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Tema: Reseña de la película Galileo Was Wrong

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  1. #1
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    Re: Reseña de la película Galileo Was Wrong

    Cualquier persona que se dedique o haya dedicado a la docencia sabe que lo primero que se hace es enseñar a pensar al alumnado -otra cosa son los resultados-, y también sabe que cuando se plantean problemas para resolver o dudas, que suelen ser muchísimas, tantas que parecen infinitas, hay un enorme número de gente que está estrujándose las neuronas. Cualquier docente sabe, y así lo habrá experimentado en la práctica, que los alumnos que atienden están pendientes del más mínimo error que se cometa en las pizarras. Por supuesto, espero que se entienda que me estoy refiriendo a estudiantes con capacidad de raciocinio ya desarrollado y, especialmente, a los universitarios.

    Por otro lado, todo estudiante superior en parte por la edad del entusiasmo en la que está, en parte por deseo de pasar a la posteridad, aspira a logros que nadie más ha conseguido. Y ésta es una constante en todos los estudiantes de ciencias. Ante tal característica ¿podemos pensar que toda esa masa de cabezas pensantes con ganas de aprender, de saber, de conocer, con una actividad neuronal a tope, son tontos que no se dan cuenta de nada y se tragan lo que se les cuenta? La respuesta es obvia, ¡para nada! Sr. Martín ANT es la enésima vez que viene usted con la misma murga del mismo personaje y esta vez acompañado de otro personaje que emite una opinión, y, por ello, carente de toda validez empírica.

    Y, como no podía ser menos, vuelve a dar validez a otro personaje que no pasa de la anécdota:


    Harry Hamlin Ricker III es un ingeniero eléctrico retirado que escribe comentarios sobre la ciencia física, historia de la ciencia, el impacto de la ciencia en la sociedad y la filosofía de la ciencia. Él tiene una licenciatura en Ingeniería Eléctrica de Virginia Tech y una Maestría en Ingeniería Eléctrica de la Universidad de New Hampshire. Ha trabajado para Illinois Institute Of Technology Research Institute, Johns Hopkins Laboratorio de Física Aplicada y Comunicaciones Satellite Corporation. Ha sido un astrónomo aficionado desde hace casi 50 años y era líder del grupo de interés de la relatividad Natural Alianza Filosofía por cinco años. Él vive en Newport News, Virginia.



    RALPH HUMPHREY dice:
    10 de junio 2015 a 13:48

    Periodista Margaret Wertheim, ella misma un PAN miembro y amigo y socio de uno de sus miembros fundadores (Jim Carter, inventor de la teoría de la franja de circlons), [15] especuló en un ensayo de 2012 que gran parte del interés en esta área es una respuesta con el contenido matemático pesado y las ideas abstractas subyacentes teorías científicas convencionales, que, dice, los hace inaccesibles para el público en general. [16] [17] [18] Ella compara NPA con la revuelta de Martín Lutero contra la iglesia católica. Sin embargo, el periodista John Horgan, amigo de Wertheim de, informó que "Cuando [Wertheim] asistió a una reunión NPA ... le recordaba a un experimento en el que tres pacientes esquizofrénicos, cada uno de los cuales creían que él era el Cristo , se introdujo el uno al otro ... Cada concluyó que los demás estaban locos. Observación de presentadores en la reunión NPA, comentarios Wertheim, era como 'viendo treinta Jesús Cristos' ".

    Responder
    RICK DELANO dice:
    30 de junio 2015 a 15:06
    La analogía era posible sólo a un protestante ��


    RICK DELANO dice:
    24 de junio 2015 a 13:04
    Las fechas están negociando en estos momentos.

    Mejor conjetura es octubre.

    Responder
    DAN dice:
    21 de junio 2015 a 21:14
    cuando ver la película completa en este sitio libre ??





    Le recomiendo que encuentre mejores fuentes en las que apoyarse.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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  2. #2
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    Re: Reseña de la película Galileo Was Wrong

    El geocentrismo en el siglo XXI



    Recientemente hemos visto una noticia en la que se nos informaba que un profesor universitario de la Universidad del País Vasco y un doctor en Matemáticas por la Universidad de Murcia defendían la tesis del geocentrismo como un hecho en pleno siglo XXI, como si no sirvieran de nada todos los conocimientos de la física y las matemáticas de los últimos cuatro siglos. Estamos acostumbrados a todo tipo de chifladuras extravagantes en medios de comunicación de carácter completamente anticientífico, pero parece más extraño en gente con una supuesta formación científica.

    Por tanto, sin tratar de dar pábulo a cualquier extravagancia, conviene reflexionar sobre la situación del geocentrismo en nuestra actualidad.

    Recordemos que en la Grecia clásica ya surgieron las dos principales hipótesis en relación al movimiento de los astros visibles a simple vista. La heliocéntrica, defendida por Aristarco de Samos, y la geocéntrica, que disponía del mayor elenco de defensores, entre ellos Aristóteles, y siendo el principal el astrónomo Claudio Ptolomeo, que en su magna obra el Almagesto describió con suma precisión toda la teoría. Aún con notables errores, esta obra tuvo una vigencia de varios siglos, y fue la referencia del mundo antiguo y medieval.

    En el año 1543 Nicolás Copérnico elaboró una teoría alternativa con su obra De Revolutionibus Orbium Coelestium donde se cuestiona el geocentrismo y se plantea una cosmovisión heliocéntrica, en donde la Tierra cuenta con dos movimientos, el de traslación y el rotación, estando el Sol inmóvil.

    En ese momento se cuenta con dos teorías diferenciadas, a su favor el heliocentrismo sólo tiene que su modelo es más simple, si bien todavía es imperfecto y no cuenta con evidencias a su favor más allá de su sencillez matemática. A favor del geocentrismo está que es más conforme con las observaciones, pues cualquiera puede ver que el Sol, la Luna y las estrellas se mueven, mientras que no podemos apreciar ningún movimiento en la Tierra. Por tanto, habría que aceptar que el sistema geocéntrico era el más racional en dicho momento.

    Además, el geocentrismo, aparte de ser más natural con la observación a simple vista contaba, fundamentalmente, con dos poderosos argumentos de autoridad que imposibilitaban la defensa de teorías alternativas. El primero era la tesis de la perfección de los cielos, con base en Platón y Aristóteles y que no podía ser puesto en duda, y el segundo diversas citas bíblicas que, aparentemente, venían a confirmar el movimiento del Sol y la quietud de la Tierra, y que no sólo no podía ser puesto en duda, sino que hacerlo podía hacer peligrar la integridad física de quien lo hiciera.

    No obstante, Galileo Galilei, con el auxilio del telescopio cambió la situación. Ya previamente se había enfrentado a la autoridad de Aristóteles en relación al movimiento de los cuerpos en caída libre, y creía poseer suficientes recursos para hacerlo con el movimiento celeste. Sus primeras observaciones venían a destruir los argumentos clásicos de perfección, en concreto con la existencia de montañas en la Luna y manchas en el Sol, y fundamentalmente con la existencia de los satélites de Júpiter que contradecían el hecho preestablecido de que todo giraba en torno a la Tierra, lo que algunos interpretaron como obra del propio diablo. Sus descubrimientos fueron publicados en su obra Sidereus Nuncius.

    Pero la prueba fundamental que destruyó el sistema ptolemaico fue la existencia de las fases de Venus que publicó en El Ensayador en 1623. Y que marca un ejemplo de libro del uso del método científico moderno, del que es por méritos propios el gran iniciador. Así, plantea que existen dos teorías alternativas y sendas posibles predicciones a partir de ellas:



    Teoría geocéntrica. El Sol y Venus giran alrededor de la Tierra que permanece quieta, el primero más cerca. Por ello y como Venus, de acuerdo a las observaciones, siempre está cerca del Sol, debe de girar siguiendo un epicilo cuyo centro está sincronizado con la órbita del Sol. Por eso, entre sus fases posibles no está la llena, y la diferencia de tamaños entre el mayor y el menor, cuando está más lejos y más cerca, no debe ser muy grande.

    Teoría heliocéntrica. Tanto Venus como la Tierra giran alrededor del Sol. Así pues, las fase llena es visible, y debe haber una gran diferencia de tamaños, pues la distancia a la Tierra cuando está más allá del Sol es muy superior a cuando está en una posición intermedia.

    Con estas dos predicciones posibles, realizó una serie de observaciones que concordaban con las predicciones heliocéntricas y ponían de manifiesto el error del sistema ptolemaico, que carecía de defensa posible. Aún hoy día cualquiera puede realizar las comprobaciones sin más que observar el planeta con un pequeño telescopio, o puede comprobarse en la figura.

    No obstante, Galileo había recibido la orden expresa del cardenal Roberto Belarmino de que no podía defender su teoría, sino a lo sumo hablar de ella como hipótesis meramente matemática y sin relación con la realidad. Hay que entender que Belarmino era el inquisidor que había procesado a Giordano Bruno por defender, entre otras cuestiones, el heliocentrismo y que las estrellas eran soles, por lo que le condenó a la hoguera, lo que fue llevado a efecto en el Campo de’ Fiori en Roma tras varios años de encierro en prisiones de la Inquisición. Además, previamente se le cerró la boca clavándole un clavo en la lengua. Así pues, parecía una orden digna de ser tenida en cuenta, y por eso la publicación en El Ensayador fue muy comedida y en ella no extrajo las conclusiones obvias. Al respecto del heliocentrismo, los argumentos contrarios sólo eran de naturaleza teológica, considerado como herético, tal y como Belarmino argumentó en su Carta a Foscarini:

    "Y no se puede responder que esto (el heliocentrismo) no es materia de fe, porque si no es materia de fe ex parti obiecti (respecto al objeto) es materia de fe ex parte dicentis (por quien lo dice). Y tan herético sería como quien dijera que Abraham no tuvo dos hijos y Jacob doce, o quien dijera que Cristo no nació de Virgen."

    Más tarde, fallecidos Bellarmino y el Papa Pablo V, y con un nuevo pontífice, Benedicto XIV, en principio más favorable a Galileo, éste le pide autorización para un nuevo libro en el que trate el heliocentrismo y el geocentrismo, que le es concedida con la condición de que el heliocentrismo sea presentado sólo como hipótesis. Galileo accede de un modo un tanto peculiar a la exigencia, presentando para ello su nuevo libro, “Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo” en forma de diálogo. Si bien formalmente cumple lo convenido, es más que evidente su toma de partido en el texto, aunque el libro fue presentado a la Inquisición, y tras ser recogidas todas las objeciones, recibió el nihil obstat para su publicación.

    Lo que sigue es bastante conocido, pues tiene lugar un nuevo proceso ante la Inquisición que le obliga, con amenazas de tortura, a abjurar del heliocentrismo (ver el texto completo) de una manera vergonzosa y humillante. Se le condena a prisión perpetua, que es conmutada por arresto domiciliario, y se le prohíbe la escritura de nuevos libros, que por suerte no cumple al sacar de contrabando y publicar en Holanda su última obra “Discurso sobre las dos nuevas ciencias“, donde establece los orígenes de la nueva física.

    Es menos conocido, sin embargo, que en su obra sobre los sistemas del mundo proporciona otra nueva prueba del heliocentrismo, retomando el argumento de las manchas solares, que ya había usado previamente para refutar el aristotelismo.

    Tras la prueba de las fases de Venus, quedaba claro que el sistema ptolemaico estaba fuera de juego, por mucho que no se pudiera decir. Y hasta los astrónomos del Colegio Romano, la mayoría jesuitas, lo reconocían. Por ello tomó auge un sistema alternativo, hasta entonces minoritario por complejo, que era el propuesto por Tycho Brahe, como híbrido entre ambos. En este sistema la Tierra está fija e inmóvil en el centro, y en torno a ella giran la Luna y el Sol. El resto de planetas giran en torno al Sol.


    Variación estacional de las manchas solares

    Es de todos conocidos que desde un punto de vista geométrico este sistema es indistinguible del copernicano, pues es un mero cambio de sistema de referencia en cuanto a las coordenadas usadas. No obstante, no es lo mismo desde un punto de vista físico si queremos explicar las causas de los movimientos. Y en ese sentido Galileo realizó una observación curiosa e interesante, que aparece en su libro. Así, los movimientos observados en las manchas se pueden atribuir al movimiento del Sol o de la Tierra, pero resulta que en la rotación de las mismas no se sigue siempre la misma ruta, sino que se produce un patrón estacional subiendo y bajando en su recorrido.

    Galileo explica que si es la Tierra la que se mueve, existe una explicación únicamente con movimientos inerciales como son la traslación de la Tierra y la rotación del Sol. Por el contrario, si sólo se mueve el Sol, es necesario que éste esté realizando dos movimientos distintos de rotación a la vez, cada uno en torno a dos ejes diferenciados, los cuales deben ser generados por motores diferentes; esta situación no admite ninguna plausabilidad física. Este argumento vuelve a ser una nueva prueba, junto a las fases de Venus, de carácter positivo y experimental que muestra el movimiento de la Tierra, en este caso de su traslación alrededor del Sol.

    Más adelante, cae el último elemento que quedaba por explicar, pues todavía existían movimientos anómalos en algunos planetas, principalmente Marte. Y eso lo logra Kepler, al derribar la última rémora del aristotelismo, y establecer que las órbitas no eran circulares sino elípticas, cosa que hasta el propio Galileo fue reacio a admitir. Pero las tres leyes de Kepler establecen un bello y elegante sistema con enorme simplicidad que explica todos los movimientos de los planetas.

    Explicado, y también verificado con observaciones, el movimiento geométrico de los planetas, todavía quedaba dar un paso más allá, y precisar no sólo cómo era el movimiento de los cuerpos, sino también ofrecer una explicación de por qué esto era así. Esto lo hace Sir Isaac Newton al unir los movimientos de caída de los graves en la superficie terrestre con el movimiento planetario, y establecer que todos ellos tienen una causa común, que es la atracción entre los graves, la fuerza desde entonces conocida como atracción gravitatoria, y que da lugar a su ley universal que dice que los todos los cuerpos se atraen con una fuerza directamente proporcional al producto de sus masas e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia que los separa. En su magna obra, los Principia Mathematica, realiza la prueba de que las leyes de Kepler se deducen de esta ley universal, junto a otra ley de carácter general que dice que toda fuerza produce una aceleración proporcional a la masa sobre la que actúa.

    Merece la pena, por su elegancia y sencillez, seguir el inicio de su prueba, lo que hace en el Libro 3, “El SIstema del Mundo” de la obra citada. Puede verse en la página 407 del original al que se puede acceder siguiendo este enlace.

    Hipótesis I: Que el centro del sistema del mundo es inamovible. Esto es reconocido por todos, aunque unos sostienen que es la Tierra y otros que es el Sol el que se fija en ese centro. Vamos a ver lo que se puede seguir de aquí.

    Proposición XI. Que el centro común de gravedad de la Tierra, el Sol y todos los planetas, es inamovible.

    Proposición XII. Que el Sol es agitado por un movimiento perpetuo, pero nunca se aleja mucho del centro común de gravedad de todos los planetas.

    Proposición XIII (Segunda ley de Kepler). Los planetas se mueven en elipses que tienen su foco común en el centro del sol y cuyo radio dibujado desde este centro, barre áreas proporcionales a los tiempos de la descripción.

    En definitiva, Newton da un paso que nunca se dio para el geocentrismo, como es explicar el porqué el movimiento es así y no de otra manera. El geocentrismo carece de dicha explicación de porqué la Tierra está inmóvil y el universo gira, cosa que no ocurre con el heliocentrismo, que muestra claramente que debido a la atracción gravitatoria, es obligatorio que un cuerpo pequeño gire en torno a uno grande, y no al revés. La prueba quedó conclusa cuando el conde de Laplace elaboró en 1799 su Tratado de Mecánica Celeste, aplicando las leyes de Newton a todos los cuerpos conocidos del sistema solar, y comprobando su rigurosa exactitud. Puede decirse que, desde entonces, el geocentrismo queda solamente para los libros de historia. Si se aceptan las leyes de Newton no puede defenderse el geocentrismo, y sólo negando algo tan evidente tiene cabida el mismo.

    No obstante, podemos detenernos en otras dos pruebas, también concluyentes. Por un lado el conocido péndulo de Foucault, que en 1851 demostró experimentalmente la rotación de la Tierra, y por otro un importante evento en el que participó España, y que indirectamente también tiene que ver.

    Como ya se ha dicho, el geocentrismo carece de una explicación del porqué su movimiento es así, no obstante, en ocasiones se ha indicado que se debe a la existencia de una sustancia llamada éter que está en rotación en el universo alrededor de la Tierra, y que arrastra en ese movimiento al resto de cuerpos. Nunca se han visto pruebas de la existencia del éter, y los experimentos han sido siempre negativos.

    En concreto, en 1734 se organizaron por parte de la Real Academia de Ciencias de París, dos expediciones para determinar la forma exacta de la Tierra, con el objetivo de saber si era una esfera perfecta o estaba deformada, bien achatada por los polos, o bien por el ecuador. Cabe decir que si existiera el éter en rotación que arrastrara los cuerpos planetarios, dicho éter en su rotación alrededor de la Tierra debería deformar esta esfera achatando el ecuador y alargando los polos. Por el contrario, si era la Tierra la que rotaba, debería producirse una deformación contraria, achatando los polos y alargando el ecuador por la inercia del planeta.

    Las dos expediciones se dirigieron a Laponia y a Quito en el ecuador, entonces bajo el dominio de la corona española, con el objetivo de medir un grado del arco de meridiano terrestre, tanto en un lugar próximo al Polo Norte, como otro en la línea ecuatorial para realizar la comprobación. En la última expedición participaron los españoles Jorge Juan y Antonio de Ulloa, y como resultado se determinó fehacientemente que la forma de la Tierra no es perfectamente esférica y que estaba achatada por los polos, confirmando, por tanto, la rotación de la Tierra.

    Así pues, desde hace ya más de 200 años no existe ningún argumento serio para dudar de un fenómeno archicomprobado como es la rotación de la Tierra y su traslación alrededor del Sol. Si bien las leyes que ya estableció Newton no sólo aplican al Sistema Solar, sino que los descubrimientos de muchas más estrellas y galaxias, así como de la composición de la Vía Láctea, nuestra galaxia, que sólo es una más del universo, llevan a precisar que también el Sol está en movimiento, por lo que no existe un centro del universo inmóvil, lo que no quita que podamos establecer un sistema de referencia en cualquier lugar del universo, a los únicos efectos de establecer las medidas. Lo cual no está reñido con un hecho completamente cierto: Que un objeto de masa menor girará en una órbita elíptica en torno a un objeto de masa mayor, y eso no está basado en ninguna revelación divina, sino que es un hecho científico firmemente asentado para el que existe una evidencia incuestionable.

    Para finalizar, un último ejemplo. Si tomamos el planeta más alejado, Neptuno, orbita en torno al Sol a unos 4.500 millones de km, con una velocidad media de unos 5,4 km/s, que está perfectamente justificada por la atracción gravitatoria. No obstante, si la Tierra está inmóvil y no gira sobre su eje, Neptuno giraría a esa distancia cada 24 horas, y necesitaría para ello la inmensa velocidad de 170.000 km/s, algo mayor que la mitad de la velocidad de la luz, que ya el propio Plutón sobrepasaría. Aparte de los fenómenos de la Relatividad, ¿de dónde sale la energía necesaria para dotarle de su impresionante energía cinética? Y ya, pensemos en la galaxia más cercana, Andrómeda, situada a una distancia de 2,5 millones de años luz, y que giraría a más de 1.700 millones de kilómetros por segundo alrededor de la Tierra cada 24 horas, lo que ya es escalofriante, no sólo por superar en más de 5.000 veces la velocidad de la luz, sino por la increíble cantidad de energía que precisaría para mantener esa velocidad.

    Así pues debemos concluir que, en pleno siglo XXI, si se acepta el geocentrismo de la Tierra inmóvil sólo puede hacerse desde la postura de negar por completo todo lo que sabemos de la física y la ciencia, empezando por las propias leyes de Newton, y terminando por todos sus progresos como este medio que estamos utilizando de internet. Debería, pues, construirse un edificio alternativo completo, y no sólo ceñirse a cuestionar meras anécdotas que revelan carencias de conocimiento, y a citas sacadas de contexto en un proceder típicamente creacionista.


    Sólo bajo la perspectiva de un fanatismo religioso completamente irracional se puede sostener una cosa tan absurda con la única evidencia de oscuras citas bíblicas provenientes, en el mejor de los casos, de la Edad del Bronce.

    El geocentrismo en el siglo XXI | Hablando de Ciencia | Artículos


    En rojo, un ejemplo de las consecuencias de sostener barbaridades e insensateces. La obra de Dios es infinita, como su Poder y Grandeza, ponerle límites va contra la propia Creación.

    Y aunque en alguna ocasión ya la reproduje, en vista de la pésima memoria que demuestra esta persistencia en los errores, vuelvo a recoger la cita de Santo Tomás:

    "Hay ciertas cosas que son por su propia naturaleza la sustancia de la fe, como decir que Dios es uno y trino (...) sobre lo cual está vedado pensar de otro modo (...) Pero hay otras cosas que se relacionan con la fe tan sólo incidentalmente (...) y, con respecto a ésas, los autores cristianos sostienen opiniones diferentes, interpretando la Sagrada Escritura de diversas formas. En consecuencia, con respecto al origen del mundo hay un punto que es de la sustancia de la fe, a saber, que comenzó por creación(...) pero la menra y el orden conforme al cual tuvo lugar la creación conciernen a la fe tan sólo incidentalmente."

    In II Sent. dist.12 q.3 a.1.

    Hago esta cita, porque toda la cuestión del geocentrismo se apoya exclusivamente en la forma de interpretar de la Sagrada Escritura. Sin embargo, nunca sus defensores han tenido en cuenta los términos:

    "Del Señor es la tierra y todo cuanto contiene, el universo y sus habitantes." 1. del Salmo 23 A.T.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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  3. #3
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    Re: Reseña de la película Galileo Was Wrong

    emite una opinión
    Sí, en efecto. Se trata de un personaje que emite una opinión particular sobre una película-documental que ha visto.

    Quizás debí haber titulado el hilo de la siguiente forma: "Una reseña de la película Galileo Was Wrong", en lugar de: "Reseña de la película Galileo Was Wrong".

    Por supuesto, es posible que haya otras personas letradas que hayan emitido otros juicios u opiniones personales sobre esta película, después de haberla visto, y sería interesante también conocerlos para compararlos.

  4. #4
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    Re: Reseña de la película Galileo Was Wrong

    Cita Iniciado por Martin Ant Ver mensaje
    Sí, en efecto. Se trata de un personaje que emite una opinión particular sobre una película-documental que ha visto.

    Quizás debí haber titulado el hilo de la siguiente forma: "Una reseña de la película Galileo Was Wrong", en lugar de: "Reseña de la película Galileo Was Wrong".
    En efecto, es mucho más correcta esa forma, aunque no por ello encuentro que no siga siendo una simple opinión de alguien digamos que de pensamiento "heterodoxo" y próximo al productor, por interés y por conveniencia.

    Por supuesto, es posible que haya otras personas letradas que hayan emitido otros juicios u opiniones personales sobre esta película, después de haberla visto, y sería interesante también conocerlos para compararlos.
    Si, seguramente sea interesante, como es lo que otros que no la han visto, y nunca la verán, ya advierten sobre ciertos peligros a los que algunos en su inconsciencia son capaces de poner en evidencia a la Iglesia:

    San Agustin Genesis (1,19,39)

    “Por lo general, hasta alguien que no sea cristiano sabe algo sobre la tierra, los cielos y los demás elementos de este mundo, sobre el movimiento y órbita de las estrellas y hasta su tamaño y posiciones relativas; sobre los predecibles eclipses de sol y luna, los ciclos de los años y las estaciones, las clases de animales, plantas, piedras y demás; y toma este conocimiento como cierto, por razonamiento y experiencia.

    Es triste y peligroso que un infiel escuche a un cristiano, presumiblemente dando el significado de las Sagradas Escrituras, diciendo sinsentido sobre estos temas; y deberíamos hacer uso de todos los medios para evitar una situación tan embarazosa, en la cual la gente demuestra una gran ignorancia sobre ele cristiano y se ríen de el y se burlan.

    La vergüenza no es que un tipo ignorante sea ridiculizado, sino que la gente fuera del ámbito de la fe piense que nuestros sagrados escritores tenían tales opiniones y, para gran pérdida de aquellos por quienes pedimos salvación, los escritores de nuestras Escrituras son criticados y rechazados como hombre iletrados.

    Si encuentran un cristiano equivocado en algún área sobre la que ellos tiene conocimiento, y lo escuchan sosteniendo sus tontas opiniones sobre nuestros libros, ¿como van a creer en esos libros en asuntos concernientes a la resurrección de los muertos, la esperanza en la vida eterna y el Reino del Cielo, cuando piensan que sus paginas están llenas de falsedades sobre hechos que ellos mismos han aprendido por experiencia y bajo la luz de la razón?

    Expositores caóticos y descuidados de las Sagradas Escrituras generan indecibles problemas y tristeza a sus mas sabios compañeros cuando son atrapados en una de sus equivocadas opiniones y son puestos a prueba por quienes no estan investidos por la autoridad de los libros sagrados. Porque ellos, a fin de defender su totalmente tonta y obviamente falsas declaraciones, intentaran invocar a las Sagradas Escrituras en busca de pruebas, y hasta recitaran de memoria muchos pasajes que piensan que apoyan su posición, aunque no comprenden ni lo que dicen ni las cosas que aseguran.”


    O esta otra traducción:

    "Generalmente, incluso los no cristianos saben algo sobre la tierra, los cielos y los elementos de este mundo; sobre el movimiento y las órbitas de las estrellas, e incluso su tamaño y sus posiciones relativas; sobre los predecibles eclipses de sol y luna, los ciclos de los años y las estaciones; sobre las clases de los animales, plantas, piedras y demás, y a este conocimiento se aferran, al tenerlo por certeza por la razón y la experiencia.

    Ahora, es una cosa vergonzosa y peligrosa que un infiel escuche a un cristiano, presumiblemente explicando el significado de la Sagrada Escritura, decir tonterías sobre estos temas; y debemos adoptar todos los medios para evitar tal vergüenza, en el que la gente demuestra la vasta ignorancia del cristiano y se ríen de él hasta el ridículo.

    La vergüenza no es tanto que algún individuo ignorante se vea engañado, como el que la gente fuera de la fe piense que nuestros sagrados escritores sostenían tales opiniones, y para gran pérdida de aquellos por cuya salvación luchamos, los escritores de nuestra Escritura son criticados y rechazados como ignorantes. Si ellos encuentran a un cristiano equivocado en un campo que ellos mismos conocen bien y lo escuchan mantener sus disparatadas opiniones sobre nuestros libros, ¿cómo podrían ellos creer en aquellos libros y materias concernientes a la resurrección de los muertos, la esperanza de la vida eterna, el reino de los cielos, si ellos piensan que sus páginas están llenas de falsedades sobre hechos que ellos mismos han aprendido por la experiencia y a la luz de la razón?"


    ¿Qué vio Galileo con su pequeñísimo e imperfecto telescopio?

    El relieve lunar; las fases de Venus; las cuatro lunas de Júpiter; las manchas del Sol.

    Todo ello se puede ver con unos sencillos prismáticos de 10 aumentos y 50 milímetros de abertura (10X50), mejor montados sobre un trípode para no perder detalle. A lo largo de las horas nocturnas es posible observar las efemérides de las lunas galileanas (sus movimientos son perfectamente perceptibles).
    A lo largo de los días se observa la marcha de las fases de Venus, comparables a las de la Luna. Con los debidos filtros en las ópticas se pueden ver las manchas solares y con los días sus cambios. Y esto lo puede hacer cualquiera incluso sin conocimientos especiales.

    ¿Cómo no pensar que algo erróneo había en el modelo geocéntrico? O sea, Galileo isn't wrong.

    Incluso afirmó la existencia de los cúmulos estelares compuestos por estrellas singulares. Igualmente comprobable, aunque mejor con telescopio, hasta unos 180 identificados. Los más llamativos están en el Catálogo Messier disponible desde 1771 y reeditado y nuevamente modernizado, para quien quiera tenerlo en casa, en soporte de papel o en soporte informático.

    Así, pues, dentro de los lógicos errores de los que nadie está a salvo, absolutamente nadie, Galileo tenía razón.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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  5. #5
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    Re: Reseña de la película Galileo Was Wrong

    Razón para el editado:

    Parece que a usted le paga SUNGENIS. Lea las citas de SAN AGUSTÍN (recogida en el mensaje anterior) y la de SANTO TOMÄS, acerca de poner en riesgo la credibilidad de la Iglesia con este tipo de cuestiones. A los enemigos de Ella no se les gana con falacias "ad hominen" ni con dibujos animados, sino oponiendo la razón contra su razón. Se han terminado las contemplaciones, puede usted escribir lo que quiera en el blog del Sr. Gorostiza.
    Última edición por Valmadian; 18/12/2015 a las 14:05

  6. #6
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    Re: Reseña de la película Galileo Was Wrong

    Ya que le parece que la radiación de fondo juega a favor del absurdo geocentrismo, éstas son las últimas noticias sobre ella, no las especulaciones de su SUNGENIS:


    Menos de un año han tardado los científicos en aceptar un jarro de agua helada sobre unos resultados sobre el principio del universo que, de ser ciertos, habrían supuesto un descubrimiento de los realmente grandes: la firma de ondas gravitacionales, vibraciones del espacio-tiempo correspondientes al universo cuanto tenía apenas una fracción de segundo y sufría un crecimiento descomunal y casi instantáneo. Aquella firma fue anunciada por los científicos del telescopio Bicep-2, situado en el mismísimo Polo Sur, en marzo pasado, pero pocas semanas después suscitó sospechas por parte de investigadores que escudriñaron los datos, encontraron pistas poco convincentes y sugirieron que en realidad esas preciosas señales podrían corresponder a algo mucho más normal y cercano: la radiación emitida por el polvo de la Vía Láctea, nuestra galaxia. Los científicos, para solventar la cuestión que tenía en vilo a muchos en todo el mundo, recurrieron al análisis minucioso de la combinación de datos del Bicep-2 con los obtenidos por el telescopio espacial europeo Planck. La respuesta acaba de ser adelantada por la Agencia Europea del Espacio (ESA) y la revista Nature ya se ha hecho eco de ella: “El descubrimiento de las ondas gravitacionales está ya oficialmente muerto”. Eso sí, puntualizan los expertos, la búsqueda de esas ondas gravitacionales no es imposible con las observaciones como las de Bicep-2, solo que esta vez no ha lugar el "eureka".

    Un instante después del inicio del universo, hace unos 13.800 millones de años, se produjo, según una teoría no confirmada aún pero defendida por la gran mayoría de los cosmólogos, un crecimiento exponencial y rapidísimo del espacio-tiempo apenas nacido. Ese proceso, denominado inflación cósmica, generaría unas leves oscilaciones intrínsecas en ese espacio tiempo que se habrían propagado a medida que el universo crecía y que podrían haber quedado como una firma específica en el universo que ahora se observa. Y la detección de esa firma es lo que John Kovac (Centro Harvard Smithsonian de Astrofísica, en EE UU), en nombre del equipo de Bicep-2, anunció en marzo del año pasado levantando un enorme interés, entusiasmo e incluso rumores de premio Nobel incuestionable si se confirmaba.

    “Cuando detectamos esta señal en nuestro datos nos basamos en modelos de la emisión del polvo galáctico que entonces estaban disponibles”, ha declarado ahora Kovac, según recoge la ESA. Esos modelos “parecían indicar que la región del cielo elegida para nuestras observaciones tenía una polarización por polvo muy inferior a la señal detectada”, añade.


    El Bicep-2 es un telescopio especializado para ver la radiación de fondo de microondas, el llamado eco del Big Bang, que se emitió cuando el universo tenía unos 380.000 años y que permea ahora todo el cielo. No hay forma de ver directamente nada anterior, pero sí se pueden encontrar pistas de los procesos y fenómenos precedentes en la evolución del cosmos si han dejado marcas. Como aquellas ondas gravitacionales primordiales correspondientes a la fase de inflación. Y en este caso la firma sería un patrón determinado y específico en la polarización de la luz de ese fondo de microondas. Justo lo que estaban buscando los científicos de Bicep-2 con un trabajo observacional y una tecnología avanzada que ha sido reconocida internacionalmente como de muy alto nivel.

    “Si se confirma, esa firma de las ondas gravitacionales del Big Bang abrirá un nuevo capítulo en la astronomía, la cosmología y la física”, escribió Nature cuando se anunció el descubrimiento de Bicep-2 que ahora se viene abajo. “La detección de estas señales es uno de los objetivos más importantes de la cosmología actual. Mucha gente ha trabajado mucho hasta llegar a este punto”, recalcó Kovac.

    Falta de precisión

    El problema emergió con el análisis de los datos captados con el telescopio del Polo Sur, porque el polvo de la Vía Láctea también polariza la luz y el escollo estaba, precisamente, en sustraer el efecto de ese polvo galáctico interpuesto entre el telescopio y la radiación de fondo, y poder concluir que efectivamente las señales corresponderían a las ondas gravitacionales primordiales. Tras el anuncio de Kovac, unos investigadores destacaron que los datos de polvo galáctico utilizados en el análisis de Bicep-2 no eran tan precisos como sería exigible. Eran datos, aún no publicados oficialmente, captados con el telescopio Planck, que ha estado observando la radiación de fondo en toda la bóveda celeste [el telescopio del Polo Sur se centró, entre 2010 y 2012, en una parcela del cielo concreta], con una precisión altísima y en varias frecuencias.

    El trabajo no ha sido en absoluto inútil, señalan los científico

    Para salir de dudas, los científicos recurrieron a la estrategia normal: profundizar el análisis con todos los datos disponibles. Así, los equipos de Planck y Bicep-2 se pusieron a cruzar sus datos respectivos y ahora llega su conclusión (aún no publicada oficialmente pese a que el artículo científico de 17 páginas, o un borrador muy próximo al definitivo, ha sido adelantado).

    “El equipo de Bicep-2 eligió una parcela del cielo en la que ellos creían que la emisión del polvo sería baja y, por tanto, interpretaron que la señal detectada sería probablemente cosmológica”, explica la ESA. “Sin embargo, en cuanto se vieron los mapas de Planck de la emisión polarizada del polvo galáctico, quedó claro que esta contribución interpuesta podría ser mucho mayor de lo que se esperaba”. Y concluye Jean-Loup Puget (Instituto de Astrofísica Espacial de Orsay, Francia), uno de los investigadores principales de Planck acerca de los últimos resultados: “Este trabajo conjunto ha demostrado que la detección de las B-modes primordiales [la firma de las ondas gravitacionales de la inflación cósmica] no es robusta cuando se sustrae la emisión del polvo galáctico”.

    El trabajo no ha sido en absoluto inútil, señalan los científicos. El análisis conjunto de los dos equipos ha permitido ir acotando los parámetros (el límite superior de la cantidad de ondas gravitacionales) en los que cabe esperar la señal en este tipo de observaciones, aunque no se hayan confirmado con los actuales resultados. “Aunque no hemos encontrado pruebas sólidas de una señal de ondas gravitacionales primordiales en las mejores observaciones de la polarización de la radiación de fondo actualmente disponibles, esto no significa que se descarte la inflación”, afirma Reno Mandolesi (Universidad de Ferrara, Italia), otro de los investigadores principales de Planck.

    Adiós a las ondas del primer instante del universo, de momento | Ciencia | EL PAÃS
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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  7. #7
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    Re: Reseña de la película Galileo Was Wrong

    Voy a explicarle en unas breves frases cual es la razón por la que no suelo replicar a las interpretaciones protestantes de SUNGENIS: "tiempo". Usted no redacta nada desde hace mucho, usted tiene la táctica de pegar lo que le interesa y se acabó. Si hay respuestas, no importa, vuelve a la carga abriendo nuevos hilos con el mismo tema, una pequeña variación aquí y otra allá. Pero no se molesta en elaborar las contrarréplicas.

    Ni usted es físico, ni yo tampoco, luego, usted no puede ni sabe comprobar las afirmaciones de SUNGENIS, simplemente tiene la misma IDEOLOGÍA que él, y la misma fijación paranoide con Galileo. En cambio, a mi me cuesta mucho esfuerzo tener que responderle ya que he de elaborar los mensajes. Y, como ya acabo de decir, al no ser físico, me veo en la tesitura de estar leyendo lo que usted cuelga y cotejando lo leído. Vamos que usted busca jugar con ventaja, pero yo tengo otra opción, y ya harto de su ofensiva de estos últimos días, que no es más que "más de lo mismo" de los otros 17 ó 18 hilos abiertos por usted hace ya tiempo, es por lo que he procedido antes como lo hice.

    Una cuestión es que usted se incline por el geocentrismo, defiéndalo usted, con sus argumentos, con su esfuerzo personal y otra que usted sea un propagandista de SUNGENIS.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

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