Pues sería muy conveniente que todos pensemos que nuestra "democracia" se fundó sobre la sangre de una víctima propiciatoria, la de Carrero Blanco.
Esta democracia, cuya Constitución celebraban hace unos días los ignorantes y los vividores, y todos los corrillos de contertulios de todas las cadenas televisivas... Se fundó en un crimen y, desde antes de sus inicios, ya estaba en connivencia con el terrorismo de ETA.
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