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  • 1 Mensaje de Martin Ant

Tema: Libro Social Credit Economics, de Oliver Heydorn

  1. #1
    Martin Ant está desconectado Miembro Respetado
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    Libro Social Credit Economics, de Oliver Heydorn

    Acaba de salir la primera edición del libro del Dr. Oliver Heydorn Economía del Crédito Social, donde se reunen de manera completa y omnicomprensiva todo el análisis de Douglas del problema económico-social y financiero surgido en el mundo contemporáneo, así como los correspondientes principios para su correción y buen funcionamiento (y la correspondiente crítica a los "parches" keynesianos-neoliberales con los que las políticas de los economistas tecnocráticos-totalitarios "ortodoxos" de los últimos 70 años tratan de cubrir provisionalmente el problema subyacente dejando en pie sus causas).


    Para adquirir el libro, pinchar aquí.


    Traduzco el texto de la contraportada.

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    En estos primeros años del siglo veintiuno, marcados como están por graves y recurrentes crisis financieras, así como por guerras y rumores de guerras, es necesario revisar con suficiente profundidad una de las lecciones clave del siglo veinte que la humanidad en su conjunto tiene todavía que apropiársela. Hace casi cien años, durante el tiempo de la Primera Guerra Mundial, un ingeniero profesional que respondía al nombre de Mayor Clifford Hugh Douglas fue encargado de solucionar un desorden que existía en la contabilidad en una fábrica de la Royal Aircraft en Farnborough, Inglaterra. Su análisis fue el punto de partida de una serie de descubrimientos asombrosos que eventualmente dieron origen al movimiento mundial del Crédito Social. Douglas reveló que las economías modernas operan sobre una base financiera gravemente errónea y que los métodos convencionales que tratan de compensar la disfunción subyacente amenazaban a la humanidad con nada menos que una catástrofe económica, política, social, cultural, medioambiental e internacional. Gracias a su genio, fue capaz de desarrollar un conjunto entrelazado de propuestas financieras diseñadas para remediar la situación. Estas medidas, si eran adoptadas a tiempo e implementadas apropiadamente, prometían no sólo restaurar los trabajos preparatorios económicos para la civilización hacia un estado de homeostasis, sino también liberar el enorme potencial de la sociedad para un auténtico progreso en todos los planos de la actividad humana. La humanidad se encuentra hoy en día de nuevo en una encrucijada. Hemos puesto delante nuestro, por decirlo así, la bendición y la maldición. Debemos elegir el camino que preferimos seguir. En Social Credit Economics, el Dr. Oliver Heydorn nos proporciona una exploración clara y sistemática de todas las ideas económicas fundamentales de Douglas, de manera que facilita enormemente la posibilidad de elegir sabiamente.



    M. Oliver Heydorn se graduó summa cum laude con un Doctorado en Filosofía de la Academia Internacional de Filosofía en la Pontificia Universidad Católica de Chile. La AIF se dedica al estudio y promoción de la fenomenología realista y otras escuelas estrechamente relacionadas del pensamiento continental. Durante el transcurso de los últimos diez años, el Dr. Heydorn ha enseñado filosofía a estudiantes de pregrado en tres instituciones diferentes en tres países distintos. Sus artículos han aparecido tanto en los medios escolares como populares.

  2. #2
    Oliver Heydorn está desconectado Miembro novel
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    Re: Libro Social Credit Economics, de Oliver Heydorn

    Muchas gracias, Señor Ant, por su contribución sobre mi libro "Social Credit Economics". Después muchos años del estudo, estoy convencido que el Crédito Social de Douglas representa la solución económica mas adecuada. Espero que muchas personas vayan a tomar el tiempo para comprender lo que Douglas ha descobierto. Es la solución para España en su crisis actual.

    También quería introducir mi segundo libro: "La Economía del Crédito Social y la Doctrina Social Católica": The Economics of Social Credit and Catholic Social Teaching: Amazon.es: M. Oliver Heydorn Ph.D.: Libros en idiomas extranjeros

    Hay una gran afinidad filosófica entre la doctrina social de la Iglesia y el Crédito Social. Si, tradicionalmente hablando, el capitalismo liberal es el sistema económico protestante, pues el Crédito Social es el sistema católico par excellence. No es ni capitalista, ni socialista, ni un sistema mezclado entre los dos. Representa una posición más allá del paradigma tradicional.

    Saludos a todos los hermanos Españoles!

  3. #3
    Martin Ant está desconectado Miembro Respetado
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    Re: Libro Social Credit Economics, de Oliver Heydorn

    Muchas gracias, Señor Ant, por su contribución sobre mi libro "Social Credit Economics". Después muchos años del estudo, estoy convencido que el Crédito Social de Douglas representa la solución económica mas adecuada. Espero que muchas personas vayan a tomar el tiempo para comprender lo que Douglas ha descobierto. Es la solución para España en su crisis actual.

    También quería introducir mi segundo libro: "La Economía del Crédito Social y la Doctrina Social Católica": The Economics of Social Credit and Catholic Social Teaching: Amazon.es: M. Oliver Heydorn Ph.D.: Libros en idiomas extranjeros

    Hay una gran afinidad filosófica entre la doctrina social de la Iglesia y el Crédito Social. Si, tradicionalmente hablando, el capitalismo liberal es el sistema económico protestante, pues el Crédito Social es el sistema católico par excellence. No es ni capitalista, ni socialista, ni un sistema mezclado entre los dos. Representa una posición más allá del paradigma tradicional.

    Saludos a todos los hermanos Españoles!
    Muchas gracias a usted por el gran trabajo de síntesis que ha realizado en su libro sobre los fundamentos para el correcto funcionamiento económico-financiero en toda sociedad descubiertos por Douglas.

    Por desgracia, en el ámbito hispánico todavía no se ha difundido lo suficiente la doctrina del Crédito Social, y es grande el desconocimiento que existe sobre ella. Éste es uno de los pocos sitios en Internet donde se puede encontrar bastante material en español sobre el análisis douglasiano (Véase el subforo de Economía).

    Resulta curioso que Douglas, no siendo católico, sin embargo estableció una doctrina social que está perfectamente en consonancia con la realidad social y el derecho natural, tal y como ha sido recogido por la Doctrina Social de la Iglesia (véase aquí y aquí).

    En el ámbito hispánico lo más parecido (por no decir que coincide casi totalmente) a las ideas sociales de Douglas es el Tradicionalismo o Carlismo (aunque el Tradicionalismo o Carlismo ha desconocido por completo el Crédito Social, difundiendo más bien el distributismo de Chesterton y Belloc, que comparte la misma filosofía social que el Crédito Social, pero falla en el análisis del problema del sistema financiero y su relación con los problemas sociales que, por el contrario, sí analizó muy bien Douglas, y que es la clave para conocer el verdadero diagnóstico y la correspondiente terapéutica de la desastrosa situación actual, que no es más que el último capítulo de un mal funcionamiento económico-financiero que llevamos arrastrando desde la época de la Revolución Industrial en el siglo XVIII).

  4. #4
    Oliver Heydorn está desconectado Miembro novel
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    Re: Libro Social Credit Economics, de Oliver Heydorn

    Hay un nuevo sitio web que contiene mucha informacion acerca del Credito Social y puede ser de algun interes para los "Creditistas" espanoles: www.socred.org

  5. #5
    Martin Ant está desconectado Miembro Respetado
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    Re: Libro Social Credit Economics, de Oliver Heydorn

    Gracias por la información.

  6. #6
    Martin Ant está desconectado Miembro Respetado
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    Re: Libro Social Credit Economics, de Oliver Heydorn

    Una recensión del libro “Economía del Crédito Social”






    Por CHD Institute



    La siguiente recensión del libro de Oliver Heydon Economía del Crédito Social, hecha por Brent Ranalli, será publicada en la próxima edición de Basic Income Studies. Ya está disponible en la red en este sitio: HUL Access/2.0.






    Economía del Crédito Social, por M. Oliver Heydorn, Ph. D. CreateSpace, 2014. ISBN: 978-1493529766 (libro en rústica). 548 páginas.

    Reseñado por Brent Ranalli, The Cadmus Group, 100 Fifth Ave, Suite 100, Waltham, MA 02451, USA, E-mail: brent.ranalli@gmail.com


    La mayoría de los defensores de una Garantía de Ingreso Básico (GIB) son conscientes de que el movimiento del Crédito Social –que fue fundado por el Mayor Clifford Hugh Douglas y se desarrolló especialmente en los países de la Mancomunidad Británica en las décadas de 1920 y 1930– abogaba por un proyecto de reforma financiera que implicaba la existencia de dividendos universales. Relativamente pocos probablemente se hayan familiarizado con los detalles de las ideas reformistas de Douglas. El libro de Oliver Heydorn Economía del Crédito Social proporciona un servicio útil para reunir los varios elementos de las ideas de Douglas acerca de la reforma financiera y económica, partiendo de sus muchos escritos y presentándolos de manera sistemática. Economía del Crédito Social es un libro grande (más de 500 páginas). Su volumen se debe en parte a las citas extensas que se realizan a partir de las propias palabras de Douglas, tanto en el texto como en las citas a pie de página, y que son incluidas por Heydon para demostrar que la interpretación que él presenta es auténtica (en contra de otras interpretaciones alternativas del Crédito Social que se han presentado a lo largo de los años, tanto por oponentes como por aliados mal informados). Pero el interés del libro está lejos de ser una revisión de cosas meramente antiguas: Heydorn argumenta enérgicamente que los problemas que Douglas identificó y las soluciones que él ofrecía son igual de relevantes para hoy como lo fueron hace un siglo, si no más. La principal revelación de Douglas consistía en que el total de los valores en precios de los bienes y servicios que una empresa produce en un periodo dado (digamos, un año) normalmente es mayor que el total de ingresos (sueldos, salarios, dividendos, etc.) que la empresa pone en manos de los consumidores durante ese mismo periodo. Existen razones estructurales que hacen que esto se produzca, y la disparidad entre pecios e ingresos del consumidor se incrementa a medida que las industrias van sustituyendo de manera creciente al trabajo por el capital. Tomada en su totalidad, una sociedad organizada como la nuestra se verá arrostrada con un problema permanente de deficiencia de poder adquisitivo del consumidor, la cual amenazará de manera crónica la solvencia de las empresas y, consiguientemente, la de los hogares y las naciones por igual. Tratamos de hacer frente a este problema de varias formas, pero ninguna de ellas proporciona realmente una solución: las políticas comerciales agresivas simplemente desvían y trasladan dicha deficiencia de un país a otro; el tomar prestado (por los consumidores, los productores, y los gobiernos) simplemente sirve para posponer el día del ajuste de cuentas y hace incrementar su magnitud. Cuando falla este nuestro tratamiento del problema, nos encontramos con crisis financieras y económicas periódicas que corrigen ese desequilibrio por medio de la destrucción de la capacidad productiva a través de bancarrotas y ejecuciones hipotecarias.

    En el análisis de Douglas, la raíz del problema se encuentra en el sector financiero, que es el que suministra el dinero (el crédito) a todos los otros actores económicos, incluido el gobierno. Heydorn repite la coletilla común de que aproximadamente el 95% del dinero en circulación es crédito bancario en contraposición a los billetes y monedas emitidos por el Tesoro. Puesto que las instituciones financieras cargan interés, un préstamo siempre añade más deuda que crédito a las cuentas nacionales, agravando así la deficiencia de poder adquisitivo. Más aún, las instituciones financieras controlan la política de creación de dinero (decidiendo a quién prestar y en qué condiciones) de una forma tal que sirva a sus propios intereses privados en lugar de al interés del público. Finalmente, y lo más importante: las instituciones financieras reivindican la propiedad privada del crédito que emiten, crédito que Douglas arguye correctamente que pertenece a la comunidad en su conjunto. Los bancos prestan en su propio nombre, y no en nombre de la comunidad. En opinión de Douglas, un sector financiero reformado pasaría a servir al resto de la economía de la misma manera que una empresa de servicios públicos: del mismo modo que los proveedores de agua y electricidad, los proveedores de crédito quedarían regulados en interés de los consumidores, y de la comunidad de empresas o negocios en general a la que sirven. Los bancos seguirían siendo privados e instituciones generadoras de beneficio (modestamente); pero el crédito que emiten, en tanto que intermediarios, se originaría en una Oficina de Crédito Nacional (OCN). Una vez roto el control que tenía el sector financiero sobre el resto de la economía, la OCN de una nación podría comenzar una política que remediara la deficiencia de crédito en el consumidor en relación con los precios. Douglas propuso dos medidas complementarias: un descuento nacional y un dividendo nacional. El dividendo pondría dinero directamente en manos de todos los consumidores, una cantidad igual para cada individuo, similar a una parcial o total GIB. El descuento (que no voy a explicar aquí en su totalidad) aumentaría aún más el poder adquisitivo del consumidor, y también neutralizaría cualquier presión inflacionaria que pudiera acompañar al desembolso de un dividendo nacional. Heydorn dedica varias páginas a explicar detalladamente las similitudes y diferencias entre las reformas del Crédito Social y la GIB. Igual que la GIB, el Crédito Social concibe una sociedad en donde los individuos sean, de manera creciente, más libres de aceptar o declinar un empleo remunerado; libres de poder bajarse de la noria de la producción despilfarradora y del consumismo conspicuo, y de poder dedicar su tiempo a aquellas actividades que consideren más satisfactorias, con independencia de que éstas formen parte o no de la economía formal. A diferencia de la GIB, el tamaño del dividendo del Crédito Social se establece basándose en lo que la economía sea capaz de soportar a la vista de lo que indiquen las cuentas nacionales, con independencia de cualesquiera índices de nivel de vida. Dependiendo de las condiciones económicas, el dividendo del Crédito Social en una nación dada podría exceder a una GIB íntegra o bien podría quedarse corto. Otra diferencia es que, a diferencia de muchas propuestas de GIB, el proyecto del Crédito Social es explícitamente no redistributivo. La economía del Crédito Social es la “política de una filosofía” (en palabras de Douglas), y la filosofía de Douglas consiste en un robustecimiento de los derechos individuales, en oposición por principio a los impuestos coercitivos, incluyendo los impuestos redistributivos.

    El Crédito Social ofrece un paquete completo de reforma económica (y, por tanto, social y política), y de esta forma puede ser vista como una alternativa a la GIB. ¿Pero puede ser vista también como capaz de contribuir en algo al movimiento de la GIB? A primera vista, no parece haber ninguna razón práctica por la que una nación involucrada en una política fiscal redistributiva no pudiera también reformar su sector financiero conforme a los lineamientos propuestos por Douglas. Heydorn hace notar que Douglas se opuso a los impuestos sobre bienes reales al estilo de Henry George, pero parece ser que esta oposición tenía su origen en la filosofía política de Douglas y que no era esencial para su programa de reforma del sector financiero. No parece que haya nada en la práctica o filosofía del Crédito Social que pudiera ser incompatible con la idea de la redistribución de la riqueza procedente de los bienes comunales (recursos naturales, etc.) en la forma propuesta hace ya tiempo por Thomas Paine, y promovida en los años recientes por el empresario Peter Barnes, autor de Who Owns the Sky y Capitalism 3.0. En su más reciente libro, With Liberty and Dividends for All, Barnes abogaba explícitamente por tratar al sistema financiero como otro tipo de bien comunal, capaz de generar dividendos, pero no especificaba en detalle la forma en que eso podía tener lugar. Douglas proporciona un programa concreto. Es una opinión ampliamente compartida hoy en día, y no sólo entre los defensores de la GIB, que nuestro sistema financiero es defectuoso y que necesita de una reforma. El libro de Heydorn desempeña el valeroso servicio de ofrecernos un diseño coherente de la forma o aspecto que podría llegar a tener un sistema financiero reformado a principios del siglo XXI. Pero el libro hace algo más que eso; formula un desafío: si el análisis de Douglas acerca del problema estructural en nuestra economía resulta ser válido (es decir, que allí donde las instituciones financieras privadas mantengan un monopolio sobre el crédito, siempre habrá una permanente deficiencia de poder adquisitivo en el consumidor), ni siquiera un robusto programa de GIB tampoco podría prevenir y evitar la repetición recurrente de las crisis económicas; crisis que podrían amenazar la continua viabilidad financiera de la GIB misma. Dicho de manera simple, todos aquellos que toman en serio la GIB deberían también tomar en serio el análisis de Douglas, y, o bien refutarlo o bien abrazarlo. Y si lo abrazaran, ellos tendrían que, o bien adoptar el programa de reforma de Douglas para el sector financiero, o bien desarrollar reformas alternativas que traten de manera adecuada el problema identificado por Douglas. No me atreveré a juzgar cuál pueda ser el resultado. Simplemente diré que Heydorn aboga de tal forma en favor del Crédito Social que le resulta a uno muy irresistiblemente convincente a primera vista. El libro está bien organizado, y Heydorn escribe con la precisión de un filósofo (él es de hecho filósofo académico de profesión). Uno podría desear, quizá, que el libro hubiera incluido más elementos gráficos: por ejemplo, diagramas que ilustren los flujos de crédito entre los bancos, empresas y hogares, descritos al discutir sobre el famoso teorema “A + B” de Douglas. Tomado en su conjunto, Economía del Crédito Social es desafiante, provechoso y valioso. La erudición meticulosa de Heydorn hace posible a los escolares contemporáneos poder implicarse críticamente con las ideas económicas de Douglas. El resultado que se produzca en virtud de esa implicación poseerá gran interés para el futuro de la GIB.



    Fuente: CLIFFORD HUGH DOUGLAS INSTITUTE

  7. #7
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    Re: Libro Social Credit Economics, de Oliver Heydorn

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    ECS: Una guía completa del Crédito Social y la economía





    Por Arindam Basu




    Una recensión del libro Economía del Crédito Social


    “Dedicada a las personas reflexivas de todo el mundo”.



    Desde el principio, Economía del Crédito Social (ECS) demuestra ser un volumen bien planteado y estimulante para individuos pensantes. Su misma cubierta resume acertadamente el contenido central del Crédito Social, esto es, la existencia de un desequilibrio entre el crédito financiero (representado por las monedas) y el crédito real (representado por el globo terráqueo), constituyendo la hegemonía resultante de la finanza sobre la economía real la causa última de la mayoría de nuestras desgracias contemporáneas. ECS pasa a continuación a demostrar esta afirmación y a proporcionar las soluciones a los problemas que marca y destaca.

    El Mayor C. H. Douglas, el fundador del Crédito Social, desplegó su análisis económico en una serie de libros y folletos; pero nunca los reunió en una única obra omnicomprensiva como hizo Adam Smith con su Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones, Friedrich List con su Sistema nacional de economía política, Karl Marx con su El Capital, etc… Es esta tarea penosa –la de incorporar conceptos, teorías, observaciones, deducciones, etc., repartidos por entre los numerosos escritos de Douglas, dentro de un marco intelectual unificado– la que el Dr. Heydorn ha llevado a cabo y completado en ECS. El resultado es un volumen único que instruye a su afortunado lector, no sólo y simplemente acerca del paradigma del Crédito Social, sino también acerca de cómo funciona la economía moderna… y de cómo funciona mal.

    Constituye un reflejo de la clarividencia y seriedad del autor el que su tomo haya sido meticulosamente estructurado de una manera que no sólo facilita el entendimiento del lector, sino que también permite una fácil referencia a los puntos principales. ECS consta de tres partes, cada una subdividida en una serie de capítulos. La primera parte considera cómo se supone que habría de funcionar una economía y el por qué no lo hace, subrayando que el problema yace en las instituciones que gobiernan el lado financiero de la economía (creación de dinero y deuda) en lugar de en aquéllas que tienen que ver con la economía real (producción y consumo) o la sociedad. Una sección especialmente valiosa dentro de esta parte es la de “Las siete etapas del desarrollo económico” en las páginas 14 a 25, que introduce algunos conceptos muy importantes, tales como “la herencia cultural” y “la plusvalía generada por asociación”. También de gran valor es el análisis de los mecanismos de control pasivo y activo que la Finanza emplea para inclinar la sociedad a su voluntad, mediante la explotación de esa brecha entre ingresos y precios que el sistema crea.

    En la segunda parte, el Dr. Heydorn aborda los medios mediante los cuales el sistema económico contemporáneo intenta ocuparse de los problemas que genera (sobre todo, el de la brecha entre ingresos y precios) en lugar de abordar un cambio radical en el sistema financiero, así como de las (abrumadoramente negativas) consecuencias que se derivan de esos esfuerzos. De particular consideración es su crítica de la “Economía Vogona” (mentalidad promovida por el neoliberalismo) que considera al dinero como la medida de todas las cosas.

    La última parte de ECS proporciona las soluciones propuestas por el Mayor Douglas para someter el sistema financiero a la economía real (en vez del actual sometimiento de la economía real a la finanza) –es decir, el Dividendo Nacional y el Descuento Nacional/Precio Justo– , y considera cómo podrían implementarse así como los resultados que se esperarían de ello.

    Un capítulo extremadamente agudo, cerca ya del final del libro, discute acerca de dónde se sitúa el Crédito Social en relación con otros sistemas económicos (“Sistemas económicos revisados”, páginas 471 a 501).

    Uno de los principales méritos de ECS es su claridad, la cual ayuda enormemente a la comprensión de lo que a veces puede ser un asunto complicado. Incluso aquéllos que están familiarizados con las obras del Mayor Douglas probablemente puedan aprender aquí algo sobre los puntos más sutiles del Crédito Social. Por ejemplo, hasta que leí este libro yo estaba bajo la impresión de que el ingreso desembolsado y gastado en periodos de tiempo anteriores a la puesta final en venta de los bienes estaría en su mayoría todavía disponible para la adquisición de los susodichos bienes: precisamente en manos de individuos distintos a aquéllos que inicialmente lo recibieron como ingresos. Por el contrario, como el Dr. Heydorn recalca correctamente, aquel gasto iría a parar a “a) devolver préstamos bancarios (en cuyo caso el dinero se destruye); o b) restaurar capital circulante (en cuyo caso el dinero quedará asociado a nuevos costes cuando se gaste); o c) acumular reservas de capital (en cuyo caso el dinero quedará inmovilizado por un cierto periodo de tiempo). En cualquier situación, el ingreso del consumidor que se gasta en el pasado debe considerarse como extinguido con respecto a los precios de bienes y servicios presentes (…)” (página 155).

    El autor generalmente evita el uso de matemáticas para explicar el Crédito Social, quizás para así evitar disuadir a potenciales lectores. Lo considero desafortunado ya que muchos de los argumentos son muy fáciles de captar una vez que se explican con una simple aritmética (por ejemplo, la afirmación en Democracia Económica de que un aumento en los sueldos nominales puede conducir a una caída de los sueldos reales cuando la tasa entre capital y trabajo excede a la paridad). Ojalá que una futura edición de este, por lo demás, inatacable volumen contenga algunos apéndices con clarificaciones matemáticas de los puntos más intrincados, quizás junto con una consideración de la facilidad con que se podría implementar un mecanismo de Precio Justo en una sociedad sin dinero en efectivo.

    En congruencia con su formación católica, el Dr. Heydorn ocasionalmente recalca la filosofía cristiana que subyace al Crédito Social. Sin embargo, como David Astle ha mostrado en su obra clásica La desgracia babilónica, la batalla entre el poder del dinero y la humanidad antecede bastante a la llegada del cristianismo. En efecto, no es sino un escenario más de esa vieja lucha entre centralización y descentralización, subversión y tradición, monoteísmo y politeísmo… y, en última instancia, servilismo e independencia. O como Lord Acton lo planteó:


    “La cuestión que ha barrido los siglos y que tendrá que ser combatida tarde o temprano es la del pueblo versus los bancos”.


    Visto desde esta perspectiva, Economía del Crédito Social constituye un arma de gran valor en el arsenal del pueblo.





    Fuente: CLIFFORD HUGH DOUGLAS INSTITUTE
    Última edición por Martin Ant; Hace 1 semana a las 11:14
    ReynoDeGranada dio el Víctor.

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