Decir que la lengua es el elemento principal de cohesión y de identidad entre los pueblos de España es una simplificación de la realidad difícilmente sostenible. Como ya ha indicado Donoso: la historia y la realidad de España demuestran lo contrario.
No obstante tu afirmación no es del todo descabellada, si la tomamos como premisa "general", lo cierto es que la lengua sí ha servido y ha sido el elemento clave en la formación de ciertos hechos nacionales. El caso alemán sería el paradigmático de estos casos. Alemania se construye en torno a la lengua, no entorno a otros elementos a diferencia de España.
Veras, lo que hoy ocurre es que muchos insisten en comparar a España con otras naciones para descifrarla, sin darse cuenta -debido a su simplificado pensamiento- que España es solo comparable consigo misma y que la única referencia posible para entenderla es España. Pero como la regla en los días que hoy corren es tender a la simplificación, tropezamos constantemente con las mismas piedras.
Es precisamente la premisa que tú has sostenido -la de que la identidad la conforma la lengua- la que ha dado lugar a la aparición de los nacionalismos periféricos, y recuerdo que si estuviéramos de acuerdo con dicha premisa, para ser consecuentes, también deberíamos estarlo con los nacionalismos.
Pero por suerte, algunos conocemos ya de sobra la falsedad de dicha premisa y por ende la ilegitimidad de lo que deriva de ella.
Saludos!
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