Habiendo vivido muchos años al otro lado del charco, lo confirmo plenamente. Por desgracia, entre que los obispos han hecho en buena medida dejación de funciones, igual que aquí, la mala e insuficiente catequesis y los estragos de la (a)teología de la liberación, y por otro lado un proselitismo bestial y muy organizado desde que Rockefeller, siendo ministrio de exteriores en EE.UU. presentó su famoso informe a Nixon, la América que ama a Jesucristo y reza en español, como decía Rubén Darío, disminuye a pasos agigantados.