Muy "ilustrativos" los enlaces que has puesto, Madera. Y, por supuesto yo nunca he dudado de la autoría de E.T.A. en la comisión del magnicidio, algo que parece sugerirse en el último mensaje de F.J.Eugenio.

Lo que digo es que "hay algo más", algo todavía más siniestro, algo que se estaba cociendo y que se ha ocultado y se seguirá ocultando. Por aquellos días yo estaba prestando mi servicio militar como voluntario. Y cuando se produjo el atentado, fui acuartelado por un breve periodo de tiempo. Mi unidad estaba en Madrid y llegado el momento del entierro me tocó, junto a otros aproximadamente cincuenta compañeros más, ir a la Pza de Colón, a la altura de Castellana 3, entonces sede de Presidencia de Gobierno, esperar dentro del autocar.

Nosotros no participábamos de lo que allí se había organizado, pero fui testigo de la llegada del Cardenal Tarancón, de los insultos por parte de la masa de falangistas allí concentrados y escuché perfectamente lo de "Tarancón al paredón" y allí había un enorme guirigay. Más tarde nos tocaría a los militares desfilar detrás del armón. Habitualmente desfilábamos con fusil Mauser con bayoneta calada y sin munición. Pero aquel día nos lo habían cambiado, llevábamos cetme con dos cargadores de 20 municiones cada uno, además de la bayoneta.

Llegado el momento de formar y antes de bajar del autobús, nuestro capitán nos dirigió unas brevísimas palabras que a mi se me quedaron grabadas para siempre: "si hay que disparar esperen a que yo dé la orden".

Desde entonces me he preguntado algunas cosas: ¿disparar a quién?, ¿por qué?, en realidad ¿qué esperaban que pudiera suceder? y, más enigmático todavía era: esto no es una iniciativa de este capitán, él obedece órdenes. Por supuesto, no era de recibo que dichas órdenes vinieran del coronel del acuartelamiento, y tampoco de algún general aislado. Estas órdenes venían de "muy arriba", y el motivo no se sabe.

Lo cierto es que si finalmente hubiéramos tenido que abrir fuego, la matanza que se hubiese producido sería la mayor de las deshonras de España y, con toda probabilidad, la dichosa Transición nunca se hubiera producido, ni tendríamos este podrido régimen, dentro del más nefasto sistema que han conocido los siglos.

No quiero especificar más detalles, como el nombre del capitán, o el Arma de mi unidad, o cuál era su denominación.