Pretendientes a los tronos europeos...
Estimados foreros: no sé si será pertinente plantear este tema aquí, pero me gustaría saber qué opináis acerca de la restauración de TODAS las monarquías legítimas de Europa, pero hablo de monarquías de verdad, monarquías auténticas como las de antes, no pseudo-monarquías democráticas como las de ahora...
Planteo este tema, porque me interesó esta lista, donde veo algunas reclamaciones que sí son legítimas y otras que no lo son en absoluto y otras que no tengo ni idea, y me gustaría saber la opinión principalmente, de los que son europeos y saben bien de las cuestiones dinásticas.
No me cabe dudas de que quien debería ser el legítimo Rey de Españas tendría que ser D. Sixto Enrique de Borbón-Parma y Bourbon-Busset, así como quien debería ser Rey de Baviera, Inglaterra, Escocia e Irlanda, debería ser D. Francis II de Wittelsbach; porque yo soy carlista y apoyo a los jacobitas también...
Pero en Francia, ¿quién debería ser el Rey legítimo? Tendría que ser un Borbón, pero Luis XX no puede ser, porque se casó con una plebeya...
¿Y en Austria-Hungría? ¿Puede ser Carlos de Habsburgo? ¿Son legítimos Simeón II de Bulgaria y Constantino II de Grecia? En Portugal, ¿tiene sentido el reclamo de D. Duarte Pío de Braganza o es mejor que Portugal se uniera con España, directamente? ¿Y si se fusionaran las casas reales de Borbón-Parma con Braganza?
Son algunas preguntas, que me hago acerca de una futura restauración completa de las monarquías europeas. Me gustaría que se hiciera un nuevo "Tratado de Viena" como el de 1815 y las fronteras quedaran como antes, que volviera el Sacro Imperio Romano Germánico, que Italia se dividiera, que volviera el Imperio Austro-Húngaro, etcétera...¿Y si todo eso aún pudiera ser posible?
“Es ésta nuestra finalidad, nuestro gran ideal. Caminamos para la civilización católica que podrá nacer de los escombros del mundo de hoy, como de los escombros del mundo romano nació la civilización medieval. Caminamos para la conquista de este ideal, con el coraje, la perseverancia, la resolución de enfrentar y vencer todos los obstáculos, con que los Cruzados marcharon sobre Jerusalén. Porque si nuestros mayores supieron morir para reconquistar el Sepulcro de Cristo, ¿cómo no vamos a querer nosotros —hijos de la Iglesia como ellos— luchar y morir para restaurar algo que vale infinitamente más que el preciosísimo Sepulcro del Salvador, es decir, su reinado sobre las almas y sobre la sociedad, que Él creó y salvó para amarlo eternamente?”.
Plinio Corrêa de Oliveira.
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