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Tema: Rusia y España

  1. #81
    Avatar de Mexispano
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    Re: Rusia y España

    TENIS Khachanov, Rublev, Kasatkina y Gasparyan viven y entrenan en Barcelona

    España continúa como base de operaciones del tenis ruso

    Joan Solsona

    Barcelona

    07/12/2018 10:40 CET




    Khachanov, Rublev, Kasatkina y Gasparyan


    Primero fueron Marat Safin, Dinara Safina, Igor Andreev y Maria Kirilenko quienes escogieron España, y más concretamente Valencia, como base de operaciones en la década de los noventa y principios del siglo XXI. Después de ellos tomó el relevo Svetlana Kuznetsova, que fijó su residencia en Barcelona al mismo tiempo que su rival y compatriota Maria Sharapova escogía la Academia Equelite de Villena para preparar cada año la gira europea de tierra batida.

    La Armada rusa sigue huyendo del frío de su país y ahora tiene en Barcelona su sitio preferido para vivir y entrenar. Karen Khachanov, número 11 mundial y campeón del Masters 1.000 de París-Bercy, y Andrey Rublev, 68 de las listas, se juntan estos días en la Ciudad Condal para preparar su estreno de 2019. Junto a ellos siempre está el bielorruso Ilya Ivashka, 92 del circuito. Se mueven entre el 4SlamTennis y el Club de Polo.

    Se separan a principios de año porque Khachanov y Rublev se estrenarán en el Open 250 de Doha, mientras que Ivashka lo hará en Pune. En Mollet, en el grupo de competición de Carlos Martínez, sobresale Margarita Gasparyan, la tenista que ha firmado el mayor regreso del circuito femenino. Después de tres operaciones en la misma rodilla, que amenazaron su continuidad como profesional de la raqueta, Gasparyan ha pasado del puesto 1.115 al 92 desde que eligió a Martínez como entrenador el pasado mes de mayo.

    El técnico catalán había terminado un mes antes su relación con Kuznetsova, una tenista que a sus 33 años se debate entre decir adiós y darse una última oportunidad. Ocupa el puesto 107 de la WTA y no estará presente en la primera gira de enero por las antípodas.


    La mejor por ranking

    Darya Kasatkina, top 10 y la mejor rusa por ranking, tuvo un flechazo con Barcelona y allí se quedó junto a todo su equipo. Entrena con Gasparyan en Mollet a la espera de dar el salto definitivo a sus 21 primaveras. Cerró el pasado ejercicio como campeona de la Copa Kremlin y de reserva en el Masters de Singapur. Los rusos buscan el calor y la calidad en los entrenamientos. España es su paraíso.




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    Fuente:

    https://www.marca.com/tenis/2018/12/...b238b4635.HTML

  2. #82
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    Re: Rusia y España

    Por años leí con fruición todo papel, todo documento, todo libro, toda biografía, toda memoria, todo diario publicado sobre la revolución rusa.

    Me interesaba mucho lo sucedido a partir de 1917, pero me cautivaba todo lo que había ocurrido antes, desde fines del siglo XIX. Nada me atrapaba tan profundamente como los relatos y diarios personales que habían sido escritos sin la intención de que nadie, más allá de sus propios dueños, los leyeran. Ese momento me importaban nada los procesos, las secuencias, las causas y los efectos de la revolución, pasaban por completo a segundo plano. Me perdía en el relato subjetivo de quienes diez, quince, veinte y más años antes de la revolución intuían y sentían que algo muy grave, algo muy sangriento se cernía sobre ellos. Me perdía en esos relatos que se olvidaban de los análisis y las comparaciones, y simplemente expresaban la emoción telúrica que sentían recorrer por su ser: los nobles, los aristócratas, los intelectuales, los literatos, muy pocos burgueses, los hombres confiados de la cultura y de la política, y de la racionalidad; sabían muy a sus adentros que algo terrible estaba pasando, algo que no acababan de comprender, algo que varios veían como lo merecido, que otros lo asumían como un castigo divino, que muchos más no le hallaban explicación ni sentido alguno, pero que lo temían igual o más que quienes hallaban aparentes respuestas a las explosiones futuras de las honduras del ser. Algunos quisieron prepararse, otros tantos se evadían, muchos más sabían que no había nada por hacer, asumiendo de forma casi natural su fatalidad, como el guardia romano, consumido en su puesto, inmóvil en el templo de Pompeya, por el fuego del Vesubio. Consumido en el deber, en el deber ser. Los ilusos quisieron darle soluciones a eso. A eso...

    Por años también siempre me sorprendió la similitud sociológica de Rusia con la 《América Latina》, a pesar de todas sus diferencias históricas, raciales, culturales y hasta religiosas... Demasiado parecidas, demasiado para estar tan lejos la una de la otra.

    Hoy sé que muchos hombres en nuestra nación dividida en el continente empezaron a sentir esos temblores a los que no hallan explicación, pero los cuales les pasman y los recorren por completo. Hasta dónde nos hundirán esos temblores, eso es algo que no lo sé.



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    Fuente:


    https://www.facebook.com/francisco.n...13766172206828

  3. #83
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    Re: Rusia y España

    El infierno de la 'División Azul' que España envió a luchar por Napoleón en Rusia

    Después de que comenzara la Guerra de la Independencia, tres regimientos rojigualdos incrustados por las bravas en la «Grande Armée» fueron forzados a marchar sobre Rusia contra su voluntad. Sus integrantes ansiaban rendirse al enemigo y acabar con su tragedia




    Soldados franceses durante la invasión de Rusia


    Manuel P. Villatoro

    Actualizado:12/07/2019 13:43h


    Más que conocidas son las desventuras de la División Azul en la URSS de Iósif Stalin. Sus combates en el lago Ílmen o en Krasny Bor han pasado a la historia. Lo que es menos popular en la sociedad actual es que, más de un siglo antes, otros soldados peninsulares marcharon sobre Rusia a las órdenes de un líder extranjero. Aunque en aquel caso, y con el calendario detenido a principios del siglo XIX, este mandamás no llevaba la esvástica en el chaquetón ni hablaba alemán, Por el contrario, portaba en su pendón el águila imperial y hablaba francés con un ligero acento corso. Su nombre era Napoleón Bonaparte.

    Los hombres a los que hago referencia son los pobres desgraciados de tres regimientos del cuerpo expedicionario enviado en 1807 a servir en el ejército galo. Hombres desafortunados que, después de que comenzara la Guerra de la Independencia contra el «Pequeño corso», no lograron regresar a su amada patria y fueron obligados a participar, junto a la «Grande Armée», en la loca invasión de Rusia orquestada por el megalómano Bonaparte. Sus integrantes se dejaron la vida a miles por culpa del frío y de los mosquetes enemigos hasta que, por fin, sus esperanzas se materializaron y pudieron desertar como reos ante los hombres del Zar. «Mi emperador no hace prisioneros a los españoles, vuestro país y el mío tienen estrecha alianza; los ejércitos rusos protegen a todo español que la suerte ponga en nuestras manos», les respondió el oficial al que se entregaron.


    Puñalada trapera

    Hallar los mimbres de esta unidad requiere retroceder hasta 1796, época convulsa en la que «la France» y nuestra España andaban aliadas contra el poder británico. Pocos sabían entonces que nos íbamos a tragar una invasión gala a traición poco después... Pero en aquellos años, amigos como éramos de los gabachos, el gobierno firmó con el futuro «Empereur» el Tratado de San Ildefonso; texto abusivo donde los hubiere y en el que ambas potencias se comprometían a aunar fuerzas contra Gran Bretaña. Con aquel precedente, y después de la entrada victoriosa del « Pequeño Corso» en Berlín tras hacer añicos a las tropas prusianas, poco podía hacer nuestro país más allá de rendir pleitesía a los revolucionarios.

    Sometido al incipiente poder galo, y afrancesado como era, el valido poco válido del monarca, Manolito Godoy, recibió en 1806 un mensaje en el que se le exigía reunir a unos 14.000 hombres y enviarlos, como el mismísimo rayo, hasta las costas de Hannover en previsión de un más que predecible asalto inglés por mar. Dicho y hecho. De esta guisa, y en valor del Tratado de San Ildefonso, partieron hacia su nuevo destino 10.000 infantes, 4.000 jinetes y una veintena de piezas de artillería. Más de la mitad del contingente inició su viaje desde la Península al mando de Pedro Caro y Sureda, Marqués de la Romana, primer oficial de la llamada División del Norte. El resto lo hizo desde Etruria, donde ya había destacadas fuerzas de nuestro país, bajo el liderazgo del segundo al mando, Juan Kindelán.


    «Bernadotte jamás se cansó en las revistas y en las marchas de manifestar la satisfacción que le causaban […] nuestros compatriotas»


    Allí quedaron nuestros compatriotas haciéndose un nombre a golpe de bayoneta, mosquete y sable (este último, en el caso de los jinetes). Y así lo recordaba el militar y escritor del siglo XIX José Gómez de Arteche en su extensa « Guerra de la Independencia, 1808-1814»:

    «Bernadotte cuidaba con el mayor esmero de que no les faltase nada de lo que la codicia francesa se hacía proporcionar para sus soldados, y no perdonaba medio para halagar a los nuestros en su orgullo nacional y en su espíritu de personalismo. Su guardia de honor era, cual la de los césares, de españoles, compuesta por una compañía formada de soldados y clases escogidos en el regimiento de Zamora y una sección de 30 caballos del Rey, y jamás se cansó en las revistas y en las marchas de manifestar la satisfacción que le causaban […] nuestros compatriotas».




    Manuel Godoy


    Pero la situación se enrareció poco después. De forma más concreta, en 1808, después de que Bonaparte asediara Madrid (y España) a traición tras firmar un permiso de paso con Godoy en el popular Tratado de Fontaineableau. Aquella puñalada trapera pilló a buena parte de la División del Norte en Dinamarca, lo que permitió a la mayoría viajar a toda prisa hasta a Suecia y, a continuación, regresar a la Península para unirse a las tropas británicas y enfrentarse al galo invasor. Por desgracia, la suerte fue esquiva con tres de sus regimientos. Unos hombres a los que les fue imposible separarse de las tropas napoleónicas y que se vieron obligados a partir, dentro de la «Grande Armée», hacia Rusia bajo las órdenes de Napoleón.

    Los oficiales del gabacho sabían que no podían esperar lealtad por su parte, pero conocían su destreza con las armas. Por ello, el destino último de nuestros compatriotas era habitualmente la primera línea de batalla. Al menos, así lo afirmó en su diario de viaje Rafael de Llanza, nombrado jefe de este curioso contingente: «No me queda ninguna duda que fuimos puestos en el más evidente riesgo para que fuésemos exterminados». Lo cierto es que los hombres de Bonaparte llevaban razón, pues los nuestros ansiaban el «feliz y suspirado momento de pasarnos a los rusos».


    Camino a Borodinó

    Las andanzas en Rusia de los tres regimientos españoles que no pudieron escapar de las garras de Napoleón comenzó, siempre según el diario de Rafael de Llanza, en marzo de 1812, cuando recibieron la orden de formar y partir hacia el este. Por entonces, nuestros compatriotas se hallaban en el pueblecito de Neuwarp recordando por activa y por pasiva a sus habitantes que ellos no eran galos. «Yo hice cuanto me fue posible por manifestar que era español, en medio de los ejércitos franceses, y que odiaba el robo y la villanía en medio de unas legiones de ladrones y perturbadores del sosiego humano», explicaba el español en su obra. Así comenzó la campaña más helada de Bonaparte.

    A partir de entonces el diario narra de forma pormenorizada, aunque rauda, las diferentes paradas que llevó a cabo el ejército español de Napoleón. Y en todas ellas, según Llanza, el contingente galo se destacó por su pillaje y su villanía. Al parecer, la «imponente multitud» se mostraba «furiosa de deseos de […] entregarse a los horrores del saqueo, incendios, robos y, en fin, al exterminio del género humano» desde el mismo momento en el que asediaron Polonia en su camino hacia Moscú. Aunque los franceses trataban de paliar esta actitud repartiendo panfletos con manifiestos en los que se afirmaba que estaban allí para liberar a los ciudadanos de la opresión de los zares.




    Napoleón en Rusia


    Una de las primeras batallas en las que participaron los españoles fue la que, según Llanza, comenzó a pergeñarse el 5 de septiembre de 1812. Por la cercanía con las fechas parece que se refiere a una escaramuza previa a la contienda de Borodinó; la más sangrienta de la campaña rusa. En todo caso, aquella jornada los defensores se jugaban mucho, pues habían permitido a los galos adentrarse kilómetros y kilómetros en el país sabedores de que era imposible defender la ingente cantidad de territorio que atesoraban. Según la crónica, Bonaparte no dudó y ordenó a sus hombres cargar sin piedad. En la vanguardia iban nuestros compatriotas, como bien dejó explicado el autor del diario:

    «Mientras duraba este sangriento choque, mi batallón formado en cuadro sostenía avanzado el combate, cuando a las nueve y media fue atacado por el grueso de la caballería, que por el orden regular debía ser roto y deshecho, y tuvo tanta fortuna que una descarga hizo retroceder toda esa caballería, que sin duda a beneficio de la noche nos creyó más fuertes de lo que éramos. ¡Qué bella situación esta para haberse pasado al ejército ruso hasta con las banderas! Los dos regimientos españoles fueron avanzados del Ejército francés, y no me queda ninguna duda de que fuimos puestos en el más evidente riesgo para que fuésemos exterminados. Si nosotros hubiésemos tenido la más remota idea de que podíamos ser acogidos de los rusos, nos podríamos haber pasado sin ningún riesgo».




    Napoleón en Rusia


    Dos días después, ya en la contienda principal, el regimiento de Llanza se quedó en retaguardia. Aunque sí «sostuvo por cuatro horas seguidas la diabólica artillería de la Guardia Imperial» y tuvo que «sufrir muchas balas de artillería» enemigas durante horas. Tras la lucha, el hispano se quedó asombrado cuando Napoleón ordenó dejar a los heridos sobre el campo de batalla: «¡Qué triste espectáculo, y más al considerar que tantos miles de hombres debían el día siguiente ser abandonados sobre aquel campo de desolación y expirando en recompensa de su valor y de la victoria obtenida por unos y por la brillante y valerosa defensa de los otros!».

    Pero aquellos hombres no iban a ser los únicos olvidados en mitad de la estepa rusa. Le pasó lo mismo a otros tantos que murieron debido al hambre y al frío invierno al que el ejército galo tuvo que enfrentarse en su avance hacia la capital. Y el resto sufrieron todo tipo de enfermedades y problemas físicos por culpa de las bajas temperaturas. El mismo Llanza dejó escrito que, un día, se «sintió en el tobillo del pie derecho un dolor sumamente fuerte».

    La sorpresa fue mayúscula cuando se quitó la bota, pues vio que toda su pierna «parecía una piel de tigre de manchas negras y amarillas». «Lo manifiesto a los cirujanos, no les gustó; menos me gustaba a mí», afirmó. En sus palabras, los dolores (que se acrecentaban debido al frío) eran «terribles e insoportables», lo mismo que los remedios que le daban los médicos militares. Y, a pesar de todo, la « Grande Armée» logró tomar Moscú.


    ¡Retirada!

    Con la conquista de la capital parecía que solo era cuestión de tiempo que el ejército galo obtuviese una victoria aplastante sobre los rusos. Pero la falta de comida, el frío, las enfermedades y los continuos ataques de la guerrilla obligaron a Napoleón a marcharse con el rabo entre las piernas y abandonar Moscú el 24 de octubre de 1812.

    Desde entonces comenzó una carrera contra el tiempo en la que la «Grande Armée» trataba de evitar ser masacrada mientras regresaba, de forma paulatina, hacia su cuartel general ubicado en Smolensk (primero) y hasta Francia (después). Por descontado, en el camino su retaguardia fue acosada por las unidades más veloces del ejército del Zar. Pintaban bastos para el corso, pero también para nuestros compatriotas. De hecho, los españoles de Llanza sufrieron un ataque el 25 de octubre que a punto estuvo de costarles la vida.




    Cosacos rusos


    «Mi división tuvo orden de escoltar [a una unidad] en castigo de haberse dejado tomar toda su artillería al amanecer del 25 por una emboscada de dos mil cosacos que, saliendo de un bosque, cortaron la columna, mataron a cuanto encontraron, desordenando espantosamente todo el convoy. Y en esta situación el Emperador se hallaba de paso entre él, y tuvo a buen partido el poner pies en polvorosa. Su guardia, tres edecanes y un general, fueron lanceados. […] No hubiéramos escapado tan felizmente si el rey de Nápoles, que estaba muy inmediato con toda su caballería, noticioso del riesgo que corría su amo, no hubiese avanzado con diez mil caballos».

    En palabras de Llanza, lo que comenzó como una retirada ordenada por parte de la «Grande Armée» terminó en un desastre y en un caos generalizado cuando los jinetes rusos comenzaron a hostigar los flancos y la retaguardia francesa. «El 2 y el 3 de noviembre el cuerpo de ejército que sostenía la retirada fue atacado furiosamente y casi exterminado», añadía. Nuestros compatriotas se vieron obligados, durante todo ese trayecto, a comer la carne de los caballos muertos debido a la escasez de alimento y a abandonar todos sus pertrechos para ir más livianos. «¡Qué muebles tan preciosos se verían tirados y abandonados sobre aquellos campos! Los polacos me robaron mi equipaje», afirmó.


    Final del infierno

    Por si fuera poco, la situación se enrareció todavía más para los españoles cuando, en plena huida, recibieron la orden de atacar a un gigantesco contingente ruso ubicado en el barranco de Krassnow para cubrir la retirada del ejército galo. «[El mariscal] Ney, sin ver al enemigo a causa de la niebla, mandó a mi cuerpo a atacar a la bayoneta». Fue un desastre. Los rusos, que conocían el terreno, lanzaron un torrente de plomo contra los hispanos y provocaron una gran cantidad de bajas. El mismo Llanza fue herido y se vio obligado a arrastrarse hasta un pueblo cercano. «Después de haber andado como cosa de media hora, nos hallamos en un pueblecito donde se había reunido una multitud de hombres [...[ de los que yo era el único jefe», completó.

    Para entonces la aventura rusa de Bonaparte ya estaba llegando a su fin y la única cosa en la que podía pensar el oficial español era en la rendición. Así pues, en cuanto Llanza se topó con una unidad rusa, decidió que había llegado el momento de capitular y acabar con aquel infierno de una vez por todas. Tuvo suerte, pues un coronel leal al Zar le solicitó mantener una conversación antes de que él se lo pidiera. Ya frente a frente, le dijo que «el príncipe Gallitzin, general del Ejército ruso, ofrecía a aquellas tropas un buen tratamiento si se rendían sin la mayor efusión de sangre». La conversación que se sucedió a continuación fue recogida por el hispano:


    -«Señor: soy un desgraciado español...».

    -«¡Español! Mi emperador no hace prisioneros a los españoles; vuestro país y el mío tienen estrecha alianza: los Ejércitos rusos protegen a todo español que la suerte ponga en nuestra manos».

    -«Pues señor, tampoco nada tengo que tratar; yo, mis oficiales y soldados nos acogeremos a la protección de vuestro emperador, vuestro padre y general, y en cuanto a esta multitud podéis disponer de ella como os plaza».


    Así terminó la injusticia perpetrada contra los españoles en el este. De hecho, los rusos respetaban tanto a nuestros soldados que una escolta de cosacos les acompañó durante el viaje que emprendieron por Rusia antes de regresar a la patria y, allí por donde pisaban, eran vitoreados por los que, hasta entonces, habían sido sus enemigos: «¡Hispanikis, hispanikis!».




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    Fuente:

    https://www.abc.es/historia/abci-inf...6_noticia.html

  4. #84
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    Re: Rusia y España

    Los dos imperios. Los rusos al Este y los españoles al Oeste

    Eurasia




    10.12.2018

    España

    Rusia

    Carlos Javier Blanco Martín


    Los rusos al Este, nosotros los españoles, al Oeste. Y en medio, Europa, es decir, la tierra del centro.


    Con demasiada frecuencia, a los de ambos extremos, a españoles y a rusos, les ha sido discutida su condición de europeos. ¿Son los rusos, verdaderamente europeos? ¿Lo son, en puridad, los españoles? Tal parece como si el formar parte de un extremo geográfico condenara a la marginalidad a la nación que allí mora, como si los conceptos de "periferia" y "centro" encerraran propiedades esenciales, absolutas, como si confundiéramos la Geometría con la Geografía, y ambas, a la vez, con la Geopolítica. La pregunta sobre la "centralidad" de los españoles y de los rusos como prototipos de lo europeo ya es una pregunta ideológica, interesada, ya es un ataque revisionista contra el destino de ambos imperios, el ruso y el hispánico.


    Porque de esto precisamente se trata. Lo que desde hace unos siglos se viene llamando "Europa" es, con la Reforma protestante, la modernidad, el capitalismo liberal, etc. un "anti-imperio", un disolvente de la idea "católica" o universalista de unidad imperial. Y la unidad imperial ha sido tenazmente buscada, a la vez, en paralelo y con notable simetría, al Oeste desde España y al Este desde Rusia.


    Desde España y desde Rusia se alzaron enormes baluartes de "reacción" contra las corrientes disolventes de la modernidad. Justo en el momento en que los reformistas protestantes dividían el centro y el norte de Europa, en el Oeste hispano se pugnaba por conservar la catolicidad. Ese fue el empeño del Imperio español: conservar la catolicidad.

    De Carlos I de España y V de Alemania se han dicho muchas cosas ambiguas que poseen un fondo de verdad, pero a menudo dentro de un envoltorio manipulador. El Emperador, se lee, fue un tanto "medieval", una especie de nostálgico, un romántico avant la lettre en su afán de reconfigurar la idea universal de Imperio (Universitas Christiana). Todos los reyes cristianos se subordinan al rey de reyes, al Emperador, y el propio poder del Emperador, lejos de constituir un brazo armado al servicio del Papa, está investido por naturaleza de sacralidad propia.

    La propia misión imperial sobre la Tierra es sagrada en cierta forma. Contra este proyecto, que Carlos hizo suyo y lo devino hispano, hispano sin contradicción alguna con su universalidad, se alzaron las incipientes monarquías "nacionales" (Francia, Inglaterra), los principados germánicos reformados, el propio Papado, reproduciéndose así, a escala casi planetaria, la lucha medieval entre el ideal "güelfo" y el "gibelino". Decimos a escala casi planetaria porque el Emperador ya reinaba sobre el Nuevo Mundo y sus marinos exploraban la Tierra en toda su redondez. El choque entre los ideales güelfos y los gibelinos no se circunscribía ya a las comunas del norte de Italia. La idea romano-germánica-medieval resplandecía en la mente de don Carlos y de sus asesores españoles, quienes, a su vez, la habían conservado a través de la Reconquista, iniciada por Pelayo en 718 (otros dicen que en 722).

    La crisis nacional de España, su tendencia centrífuga y cantonalista, es solidaria hoy en día de la crisis de su ideal imperial. Un "nacionalismo español" es un proyecto tan fraccionario y artificioso como un "nacionalismo catalán" o un "nacionalismo vasco". La idea estatalista, y a su modo jacobina, de una nación como resultado de una decisión popular de "dotarse a sí mismo" de un estado, es tan francesa, tan extranjerizante y anti-católica, que no puede aplicarse a España sin grave merma para ésta. De forma un tanto confusa aún, pensadores tradicionalistas (Vázquez de Mella) o actuales (Gustavo Bueno), han sido capaces de reconocer esto. El nacionalismo español fue inyectado en nuestra patria a instancias isabelinas y liberales, tratando de imitar lo francés y "modernista" en todo aquello que en Europa había "funcionado".


    Pues este nacionalismo de corte occidental y liberal es, justamente, nacionalismo anti-imperial. El liberalismo que, desde Inglaterra y Francia inyectaron en España, a través de logias secretas en gran medida era, justamente, a la par que un proyecto capitalista depredador, la encarnación misma del ideal disgregador. Se quiso renunciar al Imperio con vocación universal pretendiendo homologarse con las naciones disgregadoras que habían arruinado dicho imperio (Francia, especialmente). Y el resultado no puede ser otro que acoger en su seno la misma disgregación. La carrera emprendida en España desde el siglo XIX fue la de la homologación, y en su fase postrera lo que estamos conociendo es la ruptura, pues el mismo ideal jacobino y de homologación se inoculó en Cataluña, en las Vascongadas y en cualesquiera de las entidades regionales constituyentes de España.


    El imperio ruso pasó de ser una reserva de la reacción, en el siglo XIX, a una "patria del socialismo" en el XX. Situado en el otro extremo geográfico, sus enormes dimensiones garantizarán para siempre su condición imperial, al margen de su forma política concreta. Muy distinto el caso ruso al caso de España. El imperio hispánico fue recortado, saqueado, y la pérdida de extensión de su territorio fue progresiva. Aún no está del todo claro si la España residual o post-imperial no va perder más territorios en un futuro inmediato. Por el contrario, la Gran Rusia pudo experimentar grandes transformaciones superestructurales (el paso del imperio zarista a una república federal), pero a los analistas atentos no se les escapa nunca que éstos son cambios en la superficie, y que en Rusia hay esencias, estructuras de fondo resistentes a todas las mareas del tiempo y a las infiltraciones del occidente.

    Desde un punto de vista material, es la enorme extensión de territorio la que garantiza esta resistencia, esta inercia, esta fidelidad a su propio ser. Pero junto a la propia dimensión gigantesca de Rusia, entendida en términos de espacio y materia, reposa su idiosincrasia espiritual. Y es precisamente sobre ésta donde hay abundantes malentendidos.

    El filósofo de la "Decadencia de Occidente", Oswald Spengler, tan clarividente y profético en muchos puntos, erró de lleno en su visión de Rusia. Sus páginas rebosan desprecio hacia este Imperio. Su punto de vista ultra-prusiano le obliga a ver en Rusia el enemigo, la "horda" del Este, la amenaza orientalizante y bárbara que se cierne sobre un Imperio occidental. Pero si la Gran Rusia no es el enemigo a batir, a conquistar, a domeñar o tener a raya, entonces la Rusia spengleriana es, nada más, una llanura inmensa donde gentes demasiado humildes y sencillas se aplanan ellas mismas por influjo de un cristianismo –el ortodoxo- que ve en cada ruso un hermano.

    Rusia es para Spengler, la encarnación del igualitarismo. Allí, en el Este, nadie es más que nadie y de la misma manera que en las llanuras del Poniente ninguna colina se destaca, todo es horizonte y se vive en horizontal, así ocurre con la sociedad rusa: una masa informe desconectada de su aristocracia minúscula. Pero lo que Spengler ve como defecto (sencillez, humildad, hermandad, igualitarismo), otro filósofo contemporáneo suyo, Walter Schubart, lo contempla como gran virtud y gran esperanza. Rusia, dice Schubart, es la esperanza de Europa. Y esperanza en su pleno sentido: esperanza espiritual.


    Rusia será quien reconquiste espiritualmente Europa. Su cristianismo, algo asiático-oriental y parejo a la espiritualidad india y china, es hoy el más auténtico. Schubart lo denomina cristianismo yoánico, fundado, como su nombre indica, sobre el Evangelio de San Juan. Este es el tipo de religión, cristiana-yoánica, que puede salvar al hombre europeo, sumido en la decadencia, en el nihilismo, en la idolatría al dinero y a la tecnología. En los años en que el autor balto-alemán vivía, solamente España –y el tipo de hombre que el español encarnaba- se salvaba del diagnóstico negativo que recaía sobre el europeo occidental. Schubart todavía veía, en la primera parte del siglo XX, al español como una esencia fijada en su edad dorada, los siglos XVI y XVII, siglos de místicos y de guerreros. Pero éste filósofo no pudo llegar a conocer a fondo la trágica transformación del Homo hispanicus tras la guerra civil y, especialmente, tras el desarrollismo registrado en nuestro país en los últimos años del franquismo.


    Toda traza de espiritualidad, mística, ardor guerrero y fanatismo (incluyendo el fanatismo de los "sin Dios" rojos, tan hispano como el de su opuesto diametral, el integrista católico) fue diluyéndose, evaporándose y abrasándose por el espíritu capitalista y consumista al que ésta "Reserva Espiritual de Occidente" fue entregándose, a la par que el Caudillo iba abriéndose a los créditos americanos, a las instituciones internacionales, a la tecnocracia y al crudo pragmatismo. Schubart veía de forma muy idealizada al español, y todo su libro sobre Rusia y el Alma de Occidente es un idealismo de principio a fin.

    Pero un idealismo que ayuda al lector a comprender la importancia de un "arquetipo" en los devenires geopolíticos. Con esto queremos decir que en España la revolución y la contrarrevolución habidas entre 1934 (Revolución de Asturias) y 1939 (fin de la llamada "Guerra Civil") fue la verdadera clave de bóveda de la aniquilación liberal del ideal imperial. Era el eco simétrico de la liquidación del imperio de los zares ocurrida definitivamente en 1917. Lo que ya había sucedido al Oriente, por obra de los bolcheviques, debía consumarse al Occidente, en España. Sin embargo, Schubart supo reconocer que había una Gran Rusia, eterna y esencial, intangible e inmune a las reformas comunistas.

    El alma de un pueblo no se modifica superestructuralmente, viene a decirnos el filósofo balto-alemán. Por eso el ruso, bajo el imperio de la hoz y el martillo sigue adorando a la cruz. Por eso su igualitarismo esencial se manifiesta incluso en un régimen donde Dios aparece oficialmente proscrito, y la gente reza en silencio y en secreto, incluso al margen de un clero no siempre ejemplar, y mantiene viva su Iglesia. Schubart cree ver una religiosidad ardiente, olvidada hace tiempo por los occidentales, incluso en el ateísmo fanático de los bolcheviques, de los incendiarios de iglesias, en los iconoclastas rusos "sin Dios", paralelo y gemelo al hispano de los años 30.

    Pero nos parece excesivo idealismo creer que el alma de los pueblos subsiste por debajo, por encima y más allá de los cambios que superficialmente damos en llamar superestructurales. Es cierto que décadas de comunismo no pueden transformar las tradiciones de un pueblo. La cultura rusa, tan vieja, evoluciona al ritmo de los siglos, pero los regímenes políticos, en cambio, se desvanecen en unas décadas. También concedemos a Schubart- como a Spengler- el hecho de que los reformadores superestructurales de Rusia han trabajado siempre con ideas importadas de occidente, ideas ilustradas y después socialistas y comunistas que, una vez planean y tratan de cubrir la inmensa planicie oriental, se quedan en nada, en nubes pasajeras. Las reformas petrinas, tanto como las leninistas, se muestran de todo punto superficiales en sus consecuencias históricas.

    Pero esto que podemos aceptar de Schubart en sus reflexiones sobre Rusia, se deshace cuando buscamos el paralelismo con el arquetipo español. Nuestra "Guerra Civil" parece haber provocado una desaparición de aquellos arquetipos hispanos, desaparición física junto con la liquidación de las bases materiales que lo hacían posible. La economía capitalista se instauró plenamente en la España de los años 60 y el materialismo que le es propio hace que los místicos, los caballeros, los ultramontanos, los bandoleros y demás personajes arquetípicos dejen de existir. De hecho hoy vivimos en una España hambrienta de valores, desnuda de arquetipos, inerme e inválida, pues siente haber perdido su identidad.

    No es el caso nuestro el de un pueblo que ha resistido heroicamente las reformas superestructurales impuestas por la economía mundialista y la ideología oficialmente liberal (en sus dos versiones, socialdemócrata "progresista", y liberal-conservadora). Antes al contrario, el pueblo español, con hambre atrasada, acoge de forma masiva y entusiasta esa Unión Europea que al tiempo le lamina, bendice ese recetario de la ONU-UNESCO que le idiotiza, adora esos reajustes del FMI que le esclavizan. Llevamos ya unas cuantas décadas, desde el franquismo tardío y todo el Régimen setentayochista, siendo un pueblo mayoritariamente ovejuno, que ha encontrado la solución a su vacío en las fórmulas globalistas, pro-inmigracionistas, europeístas, americanizantes y maurófilas.


    España, tal parece, se comporta como un sujeto colectivo que ha decidido dejar de ser. Unos la quisieran ver como un nuevo Puerto Rico, asociado al atlantismo yanqui, otros como el vertedero financiero-comercial de la Unión franco-alemana, y muchos, muchos más de cuantos se suele creer, quieren hacer de esta España nuestra una colonia del Sultán de Marruecos, soñando con un al-Andalus de cuento de mil y una noches. Pero estos proyectos anti-españoles, atlantista, europeísta y maurófilo, señalan justamente el espacio que ha quedado en blanco en el tablero geopolítico. Y es una ley geopolítica la ley del horror vacui. Es el espacio disputado desde tres flancos, desde tres vectores que arrastran poder y empujan el poder hacia el vano. España es un vano y no sólo una disgregación en taifas (llamadas "comunidades autónomas").


    La identidad, a veces inventada, otras, deformada, de las regiones españolas suele ser una terapia de sustitución. La gente necesita por lo común una identidad, y cuando no existe un locus de poder y autoridad para suministrársela, otros centros, subnacionales, corren a ofertar sus baratijas. Yerra, y yerra mucho, la derecha española al creer que la causa de una falta de identidad nacional en España, y la falta de orgullo "imperial" y conocimiento del pasado es debido (exclusivamente) al adoctrinamiento nacionalista-periférico. Ningún soberanismo fraccionario hubiera podido hacer nada en contra de un proyecto imperial de destino común. Es la falta de hombres que sustenten de veras ese proyecto imperial de destino común lo que ha dejado el camino despejado a mentes tan subdesarrolladas como las de Sabino Arana, Blas Infante o Puigdemont. Las nuevas versiones de aquellos místicos y guerreros españoles del siglo XVI no parecen existir ya.

    Sin embargo, aun admitiendo que el Homo hispanicus se ha transformado drásticamente, y que los paralelismos espirituales entre el Oeste español y el Oriente ruso trazados por Schubart se han deslavazado, hay dimensiones y hechos invariantes, y el tablero geopolítico de este primer tercio del siglo XXI es el que es. El tablero implica que ya no hay "dos Españas", se mire por donde se mire, sino un territorio de extensión media que ocupa una posición estratégica de extraordinaria importancia. Este territorio es, a la vez, una puerta de África y un balcón hacia América. Así lo ha sido desde que los Reyes Católicos y sus sucesores, los reyes de la Casa de Austria, deciden proseguir la Reconquista en ambas direcciones, al sur y al occidente.

    La conquista de América, como bien lo vio don Claudio Sánchez Albornoz, es la continuación inmediata del espíritu reconquistador. Sin embargo, las campañas militares y la labor colonizadora del imperio español en el norte de África no gozaron del éxito y el grado de penetración cultural que se dieron en América. En lo que se llama Magreb, la presencia española y, en general europea (francesa, italiana) está barrida del mapa. No hubo posibilidad de crear un verdadero colchón entre mundos, una sociedad fronteriza (limes) en donde pudieran convivir segmentos cristianos y laicos con segmentos musulmanes. Es en este espacio norteafricano donde debería haberse situado la zona de transición entre mundos, el afro-oriental y el europeo.


    Todas las regiones norteafricanas podrían haberse constituido en protectorados y enclaves europeos con sociedades mixtas (europeas-cristianas, magrebíes-musulmanas) que avanzaran gradual y experimentalmente hacia una mayor educación y laicidad, haciendo de éstos países una nueva Europa, un limes, donde el contacto entre mundos se hiciera preservando a la Europa propiamente dicha de toda la emigración masiva y de la africanización e islamización crecientes que hoy en día estamos conociendo.


    En realidad, la concepción imperial y civilizadora de Europa se lleva a la práctica por medio de estas acciones en territorios ultramarinos. El optimismo, el impulso a exportar ideas, técnicas, valores, contingentes hacia otros paisajes y latitudes da la medida exacta del vigor de una civilización-imperio. Expandirse es siempre la mejor forma de defenderse. La expansión hispánica hacia las Américas aunó la mayor parte de las energías de nuestro pueblo, y no pudo desdoblarse hacia África. Pues bien: éste será siempre el origen de todas nuestras pesadillas y debilidades. La "América" de los rusos, por analogía, consistió en un movimiento civilizador de doble dirección: una, la más efectiva, la conquista de Siberia, una verdadera ola expansiva de rusificación, que puso lo ruso a las puertas mismas de Mongolia y de los imperios chino y japonés; la otra, infructuosamente realizada por causa de la oposición otomana (y sus aliados occidentales, franceses y alemanes), volcada hacia el Sur, hacia la antigua Bizancio, y en general, hacia el mar Mediterráneo. En efecto, una Rusia asomada a éste Mare Nostrum hubiera sido la Nueva Roma a todos los efectos.

    El enfrentamiento con los turcos y con los occidentales se lo impidió, pero la partida en Ucrania y en el Cáucaso, así como en los Balcanes, entre otros lugares ya próximos a nosotros es una partida que se sigue jugando. La "rusificación" de los países que comunican el Mediterráneo con todo oriente hubiera desplazado completamente al Islam en el tablero geopolítico. De ser una fuerza "sustantiva", que golpea en sus vertientes terrorista, inmigracionista y como agente "troyano" en la desarticulación de sociedades abiertas y demasiado abiertas, habría pasado a ser una fuerza meramente "accidental", un acompañante meramente cultural y folclórico en el mosaico de pueblos unificados al Oriente por un ideal de Imperium.


    En cierto modo, ya es así en China y, parcialmente en la Federación Rusa: el islam, no es una religión, sino una teología política que causa conflictos dondequiera por lo que tiene de concepción totalitaria de la política, esto es, porque actúa como fuerza teocrática; ésta fuerza violenta teocrática siempre se acaba plegando ante autoridades imperiales capaces de disciplinar al rebelde y al violento.


    El hecho es que la Historia fue la que fue. No hubo un Norte de África europeizado, hispano-francés, por ejemplo, ni tampoco un Próximo Oriente rusificado. La Historia es una disciplina testaruda en lo referente a los hechos. En otro plano, nunca desconectado completamente de los hechos, situamos la ideología. Rusia, la Gran Rusia imperial es un factum que sobrevive a las ideologías, y que obliga a éstas a moldearlas. La Rusia de los zares, la de los bolcheviques o la de Putin es, sustancialmente la misma Gran Rusia, el mismo factum imperial que se impone por sí solo, por su inmensa territorialidad, más que por su peso demográfico. Y por ello, no nos puede extrañar que un filósofo que muchos consideran allegado al régimen de Putin, como es Alexander Dugin, haya formulado su "cuarta teoría política" en unos términos de evolución-superación (cuasi hegelianos) ideológica. La Primera Teoría Política a la que asiste el mundo moderno, roto el orden feudal, es el liberalismo.

    El liberalismo se abre paso en las postrimerías de la edad media, con el auge de una clase plutocrática, amasadora de dinero, que subvierte el orden de la civilización cristiana –basado en la fe, la tierra, el linaje- y lo "simplifica", haciendo de la civilización entera un inmenso mecanismo de acumulación y producción de plusvalía. La Primera Teoría Política, liberal, se realiza como modo de producción-dominación capitalista, y desde el orbe cristiano occidental se va imponiendo (a cañonazos, si hiciera falta, como rezaba con exactitud El Manifiesto Comunista) a las otras civilizaciones mundiales. Pero como antítesis de la Primera Teoría, surge la Segunda, auto-representada como una Teoría del Proletariado apta para sepultar en el cementerio de la Historia al liberalismo ideológico, y a su realización económico-política, el capitalismo. La Segunda Teoría Política, el comunismo, fijó en Rusia, precisamente, su patria y su suelo de implantación. Rusia pasó de ser el imperio zarista a ser la Unión Soviética, esto es, una auto-representada federación rusificada, entendida como primer paso para una República internacional de los Trabajadores en la cual la propiedad privada quedaría abolida y se socializarían los medios de producción.

    El reparto del mundo dado entre los imperios de ambas teorías políticas, liberal (angloamericano) y soviético (ruso) sólo pudo hacerse efectivo por medio de una dialéctica con la Tercera Teoría Política (el fascismo). La derrota del fascismo fue el paso necesario para la consagración de las dos teorías precedentes, y casi a la manera hegeliana hubo de ser así en la medida en que en el fascismo había elementos tomados en síntesis tanto del liberalismo como del comunismo. La guerra fría tras la derrota del fascismo en 1945 supone una negación de la síntesis, o más bien una negación de la negación. El fascismo hubiera sido la negación del liberalismo en la medida en que el liberalismo tiende a la disolución del Estado, de la Autoridad, de la Tradición por mor del imperialismo del dinero. Igualmente, el fascismo hubiera sido la negación del comunismo en la medida en que ésta Segunda Teoría Política era el igualitarismo extremo, la anulación de las jerarquías y de la tradición. Pero el fascismo o Tercera Teoría Política también puede ser superado, y no meramente negado. La negación realizada habría sido manifiesta en su derrota militar, en medio de una Europa en ruinas, pero la superación hegeliana, que es negación y conservación de lo salvable, implica un restablecimiento de las jerarquías, de la tradición, de la autoridad, sin entregar el cetro del mundo al "poder del dinero", ni tampoco a unas masas desarraigadas y adoctrinadas por el marxismo.


    La Cuarta Teoría Política vendría a ser una especie de "vuelta al Imperio", Imperio entendió en su sentido genuino, una autoridad respetable y que se hace respetar, un nuevo nomos sobre la tierra que contrarreste las tendencias disgregadoras, criminales, barbarizantes, de las otras tres anteriores Teorías Políticas.


    Pero, si somos coherentes con esta lectura metapolítica de la Cuarta Teoría duginiana (que hemos expuesto aquí de una forma demasiado hegeliana y libre, no obstante), habrá que estar en guardia contra las posibles tendencias criminales de ésta en la medida en que encuentre oposición. Pues la "teoría política" alzada para reajustar el orden del mundo es un arma siempre, ante cuya acción se despierta la reacción. Dugin parece presentar su proyecto hegemónico ruso en términos de multi-polaridad, esto es, en términos de un más ajustado reparto del poder que ya está recayendo, de hecho, en manos de potencias regionales. Irán, en el Oriente Medio, será el centro de poder que neutralice el sionismo. China, en el Oriente Lejano y en el Pacífico, hará lo propio frente a los "dragones" capitalistas que sirven de satélites asiáticos de los E.E.U.U. También parece que puede florecer un poder iberoamericano que sustraiga el "patio trasero" de los yanquis y liquide la doctrina Monroe ("América para los americanos"), siempre que se superen diversos obstáculos y se alcance una conciencia "imperial" común.

    ¿Será, pues, la Gran Rusia la esperanza de Europa? Un gran estado, un poder de dimensiones verdaderamente imperiales, reserva energética y territorial inmensa, contingente poblacional nada despreciable, afinidad étnico-cultural incuestionable con respecto a los pueblos de Europa, peso militar inmenso, comunión de intereses con los europeos occidentales, que van desde lo energético (gas natural) hasta lo espacial (astronáutico) y geopolítico (control de la islamización y freno de las pretensiones sionistas y yanquis)… Son muchas, abundantísimas las razones para defender un cierto euroasianismo y apostar por la multipolaridad. Un largo rosario de pensadores, especialmente a destacar los miembros de la llamada "Nueva Derecha" (Guillaume Faye, Alain de Benoist, Robert Steuckers…), han apostado, cada uno a su manera, por este alineamiento euroasiático.

    La unión política, económica y militar de Europa y Rusia, desde Lisboa hasta Vladivostok, parece hoy en día una mera utopía, un imposible. De hacerse realidad, las amenazas que hoy se ciernen sobre todos nosotros cesarían en el instante. Sería algo parecido a coser y cantar la posibilidad de frenar las agresiones imperialistas norteamericanas o controlar ese "arma de inmigración masiva" que alientan desde el Mediterráneo sur y oriental. La Cuarta Teoría Política" supondría la superación del caos impuesto por imperios depredadores, que no dudan en subvertir los fundamentos mismos de las civilizaciones (no sólo de la civilización europea o la "judeocristiana"). Correctamente entendida, la hegemonía rusa, por su mismo carácter continental (y no talasocrático) nunca podrá consistir en el imperialismo de los "señores del dinero".

    Cuando hablamos de miles de kilómetros cuadrados de un área de la corteza terrestre sobre la que no hay abruptas fronteras físicas ni anchos brazos de mar separadores, y en los que se extienden cientos de pueblos, una síntesis de autoridad central ("imperial"), que una lo que es común en medio de la diversidad, y de multipolaridad, que proteja la Civilización frente a lo que es diverso, se vuelve de todo punto sugerente. Para que esa síntesis o "esperanza rusa" llegue a hacerse realidad, resultaría imprescindible el establecimiento de un bloque de países que, siendo celosos en la defensa de sus respectivas soberanías, a la vez detraigan poder, influencia, prestigio e iniciativa al "occidentalismo". Ese bloque de países, formalmente integrados en el "Occidente", pero disidentes con él, ya existe.


    Gracias a ellos no va a ser posible reeditar una guerra fría entre Occidente y Oriente, pues las partes contendientes han cambiado internamente, y al haber cambiado la manera en que resisten los estados determinados a ser libres, que no renuncian a su soberanía, también disponen de otras opciones diferentes a las de la guerra fría. Estados como Hungría, Polonia, Austria, etc. pueden servir como grieta en el sistema del occidentalismo. Cada uno, a su manera, podrá alzar la bandera de la tradición, el respeto a las jerarquías naturales y espirituales, la defensa de los valores civilizatorios.


    Quizá su cercanía a la Federación Rusa, su temor a quedar tragados por un oso tan grande, cuyos abrazos de afecto puedan parecer torpes, el miedo mismo a recibir enormes zarpazos, impida la creación de una verdadera unión euroasiática, pero sí que puede darse al menos un desplazamiento del poder y de la iniciativa. El atlantismo cuenta sus días, se sabe en retirada, y esta fiera, arrinconada y herida, puede resultar de lo más peligrosa. Estamos viendo que el atlantismo pierde credibilidad en Europa y que la población menos afectada por la intensa Ingeniería Social sospecha ya de las maniobras con que sus líderes pretenden disolver la sociedad. El multiculturalismo impuesto, no deseado. La disolución de la familia y el ataque a la espiritualidad nacional. El feminismo radical y el homosexualismo. La esterilidad del autóctono, su sustitución demográfica y la experimentación constante con la sexualidad humana. El ensalzamiento del alógeno y la ampliación incesante de la lista de "derechos humanos".

    El ataque a la infancia, su escándalo, corrupción y manipulación… son todas éstas, y muchas más, las aristas de una misma estrategia impuesta desde el liberalismo, desde el capitalismo atlantista que ha visto en toda esta Ingeniería Social su medio para pervivir, su forma de hacer de Europa una auténtica papilla humana. Muchos miramos al Este con esperanza. Un Este ideológicamente distinto, un Este curado del bolchevismo, un Este que también es heredero de la civilización clásica, por la mediación especialísima del Imperio Bizantino. Un Este heredero del cristianismo que supo, como España lo hizo tras largos siglos de guerra, defenderse de las hordas de nómadas y del imperialismo islámico de los turcos.

    Que el papel de estratega de Vladimir Putin esté a la altura de las circunstancias, es algo que el futuro esclarecerá. Mayor papel le corresponde al propio pueblo ruso, y a las naciones –europeas o asiáticas- que forman su órbita y cinturón. Este conjunto de pueblos podrá, en sus respectivos terruños, mostrarnos otras vías alternativas a la talasocracia y a la depredación. Podrá enseñarnos a todos que un pueblo o comunidad puede recoger la antorcha y volver a ser la "Nueva Roma" caída en manos bárbaras. El papel geopolítico de España y de la lengua española habría de consistir en ser hermana y aliada de la esperanza del Este, pues al hispanismo geopolítico le cabe ayudar en la empresa de un resurgir del polo iberoamericano, y en el Sur le cabe la labor de custodiar los pasos de África y volver a hispanizar la orilla meridional del Mare Nostrum, rescatando a aquellos pueblos de su letal teocracia, y del atraso y fanatismo consiguiente. Quizá sea soñar, o quizá no, pero el ideal de un Imperio del Este es simétrico y complementario de un Imperio del Oeste. Esto, y no otra cosa,


    Publicado en la revista Nihil Obstat. Revista de historia, metapolítica y filosofía. Nº 32. 2018:
    https://edicionesfides.files.wordpre...-obstat-32.png




    _______________________________________

    Fuente:

    https://www.geopolitica.ru/es/articl...noles-al-oeste
    ReynoDeGranada dio el Víctor.

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    Re: Rusia y España

    Aquellos soldados rusos… resultaron ser españoles

    Alejandro García Nistal - 11 de febrero de 2016





    Doscientos años después, Astorga rememora el paso por la ciudad del Regimiento 'Alejandro de Rusia' compuesto por soldados españoles envueltos en una peculiar historia que les llevó por toda Europa

    Astorga, aula magna al aire libre de la historia, se prepara para revivir uno de los cientos de curiosos hechos que entre los muros de su casco antiguo amurallado se produjeron. ¿Pero qué tienen que ver Rusia y Astorga?. Es la pregunta que mucha gente se hace estos días cuando desde el Ayuntamiento se preparan con esmero una serie de actos que a final de mes acercará la Bimilenaria a ese frío y lejano país.


    Antecedentes

    Durante la Guerra de la Independencia, en 1808, dentro del marco de las llamadas Guerras Napoleónicas que asolaban Europa -desde Lisboa a Moscú entre los años 1799 y 1815-, varios miles de soldados españoles fueron hechos prisioneros y llevados a Francia. Los que no morían por el penoso camino y el maltrato llegaban a tierras gabachas para trabajar en canteras, campos y cualquier tipo de tarea para el Imperio. Muchos lograban escapar, otros servían como moneda de cambio entre prisioneros y los más terminaban sus días famélicos. “Entre estos prisioneros había 15.000 soldados, oficiales y jefes de la famosa División del Norte que había sido enviada en 1807 a Dinamarca al mando del general español Pedro Caro Sureda, Marqués de la Romana, en virtud del tratado de amistas y alianza entre España y su rey Carlos IV con Francia y Bonaparte. Estos 15.000 soldados españoles habían sido destinados como refuerzo a las fuerzas imperiales y danesas que defendían las costas de Jutlandia ante la marina de guerra británica”, explica el historiador y alcalde de Astorga, Arsenio García en su texto:”Notas históricas sobre el regimiento Imperial Alejandro. Rusia y la ciudad de Astorga en 1814 y 1816″.

    La alianza sería traicionada por Napoleón con la invasión de España y la entronización de su hermano mayor José, como nuevo monarca español, en mayo de 1808. Cuando las tropas españolas destinadas en Dinamarca conocieron los sucesos del Dos de Mayo en Madrid y la sublevación de las provincias españolas contra la invasión francesa se rebelaron. Unos 10.000 hombres consiguen embarcarse para regresar a España e incorporarse a la lucha. Otros 5.000 españoles no pueden lograrlo y son apresados.




    "Bandera Española soldados Guerra Independencia"


    Soldados de fortuna… a la fuerza

    Napoleón rompe también con el zar Alejandro I. Necesita más de 500.000 soldados y ofrece a esos prisioneros españoles en Francia la oportunidad de salir de su penoso cautiverio si se alistan en el Regimiento de Infantería José Napoleón. Hartos de su penuria, 3.000 españoles se alistan. “Pero el engaño proseguía, pues se les dijo que era para combatir en España por José I Bonaparte, cuando en realidad iban a ser carne de cañón en Rusia”, explica García. Ya en plena estepa, las deserciones son constantes y es a las puertas de Moscú, el 7 de septiembre, cuando hay una deserción en masa que preludia el desastre de la Grand Armée.

    Es el zar Alejandro I quien ordena que a los españoles no se les trate como prisioneros, pues han abandonado a los franceses y han deseado luchar contra ellos. De hecho, se crea un regimiento de infantería ruso integrado de elementos españoles con la distinción de llevar el nombre del zar. Nace el Regimiento Imperial Alejandro el 2 de mayo de 181,3 con una ceremonia de entrega y jura de banderas ante el embajador español, Cea Bermúdez, el 13 de julio.




    El zar Alejandro I


    La bandera de esta curiosa unidad ruso-española tiene en su centro la Cruz de San Andrés, símbolo del Ejército español. En las esquinas cuenta con cuatro águilas imperiales de Rusia. La tela fue bordada por las emperatrices Isabel Alexseievna y María Feódorovna, esposa y madre del zar. La bandera original forma parte de la actual colección del Museo del Ejército de Toledo.

    Integrado en la Guardia Imperial, el primer destino del regimiento es la escolta de la emperatriz madre en la corte de San Petersburgo. Un año después, embarca en Kronstadt rumbo a la Coruña y Santander. En octubre de 1813 se integra al Ejército Español con el apodo de “moscovita”.




    "bandera regimiento hispanoruso"


    “Astorga es una ciudad mediana, en la actualidad arruinadísima por los dos terribles sitios que ha sufrido, el primero gloriosísimo, que defendió el general Santocildes con pasmo del mando, el segundo cuando fue reconquistada por los españoles y del que no se reparará en algunos años.

    Sus murallas están voladas y los edificios contiguos a ellas son todo escombro. El centro de la ciudad está bastante bueno, y la Plaza y alojamientos a otra calle son bastantes bonitos. La Catedral es hermoso edificio, y el mejor, aunque no muy grande. El reloj de la Plaza, cuya campana da la hora con golpes alternativos que la descargan dos grandes figuras de un maragato y una maragata, que tienen en la mano cada cual un martillo, llama la atención y es particular. El edificio del Consistorio en que está no es malo.

    El carácter de los naturales, como el de todo el Reino, es honrado y bastante sencillo, son fieles en sus tratos y muy amantes de su Rey. Las mujeres no son despreciables, robustas, como igualmente los hombres”, escribió Matías de Lamadrid, teniente del Regimiento de Infantería Cántabro el 2 de junio de 1813.




    María Feódorovna, emperatriz madre


    A su llegada a España, el Regimiento Imperial Alejandro se agregó al Ejército de Galicia. Tres de sus batallones se establecieron, según el historiador astorgano, en León y Castilla la Vieja. “Varias compañías de este Regimiento estuvieron en tránsito y acuarteladas en Astorga. A pesar de haber sido equipado en su creación por el Gobierno ruso, la falta de recursos y asistencia económica del Gobierno español ocasionó que muchos de los soldados en España necesitasen camisas y calzado”.


    El hecho

    El Archivo municipal de Astorga guarda constancia documental de que los astorganos, a pesar de su ruina por los dos asedios en 1810 y 1812, además del saqueo francés y con tan sólo 500 vecinos como población de los 3.000 que tenía al inicio de la Guerra, “recolectaron dinero para calzar y vestir a aquellos compatriotas que habían recorrido Europa con dignidad y coraje el nombre de su patria, España”, explica García. Una muestra más del porqué en las Cortes de Cádiz el 22 de junio de 1811 se concede a Astorga el título de Benemérita de la Patria.

    En el año 2013 se conmemoraron diversos actos del Bicentenario de las campañas del Ejército Ruso entre 1812 y 1814. En Madrid se entregó una réplica de la bandera del Regimiento Imperial Alejandro al embajador de la Federación Rusa en España, Yuri Korchagin. Esa bandera se exibe en el Museo de Moscú Batalla de Borodinó y fue confeccionada en Astorga a mano por María Jesús y Milagros Fuertes Domínguez.

    Doscientos años después, a iniciativa del Ayuntamiento de Astorga y en coordinación con la Embajada de Rusia en España, Astorga rememorará este hermanamiento entre el Regimiento Imperial Alejandro de Rusia con la ciudad y su estancia por estas tierras.




    El equipo de Gobierno de Astorga y varios concejales del PAL reciben al director del Centro Ruso de Ciencia y Cultura, Eduardo Socolov (S. G.)




    _______________________________________

    Fuente:

    https://www.astorgadigital.com/aquel...spanoles/77939

  6. #86
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    Re: Rusia y España

    Natalia K. Denisova: El problema de Hispanoamérica es ontológico



    (Foto: Juan Pablo tejedor)


    Jorge Casesmeiro Roger

    Más artículos de este autor

    martes 10 de abril de 2018, 08:54h



    Las reflexiones de la historiadora Natalia K. Denisova tras su tesis sobre la Filosofía de la Historia en América.

    Como columnista de esta casa es una francotiradora excepcional. Maneja un castellano rotundo, clásico, bien barbado; es decir, sin pelos en la lengua. La historiadora Natalia K. Denisova se define como estudiosa del pensamiento español y lectora del Quijote. Y sólo su indomable heterodoxia explica que no esté en la academia o en la universidad. Me encuentro en la Biblioteca Nacional con esta española de Voronezh, para entrevistarla sobre la impresionante tesis en Filosofía Política que ha confirmado su doctorado: Filosofía de la Historia de América: Los Cronistas de Indias en el pensamiento español (serie cum laude” de la Fundación Universitaria Española 2017). Licenciada en Relaciones Internacionales y Máster en Estudios sobre América por la Universidad de San Petersburgo, Natalia K. Denisova se enamoró de la cultura española durante su paso por la Complutense, donde estudió Derecho Indiano y Filosofía Política, materias que también cursó durante una estancia en la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente escribe e imparte conferencias mientras sigue estudiando lo que considera su proyecto vital: comprender la historia y el pensamiento de España.


    Pregunta: Su tesis doctoral, calificada de auténtico latifundio histórico, ha tenido el raro honor de ser publicada, y de verse agotada, el mismo año de su defensa. ¿Cuál es su aportación?

    R: Principalmente, la actualización de toda la bibliografía sobre Hispanoamérica relacionada con los Cronistas de Indias de los siglos XVI y XVII. O sea, la renovación de un acervo documental que empezó a formarse durante el Renacimiento.


    P: El tronco de la tesis es el Diccionario de Cronistas.

    R: Ellos son los protagonistas. Cada uno es presentado con su biografía, seguida por una relación de sus obras y ediciones, y por un listado con la recepción crítica que se les ha dedicado.


    P: Recepción que ordena cronológicamente.

    R: Para trazar a golpe de vista el tratamiento que se les ha dado a lo largo de la historia. Y entonces ves cómo cambia el enfoque, el tema.


    P: Su investigación recoge unos trescientos autores, que se dice pronto.

    R: Casi trescientos, sí, desde el Descubrimiento hasta el 1700, con alguna excepción.


    P: Parece que ha hecho usted el canon de los Cronistas. No creo que muchos historiadores puedan citar de memoria ni a diez.

    R: La historiografía indiana del siglo XX siempre recoge a los mismos: Hernán Cortés, Las Casas, Bernardino de Sahagún, Motolinía… Todos los demás quedan apartados para el uso académico, como si no existieran.


    P: Seguro que detrás de cada uno de ellos hay una película por hacer.

    R: La historia de los cronistas está llena de personajes y episodios fascinantes. Por eso el diccionario discrimina la entrada biográfica del aparato bibliográfico. Para que el lector no especializado pueda disfrutar de las vidas de estos hombres. Que son de un interés enorme para comprender la historia y la imagen de España.


    P: En qué sentido.

    R: ¿Cuál es el factor que más ha afectado al pensamiento y la historia de España? La leyenda negra. Un fenómeno que aparece y se desarrolla desde el siglo XVI, cada vez con nuevos matices y rebrotes, como explicaba Julián Marías.


    P: Por ejemplo.

    R: Hable usted a cualquiera de pensamiento español. Le dirán que eso no existe. Que España no tiene filosofía, ni filósofos. Verá desconocimiento, rechazo, y hasta ocultamiento por parte del mundo académico. Y está, por supuesto, el problema del indigenismo.


    P: La visión de los vencidos.

    R: Es el problema de la historia monumental”, que decía un autor mejicano. La historia sin matices. Todo en blanco y negro, héroe o villano. ¿Y qué nos da hoy la historiografía? La visión de los vencidos, sí, la de los indios buenos que perdieron ante los malvados españoles. Oiga, ¿podemos matizar? No. Pues entonces, lo único que nos queda es ideología y manipulación.


    P: Pues sí que parece un problema monumental.

    R: Yo misma estoy ahora matizando, ampliando el Diccionario. Piense que ningún Estado, ningún imperio, ha tenido nunca a su disposición tantos documentos como el español. Nunca los ciudadanos de un imperio escribieron tanto como los hispanoamericanos. Todavía no se han visto ni la mitad de los documentos existentes de aquella época; y no hablemos ya de los escritos particulares.


    P: Y de un imperio unificado emerge, claro, una historia común.

    R: Es difícil separar España de América, sobre todo en aquella época. Pero esa historia, hoy, no se hace ni en España. Se construye, en cambio, una leyenda de vencedores y vencidos.


    P: Deme el nombre de un vencido.

    R: Fernando de Alva Ixtlilxóchitl. ¡Oh!, dirán, un indígena, un vencido, su crónica debe ser fiable... Luego vemos que es un indígena con tres abuelos españoles, que fue gobernador y pleiteó por la herencia de un señorío para incrementar su patrimonio.


    P: O sea, un terrateniente.

    R: Entonces, ¿de qué vencidos estamos hablando? Como el Inca Garcilaso, cuya crónica está escrita en Montilla, entre la nostalgia por la tierra a la que no volverá, y la frustración hacia la España que no ha colmado sus pretensiones aristocráticas.


    P: Más que de indígenas hablamos de mestizos.

    R: Garcilaso es el hijo de la princesa inca y el capitán español, el héroe mestizo, sí. Es el icono de la independencia del Perú, una encarnación de la fórmula traslatio imperii. Pero en el siglo XX es sustituido en el imaginario peruano por otro cronista héroe: Felipe Huamán Poma de Ayala.


    P: ¿Y qué cambia con eso?

    R: Poma de Ayala es un indígena escasamente educado. La historia monumental” nos lo muestra como un auténtico vencido, cuyos tropiezos personales reflejan el fracaso del sistema virreinal, que discriminaba a los indígenas, etc. Y resulta que la crítica más dura que hace Huamán es a la existencia de los mestizos.


    P: Pero si el mestizaje es el triunfo de todo aquello.

    R: Pues para Poma de Ayala no hay nada más terrible que un mestizo. No deberían existir. El mestizo es la confusión total. Y el buen gobierno separar a los indígenas de los españoles, para que los mestizos desaparezcan. El matrimonio interracial, aceptado desde el principio por los Reyes Católicos, Huamán lo considera el peor de los crímenes.


    P: Primero un terrateniente, y ahora un racista.

    R: Si vamos a tachar a otros cronistas españoles por expresiones desafortunadas hacia los indígenas, entonces podemos decir que Poma de Ayala, más una pobre víctima del sistema, es un personaje peculiar, con una vida personal bastante desgraciada, que propone su propio gobierno a partir de un cierto racismo; por no aplicar anacrónicamente, como hacen otros, el término holocausto.


    P: Menos mal que fue vencido.

    R: Pero esta información, que se puede leer, no aparece prácticamente en ninguna investigación actual. Lo que te cuentan es la canción del vencido, del injustamente tratado, la víctima del sistema.


    P: Usted ha estudiado mucho a otro cronista, cuya obra en términos de leyenda negra” es la madre de todas las bombas: Bartolomé de Las Casas.

    R: Un personaje muy tergiversado por la historiografía actual. La última biografía de Las Casas, la de Bernat Hernández, no referencia ni una cita, ni un documento. Imposible de estudiar. Yo diría que muchos de sus argumentos salen de la obra de Menéndez Pidal.


    P: Que según usted sigue siendo una de las mejor documentadas.

    R: Es una lástima que la gran aportación lascasiana de Menéndez Pidal haya sido despreciada. Un trabajo tan inmenso, tan bien hecho. Pero claro, hay que difamar la historiografía de la época franquista, aunque luego se reconozca su riqueza.


    P: No salimos de ahí.

    R: Es el mayor daño que se le ha hecho al estudio del pensamiento español. Si intentas comprenderlo no tienes cabida: eres un facha. Pero es que las mejores ediciones, las mejores biografías y análisis de las obras de Sepúlveda, Vitoria, la Escuela de Salamanca, etc., fueron realizadas durante el franquismo.


    P: Y ahora hay tirarlas a la basura.

    R: Eso parece. ¿Y por qué? Porque al autor le tocó escribir en aquella época. Pero es un hecho que las obras mejor documentadas sobre el Imperio e Hispano-América son las de entonces años 60, 70, 50 incluso, no las de ahora. Vale que habrá algunos autores un poco machacones con la idea de la grandeza de España. Pero oiga, usted es un investigador, tenga en cuenta esto y siga adelante.


    P: Anda que si nos juzgan a todos por el mismo rasero

    R: Podríamos coger el prólogo de Martínez Torrejón a la Brevísima de Las Casas –editada por la Real Academia en época de Rodríguez Zapatero, y desecharlo como hijo de un contexto histórico de manipulación y revanchismo izquierdista.


    P: ¿Qué visión se tiene en Rusia de todo esto?

    R: La heredada del comunismo. Cuando estudiaba en la Universidad San Petersburgo todavía quedaban profesores de la época soviética. La gente no se hace a la idea de hasta qué punto se ha publicitado allí la leyenda negra española. Claro, para hacer una América soviética tenían que destruir la obra de España.


    P: El suyo es un trabajo interdisciplinar, de Filosofía de la Historia.

    R: Esa parte crítica es la requiere un mayor desarrollo. El historiador acopia datos. Pero debe intentar reconstruir la Historia. ¿Qué es el hombre?, se preguntaba Ortega: razón histórica. Cuando viajas por Hispanoamérica y hablas con la gente lo que te encuentras es un problema existencial.


    P: La escucho.

    R: O están reñidos con el mundo, o no quieren aceptar lo que son. Hablan español, muchos hasta son creyentes, católicos. Pero tienen un conflicto para reconocerse como parte de la historia de España, con lo que se rechazan a sí mismos. ¡Es un problema ontológico!


    P: Ahí el papel de la filosofía en la historia.

    R: ¿Cómo vas a entenderte a ti mismo, si tu historia colectiva la empiezas en el siglo XIX, y sobre la negación de los tres siglos anteriores? Vale, se puede aceptar como un proceso para la construcción del Estado nacional. Pero es que ya estamos en el siglo XXI. Si no asumimos lo que hemos sido, es muy difícil entender lo que somos ahora.


    P: Se nota que son hijos de la marca España.

    R: La leyenda negra es como el jamón ibérico, producto nacional. Mire, cuando se produce el levantamiento de 1642 en Cataluña, un editor de Barcelona publica una Brevísima relación de la destrucción de las Indias con un pequeño cambio en el texto: donde Las Casas decía españoles”, él pone castellanos.


    P: Pues no ha cambiado mucho, la cosa. Pero ¿ayuda seguir denunciando hoy la leyenda negra, o ensucia todavía más?

    R: Es difícil responderlo. Yo no estoy interesada en hacer apología. No voy diciendo por ahí que el español era un imperio idílico. Lo que me interesa es despertar cierto interés por la realidad histórica. Esto es algo muy complejo en cualquier país. Pero en España mucho más, precisamente por la leyenda negra, los regionalismos, etc.


    P: Por eso hacen falta grandes síntesis.

    R: Si mi tesis se hubiera ceñido a medio siglo no habría podido ver nada. He necesitado abarcar doscientos años. Y entonces obtengo una síntesis que me sirve para entenderme aquí y ahora.


    P: Y ya que lo menciona, ¿qué está investigando ahora?

    R: He entrado de lleno en siglo XVIII. Llevo ya unos ciento veinte cronistas. Es un siglo muy importante, la Ilustración, que por supuesto estudié para la tesis. Aunque no lo incluí como parte del diccionario. Será como un tercer volumen.


    P: Adelánteme alguna idea rectora de esa etapa.

    R: Es un momento de rechazo del pensamiento español. Muchas ideas de los siglos XVI y XVII son vigentes hoy en día. Y lo eran en el XVIII. Pero la Ilustración necesita rechazarlas porque es pensamiento católico.


    P: De nuevo la historia monumental, la falta de matices.

    R: Otra vez. Como lo del franquismo. Pero ¿qué culpa tiene uno de haber escrito durante Zapatero, o durante Rajoy? Pues los pensadores del 1500 y del 1600 eran teólogos, influidos totalmente por la visión religiosa del mundo. Y eso los ilustrados no podían tolerarlo y los rechazaron.


    P: ¿Qué idea tenían de América los ilustrados?

    R: Se divulga una idea denigratoria y atrasada de la América española, que por supuesto protestaron algunos americanos muy cultivados. El concepto que los ilustrados tienen de Hispanoamérica es bastante intolerante y manipulador.


    P: La ignorancia ilustrada es muy osada.

    R: Así es. Una visión muy ilustrada, muy racionalista, pero totalmente alejada de la realidad. El pensamiento va por un lado pero desprecia la realidad, como si no la necesitara.


    P: Pero habría debate.

    R: La Real Academia de Historia se funda en 1738. Pero la respuesta urgente que demandaban los ataques al imperio y al pensamiento español se diluyó entre las luchas intestinas que había entre los propios académicos. O entre estos y el Consejo de Indias, que llegó a prohibirles el acceso a los archivos, impidiéndoles elaborar el atlas del Nuevo Mundo.


    P: Usted sí participa activamente en el debate ciudadano como columnista. Y hable del Brexit, de Putin o de tauromaquia, siempre lleva consigo un caudal de historia viva.

    R: Entender la actualidad sin la historia es tan inútil como conocer la historia sin aplicarla al aquí y ahora. La erudición, en sí misma, no me interesa. Yo a veces confundo datos, me pierdo en nombres. Pero eso se corrige. Para mí lo importante es la tendencia, hacer de un hecho las transformaciones a lo grande, que diría Ortega, durante siglos y siglos.


    P: ¿Y qué le dice a la Dra. Denisova, aquí y ahora, el libro que Dostoievski consideraba el gran compendio del hombre la tierra?

    R: Recuerdo, en la casa de Dostoievski, una balda llena de ediciones del Quijote. Es una obra tan entrañable que no sé por dónde empezar. La he leído varias veces. Y cuanto más la releo más me gusta. Gracias a ella, por ejemplo, hablo español.


    P: ¿Y qué podemos aprender, del Quijote? ¿Qué le ha enseñado a usted?

    R: Es que es todo, la visión del mundo, la propia lengua… Yo tiendo a utilizar palabras del Quijote, y a veces la gente no me entiende. Hay un autor, no recuerdo, que dice: el Quijote es una visión magnífica del hombre durante el reinado de Felipe II.


    P: Explíqueme.

    R: Es una obra del siglo XVII, pero Cervantes ha vivido la época de Felipe II. Y es en esta época que el imperio está hecho y derecho. En su funcionamiento plenario. ¿Cuál es la gran creación de este tiempo? Es difícil de decir, porque es un momento de tanta plenitud, que sólo puede dar pie a la decadencia.


    P: Y el Quijote es el símbolo de esto.

    R: Hay dos símbolos de este periodo. El símbolo tangible, material, es el Monasterio del Escorial. Y el inmaterial, si dejamos a un lado el soporte, es el Quijote.


    P: Símbolo de plenitud y decadencia.

    R: El Quijote es aventura, entusiasmo. Pero la verdad del Quijote llega cuando muere. ¿Y cuándo muere? Cuando pierde la ilusión. Como es durante Felipe II, después de conquistar el mundo, cuando España pierde la ilusión. Piense en aquella España del Renacimiento, del Estado hecho, de los hombres en busca de grandeza.


    P: Y todo se vuelve demasiado grande.

    R: Ya no puede serlo más. Sólo queda caer, retirarse tras los muros de El Escorial. Y es cuando el Quijote se dice: ¿Qué pinto yo en este mundo, si ya no puedo ir por ahí de caballero andante? Y la melancolía lo mata.


    P: Es una síntesis magnífica.

    R: No se supo sostener la ilusión en los hombres, en las instituciones. Y despertaron los particularismos. Como ahora: que si Cataluña, que si Andalucía, que si yo quiero más… Se pierde de vista el interés general, el proyecto común, la nación, la solidaridad. Al final tendremos que sacar un visado hasta para ir a Alcalá de Henares.




    _______________________________________

    Fuente:

    https://www.elimparcial.es/noticia/1...kJ2G5C_Iy0ltG0

  7. #87
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    Re: Rusia y España

    Destituyen e investigan a una médico rusa que regresó de España infectada con el coronavirus y mantuvo "su estilo de vida normal"

    Publicado: 24 mar 2020 19:55 GMT

    Esta doctora no respetó el régimen de aislamiento domiciliario de dos semanas y se enfrenta a una causa penal.





    Imagen ilustrativa.Ilya Naymushin / Reuters


    El Comité de Investigación de Rusia ha abierto una causa penal contra Irina Sánnikova, especialista principal en enfermedades infecciosas del Ministerio de Salud de la región de Stávropol, porque habría violado la norma de autoaislarse durante 14 días tras regresar de un viaje a Europa y habría puesto en peligro la salud y hasta la vida de otras personas.

    Ese organismo sabe que esa mujer, quien también es profesora de una universidad médica local, visitó España del 6 al 9 de marzo, no informó del hecho a sus jefes y, en vez de permanecer dos semanas en su domicilio, mantuvo "su estilo de vida normal: daba clases en la universidad, participó en una conferencia y visitó varias instituciones y departamentos".


    El Ejército español encuentra a ancianos 'conviviendo' con cadáveres en varias residencias de mayores


    No obstante, Sánnikova se sintió mal y fue hospitalizada en un centro médico local el pasado 17 de marzo, donde dio positivo por coronavirus.


    Otros infectados

    En función de la situación, las personas que entraron en contacto con esta doctora se sometieron a pruebas para saber si sus cuerpos portaban ese microrganismo, tras las cuales se aislaron en sus domicilios.

    Los tests rápidos revelaron que al menos 11 colegas de Sánnikova podrían estar infectados con el coronavirus, así que enviaron sus análisis a un laboratorio de Novosibirsk para verificar esa información.


    Despido e investigación

    Irina Sánnikova está hospitalizada, su estado es satisfactorio, declaró a un periódico local que se siente mal por los hechos y reconoce su culpa.

    Por su parte, el Ministerio de Salud de Stávropol aseguró que "ya no es la principal especialista independiente en enfermedades infecciosas", según cita la agencia Interfax.

    Las autoridades de Rusia acusan a Sánnikova de negligencia y ocultación de información sobre circunstancias que ponen en peligro la vida o la salud de las personas.




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    Fuente:

    https://actualidad.rt.com/actualidad...tilo-vida-norm

  8. #88
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    Re: Rusia y España

    El niño ruso que vivió en un cementerio

    Esta es la historia de Andrei, el primer niño de Rusia adoptado en España. Manuel Luna y Mercedes Campos le dieron luego otros tres hermanos nacidos en ese país





    PABLO ARIZA | ANA GIL Domingo, 1 marzo 2020, 16:16


    Estamos en un pueblo cercano a Moscú. Años 90. La caída de la Unión Soviética aún está reciente. La madre biológica de Andrei muere y una vecina se hace cargo de él. Un día el niño desaparece y la policía lo encuentra tiempo después famélico en un cementerio. No saben cómo llegó allí. Su actual padre, Manuel, aún se emociona al recordar la historia. Él y su esposa lo acogieron cuando tenía seis años y se recuperaba en un sanatorio. Andrei se convirtió en el primer niño ruso adoptado en España, dos años antes de la firma del Convenio de La Haya (1996). Ahora este matrimonio de Madrid tiene cuatro hijos: Andrei, Katia, Emilia y Miguel, todos ellos nacidos en la capital rusa. Es la historia de la familia Luna Campos.

    Rusia llegó a las vidas de Manuel y Mercedes tras haber agotado otras muchas opciones de paternidad. Conocían la situación de la antigua Unión Soviética tras la Guerra Fría, Manuel se sentía muy atraído por el país: «Lo que sobraban allí eran niños por todas partes». Sin precedentes ni mecanismos que regulasen la adopción internacional, decidieron probar suerte en Moscú. Fue una lucha personal. No tuvieron problemas administrativos, pero fueron necesarios muchos papeles, contactos en el país y viajes para conseguir su objetivo: «El gobierno español y el ruso no se comunicaban, pero sorprendentemente se coordinaron muy bien», apunta Mercedes. Y como pioneros se lanzaron a la aventura: «No había móviles, yo llegué allí con un mapa dibujado a lápiz, pero con la ilusión que tienes haces lo que sea».




    Mercedes repasa el álbum familiar, del que saca una foto de Emilia, con la que posa en la imagen de al lado durante los días de su adopción en Rusia. Andrei ha preferido no salir en imágenes en este reportaje. / pablo cobos


    En sus numerosos viajes se interesaron por conocer el país: «En las tiendas todavía utilizaban ábacos y todo era muy barato, me parecía un paraíso», apunta la mujer. Ella siempre iba a un bar repleto de gente que hacía cola para tomar un desayuno tradicional. Era su forma de conocer la cultura y descubrir la calidez del pueblo ruso para después transmitírsela a sus hijos: «Es muy importante que ellos vean su país con normalidad, que mantengan sus orígenes, y eso se consigue con experiencias, con lo que les cuentas que has vivido».

    Andrei fue el primero en llegar a la familia. Mercedes recuerda un pasillo oscuro y a su hijo sentado al fondo en una silla. «Le quité el gorrito de lana y me pareció impresionante. Un angelito». Aquel niño sintió que aquella mujer era su madre. En el avión de vuelta gritaba en ruso «a España, a España». La primera vez que Manuel le vio en Moscú fue acompañado de un psicólogo: «Le llevaba una mochila y lo primero que pidió fue una manzana y una galleta».


    Carencias psicológicas

    Su padre no es capaz de hablar sin emocionarse sobre la estancia de su hijo tras las tapias de un cementerio ruso. Allí fue encontrado por la Policía y trasladado a un sanatorio en un pésimo estado de salud. Es su madre la que tiene que acabar de contar esta historia porque «Manuel es muy emotivo y lo manifiesta mucho». Para ese niño de seis años una manzana era mejor que cualquier juguete: «Ningún niño que esté destinado a ser adoptado lo ha pasado bien, tienen serias carencias, sobre todo psicológicas», cuenta. Ambos coinciden en que el instante en el que conocieron a su hijo es «un momento para toda la vida y no tiene descripción».

    La experiencia del primer niño ruso adoptado en España tuvo mucha repercusión: «Tuvo tanta que nos vimos obligados a crear una asociación». Habla Manuel, que preside la Asociación Internacional para la Protección y Ayuda a los Menores del Este (AIPAME). La historia llegó a los medios de la época y le dedicaron un programa de televisión, donde se evocaba la adopción de Andrei. Los niños del frío era el título.

    Ser el primer ruso adoptado nunca suscitó en él demasiado interés: «No piensa en eso, nos ayuda mucho con los temas de la Asociación y en algunas conferencias», dice Mercedes. Ahora, Andrei tiene 33 años y, tras haber trabajado en una empresa, se está sacando el carnet de conducir camiones. Prefiere el anonimato. Por esa razón ninguna fotografía suya ilustra este reportaje.




    Emilia, que ahora tiene 24 años, posa con sus padres de adopción, Manuel Luna y Mercedes Campos. / pablo cobos


    El matrimonio decidió dar hermanos a Andrei y continuar adoptando en Rusia. Katia es la segunda en llegar a la casa de los Luna Campos, en 1997. Tenía 11 años y el Convenio de la Haya ya estaba en vigor. En Moscú pensaban que podía tener un problema de corazón, pero al llegar aquí resultó que no era nada. Ahora tiene 34 años y se ha buscado la vida enrolándose en el Ejército.

    Dos años después adoptaron a Emilia, con tres años. Nació con neumonía, transmitida por su madre biológica durante el embarazo, y con un año la tuvieron que operar de urgencia. Desde entonces solo tiene un pulmón: «Los médicos decían que me iba a morir», explica ella misma. Los dos años siguientes los pasó en un orfanato, y allí conoció a los que serían sus padres. Al igual que sus hermanos, mantuvo su nombre de nacimiento, pero en el juicio de la adopción añadió otro, ahora es Emilia Desiré.

    A los 15 años tuvo un vacío personal: «Una noche sentí que necesitaba saber algo, ahí fue cuando mi madre me contó mi historia», confiesa. Así descubrió que sus progenitores eran de Kirguistán y musulmanes: «Mi padre no me reconoció, mi madre me dejó en el orfanato por cuestiones religiosas y familiares, y le estoy muy agradecida, si no me hubieran matado».

    En 2009 decidió visitar el sitio en el que volvió a nacer: el hospital de Moscú en el que la operaron. Allí conoció al doctor que la había tratado cuando aún no era médico: «Gracias a ti estudié Medicina», le dijo él en ese reencuentro. Le quitaron el pulmón derecho. Con el paso del tiempo, el que le queda se ha ido moviendo hacia la parte derecha de su cuerpo.

    Este año cumple 25 y está a punto de terminar la carrera de Psicología. El sueño de Emilia es especializarse en adopciones y ayudar a otros niños: «Yo más que nadie sé qué implica y qué es ser adoptada». Su decisión nace de una vocación profesional y personal: «Puedo ayudar a otras personas, pero también a mí misma».


    «Quiero un hijo»

    Reconoce que ella tuvo la suerte de ser abierta afectivamente con su entorno, pero sabe que no todos reaccionan así: «El niño es una persona vulnerable, necesita atención y yo quiero ayudar en lo que pueda». Para ella también es muy importante crear una familia: «Quiero un hijo. Voy a hacer lo posible para tenerlo y la adopción es una de las opciones».

    Miguel fue el último en llegar. Los rusos lo etiquetaron en el peor de los niveles de salud, el quinto, por el hecho de ser mulato. «Como nadie le iba a adoptar, los rusos lo tenían con los niños con Síndrome Down», explica emocionado Manuel.

    Haciendo repaso, el matrimonio Luna Campos confiesa que repetiría todos sus pasos, a pesar de que el coste medio de una adopción en Rusia ronda los 17.000 euros, sin incluir viajes ni estancia, lo que les ha dejado con los años en una precaria situación económica.

    «Hemos tenido que hipotecar dos veces nuestra casa». Todos los meses deben hacer frente a nueve créditos. Cuando Manuel creó la asociación dejó su trabajo y se centró exclusivamente en las adopciones. Ahora buscan alternativas para sobrevivir: «Con 62 años me he puesto a cavar en una finca porque necesito dinero de donde sea». No le quedan ahorros. «La herencia de mi padre está agotada», dice. «Antes manejábamos muchos expedientes, pero ya no». Para Manuel ha llegado la hora de tomar una de las decisiones más duras desde que pisaron Rusia por primera vez: «Es el momento de cerrar».


    De 1.618 rusos adoptados en 2004 a solo 9 el pasado año

    Nueve expedientes de niños rusos se han resuelto en el último año en España. Una cifra que contrasta con las 1.618 adopciones que se llevaron a cabo en el 2004. El peor estado de salud de los niños en adopción es una de las causas de esta caída. En quince años se han reducido un 99,4% los procesos llevados a cabo por las familias españolas.

    Las restricciones a las parejas homosexuales y familias monoparentales han influido en esta disminución. Rusia fue uno de los primeros países en limitar las adopciones a los gays.

    Los niños rusos se clasifican en origen en cinco grupos, del 1 al 5, según su estado de salud y su grado de dependencia. El primer nivel hace referencia a los más sanos y el quinto incluye a los más dependientes. Hace unos años, la mayoría de los niños adoptados pertenecían a los niveles dos y tres -salud media-. Ahora, Rusia pone cada vez más dificultades a las familias y les ofrece niños con mayores dificultades.


    Vietnam se convierte en la principal cantera de niños para España

    La grave crisis en las adopciones internacionales salpica a todos los países. Rusia pasó de ser el segundo país que más niños daba en adopción en 2014 y 2015, solo por detrás de China, a situarse el quinto en 2018. Los cambios de políticas en los países de origen, la larga espera para los padres, el gran gasto económico y el crecimiento de nuevas prácticas como los vientres de alquiler han influido en este descenso.

    Los acogimientos internacionales en España han disminuido de manera exponencial. Desde 2004 a 2018 han pasado de 5.541 a 445 expedientes resueltos, según el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar. En total, desde que existen datos, se han llevado a cabo 55.245 adopciones internacionales.

    Vietnam es el que más expedientes cerró con España en 2018 con 94 niños. Le sigue China con 86. El gigante asiático es otro de los grandes afectados. Desde 2014 a 2018 ha pasado de 229 a 86, con una caída del 62,5%. India es el que más crece, pasa de 59 a 75. Destaca la caída de Etiopía, que en un año pasó de dar en adopción 53 niños a solo uno.




    _______________________________________

    Fuente:

    https://www.elcomercio.es/sociedad/n...google.com.mx/

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    Re: Rusia y España

    Rusa Soldatova anima a su "querida España": "Todo saldrá bien"

    Redacción

    25/03/2020 17:53


    Madrid, 25 mar (EFE).- La gimnasta rusa Aleksandra Soldatova, campeona del mundo y de Europa, ha mostrado su solidaridad con España y ha trasladado un mensaje de ánimo ante la situación de pandemia que sufre el país por el coronavirus.

    "Quiero dar ánimos a toda mi querida España. En ningún momento os vengáis abajo, todo saldrá bien. Yo siempre estoy con vosotros. No estáis solos, todos juntos estamos luchado con este virus y veréis que finalmente ganaremos. Os quiero mucho, sois mi gran equipo", escribió en redes sociales.

    Soldatova, que anunció su retirada temporal de la gimnasia hace algo más de un mes, después de ser diagnosticada de bulimia, ha participado en las últimas ediciones del festival anual internacional de rítmica Euskalgym, donde es una de las más las aclamadas, la última de ellas el pasado de noviembre en Bilbao.

    "Os quiero mucho, sois mi gran equipo y en cualquier situación siempre seguiré siendo vuestra Soldy. Intentaré poner algo interesante para poder entreteneros en casa como algunos entrenamientos online o concursos chulos", animó la gimnasta rusa de 21 años. EFE




    _______________________________________

    Fuente:

    https://www.lavanguardia.com/deporte...ldra-bien.html

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    Re: Rusia y España

    José Ramón Bravo García

    El problema político de las Españas y las Rusias
    Политическая проблема Испанского и Русского мира


    14 octubre 2019


    Las Españas y las Rusias –conceptos que expresan tanto totalidad como pluralidad– siempre fueron vistas por el canon moderno e ilustrado como dos anomalías por su carácter excéntrico y culturalmente mestizo, y fueron objeto de una propaganda leyendanegrista que aún hoy pervive en forma de hispanofobia y rusofobia. Pese a sus innegables diferencias, el mundo hispánico y el ruso presentan unas similitudes de base, derivadas de su peculiar formación histórica, esencialmente por su catolicidad –ortodoxa en un caso, romana en el otro– y por su imperialidad. Los imperios hispánico y ruso –el segundo como Unión Soviética en su última etapa– lograron una asombrosa eficiencia institucional al perdurar durante siglos, pero perdieron la batalla de la ideología frente a sus enemigos. El espectacular derrumbe de uno y otro imperio alteró drásticamente el panorama geopolítico mundial. Esta lección aborda el llamado problema político del mundo hispano y ruso poniendo de relieve los fundamentos materialistas de su tradición filosófico-política, pese a la influencia de corrientes idealistas, metafísicas o liberales. En base a una comparación histórico-política de los dos imperios, se discutirán, desde las categorías del materialismo filosófico, tanto las teorías del Estado y de las relaciones internacionales, como la situación geopolítica objetiva del presente. La cuestión vital a la que se enfrentan tanto hispanos como rusos es la de su supervivencia política en la era de la totalización anglosajona, que amenaza con borrar de la historia futura a las Españas y a las Rusias.
    “Las Españas” и “las Rusias” (Испанский и Русский миры – понятия выражающие идею совокупности и множественности) со времён Новой истории и эпохи Просвещения традиционно рассматривались как две аномалии; а в силу особенностей своего характера и мультикультурной природы народы этих держав подвергались “черной” пропаганде, которая сохранилась и поныне и выражает себя в форме испанофобии и русофобии. Несмотря на неоспоримые различия между Испанским и Русским миром, оба имеют базовое сходство, и их своеобразие определяется, в основном, кафоличностью (православной в одном случае, римской – в другом) и империальностью. Испанская Монархия и Российская Империя (Советский Союз в ее последней стадии) достигли поразительной институциональной эффективности, пережив века, но в итоге проиграли своим врагам битву идеологий. Впечатляющий крах обеих империй кардинально изменил геополитический ландшафт мира. Эта лекция будет посвящена так называемой политической проблеме испанского и русского миров. В ней будут освещены материалистические основы их философско-политических традиций, несмотря на сильное влияние идеалистических, метафизических или либеральных течений философской и политической мысли. Исходя из историко-политического сравнения двух империй будут рассмотрены как теории государства, так и теории международных отношений, а также современная объективная геополитическая ситуация в свете категорий философского материализма. Жизненно важным вопросом, с которым сталкиваются как hispanos, так и россияне, является их политическое выживание в эпоху Англосаксонской Империи, чье тотальное влияние грозит смести и навсегда вычеркнуть Испанский и Русский мир из мировой истории будущего.
    José Ramón Bravo García es Licenciado en Derecho por la Universidad de Barcelona (España) y Máster en Economía Política Internacional por el King’s College London (Reino Unido). Actualmente prepara un proyecto de investigación doctoral en Historia Económica sobre el desarrollo económico de América Hispana en época borbónica. Varias de las cuestiones que se tratan en esta lección fueron avanzadas en la ponencia titulada “Nación política, dialéctica imperial: El problema hispano”, presentada en los XXIV Encuentros de Filosofía del pasado 13 de abril en Oviedo, y su contenido se desarrolló de forma ampliada en un artículo publicado en la revista El Basilisco.
    Хосе-Рамон Браво – магистр юридических наук (Университета Барселоны, Испания) и магистр международной политической экономии (Королевского Колледжа Лондона, Великобритания). В настоящее время работает над докторской диссертацией в области экономической истории по экономическому развитию Испанской Америки в эпоху Бурбонов. Некоторые из вопросов, затронутых в этой лекции, были изложены в презентации “Nación política, dialéctica imperial: El problema hispano” (“Политическая нация, имперская диалектика: проблема испаноязычных народов”), представленной на XXIV конференции Философского Собрания 13 апреля в Овьедо (Испания) и ее содержание получило дальнейшее развитие в статье, опубликованной в журнале El Basilisco.


    José Ramón Bravo, El problema político de las Españas y las Rusias (3h 6m)

    https://m.youtube.com/watch?feature=...&v=FfYWsD_LHhQ

    Oviedo, 14 de octubre de 2019

    http://fgbueno.es/act/efo196.htm
    Última edición por ReynoDeGranada; 11/05/2020 a las 16:09
    Mexispano dio el Víctor.
    «¿Cómo no vamos a ser católicos? Pues ¿no nos decimos titulares del alma nacional española, que ha dado precisamente al catolicismo lo más entrañable de ella: su salvación histórica y su imperio? La historia de la fe católica en Occidente, su esplendor y sus fatigas, se ha realizado con alma misma de España; es la historia de España.»
    𝕽𝖆𝖒𝖎𝖗𝖔 𝕷𝖊𝖉𝖊𝖘𝖒𝖆 𝕽𝖆𝖒𝖔𝖘

  11. #91
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    Re: Rusia y España

    POR QUÉ LOS RUSOS AMAN ESPAÑA?

    ¿Por qué a los rusos nos encanta España y nos gustaría vivir allá?

    Os cuento por qué nos gusta tanto el clima de España, el calor que hace allá y por que la gente de España es geñal.





    https://www.youtube.com/watch?v=kxdVu-gluSc

  12. #92
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    Re: Rusia y España

    Elvira Roca Barea - "El proceso de construcción de leyendas negras de Rusia y España..."

    Seminario hispano-ruso "Visiones negras y rosas de la historia"
    (29 y 30 de octubre de 2020, Facultad de Filología, Universidad Complutense de Madrid)





    https://www.youtube.com/watch?v=mBxOJK2RuJo

  13. #93
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    Re: Rusia y España

    Monarquía Hispánica e Imperio Ruso: Dos mundos paralelos

    Las Españas y las Rusias pasaron de ser "tierras incógnitas" a tener encuentros y desencuentros entre Alaska y California. Con todo, no son pocos los autores que, desde diversos puntos de vista, han señalado paralelismos entre ambos imperios y pueblos, cuya historia muchas veces es incomprendida por el peso de la leyenda negra. Así, desde la historia que piensa hacia el futuro, tratamos de estos poliédricos y curiosos temas con el pana Emilio Acosta Ramos de Venezuela Provincial.





    https://www.youtube.com/watch?v=vTaB2eY9pj4
    ReynoDeGranada dio el Víctor.

  14. #94
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    Re: Rusia y España

    África de las Heras: la española que alcanzó el grado de coronel del KGB espiando en América Latina

    Historia

    21 julio 2019

    Fernando Loustaunau





    Servicio de prensa del Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia


    ‘Russia Beyond’ recuerda la historia de la legendaria África de las Heras que pasó más de veinte años en Montevideo ocultando su verdadera identidad.

    La asombrosa historia sobre África apareció por primera vez en el periódico español Cambio 16 en el año 1995 y luego fueron apareciendo varios libros sobre el enigmático asunto, que todavía apasiona a los públicos más heterogéneos.

    Se sabe que Felisberto Hernández (1902-1964), escritor y compositor uruguayo, y África de las Heras (1909-1988) se conocieron en París en 1947. Felisberto residía en la capital francesa gracias a una beca que había gestionado el escritor uruguayo –franco-uruguayo en realidad–, Jules Supervielle (1884-1960). También recibió Felisberto en esos días el apoyo de la poeta y mecenas uruguaya Susana Soca (1906-1959).

    Fue en esos años que África intentó, con éxito por cierto, seducir a Felisberto. Su finalidad era en apariencia poder instalarse en Montevideo; el destino que aparentemente se le había asignado para ejercer su condición de agente de inteligencia de la Unión Soviética.

    Uruguay era un país democrático, toda una excentricidad para el contexto político latinoamericano de entonces. Montevideo, una ciudad cosmopolita donde la presencia de inmigrantes de las más diversas naciones era algo tangible a cada paso. Estábamos, en consecuencia, ante un campo fértil para que cualquier extranjero pasara inadvertido. África logró casarse en Montevideo con Felisberto, matrimonio que duró, con dificultades, un buen tiempo.


    El origen de Patria




    Servicio de prensa del Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia


    África nació en Ceuta, haciendo honor a su nombre de pila que conduce a ese continente casi insondable. Tuvo una cuidada enseñanza y viajó por distintos países. Nacida el 27 de abril de 1909, falleció en Moscú con casi 79 años el 8 de marzo de 1988.

    Patria, Ivonne, María Pávlovna, María de la Sierra o María Luisa son algunos de los seudónimos que utilizó a lo largo de su vida. Bajo el nombre de Patria firmó sus informes cifrados dirigidos a Moscú. Lo cierto es que esta española alcanzó el grado de coronel de los servicios secretos soviéticos, y obtuvo varias condecoraciones.

    África de las Heras vivió en Moscú desde 1941 (algunos la relacionan con Trotsky en México). Allí realizó cursos de enfermería hasta que fue reclutada por el KGB. En los complicados días de 1942, esta atractiva española viajó de la URSS a Alemania, donde vivió dos interminables años. Luego regresó a la URSS, su centro de operaciones. Sus próximos destinos serían París y luego Montevideo.




    Servicio de prensa del Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia


    Llegó en 1946 a la empobrecida capital francesa, donde se presenta como una refugiada republicana (de los cuales había miles entonces).


    Los años en Montevideo




    Dibujo de Dmitri Divin


    No le resultó difícil seducir al enamoradizo Felisberto y en consecuencia llegar a Montevideo, ya que el escritor deseaba retornar a su país. Pasó dos años en Uruguay con el hoy célebre intelectual, entonces un pianista relativamente conocido y con una obra literaria apreciada por un tan reducido como exquisito grupo.

    En Uruguay, la española obtuvo la ciudadanía legal, ejerciendo distintos trabajos como el de modista. Llegó a contar con una selecta clientela, lo que fue le sirvió como cortina de humo para establecer y mantener durante largo tiempo una intensa conexión con la URSS.

    África llegó a la pacifista Montevideo en tiempos de la presidencia de Luis Batlle Berres, años de prosperidad y libertades cívicas. Se desempeñó como modista, tenía su atelier en la calle Colonia en un hoy tan desvencijado como atractivo edificio que se ubicaba junto al demolido teatro Artigas. Aquella, en apariencia, inocua señora de fuerte acento hispano, llegó a Montevideo para controlar los servicios secretos de la Unión Soviética. Una tarea que, como consta, desarrolló apoyándose en las relaciones sociales de Felisberto.




    Un sello dedicado a África de las Heras, emitido en 2019

    RusMarka - [1], Dominio público


    Al comienzo, la pareja de recién casados vivió en la llamada torre del Rex, que es la cúpula del original edificio erigido en la avenida 18 de Julio y Herrera y Obes. Una vez separados, la espía siguió en la capital, donde pasó a ser pareja de otro espía, el italiano Valentino Marchetti, en verdad Giovanni Antonio Bertoni, quien había llegado a Montevideo en 1956. Este fue el responsable del espionaje para Uruguay y la región. Para algunos, su unión supuso un mero matrimonio de espías, para otros, una vida relativamente placentera.

    Pero lo cierto es que Marchetti terminó sus días de modo sorprendente en 1964. Y no faltaron quienes comentaron en voz baja que el anticuario (había abierto un bien surtido comercio en la calle Bartolomé Mitre) había sido asesinado por la mismísima África.

    Casi 20 años vivió esta espía de la KGB en Montevideo, residiendo en la calle Blanes, en la torre del Rex, en la calle Colonia, en la calle Brito del Pino, en el entonces encantador Barrio Jardín, en la calle Williman. Todavía quedan quienes recuerdan a esa modista tan lúcida que hasta podía permitirse el lujo de hablar de modo casi despreciativo sobre la tortilla de patatas.

    Desde que se instaló en Moscú en 1967 fueron pocas sus salidas al exterior (aunque se supone que volvió a Montevideo al menos en dos ocasiones). La llegada de la vejez determinó que, a partir de 1971, África se dedicara a entrenar a otros agentes. Permaneció en la KGB hasta 1985 y murió en Moscú tres años después.


    Un encuentro casual

    Un valioso testimonio sobre esta peculiar española la brinda hoy Olga Montero, una intelectual uruguaya que, más allá de toda la información que se supo años después, no puede dejar de recordarla “con afecto y simpatía”.

    Montero conoció a María Luisa -como se hacía llamar en Montevideo– de modo casi accidental, a través de una amiga en común, Monona Methol, esposa por entonces del filósofo Alberto Methol Ferré. Montero debía mudarse y se lo comentó a su amiga. Esta le habló entonces de María Luisa, una española que se marchaba de Uruguay y vendía su casa en la calle Williman.

    Montero, de hablar pausado, da datos que ilustran un capítulo de la ciudad y aportan información sobre la pareja que nos ocupa. “Mi encuentro con María Luisa fue una mera casualidad”, señala y añade que África proyectaba una imagen convencional, era literalmente “una española de aire doméstico”.

    Independiente de ello, Montero supo intuir el encanto de María Luisa, “su enorme simpatía y la adoración que sentía por algunos niños que vivían en las viviendas próximas.” Para Montero es necesario tener presente que África era una mujer muy querida, una mujer que realizaba reuniones en su casa a las que concurría gente de la élite cultural. Es más, no recuerda otra cosa que manifestaciones de afecto hacia la española (por algunos recordada como 'la gallega').

    Olga Montero y María Luisa Las Heras se vieron varias veces por cuestiones relacionadas con la compra de la casa. Montero quedó encantada con la residencia. Adquirió la casa con muebles, ya que María Luisa no tenía interés en llevarse nada. “Todos los elementos que dejó eran muy funcionales, mostraba a través de ellos su espíritu práctico”, señaló. Jamás vio nada que le hiciera sospechar que allí habían tenido lugar actividades de espionaje o algo similar. “Mi recuerdo de María Luisa es excelente”, afirma una vez más.


    Fernando Loustaunau es periodista, escritor y crítico de arte.

    Todos los derechos reservador por Rossíiskaia Gazeta.




    _______________________________________

    Fuente

    https://es.rbth.com/historia/83461-a...america-latina
    Imágenes adjuntadas Imágenes adjuntadas

  15. #95
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    Re: Rusia y España

    Historias comparadas: El Imperio ruso y el Imperio español

    Distintos, pero con semejanzas, la visión de cómo construir una sociedad y una nación tiene puntos en común.

    Ante un enemigo anglosajón en común, el conocimiento mutuo es clave para poder coordinar políticas.

    Participan:

    Nikolai Mijailov - Director Regional de la Fundación Russkiy Mir para toda América.
    Patricio Lons - Hispanista, Historia con Lons
    Marcelo Ramirez - Analista geopolítico, director de contenidos de AsiaTv.

    Conduce:

    Ivone Alves Garcia





    https://www.youtube.com/watch?v=rqOwktIcl-4&t=5s

  16. #96
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    Re: Rusia y España

    Las opiniones de Sixto de Borbón y Miguel Ayuso, sobre Rusia.

    La de D. Sixto, ya publicada en este mismo foro ( Rusia ):

    Cita Iniciado por D. Sixto de Borbón
    S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón: La voluntad rusa de independencia nos ayudará a reencontrar la nuestra, que está amenazada por la penetración anglosajona

    S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón, heredero legítimo del trono español, es hombre de convicciones profundas. Firme defensor de la tradición católica, es por completo ajeno a la imagen que esta época desarraigada quiere dar de la nobleza en general y de los príncipes en particular. Ligado a las principales dinastías de Europa, viajero infatigable, enrolado primero en la legión española y luego en el ejército portugués en Angola, S.A.R. Don Sixto Enrique conoce de cerca la política, es un conferenciante de reconocido prestigio y un consejero escuchado que se ha encargado muchas misiones de mediación en numerosos países.



    Señor ¿qué os une a Rusia? ¿Por qué os interesa?

    ¡Miguel Strogoff! Desde que de pequeño leí Miguel Strogoff, amo a Rusia – y eso que Julio Verne nunca estuvo en Rusia. A partir de esa lectura, he intentado hacer más profunda mi simpatía. Hoy tengo muchas razones para amar a ese gran país: por su extensión, su espacio inmenso (con Siberia, por supuesto); por la cualidad intrínseca de una población, que tras 70 años de comunismo ha vuelto a su espiritualidad de otro tiempo; por las reservas minerales, que son riquezas importantes todavía no verdaderamente utilizadas, pero que le garantizan una independencia verdadera; por sus tradiciones nacionales: la iglesia, el recuerdo de la familia imperial. En su población subsiste un instinto natural de resistencia que nosotros hemos perdido.

    Es interesante observar cómo las reflexiones, los comentarios, los análisis de la prensa y de los medios occidentales, que eran muy amistosos con el régimen soviético, han dejado de serlo por completo, ahora que la libertad ha vuelto a Rusia; y se han vuelto, por el contrario, humorísticos, sarcásticos, calumniosos… Incluso se nos vuelve a hacer la broma de mal gusto de la supuesta guerra fría, que fue de una invención no menos artificial que la primavera árabe de hoy en día: en realidad, el capitalismo occidental se beneficiaba de la presencia del régimen soviético, que le evitaba tener que competir con una Rusia reencontrada y reconstituida.

    Es una vieja historia que se remonta a antes de la Primera Guerra mundial: hacía 1900, Inglaterra observó que había dos países que desarrollaban una dinámica industrial muy importante: la Alemania de Guillermo II y la Rusia de Nicolás II con su notable primer ministro, Stolypine. Si dejaba que esta dinámica industrial siguiera adelante en estos países, sus nuevas industrias exportarían sus productos por todas partes del mundo, haciendo la competencia al comercio inglés, y se verían empujados a desarrollar una marina comercial competente, que también competiría con la marina comercial británica. Inglaterra no quería en modo alguno esta competencia, y por ello deseó la guerra y hasta la provocó en cierto sentido – incluso si el elemento desencadenante de este conflicto, urdido mucho antes, fue, como es sabido, el asesinato del archiduque austriaco Francisco-Fernando. La estrategia inglesa consistió en crear una tensión cada vez más fuerte entre Alemania y Rusia para empujarles a la guerra. Conocida es la monstruosa matanza que resultó de ello, un genocidio dictado por intereses menos estratégicos que económicos. En Rusia, la revolución, resultado de la guerra, tomó el poder en 1917, con el apoyo de las finanzas y de los grandes bancos occidentales, y se impuso el régimen soviético que produjo los horrores de todos conocidos. Rusia también ha sido martirizada en beneficio de una estrategia internacional, financiera y totalmente inhumana.


    Casi un cuarto de siglo después del fin de la unión soviética ¿qué cambios se han producido?

    Yo no esperaba que el régimen soviético hiciera implosión tan pronto como lo hizo, fue una buena sorpresa. Pero después de 70 años de aplastamiento psicológico sufrido por tres generaciones, Rusia ha encontrado milagrosamente un renacimiento espiritual impresionante. En el ejército, ningún regimiento emprende la marcha hacia el Caúcaso sin que le acompañe un capellán. En todas partes las iglesias se reconstruyen y en su interior se juntan todas las generaciones sin distinción. Amo esa iglesia ortodoxa, magnífica, con los coros más bellos que quepa encontrar y ¡ese fervor! El país reencuentra sus virtudes iniciales y su poder internacional, no solamente político y estratégico, sino también económico y comercial.

    Esta Rusia, que conocí en la época soviética, hoy la he vuelto a encontrar, pero liberada, y la miro con una simpatía tanto más grande cuanto su voluntad de mantener su independencia nos ayudará a nosotros mismos a reencontrar nuestra propia independencia amenazada por la penetración anglosajona. Por eso, cuando voy a Rusia intento hacer ver a los rusos que no respondemos a la idea que la estrategia de nuestros gobiernos podría dar de nosotros.


    A Vladimir Putin se le señala hoy con el dedo como al lobo feroz de Europa. Procedente en su origen del KGB, y más tarde consejero de Boris Eltsine, ha dirigido la Seguridad Pública antes de presidir el gobierno de Rusia y luego la Federación Rusa. Ha devuelto a su país el rango de gran potencia ¿Ha restaurado Rusia?

    Al menos la está restaurando. En cuanto a su recorrido vital, el KGB era el equivalente de la ENA en Francia; la élite del país tenía que pasar por él. Putin pasó, pues, por el KGB, y después recibió el apoyo del alcalde de San Petersburgo, Sotchak, que lo descubrió, con mucha penetración y psicología, y le ayudó mucho en su promoción primero en San Petersburgo y después en Rusia. Es el único que, en razón de su carácter, y de la importancia de su país puede poner en jaque, gracias a la firmeza de su postura, la comunicación y la complicidad americana y europea, mezcla de liberalismo y de socialismo.

    Mi único temor se centra en el perfil de su primer ministro, cuando veo el papel menos positivo que juega. En la época de la guerra de Libia, Medrvedev, que por entonces era Presidente, se mostró abierto a las sugerencias de los diferentes grupos internacionales, como la comisión trilateral, Paneuropa, el Bilderberger, etc.


    ¿No se debe esto a un reparto de papeles con Putin?

    Oficialmente, sí.


    ¿Qué incita a los europeos desear la picota para Putin?

    La Unión Europea es un engendro completamente artificial; ha hecho creer a cada una de las naciones adheridas a ella, que, por su virtud, los europeos serían más competitivos en comparación a los Estados Unidos. Lo que se ha producido ha sido exactamente lo contrario. Al introducir a Inglaterra hemos instalado el caballo de Troya americano en Europa. Es evidente que el mundo anglosajón, Inglaterra o Estados Unidos, no puede aceptar de ninguna manera que el mundo tal como lo concibe no obedezca a sus normas, a sus reglas. Y Rusia es el único país que actualmente puede permitirse esta excepción, esta reacción -quizá con Hungría, cuyo primer ministro me resulta muy simpático.


    Tras la vuelta de Crimea al seno de Rusia, el discurso occidental da a entender que Vladímir Putin no va a pararse ahí. ¿Creéis que tenemos que vérnoslas con una Rusia “imperialista”?¿Qué otra política podría hacerse por relación a ese país, fuera de la que actualmente se lleva a cabo?

    ¡Simplemente, reconocer a Rusia sus fronteras históricas! Hay que redefinir geográficamente Ucrania, que carece de unidad: su parte oeste, desde el Dniéper, ha estado bajo el control austriaco durante mucho tiempo y se llamaba la Galicia. Su población era uniata, convertida al catolicismo, y siempre han existido tensiones entre los uniatas y los ortodoxos tradicionales. Por el contrario, la Ucrania oriental siempre ha sido rusa. Es incluso la matriz de Rusia: el gran príncipe Vladimir partió de Kiev para fundar Moscovia. Entre Rusia y esta Ucrania oriental hay una unión completa bajo todo punto de vista. Crimea, incorporada por Catalina II y Potemkin en el siglo XVIII, sigue siendo el principal pulmón de Rusia en el mar negro.

    Cuando a Kruschtchev, que era ucraniano, se le ocurrió dar una autonomía a Ucrania, pretendía obtener dos representantes de la Unión Soviética en la ONU: Rusia y Ucrania. Era un pretexto evidentemente artificial, pero que interesaba a los soviéticos en aquella época. Ahora eso se ha vuelto contra Rusia. Las protestas de los países, que aparentan revestirse de virtud ultrajada porque Rusia recupera sus posiciones históricas y naturales, son inaceptables y en particular la de los Estados Unidos que, en otro tiempo, ¡invadieron Nuevo Méjico, Arizona y California, y atacaron a España en 1890 para hacerse con Cuba y Filipinas!

    También se puede evocar el problema en Moldavia y Transnistria, territorio cuya población actual está casi únicamente compuesta de rusos que fueron deportados allí por Stalin, según creo, y que quieren ser reconocidos como rusos. No hay que olvidar, en todo caso, que en la capital ucraniana de Kiev se encuentra el “vaticano ortodoxo”: un soberbio conjunto de catedrales e iglesias donde se recoge verdaderamente toda la historia de la ortodoxia rusa.

    Entrevista realizada por Eric Letty

    Monde & vie. 9 de abril de 2014

    http://www.carlismo.es/?p=3958

    La de Miguel Ayuso forma parte de otra entrevista publicada en otro hilo ( https://hispanismo.org/politica-y-so...ruye-nada.html ):

    Cita Iniciado por Miguel Ayuso
    Hay similitudes reveladoras entre la Hispanidad y Rusia. En diferentes momentos de la Historia, la monarquía hispánica y la rusa funcionaron como sociedades basadas en la tradición y la religión, a diferencia del Occidente ateo y/o gnóstico.
    Cita Iniciado por Miguel Ayuso
    ... Por el otro lado, Rusia es un problema diferente. Es un viejo país cristiano que fue cismático desde el siglo XI. Ahora bien, Rusia tiene un punto de conexión con el mundo hispánico. Y es que Rusia nunca fue un Estado; siempre fue una monarquía, un Imperio. La palabra Imperio procuro usarla dosificadamente, porque prefiero el término Monarquía Católica que es el término técnico para referirse a la monarquía hispánica, pero está claro que esa monarquía no era estatal, era una multiplicidad de territorios que tenían sus propias instituciones y que lo que tenían en común era la fidelidad al mismo Rey y al mismo Dios. Entonces, esos son los elementos unitivos que hay entre Rusia y la Hispanidad. Rusia también tiene un ethos imperial, no uno estatal. Por eso Rusia choca con Europa. Dostoievski lo tiene explicado en sus diarios muy claramente. Creo también que Rusia en este momento aparece como una potencia conservadora. Es claro que cuando Putin se refiere a muchos temas lo hace de una manera muy imprecisa, que en el fondo es dialéctica respecto del liberalismo occidental, como cuando dice, por ejemplo, respecto del mundo homosexual, que no hay ningún tipo de discriminación. Ahí está usando el lenguaje dominante. Pero, cuando a continuación dice que no vamos a permitir que esto se defienda, se propague, se publicite, se impulse, se anime, está diciendo algo que es de sentido común. Rusia, con todos sus defectos, está en este momento actuando como una potencia conservadora del orden moral.
    Cita Iniciado por Miguel Ayuso
    No soy experto en la cultura china, pero nos cuesta penetrar en las raíces últimas de esa cultura. Con Rusia no, ahí en el fondo tienen al alma cristiana, un alma imperial y también hay algo un poco oriental; su alma es más colectiva, fatalista, menos racional. Hay que tener en cuenta que eso es así también desde el ángulo eclesiástico, porque ellos se quedan exclusivamente con los siete primeros concilios importantes, ecuménicos; más menos hasta el año 1000, que son concilios cristológicos o que son trinitarios. Y el gran concilio donde se plantea la teología de la relación del hombre con Dios, de la libertad, de la gracia, es el de Trento, destilado de la Escolástica, de la que los cismáticos orientales carecen, particularmente la de Santo Tomás. Se quedan en la liturgia, la devoción a la Virgen y en los concilios trinitarios y cristológicos. Entonces, el alma rusa si podemos comprenderla, ¿pero el alma china?
    Hyeronimus y DOBLE AGUILA dieron el Víctor.

  17. #97
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    Re: Rusia y España

    Los rusos en los reinos hispánicos (I)



    S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón con el reverendo Andrey Kordochkin y un grupo de carlistas
    Publicado Por: C. CARLISTA FELIPE II DE MANILA marzo 4, 202



    En estos tiempos de grandes dificultades, la guerra que ha comenzado entre Rusia y Ucrania vuelve a amenazar al mundo entero ante la posibilidad de EEUU, la Unión Europea y el grupo de la OTAN se impliquen en ese conflicto. Aunque pareciera que la historia se repite con otros motivos, aún tendemos a pensar en otros tiempos del pasado cuando nuestro pueblo y nuestras tierras sufrían guerras, persecuciones, muertes y enormes daños en términos económicos.

    Pero hoy debemos recordar a los rusos que voluntariamente lucharon y huyeron del régimen comunista entonces instaurado en Rusia y en China. Recordaremos en este artículo a los fieles y valientes rusos que se habían exiliado y vivieron en los reinos hispanos, ayudándonos a luchar y crecer. Estos rusos no son simplemente personas ordinarias perseguidas que huyeron debido un régimen malvado y a la hambruna que les trajo su gobierno. Se da la circunstancia de que la mayoría de estos exiliados eran partidarios del antiguo régimen ruso. Nosotros, tradicionalistas y carlistas teníamos algo similar en propósito y objetivo al pueblo zarista, al contrarrevolucionario del imperio ruso, al tradicionalista y religioso. Se llaman Rusos Blancos o Ejército Blanco (Guardia) y están vinculados al Movimiento Blanco que defiende el gobierno de la familia del Zar contra los bolcheviques. Son como los vendeanos frente a los revolucionarios franceses, o como los carlistas que defienden al verdadero y legítimo rey cuando alguien usurpa el poder de gobernar.


    Insignia de los miembros del Ejército Blanco Ruso que lucharon en España


    Los Rusos Blancos en la Península Española

    Durante la Guerra Civil Española, hubo Rusos Blancos que lucharon voluntariamente contra los Rojos en la Península Española, y fueron incluidos en las fuerzas armadas carlistas (Tercios Requetés). El mismo lema del Imperio Ruso es similar al lema carlista. Los rusos tenían como lema «Por la Fe, El Rey y la Patria». Uno de los generales rusos blancos más conocidos y jefe del Ejército Blanco ruso que luchó dos veces contra el comunismo en Rusia y luego en España fue el teniente general Eugenii Miller (1867-1939). Luchó contra los comunistas en Rusia durante la guerra civil rusa de 1918 -1920 y comandó el Ejército Blanco ruso para unirse al Ejército Nacional en España contra los rojos. Posteriormente fue secuestrado por un agente soviético y asesinado en Moscú.

    Voluntarios del Ejército Blanco ruso

    Varios soldados pertenecieron al regimiento carlista del Tercio María de Molina como fue el caso de Artuhov Sergey, Belin Petr, Boltin Nicolay, Bojarunas Vladimir, Golban Dimitriy, Ivanov-Panfilov Panteleymon etc. En el Tercio Navarro podemos citar a Dvoichenco Vladimir, Krivosheja Nicolay, Goguidjonahvili Constantino y en el Tercio Zumalacárregui a Shinkarenco-Brusilov Nicolay (General-Mayor), aunque hubo muchos otros.

    Como ya había una fuerte presencia del Ejército Ruso en la Península, tuvieron también un sacerdote que les administraba los sacramentos; un sacerdote ortodoxo ruso. No estaba en comunión con Roma. El sacerdote bendecía a los soldados para luchar contra la invasión de los rojos y celebraba la Divina Liturgia para estos rusos que pertenecieron a las fuerzas armadas del requeté carlista.


    Sacerdote ruso con los voluntarios del Ejército Blanco ruso y los Requetés



    Teniente general Eugenii Miller (1867-1939)

    La Comunión Tradicionalista fiel al rey legítimo Don Sixto Enrique de Borbón honró a los Voluntarios Rusos el pasado 2012 en la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, erigiendo una Cruz de Oriente, en terrenos del Real Señorío de Molina, en la Extremadura castellana, en el lugar conocido como Cerro del Contadero. Allí Don Sixto encabezó el acto con algunos asistentes carlistas y un sacerdote ortodoxo ruso que bendijo la cruz,


    Un momento de la ceremonia


    Debajo de la cruz, hay una placa y palabras escritas que dicen:

    Esta cruz fue erigida en memoria de los voluntarios rusos del bando nacional durante la Guerra Civil Española.Un grupo de ellos estuvo en esta colina entre el 1 de septiembre de 1938 y el 16 de enero de 1939. Aquí se celebró la Divina Liturgia el 9 de octubre de 1938. Esta cruz fue realizada por Jesús Alba Mansilla, Alcalde de Checa, y bendecida por el Rev. Andrey Kordochkin, Pastor de la Iglesia Ortodoxa Rusa en Madrid, el 9 de junio de 2012.

    No es casualidad ante Dios, que, durante el inicio de la causa carlista, Rusia junto con otros reinos orientales reconocieran a Don Carlos V como legítimo rey de España, e incluso que Don Jaime III sirviera en el Ejército Imperial ruso. Después de la caída del Imperio Ruso, todavía ayudaron a los españoles a expulsar a los comunistas de España. De esta alianza histórica de los fieles a la Tradición, sólo cabe decir que la Tradición es lo que une a los españoles carlistas ya los rusos blancos, ¡ellos vencieron al enemigo y lo pusieron en cuestión!


    Lawrence Cawas, Círculo Carlista Felipe II de Manila




    https://periodicolaesperanza.com/archivos/10774

  18. #98
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    Re: Rusia y España

    Los rusos en los reinos hispánicos (y II)



    Defensa de Sebastopol, por Vasily Igorevich Nesterenko
    Publicado Por: C. CARLISTA FELIPE II DE MANILA marzo 11, 2022



    Después de la caída del Imperio Ruso, los bolcheviques tomaron el poder mediante la revolución de octubre de 1917 y proclamaron a Rusia como República Socialista. Los fieles seguidores de la religión ortodoxa rusa y los leales a la familia del Zar no iban a permitir que los enemigos gobernaran sin oposición y resistieron a los revolucionarios. Los levantamientos e insurrecciones de los legitimistas católicos siglos atrás, se repitieron en el siglo XX en uno de los imperios más grandes de la historia. El denominado «Movimiento Blanco» estuvo formado por diferentes tribus del pueblo ruso y por grandes contingentes del ejército imperial que apoyaron al régimen tradicional ruso. El Ejército Blanco castigó a los bolcheviques, luchando contra ellos desde 1918 hasta octubre de 1922. Finalmente fueron derrotados por el Ejército Rojo y luego evacuados de diferentes lugares del mundo, lejos de la sombra del poder soviético de Rusia

    Estos rusos blancos se refugiaron en su mayoría en China. De hecho, desde 1917 a 1923, fueron casi 100.000 rusos que emigraron allí. Muchos de ellos se instalaron en la provincia de Shanghái donde los rusos habían abierto su consulado en 1896. Por aquel entonces era un gran enclave de inversión económica rusa en la región. De esta manera, Shanghai mantuvo su carácter de ciudad de asilo y refugio temporal. Años después, la mayoría de esos rusos sobrevivieron a la ocupación japonesa. Bajo los japoneses su situación mejoró, ya que les dieron documentos de identificación para poder trabajar, viajar y comenzar una nueva vida. Hay que recordar que los soviéticos les habían retirado la nacionalidad y habían perdido la condición de ciudadanos. Pero los días próspeos de los rusos terminaron, incluso antes de la declaración de la República Popular China (RPC) por su líder comunista Mao Zedong el 1 de octubre de 1949. La plaga política del comunismo avanzaba ya, y el régimen del Partido Comunista de China, leal al régimen soviético, repatrió por la fuerza a casi 50.000 rusos. La mayoría de ellos sufrió mucho en los campos de trabajo. Otros muchos fueron ejecutados.

    En aquellos tiempos de prueba los rusos pideron asilo en otros paises, pero muchos de ellos sufrían o habían sufrido la guerra y estaban arrasados y en reconstrucción. Los gritos de auxilio de los rusos fueron ignorados. Pero hay en Asia un país hispánico, uno de los reinos de España, conocido como «La Perla del Oriente» y bastión de la Cristiandad en Asia: Filipinas.

    La Odisea de Tubabao





    Había 6.000 rusos blancos que necesitaban desesperadamente ser evacuados o, de lo contrario, si los atrapaban, serían enviados de regreso a Rusia. Durante esa época, uno de los presidentes hispanos de la república filipina, Elpidio Quirino, abrió nuestras tierras para que estos pobres refugiados encontraran asilo. La isla de Tubabao fue el lugar elegido por los rusos blancos, se encuentra en la punta sureste de la isla de Samar, centro este de Filipinas. Dicha Isla fue una antigua base naval de los EE. UU. durante la Segunda Guerra Mundial. Los nativos de la Isla comprobaron que los rusos eran unas personas con talento; incluso abrieron un teatro y un cine, donde interpretaban música. Muchos de ellos también tenían formación para desempeñar diversos oficios y profesiones. Abrieron sus iglesias locales en esta pequeña comunidad rusa. Tenían su propio obispo ortodoxo ruso que ahora es venerado como santo de los rusos, el obispo John Maximovitch, quien bendijo el campamento donde vivían.







    Uno de los testimonios de quienes alguna vez vivieron en la Isla decía: «Dejamos nuestro pueblo en China en 1948 para escapar de los comunistas una vez más. Viajamos hacia la costa de Shanghái en una caravana, y recuerdo lo asustados que estábamos todos los niños porque los chinos podrían habernos matado en cualquier momento. Tardamos un año entero en salir de Shanghái, y cuando llegamos aquí nos enteramos que los estadounidenses ya no nos iban a dejar entrar a su país. Después de mucha espera, nos llevaron a la isla de Samar en un gran bote. Era un lugar muy ruso después de que estuvimos allí durante un año. Teníamos iglesias y escuelas rusas y pequeñas casas de pasto para vivir. Finalmente, muchos de nuestro grupo se volvieron locos esperando allí tanto tiempo, y se fueron a Sudamérica o Australia. Mi familia se quedó hasta 1950, cuando finalmente pudimos venir a Estados Unidos». (Entrevista con M. Lokteff, West Sacramento, 10 de marzo de 1978).

    Si Filipinas no hubiera abierto sus puertas a estos refugiados, podrían haber sido asesinados por los comunistas. De esa manera quedó demostrado que la Filipinas siempre hispana, actuaba a semejanza de la propia España. Hay que recordar que Elpidio Quirino dijo en una ocasión: «es realmente aquí donde España depositó todo su amor, todo su cariño y todo su interés por cultivar y propagar su cultura y su lengua, las cuales hemos cultivado y conservado no sólo como uno de los legados más preciados de nuestra historia, sino también como el secreto de nuestro progreso cultural y social, particularmente porque fue España quien nos nutrió con su cultura, lengua y religión, para que podamos desarrollarnos como civilizados».

    El poder de Rusia es creciente. Es bien conocida cuál es la única solución para el bien mayor de Rusia: se trata de la petición inmarcesible de la Santísima Virgen María de consagrar Rusia a su Inmaculado Corazón. Realizando tal consagración, la Iglesia Católica y todos los fieles en todo el mundo serán los más beneficiados, y puede ser que, en el futuro, Dios recompense a los españoles con la restauración de su Imperio a través de Rusia.

    Lawrence Cawas, Círculo Tradicionalista Felipe II de Manila




    https://periodicolaesperanza.com/archivos/10897

  19. #99
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    Re: Rusia y España

    ¿No estamos exagerando con la rusofobia?


    LUNES, 28 DE MARZO DE 2022

    No perdamos la cabeza





    Rusia.

    La que se hizo cristiana por apóstoles llegados desde la segunda Roma del Bósforo. La que tuvo reyes guerreros y santos. La que nació en lucha de reconquista contra los tártaros musulmanes en el extremo norte de Europa. La que se extendió hacia su oriente por tierras desconocidas hasta llegar al océano y descubrir un nuevo continente desde Alaska. La que fue instruida por monjes y monasterios. La que Pedro el Grande trató de afrancesar a la fuerza y se topó con la resistencia del pueblo. La que conservó elementos medievales vivificadores durante más tiempo que ninguno de sus vecinos europeos. La que triunfó en oriente sobre las águilas de Napoleón. La que tomó como tarea la defensa de los cristianos orientales frente al turco. La que se dividió en dos en la lucha entre occidentalistas y eslavófilos. La que iluminó el mundo con las pluma de Pushkin y Dostoyevski, que quería presentarse en el Juicio Final con el Quijote bajo el brazo. La que se enfrentó primera al comunismo en Europa oriental, y perdió. La que después de una dictadura quiso vivir su propia vida.

    España.

    La que se hizo cristiana por apóstoles llegados desde la primera Roma del Tíber. La que tuvo reyes guerreros y santos. La que nació en lucha de reconquista contra los árabes musulmanes en el extremo sur de Europa. La que se extendió hacia su occidente por mares desconocidos hasta llegar a tierra y descubrir un nuevo continente desde el Caribe. La fue instruida por monjes y monasterios. La que muchos borbones trataron de de afrancesar a la fuerza, y se toparon con la resistencia del pueblo. La que conservó elementos medievales vivificadores durante más tiempo que ninguno de sus vecinos europeos. La que triunfó en occidente sobre las águilas de Napoleón. La que tomó como tarea la defensa de los cristianos frente al turco, y de los católicos frente al protestante. La que se dividió en dos en la lucha entre liberales y carlistas. La que iluminó el mundo con las plumas de Calderón y Cervantes. La que se enfrentó primera al comunismo en Europa occidental, y ganó. La que después de una dictadura quiso vivir la vida de otros.

    Rusia y España se parecen mucho más de lo que pensamos.

    Políticos, intelectualillos y medios de comunicación: hablad de geoestrategia, de lucha multipolar Rusia-EE.UU., de intereses económicos y políticos, de lo que hizo el Kremlin en Cataluña y las barbaridad que ha empezado en Ucrania. Pero dejad en paz a los rusos, su modo de ser, su alma, su religión, su música, su literatura, su arte, su cultura, sus exposiciones y museos, su lengua, sus universidades, su gastronomía.

    Dejad de cancelar a Rusia y estigmatizar a su gente.




    https://www.dolcacatalunya.com/2022/...-la-rusofobia/

    Última edición por Hyeronimus; 29/03/2022 a las 13:18
    ReynoDeGranada dio el Víctor.

  20. #100
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    Re: Rusia y España

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    Odesa, la ciudad ucraniana y que fue fundada por un catalán «napolitano»

    25 marzo, 2022

    Para muchos escritores, filósofos y pensadores, como Visarión Belinski o Alexander Pushkin, entre otros, Odesa fue considerada como la ciudad rusa más europea. Ya desde hace siglos Odesa se erigió como un ejemplo de desarrollo dentro del Viejo Continente. La presencia de hospitales, universidades u óperas ya adelantaban el carácter de la ciudad.
    Aunque parezca increíble la ciudad fue fundada por un tal José de Ribas, y es el hombre que levantó y gobernó esta impresionante ciudad. Su nombre completo es José de Ribas y Boyons. Se desconoce la fecha exacta de su nacimiento, aunque sí se sabe que nació en Nápoles, cuando esta tierra era dominada por la corona de España (1734-1759). Hijo de un barcelonés y de una irlandesa pronto se especializó en los idiomas, llegando a dominar hasta seis: español, inglés, italiano, francés, latín y alemán.

    Desde temprana edad se formó en la milicia. En Livorno, ciudad italiana, tuvo la oportunidad de conocer a Alexéi Orlov, un importante comandante de la flota rusa en el Mediterráneo. Dadas sus habilidades con los idiomas y su formación militar, el comandante le ofreció ser su intérprete y ayudante. En Rusia llegará a casarse con Anastasia Ivánova, hija de un ministro de la emperatriz.

    José de Ribas.

    En 1794, la emperatriz Catalina II de Rusia, le nombra gobernador de Odesa y le asigna la tarea de convertir la zona en un gran núcleo urbano a las orillas del mar. Para poblarla, el español pensó en una atrevida acción económica, que consistía en eliminar los impuestos para atraer más pobladores a la región. Ofreció tierras para la construcción de casas. En poco tiempo, Odesa fue creciendo y se convirtió en una auténtica ciudad portuaria .





    https://somatemps.me/2022/03/25/odes...an-napolitano/

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