de interpretaciones materialmente erróneas que se puedan hacer del mismo, como la que resalto en negrita en la frase final de su párrafo).

    Al hilo de esto, tengo pensado próximamente colgar la traducción de las actas completas del interrogatorio al que fue sometido C. H. Douglas en 1930 ante los miembros del famoso Comité MacMillan (uno de los cuales, por cierto, era J. M. Keynes). Pienso que la reproducción de estas actas (en formato de preguntas y respuestas) le pueda ayudar a usted (y a los demás foreros) a comprender mejor en qué consisten los principios enunciados por Douglas.

    Suplico paciencia.



    Estimado Martin Ant, como ya le vengo diciendo desde el principio de nuestra discusión en este hilo, solamente estoy hablando de la historia reciente de España. Por poner más señas... únicamente hablaba de la política seguida desde 1833. No he entrado aquí a valorar la política en los 1300 años de monarquía tradicionalista. No sea usted tan malvado, se lo ruego.
    Bien. Entendido. Pero sigo subrayando el carácter contrario al bien común de todo ese movimiento tecnocrático implantado después de la segunda guerra mundial (aunque en Inglaterra, Alemania, Italia y Estados Unidos ya había comenzado antes) en los países occidentales (incluido los españoles mediante la dictadura franquista luego continuada por la democracia juancarlista).
    Última edición por Martin Ant; 17/02/2014 a las 17:12

  10. #10
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    Re: Pues yo me vuelvo a España

    Cita Iniciado por Martin Ant Ver mensaje
    ..Está bien, como digo, que se pongan sobre la mesa los beneficios accidentales o provisionales de las medidas tecnocráticas, pero, como también subrayo, no se deben ocultar los perjuicios sociales que producen y a los que no atienden nunca los tecnocrátas cuando toman sus medidas de forma unidimensional. Es este precio social o destrucción social el que hay que tener en cuenta sobre todo, y por tanto, es el que define el carácter contrario al bien común de esas políticas tecnocráticas (ya sean en el franquismo o en el juancarlismo, e indepedientemente de que, por incidencia, provoque una coyuntural subida de la renta financiera como en la década de los ´60 en el franquismo, o como en el aznarismo en el juancarlismo).
    De acuerdo, Martin Ant, aunque solo sea como hipótesis de trabajo, y a la vista de las actuales circunstancias por las que transcurre el NOM, voy a aceptar solo por un momento las tesis realistas que hablan de la destrucción social producida por el Estado ("providencia, controlador de todo", etc...) que ha contribuído a resecar y a aniquilar la vida social-orgánica de la sociedad española, y por ende, ha destruido también, según esas tesis, el bien común. Vamos a aceptar también que medidas magníficas como los seguros de pensiones o de enfermedad o la sanidad de acceso gratuito para la población también destruyan el 'bien común'. Vamos a aceptar pulpo como animal de compañía... Pero, y esto creo que ya lo hemos debatido en otros hilos y me he leído todos los enormes tochos que escribía el tal Douglas ese (perdón por mi ignorancia premeditada), la solución que se propone, en caso de que ésto fuera cierto, ni a mi ni a muchos de los que escribimos aquí, nos satiface, ni nos convence en absoluto. Y es más... y también esto ya se lo hemos dicho, vemos en ese 'salario social' que ustedes proponen la mayor forma de esclavitud que el poder más absoluto pueda llegar a maquinar.

    Si revisamos los textos de los hilos en los que este tema ha sido ya suficientemente debatido podrá observar las preguntas que le hemos hecho, y se pueden releer sus respuestas, etc, etc... Y en todas las ocasiones hemos acabado en lo mismo. No nos gustan sus propuestas (http://hispanismo.org/economia/17020...tml#post118386).

    Cita Iniciado por Martin Ant Ver mensaje
    Se trata, pues, de dos visiones distintas, la una economicista-racionalista que no ve en las políticas tecnocráticas más que una forma de control y concentración de la población en masas homogéneas manipuables, agrupadas en grandes núcleos urbanos (mediante la planificación urbanísitica de los terrenos para el alojamiento en ellos de la población) y desinteresados los unos de los otros, por falta de arraigo y vinculación alguna; la otra, la realista, católica y conforme a la Doctrina Social de la Iglesia que, conforme al principio de subsidiariedad, fomenta las políticas restructuradoras de la vida social comunitaria, integrando de manera orgánica las distintos cuerpos y entidades comunitarios, que desarrollan su propia vida autónoma y vinculan solidariamente entre sí a los miembros conscientes que las componen, dentro, a su vez, de la común unidad española.
    Y para responderle a esto, también le voy a decir lo mismo: '...vamos a aceptar pulpo como animal de compañía'. Vamos a aceptar que la falta de arraigo observada desgraciadamente en nuestras sociedades actuales, solamente es debida a las políticas tecnocráticas; unas medidas que solo son una forma de control y de concentración de la población en masas homogéneas manipuables, etc, etc...

    Ahora bien, lo que sí que no voy a negarle es que esos fenómenos se hayan producido, pero lo que no puedo hacer es compartir su tesis de que estas grandes aglomeraciones de población, etc, etc... no se hubieran producido también con su modelo. Y es que creo que usted pasa por alto algunos factores: el primero es que ya no estamos en la edad media y el segundo es que la tecnología (esa de la que yo tanto abomino) ha impuesto un modelo de producción y de consumo que han obligado a vivir de esta manera. En su modelo de sociedad, ¿no se hubiera inventado el tailorismo?, ¿no se habrían desarrollado los grandes centros industriales y de consumo?, ¿las ciudades no habrían crecido de la misma manera en que de hecho han crecido?.

    ¿Si no existiera la Seguridad Social los compatriotas serían más libres?, ¿realmente se puede usted creer eso..?. ¿Si jamás se hubieran construido los pantanos, de verdad cree usted que seríamos mejores personas, o simplemente tendríamos menos agua para regar los campos?, ¿si no se hubieran construido casas para los obreros y se hubieran dejado las chavolas y las cuevas en las que la mayoría de ellos vivían (recordemos la carretera de Toledo en los años 20, 30, 40 y 50...) realmente cree usted que el estado actual hubiera sido más benigno?, o solamente hubiera resultado ser aún más inhumano todavía... Dígale usted a un conocido mío que le acaban de operar de cáncer, y que ahora está siendo medicado con quimioterapia, y que está en el paro él y su señora... que habría sido mejor que la sanidad estatal gratuita no existiera y que, en su lugar, les dieran todos los años un salario social para que, con él, hicieran lo que quisieran... o lo que pudieran... A ver si le convence usted de que con esa mierda, mi conocido se hubiera podido pagar la costosísima operación de extirpación del estómago y parte del hígado, los quince días de hospitalización, la costosísima medicación y ahora, además, los meses de quimioterapia... Pruebe usted a contarle a él todas esas monsergas de que la Seguridad Social no es un magnífico invento y ya verá lo que le dice. Eso sí, dígaselo usted por carta, porque si se lo dice en persona, su señora (que es una bestia) a lo peor hasta le da alguna ingrata sorpresa.

    Son muchas las preguntas que se me ocurren, pero ninguna de ellas creo que se solucionarían destruyendo la seguridad social e implantando en su lugar un salario social repartido a toda la población con independencia de su nivel de renta (la misma basura tanto al señor Botín como a un obrero en paro...). Sinceramente, y creo habérselo dicho ya antes, todas esas medidas me parecen una majadería. Y si ésta es la solución que nos ofrecen las opciones 'realistas', me quedo con mis ministros falangistas, por muy dictatoriales y 'estatalistas prosoviéticos' que usted les vea.

    Solo espero que en España jamás se aplique ese modelo que ustedes y el tal Douglas ese predican.

    Un saludo
    Última edición por jasarhez; 17/02/2014 a las 21:03
    Kontrapoder, ALACRAN y raolbo dieron el Víctor.

  11. #11
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    Re: Pues yo me vuelvo a España

    Tras leer sus escritos, he tenido la intuición de buscar por la red qué proponen algunos grupos políticos. Y me he topado con éste: Programa político de la Comunión Tradicionalista Carlista

    Y en su página 22, leo...

    "El actual sistema de sanidad es heredero del nacionalsindicalismo, lo que le lastra con una excesiva intervención del Estado. Las iniciativas en favor de la promoción de la salud y la atención al enfermo corresponden primaria y principalmente a los cuerpos sociales (fundaciones, cooperativas sanitarias, empresas aseguradoras, etc.). Los casos en que no llegue la iniciativa social serán atendidos, con carácter subsidiario, por la administración (el municipio, la diputación provincial o el estado, según proceda) con criterios de calidad y eficacia"
    Y me recuerda muchísimo a algunas de las cosas que usted y yo, aquí, hemos dicho. Es verdad, "el actual sistema de sanidad es heredero del nacionalsindicalismo". Nada que objetar a la primera premisa, lo suscribo desde la primera letra a la última. Ojalá toda la sociedad española supiera que este modelo sanitario estatal que ahora muchísimos están defendiendo 'es heredero del nacionalsindicalismo' y no obra de ninguno de los sucesivos gobiernos del régimen masónico-juancarlista. ¡Correcto!.

    Ahora bien, la siguiente afirmación me recuerda muchísimo a algunas de las cosas que usted aquí ha dicho: "...lo que le lastra con una excesiva intervención del Estado". Pues nada, lo dicho, 'vamos a aceptar pulpo, otra vez, como animal de compañía'.

    Y ¿qué propone este partido político para solucionar 'el problema'?. Pues, según leo, para 'solucionar' este supuesto problema, el programa político al que me estoy refiriendo nos informa que: "Las iniciativas en favor de la promoción de la salud y la atención al enfermo corresponden primaria y principalmente a los cuerpos sociales (fundaciones, cooperativas sanitarias, empresas aseguradoras, etc.)". Es decir algo de lo que mi madre, que tiene ya ochenta y muchos años ha conocido y padecido en primera persona. Si le contara yo las veces que mi madre nos ha contado a mis hermanos y a mi lo terrible que era, cuando algún miembro de su familia caía enfermo, tener que acudir a esas fundaciones privadas basadas en la misericordia, algunas de ellas con muy buena intención, pero con muy pocos medios. Lo terrible que era pensar que el familiar enfermo no iba a recibir jamás tratamiento correcto, y que ante una mala rotura de un hueso de una pierna que no sanara debidamente, lo más que podían ofrecerles era la amputación del miembro, si es que tenían la suerte de que pudiera llegar a ser atendido... ¡Cuéntenles ustedes a personas como mi madre, y a más personas de su generación, que la Seguridad Social que les donó el franquismo no fué una entera y completa maravilla!.

    Y díganles después que, si pueden demostrar fehacientemente y en tiempo record, que las fundaciones esas, las cooperativas sanitarias o las empresitas aseguradoras del carajo, no les pudieran 'ayudar', habrían de comenzar a solicitarle a los ayuntamientos, las diputaciones provinciales, o a quien leches proceda... que, por favor, 'cubran de manera subsidiaria la operación de un hijo que se está muriendo'. Porque ellos no tienen dinero, ni seguro de enfermedad privado, ni ninguna mierda de esas.

    Explíquenles ustedes a personas obreras ancianas como mi madre que van a tener que sufrir temiendo que sus nietos tengan otra vez que volver a pasar por las desgracias que ellos pasaron. Que van a tener que regresar a los tiempos de la monarquía de Alfonso XIII o la II República, y verán qué pronto corren prestos al colegio electoral más próximo a depositarles su voto en la urnita juancarlista. Porque, es que... señor Martin Ant, ese sistema en España ya lo hemos padecido. Lo padecieron nuestros abuelos... Y gracias a Dios llegó el Caudillo a traer a los obreros y a los que no eran obreros, a los españoles todos, la Patria, el Pan y la Justicia.

    Un saludo


    _________________________
    P.D.: Le agradezco que usted nos haya desvelado todas estas ideas. Gracias a ellas me he tomado la molestia de leerme por encima el programa político de esta formación a la que me refiero, y ya sé a qué partido no voy a votarle, si alguna vez me decidiera a votar, en la vida.
    Última edición por jasarhez; 17/02/2014 a las 23:11
    raolbo dio el Víctor.

  12. #12
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    Re: Pues yo me vuelvo a España

    De acuerdo, Martin Ant, aunque solo sea como hipótesis de trabajo, y a la vista de las actuales circunstancias por las que transcurre el NOM, voy a aceptar solo por un momento las tesis realistas que hablan de la destrucción social producida por el Estado ("providencia, controlador de todo", etc...) que ha contribuído a resecar y a aniquilar la vida social-orgánica de la sociedad española, y por ende, ha destruido también, según esas tesis, el bien común.
    Bien. ¿Vé usted como yo tenía razón en que a usted le importa un bledo (es decir, no lo considera usted como algo objetivamente malo) toda la labor destructiva de todo ese tejido social que constitutía la organización autónoma de la comunidad política española y que ha ido eliminándose en estos 180 años? El problema es que eso también preocupaba a la Iglesia Católica, que siempre lo consideraba ese organismo comunitario con vida propia y libre como uno de los fundamentos del verdadero bien común, y desde luego, nunca predicó la consolidación y desarrollo de esa destrucción mediante el intervencionismo absorbente y la formación de paliativos ortopédicos estatistas-totalitarios (como se ha hecho tecnocráticamente en el franquismo y ahora en el juancarlismo) que trataran de sustituir aquél tejido espontáneo y preservador de la vida moral y tradicional de la población (a la par, que económico-social), que lo mantenía como pueblo y evitaba su degradación en masas.

    Vamos a aceptar también que medidas magníficas como los seguros de pensiones o de enfermedad o la sanidad de acceso gratuito para la población también destruyan el 'bien común'. Vamos a aceptar pulpo como animal de compañía...
    Yo no dicho esto que eso destruya el bien común, sino las medidas tecnocráticas tendentes a absorber y destruir todo ese rico entramado de asociaciones que cubrían las contingencias sociales, no sólo creadas por los legitmistas sino también por los católicos sociales. Todo eso ya existía antes de la llegada del franquismo (nacieron principalmente como reacción a las medidas tecnocráticas destructivas del liberalismo isabelino-alfonsino) y constituía un buen entramado corporativo-asociativo del que partir para una restauración-reconstrucción social, auténtica y verdadera política favorecedora del bien común (como recordaban los grandes intelectuales católicos sociales de esa época: Severino Aznar, Salvador Minguijón, etc...) Por supuesto, una de las primeras medidas de Franco fue destruirlas durante su primera etapa nazi-fascista de la dictadura (1936-1946).

    Pero, y esto creo que ya lo hemos debatido en otros hilos y me he leído todos los enormes tochos que escribía el tal Douglas ese (perdón por mi ignorancia premeditada), la solución que se propone, en caso de que ésto fuera cierto, ni a mi ni a muchos de los que escribimos aquí, nos satiface, ni nos convence en absoluto. Y es más... y también esto ya se lo hemos dicho, vemos en ese 'salario social' que ustedes proponen la mayor forma de esclavitud que el poder más absoluto pueda llegar a maquinar.

    Bien, de nuevo, la frase subraya demuestra que o bien realmente no se lo ha leído, o bien se lo ha leído y no lo ha comprendido. De todas formas, no hay ningún problema en que usted, dentro de alguno de esos hilos donde están los "tochos", coja la cita que a usted le parezca mala o que le chirríe, y podremos pasar a comentarla (en ese hilo donde está el "tocho") tranquilamente.


    Si revisamos los textos de los hilos en los que este tema ha sido ya suficientemente debatido podrá observar las preguntas que le hemos hecho, y se pueden releer sus respuestas, etc, etc... Y en todas las ocasiones hemos acabado en lo mismo. No nos gustan sus propuestas (http://hispanismo.org/economia/17020...tml#post118386).
    Que yo sepa no he hecho nunca una propuesta, proyecto o esquema práctico o concreto de ningún tipo. Lo que he estado poniendo en los hilos correspondientes que yo abría en el subforo de economía, son los principios que informan el funcionamiento de toda economía real a la que se le asocie un sistema financiero, así como el diagnóstico del mal funcionamiento del actual sistema financiero en su hipótetica función al servicio de la economía real a la que está vinculada, pero que no cumple correctamente. Así que usted desea entrar en algunos de esos hilos a los que me refiero (y no a los otros hilos donde se comentó incidentalmente y de pasada -pues no constituía el tema principal del hilo- y sin entrar en detalles y, por lo tanto, de manera imcompleta para sacar conclusión de ningún tipo), citar algún párrafo, y hacer algún comentario crítico al respecto, yo estaré encantado de responderle.

    En el ejemplo que usted pone en el enlace, yo simplemente me limitaba a hacer ese comentario incidental para sentar unas bases comunes en torno a una discusión económica completa, la cual, por supuesto, se desarrollaría en otro hilo correspondiente. Pero como ni siquiera nos poníamos de acuerdo acerca de qué debíamos entender por finalidad u objetivo de la economía (así como sobre el concepto del trabajo), algo imprescindible para cualquier ulterior discusión, consideré que lo mejor era abrir un hilo aparte únicamente sobre ese tema. Y de hecho lo hice. Pero parece que ahí quedó todo.

    Y para responderle a esto, también le voy a decir lo mismo: '...vamos a aceptar pulpo como animal de compañía'. Vamos a aceptar que la falta de arraigo observada desgraciadamente en nuestras sociedades actuales, solamente es debida a las políticas tecnocráticas; unas medidas que solo son una forma de control y de concentración de la población en masas homogéneas manipuables, etc, etc...
    ¿"Vamos a suponer", dice usted? Insisto una vez más, igual que en el párrafo anterior, que lo que usted considera como simples suposiciones o "aceptaciones de pulpos como animales de compañía", son hechos, puros y simples hechos destructivos de la comunidad política española y, por tanto, de su genuino bien común. Le insisto, ¿los católicos tradicionales que denunciaban todo esto en los años ´60 y `70 eran medio tontos que no se daban cuenta de la realidad que tenían delante de sus narices cuando hacían las mismas críticas que yo le estoy reproduciendo?

    Ahora bien, lo que sí que no voy a negarle es que esos fenómenos se hayan producido
    ¡Vaya! Entonces ahora ya no son suposiciones sino hechos. Me alegro de que vayamos progresando. Ahora bien, me temo que usted puede que los considere como cosas sin importancia o despreciables, mientras que yo los considero como esenciales y fundamentales en lo que a labor aniquiladora de la comunidad política y de su bien común se refiere. Pero claro, como usted y yo partimos de concepciones distintas de lo que debe ser el bien común, es normal que nuestras valoraciones y juicios sobre esos hechos difieran en lo que a importancia se refiere.

    pero lo que no puedo hacer es compartir su tesis de que estas grandes aglomeraciones de población, etc, etc... no se hubieran producido también con su modelo
    Me encantaría muchísimo que usted hiciera un análisis técnico haciendo citas de esos "tochos" en los hilos en donde yo los he expuesto que demostrara esto que usted acaba de afirmar. Y no lo digo en broma. Llevo mucho tiempo deseando esa discusión y usted se me escabulle.

    Y es que creo que usted pasa por alto algunos factores: el primero es que ya no estamos en la edad media
    Correcto. Ya no estamos en la Edad Media. Completamente irrelevante en la discusión.

    Ahora bien, si lo que usted está sugiriendo con esto es que yo defiendo una sociedad donde no se integren o no se puedan integrar los avances tecnológicos buenos habidos y que mejoran objetivamente la vida de las personas, ya le tranquilizo que yo no defiendo eso. Ya dije en alguna ocasión que una cosa son los principios políticos y sociales que deben informar toda comunidad política que quiera promover y fomentar el bien común, y otra distinta la aplicación práctica y la adaptación a las circunstancias coyunturales accidentales de cada momento.

    y el segundo es que la tecnología (esa de la que yo tanto abomino) ha impuesto un modelo de producción y de consumo que han obligado a vivir de esta manera
    Aaaamigo; esa afirmación o conclusión se la ha sacado usted de la manga de manera gratuita. O sea, que los avances traídos por la Revolución Industrial en estos últimos dos siglos no hubieran podido haber venido e integrarse de otra forma que implicando e imponiendo una disociedad tecnocrática-totalitaria. Dicho con otras palabras, que para que vinieran los avances tecnológicos necesariamente tenían que venir de la mano de esa Revolución Industrial y de su modelo económico-social de producción y consumo de masas totalitaria. Dicho con otras palabras, que aunque no nos guste reconocerlo, eran necesarios los procesos de acumulación de capital, primero por las grandes empresas, luego por la concentración de grandes monopolios y oligopolios y finalmente, por la concentración tecnocrática absorbente en el Estado de las políticas estatistas de después de la Segunda Guerra Mundial; todo ello, por supuesto, con las correspondientes eliminaciones de todos los organismos y cuerpos sociales autónomos existentes, por el motivo de ser "racionalmente o económcamente ineficientes" o por motivos de "interés general".

    No es aquí el lugar, creo, para desarrollar el argumento, pero sí aclaro y adelanto que aquella afirmación es una completa falacia.

    En su modelo de sociedad, ¿no se hubiera inventado el tailorismo?,
    Yo no tengo ningún modelo de sociedad. Simplemente me limito a defender lo que han defendido siempre los católicos tradicionales en materia social y, en concreto, la Doctrina Social de la Iglesia, contra todos los vicios demoledores de la comunidad política que encarnan todos ellos en la ideología tecnocrática (la peor de todas las ideologías sociales).

    Ahora bien, si en su pregunta se refiere a si de los principios económico-financieros de C. H. Douglas se derivaría un invento como el del "tailorismo", le respondo desde ya: no, absolutamente no.

    ¿no se habrían desarrollado los grandes centros industriales y de consumo?,
    Se habría desarrollado la tecnología, pero ésta se habría integrado sin necesidad de tener que destruir la sociedad orgánica comunitaria. Es decir, las industrias que fueran necesarias para la producción, formadas por las necesidades libremente expresadas de la población organizada, no se habrían construido en detrimento o menoscabo de esa comunidad politica foral-corporativa autónoma. Por supuesto, el fenómeno del consumo de masas y de la publicidad incitadora no se habría producido, pues propio de las disociedades de masas.

    ¿las ciudades no habrían crecido de la misma manera en que de hecho han crecido?.
    ¡Ni de broma! El fenómeno de las emigraciones masivas y despoblaciones es un fenómeno social típicamente tecnocrático.

    ¿Si no existiera la Seguridad Social los compatriotas serían más libres?, ¿realmente se puede usted creer eso..?.
    Bueno. Ya veo que empezamos nuestras discrepancias. Le contesto a la gallega, ¿Cree usted que en un régimen tecnocrático que no sólo impide la proliferación de propiedades sociales (que no es lo mismo que estatales, ¡ojo!) ni de seguros sociales comunitarios o forales al margen y con independencia del Estado, sino que destruye los ya existentes (bajo las razones más espurias) y obliga, bajo pena de multa que en muchos casos puede llegar a suponer la muerte civil del que lo sufre, a tener que integrarse en un único Seguro Social estatal común a todos, se puede considerar que uno sea libre? ¿Realmente se puede usted creer eso? ¿Realmente defiende usted como bueno el chantaje económico o financiero?

    ¿Si jamás se hubieran construido los pantanos, de verdad cree usted que seríamos mejores personas, o simplemente tendríamos menos agua para regar los campos?,
    ¡Ja, ja! Me ha gustado esa conexión que usted hace (producto de su fantasía) de que "si no tenemos pantanos no seremos mejores personas".

    Respecto a lo de que "si no tuviéramos pantanos, tendríamos menos agua para regar los campos", evidentemente es una frase que no tiene sentido, ya que tener más pantanos implica tener más agua. El problema, sin embargo, que yo planteaba (o que planteaba el distributista Chesterton, por ejemplo), entre otros, es el control centralizado de esa distribución de agua, que pone en manos de unos pocos el porvenir y el futuro de personas a las que, por supuesto, previamente se les ha ido expropiando tierras para construir esas grandes explotaciones latifundistas, y a las pocas que todavía les ha quedado su propiedad rural, se les inunda o bien, con una red de requisitos administrativos, o bien con unas previas condiciones (tomadas, por supuesto, conforme al Plan de Desarrollo ideado por los "buenos" tecnocrátas que "sólo quieren nuestra felicidad"), que de no ser aceptadas "libremente" por el propietario, le cortan el grifo de manera inmediata (otro caso interesante también es el del control totalitario-administrativo de lo pozos, pero no quiero extenderme pues creo que he dejado clara la idea).

    ¿si no se hubieran construido casas para los obreros y se hubieran dejado las chavolas y las cuevas en las que la mayoría de ellos vivían (recordemos la carretera de Toledo en los años 20, 30, 40 y 50...) realmente cree usted que el estado actual hubiera sido más benigno?, o solamente hubiera resultado ser aún más inhumano todavía...
    Entiendo el dilema en que uno debe debatirse cuando se plantean estos temas. Yo lo que digo, repito, es que la forma en que se podían haber realizado todas estas políticas sí que podía haber sido diferente. Es más. Cuando hablamos de estas políticas damos por supuesto que necesariamente debían haber sido hechas por el Estado. Que no se podía haber fomentado por el poder político la restauración de las comunidades políticas, parcialmente destruidas por el siglo de liberalismo anterior al franquismo, delegando en esas comunidades políticas restauradas todas estas iniciativas sociales; que necesariamente se tenía que pasar por el aro de los planeamientos urbanísticos diseñados conforme a los Planes de Desarrollo de los tecnócratas subidos en la cúspide del Estado y que, por supuesto, no podían controlar su realización.

    Evidentemente, cuanto más se extienda la propiedad de una vivienda, mucho mejor. Pero la forma en que se realice debe respetar la previa existencia de esa autonomía comunitaria, pues quién mejor a la hora de saber, que los del propio municipio, la forma en que se han de realizar las diferentes medidas que deben tomarse (terreno dedicado a la construcción, contratación de los materiales y constructores -que son normalmente de la misma comunidad- elaboración de las infraestructuras necesarias, etc...) sin necesidad de ninguna ingerencia intervencionista planeadora urbanística, que previamente hace suya la propiedad de todo el suelo, que delinea como un racionalista con escuadra y compás los terrenos, que no tiene control efectivo ninguno sobre el promotor, constructor o arquitecto (a la hora de los derrumbes e indemnizaciones, "a reclamar el Maestro Armero") y todo bajo un control administrativo desligado completamente del conocimiento de las verdaderas necesidades, que sólo realmente conocen los del municipio.

    Dígale usted a un conocido mío que le acaban de operar de cáncer, y que ahora está siendo medicado con quimioterapia, y que está en el paro él y su señora... que habría sido mejor que la sanidad estatal gratuita no existiera y que, en su lugar, les dieran todos los años un salario social para que, con él, hicieran lo que quisieran... o lo que pudieran... A ver si le convence usted de que con esa mierda, mi conocido se hubiera podido pagar la costosísima operación de extirpación del estómago y parte del hígado, los quince días de hospitalización, la costosísima medicación y ahora, además, los meses de quimioterapia... Pruebe usted a contarle a él todas esas monsergas de que la Seguridad Social no es un magnífico invento y ya verá lo que le dice. Eso sí, dígaselo usted por carta, porque si se lo dice en persona, su señora (que es una bestia) a lo peor hasta le da alguna ingrata sorpresa.
    Puesto a esto le contesto que yo no le diría eso que usted dice y me atribuye, simplemente, como señalé antes, porque no responde a la verdad de lo que yo he explicado ampliamente en los hilos de los "tochos" que usted decía y en donde, le repito, estáre encantado de responderle a todas las cuestiones que los textos de dichos "tochos" puedan resultarle díficiles de entender (como constato, por desgracia, al leer este último párrrafo suyo).

    Son muchas las preguntas que se me ocurren, pero ninguna de ellas creo que se solucionarían destruyendo la seguridad social e implantando en su lugar un salario social repartido a toda la población con independencia de su nivel de renta (la misma basura tanto al señor Botín como a un obrero en paro...). Sinceramente, y creo habérselo dicho ya antes, todas esas medidas me parecen una majadería. Y si ésta es la solución que nos ofrecen las opciones 'realistas', me quedo con mis ministros falangistas, por muy dictatoriales y 'estatalistas prosoviéticos' que usted les vea.
    Afortunadamente, puede usted quedarse tranquilo, pues nada de esto que usted dice en este último párrafo y que me atribuye a mí se corresponde, en absoluto, a ningún de los textos de los hilos que yo he abierto y en donde le espero a usted para que plantee todos los interrogantes que la lectura de dichos textos o "tochos" le sugieran. Pero eso sí, en esos hilos, para poder centrar mejor el tema.

    Solo espero que en España jamás se aplique ese modelo que ustedes y el tal Douglas ese predican.
    Repito que no he planteado, que yo recuerde, ningún modelo, proyecto o esquema práctico o concreto. Yo sí espero que los principios económico-financieros enunciados por Douglas informen el funcionamiento del sistema financiero español, paso previo o concomitante a cualquier intento genuino de restauración social española (de hecho, de manera imperfecta e incompleta (recalco lo de "imperfecta" e "incompleta" ya se aplican en algunos municipios o comunidades españoles, que demuestran una iniciativa propia de personas, gracias a Dios, en parte libres y no masificadas tecnocráticamente).

    Es este aspecto financiero el único que los católicos tradicionales críticos del tecnocratismo franquista-juancarlista destructor del bien común español han descuidado un poco, pero que C. H. Douglas sí supo ver bien su carácter esencial para cualquier restauración-reconstrucción social. Y es lógico que sea así pues a fin de cuentas, fomenta la misma doctrina social de la Iglesia (véase aquí y aquí, para más información al respecto) defendida por esos católicos tradicionales españoles críticos del tecnocratismo anticristano y totalitario del franquismo-juancarlismo.

  13. #13
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    Re: Pues yo me vuelvo a España

    Fíjese en este discurso del Caudillo, todavía en plena guerra de liberación (1937), asentando las bases de lo que tras la Victoria sería su Régimen:



    Discurso de Francisco Franco (1937)


    El trabajo

    Todos los españoles estarán obligados a trabajar sin exclusión: el nuevo Estado no puede sostener ciudadanos parásitos. En su aspecto social, el trabajo tendrá una garantía absoluta, evitando que sea servidumbre del capitalismo y que se organice como clase adoptando actitudes combativas que le inhabiliten para colaboraciones conscientes.

    Se implantará la seguridad del jornal y, en tanto no se dicten fórmulas relativas a salarios y a la participación de los obreros en los beneficios de la producción, serán respetadas cuantas conquistas impliquen mejoramiento de trabajo para la sociedad y para la economía nacional.

    Al lado de estos derechos que se reconocen a los obreros, estarán sus deberes y obligaciones, especialmente cuanto signifique leal colaboración para la producción de la riqueza.

    Se edifican las bases sociales

    Auxilio Social, con millares de comedores y guarderías infantiles en toda la España liberada; el Servicio Social de la Mujer, que estimula y premia el amor a los necesitados; el Subsidio a las familias de los combatientes pobres, que les asegura la normalidad de sus ingresos; la Ley de exención de pagos de alquileres a los obreros sin trabajo; la fiscalía de la vivienda, que corrige las deficiencias de los hogares humildes; la Ley de préstamos bancarios para las carreras de los hijos de los funcionarios; el Patronato Nacional Antituberculoso, que, en plena guerra, ha creado 8.000 camas más para los tuberculosos pobres; la Ley que obliga al establecimiento de comedores en las fábricas para comodidad de los trabajadores; la mejora de la Ley de Seguros por accidente; la Ley del Trigo, que, revalorizándolo, convierte en realidad nuestro lema de "¡ARRIBA ESPAÑA!"; la Ley de préstamos a los cultivadores, facilitándoles simientes seleccionadas; la revalorización y tasa mínima del pescado, en beneficio de los trabajadores del mar; la Ley de concesión del derecho al trabajo remunerado a los penados, en beneficio de sus familiares; la Ley de redención de las penas por el trabajo; el Patronato Nacional de Ciegos; la nueva Ley de la Enseñanza, con numerosas becas para los estudiantes pobres, y la gran Ley que establece en toda España el Salario familiar.

    Jamás Nación alguna creó y llevó a la práctica en menos tiempo y más difíciles circunstancias, Instituciones y Leyes de un fondo social tan humano y tan justo.Esta es nuestra ejecutoria y nuestro proceder.Así concebimos y así forjamos España.

    El Fuero del Trabajo

    Renovando la Tradición Católica de Justicia Social y alto sentido humano que informó nuestra legislación del Imperio, el Estado, nacional en cuanto es instrumento totalitario al servicio de la integridad patria, y sindicalista, en cuanto representa una reacción contra el capitalismo liberal y el materialismo marxista, emprende la tarea de realizar -con aire militar, constructivo y gravemente religioso- la revolución que España tiene pendiente y que ha de devolver a los españoles, de una vez y para siempre, la Patria, el Pan y la Justicia.

    Para conseguirlo -atendiendo, por otra parte, a cumplir las consignas unidad, libertad y grandeza de España- acude al plano de lo social con la voluntad de poner la riqueza al servicio del pueblo español, subordinando la economía a la política.

    Y partiendo de una concepción de España como unidad de destino manifiesta, mediante las presentes declaraciones, expresa su designio de que también la producción española -en la hermandad de todos sus elementos- sea una unidad que sirva a la fortaleza de la Patria y sostenga los instrumentos de su poder. El Estado español, recién establecido, formula fielmente, con estas declaraciones que inspirarán su política social y económica, el deseo y la exigencia de cuantos combaten en las trincheras y forman, por el honor, el valor y el trabajo, la más adelantada aristocracia de esta era Nacional.

    La vivienda

    Es una verdadera vergüenza que millares de familias españolas habiten en sitios sin condiciones, y ni siquiera elementales de salubridad. Hay que acabar con eso, y lo aseguro que acabaremos. Ya se está estudiando el tipo o los tipos de casas que deben construirse, sobre todo en lo que se refiere a la vivienda rural. Van levantados ya unos cuantos millares de edificios destinados a las clases más necesitadas. Mediante el pago de un alquiler extraordinariamente barato, podrán las familias humildes habitar en viviendas nuevas, risueñas, bien ventiladas, en vez de seguir habitando en las actuales zahurdas.

    La tierra

    En el aspecto agrario, sin aplicar fórmulas que sólo pueden concebirse en hipótesis, la actuación del Estado será de constante ayuda a la independencia del campesino, preocupándose especialmente por su bienestar.

    El Gobierno nacional se propone la intensificación del cultivo y un nuevo régimen jurídico de la tierra. Al mismo tiempo se está estudiando un proyecto denominado patrimonio familiar, que consiste en la transmisión del patrimonio al hijo que tenga más condiciones para administrarle, impidiendo así el fraccionamiento de la propiedad.

    Ganamos día a día la guerra, con paso firme y seguro, como ganamos y ganaremos la paz para España. Ahí tenéis el Consejo de Ordenación del Servicio Nacional del Trigo, primera gran batalla de la retaguardia, digna de las que se riñen en vanguardia, que estoy dispuesto a ganar, que ganaré sobre todo y por encima de todo. Solemnemente os lo digo, labriegos de tierras españolas, cimiento permanente de la riqueza nacional. Hoy son los trigueros objeto de esta atención política del Estado. Muy pronto lo serán los ganaderos y los pescadores, que nuestra España a nadie olvida, y a todos dará la justicia prometida.

    Se tenderá a dotar a cada familia campesina de una pequeña parcela, el huerto familiar, que le sirva para atender a sus necesidades elementales y ocupar su actividad en los días de paro.

    Se conseguirá el embellecimiento de la vida rural, perfeccionando la vivienda campesina y mejorando las condiciones higiénicas de los pueblos y caseríos de España.

    Es aspiración del Estado arbitrar los medios conducentes para que la tierra, en condiciones justas, pase a ser de quién directamente la explota.

    El Estado reconoce a la familia como célula primaria natural y fundamento de la sociedad, y al mismo tiempo como institución moral dotada de derecho inalienable y superior a toda ley positiva. Para mayor garantía de su conservación y continuidad se reconocerá el patrimonio familiar inembargable.

    Justicia, Educación y Tráficos

    Los agitadores y todos los culpables de asesinatos serán castigados; pero seguiremos dando prueba de clemencia con la masa de los que hoy son nuestros adversarios. Crearemos una Justicia y un Derecho Público, sin los que la dignidad humana no sería posible. Formaremos un Ejército poderoso de mar, tierra y aire, a la altura de las virtudes heroicas tan probadas por los españoles, y reivindicaremos la Universidad clásica, que, continuadora de su gloriosa tradición, con su espíritu, su doctrina y su moral, vuelva a ser luz y faro de los pueblos hispanos.

    En el orden comercial viviremos en armonía con los demás pueblos, constituyendo preferencia la comunidad de raza, de lenguaje y de ideario: pero sin que por ello se olviden aquellas relaciones tradicionales dentro de una leal correspondencia, que no sean incompatibles con nuestro sentido ideológico, excluyéndose, desde luego, todo contacto soviético, que tan perjudicialmente afectaría a nuestra civilización y a nuestra sociedad.

    En su aspecto tributario, el Estado organizará los impuestos de forma que recaigan especialmente sobre quienes, por su capacidad económica, deben soportarlos.

    Política Religiosa

    A la persecución enconada de los marxistas y comunistas a cuanto representase la existencia de una espiritualidad, de una fe o de un culto, oponemos nosotros el sentimiento de una España católica, con sus Santos y con sus Mártires, con sus instituciones seculares, con su justicia social y con su caridad cristiana; y aquel gran espíritu comprensivo que hizo que en los siglos de oro de nuestra Historia, cuando un catolicismo vigoroso y sentido era el arma de la reconstrucción de nuestra unidad histórica, veíanse bajo la tutela tolerante del Estado Católico las mezquitas y las sinagogas acogidas al espíritu comprensivo de la España católica.

    El Estado, sin ser confesional, concordará con la Iglesia Católica, respetando la tradición nacional y el sentimiento religioso de la inmensa mayoría de los españoles, sin que ello signifique intromisión ni reste libertad para la dirección de las funciones específicas del Estado.

    Política Militar

    Puedo anunciar que España se bastará a sí misma completamente en orden a las industrias de guerra; y que eso que podríamos llamar un "milagro" se producirá en un plazo de años muy corto. Tendremos fabricada por nosotros la artillería necesaria, todas las armas automáticas, toda la fusilería; resolveremos ampliamente -como lo resolveremos hoy- el enorme problema del municionamiento; saldrán de nuestras fábricas los aviones, los motores, los elementos de transporte.

    Nos bastaremos ampliamente a nosotros mismos -lo repito-, y con ello, con una Marina pujante y una Aviación fuerte, nos hallaremos en condiciones de servir los ideales de la grandeza nacional.

    Fruto de la guerra

    A esa juventud heroica que en las trincheras lucha, a esos beneméritos soldados que en los frentes resisten alegres las inclemencias del invierno y dan con admirable desprendimiento su vida por España, les afirmo que sus sacrificios serán fecundos, y que la España, les afirmo que sus sacrificios serán fecundos, y que la España que se forja en los duros golpes de los campos de batalla tendrá unidad y fortaleza, que nada dividirá a la España Nacional, que la estrecha unión de la juventud española, generosa, noble, sin reservas, no ha de ser por nada ni por nadie desvirtuada.

    El Estado abordará los grandes problemas que el sacrificio realizado en la guerra exige, la consolidación de nuestro potente Ejército de tierra, mar y aire, y de las industrias indispensables para la guerra.La realización de la gran obra social, proporcionando a nuestras clases medias y trabajadoras condiciones de vida más humanas y justas.

    La solución de los múltiples problemas que nuestra industria tiene planteados para su resurgimiento. Ordenación de la obra de cultura, con el mejoramiento intelectual, moral y físico de nuestras juventudes. Realización de la reforma económica y social de la tierra.Restauración de nuestra Marina mercante y de nuestra Flota pesquera. Ejecución de los grandes planos de obras hidráulicas. Mejora de la vivienda y realización de la gran obra sanitaria nacional.Atracción del turismo, ordenamiento de la Prensa, y con todo ello la reconquista de nuestro prestigio en el mundo.

    Para acometer esta gran tarea a que todos hará dignos del esfuerzo de los Caídos, el trabajo, el talento, el sacrificio y la virtud son instrumentos precisos. La grandeza y la unidad de España no se forjaron en la frivolidad y en el regalo.

    La vida cómoda, frívola, vacía, de años anteriores ya no es posible.

    Francisco Franco Bahamonde, en 1937.
    Gracias a discursos como éste de 1937 y a la santa victoria del hombre que lo pronunció y los llevó a efecto en la medida de lo posible, y en las más de las ocasiones con creces... hoy en día todavía los españoles podemos decir satisfechos, cuando nos preguntan, que vivir en un país como el nuestro, a pesar de los pesares todavía... es mucho mejor que malvivir como obrero en la muy todopoderosa Norteamérica. Y a pesar de que personas como usted, con todo el mejor criterio que ustedes quieran arrogarse, nos digan a los españoles que aún conservamos algo de memoria, que debemos mostrarnos críticos y prevenidos contra el 'tecnocratismo anticristano del franquismo'. Permítame que me sonría...

    ¿De donde saca usted que el franquismo fué anticristiano?.
    He oído de todo a la hora de denostar al Caudillo, pero le aseguro que es la primera vez que escucho a alguien acusarle de 'anticristiano'. Cosas veredes... ¿De verdad se cree usted eso?, o solamente lo ha oído decir en algún sitio y le ha parecido oportuno transcribirlo en este mismo momento. Me voy a dormir, Martin Ant, voy a ver si consigo conciliar el sueño una vez que pueda controlarme la risa...

    Un saludo, señor Martin Ant, y buenas noches.


    .
    Última edición por jasarhez; 17/02/2014 a las 23:46
    raolbo dio el Víctor.

  14. #14
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    Re: Pues yo me vuelvo a España

    Martin, aunque usted no lo vea, el modelo de sanidad que defiende viene a ser el vigente en Estados Unidos, donde si te quieres operar de apendicitis te quedas sin ahorros o tienes que empeñar tu vivienda (ejemplo de factura de real):

    JpUjchC.jpg

    SsMTlsE.jpg

    APbtSaP.jpg

    Creo que usted y cierto sector del carlismo contemporáneo están en exceso influidos por el anarcocapitalismo estadounidense, esos que se llaman a si mismos "libertarians" y tienen por jefe a Ron Paul. Por esa razón, entre otras, le comenté que hay que tener mucho cuidado con todo lo que viene de Estados Unidos, incluso con lo que adopta marchamo tradicionalista. La Obra Nacional Corporativa en realidad no proponía algo tan alejado de lo que finalmente se llevó a cabo, ni se se separaba en exceso del corporativismo fascista/falangista, como ya argumenté en este hilo:

    http://hispanismo.org/politica-y-soc...tml#post123534

    Estoy de acuerdo en su crítica a la tecnocracia, la aglomeración en ciudades y otros muchos aspectos negativos que a mi juicio tuvo el franquismo, aunque no se le pueda achacar toda la culpa. Soy muy crítico con ese régimen, porque nos trajo modernidad en muchos aspectos, incluidos los morales, pero no creo que haya gran cosa que criticar a la sanidad de Franco. Y no creo que tampoco le cayese mal a Chesterton, que contemplaba con simpatía el régimen de Mussolini. Más bien debemos estar agradecidos por tener ese sistema sanitario y no el de Estados Unidos, donde la mortalidad es mucho mayor. La centralización es positiva y hasta necesaria en algunos ámbitos.

    En todo caso, creo que toda esta discusión es reiterativa y se sale un poco del hilo. En este capítulo tenemos ideas diferentes y es difícil que cedamos en algo. Lo que me proponía era debatir sobre lo que trata el artículo: si, pese a todas las calamidades que estamos sufriendo, en España se vive mejor que en otros países; si los españoles pecamos de ser demasiado críticos con lo nuestro y, por el contrario, quedamos deslumbrados fácilmente por el extranjero. Yo creo que en esencia todo eso es cierto, pero aquí nos podrían aportar mucha luz los amigos que viven o han vivido en el extranjero.

    Es verdad que el autor del artículo comete el error de centrarse en los aspectos materiales, pero tampoco se puede esperar mucho más de un artículo publicado en la prensa. Tampoco pasa nada por tratar de las cuestiones materiales; no somos cátaros. Un aspecto importante es que de Estados Unidos no se suele hablar mucho de corrupción, pero según el autor se debe a que allí la corrupción está institucionalizada y se considera parte del sistema, con lo que estoy de acuerdo. Eso ya entra también en el terreno moral. Y si prefiere centrarse en lo moral y en lo espiritual, no tengo inconveniente. Yo creo que, pese a todo, en España estamos mejor moralmente y tenemos una sociedad más sana que en Estados Unidos. Con respecto a otros países quizá ya habría que discutirlo caso por caso.
    jasarhez y raolbo dieron el Víctor.
    «Eso de Alemania no solamente no es fascismo sino que es antifascismo; es la contrafigura del fascismo. El hitlerismo es la última consecuencia de la democracia. Una expresión turbulenta del romanticismo alemán; en cambio, Mussolini es el clasicismo, con sus jerarquías, sus escuelas y, por encima de todo, la razón.»
    José Antonio, Diario La Rambla, 13 de agosto de 1934.

  15. #15
    jasarhez está desconectado Proscrito
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    Re: Pues yo me vuelvo a España

    NOTA: Este mensaje fué inserto en el hilo un poco más arriba y, por error exclusivamente mío, ha sido borrado y lo he tenido que colgar aquí abajo. Quizás por eso no se puedan apreciar correctamente cuales han sido las respuestas que el señor Martin Ant le había realizado al mismo. Pido disculpas por mi torpeza..





    Extraigo del artículo que viene enlazado en el que nos sirve de cabecera a este hilo, abierto por mi estimado Kontra, este otro artículo, del cual voy a destacar estas palabras que me parecen clave para entender el por qué los norteamericanos, el norteamericano medio, es mucho más pobre que un homónimo suyo de cualquier país europeo (incluída España).


    Y hay gente que cree, equivocadamente, que los estadounidenses son más ricos que los ciudadanos del Viejo Continente, y por ello se declara admiradora de su sistema político-económico. Sin embargo, su creencia se asienta sobre cálculos falsos. En realidad, Estados Unidos tiene más ricos y sus ricos lo son más, pero el ciudadano medio es más pobre que el europeo.

    El error de percepción proviene de la imagen que se proyecta, pero también del uso de indicadores imprecisos, como el PIB per cápita, una mala medida en tanto que es temporal, pues dura tan sólo un año. Además, enmascara las distorsiones de las desigualdades de distribución de la renta, algo clave en Estados Unidos, donde el 10% más opulento posee el 75% de la riqueza total, según un estudio del Congreso.

    Si eliminamos el efecto distorsionador de la élite estadounidense, la mayoría de los norteamericanos es un 20% más pobre que la mayoría de los europeos. Dicho de otra forma: es mejor nacer en Europa, puesto que es mucho más probable uno lo haga en el 90% de los de abajo que en el 10% de los privilegiados.

    Los europeos (incluso los españoles) son más ricos que los estadounidenses - Noticias de Mundo
    La clave es la desigualdad en la distribución real de la riqueza. Desigualdad que viene generada, principalmente, por la existencia de un sistema de economía neoliberal. La nación puede ser rica, pero sus subditos medios encontrarse entre los más pobres de la tierra. La India es uno de los países más ricos del planeta. ¿Pero, para qué les sirve a sus habitantes tantísima riqueza?. En cambio, la España de Franco, que no era tan rica como los Estados Unidos o la India, sí logró asegurar para todo el mundo educación de calidad gratuíta, uno de los mejores sistemas sanitarios del planeta (eso es algo que hoy ya nadie niega, cuando se está a las puertas de su demolición), trabajo asegurado de por vida para todos, buenas leyes laborales, pagas extras, vacaciones pagadas de un mes de duración OBLIGATORIAS, jubilación, montepíos, seguro de enfermedad, mutuas patronales en caso de accidentes laborales, viviendas sociales para los trabajadores, centros vacacionales estatales, etc, etc...

    Algunos me argumentarán que algunas de esas cosas, y quizás otras, en otros países europeos se lograron por otros medios. Y yo no voy a negárselo en ningún momento. Pero aquí, en nuestra España, solamente fué el franquismo quien nos legó todo ésto. Y posteriormente, con el régimen masónico-juancarlista, se fué consumiendo lentamente, reforma tras reforma, demolición tras demolición de nuestras industrias nacionales, traición tras traición... Y no pararán hasta no terminar con masacrar completamente y proletarizar de forma paupérrima a ese otro gran logro del tan denostado régimen franquista: la clase media. La clase media española es lo último que les queda por derribar a esta pandilla de sinvergüenzas...

    Y ahora voy a publicar aquí un extracto de un artículo publicado en internet que también sabe ser muy crítico con el régimen franquista: Las dos caras del franquismo - Rankia

    (.../...)

    ...A raíz de lo que os comento, he investigado en los libracos de leyes y esto que sigue es lo que he encontrado en cuanto a logros sociales.

 ¿Queréis saber quiénes fueron socialistas y sociales de verdad?



 Pues estas son las leyes franquistas del Fuero del Trabajo. En plena Guerra Civil, el 9 de marzo de 1938, Franco dicta la Ley del Fuero del Trabajo, en beneficio de los trabajadores.

    En base a esta ley fundamental, se aprueban las siguientes leyes:
    



    • 1 de septiembre de 1939. Ley del subsidio familiar.
    • 
23 de septiembre de 1939. Ley del subsidio de vejez.
    • 
13 de julio de 1940. Ley del descanso dominical y días festivos.
    • 
25 de noviembre de 1942. Ley de patrimonios familiares.
    • 
14 de diciembre de 1942. Ley del seguro obligatorio de enfermedad. 


Para dar cobertura a esta ley, solamente en esos años, ya se construyó toda una red hospitalaria dependiente de la Seguridad Social:

    • Residencias hospitalarias, 292.
    • Ambulatorios, 500.
    • Consultorios, 425.
    • Residencias concertadas, 96.

    Pero seguimos avanzando en el tiempo...

    • 26 de enero de 1944. Contrato de trabajo, vacaciones retribuidas, disfrute de la maternidad para las mujeres trabajadoras y garantías sindicales.

    • 19 de noviembre de 1944. Paga extraordinaria de Navidad (persiste, pero se silencia quien la creó).
    • 18 de julio de 1947. Paga extraordinaria del 18 de julio. También persiste en la actualidad, aunque se ha trasladado de fecha haciéndola coincidir en junio con la onomástica del Rey, para no recordar a su creador ni herir susceptibilidades.
    • 
14 de junio de 1950. Reforma del I. N. P., para garantizar una mejor cobertura en la acción protectora.
    • 
22 de junio de 1956. Legislación de accidentes de trabajo.
    • 
24 de abril de 1958. Legislación de convenios colectivos.
    • 
23 de abril de 1959. Legislación de mutualidades agrarias. En estas leyes se encuadraron más de dos millones de trabajadores del campo, tanto por cuenta ajena como propia.
    • 
2 de abril de 1961. Ley del seguro de desempleo.
    • 
14 de junio de 1962. Legislación de ayudas a la ancianidad.
    • 
28 de diciembre de 1963. Ley de bases de la Seguridad Social.
    • 
31 de mayo de 1966. Ley de Régimen Especial Agrario.
    • 
2 de octubre de 1969. Ordenanza General del Campo, donde se establece la jornada laboral de 8 horas.
    • 
20 de agosto de 1970. Mutualidad de Autónomos Agrícolas.
    • 
23 de diciembre de 1970. Ley de Empleo Comunitario.

    _______________________________
    Por tanto, ya desde el 20 de noviembre de 1975, fecha en que murió Franco, todos los trabajadores españoles tenían absolutamente cubiertas por el Estado nacido del 18 de julio de 1936 todas las contingencias siguientes:

    • Seguro de Desempleo.
    • Subsidio de Vejez.
    • Invalidez permanente total.
    • Invalidez absoluta.
    • Gran invalidez.
    • Discapacitados y disminuidos.
    • Subsidio de ancianidad.
    • Enfermedad común no laboral.
    • Accidente común no laboral.
    • Subsidio familiar.
    • Protección a las familias numerosas.
    • Asistencia farmacéutica.
    • Asistencia médica.
    • Asistencia hospitalaria.
    • Vacaciones retribuidas.
    • Descanso Dominical y en días festivos.
    • Paga extraordinaria de Navidad.
    • Paga extraordinaria del 18 de julio.
    • Pagas sobre beneficios.
    • Convenios laborales.
    • Representación sindical.
    • Jurados de empresa.
    • Representación en los consejos de administración de las empresas.

 . - De las leyes sociales franquistas a los sindicatos parásitos de la democracia


    ¿Qué otro régimen político de similares características ha dotado a sus compatriotas de semejantes conquistas sociales?. Perón en Argentina, y pocos más. Desde luego, jamás lo consiguieron (porque ni siquiera lo intentaron) personajes como Pinochet, en Chile, que solamente se dejó guiar por las doctrinas económicas neoliberales de Milton Friedman, mientras que en lo político sí aprendieron a utilizar perfectamente los sanguinarios métodos de represión y tortura de la CIA.
    Gracias a este regalo del Cielo, que significó el tan denostado franquismo, aún en la España de hoy en día, se pueden escribir artículos como éstos, argumentándose con toda razón, que aquí todavía vivimos muchísimo mejor que en Norteamérica.

    ____________________________
    Por otra parte, y en respuesta a la cordial contestación de Martin Ant:

    Cita Iniciado por Martin Ant Ver mensaje
    ...Franco sólo fue el instrumento o herramienta de los organismos masónicos mundiales para la implantación en suelo español de las exactamente las mismas políticas tecnocrácticas-planificadoras que paralelamente se estaban realizando en el resto de países del entorno occidental, bajo la común dirección del Fondo Monetario Internacional y del Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo (integrado en el Banco Mundial).

    ¿Cree usted que todas estas críticas a las políticas tecnocráticas en materia económico-social son gratuitas e injustificadas? ¿Cree usted que no son más que una pura opinión personal mía carente de justificación en la realidad? ¿Cree usted que todas las brillantes plumas que criticaron esto mismo que yo crítico en la década de los ´60 y ´70 en torno a la revista Verbo y la Ciudad Católica estaban injustificadas y no eran más que unos "antifranquistas" irracionales? ¿Cree usted que estaban equivocados todos los autores franceses de la Cité Catholique que criticaban esas mismas políticas tecnocráticas del franquismo que se aplicaban también de manera calcada en Francia durante la misma época? ¿Cree uste que se equivocaban Dietrich von Hildebrand o Josef Pieper cuando realizaban la misma denuncia de esas mismas políticas en Estados Unidos y Alemania respectivamente? ¿Cree usted que se equivocaban los italianos católicos tradicionales que criticaban la misma política que estaba implantando la democracia cristiana (es decir, el paralelo de la dictadura franquista) en Italia? ¿Cree usted que estaban equivocados C. H. Douglas y sus discípulos del Crédito Social cuando también denunciaban públicamente todas esas mismas políticas que el Partido Laborista estaba desarrollando e implantando en la isla británica en la misma época?
    Mire... eso de que Franco fué herramienta de los organismos masónicos mundiales, no se lo cree ni usted... Franco aplicó la Doctrina Social de la Iglesia. Una doctrina que nunca antes (y resalto esto que digo: NUNCA ANTES EN NUESTRA HISTORIA!) fué puesta al servicio de nuestros compatriotas desde las autoridades gubernativas, ni con las monarquías ni con las repúblicas...

    Porque gracias a todas aquellas conquistas sociales, que no vinieron de la mano del marxismo ni de la revolución, ni del NOM, como dicen algunos desagradecidos... sino de la aplicación y desarrollo del Fuero del Trabajo, los españoles pudimos conocer, quizás por primera vez en nuestra más reciente historia, la justicia... la justicia social, para más señas. Porque fué precisamente una ley de 1939 gracias a la cual se anexionaron inseparablemente una doctrina social nacida también de la Rerum Novarum, del Papa León XIII, la doctrina social de la iglesia con los más firmes ideales de los españoles y de todos los pueblos de la tierra.

    Y tuvo que ser precisamente en España ...por gracia de Dios, aquí en nuestra patria y no en la Conchinchina, gracias a las políticas de un régimen nacido al albor de un cristianismo impenitente, dónde se llevaran a cabo, POR PRIMERA VEZ EN LA HISTORIA, una de las 'instrucciones' más importantes, que siempre (repito: SIEMPRE) hasta ese momento fueron sistemáticamente incumplidas.

    Porque la doctrina social, nadie me negará que ha sido siempre una de las doctrinas más incumplidas por todas nuestras clases políticas. Y digo ésto para vergüenza de aquellos que se decían católicos y que estuvieron gobernando España con más o menos acierto, pero con mucha injusticia en lo que a lo social respecta... hasta que llegó aquél magnífico general gallego del que hoy casi todo el mundo reniega.


    ______________
    Pero, mucho me temo que, lamentablemente, pasados unos pocos años más de política neoliberal como la que venimos padeciendo... terminaremos, no ya como en Norteamérica... sino como en Marruecos (donde, por cierto, también siguen un asqueroso sistema liberal en su basura de economía).

    Y sí, estimado Martin Ant, sí que me creo que están equivocados C. H. Douglas y sus discípulos del Crédito Social, entre otras cosas porque, por mucho que me he leído con esmero todos los artículos de este economista del que usted ha pegado aquí, tan amablemente, tantos y tantos artículos, jamás sus tesis han podido convencerme. Lo siento, señor Martin Ant, ya se lo he dicho en otras ocasiones, pero tengo que repetirle que no me gusta el Crédito Social, ni C.H. Douglas, porque creo en la dignidad del trabajo y no quiero un país repleto de vagos cobrando subsidios.

    Un saludo
    Última edición por jasarhez; 17/02/2014 a las 16:09
    ALACRAN dio el Víctor.

  16. #16
    jasarhez está desconectado Proscrito
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    Re: Pues yo me vuelvo a España

    Estimado señor Martin Ant, créame que le tengo en gran estima y que admiro mucho sus esfuerzos (se lo digo de corazón). Pero, no vaya usted a compararme la etapa de Aznar con el franquismo. Naturalmente que la etapa de Aznar fue una época de bonanza, los negocios prosperaban, la caja de la Seguridad Social estaba en superávit, el dinero corría a espuertas, etc, etc. Pero, como usted bien dice, 'todo eso no es indicador o criterio suficiente de una mejora en el bien común de la comunidad política'. Naturalmente que no lo es... Naturalmente que Pío Moa no ha tenido en cuenta el precio social que se ha tenido que pagar para la consecución de todos esos objetivos. Pero es que durante el franquismo, toda conquista social estaba fuertemente asentada en la realidad de una economía que no dependía de los créditos ni del ladrillo. En aquella época había industria y España era la décima potencia industrial del planeta. Mientras que en la época de Aznar, solo se consiguió vivir con aquella falsa holgura hipotencando el futuro de nuestros hijos. Se aplicó el modelo neoliberal que años antes se había aplicado en el Chile de Pinochet, o muy parecido... Y ese modelo no sirve para construir el futuro. Veamos qué ocurrió en la época de Aznar: España venía de una gran crisis económica generada por la destrucción de su tejido industrial a consecuencia de las políticas de los gobiernos de Felipe González y los mandatos de la Comunidad Económica Europea. España estaba absolutamente desindustrializada y sus mejores empresas o bien, habían sido cerradas o vendidas a capital extranjero. Y en eso llega Aznar y comienza a crear una burbuja económica basada en los créditos y el ladrillo. Y claro... la economía florecía. Pero florecía de la misma manera que si yo le digo a mi mujer: María, voy a dejar el trabajo y vamos a pedir un crédito. Y durante los próximos años vamos a dedicarnos a gastarnos el dinero que hemos pedido. Y concluído el crédito, pedimos otro.. y otro. Ninguno de los dos trabajamos y comemos y cenamos en los mejores restaurantes... ¡Todo magnífico!. Años más tarde será nuestro hijo quien pague nuestros excesos y todas sus consecuencias.

    Pero durante el franquismo jamás se hizo eso. Durante el franquismo no se producía ningún avance social sin que éste estuviera correctamente asentado en un avance real de nuestra economía. Y tampoco, como bien decía Franco en uno de sus discursos, jamás se obtuvo ningún avance en el terreno económico sin que éste se viera reflejado en alguna conquista social que el pueblo quería. Y esta es la diferencia... De modo que no me compare usted a los gobiernos de Aznar con los del Caudillo.

    Y ya para terminar, que tampoco tengo tiempo en este momento de extenderme demasiado, he leído en su escrito que habla usted algo de las presas y pantanos construidos durante el franquismo y ha hecho una aparente alusión a lo que diría Chesterton. Pues bien, le voy a decir que no estoy de acuerdo. No me hable de impactos medioambientales 'que perjudican a la larga al bien común de la comunidad', ni tampoco me hable de 'la forma centralista-totalitaria con la que se controlan estos recursos'. Hablemos mejor de los millones de hectáreas que pudieron ser convertidas en productivas gracias a estas ingentes obras hidráulicas, hablemos de la energía eléctrica producida sin depender del petroleo ni del carbón, y hablemos de lo que sería Madrid (y otras ciudades) hoy en día si Franco no se hubiera decidido a construir pantanos a diestro y siniestro. Estaríamos sacando agua de los pozos privados, y pagándola a precio de oro, para mayor negocio de los bancos y compañía.

    Y no me critique usted a la Seguridad Social nacida del franquismo. Muchas familias como la mía, hijos de obreros, pudimos tener una vida digna gracias a todas esas medidas... Me parece un acto de irresponsabilidad y desagradecimiento hablar mal de todas esas conquistas que nos regaló (y resalto la palabra 'REGALÓ') el franquismo. Y muchas de las actuales familias en las que todos sus miembros están en paro, están consiguiendo vivir bajo techo y no morirse de hambre, gracias a las pensiones que aún cobran los abuelos. Esos abuelos y esas pensiones que fueron fruto de aquella Seguridad Social Española que instauró el franquismo. ¿No cree que, también, por razones como esa se puede decir que en España se vive (pese a todo...) todavía mucho mejor que en Norteamérica?.

    Y no me diga usted más que todas aquellas políticas no contribuyeron al bien común verdadero, sino que más bien lo destruyeron... Con todos los respetos, no diga usted más majaderías. Y perdóneme que le diga ésto de una manera tan explícita y expeditiva. Bien sabe usted lo mucho que le admiro y le respeto. Pero es que me ha llegado al alma leerle escribir ésto...

    Con todo aprecio,
    Jasarhez

    Un saludo en Cristo
    ALACRAN y raolbo dieron el Víctor.

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